Argentina, a la distancia

grieta

Espero estar de vuelta esta semana, para el 25 de mayo -de alguna manera, corresponde- y tengo ganas de compartir con ustedes la mirada distante que tengo ahora sobre nuestro país. No es que la lejanía me reste información: en estos días, un celular de precio medio permite acceder a los titulares de los diarios, Facebook, twitter, desde casi cualquier lugar del mundo, y el límite es el tiempo que pueda y quiera dedicarle. Me falta la interacción con los compatriotas. Pero la distancia también sirve.

Veo desde lejos que la grieta sigue profunda y rabiosa. El elemento más preocupante no es, para mí, la ofensiva que los medios oficialistas y los columnistas del palo siguen descargando sobre Cristina Kirchner y sus allegados con una insistencia algo patética (haber elegido el tema de la corrupción no parece brillante, cuando el Presidente en funciones tiene los antecedentes que pueden encontrarse en Google en minutos, y surgen al mismo tiempo los Panama Papers, y más y más sociedades offshore. Para colmo, la destitución en marcha de Dilma Rousseff crea, de alguna forma, una imagen paralela, en el público internacional, que no ayuda a la ofensiva: un gobierno cuestionado… por sujetos que se descubren más complicados en actos corruptos).

No. Lo estratégicamente grave no está en los medios sino en las audiencias. Minorías intensas… no tan minoritarias. Por un lado, una parte numerosa de los argentinos no se interesan en analizar la honestidad o no de Macri, ni les importa mucho: su bronca con CFK, y con la experiencia kirchnerista, se alimenta igual de las denuncias. No necesitan pruebas. Del otro lado, cualquier revisión de las redes sociales masivas -no hablo de comentarios en blogs- permite darse cuenta que la militancia K y los sectores no demasiado politizados de la comunicación y de las expresiones artísticas están cada vez más envenenados en su oposición a este gobierno.

Con motivos, por cierto: su identidad, como sus medios de vida, aparecen amenazados por las políticas de Macri. Y por el discurso que se pretende imponer: Ayn Rand traducida a la banalidad moderna por Durán Barba. Igual, si lo cuento entre los elementos preocupantes es porque no encuentro en esta militancia inorgánica un proyecto de poder -más allá de su vínculo emocional con Cristina: en lo que expresan, no aparece una estrategia para convencer sino, también, bronca con los que votaron para el orto.

Hay un elemento de clase en la grieta, sí, pero no es el fundamental. Aunque los anti K furiosos son -por lo general- de ingresos medios para arriba, y los K más fervientes -nuevamente, por lo general- de ingresos medios para abajo… la mayor parte de ambos sectores -muy numerosos, como he dicho hasta el cansancio en otros posteos- pertenecen a las clases medias. Es de esperar, en un país como el nuestro en que alrededor del 80% se considera a sí mismo de clase media. Y es un hecho muy notorio que la grieta se manifiesta a menudo dentro de las familias.

Siento que debo aclarar de inmediato que no estoy diciendo que no hay un enfrentamiento de clases en Argentina, que las políticas de este gobierno agravan (Como dice Warren Buffet, que tiene varios miles de millones de razones para saberlo, hay en marcha una guerra de clases… y los ricos van ganando). Lo que digo es que no pasa, por ahora, por esta famosa grieta, más emocional y cultural que económica… en la mayor parte de la sociedad).

La idea fuerza fundamental del proyecto y de la práctica del gobierno Macri se resume muy fácilmente: Es dar confianza a los inversores. Estas inversiones, no el derrame, como le atribuyen erróneamente sus opositores, crearán la prosperidad. Ese es, después de todo, el credo que impera en los países exitosos.

El hecho que esos países llegaron a ser exitosos con otras políticas se pasa por alto. O se ignora. Y no puede abandonar ese credo, porque no tiene otro, ni otras fuerzas sociales en qué apoyarse (salvo ese anti kirchnerismo emocional, que no sobrevive indefinidamente al dolor del bolsillo). Sólo puede esperar que en un futuro, un indefinible segundo semestre, lleguen las inversiones, y produzcan bienes competitivos que mejoren la economía. Mientras, la rebaja del salario (en dólares) es un dato necesario, y un objetivo, como han marcado ya muchos colegas, formales e informales, en el análisis.

