Macri y el uso político del Estado

presidente-Mauricio-Macri

Luciano Chiconi es uno de las “plumas” intelectuales que la bloguería aportó al proyecto de Sergio Massa. Hace ya años que no me encuentro con él, y no tengo idea en qué estará ahora. Pero se nota en este completo análisis que publicó en Panamá Revista -brillante como todos los suyos- una fascinación con el manejo político del PRO, que me inspiró algunas reflexiones.

Como sea, recomiendo que lo lean (lo abrevié muy ligeramente). Dedicarse a repetir todos los errores y maldades que el Mauricio comete, como hacen estimados compañeros, no alcanza. Es necesario para los que aspiran a reemplazarlo entender cómo ganó, y las herramientas que usa para mantenerse a pesar de esos errores y maldades 😉

Y Luciano describe muy bien el uso de la herramienta fundamental de la política en Argentina. Una herramienta que el peronismo forjó, dicho sea de paso. Al final, agrego la reflexión, muy corta, que mencioné.

“La llegada de Macri al poder desautorizó algunas verdades del paladar negro del profesionalismo político: que un partido sin territorio no puede ganar, que una fórmula porteña para la nación no camina, que la implantación foránea de candidatos en la provincia de Buenos Aires era un suicidio electoral.

Si estos resultados electorales -duranbarbistas- disparan el olfato de los políticos hacia un reajuste modernizador a la hora de repensar ciertas formas y fondos de la política es algo que ni la elección ni los primeros seis meses de Macri pueden definir. Pero revisar la capa institucional) de estos días de gobierno nos puede ayudar a ver si hay otras verdades, ahora ya del manejo del poder y de la gobernabilidad (del uso “político” del Estado) que Macri haya podido “desautorizar”, no ya solo para ahuyentar el fantasma del no-gobierno sino para atisbar la idea embrionaria de una módica hegemonía.

Aquel primer paso en falso al designar en comisión a dos jueces de la Corte inculcó una noción: Macri tenía miedo de ir al roce político en el Congreso, se venía el gobierno a decretazos. Pero esa renuencia para ir a la cita legislativa ocurría a la sombra de una gimnasia institucional heredada: el ducto entre el PEN y los gobernadores, que Macri no dejó un segundo sin funcionar y que provocó la primera fractura legislativa del peronismo kirchnerista. En este sentido, Macri se vio beneficiado por el uso político de un canal “kirchnerista”: el presidente está 70-30 a favor en el manejo de fondos con los gobernadores, y haya sido miedo o espera lo que motivó la elusión del Congreso, esa noción se disolvió por el mero uso del cauce estrictamente ejecutivo.

 Macri explota un trazado ajeno, hecho por la “política” del peronismo. Desde 1983,  la fisonomía del Estado ha pasado por varias mutaciones: tanto las gestiones de Menem como las Kirchner lograron fortalecer y expandir la autoridad política y la capacidad del Estado nacional a la hora de administrar “la caja”. Alfonsín no contó con este instrumental que ahora sí encuentra Macri: 1983 no es 2016, ni la idea de un gobierno no peronista en relación a este manejo político de los fondos puede ser la misma que se tuvo para valorar a los gobiernos radicales. Hay una robustez preexistente en el manejo de la caja estatal  y de la costumbre “administrativa” (la timba de los ATN, las atribuciones presupuestarias “transitorias” pos-2001) que en la práctica compensa cualquier falta de expertise política que Macri no tenga en ese rubro.
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Una primera conclusión: Macri está en mejores condiciones que sus antecesores “no peronistas” a la hora de usufructuar políticamente la inercia weberiana del estado que deja el peronismo.

Se dijo desde esas fauces del paladar negro de la política: la realidad empieza en marzo. Paritarias, sindicatos, la suerte del ajuste y del capital político del gobierno parecía jugarse la batalla final en esas horas agudas que expresaría la tan argentina contenciosidad social.

