Hace 25 años empezaba a caer un imperio

1991

Esta semana, el 19, se cumplieron 25 años de un golpe de Estado fallido en la Unión Soviética. Sólo sirvió para acelerar su derrumbe, y hoy, mirando hacia atrás, resulta muy difícil concebir otro resultado, después de repasar lo que sucedió. Pero… me parece importante recordar que -de todos los acontecimientos sorpresivos y cruciales del siglo XX, muy rico en ellos por cierto- la caída incruenta de la Unión Soviética fue totalmente inesperada. Nadie -revolucionarios, militares, políticos, pensadores- lo había anticipado. Sirve para dejarnos claro que la Historia siempre puede reservar sorpresas.

Hay otro motivo por el cual les acerco partes de un artículo que encontré en El País. Es un breve resumen de lo que pasó hace un cuarto de siglo, y, más al punto que quiero marcar, muestra cómo las ideologías que aparecían enfrentadas entonces, “comunismo”, “democracia”, se han desvanecido (creo que quedan más nostálgicos del experimento leninista en América Latina que en Rusia; ciertamente son más aquí los que todavía hablan del “mundo libre”). El orgullo nacional resulta un mejor cemento para la cohesión social, en tanto tengamos claro que la Nación es su pueblo.

(Les enlazo también una galería de fotos que subió Russia Today, agencia oficial de la Federación Rusa, también para este aniversario).

“El recuerdo de la agonía de la URSS y de la confrontación política entre el líder soviético Mijaíl Gorbachov y el ruso Borís Yeltsin se difumina en la memoria de la sociedad rusa, que hoy cultiva otras perspectivas históricas, más dilatadas, y otros héroes, asociados al poder del Imperio zarista. En este contexto transcurre el 25 aniversario del intento de golpe de Estado con el que, el 19 de agosto de 1991, un grupo de altos funcionarios quisieron salvar a la URSS de su desintegración.

Nueve repúblicas (de las 15 integrantes de la Unión Soviética) se disponían a firmar el Tratado de la Unión el 20 de agosto de 1991, fecha en la que el presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov debía regresar a Moscú desde Crimea, donde estaba veraneando. El Tratado de la Unión, trabajosamente negociado, alteraba el reparto de competencias con el poder central, justamente para mantener el Estado, pero los miembros del llamado GKCHP (Comité Estatal de Situación de Emergencia) lo veían como una sentencia de muerte.

El vicepresidente de la URSS, Guennadi Yanáev, el jefe de la KGB, Vladímir Kriuchkov, el ministro de Defensa, Dimitri Yázov, el de Interior, Borís Pugo, y el jefe del Gobierno, Valentín Pavlov, eran los cargos de mayor jerarquía entre los ocho miembros del GKCHP. Alegando que Gorbachov estaba “enfermo”, el comité asumió los poderes presidenciales, trajo refuerzos militares a Moscú y suprimió las libertades cívicas. Pero una parte de la sociedad rusa salió a la calle a apoyar a Borís Yeltsin que durante tres días lideró la resistencia.

Los sucesos, iniciados con la emisión televisiva del ballet El lago de los cisnes, se precipitaron. En lo alto de un tanque, Yeltsin desafió al GKCHP y en la rueda de prensa convocada por los conjurados, a Yanáev le temblaron las manos; los ciudadanos construyeron barricadas en torno a la sede de la presidencia de Rusia, pero las fuerzas especiales que la rodeaban la llamada Casa Blanca junto al río Moscova, no recibieron orden de asalto. Tres jóvenes perecieron en un encontronazo con los tanques llegados a la capital y Gorbachov regresó a Moscú tras rechazar a los golpistas que fueron a verle a Crimea. A su vuelta, fue humillado por Yeltsin, convertido ya en el hombre fuerte del Estado.

El Partido Comunista, la columna vertebral de la URSS. fue prohibido y sus propiedades confiscadas. En diciembre, la URSS dejó de existir oficialmente, cuando los líderes de las tres repúblicas eslavas (Rusia, Bielorrusia y Ucrania) denunciaron el documento fundacional (el Tratado de la Unión de 1922) de la URSS.

En 1991, la “libertad” era la sensación imperante entre quienes se opusieron al GKCHP, pero esa perspectiva se alteró con el tiempo. “El hundimiento de la Unión Soviética fue la mayor catástrofe geopolítica del siglo”, afirmó el presidente Vladímir Putin en 2005. Y añadió: “Para el pueblo ruso también fue un verdadero drama. Decenas de millones de nuestros conciudadanos y compatriotas se encontraron fuera del territorio ruso y la epidemia de la desintegración se extendió también a la misma Rusia”.

