Piezas del rompecabezas peronista

rompecabezas

La entrevista que Alejandro Radonjic le hizo la semana pasada a Julio Burdman en El Economista tuvo gran repercusión en la fauna política y, también, en la discusión en los blogs y en las redes sociales. Con sesgos distintos, claro.

A uno de los más respetados operadores del PJ, que me la comentó, le gusta la confirmación que el peronismo está vigente y sólo necesita “volver a generar un candidato presidencial ganador”. La militancia K, por ejemplo en el blog de mi amigo Artemio, rescataba que “hoy uno de cada tres argentinos es afín al kirchnerismo”.

Por mi parte, la copio aquí íntegra porque me parece que tiene algunos conceptos valiosos -por ejemplo, que el peronismo como fuerza política tiene mucho en común con otras en otros países- para reflexionar; no solamente para pescar frases que resuenas con lo que uno piensa. Además, por supuesto, porque me interesa empezar a discutir. Mis ideas al final.

¿Cuán exótico es, a nivel global, el peronismo y en cuántos países hay algo parecido al “movimiento”?

No comparto la idea de que el peronismo sea un partido exótico. Tiene una base electoral estable -los sectores populares-, políticas dirigidas a esa base, alcance nacional, vocación de poder, identidad, tradiciones ideológicas, capacidad de adaptación, ramificaciones en el Estado. En suma: le sobran elementos “normales” en la definición de lo que es un partido político. Como politólogo, a mí me cuesta más explicar la identidad de partidos como la UCR o el PRO que la del peronismo. Al peronismo se lo puede comparar con la familia de los partidos de base sindical del mundo, sean estos laboristas, socialdemócratas o socialcristianos.

También, lo podemos homologar a otra familia, la de los movimientos nacional-populares latinoamericanos, tanto los de primera generación (PRI mexicano, MNR boliviano, ANR paraguayo, APRA peruano, etcétera) como los de segunda generación (PT brasileño, MAS boliviano, Frente Amplio uruguayo, etcétera). Todos ellos se caracterizan, en general, por la base electoral popular, la asociación con sindicatos y movimientos sociales, los aparatos electorales, y dirigentes de diferentes tonalidades ideológicas. Tiene, también, elementos únicos. Uno de ellos es la persistencia del mito fundacional de Perón y Eva Perón, que resiste el paso de las generaciones. Pero no debería sorprendernos: se trata, sin dudas, de un relato muy contundente. La historia de Eva, en particular, es famosa en todo el mundo, y fascina a los extranjeros.

No existen muchos “benchmarks” históricos para confrontar lo que está ocurriendo hoy con el peronismo porque, básicamente, casi siempre estuvo en el poder. ¿A qué otra etapa histórica del partido se asemeja este presente?

El peronismo existe desde hace 70 años, la mitad de los cuales estuvo en el gobierno y la otra en la oposición. El período 1955–1973 fue otra cosa: aunque a algunos cristinistas les agrade la analogía entre Puerta de Hierro y El Calafate, hay pocas similitudes con aquél proceso. De nuestra era democrática, una experiencia parecida a esto podrían ser los ‘80. Un partido sorprendido por la derrota inesperada, que mantiene resortes de poder aunque sin controlar el Poder Ejecutivo, y que se embarca en una discusión interna por el liderazgo. Lo que entonces lucía como una división insalvable del partido entre ortodoxos y renovadores, demostró no ser otra cosa que corrientes internas disputando el control del movimiento. Disputa que se zanjó definitivamente con la elección de 1989. Todo eso se parece bastante a la realidad del peronismo de hoy. Con una diferencia fundamental: reforma de 1994 mediante, los plazos que manejamos son más cortos. Los seis años de los ‘80 fueron un peregrinaje en el desierto: hoy, con cuatro años y una sola elección intermedia, el peronismo ya está planificando su interna y vislumbrando la reorganización posterior. Y las PASO le dan un instrumento para hacerlo.

En las últimas semanas, hemos visto cierto deshielo en la relación entre, llamémosle, “los peronismos” que, como sabemos, fueron separados en 2015 y eso fue un motivo central en la victoria de Cambiemos. ¿En qué anda el peronismo?

