La violencia contra las mujeres

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La foto de arriba es de la impresionante manifestación (¿150 mil, 300 mil asistentes?) que se hizo el año pasado con el lema “Ni una menos“. Y sólo fue la más numerosa de las que se hicieron en todo el país.

Participé en ella, y estoy orgulloso que éramos muchos hombres los que acompañamos. Pero la mayoría, larga, era de mujeres. Y es mejor así. Es necesario, es fundamental, que las mujeres no acepten pasivamente un rol de víctimas. Por ellas, y también porque lo que estimula al cobarde es la debilidad de aquel a quien golpea o lastima.

Entonces, todo bien con repetir la manifestación hoy. Estoy seguro que también será importante, y hermosa. Pero creo que vale la pena reflexionar sobre estos números que hoy publica un diario: “A un año de la movilización con el lema NiUnaMenos, 275 mujeres fueron asesinadas en el país, esto es, una cada 31 horas. 216 criaturas menores de edad han quedado sin madre). Y 35 varones murieron intentando salvarlas de los femicidas“.

No debe desalentar. Eliminar por completo esos crímenes, o cualquier otros, es una fantasía. Y continuar con estas movilizaciones es necesario, porque mantiene la lucha en la agenda pública y, más importante todavía, en la conciencia de las mujeres.

Eso sí, creo que el esfuerzo puede ser mejorado. Quedan en muchos nichos de poder institucional -jueces, comisarios, funcionarios- personas de ambos sexos, o de alguna variante, indiferentes o impacientes con este reclamo. Y queda mucha violencia cobarde, la que se dispara frente al débil, agazapada en un porcentaje no pequeño de los varones.

Para lograr mejores resultados con el esfuerzo, creo que es importante precisar el objetivo, y dónde debe dirigirse (habló el profesional en mí). Enfrentar al gobierno de Macri, al capitalismo, al patriarcado, reclamar por el aborto seguro y gratuito, o por la repartición igualitaria de las tareas domésticas, son causas respetables. Algunas de ellas las comparto. Pero no son lo mismo que lo que traté de poner con claridad ya en el título: La violencia física que hombres descargan sobre mujeres.

(Seguro. Existe la violencia síquica, también. Y la violencia que ejercen mujeres contra mujeres, y la que ejercen contra hombres. Son otros problemas, como la gripe A y el dengue lo son. No todo tiene la misma solución).

La solución de éste -hasta donde los problemas humanos tienen solución- es hacer que la violencia masculina contra las mujeres sea vista por todos como el acto repugnante y cobarde que es. Teniendo claro que sus retorcidas raíces están metidas más profundo que los clichés progresistas. El que golpea o humilla puede ser un marido maduro “celoso” o un pendejo rockero. Es más probable que sea éste último el que se jacte con sus amigos.

Hasta hace no muchos años, era aceptable entre los códigos machistas la hostilidad, incluso física, hacia el puto, el “maricón”. Todavía existe, por cierto, pero es mucho menos frecuente. Como los linchamientos de negros en los Estados Unidos. Las culturas se cambian, si existe la voluntad y la persistencia.

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37 respuestas a La violencia contra las mujeres

  1. Mariano T. dice:

    En mis años de vida, que no son pocos, solo me enteré de violencia contra mujeres que conocía en solo dos casos de maltrato físico(una familiar, y una señora que trabajaba en casa de mis viejos). Dónde es que abundan estos casos, que sin duda son muchos más que los denunciados?

  2. David (idu) dice:

    Como toda cuestión cultural, esta no va a modificarse ni rápidamente ni fácilmente.

    Y mucho menos con el “buenismo” de marchas y carteles.

    Por supuesto, es hora hablar de lo “políticamente incorrecto”.

    Castración química o quirúrgica.

    No dejar en libertad a presos por delitos sexuales.

    No dejar en libertad a presos por asesinatos antes de la finalización de su condena.

    Que la pena a perpetua se cumpla.

    No sigo porque la progresía se me va a venir encima.

    Mientras mujeres adultas y niñas seguirán muriendo.

    Hasta que asesinos y violadores se convenzan de que “dura lex, sed lex”, que por ahora, en la Argentina, es joda.

    Y no hace falta votar a Trump o volverse islámico.

    Basta un poco de sentido común y consultar con los especialistas sobre las (verdaderas) posibilidades de reinserción de asesinos y violadores.