La vara férrea del 25% que insinuó Triaca como política del techo paritario quedó rápidamente evaporada por las prioridades fiscales de Macri con una falsa reforma de Ganancias (que irritó a los sindicatos) y despidos en el sector público que diluyeron la posibilidad de una agenda política hacia los gremios, algo que en perspectiva puede ser leído como un error no forzado que evoluciona a decisión concreta bajo la aparición de un cálculo político: Macri decidió explotar políticamente la noción “ñoquis del Estado” para fidelizar su base electoral y gran parte del voto extra que sumó en el balotaje, entendiendo que parte del costo político que iba a pagar por no convocar al sindicalismo y extender el riesgo de los despidos a una zona del sector privado se compensaría parcialmente dejando fluir el canal de las paritarias libres.

Ahí también Macri usa un cauce ministerial preexistente, fraguado por el peronismo (Duhalde-Kirchner a través de Camaño-Tomada) bajo la costumbre administrativo-política de las paritarias libres, y si bien no lo fomenta en una mesa política ante los sindicatos, tampoco lo obstaculiza en la práctica ejecutiva: los sindicatos del sector privado terminan cerrando paritarias anuales de 35% y semestrales del 21% promedio; aquí Macri se vale de otra inercia ministerial para intentar reducir el costo de una falta de política inicial que, en el camino, se transforma en una decisión defensiva de poder muy consciente.

Este dispositivo desplegado por el gobierno no alcanzó para evitar pagar un costo: la movilización del 29 de abril dio cuenta de un malestar que abarca a varios afluentes sociales de la organización sindical y que explica la movilización levemente política de las regionales de la CGT, especialmente en el GBA, para catalizar a favor de una futura representación peronista los efectos del ajuste. Todavía se trata de un proceso inconcluso, porque la idoneidad sindical para absorber adhesiones no tiene una traducción idónea y unificada en la trama partidaria del (pan) peronismo político.

Esa es otra ventaja temporal para el gobierno de Macri: no hay una traducción política del ajuste. La contundencia que pudo tener el sindicalismo a la hora de diagnosticar y movilizar se vio bastante diluida por la respuesta política que tuvo la discusión de una ley antidespidos en el Congreso: allí también el macrismo hizo correcta “politiquería”, y ante una votación desfavorable, optó por hacer sancionar una ley abstracta y declarativa del kirchnerismo que facilitó el veto presidencial.

Una segunda conclusión: en el territorio inhóspito del manejo de la puja distributiva, Macri optó (ya sea por error o por convicción) por no escenificar una política ante los sindicatos y que los costos sean parcialmente compensados, salarialmente a la baja pero sin una escalada de la conflictividad social, a través del siga-siga de las paritarias libres.

Quizás sea en el manejo político de la macroeconomía donde las previsiones electorales de un gobierno de Macri hayan sido más fieles: una tendencia al atajo fiscal-monetariopara manejar el ajuste y la inflación por encima de las variables productivas que estaban disponibles para hacer una “sintonía fina” que moderara el impacto sobre el poder adquisitivo.

Sin embargo, y visto desde una lógica cortoplacista que siempre tuvo en mira la administración política y pragmática de las decisiones económicas para que “no hagan crisis” sobre la psicología electoral (una mecánica que se fraguó bajo el “accionar peronista” del partido del orden), el gobierno de Macri también exhibió algunos éxitos defensivos: la salida del cepo no provocó una corrida al dólar y la toma de deuda pos-arreglo con los holdouts es también una herramienta política para morigerar el ajuste que Macri parece dispuesto a usar.Una tercera conclusión: Macri “gobierna” el ajuste.

Si estos seis meses sirven para reconocer que Macri hace política y fija un estándar de gobernabilidad a partir de un manejo correcto de la costumbre política que reside en la capacidad instalada del Estado, no es menos cierto que la fluidez de este proceso obtiene gran parte de su “ganancia política” a causa de los graves problemas de representación en el peronismo que deja la hegemonía kirchnerista.

