Hoy en la Rural: La venganza de Torcuato

rural

Torcuato Di Tella planteó a Néstor Kirchner al comienzo de su mandato presidencial una propuesta, o más bien una reflexión: la conveniencia -la necesidad, desde el punto de vista de la racionalidad política- que en Argentina se desarrollasen dos fuerzas mayoritarias: Una de centro izquierda y otra de centro derecha.

(Para entender lo de “centro” hay que tener en cuenta que para la generación de Torcuato, “derecha” a secas era la defensora del “ser nacional, sin contaminaciones foráneas” y que a los jóvenes que llevaban el pelo largo se lo cortasen en las comisarías. Y en la “izquierda” el tema candente era la polémica entre China y la URSS).

No fue la única vez que propuso eso, ni tampoco su sola contribución al pensamiento político. Fue un fructífero intelectual argentino. Pero es esa ocasión la que quedó en la memoria de los politizados. Supongo que es porque muchos creen que Kirchner la escuchó con algo de simpatía. Hay muchas teorías sobre el asunto.

He discutido el asunto en el blog, y seguramente volveré a hacerlo. Pero ahora sólo quiero hacer una observación: Esta mañana, en la exposición rural de Palermo, hubo un acto de una de las fuerzas que proponía Di Tella. El presidente de la Sociedad Rural Argentina, Luis Miguel Etchevehere, dio el discurso doctrinario, exponiendo el proyecto y fustigando al adversario, como corresponde. El Presidente de la Argentina, Mauricio Macri, habló con banalidades, optimismo y buenas ondas (para su público) y fustigó al adversario, también como corresponde. Su trabajo incluye tratar de juntar votos.

Lo veo -a pesar del marco y la ocasión- no solamente como la ceremonia tradicional de un sector de la economía. El público -mucho del cual sólo tiene tierra en las macetas- coreabaSí, se puede“, consigna de la reciente campaña. Y hay que recordar que el “campo”, en 2008, convocó las grandes movilizaciones que definieron como sería el enfrentamiento entre la experiencia kirchnerista y sus adversarios en los siguientes ocho años.

Hay un argumento teórico, más estructuralista que marxista, para mostrar que ahí está el núcleo de la experiencia macrista: como sector económico, el rural de la pampa húmeda es el único que hoy es competitivo en condiciones de apertura al mercado internacional. Por supuesto, necesita del auxilio del Estado, como todos los sectores, pero los otros no están en condiciones de competir con los salarios de China o, en adelante, de Indonesia, ni con la infraestructura y la financiación de EE.UU. y Alemania.

Igual, la política no es una rama del estructuralismo, ni de la economía. El “campo” no pudo capitalizar sus triunfos del 2008, ni siquiera mantener una presencia política propia, hasta que Macri -Durán Barba, el equipo del PRO- acertaron con una propuesta eficaz (Tal vez haya una lección ahí).

Ahora mismo Macri resulta una tentación para dirigentes de historia peronista pero que se sienten más cómodos en ese lugar (Se lo vio al “Momo” Venegas en ese acto, por ejemplo). Pero no veo como un problema grave para el peronismo en tanto fuerza política el alejamiento de algunas figuras. Perón dijo, frente a un desafío muy distinto “El que no está contento… se va”. Por perder un voto no nos vamos a poner tristes”.

No. El desafío para el peronismo es definirse, en una etapa de dispersión y cuestionamiento. Que no lo va a lograr -es mi pronóstico, y no sólo mío- hasta después de las elecciones del año que viene. Es necesario tener presente que el peronismo nunca se ha sentido cómodo en el lugar del “centro izquierda” (Tal vez el kirchnerismo ha sido, de las experiencias del peronismo, la más hospitalaria con esas ideas. Aunque la militancia K prefiere, con mucho, un discurso chavista. Yo siempre insisto en que imaginar un chavismo sin respaldo militar sólido es como imaginar un laborismo sin sindicatos).

Lo único que me animo a anticipar, además de mi habitual El que viva, lo verá, es que me parece imposible, desde el más frío realismo político, que un planteo peronista exitoso sea el de un macrismo moderado.

