Malvinas y la represión

cementerio

La guerra del Atlántico Sur en 1982 (la única guerra entre naciones en la que participó Argentina en más de un siglo), y las masacres de las que fue autor ese mismo gobierno poco antes (las más grandes en relación a la población del país también en más de un siglo, desde nuestras guerras civiles) son dos hechos claramente distintos.

Hay algo que los vincula, sin embargo. Ambos son bases de consensos sociales. Bien diferentes los dos, por supuesto, pero que están en el transfondo de las actitudes de muchos argentinos, aunque no lo verbalicen. En las bibliotecas (no es exageración) que se han escrito sobre esos dos episodios de nuestra historia -a las que contribuí, en mínima parte, en notas breves según mi costumbre- creo que se ha escrito poco sobre ese vínculo y esa diferencia. Quiero apuntar ahí nuestra mirada, con una nota breve.

El consenso formado en torno de la represión del “Proceso” de 1976/83, su condena sin atenuantes, ha quedado establecido en la sociedad argentina. Eso significa que ninguna voz oficial, ni en las fuerzas políticas con una mínima representatividad, ni en los medios masivos de comunicación puede cuestionarlo sin desacreditarse (El reciente episodio con Darío Lopérfido lo muestra, en un gobierno que sostiene hasta ahora a Aranguren). Las únicas voces discrepantes están en Internet, y no son más relevantes que las que reivindican al nazismo.

Más importante, se puede percibir en la inmensa mayoría de las generaciones jóvenes, sin vivencia directa de hechos ocurridos 40 años atrás, que esa represión es vista como un crimen intolerable, aún entre los que no tienen ningún interés en la política.

Ya hace bastantes años que comparé en el blog, y en su antecesor El hijo de Reco, este consenso con el “consenso antifascista” que dominó la política y hasta la cultura de Europa Occidental después de 1945. Esa práctica unanimidad se construyó con una buena dosis de hipocresía y de amnesia selectiva, como en todas las cosas humanas, pero sirvió como la base sólida para la estabilidad y el desarrollo europeo por más de medio siglo, hasta el derrumbe de la Unión Soviética. Y aún ahora, 70 años después, está en el discurso de la mayoría de las fuerzas políticas en los países más poderosos de la Unión Europea: Alemania, Francia, Italia… Y hasta sirve como lazo común, por lo menos en el discurso, con Gran Bretaña, Rusia, los EE.UU.

El consenso sobre las Islas Malvinas -si se puede llamar así a una reacción emocional compartida por muchos, muchos argentinos- es de naturaleza muy diferente. Es menos articulado que el que existe en torno a la represión, menos “oficial” y mucho menos “políticamento correcto”. Es cierto que ningún vocero institucional, en el Estado o fuera de él, se atrevería a cuestionar públicamente los títulos de soberanía de nuestro país, o atacar a los que allí combatieron bajo nuestra bandera. Pero es aceptable, hasta está de moda en algunos círculos intelectuales, lamentar el lugar que ocupan esas islas en el sentimiento popular y calificarlo de “nacionalismo irracional”.

Esto no es demasiado importante en sí. Sabemos que casi desde el mismo momento en que Argentina surge como una nación independiente, un sector minoritario pero influyente de nuestro pueblo, sobre todo en las clases más acomodadas, se ha sentido … incómodo con las manifestaciones de sentimiento nacional. Y que percibe como más “racional” el patriotismo inglés, francés o estadounidense que el propio. Ni hablemos del concepto de la Patria Grande.

Más significativo es el hecho que en los 34 años que han transcurrido desde el final de la guerra por las islas, con muy distintos gobiernos, no hemos institucionalizado las ceremonias con las que recordamos esos combates y honramos a los que pelearon por la Patria. Como lo hacen todas las naciones.

Lo más vergonzoso fue, por supuesto, cuando después de la derrota, los altos mandos del Ejército ocultaron a los veteranos a su regreso. Una muestra de ese despreciable exitismo que es un defecto bastante común entre nosotros. Pero los gobiernos civiles siguientes, que aprobaron beneficios y medallas para ellos, no supieron, no quisieron, ayudar a afirmar en la sociedad el orgullo por el valor y el heroísmo que existieron, sin ocultar las ruindades que también hubo.

