Asumiendo una derrota

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Después de unos 20 días en el exterior, retomo la costumbre del análisis político dominical. Y me siento obligado a reconocer que el acontecimiento político de estos días ha sido una derrota del dispositivo -inorgánico, no reconocido ni muy solidario pero real- del peronismo. Me refiero a la retirada en chancletas de la dirigencia sindical nacional. Y digo que es una derrota del conjunto porque disminuye visiblemente la capacidad de presión con que cuenta.

No fue lo único que sucedió, por supuesto. Probablemente, tampoco lo más importante. Pero, mientras los otros hechos son pasos en procesos que tuvieron comienzo antes y siguen su curso -el paulatino aumento del malhumor social con el gobierno, los gestos negativos del Papa argentino hacia las políticas del actual gobierno- este evidente tropezón del sindicalismo fue un producto, innecesario, de sus mismos actos.

Para aclarar lo que afirmo, me remito a la descripción coyuntural del peronismo que hice este miércoles: “Después de la derrota electoral del año pasado -cuando perdió la Presidencia de la Nación, y el segundo bastión en importancia, la gobernación de Buenos Aires- en el peronismo quedaron unos núcleos de poder débilmente unidos por esa historia en común. Y por la procedencia de sus votantes.

Están los gobernadores e intendentes, los bloques legislativos nacionales y provinciales y un Partido Justicialista -cuya recuperación puede contarse como uno de los poquísimos éxitos en la etapa Macri, pero que no es un poder en sí mismo sino una mesa de discusión y, en algún caso, un vocero. Está el sindicalismo -el sector con mayores recursos- pero que no muestra interés en conducir la política. Están los movimientos sociales, todavía con una cierta capacidad de movilización. Y está la ex Presidente, Cristina Kirchner, con conocimiento popular, un discurso claro, y una relación emocional con la más numerosa (de lejos) militancia peronista y con la mayoría de los que un amigo llamó “peronistas  domiciliarios”. Los que no pertenecen a ninguna agrupación, pero votan por el peronismo.

Ninguno de estos núcleos de poder está conduciendo el conjunto. Un motivo, el menos importante, curiosamente, es que ninguno tiene hoy el poder suficiente. Él otro, el decisivo, es que no les interesa hacerlo ahora, porque la suerte, como proyecto de poder, de la experiencia Macri todavía no está definida.

Esta afirmación provoca, y es natural, rechazo en los muy numerosos sectores que ya han sido golpeados con dureza en sus ideales y/o sus bolsillos por las políticas aplicadas desde diciembre. Y que le exigen al peronismo respuestas. El problema es que, salvo en las fantasías de comandantes de escritorio, no puede darlas“.

El punto es que el 29 de abril el sindicalismo -para ser precisos, las cinco centrales que hoy reúnen la casi totalidad de los gremios- produjeron una movilización muy importante, que hizo visible la preocupación y la bronca conque una buena parte de los argentinos mira las políticas de este gobierno. Y mostró la capacidad de presión que tienen.

La usaron de inmediato. Pidieron al Congreso, y obtuvieron, la sanción de una ley “antidespidos”. Un gesto simbólico -nunca se hizo claro cómo iba a proteger eficazmente los puestos de trabajo- pero que demostraba que una buena parte de los políticos con cargos legislativos estaban dispuestos a acompañar sus planteos. Por su parte, Cristina Kirchner había elogiado calurosamente la manifestación del 29.

El Presidente Macri anunció por anticipado su decisión de vetar la ley. Y una vez aprobada, lo hizo. Frente a esta demostración que el Ejecutivo estaba dispuesto a utilizar todas sus herramientas para imponer su voluntad, la dirigencia sindical nacional… se la comió doblada, dirían en mi barrio. Para peor, las declaraciones de Moyano y Caló sobre el punto fueron lamentables.

Entendamos: era claro, para los que conocían las realidades internas de los sindicatos más poderosos, que no estaban interesados, por ahora, en decidir un paro nacional, ni en romper negociaciones con el gobierno. Lo desconcertante, lo que permite calificarlo como una derrota, es que aparecieron impulsando una presión que no estaban dispuestos a sostener. Los motivos… son irrelevantes. Lo que importa, son las consecuencias.

Las consecuencias no implican, seguro, que el sindicalismo carece de capacidad de lucha. Se han dado, y se seguirán dando, peleas sectoriales muy duras. Y los niveles medios del gremialismo muestran una actitud opositora más firme y resuelta. Pero sí es cierto que las cabezas de las CGTs han demostrado, otra vez, que no están en condiciones de jugar un rol significativo en la conducción del peronismo. Hasta, y si, se unifique con nuevos rostros a su frente, la CGT.