Este peronismo en busca de un autor (un problema “intelectual” que no se compensa con la “fe partidista” de un peronismo reunificado a la hora efectiva de fijar una nueva representación frentista que permita la obtención del poder) es otra ventaja temporal que Macri manejó con solvencia a través del tándem Frigerio-Monzó, con la colaboración táctica del peronismo “electorable” que queda en la cancha y busca despegarse de los errores políticos derivados de la abstinencia de poder del kirchnerismo y ciertos sectores del PJ bonaerense. Sin economía a la vista y en el lugar opuesto a la antipolítica marcospeñista (quizás la zona más rancia y ociosa del estado macrista, el partidito del 24%), es el área política de la gestión Macri lo que muestra las mayores virtudes en el semestre inicial.

Además del uso político de la inercia weberiana del Estado “peronista”, hay una decisión política preexistente de Macri que ayudó al gobierno a desalentar una escalada obstruccionista del peronismo en la oposición: Cambiemos es una coalición electoral, pero no es una coalición de gobierno. Hay una exclusión total de la UCR y la CC en los resortes de los P.E.N. nacional y bonaerense, absolutamente derivados al conchabo de tercera línea. Gobierna el PRO, hace política el PRO. En el “mundo pro” hay poca afinidad operativa con la visión que tienen los radicales del poder.

La memoria política de Macri se cierne sobre una experiencia concreta: el Grupo Socma, que refleja la evolución del toma y daca pragmático y moderno entre burguesía y Estado durante los ’70, ’80 y ‘90. Si el sindicalismo fue el refugio para la militancia territorial peronista durante la dictadura, Socma fue la granja de recuperación laboral para un conjunto de cuadros peronistas de clase media obsesionados por repensar, en espera de la democracia, una nueva representación para que el peronismo volviera a ser poder sin su líder fundador: la Renovación Peronista.

Esa convivencia de Macri define el germen de lo que es el PRO como estricto partido de gobierno: una confluencia práctica entre política y tecnocracia que ve en la expresión partidaria efectiva de los valores republicanos de libro (UCR-CC) una historia de inutilidad, que se indispone con los valores vidriosos que aseguran la gobernabilidad moderna. Macri margina a los radicales para galvanizar un canal institucional hacia el panperonismo, y para eso necesita que su gobierno deba mostrarse a imagen y semejanza del peronismo en las zonas álgidas de la gobernabilidad. Frigerio-gobernadores, Monzó-congreso, Ritondo-policía bonaerense, pero sobre todo, María Eugenia Vidal-electorado PBA.

Ahora bien: Macri estableció estos recaudos con el objetivo de sostener un grado competitivo de cohesión electoral en 2017. Consiguió una gobernabilidad que le permite llegar al 2017; si las amortizaciones políticas del ajuste disminuyen, el dosmilunista “Macri se cae, no aguanta” pasará a ser el argumento de los testimoniales.

La pregunta que queda por hacerse es si Macri puede, con esta dosis de gobernabilidad, armar una hegemonía. Hasta ahora Macri usó el Estado (ese poderoso artefacto militar hecho para los tiempos civiles de paz) para sostener un esquema de compensaciones sociales básicas al ritmo de la partitura del ajuste. Hay actores sociales deliberadamente excluidos de los incentivos como la clase media baja y las pymes.

Para lograr una hegemonía, el gobierno de Macri debería expresar una voluntad política expansiva, con un Estado más político “creador de sintonías finas” que habiliten representación, y un discurso político que documente la incorporación social de gran parte del voto prestado del ballotage. También necesita que la balcanización panperonista de hoy se mantenga y tarde en encontrar un autor. Como se ve, a Macri le faltan elementos políticos para una hegemonía pero tiene al Estado,  que como vimos en estos primeros seis meses de gobierno, es prácticamente con lo único que se puede hacer política en la Argentina”.

A este análisis de Chiconi lo veo demasiado optimista con las chances de Macri y el PRO (como al de Burdman, demasiado optimista con las del peronismo). Pero eso es una estimación personal, falible como todas. Lo que esta nota nos recuerda es que ha habido desde su nacimiento en este siglo, un significativo aporte de cuadros de historia peronista al PRO (L.C. mencionó varios aquí, pero hay muchos más). Ellos aportan un estilo de hacer política más moderno, más “social”, que el de los radicales.

