Cristina y el otro peronismo: Moyano

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Hace unas horas, en una reunión política peronista, me sentí obligado a decir “El debate sobre Cristina Kirchner, su rol y sus actitudes es una discusión entre militantes. Ahora conviene suspenderla para enfocarse en los votantes“.

Como este blog es para pensar en voz alta, voy a extenderme un poco.El peronismo no tiene la exclusividad de la militancia política desinteresada, por supuesto, pero es una parte muy importante de su identidad y de su mística, después de 1955. Y ha sido su capacidad de enamorar a nuevas generaciones que venían de familias no peronistas, o que lo habían abandonado disgustadas, lo que lo ha mantenido vigente y vital.

Reconocida la importancia, la necesidad de los militantes -por encima de los “aparatos”-, hace falta tener claro dónde fallan. No me voy a extender demasiado -ésta pretende ser una introducción corta: Como todos los enamorados, idealizan al objeto de sus sentimientos. Sobre todo cuando es un relato, o una figura lejana. Como caballeros en el otoño de la Edad Media, defendiendo a su dama como el símbolo de lo perfecto. Y aquellos que se desilusionan, van y se angustian o se deprimen porque no lo es.

El punto de mi frase que cité al comienzo es que la gran mayoría de nuestros compatriotas -y de los demás seres humanos- no tienen esa relación emocional con la política ni con sus dirigentes. Gracias a Dios. Entonces, la mayoría de las cosas que dicen, con pasión y sinceridad, los militantes -especialmente en los blogs y Facebook, donde es gratis- les suenan… descolgadas. Tienen problemas más inmediatos y cercanos. Tienen una vida, en la frase yanqui.

¿Qué tiene que ver todo esto con el título? Ahí va: Una clara mayoría de los militantes del peronismo y sectores afines tienen un vínculo emocional fuerte con CFK. En términos desangelados, se puede decir que es un activo muy importante de ella en tanto dirigente política. Pero no es el principal.

Su carta principal -si decidiera jugarla, personalmente o a través de otros, en el juego de la política- es que una parte numerosa de la población recuerda que durante su gobierno estaba mejor que ahora. (Me adelanto a los comentaristas rabiosos anti K que señalarán que otra parte numerosa, en la que figuran ellos, la ve como el símbolo de todo lo que no les gusta. Cierto. Y?).

Su déficit principal no es el odio de sus enemigos. Eso en política hasta colabora en mantener la vigencia. Es que no tiene estructuras. Ni ella ni el “proyecto”, para usar un término que era caro a esos militantes.

El poder económico… no es monolítico en sus intereses. Pero no creo que ningún sector importante esté hoy dispuesto a poner fichas en CFK o en el llamado “kirchnerismo duro”. Los insatisfechos con las políticas de Macri, tienen una carta posible en Sergio Massa.

Quedan las estructuras tradicionales del peronismo, que no están a la altura de los grupos económicos, por cierto, pero sí pueden bancar campañas.

Sobre los aparatos territoriales del peronismo, los gobernadores, el PJ, comenté hace poco aquí. Del sindicalismo… he hablado mucho en el blog. Pero de su rol en las posibles estrategias políticas del peronismo… no me animo a pontificar. Ellos mismos están repensando, con muchas dudas, su juego. Mi evaluación es que tarde o temprano deberán enfrentarse a las políticas de Macri, por una cuestión de supervivencia.

Por eso quería acercarles esta entrevista a Moyano -de la inteligente revista Crisis– que me recomendó un veterano de estas luchas. El Hugo es el más poderoso de los sindicalistas (aunque no sea el más querido. El poder no es un concurso de simpatía) y ahora que anunció que se retirará del primer plano en aras de la unidad de la CGT… hay que observarlo de cerca.

Es sabido que desde hace algunos años es un enemigo de CFK -después de haber sido uno de sus apoyos sólidos. Está claro también que contribuyó al triunfo de Macri, aunque -dice- que no lo votó. Por eso se ha ganado el odio de la militancia K, y de alguna no K. Pero, bueno, esa militancia también descarga su bronca en las redes sociales contra el 51 % de los votantes que definieron el triunfo de Macri. Una actitud pelotuda, qué quieren que les diga.

La he recortado algo, porque es muy larga (completa aquí). Y me sonrío ante los apellidos de los periodistas que hicieron el reportaje: Paula Abal Medina, Martín Rodríguez, Mario Santucho. Me hace acordar de otros jóvenes, que hace mucho tiempo cultivaron un encono contra el sindicalismo tradicional aún más pelotudo. Los hechos lo demostraron).

Por su poder, su lugar en el tablero sindical y su tradición callejera, a pocos meses de haber asumido Macri todos se preguntan qué va a hacer Moyano. ¿Resistente o integrado? El 29 de abril produjo la movilización más importante que enfrentó el gobierno pero, luego del veto, dijo no al paro. Hugo acumula, empuja la unificación de las CGT, concibe un sindicalismo de acción que no renuncie a la inteligencia, y hasta se le anima al “Guasón” Angelici. Fuimos al bunker camionero a preguntarle las cosas directamente a él.

