Día del trabajador, 2016

Hace años que tomé la costumbre -influido por los sermones dominicales en los medios de los columnistas políticos- de subir los domingos un análisis político más o menos largo (“también los otros días” escuché quejarse?). Voy a cumplir con el hábito y a la vez, hacer un experimento nuevo: Copiaré íntegro un posteo de hace cuatro años, el 1° de mayo de 2012. Sin modificar nada, hasta con las citas de otros blogueros (la discusión política era más interesante entonces). Después subiré algo sobre lo que ha cambiado, en la situación y para los personajes. Pero me parece interesante que lean, sabiendo lo que sabemos ahora, lo que decía antes (Borges dice algo sobre un experimento de este tipo, pero él escribía mejor).

“El autor de este blog tiene una larga historia peronista, como se da cuenta cualquiera que lo haya leído un poco. Y una fuerte vocación política, lo que también es evidente. Entonces, es inevitable que haya escrito, una y otra vez, sobre el 1° de Mayo. Lo definí con las palabras de mi amigo Manuel Barge “Es un día de autoreconocimiento del Movimiento Obrero Organizado, que es anterior al peronismo y lo sobrevivirá si este desaparece. Es un momento de reencuentro y reafirmación de identidad de la clase trabajadora … No hay distinción entre peronistas y no peronistas. Se muestra la unidad de las Organizaciones y la autonomía de clase. Pero también se declara, cantando el Himno, la voluntad de pertenencia a un conjunto mayor, el Pueblo“.

Vale la pena recordarlo, porque las fechas y su significado tienen que ver con la identidad. Pero esa es la tarea de los dirigentes – los que lo son en serio – y los militantes. Éste es un blog de reflexión, casi siempre sobre política, y me parece que – en lugar de repetirme – corresponde que trate de analizar la situación política a hoy. Cuando el Secretario General de la CGT es el dirigente peronista, con poder de fuego, que se ha enfrentado más abiertamente a la Presidente, también peronista, me siento obligado a pensar, en voz alta, sobre eso.

Ya lo hice, por supuesto. Hace 3 meses subí La madre de todas las pulseadas: Gobierno / sindicatos, y ahí, también usé las palabras de otro, Sebastián Etchemendy (no soy vanidoso):

Conviene poner el reciente conflicto Gobierno-CGT en cierta perspectiva para entenderlo mejor. Dentro de los nuevos gobiernos posneoliberales que surgieron en la década del 2000 en América del Sur, Argentina con el FpV-PJ y Uruguay con el Frente Amplio son los que han activado y empujado más el rol del aliado sindical en la política pública y en el mercado de trabajo. Ese rol sindical ha sido muy subordinado bajo el PT en Brasil y marginal en los gobiernos socialistas de la Concertación en Chile, en el Ecuador de Correa y en Venezuela bajo el chavismo.

Ver en el actual enfrentamiento fantasmas de los años ’70 es un error –y una tendencia muy frecuente en cierta generación de intelectuales argentinos. En estos tiempos, la Juventud Sindical marcha a la Plaza todos los 24 de marzo y la UOM hace un sentido homenaje a las Abuelas de Plaza de Mayo en un acto y en una de sus publicaciones.

Los sectores kirchneristas progresistas que, más allá de la coyuntura económica o de cuestionar un liderazgo sindical u otro, piensen en clave de una ofensiva general y de que “ahora le toca a la corporación gremial”, buscando de paso granjearse ciertas simpatías de la clase media, cometerían un error. No hay gobierno popular y progresista viable en Argentina sin al menos una gran parte del sindicalismo de la CGT más combativo en la alianza de gobierno. El kirchnerismo fue tan transformador porque pudo combinar desde 2003 políticas sociales y laborales muy inclusivas (asignación por hijo, inclusión previsional, paritarias) con el apoyo activo de actores populares y socioeconómicos organizados, especialmente sindicatos combativos de la industria y el transporte en la CGT, la Ctera y movimientos sociales“.

Agregué algunas observaciones personales: “Las tensiones entre el gobierno y la dirigencia sindical no tienen nada de nuevo ni de sorprendente en el peronismo. Existen desde su nacimiento, desde el mismo momento en que los sindicatos se convierten en la base estructural del nuevo movimiento que encabeza Perón. Y, por eso mismo, empiezan las tensiones entre la conducción y los niveles medios con poder propio. Especialmente con los niveles medios cuya base de poder y razón de ser es representar intereses sectoriales, sin responsabilidad hacia el conjunto que la conducción debe atender.