Hoy, casi la mitad de los rusos (48%) no recuerdan lo que sucedió en agosto de 1991, según un sondeo del centro Levada. El 35% opina que el golpe fue un “episodio” en la lucha por el poder entre los dirigentes del país, el 30% lo califica de “acontecimientos trágicos” y solo un 8% lo ve como la victoria de una revolución democrática. En 2004 el 13% de los rusos tenía dificultades para valorar aquellos acontecimientos. En 2016, la proporción de los confusos se ha elevado al 27%. Preguntados por sus simpatías, el 30% alegan que eran demasiado jóvenes para comprenderlo, un 8% simpatizan con los golpistas y un 13% se declara en contra.

Según la ideología fomentada desde el Kremlin, la década de los noventa, bajo la presidencia de Yeltsin, fue un periodo de humillación y penuria de la que el país comenzó a recuperarse con la llegada al poder de Vladímir Putin (2000), bajo cuyo mandato Rusia ha recuperado el orgullo nacional y ha dejado de estar de rodillas ante el mundo. Desde hace años, los dirigentes rusos ignoran los sucesos de agosto de 1991, pero en esta ocasión han ido más lejos al denegar el permiso para un tradicional acto conmemorativo dedicado a los tres jóvenes que, en la noche del 20 al 21 de agosto murieron en un encontronazo con los tanques llegados a Moscú. Alegando las obras que se realizan en el centro, el ayuntamiento de la capital propuso que el acto se traslade desde el lugar de la tragedia, –el cruce del “kolzo” (el anillo circular) con la avenida Novii Arbat–, a un entorno periférico de la capital. En junio, las obras, ahora casi acabadas, no impidieron celebrar el festival de Cine de Moscú en un cine vecino.

Desde su llegada al poder, Putin recuperó de forma ecléctica los símbolos del pasado, el águila zarista y la música del himno soviético entre ellos, y en su programa destaca el reforzamiento de los vínculos con los países postsoviéticos en estructuras como la Comunidad de Estados Independientes y, sobre todo hoy, la Unión Euroasiática, que integra a Bielorrusia, Kazajistán, Kirguizistán y Armenia.

…………………………………………………………
Casualidad o no, el 19 de agosto, coincidiendo con el 25 aniversario del golpe, Simferópol, la capital de Crimea, inaugurará un monumento dedicado a Yekaterina II (Catalina la Grande), la emperatriz que conquistó la península en 1783. El monumento es una replica exacta de otro construido en el siglo XIX y sustituido en época soviética por una composición escultórica dedicada a líderes comunistas, entre ellos Lenin. La estatua de la emperatriz, realizada en bronce en la provincia de Moscú, fue financiada por una colecta popular, iniciativa de una fundación vinculada a Konstantin Maloféiev. Este oligarca ortodoxo ruso es considerado una figura clave en la anexión de Crimea de 2014 y en la intervención rusa en las regiones del Este de Ucrania.

Las estatuas de los zares están de moda en Rusia. En Moscú se planea una dedicada al príncipe Vladímir, que se convirtió al cristianismo en el siglo X, y en la ciudad de Oreol, otra a Iván el Terrible, pese a las protestas que inspira esa figura del siglo XVI. A recordar la memoria del 25 aniversario de agosto de 1991 se dedicará el centro Borís Yeltsin, en la ciudad de Yekaterinburg. Este centro, fundado en otoño de 2015 en la patria chica de Yeltsin, se ha convertido en un reducto cultural destinado a preservar una memoria de los noventa más positiva que la cultivada desde el Kremlin. Otros actos dedicados a agosto de 1991 tendrán lugar en un parque de Moscú, cerca de los jardines adonde se alzan las estatuas de los líderes y teóricos comunistas que fueron retiradas del espacio público al desintegrarse la URSS, entre ella muchos “Lenin”, algunos “Dzherzhinski”, “Engels” y “Marx” y algún que otro “Stalin”.