El guardia de seguridad que nos acompaña hasta el tercer piso del edificio de la calle San José ríe cuando le preguntamos si ya había llegado. Son las ocho menos diez de la mañana de un gélido martes otoñal, y el “compañero” responde: “es el primero en llegar y el último en irse”. La personalidad del líder más importante del sindicalismo argentino desde 1983, acaso contagia al personal de la sede gremial: todos parecen amables y distantes. La poderosa organización sindical que vence al tiempo tiene sus próceres de bronce —Perón y sobre todo Evita, multiplicada; también Rucci— y sus líderes de concreto en el presente —Pablo es el sucesor—, pero no hay fotos de ex-presidentes contemporáneos porque Hugo habla de cada líder reciente, “sin rencores” repite, sabiendo que existen dos lados del mostrador que nunca fueron saltados. Fernanda, la secretaria, nos avisa que el compañero Moyano nos va a recibir pero es un día muy complicado, así que a lo sumo nos dará 45 minutos. Nos hace pasar.

Hugo saluda amable, pregunta de qué medio somos, le presentamos los últimos ejemplares de crisis: “¿y yo que tengo que ver con esto?”, bromea. Luego muestra fotos de sus hijos, de sus nietos, “acá estoy con el hijo de Jimmy Hoffa, fue hace mucho, cuando estuve allá; ahora me invitó a un Congreso”. La cosa se va armando: “Con los sindicatos de Estados Unidos tenemos relación a través de la Federación Internacional del Transporte, la ITF. Yo fui vice mundial hace varios años atrás, el presidente era un francés. Ahora están haciendo quilombo en París, está muy brava la cosa. Pero acá vino el presidente que nos sucedió, un inglés, creo que era aeronáutico, y dijo que Camioneros de Argentina era el sindicato más fuerte que conocía. Fue antes de que inauguráramos este edificio”.

Lo primero que queríamos preguntarte es si es cierto que estás abandonando el sindicalismo.

No, abandonando no. Estoy dejando espacio para los muchachos más jóvenes. Pero siempre se está. Hace poco en una de las reuniones donde se eligieron la autoridades de la CATT, la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte, Schmid dijo que si bien ellos van a asumir los primeros lugares de la CGT, siempre van a estar haciendo alguna consulta conmigo. Uno siempre se tiene que brindar allí donde sea necesario. Y seguramente recibirán las críticas si veo cosas que no me gustan. La CGT nuestra en particular tenía un grupo de gente muy interesante, con bastante capacidad, a excepción del Secretario General (risas). Por ejemplo teníamos en la comisión directiva, creo que por primera vez en la historia, una médica muy capaz, una compañera de Rosario que nos asesoraba sobre la situación de la salud pública. Teníamos muchachos jóvenes, y de todos los sectores: de los maestros (el compañero Díaz), compañeros abogados, el del Seguro. Todos se tienen que poner al servicio de lo que representan que son los derechos del trabajador.

La decisión de no participar en la primera plana de la nueva CGT unificada, ¿responde a un ciclo personal tuyo, o se avecina un nuevo tiempo y es mejor que aparezca otra gente?

Son varias circunstancias. Yo cuando asumo un compromiso pongo todo, no ando ocultándome. Y los años pasan y se sienten. Pero, además, viene otra etapa. Por eso cuando algunos sectores exigían una medida con respecto a ese error cometido por el gobierno de vetar la Ley de Emergencia Ocupacional, yo les preguntaba: ¿si hacíamos una medida lográbamos revertir el veto? No. Entonces tenemos que actuar con la inteligencia suficiente como para esperar el momento, acumular todos los errores que está cometiendo el gobierno, y después tomar las decisiones que uno tenga que tomar, no sólo en relación a medidas directas sino también políticamente. Antes quizás actuábamos de otra manera, tal vez por la juventud o por otra cosa. Sería fácil una medida por esto, una medida por lo otro, pero así se agotan las medidas. Creo que tenemos que actuar con el mayor grado de inteligencia para demostrarle, primero a los trabajadores y después al conjunto de la sociedad, que el gobierno de esta forma no creo que solucione los problemas de los trabajadores, sino que por ahí se agravan. Ustedes saben que yo soy peronista de cuna, siempre digo que en lugar de cantarme el arrorró me cantaban la marcha peronista. Perón decía “nadie se realiza en una comunidad que no se realiza”. ¿Qué significa eso? Nadie va a poder disfrutar en una sociedad donde se profundicen las injusticias. Y eso tienen que evitar los que tienen mucho y los que trabajan: evitar las injusticias para poder disfrutar lo que tienen.

¿Qué expectativas tenías respecto al gobierno de Macri?

Nosotros sabíamos que la situación no era la mejor. Eso era una realidad. Por eso hablábamos del sinceramiento de la economía, porque todo el mundo tenía miedo de hablar de ajuste, devaluación. Pero a mi entender se está haciendo de una manera muy brutal. No se puede sincerar la economía con un 600 por ciento de aumento en los servicios públicos. Es una locura. Lo que están demostrando muchos funcionarios es que ellos no han pasado necesidades, por eso no se dan cuenta que estas medidas le sacan un plato de comida a la gente. Hay una empleada nuestra allá en la Federación, que pagaba 200 pesos por mes de luz y se le fue casi a 900. Ahora tiene que privarse de varias cosas para pagar la luz. Y así como la luz, es el agua, es el gas…

¿Vos considerás que son errores o son medidas coherentes con su proyecto de país?

Bueno, está demostrado que actúan con coherencia. Nosotros consideramos que el laburante, el dirigente gremial, ha evolucionado. Lo que te estoy diciendo de no tomar a las apuradas una medida drástica sino de actuar con el mayor nivel de inteligencia posible, te muestra que hemos logrado una evolución. Pero ellos no lo han logrado, evidentemente. Por eso creo que es una involución la de ese sector.

