Sindicalismo, Cristina y Massa

 

cfk massa moyano

El título que tenía previsto para el posteo era “Sindicalismo y política”. Pero tuve presente que en el mundo real -no en las discusiones ideológicas- la política siempre nos lleva a opciones. Usualmente entre nombres propios.

Ojo: todavía no estamos ahí. El sindicalismo no está optando hoy entre esos dos referentes. Y ninguno de sus diversos sectores -hay algunas excepciones, pero son apuestas individuales- tiene la más remota intención de hacerlo. Pero CFK y SM ya expresan estrategias y actitudes definidas, desde la política. Por eso este posteo será menos doctrinario y más breve de lo que había pensado.

Un poco de doctrina es relevante, igual. En la tradición del sindicalismo peronista desarrollada después de 1955 -con raíces más antiguas, en la práctica gremial de la década del ’30- la CGT es la institución que representa a todos los trabajadores. En su seno, pueden, deben existir nucleamientos, corrientes que llevan adelante el compromiso y la lucha política.

Así, después del golpe del ´55, el peronismo, agrupado en las legendarias “62 Organizaciones”, y aliado con el MUCS (gremios orientados por el Partido Comunista y afines), recuperó el control de la CGT de manos de los “32 Gremios Democráticos”, la dirigencia sindical de radicales y socialistas que habían llegado de la mano de ese gobierno militar.

Para dar un ejemplo mucho más cercano, en los ´90, frente a las privatizaciones de Menem, fue el MTA (Movimiento de Trabajadores Argentinos), encabezado entre otros por Hugo Moyano, el que dio la batalla.

Resulta bastante claro, entonces, el espacio que la Corriente Federal de los Trabajadores quiere ocupar, no?

En cuanto a la CGT como tal, la ironía del columnista de gremiales de Ámbito, Mariano Martín, es bastante acertada “Nace una “CGT de CEOs” para preocupar a Macri“. Los sindicatos grandes y medianos son también empresas de servicios. Deben serlo, para ser útiles y retener a sus afiliados. Por eso los empleados públicos, muchos de ellos más cercanos a ATE en su progresismo, se afilian mayoritariamente a UPCN: “Unión Personal” es la obra social que les brinda un mejor servicio.

La definición que da M. M. es realista: “La nueva central obrera fue ideada para poner a resguardo el modelo sindical argentino y de obras sociales, en primer término, y estándares mínimos para los trabajadores formales en un contexto de esperada retracción económica“.

A lo concreto: Macri y la política económica que eligió -o la política económica que eligió a Macri- no tienen nada que ofrecer a los trabajadores en cuanto tales, salvo la promesa de un futuro luminoso en el que sus hijos podrán ser empleados de McDonald. Los sindicatos se verán obligados a enfrentarlo. No lo hará necesariamente la CGT, en forma abierta, al menos al principio, salvo que Schmid decida asumir él protagonismo político (No es imposible, dicen los que lo conocen).

Macri sabe que la organización del movimiento obrero es -más allá de negociaciones y transas- un obstáculo decisivo para su proyecto. Por eso ha alentado la impugnación de su alfil, Venegas (UATRE), y tendría previsto otorgar un reconocimiento sólo provisorio a la nueva CGT para resguardar una herramienta de presión legal a futuro.

Sergio Massa aspira a representar a la clase media baja, según afirma su “brain trust” 🙂 , y es un objetivo plausible de su campaña. Ahí está la inmensa mayoría de los trabajadores sindicalizados. Pero no hay un sindicalismo massista. Ni siquiera Peajes. Su discurso económico -un difuso lavagnismo- puede ser atractivo, pero es demasiado impreciso y coyuntural para edificar sobre él. Sus propuestas a la dirigencia sindical pasan por ofrecer espacio en sus listas. El atractivo de la oferta depende, entonces, del arrastre popular que el Frente Renovador muestre tener.

Cristina Kirchner está en una situación muy distinta. Tiene para mostrar ocho años de gobierno, más los cuatro de Néstor. Carga con ese desgaste -es lo que hizo a Macri Presidente, después de todo- pero también puede preguntar a las mayorías -y lo hace- si estaban mejor durante su gobierno que ahora.

Su problema con “los muchachos” es que buena parte -bah, la gran mayoría- de la dirigencia sindical no está dispuesta a aceptar la conducción vertical que fue su estilo. Y que no da señales de abandonar. Otro obstáculo es la militancia “cristinista” que -sus comentarios en este blog son un botón de muestra- enarbola el dedito para acusar al sindicalismo de no luchar contra este gobierno. Los gremialistas, de todos los niveles, los ven como un caso de “Animémonos y vayan”.