casa blanca

10 respuestas a Hace 25 años empezaba a caer un imperio

  1. Marcelo dice:

    Cuando vi por televisión la inauguración de Mac Donald en Moscú y a los cronistas de las grandes cadenas, entrevistar personas que hacía un día de cola y gastaban dos sueldos para comer un panchito y una coca, me di cuenta que me había perdido algo.
    Cuando comprobé que el “Socialismo Real” había tardado 70 años en hacer el “hombre nuevo” y tardado apenas dos o tres días en volver al “hombre viejo”, me di cuenta que me había perdido más cosas que las que creía.
    Un año más tarde, leí que los restos de la antigua URSS, contenían 40.000 de desocupados y subocupados y que aquellas simpáticas “pioneritas” de los carteles callejeros del día de los niños, ahora eran bellas jóvenes emigrantes capaces de prostituirse -llegado el caso- en la Europa rica o en los EE.UU.
    Tan cierto como lo anterior es que, de los eventos que relata la nota de Abel, surgió un antiguo burócrata llamado Boris Yeltsin, que rápidamente se convirtió en el eficiente liquidador de setenta años de ahorro público y una hecatombe social desconocida desde la segunda guerra mundial..
    Por esos días, la CNN curiosamente señalaba como adscriptos a la “Derecha reaccionaria” a los insurrectos del Ejército Rojo (con gran anuencia popular, por cierto) y a los leales a Boris, “Fuerzas progresistas”.
    Fue entonces cuando azorado, creí que en realidad, me lo había perdido todo.
    Con el fin de explicar este terremoto, una enorme variedad de teorías intentaron despejar las dudas, desde los muchachos del 16º Congreso del PC, que se quejaban amargamente del cansancio del pueblo soviético, que fue quien sostuvo y financió las guerras de independencia y los ejércitos de Liberación durante 50 años; las razones de Maoístas, Trotskistas y Socialistas, que festejaban la caída de la dictadura Estalinista de la URSS; la media mueca de los cinco anarquistas de mi barrio, que solo recordaban de los soviéticos su participación en la Guerra Civil Española y, por supuesto, la de los liberales y conservadores, que celebraban el fin de la guerra fría, el fin de la dictadura comunista y el fin de la historia.
    Veinticinco años después, la síntesis sigue ausente y -de hecho- yo no la tengo.
    Maoístas, anarquistas y trotskistas creo que tampoco (que incluso, terminaron pensando que ente el “fascismo distributivo” de Néstor y Cristina, era preferible una derecha republicana como la de Cambiemos).
    Al final y como siempre, el que no perdió tiempo fue el imperialismo y sus gerentes vernáculos, como es evidente, están de fiesta en un mundo que se quedó con un solo polo, pero bien gordito.

    • victorlustig dice:

      Notable el giro dialectico para llegar a la defensa de Nestro y Cristina.
      Un regimen que mato de hambre a su propia poblacion (5 10 millones de personas) y mando a mucha otra a los campos de concentrcion no merece eso
      Nunca me canso de mencionar la aplicabilidad del discurso de Nikita en el 20 Congreso aca, pero, parece que no todos lo leyeron

      • Juan el Bautismo dice:

        …notable giro dialectico dice el chantun que se puso a hablar de bugs de intel y microsoft cuando se trataba de la voluntad expresa y evidente de chorearse elecciones, contabilidad publica corporativa, guita de inversores, etc, cualquier cosa que pasara por una computadora

      • victorlustig dice:

        Juan
        terminaste comprension de textos?, para chantun? quien? el que se pone a discutir de linux y no sabe de lo que habla? o debo hacerte acordar del papelon? digo
        ps robarse la eleccion? naa, si los fiscales informaticos del PJ tienen tu calidad (espero que no) ni va a hacer falta que se la roben (si ocurre eso), con sumar 2+2=67 vos no te das cuenta que no