Tiene que ver en esa falencia, creo, ese otro consenso que mencioné al principio. Para una parte, también numerosa de nuestros compatriotas, en especial entre los sectores medios, todo lo vinculado a lo militar despertaba rechazo. La dirigencia política no dio a la sociedad en todos estos años una respuesta clara a una pregunta básica: ¿Cuál es el propósito de las Fuerzas Armadas?

Curioso, porque cualquiera que lee los diarios o mira la TV puede contestarla: para no tener que depender de las Fuerzas Armadas de otros, o para disuadirlos de usarlas en contra nuestro. Si nuestro ejército ha sido brutal en el pasado, uno ajeno sería peor. Otros pueblos lo saben bien.

Y nuestro pueblo, en su mayoría, quiere sentir orgullo de sus Fuerzas Armadas, y homenajear el coraje de los que lo mostraron. Es humano, y es digno.

Un gobierno al que nadie puede acusar de patriotero, por cierto, ha hecho desfilar en el Bicentenario a los veteranos de Malvinas. En lugar de quejarse lastimeramente porque entre ellos había algunos que no tienen el respeto de sus propios camaradas, reconozcamos esa necesidad popular, que en los argentinos está asociada a las Malvinas como Alsacia y Lorena para Francia o el Ulster para Irlanda, más profunda que cualquier consenso político. De sentirse, y ser una nación.

26 respuestas a Malvinas y la represión

  1. MARIO VOLPE, DEL CECIM
    Los que no marcharon

    “Que Aldo Rico desfile no es un símbolo democrático”, dijo tajante Mario Volpe, ex combatiente de Malvinas y presidente del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata (Cecim), sobre la presencia del ex carapintada en el desfile del acto del Bicentenario de la Independencia, el domingo en el Campo de Polo. “Decidimos no integrarnos al desfile porque íbamos a compartir espacios con represores e individuos que todavia están en la Justicia, muchos están imputados por delitos de lesa humanidad, integrantes del Operativo Independencia, represores de soldados, como el caso Katz, que por ser judío fue torturado por un oficial en Malvinas”, advirtió el ex soldado.

    Volpe no duda de la buena fe de sus compañeros ex combatientes, “sino de aquellos que se alzaron contra la democracia, Rico vestido de militar, siendo depuesto por el Ejército, no es un símbolo democrático”.

    Respecto de quién invitó a Rico al desfile, Volpe expresó que seguramente se definió en otro ámbito y “es un problema grave que el ministro de Defensa, Julio Martínez, no sepa ni controle. Alguien tiene que tener responsabilidad sobre esto”.

    Según explicó el titular del Cecim La Plata, los soldados ex combatientes “no recibimos ninguna convocatoria oficial, no sabemos si fueron autoconvocados o quien los convocó, pero previendo lo que iba a pasar, la mayoría de los soldados ex combatientes decidimos no concurrir”. Desde esa entidad expresaron: “Nos convocaron a desfilar a todos juntos, con los que torturaron, los que estaquearon, los que humillaron a los soldados en la guerra por su condición de judío, por ser de pueblos originarios o simplemente por el color de su piel, con los responsables de la muerte por hambre y los que huyeron del frente de combate”. Volpe también rechazó la participación del ex teniente coronel Emilio Nani, del represor Carlos Carrizo Salvadores, que acaba de ser absuelto por el asesinato de 14 militantes del ERP, así como la de militares que decían haber “combatido en el Operativo Independencia” en Tucumán, donde se creó el primer campo de concentración del país. “Seguramente muchos soldados conscriptos participaron de buena fe, pero no podemos dejar de advertir que la participación de todos esos personajes no es una buena señal para estos tiempos. Estas cosas no le hacen bien a la democracia. Los ex combatientes merecían otro homenaje”, consideró Volpe.