No estoy pensando en la romántica escena, reproducida en películas, en la que Evita increpa a los dirigentes de la Unión Ferroviaria “No le pueden hacer huelgas a Perón!” (Se las hicieron). Pienso más en los enfrentamientos con Cipriano Reyes, y con Luis Gay, cuando Perón construía su poder político personal.

Y después de su derrocamiento en 1955, durante largos 18 años, el elemento que permitió la perduración del peronismo fue el movimiento obrero. Y el enfrentamiento principal de Perón fue con su dirigente más importante, Augusto Vandor“.

Creo que es un resumen válido, estructural del enfrentamiento. Igual, los invito a leer ese post, porque despertó comentarios muy sabrosos.

Pero la política es dinámica, y uno no dice nada si se limita a reiterar cómo es el escenario. Importa también, y mucho, lo que hacen los actores. Por eso me parece útil repasar lo que pasaba hace un año, para el 1° de mayo (bah, el 29 de abril, porque el 1° era domingo) del 2011. Cuando, con diferente énfasis, Clarín y Página 12, para poner dos ejemplos, decían que “la CGT festejó el Día del Trabajador, pidió por la reelección de CFK, y espacios en las listas de candidatos“.

Voy al post que yo subí para ese día El acto de la CGT y el programa del peronismo – no porque esté enamorado de mis análisis; verán que ahí cito también lo de Manolo; y además incluyo una percepción muy aguda de Mendieta sobre “el rechazo que una parte influyente, y también numerosa, de nuestra sociedad siente por los trabajadores sindicalizados” (que hoy tiene un constado irónico; ya les digo porqué), y un análisis del lúcido y progresista (a veces van juntos los términos) Luis Bruschtein.

El post trata de dar las diversas visiones de un hecho rico y complejo, pero quizás la mejor síntesis la hace quien lo odiaba profundamente. Tituló LaNación: Una multitud verticalista y consciente de su poderío. Lo que todos, partidarios y adversarios, vimos allí fue la fuerza social organizada que era el apoyo más importante del proyecto político del oficialismo.

Por supuesto, todos con alguna experiencia en política comprendían las tensiones y rivalidades subyacentes; pero entendí que era posible decir que “En el discurso de Moyano – la reivindicación de las negociaciones paritarias libres, el reconocimiento a los derechos de los trabajadores,  y también medidas que se han incorporado a las demandas peronistas: la reestatización de las AFJP, la Ley de Medios y la Asignación Universal por Hijo.se encuentra lo que después de la primera década de este siglo, sería no el programa del peronismo en tanto proyecto de futuro, sino las respuestas mínimas que un proyecto político peronista debe reunir“.

¿Saben qué? Sigo pensando lo mismo. Pero está muy claro que la situación de fuerza de los actores es distinta. Entre sí y hacia afuera. Repasando, según lo veo: Moyano, el Secretario General de la CGT y el dirigente gremial más importante de los últimos 20 años reunió en ese acto la expresión del poder sindical de Camioneros, UOM, SMATA, UPCN, … centenares de organizaciones sindicales. Pero lo hizo desde el apoyo a un proyecto político concreto, encarnado en la candidatura de Cristina Fernández.

Ojo: Está claro que ese poder no depende de la política, y mucho menos de resultados electorales. Es estructural, se basa en la lealtad y la organización de los afiliados y delegados de cada sindicato. Pero para manifestarse en la acción política, para trascender al resto de la sociedad, debe tener una opción concreta a la que apoyar. Si no es el oficialismo ¿cuál?

El Hugo – como muchos sindicalistas – tiene un viejo sueño. Pero lo que ha empezado a construir, la Corriente Nacional del Sindicalismo Peronista. es todavía un proyecto. Y si consigue su objetivo… su modelo, Lula y el PT, se cansaron de perder elecciones durante 20 años hasta llegar al poder. No es un proyecto que seduzca a un dirigente sindical de la camada actual.

Irónicamente, los que hoy se le acercan – por la única razón que no tienen a nadie con poder en el peronismo que les dé bolilla – son los que criticaban con más dureza sus métodos. Pero… para usar una expresión de Perón que Moyano conoce, son piantavotos.