Aún el amigo Artemio López -“cristinista” ferviente si los hay- les reprocha a la militancia K que han dejado la tarea sindical vacante, mientras hacían actos en las plazas. Es cierto, pero la construcción en el sindicalismo -salvo que se haga desde el Estado, como Perón- es algo que requiere décadas de esfuerzo. Y la planificación a largo plazo no ha sido el fuerte de la experiencia kirchnerista.

¿Es insalvable entonces la separación entre el sindicalismo realmente existente y Cristina Kirchner? No. Porque por su parte el sindicalismo no tiene, no ha construido, liderazgos políticos alternativos (Vuelvo a citar a Lorenzo Miguel, lo más cercano a una conducción que tuvo el peronismo entre 1976 y 1985: “No puedo poner a los muchachos a la cabeza de las listas, porque no me los votan“. Y no estaba hablando de la clase media). Si los votantes se inclinan por Cristina, el sindicalismo -con nuevas caras- estará ahí.

14 respuestas a Sindicalismo, Cristina y Massa

  1. […] a través de Sindicalismo, Cristina y Massa — El blog de Abel […]

  2. ricardo j.m. dice:

    no es animemonos y vayan es cuando quieren van como iban por ganancias que jodieron todos los dias y daban catedra de valientes confrontadores con el poder

  3. Marcelo dice:

    No se si los criterios que orientan los análisis -aún los más lúcidos- guardan total validez como para pensar este momento, simplemente porque el “sujeto histórico” ya no es el mismo, aunque haga lo mismo (trabajar). Esta cuestión es determinante y la verdad es que no sé como se posicionará este “nuevo sujeto”, (un poco consumista, un poco solidario, un poco peronista, un poco liberal, un poco consiente, un poco inconsciente, bah,,,un poco de todo) ante una coyuntura inédita, donde -como no sucedía desde 1955- se sale de “estar bien” para “estar mal”. Es por eso que pensar el presente SOLO con los ciclos, las mañas y las tradiciones les permitieron a los trabajadores mantener un gremio por ramo de producción y una central obrera fuerte, sinceramente me sabe a poco.
    Tan “a poco” como creer que en el corto plazo, el 20 – 25% que hoy representa el sector más cristalino del FPV tiene chances de imponer políticas sobre el conjunto del espacio, pero así están las cosas, y en un clima de tanta incertidumbre, donde muchos escenarios son perfectamente posibles, es lícito especular con espíritu conservador…

  4. Silenoz dice:

    ““La nueva central obrera fue ideada para poner a resguardo el modelo sindical argentino y de obras sociales, en primer término, y estándares mínimos para los trabajadores formales en un contexto de esperada retracción económica“”

    En fin…. retroceder a posiciones seguras y conocidas según dijera el Señor de los Cordones (con todo respeto ehhhh… ja ja)

    Hablando de posiciones conocidas (no sé si seguras):
    correlaciòn positiva entre inflación y desempleo 50%.. ¿qué tul?
    Pregunta ¿qué produce qué? ¿la infla produce desempleo o éste último produce el primero?
    Se esperan anàlisis sesudos sobre el fenómeno citado “ut supra” de los “capateces eficientes”.. con lo 40 000 y to’o (ja ja…)

    • Silenoz dice:

      Miré el comentario de ricardo j.m. y me acordé de algo que pensaba escribir pero se me piantó…

      ”Los gremialistas, de todos los niveles, los ven como un caso de “Animémonos y vayan”.”

      Ja ja… si, ok pero no dejar de ser una chicana….

      No siendo un empresario del nivel de Pagani o don Paolo, en su lugar quizás haría o no las hdeputeces que hacen, pero como no lo soy me siento en total libertad y con derecho de criticar aquello que me parece incorrecto.

      Lo mismo pasaría con los cumpas, en sus zapatos podría tener una actitud como el Momo Venereas (© Polito) o como Palazzo, pero como no tengo una responsabilidad como tal también me siento en la libertad y con derecho de criticarlos.

      Por último, en mi trabajo también estoy sujeto a criticas sin embargo no puedo decir algo como “y buehhh vení y hacelo vo’ si sos tan guapo” o “si, es fácil criticar desde ajuera”…. ja ja..

      Creo que se debe hacer un esfuerzo para entender el por qué de ciertas actitudes que toman unos y otros, pero esto no los exime de críticas aunque, quien las haga, no se pertenezca al “gremio”

      • Jaime dice:

        Lo mismo que Sergio Palazzo, me parece que vos sos un librepensador que quiere un Paro Nacional Ya que empuje a Macri hacia el lado de la UCR, total vos usás antifaz y estás en libertad y con derecho a auto-criticarnos a todos.

