La mirada del adversario

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Hace años citaba en mi blog a adversarios políticos con mucha mayor frecuencia que lo hago ahora. Sigo pensando que es muy útil, hasta necesario, entender lo que piensa el Otro, pero… La adversión irracional que muchos de ellos desarrollaron hacia Cristina Kirchner -distinta de la adversión racional- hizo que cada vez valiera menos la pena.

En este tiempo, la necesidad que sienten de defender, o al menos disimular los desastres de la experiencia Macri, hace que el porcentaje de tonterías aumente mucho. Sin embargo, siempre hay excepciones. Marcos Novaro, uno de los notoriamente afectados por la decadencia del debate político (que alcanza a ambos lados; también a mí, claro) ha publicado ayer en su blog una nota sobre la reciente elección que me parece de interés.

Porque trata, en realidad, sobre la construcción de una fuerza política de “centro derecha”. Algo que muchos en el peronismo analizábamos, y encontrábamos necesario, cuando pensábamos que serviría para equilibrar el sistema. Cuando nos ganaron, la actitud cambió…

Sin embargo, estoy convencido que teníamos razón. La gestión Macri va camino, creo, a una derrota electoral de proporciones. Pero eso es una coyuntura: un sistema político sin una fuerza que represente los intereses de los propietarios es una fantasía de los que se emborrachan con sus propios slogans.

El punto entonces es saber si los sectores que hoy se expresan en el PRO, más el todavía extenso aparato radical (menor que el peronista, pero mayor por lejos que el de cualquier otra fuerza) serán capaces -flotando sobre el viejo anti peronismo y el nuevo anti kirchnerismo- mantenerse unidos. Novaro habla de eso.

“Río Cuarto: opciones y lecciones difíciles para Macri

¿Hizo bien el presidente al involucrarse en la competencia municipal de esa ciudad cordobesa, o debió dejar a los radicales locales librados a su suerte?

Es la típica ciudad de servicios de un área de producción agropecuaria muy rica, por lo que se entiende que en su electorado predomine la clase media, relativamente independiente y móvil, acostumbrada a cambiar de preferencias según los rendimientos que le ofrezcan los distintos niveles de gobiernos.

En ella la última gestión radical dejó bastante que desear, y la oposición peronista, con apoyo de la gobernación, presentaba un buen candidato, poniendo en aprietos a la alianza gobernante a nivel nacional.

En una provincia que votó siempre a radicales o peronistas y fue el distrito más enojado con el kirchnerismo de todo el país desde el principio hasta el final, y el que en la última elección hizo más por llevar a Macri a la presidencia, logrando éste lo que en ningún otro lado: que una parte importante del voto peronista lo acompañara.

Ofrecía, por ello, tanto oportunidades como desafíos para la alianza gobernante: ¿debía Macri desentenderse de la suerte de sus socios radicales, porque si perdían se lo tenían merecido y no le convenía poner en riesgo su buena relación con la dupla De la Sota – Schiaretti, cuyos votos en el Congreso nacional necesita más que una intendencia de medianas dimensiones del sur cordobés?, ¿o debía jugarse a consolidar una coalición política y electoral que va a necesitar fuerte en todo el territorio, si pretende convertir su episódica victoria de 2015 en el inicio de un nuevo ciclo político, y a su fuerza en un verdadero partido nacional, competitivo en todo el territorio?

Lo cierto es que hizo esto último, y muy bien no le fue, porque una parte importante de los riocuartenses que lo habían votado con las dos manos el año pasado (en esa ciudad obtuvo entonces 72% de los votos) y que todavía simpatizan con su gobierno, entre otras cosas porque sus medidas de ajuste no los han afectado demasiado y los cambios de precios relativos los beneficiaron, ignoraron su llamado a votar al candidato de Cambiemos y apoyaron al de Unión por Córdoba.

El resultado demuestra, por si hacía falta, que el peronismo, cuando no está en el gobierno nacional, es ante todo territorio y sindicatos. Y sabe defender esos dos frentes con uñas y dientes, sabe prosperar aún en la adversidad ofreciendo atractivas figuras y fórmulas políticas que combinan cooperación y oposición frente a las autoridades nacionales. En suma, sigue siendo un adversario formidable.