  2. soy parte del foro de santa fe

    Cárcel a todos los genocidas
    En el año 1975 un decreto homicida e ilegal autorizó al Ejército Argentino a “aniquilar a la subversión”. Con este pretexto lo que hicieron fue instaurar el Terrorismo de Estado en la provincia de Tucumán autorizando en realidad a aniquilar a nuestro pueblo. El campo de batalla fueron las calles de Tucumán, las universidades, los ingenios, las escuelas. Se realizaron ataques con explosivos a la Universidad Nacional de Tucumán, la Legislatura provincial, las sedes de la Unión Cívica Radical, del Partido Comunista, del Partido Socialista y el Colegio de Abogados; muchos estudiantes fueron asesinados. Los trabajadores, médicos, sindicalistas y políticos fueron el blanco de la persecución mediante el secuestro, la desaparición, la prisión ilegal, las vejaciones y la tortura.
    Con la creación del primer Centro Clandestino de Detención en la Escuelita de Famaillá, la picana, la tortura, la violación, el robo de bebes y el asesinato se llevó a cabo el vergonzante Operativo Independencia que, contrariamente al nombre con que los genocidas bautizaron el horror, solo trajo dolor, sometimiento y miseria al pueblo argentino.
    En el Bicentenario de la gesta del 9 de Julio de 1816, donde se proclamó conformar una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli, en el día de la Independencia, la impunidad y el horror desfilaron una vez más por las calles argentinas. En Tucumán y en Buenos Aires, mezclados entre los soldados a los que torturaron, discriminaron y hasta dejaron morir de hambre en Malvinas, los veteranos de la muerte y la impunidad, los grandes verdugos de los trabajadores y trabajadoras, los que nos arrebataron la democracia a punta de pistola, los que nos amenazaban con la cara pintada, los que se niegan a declarar en los juicios de lesa humanidad, los que no dicen dónde están los desaparecidos/as , los que se apropiaron de los/as nietos/as de las Abuelas de Plaza de Mayo, los asesinos salieron a desfilar.
    Las Madres de Plaza de Mayo Santa Fe, la agrupación H.I.J.O.S. Santa Fe, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, el Foro contra la Impunidad y por la Justicia, Secretaría DDHH de CTA Santa Fe y la Mesa Sindical por los DDHH, repudiamos y llamamos a repudiar la invitación y participación de genocidas en actos y conmemoraciones de la vida democrática de nuestro país.
    No olvidamos, no perdonamos y con la impunidad no nos reconciliamos
    Cárcel a todos los genocidas

  3. Alberto Sladogna dice:

    Estimado Abel: respecto “En lugar de quejarse lastimeramente porque entre ellos había algunos que no tienen el respeto de sus propios camaradas, reconozcamos esa necesidad popular, que en los argentinos está asociada a las Malvinas como Alsacia y Lorena para Francia o el Ulster para Irlanda, más profunda que cualquier consenso político. De sentirse, y ser una nación.” Crecí y fui criado hasta los 21 años en un barrio peronista, nadie pertenecía o estaba afiliado al partido. No pertenezco, entonces al campo “popular” ni tampoco tengo esa “necesidad popular” mi relación el país donde vivo, la nación a la que pertenezco no tiene ninguna necesidad del Ejército o de las FFAA después del 56, después de la dictadura y en particular después de la guerra “por” las Malvinas: una plaza llena victoreando a uno de los dictadores que luego mando a los jóvenes una batalla donde él no participó, dejemos de lado las torturas que sus subordinados infligieron a los soldados, no hablemos de lo que ese ejército hizo con los soldados al regresar -los encerró casí un año-, dejo de lado al “pueblo” que en los colectivos les daban vuelta la cara a esos jóvenes; no puede, por lo menos para mi sentimiento y alegría de pertenecer a esta nación no pasa por tener ningún orgullo, ni tantitito por las FFAA. Si el “pueblo” requiere eso, entonces tendremos macrismo para rato, no al Ing Macri y su partido, sino tendremos mucho macrismo dentro de cada uno de nosotros.

