¿Ve odio por todas partes? No es un espejismo, es Facebook.

el-circulo-de-odio

Un valioso miembro del equipo de #BASAT -bueno, todos lo son- acercó este artículo de Marketing Directo, una publicación española conocida en el mundo del marketing. Que a su vez toma datos de un estudio que se hizo en Alemania. Pienso que vale la pena reproducirlo en un blog político, para los que utilizamos como herramienta las redes sociales y también para entender lo que encontramos en nuestro “muro” de Facebook.

“Que en las redes sociales la mecha del odio se prende con muchísima facilidad no es ningún secreto. En Alemania, por ejemplo, Facebook es actualmente el canal favorito de muchos “haters” para verter (o más bien vomitar) todo tipo de críticas contra los refugiados.

Pero, ¿por qué supura Facebook odio por todos los poros en el país de Angela Merkel? Para esta pregunta hay al menos tres respuestas posibles.

La primera es quizás un tanto improbable, pero quizás las personas de cuyas bocas salen sapos y culebras contra los refugiados en las redes sociales hayan tenido malas experiencias con los inmigrantes.

No mucho más verosímil resulta la segunda posible respuesta: que todo echa raíces en el resentimiento y la “estupidez” de muchos alemanes.

Y la tercera respuesta es también la más inquietante. Si en Facebook y otras redes sociales hay tantos “haters” y posiciones extremistas es porque la red de redes tiene el poder de radicalizar a algunas personas, explica Christian Stöcker en un artículo para Spiegel.

Esta hipótesis está directamente emparentada con la denominada“burbuja de filtros” acuñada en su día por el escritor estadounidense Eli Pariser. Esa “burbuja de filtros” es el universo de información hecha a nuestra a nuestra imagen y semejanza donde habitamos (cómodamente) en la red de redes.

Esa “burbuja de filtros” adopta múltiples rostros, el de las búsquedas personalizadas de Google, por ejemplo, o del algoritmo de Facebook, ese que decide qué posteos llegan a nuestros ojos en la famosa red social y cuáles no.

Y por culpa precisamente de esa “burbuja de filtros” las noticias que vemos en Facebook, aquellas que el algoritmo de esta red social quiere que veamos, se ajustan casi siempre como un guante a nuestra propia manera de pensar.

¿La consecuencia? La polarización de opiniones y la denominada “deformación de la comprobación”, un fenómeno psicológico que pone sobre la mesa una verdad alarmante: la gente prefiere rellenar “lagunas” de conocimiento con aquello en lo que ya cree de antemano.

La “deformación de la comprobación” es el perfecto caldo de cultivo para la difusión de rumores, la desconfianza y la paranoia. Y explica que los rumores de índole injuriosa campeen a sus anchas en Facebook (sin que los desmentidos les hagan perder un mínimo de fuerza).

Gracias a los rumores (en su mayor parte, infundados) sobre los refugiados que hay en Facebook, las personas tienden a radicalizarse. Al fin y al cabo, y como en su “newsfeed” desfilan casi única y exclusivamente noticias negativas sobre los refugiados, sus opiniones se hacen inevitablemente mucho más radicales, puesto que no se ven confrontadas con posturas que contravengan su propia manera de pensar”.

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12 respuestas a ¿Ve odio por todas partes? No es un espejismo, es Facebook.

  1. victorlustig dice:

    mmm, a riesgo de ser tildado de diletante, la multiplicidad de canales y la facilidad de ingreso a los mismos para leerse solamente es una faceta solamente.

    quizas es lo mismo que la multiple segmentacion de cristianismos post aparicion de Gutenberg.

    Eso llevo a epocas de guerra, pero, esos eran solo el medio de expresion o las caras mas visibles de cosas mas profundas.

    De todas formas, recuerdo un grafico de la epoca de los blogs donde se veia el apiñamiento de (permitaseme) interactuadores similares, al final solo son guettos.

    En ese sentido creo mas en la mayoria silenciosa, pero, son solo opiniones

    • Rogelio dice:

      Abel, Víctor:

      El odio es energía psíquica y en tanto tal es esencialmente neutral.
      Y por eso es natural que “esté en todas partes”,
      Bajo circunstancias adecuadas deviene constructivo.

      La cuestión es cómo fomentar una cultura que permita y promueva la reflexión y la creatividad y ayude a convertirlo paso a paso en una moneda más negociable.
      En los casos exitosos, toma finalmente la forma de diálogo.

      En rigor, el odio es el motor del diálogo… 😉

      Saludos

      • Voces dice:

        Rogelio:
        Disculpe, pero en que fundamenta que el odio como energía psíquica, es esencialmente neutral?

      • Rogelio dice:

        No es necesario que lo disculpe por nada, Voces.

        El fundamento se basa, por analogía, en el siguiente razonamiento: un flujo eléctrico de 220 voltios de tensión no es en sí mismo ni bueno ni malo.
        Será malo si un terminal del flujo se conecta a una silla eléctrica; será bueno si se lo destina a alimentar una fuente de luz o calor (“en su medida y armoniosamente”).

        De modo que la valoración dependerá del uso y de los efectos que produzca la aplicación de esa energía al ambiente humano.
        Habida cuenta que en nuestro medio ambiente existen muchas situaciones “que merecen odiarse” (o sea que son “repudiables”, tales como el padecimiento de frío o calor excesivos, las enfermedades, el hambre,… ), la aplicación de la energía psíquica necesaria para la superación de esas situaciones es indudablemente “constructivo”.

