Divagaciones en bicentenario

La historia argentina da para todo tipo de lecciones, moralejas y “relatos”. Que son uno de los entretenimientos favoritos de los argentinos. Igual, se puede decir que, por más de un siglo, los “relatos” que tratan de darle un sentido al conjunto se pueden ubicar en dos grandes corrientes: la “liberal”, cuyo fundador es Mitre, y la “revisionista”, que cuestiona a la primera, fundada poco después por Saldías.

Es una clasificación demasiado general para historiadores, pero es muy real cuando la hacemos en términos de corrientes de pensamiento, de identidad cultural. Aún el marxismo más ortodoxo -que está produciendo trabajos históricos ambiciosos, ahora que nadie hace política desde el marxismo ortodoxo- queda bajo la gran sombra de Mitre, aunque se resista. Se debe, pienso, a la divergencia entre un pensamiento eurocéntrico y otro que, diverso e impreciso, coincide en sentir que en América hay algo distinto e original.

(Aún un gringo como Nicolas Shumway percibe esas dos corrientes, la que procede del iluminismo europeo y la de la afirmación nacional, a lo largo de nuestra historia. Recomiendo su libro La invención de la Argentina).

Mi impresión es que, en nuestros días, esa “grieta” tiene un cariz diferente: los “nacionales” ya no nos enfrentamos a un “relato histórico” y a un panteón de próceres, construidos desde una ideología determinada. Lo que tenemos enfrente es… indiferencia, aburrimiento con los debates históricos. A pesar de sus orígenes diferentes, el etos de la etapa menemista y el de la macrista tienen en común que aceptan por igual a Saavedra, Moreno, Rosas, Urquiza, Sarmiento, Roca, Yrigoyen y hasta Perón, siempre que se queden en el pasado y no molesten.

Por nuestro lado, me doy cuenta que la insistencia en la memoria histórica tiene sus peligros, también. Es inevitable que “resignifiquemos” la historia a partir de nuestra propia experiencia. Pero muchos de los que reivindican la etapa kirchnerista, por ejemplo, simplifican demasiado la historia argentina a partir de un discurso político. Que incorpora partes del discurso de moda entre jóvenes idealistas de clase media 45 años atrás. Y otras del que estaba de moda entre jóvenes ídem 30 años atrás.

Igual, creo que es mejor tener memoria histórica -aunque todos la tengamos dominada por lo que creemos y vivimos hoy- que no tener ninguna. Porque la memoria es la Patria, también.

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7 Responses to Divagaciones en bicentenario

  1. vale dice:

    Bueno, yo creo que la historia es eso, no solo el pasado, sino el presente que alumbra ese pasado en la construcción de un futuro posible.
    Cuando uno nace no tiene idea de dónde viene y adónde va, a medida que se crecemos , aún inconscientemente lo vamos construyendo, que no es lo mismo que inventar, para mi. No me extraña que el autor que nombrás, profesor de una universidad yanqui, mormón y crítico cultural ( por ende), suponga que es una invención, ya que son muy pragmáticos , y la enorme cantidad de estrellas que engloba esa bandera, es una melange tanto o más complicada de homogeneizar que el primigenio territorio de usa desde el punto de vista cultural.
    En cuanto a nuestra historia que vivimos, padecimos y gozamos, tiene varias lecturas, según la corriente y la intencionalidad no manifiesta que la alumbre, sin embargo, no es tan complicado encontrar algunos hilos conductores que nos orienten como puede ser para ellos unir un esquimal, con un cubano exiliado, con árabes, canadienses, pobrezas extremas y riquezas cuasi pornográficas, con qué ojos alumbraría nuestra historia o nuestra cultura un profeta mormón que trabaja en una universidad de usa?
    Esto es como la buena intención de mauricio, ayudandonos a “cruzar el puente” adónde nadie le pidió ir y lo que es peor adónde no queremos ir, pero bueno, él lo ve como un acto de bondad….desde su mirada, es como si tu papá para disciplinarte y ayudarte a ser “un hombre de bien”, se pasa la vida dándote sopapos….
    El punto de referencia de un yanqui para mirar todas las cosas que existen, fue es y será su forma de vida con una ética para juzgar lo propio y otra muy otra para tratar o juzgar lo ajeno.
    Nosotros nacimos de un conflicto y seguiremos instalados en él, hasta que seamos verdaderamente libres, soberanos e independientes, condiciones necesarias para construir una identidad propia y adulta.
    saludos

    • Abel B. dice:

      Todo bien, Vale. Pero no es conveniente discutir un libro a partir del título. Aconsejo leer, al menos, la solapa.

      • vale dice:

        Tenés razón Abel, voy a tratar de conseguirlo y lo voy a leer aunque tengo ( reconozco) cierto prejuicio con los mormones…
        gracias por tu señalamiento!.
        un abrazo

  2. MAGAM dice:

    Comparto su análisis, solo agregaría que dado el formato de vida actual, esa “memoria” la transmiten los medios masivos de comunicación.

    Me da la sensación que cada día estamos culturalmente más flojitos.

  3. Rogelio dice:

    Abel:

    Según publica la Sala de Prensa del Vaticano, el Papa Francisco ha saludado ayer “a las Autoridades Nacionales y a todo el Pueblo argentino” eligiendo hacerlo mediante una Carta que dirigió al Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Mons. José María Arancedo.

    Del texto de la Carta extraigo el párrafo que sigue:

    Ancianos memoriosos y soñadores, jóvenes proféticos
    “Con estos doscientos años de respaldo se nos pide seguir caminando, mirar hacia adelante. Para lograrlo pienso -de manera especial- en los ancianos y en los jóvenes, y siento la necesidad de pedirles ayuda para continuar andando nuestro destino. A los ancianos, los “memoriosos” de la historia, les pido que, sobreponiéndose a esta “cultura del descarte” que mundialmente se nos impone, se animen a soñar. Necesitamos de sus sueños , fuente de inspiración. A los jóvenes les pido que no jubilen su existencia en el quietismo burocrático en el que los arrinconan tantas propuestas carentes de ilusión y heroísmo. Estoy convencido de que nuestra Patria necesita hacer viva la profecía de Joel (cf. Jl 4,1). Sólo si nuestros abuelos se animan a soñar y nuestros jóvenes a profetizar cosas grandes, la Patria podrá ser libre. Necesitamos de abuelos soñadores que empujen y de jóvenes que -inspirados en esos mismos sueños- corran hacia adelante con la creatividad de la profecía”.

    La referencia a Joel – ¿ es un autor talmúdico, David ? –
    Es un texto que según se estima fue escrito alrededor del año 400 AC, después del exilio y cuando el Templo ya había sido restaurado.

    “El juicio a las naciones”
    Porque en aquellos días, en aquel tiempo,
    cuando yo cambie la suerte de Judá y de Jerusalem,
    congregaré a todas las naciones
    y las haré bajar al valle de Josafat.
    Allí entraré en juicio con ellas
    a favor de Israel mi pueblo y mi herencia,
    porque lo han dispersado entre las naciones
    y se han repartido mi tierra.
    Echaban suertes sobre mi pueblo,
    cambiaban a un muchacho por una prostituta,
    vendían a una muchacha por vino y se lo bebían.

    Saludos
    PS: La Carta completa => http://goo.gl/MfNnFJ

  4. Norberto dice:

    Mitre, como general un gran historiador, como historiador un gran cuentista, como cuentista, fundador de La Nación, La Nación como diario mucho papel, le sale gratis, para cuando podamos volver a los asados.
    Nunca menos y abrazos

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