  4. Capitán Yáñez dice:

    Mi siempre muy estimado blogger no más en jefe, hay en youtube un par de conferencias (en salones atestados de gente) de Rico a Veteranos de Malvinas (nada de “ex-combatientes”, una de las tantas maneras de rebajarlos. Son Veteranos de Guerra hechos y derechos) que lo tratan de “mi coronel”. No sé si te referís a él con eso de “algunos que no tienen el respeto de sus propios camaradas”, pero si así fuera no creo que sea el caso, según se advierte en los videos. Al final de las conferencias Rico se hace la pregunta del millón: ¿qué hacer con las Fuerzas Armadas?. Dá su respuesta, que es atendible.
    Nuestros… ejem… dirigentes llevan treinta y tres años pateando la pelota para adelante y poniendo y sacando curitas. Mala cosa… (no la única, por cierto).
    La Nación sin sus Malvinas siempre andará renga… y la cosa no se arregla haciendo desfilar a los Veteranos en una cancha de polo a la vista de un Reverendísimo extenuado y angustiado que estaba allí sin siquiera tener ganas… y -lo que es más grave- al que el asunto de Nación, renga o no, lo tiene sin ciudado. El vergonzoso (y vergonzante) espectáculo de integrantes del mejor equipo de los últimos cincuenta años acusándose mutuamente por la presencia de Rico en el desfile (¿porqué no iba a estar si es uno de ellos?) es sólo la frutilla de un postre repugnante.
    En fin, tampoco hay Nación sin sus héroes puestos donde les corresponde, y nos hemos tomado casi docientos años en poner a Güemes donde debió haber estado siempre.
    A lo mejor es que somos algo lentos de entendederas… yo qué sé.

  5. guido dice:

    No entendí muy bien esa discusión. Hubo veteranos en otros desfiles durante el gobierno pasado.

    Al margen, con la presencia de Rico en particular, creo que pasa otra cosa. Se ponen en tensión esos dos “relatos” que mencionás (el consenso anti dictadura y el consenso malvinero). Si eso no genera demasiados problemas a la mayoría de la gente es porque solo los intelectuales -en un sentido muy amplio: los que se toman el laburo de reflexionar sobre el asunto- tienden a aspirar a un mundo más euclidiano. La mayoría de la gente surfea sin más problemas en un mundo que nunca termina de ordenarse del todo, ni puede hacerlo.

    Dejaría a Rico, un “recuperado para la democracia” de Duhalde. Durante un tiempo al menos, ganó un lugar bien legítimo con las reglas de la democracia y, al fin y al cabo, nunca ha sido condenado por ningún crimen durante la dictadura -en cambio, ha estado envuelto en cuestiones delictivas menos dramáticas que no son ajenas a la política democrática-. Y después de todo…el propio Alfonsín lo definió como un héroe de Malvinas en aquella semana santa. Si nunca fue procesado por sublevarse fue una decisión -quizás la única posible en ese contexto, quizás no- del propio gobierno contra el que se levantó.

    En MdP tenemos un “caso” más fuerte. Giacchino -cuyo nombre lleva una escuela pública en a que di clases varios años- fue el primer comando que pisó las Malvinas durante la breve recuperación galtierista y murió en combate. Hasta ahí ningún problema, fue reivindicado como soldado y como marplatense. Se hicieron homenajes, etc. Durante los juicios por delitos de lesa humanidad, sin embargo, y ya desde el informe de la CONADEP se acumularon testimonios y evidencias que dan cuenta de su participación en crímenes terribles. Si bien, obviamente, no puede ser juzgado por haber fallecido está bastante claro que tuvo una participación, y particularmente brutal, en torturas, violaciones y asesinatos.

    La alternativa de reivindicarlo como soldado y defenestrarlo como asesino no parece del todo razonable. Es poco creíble y, sobre todo, “contamina” ambos relatos. Los héroes de Malvinas “podrían” haber sido asesinos. Los asesinos “podrían” ser héroes de Malvinas. Quizás por ello, cuando se discutió en el consejo deliberante de Mar del Plata sobre la quita del cuadro o placa (no me acuerdo que era) que lo recordaba todo el mundo quería sacarse de encima el problema lo antes posible. Porque los relatos son necesarios: las democracias, las naciones, los pueblos, construyen su identidad con relatos. Pero la historia no es amiga de los relatos, estos suponen una coherencia interna que lo efectivamente ocurrido rara vez tiene.