La conducción actual del Partido Justicialista, que expresa con razonable representatividad al peronismo territorial, cuestiona con firmeza las políticas del gobierno, pero no parece, no está interesada hoy, en enfrentarlo frontalmente. Por ahora, parece preferir fortalecer la imagen del peronismo como alternativa al gobierno: de ahí la decisión de armar un “gabinete de ministros” en la oposición, con figuras prestigiosas.

Tampoco los bloques legislativos, en cuya composición intervino decididamente la anterior Presidente, aparecen pasibles de llevar adelante una oposición dura. Bueno, tampoco la entonces Oposición, cuando tuvo mayoría en el Congreso en 2009/10 fue capaz de poner obstáculos serios a las políticas kirchneristas. Más allá del texto formal de la Constitución, el Poder Legislativo tiene un rol moderador y de ámbito de negociación… salvo cuando los Ejecutivos se están derrumbando.

Esto no es todo el peronismo, por supuesto. La militancia, en particular la militancia que se define como kirchnerista, pide, quiere, un enfrentamiento decidido con el gobierno Macri. Su problema es que es el sector con menos armas para presionarlo o menos, condicionarlo. Sus movilizaciones son numerosas, pero se agotan en sí mismas.

Este cuadro pesimista, que hago con la libertad que me da el hecho que a los blogs sólo los leen los politizados -no sirven como herramienta de propaganda- se refiere a la coyuntura. Y no puede decidir si “desensillar hasta que aclare” no resulte ser hoy la mejor política para el peronismo. Aunque no dé respuesta a la angustia de los que han perdido el empleo.

Después de todo, fue Perón -ese león herbívoro- el que dijo una vez “Si tenemos razón, volveremos. Y si no, mejor que no volvamos“.

Finalmente, es necesario señalar un punto que los políticos en particular no deberían pasar por alto: si bien la militancia es el sector que hoy cuenta con menos recursos para imponer sus urgencias, irónicamente, sus planteos son los que más pueden pesar en el momento electoral, si expresan la opinión, los sentimientos de las mayorías. Muchas veces los “apresurados” (usando otra frase de Perón) dicen que no se puede esperar a las elecciones para dar respuesta a las necesidades del pueblo. Pero es en las elecciones -con todos sus condicionamientos- que la voluntad del pueblo tiene mejor chance de hacerse oír.

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13 respuestas a Asumiendo una derrota

  1. mem dice:

    Hola Abel. Yo entiendo que no todos compartan el enfrentamiento decidido con el gobierno. Creo que en politica como en la vida hay que tener sentido de la oportunidad y puede que todavia -aunque es cierto que las encuestas estan comenzando a registrar el malhumor social- sea muy temprano para confrontar con el gobierno -todavia no se cumplio la llegada del famoso segundo semestre en el que Mauri auguro inversiones privadas, llegada de dolares ah! y ya sin inflacion… Todavia surge en los sondeos esa confianza, ese estoy peor pero confio en que las cosas van a mejorar. Es que en realidad el pro puede confundir durante un tiempo, diciendo como dijo Duran Barba que Macri era la centro izquierda y que si alguno en Argentina se moria de hambre eso era por el kirchnerismo, hasta que ya no da para mas y entonces se alinean los planetas y el malhumor social se transforma en rechazo a esas premisas, que son las de la ortodoxia economica (por eso ubican el motor de la economia en las inversiones privadas), rechazo a ese programa. Por eso creo que son buenas las perspectivas para el peronismo de recomponerse de la derrota sufrida el ano pasado y rearmarse electoralmente. Saludos.

  2. Lita Argirio dice:

    Cambian los nombres pero los gordos son los gordos siempre.

    Con Menem los gordos tambien se “retiraron en chancletas” y terminaron empresarios. Notablemente Triaca, padre del gordito amarillo actual.

    Esta vez ni las apariencias. Por lo menos hubieran hecho un copiar&pegar de algun texto vaticano.

    • claudia dice:

      O acompañar las siglas de la puerta de entrada de sus sindicatos con una leyenda más idiosincrática: “Soldado que huye sirve para dos guerras”.