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23 respuestas a Hoy en la Rural: La venganza de Torcuato

  1. oski dice:

    Dudo de las categorizaciones de ´´izquierda´´ o derecha,lo que no dudo es que la soberanía que produjo la caída del desendeudamiento con el mercado financiero y el aumento de la demanda agregada que se verifico en el consumo de las clases populares,fue lo mas parecido que me toco vivir al primer peronismo.Las experiencias del ´´peronismo´´ de derecha que vivi,no contenían ninguna de las dos características anteriores.Abrazo.

  2. Algún día tendrás que explicar, Abel, por qué el kirchnerismo no logró o no quiso hacer pie en los sindicatos. El ciclo K fue el más benigno para la clase obrera (la poca que queda) desde… ¿épocas de Aldo Ferrer?

  3. Capitán Yáñez dice:

    Por vía materna (los Villegas), el Reverendísimo pertenece a la ¿vieja? oligarquía terrateniente, de modo que estaba allí entre los suyos. Podría decirse que por derecho propio… aunque convengamos que de “hombre de campo” mucho no tiene. Pero bué… menudencias.
    Como hijo de veterinario… fui, de infante, arrastrado varios santos años a “la rural”… y puedo asegurar que te quedás corto, mi siempre muy estimado blogger no más en jefe, con eso de que “mucho del público sólo tiene tierra en las macetas”. Digamos, por ejemplo, que allá por fines de los ’80 – comienzos de los ’90 frecuentaba las tribunas de “la rural” (las mismas que supieron silbar… ¡a Alfonsín!) una por entonces célebre actriz/vedette que asociaba el vocablo “tierra” a un molesto elemento que le ensuciaba el pelo y la ropa cuando el viento lo llevaba -al “elemento”, digo- de aquí para allá, cual arena playera.
    En fin… dejemos al descendiente de una oligarca terrateniente cantando loas a “los pequeños productores” y a El Cronista alabando discursos “que cierran la grieta”… proferidos entre semejantes… (con lo cual no se cierra ninguna “grieta”… huelga decirlo) y vayamos al grano (no de cereal, por cierto).
    Con nuestro común amigo y compañero Sergio L. andamos (has sido testigo), por estos días, rastreando antecedentes peronistas que nos permitan sumergirnos en “la cuestión agraria” -Kautsky dixit- con cabal conocimiento de causa que vaya más allá de nuestras propias experiencias forestales… que son abundantes pero sectoriales. Pues hete aquí que amén de descripciones más o menos ponderables del decenio 1945 – 1955… nos está costando uno y la mitad del otro encontrar algún aporte al respecto. El “Modelo…” del General, por supuesto, sólo traza grandes líneas (objetivos) a las que hay que darles contenido… labor que ningún “técnico” peronista -según parece, hasta ahora- se ha tomado el trabajo de encarar más allá de vaguedades que no aportan demasiado.
    Otra cuestión pendiente… (y van…). En eso andamos.
    Un “planteo peronista exitoso” debiera contemplar estos asuntos, que exceden las consignas electorales… pues como bien está experimentando “el macrismo” (¡jurujujajujaju!) por estos turbulentos días… las consignas electorales se desvanecen el primer día de gobierno.
    En lo referente al Momo… digamos que el Momo se hizo (carnavalesco) Rey no gracias a los trabajadores rurales sino a los estibadores… o sea que anda en las tribunas de “la rural” como simple comparsa. Allá él y su “si me das… te blanqueo…”… y el “macrismo moderado”.
    Oligarca terrateniente por un lado… industrial dudoso -por decirlo suavemene- por el otro… ¿puede existir algo así como “macrismo moderado”?
    Un tal Amarilla, árbitro futbolero que fue figurita repetida en los éxitos continentales del Boca presidido por el Reverendísimo puede dar fe de que no.
    El Reverendísimo ha venido por todo.
    Moderación, ergo, un catzo.