Puede ser entonces que el PRO, en tanto “partido de gobierno” sea un canal natural para aquellos peronistas que se identificaron con el estilo modernizante, pragmático y desideologizado que trajo Carlos Menem, más allá de si se llevaban bien con el riojano o no, o estuvieran generacionalmente lejos de él. (No estoy diciendo que en la experiencia menemista no hubo ideología, por supuesto; pero se “compraba hecha” en las usinas dominantes del momento).

Eso indicaría que el peronismo, para conservar su vigencia, además de manejar bien las herramientas del poder, debe refirmar su ideología y actualizar su doctrina. En eso está.

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12 Responses to Macri y el uso político del Estado

  1. Carlos G. dice:

    Lo que a los legos de la politica, como es mi caso, nos llama la atencion de estos finos analisis es la dificil relacion entre los argumentos de los mismos y los numeros concretos que se pueden observar en el campo economico social. Todo un razonamiento generado desde un laboratorio de cristal templado.

  2. Daniel Eduardo Arias dice:

    De acuerdo con la idea que el presidencialismo rampante posterior a 1989, y que se intensificó con los Kirchner, hoy le facilita todo a Macri.

    Chocolate por la noticia, no se necesita ser politólogo para saberlo.

    ¿Pero aué hace el pobre Max Weber en esta descripción del estado argentino? Mi no entiende.

    ¿Va a tardar mucho el peronismo en actualizar su doctrina? Nos vamos a quedar sin país, si se atrasa mucho. Y si la actualización es Massa + gobernas, también.

  3. Mariano T. dice:

    Así como la dictadura hizo que muchos grupos políticos reconocieran la importancia de los derechos humanos, la “democracia liberal”, y la “partidocracia”, puede ser que la presidencia de Macri les haga revisar el sistema de hiperpresidencialismo unitario que se ha construido estos años.
    Y ni hablar de herramientas que votaron irresponsablemente, queno se han usado en este período como la ley “antiterrorista”. Y debe haber muchas más.

  4. Capitán Yáñez dice:

    Mi siempre muy estimado blogger no más en jefe, en el excelente post anterior don Celso afirma que “de la globalización uno no puede ocultarse”, y esto es una verdad absoluta. Veo por ahí un punto flaco en lo de “actualizar la doctrina”.
    No es asunto menor.
    Hay serios interrogantes en la aldea global que no parecen merecer la atención de nuestros “dirigentes”.
    ¿Qué significa realmente el Brexit? ¿Lo usará Inglaterra para fugar hacia China, como insinúan algunos? ¿Será un simple cambio de formas en la relación entre Inglaterra y la UE como afirman otros?
    ¿Qué está pasando en USA? ¿Qué es verdaderamente Trump? ¿Qué es esto de negros amasijando policías blancos?
    ¿Qué pasa realmente en Turquía? ¿Simple asunto interno? ¿Golpe impulsado por USA y aprovechado para contragolpear virando hacia Moscú?
    ¿Entró el capitalismo realmente en un “estado estacionario”?
    ¿Nos reemplazarán los robots? ¿Cuándo… y qué haremos si así ocurre?
    Todas estas cuestiones -entre otras- debieran merecer, aunque más no sea, alguna hipótesis como respuesta. Pues aunque estemos en los confines del orbe y en los arrabales de la globalización… nos llegarán. Recordemos que allá por mediados de los ´80 el peronismo se concentró en la observación y análisis de su ombligo con el huracán neoliberal soplando ya en el mismísimo Plata y terminó a merced de un tal Cavallo. No se vé, aurita mesmo, nada muy diferente a aquello. Demasiada contemplación del ombligo. Si no hay quienes ensayen hipótesis (no ha de esperarse que lo hagan Gioja y Scioli… ¿verdad?)… pues habrá que salir a buscarlos.
    Que Macri es un pésimo bicho y que hará un perverso “uso político del Estado” no merece más aclaraciones. Han venido por todo, absolutamente por todo, AFA incluida. Es muy posible que si concretan en las urnas su hegemonía empiece el “verdadero ajuste” por el que ya clama la ortodoxia. Ahí están, ya se los conoce. Las “fricciones” entre importadores, exportadores, agrogarcas, financistas e industriales son, por ahora, problema de ellos.
    El nuestro es diseñar un país para todos, sin “desempleo natural” ni hijoputeces semejantes. Como bien dijo el gran Peter Drucker “la única manera de predecir el futuro es crearlo”… y vale la pena el intento.
    ¿O no?