¿A qué sector te referís?

A los que gobiernan. Evidentemente este gobierno está conducido por sectores empresarios. Creo que fue la vicepresidente quien dijo “les hicieron creer la fantasía de que podíamos vivir bien”. ¿Acaso es una fantasía para ellos vivir bien? Eso muestra claramente que no han evolucionado, con todas las crisis que hemos pasado los argentinos. Nosotros siempre decimos que una cosa es vivir la crisis y otra es sufrir la crisis. Ellos han vivido crisis, pero no las han sufrido como las sufre el trabajador. Y si ahora está sufriendo el trabajador, ¡imaginate la gente que no tiene trabajo las necesidades que estará pasando! Es tremendo.

A futuro, ¿como imaginás que va a ser la relación con el gobierno?

Si el gobierno sigue con estas medidas, sin dar respuestas a la gente, evidentemente en algún momento se termina ese esfuerzo por mantener un diálogo permanente. Porque un diálogo sin respuestas no es diálogo. Y yo creo que en algún momento no habrá salida, en algún momento se confrontan las necesidades y los reclamos. Ahora, lo que ocurra en el sector gremial lo decidirán los nuevos dirigentes; no me pongan a mi en el compromiso de anticiparme (risas). Pero sería lamentable, porque todo eso trae una situación de sufrimiento para la gente que necesita. Las criaturas que sufren el frío, el hambre, las familias. Así que hay que hacer un esfuerzo sobrehumano para que esto no ocurra.

Nosotros te conocimos públicamente en los noventa cuando protagonizabas los conflictos contra el menemismo, ¿sentís que retornan imágenes de gobierno y formas de la economía más parecidas a esa época en la que quizás eras “más inmaduro”?

Sí, las historias se repiten en cierto modo, desgraciadamente. No quiero replicar lo que expresó Pablo (“volvemos a los noventa”), pero muchas de las cosas que están pasando se asemejan. Ahora, yo cuando hablo de madurez del dirigente hablo de no tener una reacción de forma inmediata. Cuando empezó Menem, al poquito tiempo nosotros nos abrimos; otros siguieron porque los beneficiaban: beneficios entre comillas, porque el tema no es beneficiar al sindicalismo sino beneficiar a los trabajadores. Cuando nosotros vimos eso nos apartamos. Y creo que no tuvimos la capacidad para que no sea reelecto en una segunda oportunidad, para que no profundice una situación que fue muy comprometida para los argentinos. La venta de las empresas del Estado, la entrega. Nosotros peleamos contra todo eso. El otro día recordaban los muchachos cuando íbamos al Congreso para que no se privaticen las jubilaciones, cuando el gobierno trató de convencer al sindicalismo de que convenían. Era todo un negocio para los sectores del poder. Algunos muchachos creyeron. Incluso hicieron las gestiones para tener jubilaciones privadas. Nosotros siempre nos opusimos. Peleamos contra todas las privatizaciones, aún si no nos afectaba directamente, para acompañar a los gremios que peleaban. Por ejemplo Alicia Castro, por Aerolíneas. Y fuimos cuatro miércoles seguidos para evitar que la privatización de las jubilaciones se vote. Tenemos la tranquilidad de decir nosotros lo intentamos, aunque no lo logramos. Me parece que hay que hacer lo mismo ahora, aunque hoy vender una empresa del Estado no es negocio para los capitales. Nosotros siempre repetimos una frase que salió de Schmid: “la privatización y la re-estatización fueron un negocio, pero lamentablemente siempre se beneficiaron otros menos el Estado”. Lo que pasó con YPF. Yo me acuerdo cuando se privatizó Aerolíneas, que tenía sedes en todas las capitales de Europa y se quedaron con todo. ¿Y después quién iba a comprar Aerolíneas? El Estado. Cuando se re-estatiza es porque ya nadie quiere quedarse con ella. Siempre fue un negocio para los inversores, nunca para el Estado.

La madurez del sindicalismo tiene que ver entonces no sólo con dar la pelea en la calle, sino con tener además una propuesta política.

Claro, yo les decía el otro día a los muchachos: “nosotros no podemos estar como la guerrilla, toda la vida ahí resistiendo, nosotros tenemos que ir por el poder”. Bueno, ustedes me lo habrán escuchado decir, con la Presidenta al lado, que algún día vería con mucho agrado que un hombre nacido en las filas del trabajo pueda conducir los destinos del país. Y así como el General Perón expresó en la década del setenta que había llegado la hora de los pueblos, yo estoy convencido que ha llegado la hora de los trabajadores. Siempre dije que hacía abstracción de mi persona, para que no pensaran que me estaban candidateando. Más de uno salió a decir que me quedaba grande el traje de presidente, pero yo nunca intenté serlo. Me parece que si llegaron en muchas partes del mundo aquí también se podría. En Europa llegó este dirigente obrero que fracasó, ¿dónde fue?

¿En Polonia? ¿Lech Walesa?