  6. Esther dice:

    Una precisión: el domingo hubo dos desfiles distintos. Uno, en la calle, el tradicional desfile militar, con participación de delegaciones de otros países, cerrado por los combatientes de Malvinas. Macri no estuvo (hasta donde sé) en el palco oficial. Lo vi por Crónica; el periodista entrevistó a bastantes combatientes, preguntándoles qué sentían y todos los que entrevistó estaban sumamente emocionados y hablaban de que después de 34 años por fin eran reconocidos. Algunos se referían específicamente al reconocimiento del pueblo que estaba en la calle. Por lo menos dos de ellos agradecieron al nuevo gobierno, gracias al cual se daba ese reconocimiento.
    De lo que escuché, y también asombrándome, como Guido, de todo esto, habida cuenta de que anteriormente hubo veteranos en otros festejos patrios, creo que la diferencia estaba, para los veteranos, en que antes más bien participaban por las suyas, y esta vez fueron invitados formalmente. Pero ahora, la información que trae Ana ´Lía del CECIM dice otra cosa…
    El otro fue en el campo de polo. Allí desfilaron bandas militares (también con delegaciones de otros países). En la parte que vi por televisión no hubo representación de los combatientes de Malvinas. No me quedó claro el tema de los tiempos; me parece que estuvieron, por lo menos en parte, superpuestos temporalmente. A este desfile es al que asistió Macri. Parte del desfile; se fue a mitad de camino, específicamente después que tocó la banda militar llegada de EEUU y mientras tocaba la banda militar siguiente, de Brasil (a lo mejor se fue en ese momento porque se le enfriaba el asado, pero, en fin, no puedo dejar de pensar que nuestro cansado presidente resistió su cansancio el tiempo suficiente para presenciar a los invitados de EEUU).
    Un abrazo,
    Esther

  7. Norberto dice:

    Aparte de este irresuelto problema, que también me pesó a la hora de decidir si participaba o no, y luego de decidir que lo que me importaba era la Patria y su reivindicación de la Soberanía sobre esa parte del territorio de la Provincia de Tierra del Fuego, debo decir que participé en parte del desfile, desde Salguero donde había bastante gente hasta Dorrego donde mis huesos y voluntad de no estar frente a las autoridades me hicieron abandonar el pequeño grupo de remanentes de mi agrupación.
    Y esto viene a cuento para poner de relieve que el sentimiento malvinero no es una entelequia, que existe y que está tan arraigado como el de los derechos humanos, instalado este último a puro coraje por Néstor y Cristina, como también abrieron a la sociedad la reivindicación del primero. Y quiero poner de relieve que salvo casos aislados en los espectadores, la emoción y los aplausos a nuestro paso fue mucho más intensa que ante el desfile militar, al menos en las cercanías de Salguero, que es donde más público se juntó y ese enorme entusiasmo estuvo presente en todas esas cuadras donde el Viva La Patria era una grito que nos acompañaba paso a paso.
    No, Malvinas está presente y viva en todo nuestro pueblo, sin distinción de clases.
    Nunca menos y abrazos

    • Mariano T. dice:

      Curiosidad, fue por invitación o espontaneamente?

      • Norberto dice:

        El Grupo, y por lo tanto sus componentes tenía invitación de la Fuerza Aérea, de ser solo mi voluntad no habría ido, a pesar que creo ser uno de los pocos casos de haber desfilado en el mismo lugar como cadete del LMGSM en el Sesquicentenario de Mayo, 1960, y en el de la Independencia.
        Nunca menos y abrazos

  8. Esther dice:

    Las Malvinas son argentinas. Eso, uno lo aprendía en la escuela primaria, de una vez y para siempre. Más que un sentimiento: una convicción sin fisuras.
    Para quienes vivimos el 82 la cosa es complicada: de verdad hubo muchísimas personas que, de buena fe, fueron a las plazas, que tejieron bufandas y enviaron chocolates con cartas a los combatientes. De verdad muchísimas personas creyeron que ganábamos. Más aún: ¡que USA era amiga nuestra!
    Después vino la realidad y el saberse traicionados en esa buena fe y en el sentimiento patriótico. Fue una derrota en todos los frentes, no sólo en lo militar. Pero nunca encontré a una sola persona que achacara la derrota y las traiciones a los chicos que fueron a la guerra. Todo lo contrario.