  2. Humberto Garin dice:

    Lamento decirle al Sr. Abel, que fueron muchos quienes en sendos escritos predijeron y con más de una década la caída de la llamada Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, entre ellos para citar a uno de los liberales más alejados de la política, fue Octavio Paz, el mexicano ganador del Nobel de Literatura, que en su libro “Tiempos Nublados” escrito a fines de los sesenta, ya hablaba del “Derrumbe inevitable De gran oso ruso”, esto para no citar a Castoriadis, Habermas, Budrillard y a todos los llamados “neomarxistas” unos por una razón otros por otra, como bien dice Marcelo, (la persona del comentario que antecede) muy pocos han logrado ubicar aquél que fue sin duda un cíndrome importante en la geopolítica mundial, en el contexto histórico. Para citar sólo una de las consecuencias: dejó sin contrapeso geopolítico a la tristemente célebre “Globalización” que no es otra cosa que la expansión salvaje del capitalismo bajo la égida de los Estados Unidos de Norteamérica, bajo la vigilia y presión de sus capitales multinacionales, de sus empresas monopolistas, en cuyo contexto Mac´Donal y la Coca Cola son solo pigmeos visibles.
    En mi modesta opinión, ni fue la “Guerra de las Galaxias” de Ronald Rigan, ni el monetarismo de los 80 inaugurados por él y la Sr. Margaret Thacher, quienes oradaron la URS, imponiendo una carrera armamentista insostenible para la conflictiva Rusia de entonces, ni la nundación de una oferta monetaria en dólares, que monopolizando el mercado y el circuito de las transacciones financieras internacionales decretaron una caída sostenida del rublo. Quizá estos factores combinados nos den una respuesta parcial de las bases económicas que conspiraron efectivamente para la caída de “oso”. No obstante estos elementos , combinados y ampliados, nos dejan insatisfechos, huérfanos de una comprensión profunda de la historia. Yo me inclino por los que piensan en Rusia , ese 8 % citado por Abel, que sostienen que la caída, fue un paso adelante en la lucha por la democratización del estado, que de una manera u otra es la lucha política de esta fase del desarrollo de la humanidad. Es decir lo que cayó estrepitosamente en la URSS, fue desde el fetiche del nombre, hasta la forma concreta del ejercicio del poder, vía Partido Único. Es decir cayó una unión insostenible, el de la Unión que no era tal, el de las Repúblicas, la de las eslavas con las asiáticas – tartáricas, porque ni eran “Res-públicas” ni menos aún soviéticas ni por tanto ;socialistas. Si por ello entendemos que es la forma de gobierno de los soviet o estado tipo Comuna de París, en donde las masas no son representadas por partidos, sino que se presentan a si mismas en un organismo descentralizado en donde se discute se delibera y se ejecuta absorbiendo la sociedad civil y sus mezquinos intereses individuales, en aras de una visión política de conjunto, con la subsunción del poder sin la divisón del trabajo del estado de la burguesía, la llamada por los clásicos Dictadura Proletaria, no considera la “división de los poderes” de Montesquieu, los su subsume en el soviet, o en el estado tipo Comuna de París (1871) el que también es quien hace que las “Res-pública” del Sr. Russeau, sea realmente propiedad de la comunidad. En esa concepción es dable agregarle, que no hay ningún soviet supremo en donde se sientan sólo los miembros del Partido Comunista….En síntesis la forma política del estado dirigido por el llamado Partido Único -comunista ruso o chino, es lo que está cuestionada o es la que está puesta en tela de juicio por las masas trabajadores- que son las que en última instancia quienes hacen la historia. Y esto es así porque implica una dictadura sobre la gran mayoría, y por tanto un situación de privilegio para la minoría integrante del partido. Una de las formas de transisción muy interesante, es la del