El problema ahí era que querían terminar con el comunismo y desde la Iglesia lo pusieron, pero fracasó según me dijeron. Y después Lula. Porque a mí me parece que los hombres del movimiento obrero, con todos los defectos y alguna virtud que pueden tener, son más ordenados. Al político no le veo mucho compromiso. Bueno, estamos viendo lo que pasó con el gobierno anterior, y con el gobierno actual. Las cosas que están saliendo a la luz. Y ojalá que el hombre que llegue haya nacido en un hogar humilde, que sepa lo que es pasar algunas necesidades, porque va a multiplicar los esfuerzos para que ninguno más pase las necesidades que él pasó. Ojalá no me equivoque, y ojalá mi generación lo vea.

Moyano es de los que cuando hablan de Cristina siguen diciendo “la Presidenta”. Su ruptura con el kirchnerismo quizás sea la saga más dramática en la historia reciente del país peronista. Pero Hugo repasa esos episodios sin angustias ni rencor, aunque se guarda ciertos secretos. Quizás el remordimiento sea, para él, la típica jactancia de los intelectuales. Si Hugo Moyano es un rara avis del sistema político argentino es, ante todo, porque el poder que ha acumulado no le pesa.

La idea de un presidente surgido del movimiento obrero la planteaste en un recordado acto en la cancha de River: ¿ahí empezó tu ruptura con el kirchnerismo?

Gente del anterior gobierno me dijo que ahí fue donde comenzó el distanciamiento. Me comentaron que no le gustó nada. Sintió que comenzaba una competencia, como si yo quisiera competir con ella. Y en otro lado dije, menos mal que no lo mencioné ahí, “yo tengo un sueño, como decía ese gran estadounidense (y todos miraron como diciendo, este a quién va a citar), Martin Luther King, el gran luchador por los derechos civiles: que algún día llegue un hombre del movimiento obrero a la presidencia”. La verdad es que nunca tuvo simpatía con nosotros, porque parece que había preferencia por los pibes como Recalde o Kicillof. Yo lo digo sin ánimo de ofender a nadie, pero a mi me parece que la Presidenta tenía el síndrome de la adolescencia rebelde. Cuando hablaba en el Patio de las Palmeras, yo los veía a los pibes que escuchaban y no entendía: “¡con estos vamos a hacer la revolución!”, decían. Y yo pensaba: ¡la revolución se hace con los que laburan! Y con los que estudian, en todo caso. No con pibes que ni saben lo que están gritando. Es lo mismo que el otro día veía la televisión con Gerónimo, mi hijo más chico, y venía uno de estos artistas que cantan, un inglés creo, y había varios pibes que estaban con carpa hace dos o tres días, que mostraban su rebeldía: “nosotros luchamos contra el orden establecido”, decían. Y yo le digo a Gerónimo: “ah, estos pibes son duros: ahora, les decís que se tienen que levantar a las cinco de la mañana para ir a laburar y no queda uno, se borran para todo el viaje”.

¿Pero cuál fue el motivo profundo de esa ruptura?

A mi me parece que ella se equivoca cuando de alguna manera empezó a maltratar al movimiento obrero. Yo soy un tipo que digo lo que pienso y discuto a muerte. Con los empresarios nuestros, por ejemplo. Y a ella no le gustaba. Siempre cuento dos episodios. Una vuelta, estaba discutiendo con ella la Asignación Familiar y yo la quería llevar a 120 pesos (estaba en setenta). Habíamos llegado a 95, yo sabía que 120 era mucho, entonces le digo: “Cristina vamos a hacer una cosa, ponela en cien”. Me responde: “Negro, son cinco pesos”. Y le contesto: “¡cinco pesos son dos kilos de pan! ¿vos no te das cuenta?”. En ese entonces eran dos o tres kilos de pan. Al año siguiente yo la quería llevar a 140 y se llegó a 130. Entonces estábamos en 125, y me dice: “sabés lo que pasa Negro, los muchachos me dicen que los números ya no cierran”. Ella tenía confianza conmigo. Le digo: “Cristina, por qué no le decís a los muchachos que te hagan bien los números. ¿Cómo puede ser que un bimestre de gas en la Recoleta valga menos que una garrafa en un barrio de laburantes. Esos son los números que no cierran”. A ella no le gustaba que la contradiga. A la siguiente que estábamos discutiendo la Asignación Familiar y el Mínimo, me dice: “mirá, yo tengo un viaje a Estados Unidos, cuando vuelva te llamo y seguimos discutiendo”. No me llamó. Habrá llegado un fin de semana y nos citó a la Casa de Gobierno el miércoles, y anunció un aumento del Mínimo no Imponible que no era el que nosotros queríamos. Y ahí dije chau, se terminó. No nos llamó más para discutir las medidas. Porque todos los años discutíamos con él y con ella. Él era más piola, por ahí te decía “no rompás más las pelotas” (risas). Me jodía así Néstor, pero discutía. Ya venía mal porque recuerdo que una vez, yo estaba con Yasky al lado, hizo una crítica muy grande a la tendinitis, cuando los del subte hicieron la protesta. A mí me contaba Facundo que en el peaje pasa lo mismo, que las pibas y los muchachos tenían problemas en las manos. Entonces a ella le decían una cosa y en lugar de preguntar por ahí hablaba sin saberlo, como minimizando o ridiculizando el reclamo. Después me acuerdo cuando en el conflicto por el campo Néstor me llamaba. Y nosotros lo acompañamos mucho en la movilización, porque no sé qué hubiera pasado, creo que se los hubieran llevado puestos. Yo lo hice con total convicción.