¿Debió Macri haberse abstenido de participar, rechazando la presión de sus socios radicales para que se involucrara en esta primera batalla electoral de su período en la Casa Rosada, que suponía sin duda más riesgos que ventajas, y le ha impuesto con este resultado un ahora más indisimulable costo político?

Puede que sí, pero importa destacar y valorar las razones por las que finalmente adoptó la decisión de involucrarse: tal vez pesó en alguna medida un diagnóstico exageradamente optimista sobre su capacidad de torcer la competencia, pero también seguramente lo hizo la voluntad de competir con el peronismo en su terreno y consolidar sus alianzas políticas. Y dejar en claro esa voluntad puede que compense el costo que se pagó.

En 1985 Alfonsín enfrentó un dilema similar. Los peronistas de provincia que le ofrecían cooperación en el Senado, una cooperación que él necesitaba más que el aire para sobrevivir, le reclamaban que no interviniera en la competencia legislativa en sus distritos. El presidente finalmente aceptó el juego, al menos en algunos distritos que consideró “sacrificables”. Hubo un caso bastante llamativo en San Luis, donde los candidatos radicales tenían buenas chances de desbancar a los de los Rodríguez Sáa, que recién empezaban a poner las bases de lo que sería una hegemonía perdurable y cada vez menos disputada. Esos radicales fueron abandonados a su suerte desde el gobierno y la UCR nacionales, y ya no se supo nada más de ellos. Finalmente Alfonsín lograría mantener acuerdos mínimos de gobernabilidad en el Senado, pero su capacidad de disputarle el territorio al peronismo se derrumbaría dos años después, en 1987, y su partido ya nunca más lograría por sí mismo disputarle la mayoría nacional al PJ. Tal vez Macri haya estudiado el caso y decidió en consecuencia seguir otro camino”.

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8 Responses to La mirada del adversario

  1. vale dice:

    Leyendo este post, me convenzo más que a partir del siglo pasado la política ( no toda) se contaminó de una enfermedad bien secular como es la ambición de poder. Quizá Nietzsche tuviera su razón, pero no creo en la veracidad de sus afirmaciones cuando generaliza tanto su concepto acerca de lo dionisíaco y lo hace extensivo a todo el género humano. El pueblo no es dionisíaco por lo menos, no por sus condiciones apolineas como opuesto sino por su tremenda capacidad de soportar, se parece más a Job que a Apolo.
    Cuando el poder es obsesión, claramente estamos frente a una deformación de nuestra aptitudes humanas capaz de conducirnos a la enfermedad y a lo que hobbes sostenía ” el hombre es el lobo del hombre”, “todos contra todos” donde el más poderoso aplasta de cualquier forma.
    Me parece más bien que la sociedad de consumo, produce monstruos a veces, en la voracidad que genera y donde todo vale.
    Me inclino más por freud, donde existe la culpa y la depresión también existe la necesidad de reparar.
    La ambición de poder, no es semejante a la voluntad de poder, si hablamos de un acto volitivo, hablamos de una conciencia que es compleja, diferente en cada hombre pero que es quien controla.
    Donde la finalidad no es el poder por el poder mismo, sino el poder para la superación dentro de un contexto cultural determinado.
    Hemos tenido políticos muy honestos en nuestra historia: Mariano Moreno, Alfredo Palacios, bravo, alfonsin, Evita, Lisandro de la Torre y muchos otros (que no nombro para no generar reacciones desmedidas en algunos coforeros y evitarme el displacer de leerlas), donde el poder era construir en beneficio de la patria, donde la patria no eran ellos solos y sus intereses individuales.
    El mercado, la producción , el consumo, la economía más allá de sus consecuencias sociales, obedece a esta enfermedad.
    Pensar la política únicamente desde el criterio de poder , me parece peligroso poder en qué y para qué, izar sobre el procedimiento democrático del voto, la llegada al poder, también.
    Detrás de cada voto hay una persona que creyó algo o simplemente se dejó seducir por un discurso, pero eso no alcanza ni tampoco significa honrar un voto por parte del que llega, máxime si lo hizo desde un discurso difuso y malintencionado, a las pruebas me remito.
    Creo entender que en estos casos nuestra constitución tampoco nos obliga a soportarlos y está bien clarita la expresion en su contenido.
    Somos buenos cuando tenemos que votarlos, pero somos malos cuando defendemos nuestros derechos avalados por la constitución Nacional?.
    No votemos más enfermos de poder, deberían ir a un manicomio y no a la casa rosada, en mi humilde opinión claro, porque el poder enfermo es un poder violento y por lo tanto insano y porque enferma y mata como pasó con alfonsin, alfredo bravo, y casi todos los nombrados como honestos en este pòst.
    A estas alturas, realmente preferiría a Blacarce mil veces en el sillón , porque al menos sería noble con el pueblo que lo votó.
    Me fui del tema pero lo de san luis al final del mensaje original me sacó de encuadre.
    El impersonal “mercado” es lo que produce mosntruos en el poder, el mercadeo del poder, en pocas manos, las más “convenientes” para manejarlo debidamente más allá de las personas.
    abrazo a todos/as