  3. Carlos G. dice:

    En este blog suele leerse una frase, “el que viva, lo verà”, que hoy, pensando en las elecciones de 2017 tiene, considerando la situación social, una especial significación y una resonancia distinta, más literal.
    Quizás tenía razón “el general” al hablar de apresurados, pero seguramente que habrá muchos que teman dejar de pertenecer al grupo de los que conserven la vida para alcanzar tiempos mejores.
    O, al menos, que prefirirán no esperar “el momento adecuado” viviendo en la calle, cartoneando con la ayuda de sus hijos.
    Creo que las recientes afirmaciones de Duran Barba y Javier González Fraga, puedan darnos alguna pista de cuánto habrá que esperar para que todo mejore.
    Así es: el que viva, lo verá.

  4. JoaquinEsnaola dice:

    Despues de leer los comentarios uno se queda pensando, y despues que ?
    Supongamos que el macrismo fracasara, o con helicoptero, o derrotado en elecciones democraticas, cual es el pais que el kirchnerismo propondria ? Simplemente volver a las politicas anteriores a diciembre de 2015 ? Implementadas por quien, por CFK y los mismos funcionarios anteriores ?

    El pais esta muy cansado de la grieta por la grieta misma, y la busqueda del helicoptero sin propuestas no es mas que eso.

    • Juan el Bautismo dice:

      si no takenizamos a estos muchachos estamos hasta las manos. Nightcorearlos, wolverinarlos. Morenizarlos un poco por lo menos.
      Mucha contaduría política, mucha contaduría política pero eh, que pasanding.
      Regalarles todos esos triunfos desde diciembre les dió mucho aire, mucho mas alla del inutil actual. El despues es obvio, hasta el cantado triunfo del Trump argento no van a parar

  5. Norberto dice:

    En mi opinión, el lamentable espectáculo del Hugo negro y Caló junto a declaraciones varias, es el comienzo del fin de una dirigencia empresarial cuya visión son los negocios a que da lugar su posición.
    El 29 de abril no convocaron, las bases fueron quienes se convocavaron, y por mas de untadas y extorsiones que vaya generando el trípode del Poder con sus patas política, judicial y económica/mierdática, mas pronto que tarde veremos desfilar sus cabezas.
    No digo que la defensa de sus posiciones no vaya a ser sangrienta, en los términos actuales de una pelea por el poder sin los extremos que hemos conocido en los tiempos de la Resistencia o los ’70s, pero hoy sabemos que el 2 de junio será acompañado por muchos gremios cegetistas, aquí en el AMBA y en las regionales, y debo acotar que no me extrañaría ver las pecheras de los camioneros en la movilización.
    Por ello Big Chief, entiendo que más que una derrota del peronismo será la de aquellos a que mucho se parecen a quienes Evita execró en su oportunidad, y que los políticos colaboracionistas que dicen ser peronistas deberían tomar nota y poner sus barbas en remojo para estar convenientemente afeitados al llegar sus cabezas a las bandejas,
    Nunca menos y abrazos

  6. ricardo j.m. dice:

    ya lo dije. el hambre es de otro.

  7. horca dice:

    El problema con la CGT es que son unos viejos de mierda. Esto, dicho con todo respeto.

    A los que dicen que no hay que confrontar con el gobierno, les propogo que vayan a una carnicería a ver cuánto cuesta un churrasco.

    Cuando decimos confrontar, no decimos: agarrar las armas. Decimos: hagan un paro, critiquen las iniciativas oficiales, no les voten leyes. Algo.

    El planteo del post es bueno. La militancia kirchnerista pura (sin matices, dobleces ni nada raro: cristinista) es el único actor que habla de cuánto cuesta el kilo de pan. Por esa razón vamos a ganar en 2017. Y vamos a renovar, de paso. También a las conducciones gremiales.

  8. Mas que pensar en el PERONISMO tendrían que pensar en la UNION DEL PUEBLO ARGENTINO ,porque este está CONFECCIONANDO LA GRIETA en el más mínimo detalle.Este lo hace con la frialdad de un EMPRESARIO a quien se le importa un cuerno NADA DE NADA .Tendríamos que estar ya la gente que piensa en un país unido y feliz PENSANDO COMO VAMOS A CONTESTAR UNA A UNA las ideas que este EJECUTA por mandato de la INTERNACIONAL NEO LIBERAL ,que esta vuelta viene recargada Y CON SUS PROPIOS DUEÑOS Y CON UNA TRENZA INTERNACIONAL DE PROPORCIONES.

  9. vale dice:

    Ahhh la grieta…la grieta, no se puede transplantar un rosal en el desierto de sahara y pretender que no lo afecta….

  10. Politico Aficionado dice:

    No me sorprende la actitud de Moyano, Barrionuevo o el Momo Venegas. Pero esperaba otra cosa de Caló.

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