Hay una secuencia en octubre de 2010 que parece decisiva: el 17 de octubre es el acto en River donde lanzás la idea de un presidente obrero; tres días después una patota de la Unión Ferroviaria asesina a Mariano Ferreyra; el 27 muere Néstor.

Yo creo que él sufrió mucho por la muerte de Mariano Ferreyra. Y dicen que discutió conmigo. Es mentira. Hablamos esos días porque había una reunión del PJ de la Provincia, que yo presidía por la enfermedad de Alberto Balestrini. No era fácil para mí porque no conducía, tenía varios opositores. Él me llamó para preguntar qué pasaba y le conté que no había quórum porque varios habían faltado. Entonces empezó a llamar y los cagó a pedos. Al rato aparecieron. Sacamos todo, y después me volvió a llamar y todo bien. No es verdad que discutimos.

Cuando Moyano habla de los trabajadores, indefectiblemente refiere a un camionero. Las condiciones de trabajo de sus afiliados se sostienen en la imperturbable visión que tiene Hugo Moyano sobre la materia laboral. Su modelo sindical clásico, su visión del trabajador fordista como única forma de la dignidad y el rol político del movimiento obrero organizado, son retóricas duras que lo ayudan a no despeinarse con los vientos de la historia. En este plano se condensa el núcleo duro del poder moyanista.

Muchos dirigentes sindicales hablan de historia, intercalan anécdotas pasadas, se pueden poner nostálgicos. Otros se inclinan por las disquisiciones doctrinarias y citan a Perón. Moyano, en cambio, narra la experiencia camionera: la ruta, el riesgo, las jornadas interminables, los hijos creciendo sin cotidianeidad, la solidaridad del camionero en la ruta, el vínculo singular con el patrón. ¿Qué pueden saber los que no la viven? La intelectualidad pensando y el trabajador pasándolas. Una frontera infranqueable.

“Nosotros tenemos en el gremio compañías de seguros, ART propias, hoteles, escuela de capacitación y formación con dos simuladores que valen millones de dólares, todo tenemos. Tenemos 2300 millones de pesos ahorrados en el banco. ¿Vos pensás que Macri me pone el sponsor en Independiente por generosidad? Es porque yo tengo mil millones de pesos en el Banco Ciudad. Por eso muchas veces no los critico a quienes estuvieron antes en Independiente, por lo menos al último que estuvo, porque no tenía espalda. Y hay que tener espalda para todo. Yo le digo: ‘no te estoy pidiendo que me des, te estoy pidiendo que me devuelvas algo de lo que te estoy dando’. Por eso, para todo hay que tener cierto poder. El gran problema de Cantero era Bebote, ¿dónde está Bebote ahora? Se metió disfrazado a la fiesta nuestra, ¿por qué no entró diciendo ‘yo soy Bebote’? ¿Porque sabés cómo salía? ¿A nosotros nos va a venir a patotear, que inventamos la patota?”.

Tener espalda es parte de una tradición que nace con el peronismo y da lugar a gremios poderosos; pero otro acervo importante para el sindicalismo argentino es la organización de base en los lugares de trabajo. La combinación de grandes estructuras y combatividad en las bases dio lugar a programas como los de Huerta Grande, La Falda o Primero de Mayo. ¿Cómo ves hoy esa tradición teniendo en cuenta los cambios en las formas del trabajo?

A mi me parece que históricamente el sindicalismo se preocupaba mucho por el poder político, quería estar en cargos, pero abandonaba el poder gremial. Hay gremios importantes que convocan a movilizaciones y no movilizan a nadie. Entonces, tienen que estar las dos cosas unidas, y para poder convocar vos tenés que tener trabajo de base, porque sino no vienen. A mi me critican de todo, pero ¿por qué viene la gente? Yo soy consciente que sin ser el gremio más numeroso, somos los que más convocamos. Porque tenemos trabajo de base, porque atendemos las necesidades de la gente, porque estamos siempre presente en los lugares donde la gente necesita. Que no le pagaron la hora extra, o no le pagaron un día, o lo tratan mal, o tiene un problema con la Obra Social, siempre estamos ahí. Y esto es lo que te da el poder general. Creo que las dos cosas uno tiene que llevar, el poder político y el poder gremial, pero este último es la base. Ustedes saben que la última movilización del 29 de abril fue muy importante. Y Camioneros movilizó mucha gente. Movilizamos setenta mil personas. Los tenemos bien contaditos, calculamos por seccional. Pero les damos una recomendación: si vos me traés diez que sean diez laburantes; no me traigás treinta de los cuales diez son trabajadores de la actividad y los otros veinte los traés porque le diste unos mangos. No, eso no queremos, porque si no nos engañamos nosotros mismos. Y en conjunto creo que hubo más de 300 mil personas. No era fácil de calcular porque estaba todo disperso. Fue una de las más grandes, pero creo que la más grande fue la que hicimos en la 9 de julio, debe haber sido en 2009, cuando el conflicto del campo. Me acuerdo que después me llamó Kirchner y me agradeció, porque nosotros le dimos el respaldo.

Es común oír a trabajadores que dicen “todos quisiéramos tener las condiciones de trabajo de los camioneros”. Pero, ¿vos creés que es posible que todos los trabajadores tengan las condiciones que han conseguido los camioneros? ¿Sería posible igualar esas prerrogativas teniendo en cuenta la heterogeneidad que hoy prima en el universo laboral?

