Noticias de la guerra en Siria: Actores para un nuevo escenario

guan youfei

Siria -como país que tiene el triste privilegio de ser donde se dirime el reparto de poder en Medio Oriente- está presente desde hace años en el blog (fíjense en el Buscador, en la columna de la derecha). Pero -pobres sirios- siempre hay un desarrollo nuevo.

Recién leía esta columna de Marcelo Cantelmi y quiero compartirla con ustedes. El enfoque de M. C. en política internacional no es el mío: pertenece, estimo, a ese progresismo políticamente correcto que tiende a acompañar, con observaciones, el discurso que bajan las capitales “occidentales”. Y es fiel a la ortodoxia del Grupo Clarín: ¡duro con el populismo! Pero es un periodista inteligente y bien informado en lo suyo, y lo que señala aquí es importante para ver un escenario clave del poder global (Además, supongo que mis numerosos lectores de fe cristinista no leerían si no una columna de Clarín 🙂 ).

“El ISIS no desaparecerá tan rápidamente como sería deseable. Pero lo que sí ocurrirá menos tarde que temprano es la demolición del Califato binacional que esa banda terrorista montó entre Irak y Siria. Esta evolución que reducirá al grupo a otro sello fundamentalista en alguno de esos dos países o en otras fronteras, se producirá por la escalada de la actual ofensiva cuyos resultados son ya visibles. Pero, el factor principal que influirá en la mutación del escenario es la presencia creciente en el área de fuerzas estratégicas, muchas de ellas armonizándose de modos inesperados y para las cuales el ISIS es un capítulo exiguo de un libro mucho más extenso. Veamos.

La semana pasada, un avión militar de China aterrizó con escaso sigilo en el aeropuerto de Damasco. El principal pasajero era el contralmirante Guan Youfei, director de la oficina internacional de cooperación de la Comisión Central militar del PC chino. Esa visita atípica debe haber inquietado a la dirigencia occidental.

El oficial chino se reunió con la jerarquía siria, entre ellos el ministro de Defensa Jassem al-Frejj, para asegurar asistencia militar y personal a la tropa del país árabe. La gira parece haber sido provechosa para Guan Youfei porque se encontró, también, con el general Sergei Chvarkov, uno de los oficiales rusos de mayor rango apostados en Siria. Allí el Kremlin encabeza una campaña aérea, y desde ayer naval, que Beijing convalida aunque no intervenga directamente, por ahora.

China ha sido un vendedor histórico de armamento al régimen de Bashar Al Assad de modo que no debería extrañar este vínculo. Sin embargo, el envío a Damasco de una jerarquía militar semejante constata la intención de profundizar esa alianza y desarrollar una visión estratégica más ambiciosa. Estos movimientos suceden cuando el Kremlin ha reanudado los bombardeos contra los rebeldes sobre la provincia de Aleppo, que hasta hace poco asumían la posibilidad de hacerse con ese punto estratégico.

Entre los blancos están las hordas del ISIS, que según el vicepresidente de EE.UU. Joe Biden han tenido el respaldo de Turquía o Arabia Saudita. Pero también batieron bases del grupo Al Nusra con buenos vínculos con Qatar y enemigo tenaz de Damasco. Esa organización fundamentalista, muy eficiente en el terreno, rompió hace poco con la espectral Al Qaeda y cambió su nombre en un gesto teatral a la espera de incidir en una eventual posguerra.

Es esa ambición la que Rusia ha maltrecho quizá de modo definitivo. Pero lo que conviene observar para comprender el alcance de esta “pax rusa” que se pretende construir, es que el grupo integra una confederación de milicias rebeldes llamada Ejército de la Conquista. Bajo ese paraguas combaten también milicias como el Free Syrian Army que respalda activamente EE.UU.

La ofensiva contra los “blancos terroristas” que confirmó el Ministerio de Defensa moscovita en un lenguaje a tono con la narrativa del régimen sirio, ha servido para dejar a la vista la fascinante trama de alianzas que se tejen en la trastienda de esta guerra. Un armado que se proyecta más allá del conflicto actual. Los signos son nutridos. Irán acaba de autorizar que aviones militares de otros países, en este caso Rusia, operen desde sus bases aéreas. No hay precedentes de una integración militar semejante con el país persa en los casi 40 años de revolución islámica.

Recordemos que a este escenario donde lo imprevisible no necesariamente es un valor, se acaba de sumar Turquía, la mayor potencia regional de la OTAN. El presidente Recep Tayyip Erdogan hizo las paces con Vladimir Putin y acordaron unir fuerzas en Siria contra los “terroristas” siempre con el encuadre ruso que respalda tanto a la dinastía de Assad -al revés de lo que pretendía históricamente Turquía- como defiende el lugar de poder de Irán. Lo contrario de las apetencias de Occidente.

No es el único trago amargo que debe soportar Washington. Los aviones rusos parten de Irán pero cruzan territorio iraquí en un vuelo autorizado por el gobierno de Heider al Abadi, un claro aliado norteamericano. Hace apenas horas el nuevo relacionamiento entre Moscú y Ankara dio sus primeros resultados cuando los bombarderos sirios cargaron por primera vez contra las fuerzas kurdas aliadas de EE.UU. que combaten al ISIS. Los kurdos son enemigos existenciales del régimen turco y en gran medida el giro de Erdogan hacia Putin busca evitar que en la posguerra siria surja otro Kurdistán en ese país árabe como el que ha florecido en Irak.

En esta arquitectura poco debería asombrar que ayer el canciller turco Mevit Cavusoglu aterrizara imprevistamente en Teherán para coordinar el futuro de Siria, según dijo. Coincide la visita con otras novedades gruesas. Entre ellas que Erdogan estaría resuelto a imitar a Irán y brindar espacio a los aviones rusos en la estratégica base de Incirlik, la que utiliza (o utilizaba) la OTAN en ese país.

China tiene varios intereses inmediatos en este juego. La mitad de la energía que consume proviene de Irán, Irak, Siria y Arabia Saudita. Es su espacio estratégico indudable. La actividad terrorista, además, es un grave desafío debido a que los extremistas Uigures de Xinjian se sumaron en legión al ISIS por una ruta de ida que pasa por Turquía pero también ha servido para devolverlos a territorio chino.

EE.UU. debe estar anotando estas alianzas en la perspectiva de las tensiones por el control del Mar del Sur de la China que Washington considera de pasaje internacional y Beijing un básico “mare nostrum”. De los equilibrios de poderes y las capacidades dependerá como se resuelva esa contradicción.

Lo que parece estar configurándose es una entente colosal entre China, Rusia, Irán y Turquía con el eje en Siria. Los amantes de las conspiraciones tienen ahí un territorio ideal a casi un siglo del aniversario del final de la Primera Guerra que se disputó entre bloques de poder, fenómeno que se repitió amplificado en la segunda gran guerra del siglo pasado.

Es posible preguntar por qué sucede esto. La explicación fácil, preferida de los halcones, es que Washington se ha retraído y los espacios que resigna son rápidamente ocupados. Tan es así que estos asuntos casi no aparecen en la campaña para la inminente elección de noviembre en EE.UU. La respuesta difícil afirma, en cambio, que no es Occidente que se retira sino que un mundo multipolar impone otras reglas y alianzas y no hay cómo volver atrás. En la intersección de esas dos visiones puede estar la mecha de la bomba”.

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