  5. ricardo j.m. dice:

    arreglamos con macri y me pidieron que escriba esto porque como el gobierno en verdad no hace nada mas que afanarse todo para su clase social y sus amos contados como socios y nosotros los dejamos y los ayudamos votando todo lo que pide porque creemos que despues nos toca porque somo sisidialoguistasisi y votamos si pero decimos que estamos en contra, entonces de repente todo fluye y yo te lo cuento y como fui a la facu y tengo un titulo le llamo analisis politico.

    cito: Además del uso político de la inercia weberiana del Estado “peronista”, hay una decisión política preexistente de Macri que ayudó al gobierno a desalentar una escalada obstruccionista del peronismo en la oposición:

    puse este porque me causo mucha gracia y es lo mejor de todo el panfleto. la transformacion del chupamedismo en inercia wagneriana.

    este flaco si hubieran bajado del tren a un boludo con un cartel anti k seguro vomitaba toda la mierda que se calla ahora.

    y acusaba de palaciegos a los k desde el chamuyo conurbano el pichon de asis , pero bueno escribir bien escribe bien eso si.

    al final el entuerto de que hacemos con el pibe gol era hacerle vender el auto.

  6. Silenoz dice:

    Lo que no me cierra es el planteo por el cual el tilingo y su “mejor equipo de los últimos 50 años” dejó ”fluir el canal de las paritarias libres”. No da alguna razón de peso como indicador de ese poder del PEN condicionando conductas del MO. A mi entender los 12 años de paritarias libres, la robustez conseguida y alguna “memoria histórica” hicieron que en la coyuntura actual, fijar techos como pretendía el rodado ministerial de trabajo sea totalmente inútil.

    Si bien creo que la contenciosidad del MO ha disminuido comparado con los ’70, un disciplinamiento de dicho actor como fuera en los ’90, sólo pudo realizarse a caballo de ciertas reformas económicas, “exitosas y novedosas” en el corto plazo.

    Con lo cual para lograr ese disciplinamiento o poder del ejecutivo sobre los sindicatos, hace falta algún éxito económico social (como lo fuera el auge del consumo a crédito y sin inflación, especies desaparecida y novedosa respectivamente en aquellos años) que permitieron una ”gobernabilidad [y] armar una hegemonía.” y de esta forma consolidar ”la incorporación social de gran parte del voto prestado”

    Hoy el contexto es totalmente distinto, la “ideología” ya se conoce, el auge de las economías emergentes FUE (con lo cual no hay viento de cola) y los dólares entran ¡sí cómo no!, pero por iniciativa de los estados (nacional y provinciales) endeudándose con una tendencia peligrosa debido a su insustentabilidad.

    Hablando de todo un poco, este “intelectual orgánico” de cierta parte de la “oposición responsable” podría explicar la estrategia y táctica de opositor en los medios, oficialista cuando hay que levantar la mano y de las correcciones ”abstracta y declarativa” y¿”politiquería”? en el “recinto” del movimiento o partido, panperonista o lo que sea y con el cual concuerda o concordaba….. andá a saber..

    • Silenoz dice:

      Otro problema que veo es la fortaleza y, consecuentemente, alguna sobre estimación de la “caja”

      El kernerismo hizo uso de esa herramienta en una situación de crecimiento constante de la recaudación debido al desempeño económico a pesar del amesatamiento de los últimos 4 años

      Hoy la tendencia es violentamente contraria, el financiamiento al cual recurre esta tilingocracia CEOfascista tiene grandes limitantes, por fuera de la autonomía del gobierno, o sea en el humor de los mercados.

      Y que impacta profundamente por ej. en el financiamiento provincial -que tanto preocupa al cro. Rogelio- ya que éste es regresivo y pro cíclico.