Con el cronograma actual, no hay tiempo que perder. Hoy, todos se sientan a tomar café con todos: los kirchneristas con Sergio Massa, Massa con Diego Bossio, Bossio con Florencio Randazzo; José Luis Gioja y el Movimiento Evita con el resto. Para el electorado, las figuras más representativas de este peronismo son Cristina Fernández de Kirchner y Massa: junto con el presidente Macri, hoy son los tres políticos que la opinión pública imagina como posibles presidentes en el año 2020. La oferta puede cambiar: en 1984, Carlos Menem no estaba en los planes de nadie. Pero nuevamente, el cronograma electoral que nos legó la Constitución de 1994 nos marca un camino: la gran oportunidad de instalación de candidatos presidenciales –y de la propia reelección de Macri, si él quisiera buscarla- son las elecciones de 2017.

Vivimos en una era de “despartidización” aquí y en el mundo, y el sello partidario arrastra cada vez menos. ¿Va a ser cada vez más infrecuente ver al peronismo en el poder, o es muy apresurado sostener esa tesis?

El agotamiento del petróleo y el fin de los partidos se vienen pronosticando desde hace décadas. Pero ni la energía solar ni las ONGs dieron el batacazo aún. El peronismo sigue formando parte del sistema de poder: lo podemos ver en el Congreso, en las gobernaciones, en los municipios, en los sindicatos, en la calle. Lo que debe demostrar el peronismo, ahora, es su capacidad de volver a generar un candidato presidencial ganador. Si lo consigue, dudo que el peronismo sea una cosa del pasado.

¿Volvió el bipartidismo (aunque sin la UCR como líder de uno de los dos espacios) o, una vez más, es una tesis apresurada?

Volvió la política de los dos polos. Después de 2001, y hasta 2015, el polo no peronista estaba vacante, y el triunfo de Cambiemos parece haber puesto fin a esa etapa unipolar, en la que toda la competencia real por el poder se dirimió dentro del subsistema peronista. Veremos, ahora, si esa política de los dos polos se mantiene, o si acaso las estrategias de los líderes nos conducen hacia una fragmentación. ¿Cambiemos perdurará? ¿El peronismo se unificará en 2019? A favor de la continuidad de la política de los polos tenemos que los radicales no parecen tener vida fuera de Cambiemos, y que los peronistas quieren volver al poder; en contra, que el desempeño de la presidencia de Macri es hoy incierta, y los escenarios políticos derivados de dicha evaluación también.

¿Qué pasará con el kirchnerismo: se diluirá en el nuevo peronismo que se está gestando o se irá más allá de sus fronteras?

Tiendo a creer que se integrará al peronismo, sea cual fuere el resultado de la trama judicial que afecta a Cristina Kirchner y del desempeño de la presidencia de Macri. Creo que la división será evitada, o al menos mitigada, por las partes, porque más allá de las especulaciones de la dirigencia y del mensaje de los medios, hay otra realidad a tener en cuenta: hoy uno de cada tres argentinos es afín al kirchnerismo. No son militantes, ni gente que se exprese públicamente, sino votantes que mantienen buena imagen de la ex Presidenta y su gobierno. Que mantengan estas simpatías en medio de un clima claramente adverso a Cristina Kirchner es un dato relevante. Por eso, un desafío de los peronistas que aspiran a ganar las próximas elecciones es contener y representar a esos votantes kirchneristas. El justicialismo deberá retenerlos, y la mayoría de la dirigencia que hoy representa a los votantes kirchneristas no se querrá ir de ahí. Pero los pronósticos, como se sabe, pueden fallar“.

Mi opinión: este análisis de Burdman es discutible y sus pronósticos pueden fallar -como todos, y él lo avisa- pero me parece valioso porque trata de ver la realidad como es, sin enamorarse de un “relato” o, peor, de una teoría.

Pero… creo que falta profundizar algo más en los propios elementos que describe aquí. Porque aparece un problema sin fácil solución: Es cierto que en octubre pasado el Frente para la Victoria y el Frente Renovador-UNA, ambos de origen peronista, sumaron entre ellos una clara mayoría del electorado. Y nada indica, ni las prematuras encuestas (ver en el blog de Sbariggi) ni los imprecisos datos de las redes sociales, que esa realidad haya cambiado mucho.