Partido Comunista Chino, que luego de las reformas de Deng Xioping se proclamó dirigente del proceso hacia el capitalismo, sin ser muy textuales en esto, se confundieron con la consigna de Mao, el gran conductor que a la postres de su ciclo dijo: ” que mil flores de abran”. ( la apertura al capital privado y al mercado “libre” de mercacías-no todavía de trabajadores asalariados. Es posible pensar la inevitable penetración de las relaciones de producción capitalistas bajo la forma de la llamada Acumuación Originaria, que en la Inglaterra del 1600-1700, en la llamada revolución industrial,se diezmó a una tercera parte de los campesinos, en las minas de carbón, en las fábricas textiles, la intromisión del capitalismo bajo esa forma liberal de hace tres siglos, en la China del siglo XXI hubiera sido la mayor catástrofe universal de la humanidad, de alguna manera esta forma híbrida contribuyó a morigerar el sacudón histórico)
    En síntesis y para no cansar al posible lector, les remito a la Introducciónde la Crítica a la Economía Política, en particular a su prólogo en donde dice, luego de hablar de la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción-o de propiedad- contradicción esta que está en los cimientos del desarrollo histórico:”…. ninguna formación social desaparece antes de que se hayan desarrollado en la antigua sociedad todas las formas sociales que caben en su seno” es decir aún estamos en una fase del desarrollo capitalista que propende a la expansión de las relaciones de producción capitalistas, es decir a las que basa la producción de los medios de consumo y producción, bajo una relación social llamada trabajo asalariado, por donde se concreta la explotación del los trabajadores por el capital( que no es otra cosa que el trabajo acumulado históricamente y que ha sido mediatizado y prolongado en las generaciones de burgueses por las leyes de la herencia).
    Muchos añoran la presencia de la URSS, porque durante la llamada “Guerra Fría”, (con focos calientes), era quien ponían de algún modo freno a las calamidades de la política internacional de los Estados Unidos de Norteamérica, con su caída esta política indudablemente se ascendró, se radicalizó en el sentido de lo que Rosa Luxemburgo, decía “como la forma salvaje de la expansión del capital al mundo pre-capitalista”, expansión que se ha vuelto muy difícil ya que él captial que se exporta desde los países de gran acumulación financiera de capital, no se exporta, no se convierte en desarrollo de fuerzas productivas “allende los el mar” porque , como en el caso argentino, o no tienen garantías- por las protestas sociales en ciernes, tarifasos, inflación y demás- o porque amén de no garantizarles la seguridad del capital invertido, no tienen las tasa de GANACIAS que podrían obtener en mercados como el chino, el Indú o el brasileño sin ir más lejos, donde todavía hay una masa de campesinos y trabajadores autosuficientes, no incorporados al mercado de consumo, no incorporados al sistema del trabajo asalariado, o sea al la forma institucional en que el sistema capitalista desarrolla la explotación del hombre por el hombre.. Y de la mujer también, dirían las féminas.
    En última instancia, la lucha por la ampliación de la democracia en los marcos del sistema actual que todavía mal que nos pese gobierna el mundo, y lo hará por unas centenas más, es lo que debe ocupar nuestras conciencias y acciones, volver a las consignas de Mayo: “el pueblo quiere saber” agregándole y quiere hacer en consecuencia , de acuerdo a sus intereses. Creo modestamente que es el paso adelante, si se criticaba de antidemocrático al gobierno anterior, y se votó a Cambiemos, para cambiar a peor la situación de la mayoría trabajadora en Argentina, andamos “de mal en peor”, pero bueno habrá elecciones legislativas el próximo año, o sea todavía algo se puede enmendar.
    Humberto Garin