    • Mariano T. dice:

      Lo bueno de las libertades como las de Barreda o los asesinos de Cabeza es que ofenden a colectivos con mucha visibilidad (mujeres, periodistas). Son libertades inscriptas en nuestro blandísimo sistema penal, las libertades anticipadas, y toda esa porquería. Los juecesmatan más gente que la gripe A al dejar asesinos y violadores en la calle tras una corta temporada en la carcel. La reciente violación y tortura de una chica de Miramar es parte de este fenómeno, como también al que agarraron después de una entradera en Mar del Plata esta semana, tenía 25 años y una condena CUMPLIDA por homicidio.

      • David (idu) dice:

        Obviamente todo esto no tiene nada que ver con o ultra-avanzado de nuestra legislación penal – humanista – integracionista.

        Ni con el abolicionismo de nuestro sistema penal.

        Antes bien, hay que ver el poder de presión (y violencia) que tienen delincuentes muy bien armados, relacionados con las fuerzas penitenciarias, policiales y los jueces.

        Un negocio, en fin.

        Con muchos muertos que no interesan a nadie.

        Ah si: a la derecha, tipo Usina de Justicia, liderada por Diana Cohen Agrest, a su vez víctima del asesinato de su hijo,

    • claudia dice:

      Me parecen saludables todas las discusiones sobre el rol del Estado en cuanto a esta problemática. Pero en cuanto a delincuencia de género, salta que más que terceros oportunistas, la mayoría de las agresiones son intrafamiliares o por conocidos muy próximos (barrio, trabajo, lugar de esparcimiento habitual). Porque es allí, en lo próximo, donde se registran los mayores índices de femicidios. Por lo cual, más allá de la demanda de castigo y punición, hay que mapear urgente las raíces de esos comportamientos que alertan de cambios antropológicos negativos.
      Me parece que discutir sobre monopolio de la fuerza pública es distractivo y contribuye a invisibilizar el hecho molesto de que, como versaba un viejo film de los 70… LA VIOLENCIA ESTÁ EN NOSOTROS. Y que es la resultante de algún proceso social complicado.
      Ahora, si quieren, seguimos buscando al Petiso Orejudo olvidando que tenemos a Barbazul en la propia casa. O nos vamos a los orígenes de los estados nacionales y nos perdemos por allí, evitando buscar cuáles instituciones sociales nos están obnubilando la detección de peligros. Porque las derivaciones de esta discusión me hacen acordar a las leídas hace un tiempo respecto de la Igualdad (que si de oportunidades o de origen) y que evitaron expedirse sobre la desaparición paulatina del concepto de igualdad en el imaginario social, o sobre qué grado de igualdad material, realmente, estamos dispuestos a ejercer con el prójimo.
      Lo comprobable, en este tema, es que por una víctima de red de trata o psicópata singular, hay cientos que se producen en la proximidad por un cambio en las reglas sociales sobre las cuales hay que trabajar urgentemente. Y que la zona de trabajo preferencial, sin dudas, es el propio imaginario femenino. Que ha mutado. Y no es para bien. Pues tolera cosas que antes no.
      Más que buscar las responsabilidades de un Estado ausente y patriarcal (que las hay, no lo desmiento), me preocupa más hallar las huellas institucionales de este cambio antropológico en otros lugares más opacos, menos visibles que el grosero y monumental Estado, pero tanto más fundamentales cuanto constructores de imaginarios lábiles y proclives a la contigüidad violenta.
      Ahora, si quieren, podemos seguir discutiendo sobre psicópatas ocasionales y jueces garantistas… de forma de escabullir el mal olor de la violencia de proximidades y la convivencia consensuada con lo monstruoso. Saludos.

      • David (idu) dice:

        Decimos algo parecido, Claudia.

        Lo que vos llamás Barbazul, yo lo llamé cerebro límbico.

        Y la Civilización logró respecto de los tres tabúes iniciáticos:

        Canibalismo
        Asesinato
        Incesto

        … solo logramos (casi) derrotar apenas al canibalismo.

        Nada de lo demás lograremos con un sistema judicial que está del lado del victimario.

        Las velitas no alcanzan.