Es cierto también que todos los dirigentes políticos de historia peronista conversan entre sí, públicamente o en privado. Aún los de La Cámpora, asumidos como custodios del liderazgo de CFK. La tentación de aislarse para levantar las banderas de una pureza ideológica… nunca ha juntado mucho electorado peronista, ni siquiera en los tiempos de Menem (Y aún las experiencias progresistas se han mostrado bastante flexibles a la hora de ocupar cargos en las listas, como sabe cualquiera que tuvo que armarlas).

Cristina Fernández hoy convoca e inspira a los convencidos -como lo ha hecho durante su gobierno- pero no los aleja del peronismo, ni podría creer que le basta sólo con ellos. Ella y Néstor Kirchner no se fueron, en esos tiempos menemistas. Y en cuanto a Sergio Massa … a pesar de su actual romance con Margarita Stolbizer, nadie piensa que tiene barreras ideológicas insalvables para los acuerdos.

En el plano de la dirigencia, entonces, es válido que Burdman vea la actual situación como una remake de los ´80: una lucha interna entre dos visiones distintas del peronismo, pero que se unen para alcanzar el poder. Ahí, el pan peronismo conque sueñan veteranos y apreciados blogueros -además de bastantes en la conducción del PJ- es posible.

¿Pero lo es entre los votantes? Porque si no funciona ahí… no funciona en ningún lado. Ese tercio de los argentinos que valora los gobiernos kirchneristas, en los que estaba mejor que ahora, por encima de cualquier campaña mediática, o de la falta de confianza en la dirigencia intermedia, pueden sumarse con los otros votantes, que en el pasado habían votado al FpV, pero ahora estaban tan fastidiados con el kirchnerismo y/o Cristina que en el balotaje votaron a Macri?

Atención: estoy señalando un problema que me parece evidente. No estoy diciendo que sea insoluble. La campaña mediática sobre la corrupción en el gobierno anterior lo hace más difícil, pero las políticas económicas del gobierno actual lo facilitan. Y el bolsillo, dijo alguien que de esto sabía, es la víscera más sensible. Si al electorado le importase mucho la corrupción, no lo habría elegido a Mauricio, que es Macri.

El peronismo (bah, toda fuerza política con ambición de gobernar) necesita encontrar a quien pueda expresar las esperanzas y los temores no de todos los que alguna vez votaron al peronismo, pero si de una mayoría suficiente.

Los tiempos electorales, como apunta J. B., señalan un plazo y 24 lugares para ensayar una solución. Es dentro de un año, y debe salir bien, o el 2019 se hace muy difícil para el peronismo. Tiene que encontrar entonces los candidatos y candidatas que puedan sumar votos en cada uno de los 24 distritos nacionales. Más visibilidad, y más peso, tiene la puja en la provincia de Buenos Aires. Pero todos los que ganen, sea donde sea, participarán inevitablemente en el nuevo armado del peronismo.

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5 respuestas a Piezas del rompecabezas peronista

  1. Norberto dice:

    De acuerdo con la encuesta de Rouvier los representantes del Kirchnerismo tendrían mas del 50% de los votos válidos de la PBA, que en general no se aparta mas de dos o tres puntos del total del país si uno mira con atención los resultados electorales de varias de las últimas elecciones, y es lo que hay por mas que el peornismo colaboracionista quiera disfrazar y colabore con el Gobierno en la embestida del trípode contra Cristina, por qué la única verdad es la realidad y esa es que solo ella garantiza que va a enfrentar la CEOcracia y no hará el seguidismo de Gioja, Pichetto, Bossio, Pignanelli y su títere Romero y siguen las firmas, y el pueblo lo sabe y votará en consecuencia si es que ella se presentara como candidata en la PBA, ¿acaso alguno de los tres candidatos tiene votos propios?
    Nunca menos y abrazos

  2. zippo dice:

    Norberto, te re banco!!

  3. claudio Maxl dice:

    Y como la unica verdad es la realidad: CRISTINA 40 PUNTOS PBA 2017 CON O SIN PJ. PJotistas (menemismo residual): A COMERLAAA!!!!!, je.

  4. […] este análisis de Chiconi lo veo demasiado optimista con las chances de Macri y el PRO (como al de Burdman, demasiado optimista con las del peronismo). Pero eso es una estimación personal, falible como […]

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