  3. QUEL dice:

    Muy piola el post Abel!

  4. ariel dice:

    Cuando se habla de Trotskistas q festejaban la caida del Muro , seran los Morenistas que la pifiaron Lunga, ni leyeron el En Defensa de la URSS de Leon Trotsky q era el mayor perseguido del regimen Stalinista , pero no por eso no iba a defender las conquistas logradas. Abel el q predijo la descomposición de la URSS fue Trotsky q siempre planteo que si no habia una revolución politica , los mismos burocratas iban a instaurar el capitalismo y quedarse con las empresas estatales , algo que paso.( ojo tambien se equivoco cuando no vio q el triunfo ante Hitler iba a fortalezer a Stalin y a esa misma burocracia q duro por decadas).

    saludos

  5. Abel B. dice:

    Estimados: Sus aportes son variados, en algunos casos extensos, y en todos plantean problemas de ideología y filosofía que me tientan, pero no voy a dedicar el blog al análisis de la experiencia leninista.

    Sólo marco un punto: siempre hubo quienes predecían, llevados por sus análisis o sus deseos, la caída de la URSS. Lo imprevisto, lo que no tiene antecedente en la Historia, es la caída brusca e incruenta de un poder imperial como el que alcanzó.

    Abrazos

  6. Ezequiel Gaut dice:

    Me parece que no hay que confundir grandes generalidades (la URSS está destinada a caer”) que son más propaganda e intento de generar eso mismo que se predice, con predicciones concretas. En la Argentina se decretó la caída del kirchnerismo en 2008, 2009 y 2011. ¿Eso quiere decir que quienes lo hacían eran analistas preclaros que tenían un entendimiento superior (pero a destiempo) de la dinámica de la política argentina? Por supuesto que no. Eran los que estaban intentando que eso que predecían, efectivamente pasara. No cuenta como predicción. A punto tal que en 2015 los grandes diarios estaban desanimados pensando que DOS ganaba en primera vuelta.
    Predecir algo no es decir “lloverá”, es decir dónde y cuándo. Porque es obvio que algún día va a llover. Todo termina eventualmente, y la URSS no es la excepción.
    No me llaman la atención los porcentajes aportados por el post, El cambio en la URSS parecía ontológico en el 91, pero nunca lo fue realmente. Hoy Rusia es bastante parecida a lo que era la URSS, y suscita el mismo tipo de oposición de “occidente”, o casi. La razón de esto es que la cultura y la historia son más grandes que los nombres con que se pretende organizarla.
    La realidad rusa, sus imperativos geopolíticos, parecen trascender cuestiones tales como si las empresas de servicios tienen que estar plenamente nacionalizadas o tienen que tener una pata privada. No se trata de hombres nuevos o viejos. Los hombres son hombres (y las mujeres, ay, mujeres), en todo tiempo y lugar. Los folclores varían un poco, pero no tanto. Rusia es lo que siempre fue: un país que necesita su inmenso tamaño para sobrevivir posibles invasiones del oeste (ante las cuales no tiene barreras naturales que lo separen) y que por eso mismo necesita mantener una red de alianzas con países de su “periferia”, así como también mantener formaciones políticas centralizadas que le permitan mantener en orden su terrible diversidad étnico-religiosa, dispersa en esa enorme extensión. Razón por la cual la democracia no es el mejor sistema para Rusia, que, comunista o no, antes que nada es autocrática.
    La Argentina K no es radicalmente distinta de la Argentina M. Sólo hay otra banda gobernando, para otra gente y con otros parámetros… que ya se han mostrado inviables y volverán a hacerlo, porque así como el kircherismo no era algo específico más que en sus articulaciones más finas, tampoco el macrismo lo es. Son nuestros dos viejos y grandes bloques sociales que hoy se llaman mundo K y mundo cacerolo, respectivamente. Aún así, no hay que perder de vista que, como en Rusia, los nombres cambian, pero los fondos, no.

  7. Mariano T. dice:

    La URSS funcionó bien, tuvo desarrollo y productividad razonable mientras mantuvo la doctrina de que, mientras el “nuevo hombre” apareciera, todos tenían resabios de la sociedad burguesa. Eso implicaba que la productividad(o hasta la creatividad) había que mantenerla y mejorarla con la ayuda del pelotón y del Gulag. El que no rendía lo que se le pedía de arriba era un saboteador y enemigo del pueblo, hasta un barrendero que barría mal, o un obrero ausentista de Lunes. Contra todo lo que todos queremos creer, eso funciona razonablemente bien si se aplica en forma general y sin misericordia. Hasta las cúpulas se renovaban periódicamente con ese método.
    O sea que Stalin hizo funcionar el socialismo, a patadas, pero funcionó. La URSS se industrializó, ganó una guerra, y se mantuvo tecnológicamente casi a la par de las economías capitalistas, sobre todo en lo que tenía interés militar.
    Muerto Stalin, el pelotón y el Gulag quedaron solo para disidentes políticos, y cada vez menos. Y el socialismo de Estado demostró todas sus limitaciones en forma progresiva, un proceso de 30 años de declinación, porque la utopía del “hombre nuevo” nunca se materializó, y porque las cúpulas, una vez que se eliminó el método de las sanitarias y crueles purgas periódicas, se envejecieron y anquilosaron en el poder.
    En mi especialidad eso queda claro. Hasta 1914 Rusia era un importante exportador de granos. La crisis de la guerra civil, y luego la de la colectivización hicieron derrumbar la producción. La colectivización, una vez organizada (con el pelotón de fusilamiento al lado, como corresponde), fue mejorando el nivel de productividad (al costo de varios millones de muertos, a nivel Holocausto), hasta los años 60. Desde entonces la productividad empezó a retroceder velozmente(junto con los fusilamientos y deportaciones por sabotaje), y en los 70 la URSS se convirtió en el mayor importador de granos del mundo, y los EEUU en su principal proveedor.
    Después de 1990, el caos se extendió y el descenso se hizo catastrófico, hubo hambre aunque no al nivel de los 20’s o 30’s.
    Desde 2000, un nuevo sistema de explotación privada fue imponiéndose, y hoy vemos a las ex repúblicas soviéticas con aptitud (Ucrania, Rusia, y Kazakstan) entre los principales países exportadores, como 100 años atrás.
    Fue la caída de la productivodad en todos los órdenes frente a Occidente el génesis de la caída. Eso provocó una brecha en todos los aspectos, sobre todo en tecnología militar frente al primer mundo, lo que hizo la carrera armamentística cada vez más cara, y aumentó las privaciones del pueblo, en contraste con la mejora de la situación del proletariado en el primer mundo desde los 50. Las comunicaciones, cada vez más dificíles de controlar, hicieron el resto.

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