    Siguiendo la línea de análisis de Abel, comento algo que, si bien no es nuevo (para nada) recién caí en la cuenta en el desfile del domingo: los veteranos desfilaron agrupados por ciudad o provincia.

    La unidad es geográfica. No militar, como, en realidad, se esperaría. No se organizaban por regimiento, división (o la unidad militar que fuese).

    Me puse a pensar que esta situación ya lo dice todo: las fuerzas armadas nunca los reconocieron ni les dieron pertenencia. Quizás porque estaban demasiado ocupadas con la mugre interna que surgía y surgía y surgía y también surgía en relación con Malvinas.
    Los chicos se organizaron como pudieron, y ese “pudieron”, en la época pre-Internet, significaba la cercanía geográfica.
    Treinta y cuatro años después esa situación, generada en los 80, está cristalizada, naturalizada. Las Fuerzas Armadas siguen al margen.

    Un abrazo,
    Esther

  9. ricardo j.m. dice:

    el uso para marketing de la “reconciliacion nacional” es tan evidente y revulsivo.

    angustiante diria

    fue tan cipayo e imbecil todo que ni siquiera el tino de poner a las orquestas de las colectividades para expresar lo mismo sin bajarse los lienzos.

    el mensaje politico de que no venga ningun presidente y manden a los milicos a reirsenos en la cara.

    una verguenza fue el bicentenario de la independencia, este payaso y los boludos que lo votaron lo transformaron en un acto de arrepentimiento

    encima con loas y grandielocuentes chamuyos siome para un ejercito que no existia y que si hubiera existido hubiera estado en contra y hoy seriamos 5 paises

    dariamos lastima si valieramos algo como pueblo, como patria o como nacion.

    este fin de semana demostramos que somos una asociacion de consumidores.

  10. Edgardo Arrivillaga dice:

    Abel es correcto,la partidocracia a la cual detesto quiere negar la gesta de Malvinas sin entender que las naciones no se hacen con papeles juridicos sino exactamente con la sangre derramada. Hoy Malvinas está más cerca de la Argentina que en la época de Vernet o la historiografía de Paul Groussac. Aldo Rico que no intervino en la represión porque estaba justamente en destinos estrictamente militares provocó una serie de reacciones de gente un poco tonta que ni siquiera ha hecho el servicio militar. Rico está muy viejo pero ocupó cargos importantes dentro del partido Justicialista, fue Secretario de Seguridad Interior de la provincia y hasta negoció con el ex montonero Kunkel una serie de cosas que por ahora me reservo. Analizando el último alzamiento de Semana Santa, allí se suicidó mi compañero Romero Mundani, un jefe naval ya desaparecido me dijo “vea, la época de las asonadas militares está terminada porque se han convertido en protestas sindicales; el otro problema, adjuntó, es que nadie empieza una revolución militar fusilando a sus propios compañeros porque esto instintivamente aglutina a las tropas del bando leal y simplemente se autoprotegen defendiendo al gobierno”. Un pensamiento concreto y lúcido. La cuestión Malvinas no está cerrada porque todo dependerá mucho de las negociaciones por el Brexit que encarará la nueva ministro Theresa May, hija de un vicario anglicano. La mujer era ministro del Interior y está acostumbrada a lidiar con problemas realmente pesados. Ayer, Bergoglio nombró a un hombre del Opus Dei como su vocero de prensa: es el primer civil que sucede a Navarro Valls. Le adjuntó a una señora que trabaja para la radio española, también del Opus, y que demuestra los objetivos terrenales del Papa argentino. No creo que nuestra generación vea resuelto el problema Malvinas pero sí hemos visto la desintegración de la Unión Soviética y el mosaico de intereses en que se está convirtiendo el Reino Desunido. A prima facie, el mundo parece estar volviendo a 1914 de modo que la Patria Grande tendrá que esperar un tiempo más. Tal vez un tiempo que sancione el fin de las patrias. Hay un tipo ahí que opina sobre no sé qué cosa, pero con la clasica cobardía argentina se escuda en el anonimato. No vale la pena ni de responderle.
    Saludos y la seguimos en otra entrega. Edgardo Arrivillaga.