No termina ahí. Los privilegios de las corporaciones -sindicatos, grupos empresarios ligados al mercado interno- también son cuestionados por la lógica del modelo, tanto como los beneficios de los jubilados (pregúntenle a los griegos). También los que se creen competitivos internacionalmente porque dominan algún otro idioma. Por supuesto, Macri si sabe de algo es de negociar. Pero no hay demasiado margen para hacerlo, o se afectará la sagrada confianza de los inversores.

Este es un cuadro pesimista. Pero yo soy orgánicamente optimista (inconsciente). Trataré de ser más positivo al analizar las chances de Macri, y de la oposición posible, el inorgánico y difuso peronismo. Pero ya esto es demasiado largo. Haré un esfuerzo para terminarlo después, antes de hacer las valijas.

(Continuará)

14 respuestas a Argentina, a la distancia

  1. Juan Guillermo Cocina dice:

    El enfrentamiento transparente “entre clases” claramente definidas, no se dió nunca en la historia, Abel. Es decir, nunca, por poner un ejemplo, la clase obrera formando un bloque homogéneo y consciente de sus intereses, se enfrentó a una clase burguesa homogénea. Marx habló en el 18 Brumario de clases y “fracciones de clase” para señalar las contradicciones al interior de las clases; para tratar de entender el desfasaje temporal entre clases sociales determinadas económicamente y el conflicto político que se desarrolla a un ritmo distinto, y que presenta otra morfología; y además para dar cuenta de la temible contingencia e imprevisibilidad de la lucha política. Como verá, el “genio de Tréveris” estaba bien al tanto ya en el siglo XIX de que la lucha política no se reduce simplemente a lo que la estructura económica tiene para decir.

    Sepa que no es tan importante tratar de dilucidar “cuáles” son las clases en pugna en la realidad argentina actual. Porque una “clase” nunca se desenvueve homogéneamente en la arena política. Hay que centrarse, por el contrario, en las identidades socio-políticas contingentes que se han conformado en base a la aglutinación de sectores socio-políticos diferentes entre sí, pero en relación de equivalencia -coyuntural- los unos con los otros. El campo nacional-popular aglutina diversos sectores culturales, políticos, económicos, que reivindican distintas tradiciones políticas (rosistas, peronistas ortodoxos, cookistas, jauretchianos, católicos, humanistas cristianos, comunistas, marxistas, gramscianos, posmarxistas, socialdemócratas; obreros, comerciantes, docentes, abogados, periodistas, etc) pero todos se encuentran en un mismo campo político, sin lugar a dudas, y se han mantenido allí. En ese campo popular, la hegemonía la tiene la particularidad denominada “kirchnerismo”. Eso no ha cambiado. Y su líder es indiscutible. El liderazgo es una evidencia. Cristina es conductora incluso en contra de su propia voluntad.

    Hay otro bloque, más endeble, menos articulado, unido más por conveniencia, por emergencia, que por real comunidad política, que es el bloque Cambiemos. Este conglomerado se sostiene básicamente por el poder mediático y del sector empresarial exportador. Tienen un grave problema y es la crisis que ellos mismos han generado. Esa crisis, como usted bien indica, amenaza con hacer estallar la construcción política macrista dejando al bloque sin base social alguna.

    Gracias por la perspectiva internacional. Es realmente valiosa. He confirmado mis sospechas. Estamos ante un antagonismo binario, a gran escala; por tanto, el polo victorioso será la que logre resistir el paso del tiempo sin desintegrarse. Creo que corremos con ventaja.

    • Lita Argirio dice:

      No me jodas. Cuando habia proletarios habia clases sociales.
      Estoy revisando mi colección de diarios del partido para ver cuando dejaron de usar la palabra proletario. En los 80s todavia habia proletarios, clase propietaria, explotados etc.

      Sigo buscando y aviso.

      • Juan Guillermo Cocina dice:

        No entiendió mi comentario. Nunca dije que no hubiera proletarios. Lo que digo es que no es tan importante dilucidar qué “clases” luchan, sino más bien, bajo qué identidades políticas los grupos sociales lo hacen.