      • Silenoz dice:

        Ja ja…

        Me pa’ que no entendiste… te explico por que reconoczco que lo escribí mal:

        Cuando dije “gremio” me refería al de Porto Alegre ….

        PD: cuando puedas mandanos una “selfi” de CFK con Ratazzi, con Don Paolo, con el tilingo (padre e hijo), Barañao con Marquitos y así… (¿sos vos no el que hace esto? je je..)

  5. José dice:

    Creo que el “PeJotismo ombligista” no ha tomado en cuenta que hoy miércoles hay un parao nacional, pero claro, no lo hacen “ellos”.

  6. José dice:

    ¿Cómo le fue, en las elecciones, a la lista que llevaba al Ministro de Trabajo de Cristina?

  7. claudia dice:

    Somos sujetos de transición constituidos desde plantillas ideológicas signadas, inevitablemente, por lo etario (viejos y nuevos sujetos, por igual). Y actuamos la Historia sin el beneficio de la perspectiva, sirviéndonos de nuestras aspiraciones como rudimentaria brújula para los presentes que atravesamos. Aspiraciones diversas, por cierto. Algunas, antropológicamente novedosas, incluso.
    Digo esto a cuento de que mantenemos una idea de lo que debería ser una dirigencia sindical como representación cabal de los trabajadores nucleados. Deseando, muchos de nosotros, que ésta sea, social y revolucionariamente, propositiva. Pero es en el campo de las aspiraciones donde se ve la divisoria de aguas. Porque hay sindicatos que estimulan la superación de sus afiliados proponiendo formaciones políticas y estudios más allá del métier básico que los agrupa, empeñados en rediseñar a sus afiliados asignándoles alcances mayores. Otros, por el contrario, dejan entrever que cuanto más atadas al deseo de bienestar acotado estén sus bases, más tranquilizadora será su administración y la de los recursos corporativamente involucrados. Eso diferencia a los gremialistas, sin duda. Es decir, la elección por mantener estructuras estamentales sin hacer olas o la elección por una lucha de orden puramente coyuntural o la decantación por una construcción más ampliada que contemple y trascienda lo coyuntural. Y por eso se hace difícil encuadrarlos y diseñar alianzas sólidas. Porque siempre existieron en el MO distintas ópticas fundidas en orientaciones ideológicas antitéticas. Unas veces convivieron en paz tensa y otras, se entregaron a violencia y confrontación por un imperativo de exclusión llana. Por eso es complicado pensar al Movimiento Obrero como columna vertebral indiscutida del Partido, porque desde hace mucho es, como mínimo, algo así como una columna bífida.
    Aparte, está la agenda gubernamental anclada en la restricción y el retroceso, tomando la delantera. Porque es el gobierno quien maneja las agendas corporativas, del tenor que sean, convidando al juego o aniquilando u obligando a esquema meramente defensivo, según su humor y beneficio. Hay una mecánica que, por su repetición, debe llamar la atención: y es el jueguito de ciertos sectores de mostrarse como participando para luego guardarse el as de la interdicción retardada. Pasó con el Partido (el as era Duhalde, entonces). Ahora es el turno de otro peón del juego, Venegas. La idea es condicionar y lo han vuelto realmente una mecánica efectiva. Porque logra condicionar.
    El tema es que como somos un rejunte de sujetos (los viejos y los nuevos, ideológicamente diversos, todos), la respuesta a esta ofensiva gubernamental no puede ser la misma. Nunca. Como tampoco puede serlo la gremial, infelizmente.
    Si bien felicito la iniciativa de un borrador como el que tu agrupación está esbozando, se me hace dificultoso imaginar un Movimiento Obrero cohesionado por un líder providencial (faltante a la fecha, veremos cuán largo es el paño de Schmid para elevarse o si Palazzo crece en protagonismo). Lo que apuntan algunos compañeros respecto de la matriz industrialista vs. la de servicios(representada por al menos 2 triunviros recientes), también es dato complicado. Porque revela los impactos que este Gobierno y sus aliados ocasionales produjeron en el sector gremial diseñando, a su vez, la cara de los sectores todavía combativos y sus reales posibilidades de erigirse en algo más sustancial.
    Ahora bien… ¿cómo se cohesionarían vertientes tan antitéticas – me refiero específicamente dentro del Peronismo -? Porque dirimir esto antecede a sentarse a la mesa, sindicatos y políticos del Peronismo, para consolidar un proyecto propositivo todavía mayor. Más lejos queda, todavía, efectivizar una hibridación que fructifique, masivamente, en cuadros políticos de origen sindical cuya vitalidad necesita el Peronismo, perentoriamente.
    Por otra parte … ¿qué actualidad tiene decir que el Movimiento Obrero es la columna vertebral del Peronismo si tiene dentro de sí genéticas tan contrapuestas que se bifurcan en múltiples columnas paralelas que hacen imposible la estabilidad a caballo de ellas? La importancia del MO dentro del Peronismo, y para el curso de la sociedad toda, es indiscutible. Pero… ¿cuántos movimientos obreros hay, hoy día? Porque tampoco pueden despreciarse las otras orientaciones ideológicas que por fuera del Peronismo están visibilizándose con fuerza. Y teniendo en cuenta el jueguito oficial condicionante que hace peligrar las personerías jurídicas…¿se enfrenta la extorsión grosera o se actúa como los legisladores afectados multiplicando diásporas?
    ¿No será que estamos cautivos de viejas plantillas ideológicas de rasgos eminentemente etarios que se revelan, hoy, insuficientes para hacer frente a la diversidad que tenemos enfrente?
    ¿No será que es tiempo de desasirnos de esas categorías del pasado ( por analogía, anatómicas), para sumergirnos en este otro marasmo ideando otras nuevas caracterizaciones del MO? Es una pregunta cuya respuesta me excede, claramente. Mis saludos.