Nosotros siempre decimos que no somos el trabajador común, que está en el torno o en la computadora y por ahí se enferma o se cansa y pueden cambiarlo por otro para que termine el trabajo. Nosotros sabemos que una vez que salimos estamos nosotros y la máquina que conducimos y nadie más para llegar al destino. Tenemos esa diferencia con otras actividades. Además, nuestro trabajo provoca ciertos malestares que se ven reflejados en los exámenes psicofísicos, donde se suele detectar angustia. Porque los tipos salen tres o cuatro días y dejan la familia sola. Una vuelta hice un discurso. Fue espontáneamente, ante un grupo que estaba hacía rato esperando para descargar, en Corrientes. No se imaginan cómo lloraba la gente. Yo decía: “compañeros, cómo no vamos a reclamar los sueldos que corresponden si nosotros no vemos crecer a nuestros hijos”. Y es cierto: no podemos estar en acontecimientos de familia como puede ser un cumpleaños, un aniversario. Y lo más doloroso es cuando perdemos un ser querido y no podemos estar presentes. Es un gremio sacrificado, y por eso tiene una identidad muy grande. Yo recuerdo que cuando empecé en Mar del Plata, un muchacho que era municipal me pregunta de qué gremio era y cuando le respondo que era de Camioneros me dice, “che, pero ese es un gremio de patrones o de laburantes”. Y también recuerdo que una vez discutiendo salarios con un patrón me dijo “yo a mis trabajadores los despido con un beso en la frente”. ¿Por qué? “Porque le pongo 200 mil dólares de mercadería para que me transporte y le doy 100 mil dólares de capital en el camión. ¿Cómo no lo voy a despedir con un beso?”. Eso también hacía que la relación entre patrones y trabajadores fuera estrecha, muchas veces se juntaban a comer asado los sábados y a veces el patroncito se aprovechara para pagarle un mango menos. Todo eso lo pudimos nosotros corregir y hacerle entender a la gente que puede haber buena convivencia, pero el sacrificio lo hacés vos.

La precarización del trabajo que tiene lugar a partir de los noventa, o antes, puso en juego nuevos actores surgidos de múltiples formas de trabajo que no están sindicalizadas. Y uno tiende a pensar que los trabajadores volverán a ser un sujeto político si esa gente es parte activa en un proyecto popular. Sin embargo, la unidad de la CGT que ustedes están empujando, que es la unidad de las grandes estructuras, no necesariamente reconoce a ese sector y más bien lo deja de lado.

Primero tenemos que unir a los trabajadores que están organizados, pero yo estoy totalmente de acuerdo en que esa unidad tiene que proponerse normalizar todo. Es cierto lo que decís, en la década del noventa se empezó con el discurso de la flexibilización laboral, y ahora estamos hablando de precarización. Uno y otro discurso tienen mucho que ver. Vos fijate lo de Uber. ¿Por qué no se mete en el gobierno anterior Uber? Seguramente se lo impedían, nadie sabía que existía. Y se meten con este gobierno. Y eso es una precarización laboral total. Los países europeos están discutiendo hoy el derecho a huelga. Y en la OIT uno de los temas que también se está por tratar es ese. O sea el mundo va a hacia la precarización, y tenemos que impedirlo por todos los medios porque es una forma de aumentar la explotación. Y cuando se precariza corre el riesgo la vida. Contra eso hay que pelear fuertemente. Pero reitero, lo primero que tenemos que hacer es fortalecernos los que estamos medianamente organizados, porque también se están precarizando sectores que están organizados. A nosotros nos dijeron que después de la precarización de los taxistas, lo mismo va a pasar con los camioneros. Y ahí va a haber una pelea muy grande va a haber. Pero avanzan, avanzan. Y fundamentalmente lo hacen cuando hay gobiernos como el que tenemos, que con tal de hacer ver que alguien viene a invertir le permiten cualquier cosa.

Emilio Pérsico suele caracterizar a la clase trabajadora como la convivencia entre la crema, la leche y el agua. La crema es el trabajador que gana de 15 mil pesos para arriba y tiene buenas condiciones, podríamos pensar en un camionero; la leche son los que están bajo el amparo de un sindicato pero están precarizados; y el agua son los laburantes cartoneros, motoqueros, los que no tienen relación salarial formal. Estos últimos se organizaron en la Confederación de los Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), ¿por qué ese sector no está dentro de la CGT? ¿Podría estarlo?

Bueno, no se han dado las condiciones pero seguramente se van a dar. Porque todo esto que se está viviendo nos va a obligar a decir “muchachos, o estamos todos juntos o nos llevan a todos puestos”. Yo tengo buena relación con todos los sectores. Por eso me llamó la atención el otro día D´Elia, cuando dijo que estábamos defendiendo la caja. No me gustan esas vigilanteadas. Estamos tratando de ser lo más inteligentes posibles. ¿Qué queremos demostrar, que somos los más combativos? No, lo que hay que demostrar cuando hacemos una medida es que somos contundentes. Además, no hay ánimo en otros sectores. Nosotros, si decimos “hay que hacerlo”, lo hacemos. Pero todo el mundo espera que lo haga yo. Y yo creo que por ahora no es conveniente. La propuesta de la movilización el 29 la hice yo. Y no quiero ser más que nadie, pero muchos tontos que teníamos alrededor decían “si va este no vamos”. Es una idiotez, porque si fuera una reunión todavía pasa pero era una movilización multitudinaria.