      • David (idu) dice:

        Y creo que viene al caso un discurso de Sarkozy, creo que del 2007:

        http://www.lbouza.net/INTERNAC/sarko2.htm

  3. vale dice:

    Tal como dice abel, el problema es muchisimo más profundo y “nuestras” instituciones, “nuestras” leyes, “nuestras” costumbres, no serán nuestras hasta que este sistema patriarcal y falocéntrico no se modifique, mientras las cabezas fálicas sigan sintiendose con derecho a pensar-nos a todos los “débiles”, mientras tanto nuestros pasos hacen huella. En bahía blanca el año pasado no sé si llegamos a 2000 marchando, hoy fuimos 4000, no perdemos la esperanza , hoy marcharon muchos más representantes del “sexo fuerte por tradición” que el año pasado, aunque todavía no son los suficientes, pero no se quedaron atrás, para dos siglos de injusticia, dos años no es nada más que un suspiro, pero las huellas quedan y las generaciones comprenden.
    Marianote, te diría que el mundo no se acaba en tu ombligo, más allá de su pelusa pasan muchas cosas, que vos conozcas dos casos, no invalida que cada cuatro días una mujer muera asesinada, o la desfiguren, más bien nos indica que vos vivís en un raviol.
    David , la violencia no se combate con más violencia, sino que requiere un cambio de paradigma, hay culturas que son arrasadas por la violencia del falo bélico, no se puede comparar la barbarie de las armas con la legítima defensa del derecho a existir.
    Nuestro mundo es diverso y deberíamos aceptarlo de una vez por todas, o hay lugar para todos y todas o no quedará nadie sobre la faz de la tierra, mientras la solución sea únicamente, “encerrar” “matar”, invisibilizar y morir.
    Pensalo amigo, sos un tipo inteligente y lo vas a entender.
    un abrazo y….”NI UNA MENOS, NI UNA MÁS”

    • David (idu) dice:

      Vale:

      El monopolio de la violencia por parte del Estado, fue una creación de la civilización para evitar que todos se maten con todos.

      Dejamos afuera, obviamente, al terrorismo de estado.

      Pero las FFAA, las policías y demás fuerzas armadas tienen por objeto ejercer la violencia cuando los derechos básicos de los ciudadanos están en juego.

      Lamento por la moda actual del “buenismo” zaffaroniano, en que las víctimas ni siquiera pueden ser querellantes, y los victimarios, son los protegidos por este sistema judicial estúpido y mortal.

      • vale dice:

        En un estado ideal puede ser David, pero no lo es en la práctica lamentablemente.
        Quién nos garantiza la “probidad” de aquellos que ejercen violencia “legítimamente” como institución estatal para evitar que todos nos matemos entre todos?….Podríamos pensar en las F.F.A.A, podríamos pensar en los tres poderes del estado, podríamos pensar en la policía, que en algunos estados mata por ser negro, en otros por ser “sospechoso”, en otros por ser musulmán y en otros por ser judío o católico?.Podríamos pensar en las diversas formas de corrupción estatal que se han ido instalando a lo largo de toda nuestra historia…matanzas de aborígenes, de gauchos, estados oligárquicos, discriminación racial, política y económica, décadas infames, “golpes cívico militares” militares , económicos con el fin de “ajustarnos a un modelo que nos es ajeno ” por completo.
        Las instituciones más que uso de autoridad legitima, han hecho abuso en estos dos siglos.
        Respecto a la violencia:
        La función de un estado, es verdad, (entre otras tantas) consiste en ejercer la violencia legítima con el propósito de garantizar la seguridad de sus habitantes, de donde se deduce que garantizar la seguridad de sus habitantes, su bienestar, sea blanco, negro, rico, pobre, nativo o nacionalizado sería en realidad la principal razón que legitima su establecimiento en un territorio.
        Si analizamos nuestra historia, desde que el estado existe, nos encontramos con todas las deformaciones de este concepto habidas y por haber, estados apropiados de los más diversos modos y para ciertos fines, por parte de grupos politico económicos, que van utilizando el poder de las urnas para fines particulares, económicos , políticos o sociales que lo degeneran.y lo han ido sucesivamente degenerando y corrompiendo a lo largo del tiempo haciendo mal uso del poder que significa “abuso”.Eso es terrorismo de estado que no se limita al abuso de las armas: cuando el estado discrimina entre unos habitantes y otros, cuando los priva de la participación en la distribución de los bienes económicos , culturales y sociales porque busca imponer un modelo que no se ajjusta a la realidad. Entonces se instala lo que Fernando Ulloa llama ” la cultura de la mortificación” y en estos contextos la injusticia es vivida como un destino inevitable que los condena al día a día, al presente contínuo porque su preocupación fundamental es : sobrevivir hoy, porque no tienen posibilidad de un proyecto a más largo plazo que el día de la fecha, porque no se les pemite construirlo. Entonces la vida vale 24 hs y no más que eso, la vida es eso el presente , el día y cómo se hace para sobrevivirlo.
        Hablamos de psicopatías, como motor de la corrupción de “la ley”, desde mi punto de vista es incorrecto además de injusto, porque no es lo mismo robar por hambre que robar por gula, asi como no es lo mismo matar en defensa propia que matar por placer o egoísmo. Sin embargo según sea el status social de cada uno, el estado judicial parece equipararlos en algunos casos y ser excesivamente magnánimo en otros muchísimo más graves en cuanto al riesgo que entrañan para la población.
        La justicia no tiene respuesta para los psicópatas y aplica la ley positivamente, así por ejemplo barreda está libre entonces, como en estos casos, “el síntoma” comienza a obtener valor de “normalidad” y esto complica el retorno a la confianza en las instituciones del estado, (porque en realidad es un estrado de juicios salomónicos y antojadizos)donde el hambre es condenada a más hambre y la gula a repruducirse geométricamente.
        Las instituciones del estado, se deslegitiman cuando su única función consiste en ejercer la porción de “violencia legítima” que les corresponde a los funcionarios ( gula de “poder”) y descuidan el mandato fundacional para el que fueron creadas, hemos ido naturalizando a tal punto la injusticia que ya no somos capaces de discriminar entre lo que corresponde y lo que no corresponde, a ese punto llegamos y así va quedando nuestra raquítica cultura.
        Yo tampoco legitimo la violencia, pero intento analizarla y no es una sola son varias que confluyen en el acto censurado en un momento dado.
        y si no me creés leéte esto:
        http://www.lanueva.com/sociedad-impresa/202879/manifestaci-243-n-en-rechazo-de-un-juicio-abreviado.html
        saludos