        La evolución biológica nos muestra que a lo largo de las edades geológicas, los seres vivos consumimos cada vez mayores cantidades de energía: así lo indican las ecuaciones energéticas sucesivas del metabolismo de anfibios, saurios y mamíferos cuyas demandas energéticas aumentan en forma exponencial de una fase a la siguiente.

        Un saludo cordial
        PS: Dejo para otra oportunidad comentar el pedido que hoy hizo el presidente a los rectores universitarios para que “asuman un fuerte compromiso de reducir el consumo de energía” para acompañar al Gobierno “en la lucha contra el cambio climático”, véase http://goo.gl/K2UGKi

      • claudia dice:

        ¿Otra vez, Rogelio, con la teoría del odio como combustible comunicacional? Ya se lo discutimos hace meses en este mismo blog. Y a la luz de los resultados confrontativos que estamos observando en nuestra sociedad…¿no es evidente que su teoría es insustentable? Las analogías en la ciencia dura no siempre son equiparables con el ámbito social. ¿Ha visto algún caso en donde la confrontación social hidrofóbica haya trasmutado en diálogo fructífero?
        Algunas teorías enamoran, Rogelio, pero como a los malos amores, conviene dejarlas atrás antes de que nos calcinen por combustión interna.

      • Rogelio dice:

        Hola Claudia !

        Quizás ayude a clarificar el punto que nos exponga lo qué usted considera que es el odio.
        ¿ Qué es “el odio” ?

        Le agradezco por anticipado el tiempo que pueda dedicar a la respuesta.

  2. Ricardo dice:

    Requiere un laburo extra escapar a los algoritmos de Google, Facebook y también Twitter. Si no, preguntarle al bot que Microsoft puso en la red del pajarito y se hizo nazi, je:

    http://www.lavanguardia.com/tecnologia/20160326/40690054009/robot-nazi-microsoft.html

    Un abrazo.

  3. El odio no está solo en Facebook. Si revisamos los comentarios de lectores de Clarín, La Nación, El País.es, …., o asistimos a programas de la tele-basura encontrás innúmeras muestras de odio (solapado o recontra explícito). No es este sentimiento algo exclusivo del “receptor” de los medios de comunicación, muchos comunicadores y muchos políticos (Donald Trump, entre otros) hacen gala del mismo, sin ningún freno inhibitorio. Y cuando no es odio explícito, es cinismo con una ligera pátina de corrección política (y yo no se que es peor).

  4. vale dice:

    paul singer es un showman, hillary acabará siendo la reencarnacion de margaret thatcher? es una duda peregrina que me agarra, ojalá me equivoque, igual entre un payaso y una bruja , no elegiría a ninguno de los dos.

  5. claudia dice:

    Un post muy interesante. Me tomé el debido tiempo para leerlo, porque es uno de los temas que más curiosidad me despiertan.
    Suelo decir que Internet o llegó demasiado tarde o demasiado temprano a nuestras sociedades. Demasiado tarde en tanto las utopías igualitaristas antes relativamente intermitentes en la Historia – que nos habrían brindado motivo y tema de fecunda discusión comunicacional – , ahora escasean, viéndose incluso que generaciones enteras ni sabrán de su pretérita y enriquecedora existencia; demasiado temprano porque no hemos podido salir aún de la alienación resultante del nuevo esquema de producción tangible e intangible y su correlato consumista. En uno y otro caso, el material de intercambio comunicacional, o bien no existe ya, o bien devino pésima calidad, imposibilitándonos la comprensión de situación mundial real y la debida resiliencia y consecuente construcción de poder y distribución alternativos.
    Muy buena reflexión sobre las burbujas de filtros (que como dicen los autores no son impermeables al exterior, todo lo contrario).
    En momentos en donde merma la reunión alrededor de ejes filosóficos trascendentes, diseñar colectivos orientados por algoritmos en apariencia inocentes, contribuye a proveer esa fantasía de reunión tan necesaria al animal humano. Fantasía de colectivo que disimula la soledad relacional y la urgencia por rever qué cornos de lugar ocupamos realmente en el entramado social próximo y lejano.
    Muchos tuvimos gran ilusión con la llegada de esta herramienta que es Internet. Nos imaginamos a su arribo, un intercambio virtuoso y el medio para llegar a convencimientos y proyecciones más superadoras. No fue así. Nuestras sociedades estaban diezmadas cuando Internet arribó. Y las empresas y gobiernos que controlan esta herramienta, más allá del beneficio inmediato de sembrar tempestades sociales funcionales al miedo y al control, desconocen la valiosísima herramienta de transformación que eyectaron por la ventana. Por eso creo que los humanos recibimos Internet al igual que un mono accede impensadamente a una Victorinox.
    Son constatables ya los cambios cerebrales y emocionales que Internet promueve en los humanos. Pero para los que la concibieron con vocación de dominio , hay que decirles que esa vocación contiene su propia fecha de vencimiento. Porque la Historia lo demuestra repetidamente. Sin embargo, al colapso relacional al que llegaremos a causa de la exacerbación de la intemperancia, no necesariamente le sucederá algo virtuoso en forma inmediata. Y ése, es el mayor problema, a mi criterio. El ominoso tiempo intermedio. Saludos.

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