Clinton, Trump y yo

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Un trío muy desparejo, dirán ustedes. Y tienen razón. Ni siquiera en una película de Fellini podrían vernos a los tres en la misma cama.

Pero hay un tema, importante, crucial en esta etapa de la historia, en que nos hemos manifestado públicamente de la misma forma. Mi opinión es sincera, a pesar -o tal vez porque- no tiene peso. La Hillary y el Donald están compitiendo por el cargo político más importante del globo. Uno puede pensar que son sinceros, o no; pero su ubicación le da a sus palabras un peso fundamental.

El tema es el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP – Trans-Pacific Partnership), un tratado de libre comercio entre países de la Cuenca del Pacífico y firmado el 4 de febrero de 2016, pero que aún no cuenta con la aprobación del Congreso estadounidense.

Los países miembros, a hoy, son Australia, Brunéi, Canadá,  Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, México,  Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Potencialmente… todos, a excepción tal vez de China, demasiado grande para entrar en esta red. Porque el TPP busca rebajar las barreras comerciales, establecer un marco común de propiedad intelectual, reforzar los estándares de derecho del trabajo y derecho ambiental, y, sobre todo, establecer un mecanismo de arbitraje de diferencias inversor-estado.

El objetivo supremo de las corporaciones transnacionales: un tratado por el que los gobierno: no podrían, en el futuro, permitir medicamentos genéricos (sin patente), aumentar los impuestos, establecer retenciones, imponer aranceles ni, por supuesto, expropiar. En resumen,  modificar “las reglas de juego” después de la inversión inicial ¡Eso es seguridad jurídica, y los demás son cuentos! ¿”Nuevo orden mundial”, dijo alguien?

Por supuesto, el tratado se negoció muy discretamente, y aún así, el periodismo indiscreto ha provocado algunas reacciones. Entre ellas, como les dije al comienzo, la de los dos candidatos.

Dijo Hillary en un evento que encabezó hace apenas días: “Detendré cualquier acuerdo comercial que destruya trabajos y rebaje los salarios, incluido el TPP. Me opongo ahora, me opondré tras las elecciones, y me opondré como presidenta“.

Pese a que cuando empezó a gestarse la idea la ex Secretaria de Estado estaba de acuerdo con la formación de este tratado, ahora, en la recta final de su campaña electoral y ante un notable descontento del pueblo estadounidense por los niveles de desempleo, Hillary dice que cambió de idea, según la cadena alemana DW, porque “demasiadas empresas han presionado para lograr acuerdos comerciales para poder vender sus productos en el extranjero y, en cambio, se trasladaron fuera“.

Por eso, promete que si llega a la Casa Blanca lanzará el programa “Make it in America” para apoyar “un renacimiento manufacturero” en el país (Hay algunos episodios en la campaña de Underwood en “House of Cards” ¿la vieron?).

El cuanto a Trump, no hace falta profundizar: a lo largo de los muchos discursos que pronunció en campaña, el millonario ya había advertido que planeaba subir los impuestos para las empresas que hubieran trasladado sus instalaciones al extranjero por cuestiones de costos bajos. En consonancia, afirmó una y otra vez que en caso de convertirse en el sucesor de Barack Obama no firmará el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, bajo ningún punto de vista.

Como hemos insistido muchas veces en el blog, el proyecto de Macri y su equipo forma parte de los últimos estertores de una ideología anticuada. Es cierto que no es la única vez que compramos tecnología en vías de descarte en sus países de origen.

8 respuestas a Clinton, Trump y yo

  1. José dice:

    Si tuviese que votar teniendo como único indicio de las fotos…

  2. Daniel Eduardo Arias dice:

    Abel: creo que EEUU va a inventar un Transpacífico distinto, unilateral y asimétrico al estilo del Tratado de No Proliferación, que obliga con cláusulas a los firmantes pichis pero exime a los grossos. No se trataría de la primer aberración jurídica de amplia aceptación entre los países-víctima.

  3. Capitán Yáñez dice:

    Mi siempre muy estimado blogger no más en jefe… mi voto es para vos.

  4. Mariano T. dice:

    Lo importante entonces, no es el título del tratado, sino el contenido. Hay un TPP que le guste a las multis, otro que le guste a Clinton, otro que le guste a un proteccionista como Trump, otro que le convenga a Corea, etc.
    Es una verdad de perogrullo, salvo en estas tierras del slogan donde podemos descartar (hasta el mero hecho de empezar a negociar) simplemente porque no nos gusta el título. (Hasta he escuchado críticas a ir como observador a una alianza de países latinoamericanos que dan al Pacifico, porque Pacífico suena a TPP)
    El acuerdo que se esta negociando entre el mercosur y Europa (que esta reverde), es pura masilla blanda, que si entra la agricultura Francia no quiere ( a lo que deberíamos contratacar con los derechos intelectuales y patentes), sin embargo fue necesario el cambio de gobierno para que Argentina bancara a Brasil en tratar de probar si se puede avanzar.
    No somos, como país, nada proclives a tratados. El Mercosur esta bien siempre que no entre nada brasilero y nos compren todo, hasta le limitamos las importaciones a Uruguay, temerosos de su pujante industria.
    Parece que el esquema es otro: Dolar bajo, altas restricciones al comercio exterior, etc. Un contexto en que una industria exportadora solo podría funcionar en sistema de enclave, separada del resto de la economía para que no le arruinen su competitividad intrínseca.

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