Adiós a Ongaro, y a la CGT de los Argentinos

Raimundo

Este lunes 1° de agosto se fue, a los 92 años, Raimundo Ongaro. Y, sorprendente en esta Argentina olvidadiza e ingrata, tuvo una digna despedida. Todos los que somos o fuimos militantes en algo que tuviera que ver con las luchas político-gremiales lo tuvimos – lo volvimos a tener – presente en nuestro pensamiento.

Los medios masivos hablaron de su historia, de acuerdo a sus sesgos de siempre -por supuesto- pero respetuosamente. Y, en un gesto que merece ser remarcado, una ex Presidente de la Nación, muy vigente en la lucha política actual y que no ha mostrado mucha consideración con los dirigentes gremiales, fue a presentar sus respetos en su velorio.

Es sorprendente, repito. Su vida fue larga -lo que no es un mérito por sí mismo-, coherente y digna. Eso sí no puede decirse de muchos. Pero su mayor vigencia fue hace casi medio siglo. Está claro que dejó una marca muy profunda.

No voy a escribir su biografía. Ya lo hicieron muchos. Recomiendo que lean lo que subió Gabriel Fernández, en La Señal Medios: ahí habla el mismo Ongaro, y cuenta su historia y sus valores. Y Julio Fernández Baraibar, en su blog, hace revivir, como ningún otro que yo haya leído, lo que era ser joven en 1968 y acercarse a la CGT de los Argentinos para militar junto a los trabajadores y el pueblo.

Lo que voy a hacer aquí es un resumen muy breve de la historia de esa CGT. Quitando los adjetivos, como es el estilo de este blog. Después, algunas observaciones, sobre los vínculos con su tiempo. Y con éste.

La ruptura de la CGT se produjo en el “Congreso Normalizador” que se realizó entre el 28 y 30 de marzo de 1968. Allí, el sector oficialista se retira por estar en desacuerdo con lo planteado por los dirigentes opositores. Así nace la CGT de los Argentinos enfrentada al sindicalismo peronista nucleado en las 62 Organizaciones, con la hegemonía de la Unión Obrera Metalúrgica liderada por Augusto Timoteo Vandor.

Fue elegido como Secretario General de la nueva línea Raimundo Ongaro. Las consignas más clásicas de la CGTA traducen ese origen: “Más vale honra sin sindicatos que sindicatos sin honra”, y “Unirse desde abajo y organizarse combatiendo”.

En la CGTA confluyeron distintos gremios entre los que se destacaron los enrolados en el “peronismo duro” como Telefónicos y Sanidad; otros influenciados por el radicalismo y los socialistas democráticos como Ferroviarios y Viajantes; estructuras gremiales que respondían a la política del Partido Comunista y otras al Partido Comunista Revolucionario (PCR); y sindicalistas ideológicamente social-cristianos. También se incorporaron militantes vinculados a sectores del peronismo como el ongarismo, la Unión Nacional de Estudiantes en el movimiento estudiantil, sacerdotes del Tercer Mundo, entre otros.

Todo ese abanico de fuerzas políticas, sindicales y estudiantiles se expresaron en la CGTA tras un programa antiimperialista, antimonopolista y antioligárquico. En los años de su existencia llevó adelante importantes luchas contra el “plan de racionalización” y otros ataques a las conquistas obreras.

El semanario de la CGTA fue un instrumento de ese encuentro de fuerzas, dirigido por Rodolfo Walsh, con una redacción integrada por periodistas como Horacio Verbitsky y Rogelio García Lupo. La revista consiguió juntar un nivel de calidad profesional inusitado con una tarea también sin antecedentes de información sobre las formas y razones de las luchas populares para consumo de sus propios protagonistas. Llego a tener una tirada de más de un millón de ejemplares.

Este ámbito gremial fue también el escenario de experiencias de militancia artística como las del pintor Ricardo Carpani, o las del Grupo Cine Liberación, que permitió la filmación y el uso permanente como herramienta de formación y organización política de la película “La hora de los hornos” de Fernando Solanas y Octavio Getino.

El enfrentamiento con el régimen militar se profundizó el 30 de junio de 1969 cuando un comando ingresó en el local central de la Unión Obrera Metalúrgica y dio muerte a Vandor. Muy pocas horas después, el gobierno concretaba la ocupación e intervención de la Federación Gráfica Bonaerense y la mayor parte de los sindicatos integrantes de la CGTA. Sus principales dirigentes, con Ongaro a la cabeza, van a compartir la cárcel con Agustín Tosco y Elpidio Torres, dos líderes visibles del Cordobazo“.

Hasta aquí, los hechos (los más visibles). Quiero agregar que la CGTA, a pesar de su corta vida (15 meses), sacó a la luz a una Argentina que había cambiado, bajo la superficial y torpe inmovilidad del onganiato.

No es que no había antes enfrentamientos en el movimiendo sindical, por supuesto. Las mismas 62, el brazo gremial del peronismo, estaban divididas entre negociadores y combativos, cada vez más desde el fracaso del Operativo Retorno en 1964. Y persistían todavía los “32 Gremios democráticos” (antiperonistas) y los “19” del MUCS, un frente sindical del Partido Comunista.

Pero Ongaro, y un sector clave de los que lo acompañaron, no pertenecían a esa historia (a pesar de la tradición anarquista de los gráficos). Eran una expresión de los sectores católicos que se radicalizaban al unirse a las luchas populares. En una Latinoamérica donde la Revolución Cubana brindaba un ejemplo y apoyo logístico.

Ongaro, como la mayoría de ellos, no tomó las armas. Pero igual fueron víctimas de la represión parapolicial antes del ´76 y la militar después. A él le asesinaron un hijo estando en la cárcel y luego tuvo que exiliarse.

Nunca dejó de luchar, en sus términos: como un dirigente gremial leal a su clase. El hecho que conservara la conducción de su gremio hasta hace muy pocos años muestra la perduración de su liderazgo entre los suyos… y las limitaciones de la lucha sindical cuando no convoca políticamente. Igual, nos deja un ejemplo. No es poco.

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3 respuestas a Adiós a Ongaro, y a la CGT de los Argentinos

  1. Dora Maidana dice:

    Eran otra forma de hacer la lucha por los trabajadores y sindicalista con gran sentido del respeto y la defensa de los derecho del trabajador y hombres con muy buena formación intelectual que hoy quedan casi nada. El único sentido es los bienes materiales.Quedara su memoria en los manuales y en quienes compartieron junto a él QEPD.

  2. ricardo j.m. dice:

    Las consignas más clásicas de la CGTA traducen ese origen: “Más vale honra sin sindicatos que sindicatos sin honra”, y “Unirse desde abajo y organizarse combatiendo”.

    un k emocional temprano fue

  3. Mariano T. dice:

    Un luchador honesto, tanto intelectualmente porque creía en lo que decía, como materialmente.
    Uno puede pensar diferente, pero respetarlo al 100% igual

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