      • David (idu) dice:

        Si entendí bien, Vale, dado que el Estado ha fracasado en la protección de los ciudadanos, entonces abrimos las cárceles y dejamos a su leal actitud social a violadores y asesinos.

        Raro, pero parece estar sucediendo precisamente eso…

      • guillermop dice:

        Idus, siempre tan añejo ud.
        ¿De dónde sacó que “El monopolio de la violencia por parte del Estado, fue una creación de la civilización para evitar que todos se maten con todos.”? Me parece que Ud. atrasa 4 siglos.
        Saludos.

      • David (idu) dice:

        Es la única concesión que le parece razonable a un anarquista como el suscripto.

        Quitando ese monopolio de la violencia por parte del Estado, sólo queda su definitiva disolución.

        Hace 4 siglos y ahora también.

      • David (idu) dice:

        De Wikipedia:

        Monopolio de la violencia
        El monopolio de la violencia (en alemán: Gewaltmonopol des Staates) es la definición de Estado expuesta por el sociólogo Max Weber en su obra La política como vocación,1 que ha sido predominante en la filosofía del derecho y filosofía política en el siglo XX. El concepto define a una sola entidad, el Estado, en ejercicio de la autoridad sobre la violencia en un determinado territorio, de la misma forma que el territorio también se consideró por Weber como una característica del Estado. Es importante destacar que dicho monopolio debe producirse a través de un proceso de legitimación, en la que una reivindicación se establece para legitimar el uso de la violencia por parte del Estado.

        Max Weber, dijo en La política como vocación que una condición necesaria para que una entidad se convierta en un estado es que se conserve tal monopolio. Su definición es que algo es “un ‘Estado’ en la medida en que su equipo administrativo mantiene exitosamente una demanda sobre el monopolio del uso legítimo de la violencia en la ejecución de su orden.”2 Según Weber, el Estado es la fuente de la legitimidad del uso de la violencia. La policía y los militares son sus principales instrumentos, pero esto no significa que sólo la fuerza pública puede ser usada: la fuerza privada (como en la seguridad privada) se puede utilizar también, siempre y cuando sea autorizada por el Estado. Es decir, la aplicación concreta de la violencia se delega o se permite por el Estado.

        Weber afirma que no ha sido siempre el caso de que la conexión entre el Estado y el uso de la violencia ha estado tan cerca. Él utiliza los ejemplos del feudalismo, donde se permitía la guerra privada bajo ciertas condiciones y de los tribunales de la Iglesia, que tenían jurisdicción exclusiva sobre algunos tipos de delitos, especialmente la herejía (de la religión en cuestión) y los delitos sexuales (por lo tanto el apodo de “tribunales indecentes”). En la teoría de Weber no se entiende que sólo el gobierno utiliza la violencia, sino que los individuos y organizaciones que pueden legitimar la violencia o pronunciarse sobre su legitimidad son precisamente aquellos autorizados para ello por el Estado. Así, por ejemplo, la ley podría permitir a las personas a utilizar la violencia en defensa de uno mismo o de los bienes, pero en este caso, como en el ejemplo de la seguridad privada anteriormente, la capacidad de usar la fuerza ha sido otorgada por el Estado, y sólo por el Estado.