  4. Casiopea dice:

    Y sí, el campo se convirtió en una parte nada desdeñable de la coalición electoral de Macri. Ahí hay muchos votos que perdió el kirchnerismo/sciolismo respecto de la anterior elección presidencial. No sé cuántos exactamente, pero estoy segura de que analistas de ambos lados ya habrán hecho la cuenta con el lápiz bien afilado. Si se logra repuntar, esto puede llegar a convertirse en un patrón electoral y ayudar a consolidar al macrismo como una entidad más estable. Si no, habrá sido, como dicen, un “fluke”.
    Si para el macrismo el desafío es cuidar esos votos, para el peronismo, el desafío sería recuperarlos. Pero para eso tienen que remar en botes deskirchnerizados entre olas de desconfianza en zonas donde el argumento del tarifazo no tiene tanto eco porque siempre pagaron por la energía mucho más que la gente de la ciudad.
    Obviamente, el campo no define una elección por sí solo, pero según para dónde se vuelca puede arrimar el bochín. Pero no es un bloque ideológico y, en ausencia del factor aglutinante que es la alergia a lo K, tiene “juego”. Piensan mucho su voto y lo cambian si les parece que hay que cambiarlo. El tema es que para eso el peronismo tiene que tener propuestas concretas para esa realidad económico-social variada y compleja que llamamos “campo”, entendido como la región pampeana, que no es lo mismo que el “campo” de Formosa o Santiago del Estero. A mi juicio, algunos de de los errores más serios del kirchnerismo respecto del sector se pueden explicar porque aplicaban a esa realidad las categorías inherentes su esencia que era, simplificando, una coalición de provincias pobres y progresistas de ciudad. Por supuesto que para Macri el desafío es el inverso. Él tiene que entender las realidades de las provincias pobres que maneja mejor el peronismo territorial y conseguir un interface viable con el resto de su base. Difícil ¿no? Pero para eso se les paga un sueldo.

  5. Rogelio dice:

    Abel:

    Encuentro un contraste en los dos últimos post.

    1. En “Hoy en la Rural” se afirma que “… como sector económico, el rural de la pampa húmeda es el único que hoy es competitivo en condiciones de apertura al mercado internacional. Por supuesto, necesita del auxilio del Estado, como todos los sectores, pero los otros no están en condiciones de competir con los salarios de China o, en adelante, de Indonesia, ni con la infraestructura y la financiación de EE.UU. y Alemania“.

    2. Y en “Nuestro hombre en Viena – I” vemos un titánico empeño de Daniel Arias para demostrar que Argentina está en condiciones de jugar en las grandes ligas de la industria nuclear, participando por méritos propios en 2 partidos: “El primero es de U$ 5000 millones de dólares (…) valor estimativo, de acuerdo a potencias y prestaciones, de los 11 “reactores multipropósito” que se licitan de aquí a 2025, según datos de la World Nuclear Association (WNA)”.
    “El otro partido es por U$ 450 mil millones a US 1,35 BILLONES (…) que es el valor de las plantas a construirse de aquí al medio siglo en el rubro “centrales de potencia” o “nucleoeléctricas”, unidades que únicamente fabrican electricidad y nada más.

    Si bien reconozco la importancia que tiene el campo para la economía nacional, no creo que sea conveniente ni prudente alimentar el añejo estereotipo de que se trata de un sector económico único y excluyente, aún en niveles de competitividad internacional.
    Como surge de los mismos posteos.

    Pero además, la vida te da sorpresas, en especial en situaciones que evolucionan aceleradamente como las actuales.
    Que sirva una noticia reciente para ilustrar el punto:

    Ucrania se convertirá en el mayor proveedor agrícola de China en el exterior a partir de un acuerdo por 3 millones de
    de hectáreas ucranianas que se utilizarán para producir grano y carne para los consumidores chinos
    .

    Inversión U$ 2,6 billones; completo en el South China Morning Post => http://goo.gl/ENx5W6

    ¿ Recuerdan los tiempos del procesos en que la ex-URSS era compradora monopsónica del cereal argentino ?

    Saludos

    • Abel B. dice:

      Insisto en la conveniencia de leer el post antes de comentar.

      Repito lo que dice ahí, y pongo en mayúsculas el punto clave: “(el sector) rural de la pampa húmeda es el único que HOY es competitivo en condiciones de apertura al mercado internacional”.

      En 2007 le vendimos un reactor a Australia. Desde entonces, …

    • Mariano T. dice:

      Lo importante es que no hay ninguna contradicción entre tener un sector agropecuario competitivo y exportar reactores nucleares o cualquier bien o servicios industrial de primera o de cuarta generación.
      No hay nada mutuamente excluyente.