En cuanto a las organizaciones sindicales en su conjunto, la situación es abierta. No hay un liderazgo fuerte alternativo al de Moyano. Al mismo tiempo, son realistas: No van a enfrentarse gratuitamente con un gobierno que les ha permitido recuperar, especialmente a los gremios industriales pero en general a todos, afiliados, es decir, empleos, y poder económico. Y tienen muy claro – lo he repetido muchas veces en el blog – que no existe hoy una opción política realista más favorable a los intereses de la clase trabajadora que el gobierno de Cristina.

Al mismo tiempo, saben que la inflación “del supermercado” afecta a sus bases. Y que, cuando hay trabajo, también hay agitación sindical. No tienen ningún problema en reivindicar la conducción del peronismo por Cristina Fernández de Kirchner, pero sus obligaciones concretas son hacia su gremio. Si el gobierno no brinda respuestas concretas a sus necesidades… porqué – dicen en privado – van a reemplazar a Moyano? Para pulsear con el gobierno, el Negro tiene condiciones.

Y si los acomodamientos internos fuerzan la ruptura… el movimiento obrero peronista tiene una larga experiencia en el asunto. Estarán los gremios “participacionistas”, los más cercanos al gobierno, los “combativos” para chumbarle, y – en el medio, equilibrando – los más fuertes, para golpear y negociar. Antes se los llamaba “vandoristas”.

El oficialismo tiene el apoyo popular que reflejan las encuestas y más certeramente los resultados electorales; tiene una conducción política indiscutida, Cristina; tiene  el gobierno y sus recursos, entre los cuales es fundamental la capacidad de producir iniciativas; tiene la voluntad para tomarlas; tiene militancia juvenil, como hace tiempo no se veía. Cuenta también con el apoyo de los poderosos aparatos políticos, territoriales del peronismo, que conservará mientras siga teniendo ese apoyo popular que se refleja en las elecciones.

¿Qué necesitaría tener – además de suerte – que no esté en esa enumeración? Bueno, la fuerza social organizada – el movimiento obrero – de la que hablaba hace un año. Ojo: está ahí. No se ha apartado. No tiene dónde ir, en realidad. Pero en el duro oficio de gobernar en medio de la próxima etapa de la Crisis global, necesitará su apoyo activo.

La fantasía de reemplazar a su dirigencia con cuadros de La Cámpora es eso, una fantasía de columnistas opositores o conversos a un oficialismo furibundo – que comparten muchos supuestos. El verticalismo, necesario en un gobierno – que no puede ser un club de debates – y posible en militantes políticos que no dependen de su revalidación electoral sino de la voluntad de la conducción, es totalmente imposible en los sindicatos, donde el secretario general de cada uno está pendiente de las necesidades, humores y ambiciones de quienes conduce. Y debe estarlo, si quiere perdurar. Si hasta los interventores militares en los gremios – en el tiempo de los golpes – terminaban siendo los mediadores con el poder…

Por eso, para conducir al sindicalismo, será necesario que Cristina tenga muy presente la observación de Perón “Conducir no es mandar, sino persuadir“. Y ni siquiera a él le resultó fácil”.

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8 respuestas a Día del trabajador, 2016

  1. Leticia dice:

    De una actualidad impresionante. Espero, por nuestro futuro, que unos y otra tomen en cuenta tu diagnostico . Me interesa mucho ti blog,lo leo y re omiendo . gracias

  2. Luis dice:

    Excelente nota. La relaciones entre el Peronismo y el Sindicalismo fluctúan entre amistad y enfrentamiento, pero que se ven necesitados en converger en defensa de sus representados.
    El masivo acto del viernes tiene que ser entendido por la dirigencia gremial -creo que el principal destinatario- que un gran sector de trabajadores se ve afectado con las políticas neoliberales y si no representan a sus bases terminarán desplazados. También, el Peronismo deberá plantear -en forma recíproca- políticas inclusivas para todos los trabajadores.

  3. vale dice:

    No se puede separar “peronismo-sindicalismo” eso sería esquizoide y suicida, negar el orígen.
    Las organizaciones “SON” el peronismo, más allá de sus ocasionales dirigentes; negar eso es negar el orígen.
    Separar la unidad sindical por su ideología, decir “este si, este no” por su adscripción partidaria, me parece un acto suicida también.
    Muchos de los obreros del 17 de octubre, eran anarquistas, pero defendieron a Perón.
    saludos

  4. Norberto dice:

    “Hugo Moyano habló luego de la masiva movilización de las centrales obreras contra las políticas económicas del Gobierno. “Espero que Mauricio Macri reflexione y tenga en cuenta los reclamos que se hicieron ayer, tiene que dar respuestas”, ratificó.”