        Consecuencia de lo anterior es que los Estados que no controlan el uso de la coacción o fuerza violenta (por ejemplo, aquellos con milicias irregulares) no son esencialmente Estados funcionales. Otra consecuencia es que todos esos Estados “funcionales”, afirman su función mediante la reproducción de las formas de violencia que sustentan las relaciones existentes de poder social, y la supresión de las formas de violencia que amenazan con perturbarlas.

        Véase también[editar]
        Monopolio artificial
        Competencia desleal
        Referencias[editar]
        Volver arriba ↑ Weber, Max. La política como vocación (1919) dentro de El político y el científico. Disponible en el archivo del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Francisco Marroquín
        Volver arriba ↑ Weber, Max. The Theory of Social and Economic Organization (1964). p. 154

        —————————————
        De la Guia 2000 – Diccionario de Filosofía:

        Violencia legítima
        12 de abril de 2013 Publicado por Esteban Galisteo Gámez
        Según buena parte de la teoría política clásica el Estado se originó a partir de la violencia. Dicho rápidamente: en un mundo sin Estado cada individuo tiene una absoluta libertad, la cual puede utilizar para reprimir a los individuos que le rodean y someterlos violentamente o para deshacerse de ellos si le parece conveniente. A esto se le llama anarquía o caos social y es lo que se supone que ocurre cuando no existe el Estado. Para impedir esto, que crea inseguridad, los individuos deciden crear el Estado al cual le otorgan poderes. Uno de ellos es el ejercicio de la violencia sobre los individuos bajo determinados supuestos. Este es, según Max Weber, el monopolio de la violencia legítima. Y precisamente, en la violencia legítima vamos a profundizar hoy aquí.

        Violencia legítima y Estado

        violencia legítima
        Esto ocurrió en España recientemente. En este caso, el Estado ejerce la violencia ilegítimamente contra la ciudadanía, por lo que tendría derecho a haber empleado la violencia contra la policía para salvar a la chica.

        Como decíamos, el Estado ostenta el monopolio de la violencia legítima porque, se supone en teoría, que así lo quieren los ciudadanos, en la medida en que este monopolio de la violencia garantiza la seguridad del individuo.
        Que el Estado tiene derecho a la violencia legítima y que solo él lo tiene, no significa (al menos en la actualidad no lo significa) que puede ejercer la violencia libremente contra cualquier individuo al que le apetezca extorsionar de forma arbitraria. Más bien quiere decir que castiga, con una violencia proporcional, a aquellos que ejercen la violencia ilegítima, impidiendo a su vez que cada individuo aplique la justicia por sí mismo. Es decir, lo único que justifica que una entidad como el Estado tenga el monopolio de la violencia legítima es el orden social, el cual es preferible por todos porque se vive mejor que en una situación de caos o anarquía.
        La violencia legítima puede volverse ilegítima
        Al contrario de lo que sucede con las leyes de la naturaleza y con los teoremas matemáticos, las normas, leyes y preceptos humanos pueden variar, es decir, son convencionales, históricas y temporales. Y la violencia legítima no iba a ser menos. La violencia ejercida por el Estado se vuelve ilegítima en cuanto este no cumple las condiciones que le otorgaban dicha legitimidad. Tales condiciones se resumen en dos: promocionar y mantener el bienestar de todos los individuos. Si el Estado deja de hacer esto, entonces pierde su legitimidad y toda violencia que ejerza contra los ciudadanos es ilegítima. Como violencia se entiende aquí cobrar impuestos, poner multas, privar de la libertad, lanzar a la policía contra el pueblo, amenazar a la ciudadanía, etc.
        Traspaso de la legitimidad de la violencia
        Cuando un Estado ejerce la violencia ilegítimamente entonces la legitimidad del ejercicio de la violencia pasa a la ciudadanía, sea que esta se agrupe sea que la ejerza de forma individual. En tales circunstancias los individuos tienen legitimidad para ejercer la violencia contra el Estado. Pueden defenderse violentamente de la policía, negarse a pagar impuestos, amotinarse en las cárceles si son apresados, rebelarse contra sus mandos si están en el ejército, etc. Este es un contexto en el que la ley está ilegitimada, tanto como el poder del Estado y el de las diversas instituciones públicas