  8. horca dice:

    Debería llamarme “dedito” pero mantendré mi seudónimo “Horca” que supongo sigue teniendo sentido.

    El kirchnerismo no armó en los sindicatos no por falta de planes ni ganas, sino porque el acuerdo con Moyano era ése. Vamos. Si le armábamos nos iban a decir que éramos unos setentistas que nos respetábamos las añejas estructuras que realmente se oponen a bla bla bla… Es difícil contentar a las redes sociales.

    Los sindicatos son un actor que, tal como dice el post, jamás conduce un proceso. Si el gobierno ajusta, ellos acompañan, si el gobierno redistribuye, ellos acompañan, si el gobierno no hace nada, ellos acompañan. Son un embole. Es decir, no tienen proyecto, pese a los pomposos documentos que mueven cada tanto para darse aires.

    Coincido con el final: el sindicalismo peronista irá donde sople el viento.

    • claudia dice:

      Sabias palabras, Mendieta. Clarito, clarito.

    • victorlustig dice:

      El kirchnerismo no armó en los sindicatos no por falta de planes ni ganas, sino porque el acuerdo con Moyano era ése.

      despues de Velez? no supieron no quisieron o no pudieron? mmm, hay un faltante a la verdad en el primer parrafo, me parece

      quizas por que creyeron que la masa obrera se iba a arrojar a los pies de los iluminados, parece que no, siguio siendo peronista

  9. Marcelo dice:

    Churchil pensaba que, porque ganó la guerra, ganaría las elecciones, ya que Inglaterra necesitaba un hombre de carácter capaz de timonear la reconstrucción de posguerra. Sin embargo, perdió frente al laborismo en las elecciones de 1945.
    Pocho pensó que había dejado tantos souvenirs, que en uno o dos años, la fusiladora se les vendría encima a los fusiladores, y en medio del clamor popular lo traería de regreso, pero termino pasando sus mejores años a 12.000 km. de su Patria.
    Alfonso creía que solo con la democracia, se ponía la mesa, se curaba y se educaba. Sin embargo, a menos de cuatro años de la restauración democrática, ya había perdido en todos los frentes.
    Néstor y Cristina no creyeron nunca en la lógica de Churchill ni de Alfonsín. Lejos de ello (y al revés delo que opina Víctor) creían en la lógica de Perón. .
    ¿O acaso no es un hecho que en este espacio florecía la creencia de que la bonanza generalizada, la ampliación de derechos, el desendeudamiento y la reindustrialización del país, era una realidad tan evidente, que no necesitaba otra explicación, y que el peso de esta evidencia era suficiente como para que los trabajadores, adhirieran a la continuidad de las políticas instauradas desde el año 2002 en adelante?.
    Pero como en el caso del Padre de la Criatura, eso tampoco pasó, y se perdieron las elecciones de 2015 y muchos otros frentes que se creían -sino consolidados- al menos contenidos por esta política.
    En fin, los caminos que escoge nuestro “sujeto histórico” para llegar a la dignidad son realmente misteriosos, y si bien no acuerdo con la explicación que nos propone Víctor (ya que el que ganó fue Macri) tampoco creo que la realidad se explique por sí sola ni que la política funcione a botones y en piloto automático.
    Se acumuló, pero no se construyó, y esta afirmación incluye varias esferas del poder real, y no solo el ámbito sindical.
    Es innegable que se trata de un error político, que debe enmendarse insuflando más política y no un chorro corrosivo de agentes fragmentarios, y quizá sea por eso que cuando me enojo con los errores, la extraño un poco más a la Chica Valiente.

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