Ustedes contribuyeron, directa o indirectamente, a la derrota de Scioli. ¿No se arrepienten?

No, yo nunca apoyé a Macri.

Hubo un acto por el día de la militancia el 17 de noviembre del año pasado, a cinco días del balotaje, donde llamaste a no votar por el kirchnerismo. Algunos trabajadores se fueron del acto.

Los que se fueron eran cuatro. Yo sé quienes eran. Un grupo de municipales.

Me parece que se fue más gente. Estaban molestos por tus fuertes críticas al kirchnerismo en ese momento.

No, yo ese día puse en vigencia el tango “Cambalache”. Porque se acusaban unos con otros, se peleaban. Yo jamás le dije a ningún laburante que votara a Macri. ¿Y sabés lo que hizo Pablo? Llevó a mi nieto que tiene once años al cuarto oscuro, y se sacó una foto votando en blanco para que nadie tenga dudas que no lo había votado a Macri: “para que nadie me acuse”, dijo.

¿Y vos a quién votaste?

Yo no lo voté a Macri. En la última no voté a nadie.

¿Vos dijiste que si Cristina quisiera volver a hablarte no tendrías problema?

Y por qué no. Si ella quiere hablar, yo no soy rencoroso“.

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16 Responses to Cristina y el otro peronismo: Moyano

  1. claudia dice:

    Muy buen post. Ya había leído esta entrevista. En realidad, uno no puede sorprenderse del nivel de discusión que Moyano abre, sabemos que es un tipo inteligente y muy creativo. Pero en su posicionamiento político (y Moyano es un animal ciento por ciento político) , se cuelan zigzagueos difíciles de explicar. Vale para él, vale para cuadros netamente partidarios, también. Es así la actividad política, no cursa por líneas rectas y cuesta, a veces, vislumbrar el sentido de la ruta.
    Creo que a esta altura nadie niega las desinteligencias del último gobierno kirchnerista para con él: su petición de más protagonismo de sus cuadros en el gobierno no era un desatino sino una consecuencia lógica. Y que el kirchnerismo priorizara finalmente el ala política sobre la sindical recuerda cuán diferenciales eran las dotes de Néstor de las de Cristina para tratar ciertos temas y ámbitos.
    Sin embargo, el alejamiento actual de Moyano, su aparente paso al costado, no suena lógico y da para preguntarse qué se trae entre manos semejante cuadro sindical. Porque es hiperactivo y ya dijimos, exuda política. Además, me disculparán si insisto, pero los carpetazos están a la orden del día. Y él tiene sus sombras. Sinceramente, no veo a Moyano pasando a cuarteles de invierno si no hay una razón de mayor peso que una repentina generosidad hacia el recambio generacional. Máxime cuando Schmidt pasa a ser la referencia obligada del nuevo tiempo sindical.
    En fin, entrevista brillante, repreguntas picantes, respuestas para el cuadrito de honor del pragmatismo lúcido sindical. Pero, repito, algo raro está circunvolando este pase a retiro.

  2. Norberto dice:

    Solo dos comentarios para no ser demasiado sangriento, que todo eso mas lo que falta sean 45 minutos no se lo cree nadie.
    Lo segundo es sobre esta frase

    “Y por qué no. Si ella quiere hablar, yo no soy rencoroso“.”

    aramos dijo el mosquito, solo que este mosquito es estanciero, prestador de la Obra Social de Camioneros, Pastor Evangelista por si le falla alguna fuente de ingresos y algo mas que amigo del esclavista de UATRE, además de deberle muchísimo a la inteligencia de Palacios, tanto que si no es por fuerza bruta, que sabe usar muy bien para amenazar y en concreto, sus dos pollos para la CGT serán arrasados por el radical Palazzo.
    Nunca menos y abrazos

  3. victorlustig dice:

    y que mas se puede decir, una vez cuando discutia un aumento, mencione lo que lograba Moyano, hacete camionero fue la respuesta (y bien peronista, de un peronista confeso)

    hay muchas partes buenisimas, como la de la revolucion, pero lo cierto es que nadie puede discutirle a Moyano pergaminos de luchador en los 90s, por citar un ejemplo.

    Ahora querra hacer otra cosa? los camioneros lo van a extrañar, los puros de espiritu buscaran otro a quien pegarle por lo que sea.

    Santo?, no es, sin duda, pero, el que este libre de culpa que arroje la primera piedra

    • Juan el Bautismo dice:

      actuar bien por instinto no compenza el actuar mal por falta de cerebro. La implosion del Partido Sindical se inscribe dentro del contexto mas general de implosion del Partido Hipocrita

  4. vale dice:

    “Momo” suena a mitología griega, nunca mejor personificado…
    Es la hora de “separar la paja del trigo”.
    Jesucristo empezó con doce apóstoles, que luego se multiplicaron como los panes, hoy forman la comunidad más numerosa del mundo…El eterno retorno de lo mismo…el bien y el mal enfrentados, cara a cara, ayer fue herodes, hoy es Bonadío, el momo será Judas o acaso angelici conspirando con los “sabios”?.
    La historia lo dirá….

  5. julio dice:

    ..largo el reportaje, no?
    el progresismo está tan desorientado,
    que para el 2018,
    escribe la Biblia Moyanista.

    alabado sea el señor…
    te adoramos
    señor..