        Lee todo en: Violencia legítima | La guía de Filosofía http://filosofia.laguia2000.com/diccionario-de-filosofia/violencia-legitima#ixzz4AiDkyBf9

  4. claudia dice:

    La violencia es una y solo una, por más que queramos acotarla a un nicho en particular.
    Y la madre de las violencias es la institucional, la que, por acción u omisión, crea las condiciones para su replicación en el orden micro. Cuando vastos contingentes mundiales son privados de bienestar básico, la frustración encuentra vehículo en la violencia. Y cuando la sociedad desborda de violencia, aparecen notables psicópatas para gestionarla (desde lo institucional o desde redes de delito).
    Siempre me inclinaré por la duplicidad de prevención y punición, entendiendo indispensable el sincero relevamiento de condiciones de vida material y cultural de las personas (es decir, detección temprana de bombas de tiempo). Cuando en las sociedades la enunciación diaria se llena de verbos que aluden a destrucción e intolerancia – esto es plaga en la Argentina del XXI -, el acto violento, totalmente consecuente, sobreviene.
    Para los casos de sociopatías irreversibles, hay que informarse y abrirse a la plasticidad de nuevos conceptos. Admitiendo que en las sociedades. los psicópatas, SON FUNCIONALES.
    Reservados para tiempos bélicos por su carencia de empatía, pruritos y límites, llevan a cabo las purgas que esas sociedades creen necesitar para su homeostasis, gratificándoseles con posiciones de rango y honores. Pero cuando las guerras o enfrentamientos acaban, las sociedades los rechazan. obligando sus núcleos de proximidad (familia,trabajo, barrio) a su reabsorción .
    Actualmente, se teoriza que la psicopatía no es una enfermedad sino una ANORMALIDAD. No le precedería un trauma fundacional (éste puede ser posterior , si se quiere, y como resultado del rechazo social una vez reconocida la anormalidad del individuo ). Se trataría, entonces, una constitución mental de nacimiento que priva al individuo, absolutamente pues no hay cura, de empatía social.
    De donde hay que esforzarse por no confundir psicópatas manifiestos (constituyen solamente del 3 al 6 % de la población mundial) con otras patologías fronterizas que sí son producto de trauma y comparten rasgos degradados con el primero. Con esto quiero decir que no todo violador o estafador – las dos variantes de esa patología – es un psicópata.
    A quien le interese leer sobre psicopatía, recomiendo los trabajos de Jaime Marietán y su blog repleto de casuísticas. Y hay otra experta francesa, Marie-France Hirigoyen, más dedicada, si se quiere, a la psicopatía en lo institucional.
    Por último, las mujeres somos efectivas replicadoras de violencia y nos especializamos, culturalmente, en violencia verbal y psíquica. Siendo extremadamente intuitivas, es difícil que no percibamos el peligro, salvo que nos encontremos con violencia externa sorpresiva (encuentro con redes delictivas). De hecho, la violencia doméstica entraña cierto grado de colaboración de la víctima. Si es que es una víctima y no un COMPLEMENTARIO (esto para el caso específico de un psicópata pues en el complementario hay goce oscuro y reconocimiento personal a través de la mirada del psicópata).
    Saludos.

  5. David (idu) dice:

    Sobre tu última frase, Abel:

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    Hasta hace no muchos años, era aceptable entre los códigos machistas la hostilidad, incluso física, hacia el puto, el “maricón”. Todavía existe, por cierto, pero es mucho menos frecuente. Como los linchamientos de negros en los Estados Unidos. Las culturas se cambian, si existe la voluntad y la persistencia.
    ————————-

    … quisiera puntualizar que una cosa son los valores culturales adquiridos, por ejemplo la discriminación contra negros y putos, y otra: la violencia sexista que es muy anterior a lo cultural, y tal vez tenga más relación con el cerebro límbico y raíces demasiado primitivas.

    La pulsión del sexo y la muerte.

    No lo puedo asegurar, y ojalá también se pudiera colocar en el rubro “cultura”.

    Pero creo que tu visión es muy optimista al respecto.

  6. Es así, Abel. Me permito copiar un comentario que puse en otro lado:

    Luego de la segunda convocatoria Ni Una Menos/ Vivas Nos queremos, algunos puntos importantes:

    1) Los FEMICIDIOS son el SÍNTOMA más agudo de una ENFERMEDAD SOCIAL: el MACHISMO.