  6. Gabino dice:

    La diferencia es que “ellos”, es decir, el antiperonismo, el antikirchnerismo, el macrismo, la oligarquía, o como se llamen, tienen un proyecto definido hace más de cien años. No les importa si es Macri o Mengano, porque a ellos les importa su proyecto, no los nombres.
    En cambio, “nosotros”, el campo popular, los que supuestamente bregamos por el desarrollo armónico de la sociedad y por el bien común, no podemos superar obstáculos que nuestros enemigos dejaron de lado desde el principio. Tal vez porque en el caso de ellos, los oportunistas también son funcionales a su proyecto; al contrario de nuestros oportunistas, que con sus corrupciones logran destruir relativamente al proyecto nacional y popular.
    ¿Por qué no tomar al toro por las astas? ¿Por qué esperar al PJ? ¿Si el kirchnerismo tiene un piso del 30% a nivel nacional, Massa un poco menos, el PJ, qué tiene? ¿Alguien es kirchnerista por el PJ? ¿Alguien es massista por el PJ? ¿A Massa le sirve acordar con el PJ abiertamente? ¿Al kirchnerismo le sirve acordar con el PJ abiertamente? ¿Qué aporta el PJ más que un rejunte de fantasmas?
    Yo creo que el PJ es el que tiene que hacer los esfuerzos para definirse y decidir si quiere ser apéndice de Massa, o integrar un Frente Nacional de Liberación o como se llame.
    Massa y el kirchnerismo ya están definidos.

  7. David (idu) dice:

    ¡Ay, querido Abel!

    Preferís que no hablemos de la tradicional oligarquía de la SRA, antes de que mencionemos al terrateniente Lázaro.

    Una pena, vea…

    • Abel B. dice:

      Lo que perjudica sus chances (de ser publicado) es la ansiedad.

      No sé si se dará cuenta que ningún sector político -aún los cristinistas más fervientes- tienen hoy inconveniente en criticar a Lázaro Báez (a pesar que todos sus extensos terrenos juntos valen muchísimo menos que los metros cuadrados que posee Eduardo Elsztain, por ejemplo).

      El problema suyo, David, es que apenas aparece un posteo que le parece adecuado para atacar al kirchnerismo, al peronismo o al “populismo”… va y lo hace.

      Haga como Esnaola, para tomar un gorila más envenado que Ud. Por lo menos, busca en Internet algún argumento para lo que quiere decir.

      • David (idu) dice:

        Ansiedades aparte, Abel, no escapará a tu fina sensibilidad que Elsztain no es apellido Patricio.

        Cuando la progresía hablaba de oligarquía terrateniente no diferenciaba la Pampa húmeda de la Patagonia (rebelde).

      • Mariano T. dice:

        Dos buenos puntos.

  8. Mariano T. dice:

    El problema de un sector del peronismo y del progresismo (que tienen su intersección en el kirchnerismo) con el sector agropecuario no es económico, no es político, y mucho menos ideológico. Es un prejuicio cultural.
    Se nota enseguida, primero tratar de asociarlo con la parte más negativa de su pasado,(generalmente en forma falsa e injusta) después tratar de darle aire a una supuesta antinomia con la industria, y para terminar una supuesta necesidad de cobrarle(no sabemos si es en venganza de algo o por falsos conceptos) impuestos diferenciados a los de los demás sectores empresarios.
    En cualquier escenario se colocan en la vereda de enfrente del sector agropecuario, y lo colocan como adversario.
    Por supuesto desatan una reacción (que no llega a ser simétrica) del otro lado.
    La acción de los impuestos diferenciado ocasiona tarde o temprano, problemas en toda la economía. También tarde o temprano, en algún momento, el campo logra integrar una coalición que los desaloja del poder, No es definitorio, pero en algún momento hace la diferencia.