  2. vale dice:

    ” : “¿Queréis un nombre para este mundo? ¿Una solución para todos los enigmas? ¿Una luz también para vosotros, los más ocultos, los más fuertes, los más impávidos, los más de media noche? ¡Este mundo es la voluntad de poder, y nada más! ¡Y también vosotros mismos sois esa voluntad de poder, y nada más!”
    Nietzsche Federico

  3. vale dice:

    “no debemos dejarnos engañar por la expresión: lo que quiere la voluntad. Lo que quiere una voluntad no es un objeto, un objetivo, un fin. Los fines y los objetos, incluso los motivos, siguen siendo síntomas. Lo que quiere una voluntad, de acuerdo con su cualidad, es afirmar su diferencia o negar lo que difiere”
    Gilles Deleuze

  4. Silenoz dice:

    Lo que pasa es que estos “intelectuales orgánicos” analizan el coso evaluando el resultado de una acción “ceteris paribus” todo lo demás, encima con data no actualizada. Todesca.. ponete a labura’….

    Los tipos hacen de cuenta que estamos en Islandia o Noruega donde un cambio de gobierno no implica profundas modificaciones estructurales en un lapso de tiempo muy corto como es lo que nos pasa actualmente, y que afectaron en gran medida la víscera más sensible (para “pior” o mejor) de una cantidad de “vecinos” importante

    Yo me pregunto si este peludón no se le puede haber ocurrido que el paso en falso se deba a una indigestión por consumir tanta meresunda en mal estado (aka encuestas) y que los “equipos” le están pifiando con los “retiros espirituales” y cursitos de perfeccionamiento… digo .. que se ió

    En fin… me parece que ya están pensando en buscar un reemplazante precisamente dentro del ”adversario formidable”…. sujetos calificados para esa tarea tenemo’… y de sobra

  5. mem dice:

    Digamos que necesitan de la demonización diaria del kirchnerismo para evitar que la gente, interrumpida la cadena nacional acerca de la corrupción kirchnerista, sea libre de tener el mínimo pensamiento crítico sobre quienes nos gobiernan ahora. Hoy con la detención del vice de De Vido se noto muuuchooo. La desgracia de haber recibido un país funcionando -lo que conocemos como “pesada herencia”, que habría que discutir de verdad, comparándola con el país que ya se comienza a delinear concluido el primer semestre macrista- es central en su construcción discursiva. Así, con el lavaje de cerebro de los medios y el discursito de la “pesada herencia” la están piloteando ahora, que la situación es suficientemente mala. Aunque avizoro problemas para el largo plazo, que es cuando la gente va a estar incontenible…

  6. claudia dice:

    El artículo es prolijo y trata de no librar agujeros por donde colar segundos sentidos o interrogantes incómodos. Pero me suena a cosmética tardía. Cada vez que yerra Cambiemos, aparecen los intelectuales orgánicos que adhieren al proyecto para disimular lo evidente (incluso si no revisten en nómina y orbitan las estribaciones de la consideración presidencial).
    Más que llamamientos a consolidar la creación de una fuerza de derecha concienzuda (que coincido con vos, es un ideal legítimo y saludable para el arco político todo), no creo que estas reflexiones intelectuales excedan, por ahora, la reacción tardía y de orden cosmético. Es decir, tenés los que se dedican al armado mediático previo al hecho y la retaguardia que emprolija los acontecimientos una vez sobrevenidos. Nada nuevo bajo el sol de la política.

  7. vale dice:

    la empanada de macri….la maxima expresión de la teleubbieria que nos gobierna

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