    2) Esa enfermedad tiene REMEDIO: el FEMINISMO.

    3) Mientras eso no se entienda, mientras se recurra a la negación o se denigre el remedio, la enfermedad seguirá su curso desbocado.

    4) Si los femicidios son los grandes brotes de le enfermedad, también se manifiesta de maneras más larvadas, a través del MACHISMO ORDINARIO. Cada muestra de machismo ordinario que se deja pasar refuerza la enfermedad social.

    5) No hay MANIFESTACIÓN INOCUA de MACHISMO. Frases como “Yo/ ella no soy/es feminista, soy/es femenina” alimentan el problema. No las dejemos pasar.

    • Mariano T. dice:

      De acuerdo. Incluso las feministas “de verdad” que conozco estan en contra de la diferencia de edad entre mujeres y hombres para la jubilación. Tal vez porque son jóvenes y la ven lejana (la cercanía puede entibiar este ardor igualitario)

  7. Politico Aficionado dice:

    Mujeres son las nuestras.

    * Putas como Eva.
    * Locas como las Madres.
    * Yeguas como Cristina.
    * Negras como Milagro.

    (De un volante de La Negra del Sur)

    • David (idu) dice:

      La última nena de 12 años asesinada, a cuál de tus 4 categorías correspondería?

      • Politico Aficionado dice:

        El listado no es excluyente, todas sufrieron violencia de género, que merece el repudio de toda persona de bien. ¿O no?

      • vale dice:

        La última niña de 12 años asesinada en bahía blanca david, corresponde a la categoría de : INOPERANCIA ABSOLUTA DE LAS INSTITUCIONES DEL ESTADO. te lo digo con conocimiento de causa.

        saludos

      • David (idu) dice:

        Anarquismo ya!!!

    • Mariano T. dice:

      Los dos primeros podemos discutir si fueron o no insultos de género. El tercero seguro que no. El cuarto no lo escuché nunca, si escuché chorra, que no es de género.

  8. claudia dice:

    Es muy valiosa esta discusión. Siempre que la hagamos crudeza.
    Cuando sostengo que la violencia es una sola, no estoy minimizando el fenómeno del Patriarcado, culturalmente extenso y exitoso, un módulo preponderante porque hubo un sentido inicial para su implantación. Quizás una necesidad estratégica (de órdenes diversos) que en la actualidad no es tolerable por su anacronismo.

    Pero sería facilista despegar la violencia de género de un fenómeno más ampliado: la pretensión generalizada de control social en momentos mundiales de ruptura de pactos de convivencia y colaboración. Esa preponderancia no virtuosa que hoy vivimos es una anomalía social. Y se impone cambiar. Estas marchas, representan el amanecer de ese cambio. Pero la cuestión no se agota con la denuncia o la recalificación de los sistemas de punición del crimen femicida.

    Una sociedad animal como la chimpancé muestra dos maneras distintas de asumir los conflictos de grupo. En la subespecie bonobo, el control es claramente matriarcal y resulta exitoso en tanto disuelve los conflictos del grupo vía negociación sexual o consuelo inmediato hacia la víctima. En la subespecie chimpancé tradicional, impera el patriarcado, la desigualdad y la violencia punitiva. Algunas analogías animales nos reflejan, creo. Y permiten que reflexionemos qué comportamiento analógico empleamos en ocasión de conflicto.

    Lo cierto es que las mujeres no somos una entidad aparte de nuestro contexto. Nos forman y a su vez formamos a nuestras crías. Y es en la aceptación de la naturalidad de la violencia donde yace el problema. Porque esos nuevos machos jóvenes hoy violentos son la expresión de una sociedad más intemperante. Así como también, son expresión de nuestra suicida mimetización femenina para con el culto a la violencia.
    Victimizarnos como género no cierra tan redondo, pues …¿cómo explicamos las crecientes agresiones en las escuelas por parte de unas mujeres hacia otras, cuyos disparadores suelen ser la belleza o la inteligencia de las víctimas? Nuevamente, creo que hay una PRIMERA VIOLENCIA SOCIAL, siempre institucional, que induce esos comportamientos agresivos. Hablo de una exclusión temprana. Aquella que instauran los formadores de patrones de aceptación que entronizan particularidades no siempre extensas, como valor excluyente para cualquier aceptabilidad.