  9. Mariano T. dice:

    Una parte de ese prejuicio tiene origen en un desconocimiento que trae una profunda incomprensión. Y eso trae mitos que reemplazan el lugar de los conceptos originados en la constatación de las realidades, y en la reflexión sobre ellas.}
    El primer mito es ese de la “inigualable fertilidad de las pampas”. Bolazo de punta a punta. La admiración europea hacia nuestras pampas era que las vacas podían sobrevivir el invierno sin encerrarlas, y comiendo pasto a campo.(y eso ya fue superado con otros sistemas). Nunca se mencionó, y nunca hubo, una ventaja en agricultura, más allá de los altos rendimientos iniciales de las tierras vírgenes. Ese fue primero una propaganda para atraer capitales e inmigrantes, y después(desde los 20′) un mito nacionalista.
    Es facil de probar: El que mejor desarrolló la teoría de la renta fue Marx. Un precio determinado determina que se vaya produciendo en tierras cada vez más inferiores hasta que la renta tiende a cero, en ese caso solo se remunera el circulante.
    Por otro lado, la productividad de las mejores tierras de acá no es mayor que la de las mejores tierras del primer mundo. Más vale es bastante inferior a las mejores para cada cultivo. Queda como consuelo la mayor versatilidad para cambiar de cultivos que da nuestro clima en la Pampa Húmeda, pero hay zonas similares.
    Si todos tienen renta quasi cero en las peores, y no tenemos una ventaja en las mejores, quiere decir que hay muchas regiones en el mundo con dotación de recursos naturales en CALIDAD como los nuestros
    Nuestro diferencial es la CANTIDAD DE TIERRA (no en términos absolutos, sino en relación con la población).
    Eso determina el lazo indisoluble entre producción y exportación. Sin exportación, habría que abandonar el 80% de las tierras. No hacen falta, ni habría quien consuma lo que produce.
    Esa OBLIGACION de exportar determina también el sistema de producción. No hay una población cautiva de lo que se produce,(como tienen los industriales), hay necesidad de producir a un costo inferior al precio de exportación. O sea que no se exporta por ser eficientes, se es eficiente porque hay necesidad imperiosa de exportar.
    Eso determina el tamaño de explotación (no necesariamente de propiedad). Igual que en el resto de los países exportadores (Canada, Australia, EEUU) el tamaño medio de explotación viene creciendo desde los 60′. La necesidad de escala viene de la necesidad de prosperar económicamente aún con bajos márgenes. Desde lo 60′ los latifundios siguieron dividiéndose(como en la primer mitad del siglo), pero el minifundio y la pequeña propiedad fue disminuyendo hasta ser completamente obliterada.
    Lo otro que fue una reacción adaptativa, es la flexiibilidad productiva que generó la figura del contratista. Eso permite producir debajo del mínimo de escala (que de otra manera sería cercano a las 700-1000 ha según zona)
    Casi ningún economista sabe estas cosas.Es un tema de algunos especialistas poco leídos por sus colegas.

    • Sebastián dice:

      A pesar de ser lector asiduo de este blog nunca he comentado, pero…
      Mariano, debo señalarte que tus dos comentarios de caen completamente porque parten de una premisa falsa.
      Dejando de lado el tema histórico y político, debo señalar que hay una fuerte contradicción entre sector agropecuario y sector industrial (y servicios, etc.) en una economía como la nuestra. Por decirlo sintéticamente, se llama “enfermedad holandesa”.
      https://es.wikipedia.org/wiki/Mal_holand%C3%A9s
      En los tres primeros párrafos está bien explicado. Es el problema que tienen, superlativamente, los países exportadores de petróleo, entre otros.
      Es un problema económico, concreto, estudiado cientificamente.
      Y es un dato a tener en cuenta. El primer peronismo lo tuvo en cuenta (vaya que si) y el kirchnerismo también.
      Todo lo demás parte de ahí.
      Debo señalarte entonces, que tu equívoco tiene origen en un desconocimiento que trae profunda incomprensión. Y eso te hace desdeñar mitos que en realidad están fundados en la comprensión, aunque sea intuitiva, de la realidad, que debería ser minímamente constatada para darle valor a los largos comentarios.
      Te invito a interiorizarte sobre el tema planteado.
      Saludos a todos.

      • Mariano T. dice:

        El tema de la enfermedad holandesa aplicado a la Argentina es pura sanata. Y de la peor, que es copiar y pegar teorías sin comparar con la realidad y sin reflexionar un minutito.
        Parte de la base de un aumento brusco de precio que genera un boom también brusco, y que hace que el sector del boom compita y gane por recursos (financieros o humanos)o provoque un atraso del tipo de cambio.
        O sea que cuando existe es un efecto temporario, no estructural, y que no justifica medidas permanentes.
        Para que haya una competencia seria por recursos humanos o financieros el sector en cuestión debe ser una parte importante del PBI, no es nuestro caso. Es verdad que los estudiantes más inteligentes de cada generación terminan siendo ingenieros agrónomos, pero eso no es resultado de un boom, es permanente e histórico 🙂
        Nunca nadie se quejó que no conseguía operarios o préstamos porque estaban todos en el campo.
        El otro efecto, que se ha dado en otros países, es el efecto de baja el tipo de cambio y meter en problemas a los otros exportadores, o sustituidores de bienes transables importados.
        Para evitar eso, si fuera real, habría que evitar la pesificación de los dólares extra, cosa que no logran las retenciones, ya que son $ que gasta el estado en vez de los privados, el efecto sobre el TCReal es el mismo que si no existieran, salvo que logren disminuir mucho las cantidades producidas.
        Y lo peor es que ignora un hecho histórico, y es que el T de C en la Argentina jamás estuvo determinado por saldos comerciales, sino por los movimientos de capitales (préstamos, inversiones extranjeras, fugas, amortizaciones e intereses, etc)
        Tenemos una economía cuyo saldo comercial (cuando es positivo) nunca alcanza para cubrir pagos externos sin deuda nueva. Así que los dólares del campo nunca son demasiados, como pudieron haber sido los del petróleo holandés.
        De yapa, toda la nueva teoría populista se basa en dolar barato para fomentar consumo, así que necesitaríamos fomentar y no castigar las exportaciones agropecuarias.
        En una palabra, estamos inmunizados contra infecciones holandesas, que aplicadas acá quedan como chupete en el trasero.
        Sin embargo, estoy listo para escuchar ejemplos de que en algún período de nuestra historia nos haya afectado algún virus flamenco. Dudo mucho que haya un ejemplo, si lo hay, de menos de 90 años atrás.

    • guillermo p dice:

      Mariano, el original de la teoría de la renta agraria y los rendimientos decrecientes fue Ricardo, quien conforme a sus intereses de clase, estaba enfrentado a la clase parásita rentista agrícola (¿le suena?). Después Marx usó bastante de Ricardo.
      SDOS.

      • Mariano T. dice:

        Guillermo. Es verdad que primero la expuso Ricardo (en realidad la primer mención había sido de Adam Smith).
        Pero comparados los escritos de Ricardo con el capítulo que escribió Marx, es como un cuento infantil a la par de una novela.
        Marx le da otra profundidad al análisis, además de segregar la renta en sus componentes y analizarlos por separado. También lo integra con los otros tipos de renta, y lo compara con la composición orgánica del capital, además de hacer unas buenas predicciones sobre la posible evolución futura del fenómeno.
        Es dificil entender la sustitución de términos corrientes que hace don Karl, (le dice precio al costo, etc) pero en una segunda lectura es muy claro.

      • Mariano T. dice:

        Otra variante es leer la versión de Astarita, más fácil pero que respeta totalmente los conceptos originales.

      • guillermo p dice:

        Mariano: Ricardo no escribía cuentos infantiles, razón por la cual se ganó la admiración (nada menos) que de Marx.

      • Mariano T. dice:

        No dije eso. Pero es una comparación como la de Pitagoras y Liebniz en matemáticas. Sin negar los méritos del primero, basémonos en el segundo para cualquier reflexión posterior, la suya la estoy esperando.
        Y no me suena, por estas geografías, ninguna clase parasítica rentista, salvo los ostentadores de monopolios.

  10. Charrua dice:

    Bueno, la frase “sector agropecuario” es medio amplia, no? Incluye desde peones a latifundistas.
    Si la pensamos como “propietarios, arrendatarios y/o empresarios asociados a la actividad agropecuaria” en cambio, creo que no hay ninguna sorpresa en que hayan votado a Macri y posiblemente continúen votándolo.
    Socialmente, son un sector de ingresos medio altos a altos y es completamente natural que voten partidos de centro derecha.
    Lo raro, justamente, es que hasta ahora no había surgido un partido de ese perfil capaz de ganar elecciones y (quizás) sostenerse en el tiempo.
    Y en ese sentido, creo que la chance del peronismo de recuperar votos ahi se daría en caso de una eventual implosión del PRO.
    Si no, no veo cómo.

    • Mariano T. dice:

      Si la pensamos en su conjunto, porque la prosperidad o decadencia relativa llega a todos, es mucho más que eso. El sector rural fue clave en 2009 y 20013. Porque además esa prosperidad o decadencia influye en la economía de los pueblos.
      Como adversario, también puede tejer alianzas con otros sectores, o abrigar las que se dan espontáneamente.
      Si somos aún más atentos a consecuencias mediatas, la falta de divisas incide en toda la actividad económica nacional.

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