    • Mariano T. dice:

      El susodicho es inimputable.

      • Edgardo Arrivillaga dice:

        quien es usted……quien le permite usar seudonimos…peqieño chanta….

    • ricardo j.m. dice:

      esta bien si al que limpia el baño se le puede llamar gerente de estetica y control de salubridad de servicios imperativos para el desarrollo. a un policia del imperio se le puede llamar militar tambien.

      lo dicho una asociacion de consumidores y de su propia droga.

  11. Daniel Eduardo Arias dice:

    Todo mi respeto al CECIM, que se negó a desfilar con torturadores, fusiladores y hambreadores de nuestros colimbas.

    Los que sientan que desfilar con esa lacra es una patriada… ¿Cómo decirlo? Se me escapan las palabras. Algo no entendieron.

    Malvinas ’82 no tuvo tres cominos que ver con nuestra cuestión pendiente de soberanía. Fue un intento milico de reciclar a sus asesinos como héroes.

    Hubo excepciones muy notorias, pero en general, el intento de reciclado no les salió bien.

    Unas FFAA acostumbradas casi fundacionalmente a ejercer funciones parapoliciales, policiales y políticas, no suele caracterizarse por el coraje, el liderazgo o la lealtad de su cuerpo permanente de oficiales y suboficiales.

    Tengo amigos veteranos, ex soldados, que pasaron por estaqueos, torturas, hambre, en la posguerra vieron suicidarse a muchos de sus amigos de grupos de malvineros. Hablo de dirigentes que respeto, y que secretamente pasaron años y décadas en post-trauma, con ataques de pánico y pesadillas, tratando de ayudar a otros que estaban peor que ellos. Tipos bravos que armaron gigantescos juicios colectivos a sus jefes militares treinta años después, porque se animaron. Pero que a la larga de sentencias y apelaciones, perdieron por un fallo particularmente repugnante de los muchos que últimamente viene produciendo la Corte Suprema… y este año desfilaron junto a sus victimarios. Ebrios de argentinidad.

    Justo en un momento en que el presidente Mau necesita potenciar las FFAA para su función habitual por estos pagos: represión interna.

    ¿Nos está agarrando el síndrome de Estocolmo?

  12. victorlustig dice:

    mis dos centavos

    como colimba de la olvidada cuasi guerra del 78 (ningun historiador parece notarla, y, fue el ensayo) solo diria que los unicos heroes son aquellos que fueron llevados sin poder decir no, los colimbas

    el resto, fue pagado para prepararse y muchos decian era su vocacion, asi que, la vez que les toco enfrentarse con algo en serio, lo lamento.

    los voluntarios, fueron voluntarios, asi que tambien lo lamento

    pero, los colimbas, esos si fueron heroes, y, encima ultimos en la lista de ropa, comida y abrigo, peor, la pension es solo el grado superior (cabo)

    suena politicamente incorrecto, sin duda, pero, ellos no eligieron el riesgo ni, recuerden, a los militares les pagaban bien en esa epoca, y, una de las causas de eso era que defendian la patria, bueno, les toco, despues discutiremos si lo que pagaban era suficiente para y el hasta donde.

    creeria que cualquier colimba piensa lo mismo

    asi que Rico, si, Giaccino si, ok, pero, los colimbas son los heroes, el resto, cumplio su deber, nada mas

    suena feo, sin duda, hubo tipos que se sacrificaron por otros, sin duda, pero, atras de la cola de los colimbas, no adelante

    • Mariano T. dice:

      Solo por llevarte la contra, no hay más mérito en ir obligado que en ir voluntariamente, diría que menos. Los oficiales y sumbos también fueron obligados, pero eran profesionales de eso, x décadas cobrando por si se presentaba una de éstas. Adelante deberían ir los que pudiendo zafar, fueron igual, mayormente civiles

      • victorlustig dice:

        te contradecis, fijate, y, no, el que no puede elegir es el heroe, el que eligio ir, bravo, pero, el otro no podia elegir si ir o no

        si hiciste la colimba, me extraña digas eso, sino la hiciste, entiendo lo que pensas

        a oficiales y sumbos les pagaban y eran profesionales (risas) en eso. Te puedo contar comandos perdidos en maniobras en el medio de una laguna, diciendo por radio prendeme una luz que no se donde estas, colegas de Rico eso si (1978) la radio la llevaba yo (colimba of course), no me lo contaron, y esos eran los mas entrenados, fijate.

        por eso, primero los colimbas, el resto, atras, te puedo conceder que segundos los voluntarios, pero, para mi eh, no mas de eso

  13. Pablo Z. dice:

    Temo que de un momento a otro se empiecen a agitar proyectos de “reglas de empeñamiento” para puertas adentro. No me extrañaría.

  14. claudia dice:

    No suelo comentar sobre Malvinas, no por contradicción personal o comodidad, sino por el respeto profundo que el tema me merece. Y anticipo que acuerdo totalmente con tu párrafo sobre la falta de articulación material del consenso sobre Malvinas.
    No me extraña que a más de 30 años de democracia, los honores debidos a la gente que intervino en la defensa de los que residíamos en la seguridad continental, no estén normativizados.
    Y no se excluye de esa aún persistente falta de enunciación oficial, el hecho maldito de la nulidad estratégica del arranque del conflicto, la utilización política de esa guerra, el carácter sesgado de la leva forzosa de combatientes que priorizó contingentes mayormente vulnerables (de NEA y NOA, por ejemplo), ni la irresolución rampante de nuestra clase política (más afecta a cuidar quintas propias que las más extensas de la Nación) ante cualquier tema ríspido que convierte, para siempre, en controversial.
    Mucho se sabe, hoy día, acerca de las necesidades también políticas de Gran Bretaña en aquel contexto.
    Así que podemos decir que en ocasión de Malvinas hubo geopolítica y políticas nacionales gravitando junto a generosidades y bajezas, como en cualquier otra rama de la actividad humana.
    Pero todas las razones no alcanzan a explicar la veladura de la básica humanidad de los más inermes que pusieron cuerpo ante ese conflicto. Porque está claro que entraron en una subcategoría de argentinidad bastante peculiar (que por otro lado, ya habían experimentado otros, poco antes de ellos).
    Me sucede algo paradojal con este post: acuerdo con la mayoría de los comentarios porque cada uno tiene sustancia suficiente para llamarme al respeto de esa opinión.
    Y reitero mi convicción de que, a las democracias subsiguientes a la Dictadura, les habría resultado simbólica y pragmáticamente más económico desbrozar las causas contaminadas del conflicto de la acción concreta, ahorrándonos a todos otra zona oscura en nuestro imaginario popular, ya que como bien apuntás, el consenso básico está firme. Solo falta la honestidad para materializarlo.
    Sin embargo, hago la salvedad sobre este Bicentenario, en particular, porque quienes convocaron estos fastos tan confusos, claramente han demostrado a lo largo de 7 meses, no tener el menor empeño nacional sobre ningún tema. Y en lo único a lo que han contribuido este 9 de Julio, por su desprolijidad característica y ya distintiva, es a volver todavía más velado el asunto Malvinas, al detentar una contradicción inocultable: la evidente morosidad para representar diplomáticamente el reclamo sobernano y en paralelo, la desfachatez de convocar a desfile a los más visibles damnificados de tal renunciamiento diplomático. En fin, mis saludos y mis respetos para quienes resultaron otro holograma más en la Historia Argentina.

  15. Daniel Eduardo Arias dice:

    Claudia y otros contertulios, con el Troesma Abel primero: tragedias en serio son aquellas en que todos tienen razón.

    Ésta es de ésas.

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