  2. Capitán Yáñez dice:

    Pues que hay guerra está claro, y la gobernadora del territorio en el que se libra la madre de las batallas ha dado la muestra incontrastable: de simpática foto empujando el changuito en el súper pasó a vivir en una base militar.
    Si lo queréis más claro… pues echadle agua.

  3. claudia dice:

    Muy interesante análisis. Concuerdo en que la clave reside en si hay o no suficiente vocación de poder alterno.
    El dato internacional acerca de hacia dónde están dirigiéndose las democracias no es despreciable. Y aunque Europa está empezando a agitarse, todavía no surge una reconversión políticamente virtuosa de esas energías de protesta (recordemos cuánto dependemos – a nuestro despecho – de los cambios de vientos del exterior para “abrigar” nuestras propias creaciones internas; cuánto abrigó a nuestra democracia recuperada el calor socialdemócrata europeo). En tiempos de invierno ideológico, no se pueden cosechar frutos veraniegos, es claro. Aunque todo apunta a que desde los subsuelos sociales del mundo -muy embrionariamente – asciende una contestación a este orden medieval hoy travestido como financiero. Habrá que prestar mucha atención a Europa. Mucha.
    Y en cuanto a qué pasa por casa, me parece interesante el análisis aparecido en Anfibia y que reclama miremos al PRO con ojos menos sesgados por la inocencia voluntarista:

    http://bloghelechomaldito.blogspot.com.ar/2016/05/el-arte-de-capaz-monos.html

    Seria saludable recordar, también, la histórica capacidad de las derechas para disciplinar poblaciones y su efecto retardatorio. Y el fenómeno de los abundantes consensos regionales hacia el propio disciplinamiento es dato curioso que merece el esfuerzo de comprenderse desapegándose de dogmatismos.
    Juan Guillermo Cocina nos recuerda – y se agradece – el tema de las fracciones de clase y sus consabidas contradicciones. Pero difiero de su apreciación sobre Cambiemos como unido por la emergencia, sin real comunidad política.
    Respecto del kirchnerismo, me pregunto si en nuestro deseo de que Cristina alumbre una reacción orgánica a esta realidad, no estaremos replicando en algo ese viejo vicio trosko de sentarse a esperar la llegada de un tren imaginario (para el caso trosko, el de la revolución que tiene el berretín de descarrilar kilómetros antes). Es decir, nadie niega la influencia política del kirchnerismo en vasta población. Pero en medio de una avanzada judicial imparable, se impone la pregunta de cómo sigue el ejercicio de una conducción cuando el líder y los primeros cuadros visibles caminan hacia judicialización inhabilitante para comicios. Muchos contestarán que la historia del Peronismo habilitó en cada tramo histórico respuestas a ese dilema recurrente. Bueno, la cuestión, es quién queda para el relevo en la circunstancia indeseable de la proscripción del líder. Por eso 2019 se ve más que borroso. Y no ayuda demasiado un PJ tentado por los radicales a establecer un acuerdo extenso de gobernabilidad. No revela mucha vocación de poder alternativo sino apenas reflejo de supervivencia. Aunque a nivel de intendencias podrían acontecer sorpresas interesantes y encontrarnos con algún candidato que tenga suficiente poder de imantación cultural.
    En fin, lindo problemita el nuestro. Saludos, a la espera de tus seguramente apreciables comentarios sobre el mundo no argento.

    • claudia dice:

      Releí tu posteo y mi comentario (me doy cuenta de que me fui por las ramas pensando en contextos mundiales o demasiado generales). Y en respuesta a tu genuina contrariedad por la inorganicidad de las “audiencias” se me ocurre decir que a 5 meses de este gobierno demoledor y sin representantes políticos cabales que internalicen más específicamente las nuevas demandas – ya experimentaron ser oposición suficientemente como para dar algún giro más sustancial – es como pedir mucho, Abel. Como audiencias (el término es doloroso pero acertado, porque revela nuestro carácter de sujeto indirecto así como nuestra entidad virtual – televisiva o electrónica -), no nos es posible encauzarnos políticamente… sino aparecen tipos que nos nucleen con un programa cabal.
      El único que esbozó una cierta planificación, con declaración renovada de principios anexa, fue Capitanich. Y fue lapidado por sus pares. Lo dejaron a punto de caramelo para dedicarse a escribir libros. En el otro wing, no paramos de ver deserciones vergonzosas de tipos que antes respetábamos.
      En lo diario, creo que cada quien experimenta esto de dar batalla argumental. Pero nuestros interlocutores son monolíticos. Quienes votaron la opción Cambiemos son leales a ella aún a contrapelo de la realidad. Y es lógico, pasaron apenas 5 meses, hasta que Cambiemos no los haga bolsa, no concederán.
      Ahora… si los políticos profesionales aún no remojaron barbas tras la derrota dando a luz algo menos berreta…¿cómo pueden adelantárseles las audiencias? ¿Cómo pueden ser más preclaras que los tipos cuyo métier es la política misma?
      Las audiencias que simpatizaron con el kirchnerismo se juntan y marchan. O como señalás, putean en cámara, si son mediáticos. Pero hasta esas reuniones multitudinarias decrecerán por la cortedad de los frutos que cosechan. Joder, que las audiencias ya están haciendo lo que pueden.
      Espero me disculpes si confieso que no veo representantes que imanten lo suficiente (a excepción de honrosísimos cuadros municipales y dirigentes sindicales de base en los cuales sí se ve vocación de poder y organicidad suficiente para arrastrar) . Pero no todos vivimos en Avellaneda o Ensenada o pertenecemos al gremio combativo en cuestión. Puede que los referentes cercanos que tenemos a mano exuden demasiada inconsistencia. No me refiero a Cristina (quien está demasiado lejos físicamente y quién sabe por cuánto tiempo disponible, en virtud de su judicialización). Sino a lo único tangible que se nos presenta a la vista: una troupe de políticos (ayer de fuste) reducidos a ocasionales panelistas de TV. O en lo presencial, un convite a llorar grupalmente escuchando vaguedades de boca de un capitoste político en la ruina. En serio, el Peronismo tiene que habilitar algo mejor. Saludos.

    • Juan Guillermo Cocina dice:

      Cuando digo que el liderazgo de Cristina es una evidencia, por supuesto, no me refiero a que sea una inevitabilidad histórica; solo digo que es evidente. Cristina puede irse a su casa y negarse a conducir estratégicamente al movimiento (de hecho, parecera que su intención va por ese lado).

      Saludos.

      • claudia dice:

        Juan Guillermo: leo con gusto tus participaciones en este y otros foros y me doy cuenta de tu sustanciosa formación política. Y como te leo, precisamente, no te incluyo en mi autocrítica “esperando el tren imaginario cristinista” (esto de seguir, a contracorriente, esperando lo inviable, o sea la asunción del comando fáctico por parte de Cristina). Solo diferí en tu apreciación de un macrismo inorgánico (lo que no representa más que un matiz de grado pero… suficiente como para ver cuál flecha fuga o cuál llega con éxito al punto débil de Cambiemos). Mis saludos.

  4. Jaime dice:

    Abel.

    Con todo respeto, me parece que la grieta también la promueven análisis sesgados y “universitarios” como el de Pepe Robles en el post anterior.

    Saludos

  5. Politico Aficionado dice:

    Para Vidal, que la mira por TN.

  6. Juan el Bautismo dice:

    hay solo 3 clases sociales, garcas, perdonavidas y los demas. Se tiende a pensar que todo es culpa solo de los garcas, pero no.
    2017 es un año muy importante. Uno se rie, pero en todo el mundo se festeja el Aniversario numero 70 del Nacimiento del AK-47.
    Si no arrasan en las elecciones y sacan a patadas al ridiculo Mauricio para que gobierne Michetti de una vez por todas habra que mandar a cagar a 2/3 partes de las clases sociales humanas

  7. […] terminar la primera parte, prometí “analizar las chances de Macri, y de la oposición posible, el inorgánico y difuso […]

  8. […] que estoy escribiendo es la continuación de la 1° y la 2° parte de Argentina, a la distancia. Pero tengo que reconocer, de entrada, que en este […]

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