  6. Vale dice:

    Entiendo la ironía julio, pero me gusta jugar con la imaginación, no se puede ser progresista en terrenos farragosos, alguien nombró ó deslizó subliminalmente al momo como sucesor de moyano y como soy dispersa, me quedé pegada con eso y con lo que sucedió hoy en la argentina ( ayer bah) me acordé del momo, el Dios momo y todo eso y empezaron las asociaciones libres….
    Contáme cómo es hoy el progresismo orientado, la parodia que cuatro imbéciles le plantean a cristina? dónde está el progresismo mientras tanto??? haciéndoles la corte en el poder legislativo?
    Cuando yo tenía 16 estábamos en los centros de estudiantes y en la calle reclamando el boleto estudiantil.( con las fuerzas armadas gobernando)
    Es posible en contextos mercantiles, manejados por tres féminas cargadas de deseos de venganza desde una profunda envidia, un dirigente mercantil y sus adláteres que gobiernan por decreto y una sociedad hambreada, inmovilizada, aterrorizada por cuatro ignorantes que sueñan con ser wander woman, superman , batman y robin hablar de progresismo?
    Mirá qué panorama, un grasa neoliberalista bicicleteándonos con el cuento de caperucita, un budista, vendiéndonos pececitos de colores, una paranoica atornillada a una banca para conspirar, la otra, atornillada a lo que venga para desplegar resentimiento a manos llenas y nosotros sepultados buenazos , mansos, pagando el tarifazo con sangre sudor y lágrimas y haciéndoles el juego con herodes manejando la justicia y pilatos lavándose las manos en la palangana que mejor le convenga….no veo el progresismo Julio, lo siento….
    Yo creo que el progresismo , cuando nos viene por convicción, se transforma en actitud y actitud también es impulso, pulsión de vida, de supervivencia…para masoquearme con el pensamiento que puja y puja y no se transforma, parece, en acción….prefiero hacer asociaciones libres te cuento…mientras el capitalismo hace agua por donde lo mires. Esto se cae por su propio peso.
    No se puede hablar de un mundo capitalista, cuando 15 tipos se quedaron con todos los vueltos y van por mas, el progresismo mental no funciona me parece a mi si no es acción , no es nada.
    Hoy empecé a escribir: “La crucifixión de Cristina” , mirá qué justo”cristi-na” a esas épocas nos llevan poco a poco…es como ir camino a la desambiguación…..no? Quizá sea el acelerador de partículas o el agujero negro que nos fagocita?
    Mafalda decía : “lo urgente nos quita tiempo para lo importante”

    https://encrypted-tbn2.gstatic.com/imagesq=tbn:ANd9GcRqHx6He9W0D2hH1mOHhgB8mEToY_xcb_1DjrKsSdwgeOtnHlTjpw

    Kevaché!
    un abrazo

    • Mariano T. dice:

      Las causas que maneja Margarita( que solo le debe envidiar los millones a CFK), son Hotesur y Los Sauces. No la debil causa del dolar futuro.
      En esas causas va por el premio mayor de demostrar cohecho y/o lavado.
      El premio menor es “Negociaciones incompatibles con la función pública”, que alcanza para una pequeña condena en libertad, y una algo mayor de inabilitación para ejercer cargos públicos.
      Para demostrarlo, solo hace falta el diploma de presidente de Cristina, fotocopia autenticada de contratos o concesiones del Estado de Lazaro o Cristobal, y los contratos de alquiler, administración o compraventa más significativos.

      • Raúl C. dice:

        ‘La débil causa del dólar futuro’…

        Qué caradurismo extremo.
        Hace poquísimo, por lo del dólar futuro los mandaba presos a Cristina, Vanoli, Kicillof, etc. y los acusaba con énfasis de estafadores y casi de traidores a la patria…

        Burbuja tras burbuja. Esa se desinfó.
        Ahora infla lo de Hotesur y Los Sauces.

        Hasta que haga ‘pif’ e inventen otra.

      • vale dice:

        para vos marianote, casi en el bicentenario con todo cariño
        yo! marianista!

  7. claudio Maxl dice:

    “Los insatisfechos con las políticas de Macri, tienen una carta posible en Sergio Massa”. Y esa es “la” clave: balcanizacion antiK, 40% en primera vuelta y Cristina presi.

  8. claudio Maxl dice:

    Ah, me olvidaba, je: el PJotismo a la derecha, los obreros con la jefa, je:

    https://twitter.com/romerodiario/status/750817723408642048

  9. claudio Maxl dice:

    Conozco a un preso q via 17-10-45 se transformo en lider supremo d la historia argentina con 3 presidencias en su bolsillo, je. Parece q la embajada no escarmienta y le esta ofreciendo un 17-10 a Cristina, sera bienvenido, yo me estoy preparando para protagonizarlo en la Plaza, je.

  10. vale dice:

    No te endulces tanto marianote….quizá sea ella la que acaba presa con unos cuantos mas…, digo , margarita “la oscura”, todo puede ser en la dimensión de la imaginación….no olvides que nadie tiene la bola del futuro…al final de la historia, después de entregar a Cristo, Judas se suicidó , triste final ….lo mató su conciencia y tres monedas,,,después de todo…

  11. ricardo j.m. dice:

    notable la parte del hugo enseñandole al hijo o nieto que la lucha no es en las calles

    de cuantos dias fue la lucha por laburar ocho horas? segun moyano ese dia los luchadores fueron a trabajar y los que estaban en la marcha se escapaban del trabajo.

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