    Por otra parte, es difícil hacer pareja con un violento si no se concede algún tipo de aprobación interna a su desborde. Porque en la esfera grupal, naturalmente asociacionista, gravita la contraprestación. La psicología y la psiquiatría han desarrollado mucho la cuestión de la contraprestación patológica subjetiva.
    Por eso insisto en que no abundan psicópatas en la sociedad para explicar lo que nos pasa como género. Ya dijimos que son apenas del 3 al 6%. Entonces, el crecimiento exponencial de golpeadores y asesinos de género, no viene del lado de la rareza patológica sino de nuestras propias guarderías sociales donde junto con el biberón, también expendemos violencia.

    Para finalizar, repruebo toda violencia. Toda. Pero hagamos un poco historia sobre cómo ésta se genera y encontraremos que hemos dejado pasar su condena y si lo hicimos, no siempre ha sido por miedo. Sino, muchas veces, por aceptación latente o manifiesta, de un statu quo con el cual – secretamente – comulgamos.

    • Mariano T. dice:

      Hay dos formas de encarar a los criminales (psicópatas o no). Como una característica individual o como una social.
      En el segundo caso, siempre encontrarán coartadas para disculparlo, inclusive al hombre que mata a palos a su pareja o al muchacho que tortura y viola a una chica.

      • claudia dice:

        ¿Cómo catalogarías el tratamiento judicial aplicado sobre imputados como Carrascosa o Macarrón?
        ¿Como una mirada corporativa que priorizó lo individual… o lo social? Porque esos sospechosos gozaron de muchas “larguezas judiciales” previas a la complicación de sus situaciones y según tu razonamiento, la tibieza punitiva parecería estar indisolublemente asociada a una mirada garantista y social.
        Paralelamente, otros criminales de bajos recursos, en ese mismo periodo, recibieron todo el peso de la ley sin atenuantes (nuevamente, su situación de indefensión cultural debería haberles morigerado penas por mera concurrencia garantista, si suscribimos al mismo criterio).
        Me parece que cada caso se inscribe en un tiempo y humor social determinado que influye en su tratamiento (si es momento de lección ejemplarizadora, o si no lo es, si los intereses en torno al caso son demasiado “sensibles” o si el reo es un ignoto sin respaldo comunitario alguno). Las pruebas pueden ser contundentes. Pero el marco temporal y social tiene peso en la evaluación del castigo. Y la Justicia es falible en tanto aplicada por humanos.
        A todos nos encantaría una sociedad previsible con reglas unívocas. De hecho, así están estipuladas por escrito. Pero ese ideal teórico y aséptico es, eso mismo, un ideal. Alrededor del cual se trabaja.

      • David (idu) dice:

        Claudia:

        Hay dos tipos de criminales con fueros:

        1) Los que tienen plata por pertenecer a estratos altos de la sociedad.

        2) Los que tienen plata fruto de sus crímenes y posteriores acuerdos económicos con los poderes armados y judiciales

        Y UN SOLO TIPO de engayolados sin fueros que atestan nuestras cárceles:.

        Que son los que están encerrados sin límite de tiempo (procesados sin condena) por ser los ladrones de gallinas que no disponen de $300 para pagar la excarcelación.

  9. vale dice:

    “no todo es vigilia de ojos abiertos” diría Macedonio….cuando el noúmeno está contaminado, el fenómeno contamina.

  10. vale dice:


    fenómenos derivados y víctimas propiciatorias temporales….cada tiempo tiene la suya, el victimario permanece….

  11. Politico Aficionado dice:

    Un femicidio y su castigo.

  12. vale dice:

    Here’s to you nicola and bart:

    Va por vosotros, Nicola y Bart
    reposad por siempre en nuestros corazones.
    El momento último y final es vuestro,
    esa agonía es vuestro triunfo.

    Ahora mismo, Nicola y Bart,
    dormís en lo profundo de nuestros corazones.
    En la muerte estuvisteis totalmente solos,
    pero a través suyo habéis vencido.

    • David (idu) dice:

      En esos tiempos se ejecutaba a los anarquistas.

      Ahora se les da un tirón de orejas de vez en cuando.

      Me duelen las orejas.

  13. vale dice:

    Yo no soy anarquista. no me gustan los sapos:; viva perón evita, nestor , Cristina y quiero la patria peronista ( salvo unas rara avis que anda volando por ahi y por allá) porque es la única capaz de construir un estado de verdad!
    Quiero formar parte y no ser espectadora .Viva la democracia con justicia social y la gente adentro!

  14. […] la violencia contra las mujeres escribí hace poco, y no siento que tenga algo para agregar. Igual, hoy son ellas las que hablan, y actúan, y uno […]

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