      Dejándolos “en pelotas” o a la buena de Dio’ por eso el gobierno les concedió la posibilidad de revoleos en dólares, hecho que además es funcional al BC por que ahora sí hay muchos indicios que esos dólares engrosan -insustentablemente- las reservas.

      Esto sobrepasa largamente el endeudamiento que hacía YPF para engrosar las reservas y NO para inversión como especulaba el inefable “capataz eficiente” ja ja…..

      • victorlustig dice:

        al pasar

        Esto sobrepasa largamente el endeudamiento que hacía YPF para engrosar las reservas y NO para inversión como especulaba el inefable “capataz eficiente” ja ja….

        viste, deberia buscar lo que decias en su momento? lo mismo que hizo el proceso mira vos, te lo dijeno?
        quien lo hizo, ah si

  7. Casiopea dice:

    Y sí, lo que resulta muy favorable cuando uno tiene todos los hilos en su poder resulta muy desfavorable cuando uno ya no los tiene. Era una de las cosas del kirchnerismo que me daba la pauta de que no estaban pensando en un futuro posible como “exiliados” del núcleo del poder. Si esto no se revierte, cosa que no creo, la derivación va a ser que la lucha por la presidencia va a ser más enconada porque se vuelve casi un juego de suma cero. Y cada cual a quien le toque gobernar puede “ir por todo”. Es el monstruo que creamos entre todos. Siendo optimistas, a lo mejor Macri se ve como opositor en unos años y se le ocurre equilibrar un poco la cosa antes de volver al llano. Difícil, pero nada es imposible mientras salga el sol.

  8. claudia dice:

    Todo escrito tiene una finalidad. Y no me gusta la que se ha propuesto Chiconi. Porque intenta mostrar como una forma nueva de hacer política lo que es más viejo que la ruda y tergiversa acciones presidenciales ofensivas como defensivas y viceversa.
    Algunos pasajes de lo escrito por Chiconi me recuerdan ese chiste donde un boxeador en la lona dice… ”¿Viste cómo le estrellé la cara contra el puño? ¡No sabés cómo le quedó la mano al tipo!”.
    Porque disfraza retrocesos en chancleta del oficialismo, como astucias premeditadas. Y trasviste como miedos y dilaciones expectantes del Congreso, lo que a todas luces ha sido resultado de carpetazos, persecución y extorsiones bien groseras. Me hizo acordar a Novaro. Y si éste es el paladín discursivo del massimo, están al horno. O quizás, de lo que se trate, justamente, es de inducir a los más renuentes dell massismo a emular este disciplinamiento macrista. Pero vamos por partes:

    a) El “ducto presidencia-gobernadores” nunca fue un camino de rosas unidireccional donde la Presidencia las tenía todas consigo (si no, Néstor no habría tenido que viajar tan seguido para apagar fuegos feudales ni Cristina habría aguantado impresentables provinciales); siempre hubo pelea larvada por la hegemonía sobre el Peronismo y esto dio fisonomía más que móvil a ese ducto;
    b) La “inercia weberiana del Estado” fue quebrada en más de una oportunidad y es gracias a esos ciclos de derrumbe institucional que fue tan contrastante su resurgimiento a manos del Kirchnerismo;
    c) Las “prioridades fiscales” que supuestamente se yuxtapusieron sobre el techo paritario no son otra cosa que retoques de urgencia al plan de apropiación corporativa más extenso; el retoque de Ganancias fue una respuesta a las protestas del arco más proclive al poder oficial;
    d) Hablar de “error no forzado que evoluciona a decisión concreta dejando fluir (…) las paritarias libres” es un galimatías discursivo que encubre que para que no estallara todo se dibujaron paritarias inestables en cuanto a su cumplimiento de plazos;
    e) Tipificar la movilización del 29 de abril como levemente política es una arbitrariedad cercana a la chantada: fue ultra relevante y de hecho las movidas comunicacionales al día siguiente dieron cuenta de la potencialidad de peligro. Y el proceso de recambio de dirigencia sindical próximo muestra cuán fuerte fue esa movida (del tembladeral futuro se retiran los que no la quieren llevar adelante). Pero sí coincido, por supuesto, en que no existe por ahora traducción idéntica en el pan-peronismo político;
    f) El veto a la ley de preservación de empleos ya estaba cantado y fue, nuevamente, una resultante de la manifestación del 29/04, por lo tanto, un acto “defensivo” y no ofensivo, de donde la “opción” macrista deja de ser tal;
    g) Calificar una devaluación y ajuste feroz como “territorio inhóspito del manejo de la puja distributiva” es un chiste negro permisible sólo en boca de un Blaquier;
    i) Chiconi describe como éxitos defensivos, acciones que son claramente “ofensivas” como devaluar, ajustar, no coordinar mesas políticas y gremiales extensas. Medidas que no son herramientas para morigerar sino para – y ahora sí Chiconi acierta “gobernar el ajuste”.
    j) “Macri (…) fija un estándar de gobernabilidad a partir de un manejo correcto de la (…) capacidad instalada del Estado (si venimos de decir que Macri usufructuó lo que ya existía, un Estado heredado del Peronismo, ese standard ya preexistía;
    k) “Cambiemos es una coalición electoral, pero no es una coalición de gobierno.” Para el Peronismo esto da igual; la debilidad de nuestro partido no está en si enfrenta a uno o más actores del oficialismo, sino en su debate hegemónico interno que en este momento lo desmembra paralizando a todas sus partes;
    l) La memoria política de Macri se cierne sobre una experiencia concreta: el Grupo Socma (…).” Aquí nos sacamos la careta: hay que justificar la volubilidad ideológica del Massismo y lo equipararemos a una nueva forma de entender la política, un cierto eficientismo, emparentado con la ceocracia gobernante, de forma de hacerse de electorados PRO y peronistas (si no, todo este panegírico a la política PRO carecería de sentido);
    m) “si las amortizaciones políticas del ajuste disminuyen, el (…) “Macri se cae, no aguanta” pasará a ser el argumento de los testimoniales.” Si esa expresión sostenida por militantes y rasos peronistas peca de voluntarista, mucho más lo es la convicción de que pueda amortizarse políticamente un ajuste que ya se llevó cientos de miles de despidos públicos y privados;
    n) “Hasta ahora Macri usó el Estado para sostener un esquema de compensaciones sociales básicas”. ¿Dónde y cuándo?
    o) “La pregunta que queda por hacerse es si Macri puede, con esta dosis de gobernabilidad, armar una hegemonía de la partitura del ajuste (…) “. Hegemonía en un marco recesivo es un delirio que solo una situación internacional de gravedad podría habilitar y por tiempo breve.
    p) “(el) Estado (…) es prácticamente con lo único que se puede hacer política en la Argentina”. No necesariamente. Se puede construir política fuera del Estado. Lo que sí es necesario para efectivizarla y hacerla extensiva… es tener el objetivo de capturarlo.
    q) No creo que las traslaciones peronistas verificables en el PRO, aporten un “estilo de hacer política más moderno, más “social”, que el de los radicales.” Si se trata de los cuadros pasados al PRO, no tienen más ascendente que una cierta licencia para rosquear y ganarle tiempo a las unidades territoriales menores. Y si se trata de cuadros “socmianos” del FR, al no ser gobierno extenso, el costado social no pasa de lo declamativo. Saludos.

  9. Luaro dice:

    No es una descripcion muy distinta a la que podia hacerse del gobierno de De la Rua. Le aprobaron absolutamente todo lo que quiso, lo saco ya por medio de presion por caja a los gobernadores, por amenazas a la dolarizacion y/o caida de la gobernabilidad o por simple paga a legisladores. Es lo mismo. El tema como esa vez esta en la sustentabilidad economica de lo que quieren hacer. Simple. Es la economia estupido.

    • Raúl C. dice:

      Eso. Ya muchos han demostrado que en el fondo de los fondos, más allá de los avatares políticos…con este esquema ‘los números no cierran’.
      O ‘cierran con endeudamiento creciente’, sinónimo de ‘no cierran’.
      O ‘cierran despidiendo a un millón y medio de empleados públicos’, otro sinónimo de ‘no cierran’.

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