    http://www.diarioregistrado.com/politica/moyano-alerto-a-macri–le-pego-a-carrio–y-cruzo-a-barrionuevo—-el-fue-parte-del-menemismo-_a5724c4fa0474f7b7151425f0

    Me parece que está reclamando derechos, no una palmadita, no es para nada la actitud contra Cristina en tiempos en que solo reunía cinco a diez mil barrenderos en un acto, y si Barrionuevo fue parte del aparato del riojano, que en conjunto con el Coti armaron la estructura de vampiros del PAMI que nunca pudo desarmarse, ambos jugaron a uno y otro candidato de La Embajada, por algo hoy está con el botarate, pero lo de Hugo parece la actitud del amante despechado por desprecios y la aparición de un nuevo amante.
    Nunca menos y abrazos

  5. claudia dice:

    Una joyita de post. Y anticipando que coincido con la vigencia de muchos de tus conceptos – algunos pocos, infelizmente, forman parte de un pasado hoy lacrimógeno – , me parece interesante esta caracterización de Ignacio Fidanza respecto de la puja entre actores:

    “La administración de Macri ya había expuesto un problema serio de comunicación, ahora dejó en evidencia su déficit político. Macri tiene que expandir su base de sustentación política, compartir poder y consensuar decisiones (…) porque no tiene alternativa. Senado, sindicatos y gobernadores son mayoritariamente peronistas (…) (algo que) un entramado (de) Facebook no puede solucionar (palo a Peña) (…) Lo notable es que todos esos actores se pasan los días enviándole señales de acuerdo al Presidente. La vicepresidenta le propuso (…) aprovechar la propuesta de Pichetto para institucionalizar un acuerdo político amplio, con una serie de leyes a sancionar y de paso meter en ese paquete los dos jueces de la Corte. La propuesta interesó a Macri, pero se estrelló contra la pared del jefe de Gabinete, Marcos Peña.”
    Y continúa en otro artículo “(…) la realidad argentina sólo asemeja (…) si se trata de series (no a House of Cards) sino a Vikingos (…) que retrata los años del asedio de los entonces invencibles guerreros daneses a una primigenia Inglaterra. La lógica simple de estos guerreros era el saqueo. No tenían rey, aunque varios se autoproclamaban, y vivían una compleja realidad de alianzas inestables, enfrentamientos y acuerdos. Cualquier parecido con la situación actual del peronismo no es casual”.

    Si recuerdo tu insistencia en la interdependencia entre política y gremialismo, quedo preguntándome por la viabilidad de recepción gubernamental a los acuerdos que esbozan formal o informalmente Pichetto y la dirigencia sindical. Y no me refiero a imposibilidades ideológicas (que un instantáneo pragmatismo podría diluir mientras dure la fantasía de futuros venturosos a contrapelo del porvenir mundial), sino basándome en la brevedad de la experiencia gubernamental y la terquedad del convencimiento PRO. Porque… ¿puede admitir quien gobierna hace tan solo 4 meses un giro de timón que sería la primera señal formal de debilidad, en tan corto plazo? El llamado seductor de Frigerio a senadores con peso en diputados para abortar la restricción al desempleo va en sentido contrario. Y la calidad de los interlocutores que se presentan ante Mauricio, me deja todavía más dudas de si será bueno que obtengan éxito. Saludos.

    • Silenoz dice:

      Ja ja…

      Fidanza no puede con su genio gorila…. pero si vamos a evocar las runas, contemos la “profecía” completa. Y decir que el personaje Rollo (en realidad Gångerolf por su origen) -que en la serie Vikings es indicado falsamente como hermano del rey Ragnar– a pesar de sus tropelías y saqueos, fue nombrado duque de Normandía y dió origen a esta “peculiar” genealogía

      Vergonzoso que la France tenga en sus orígenes la impronta de semejante salvaje… Dio’ nos libre y guarde que algún día lo mismo suceda por estas tolderías…..

      • claudia dice:

        Tomo a Fidanza en tanto barómetro del PRO. Y claro está no me hago cargo de sus fantasmagorías vikingas que desconocen la consanguinidad peronista que, desde hace un tiempo, no alumbra más que hemofílicos. Por supuesto, ni mu dice de Lagertha. Mejor, que no la vea armar los barcos. Saludos.

  6. Silenoz dice:

    Se pone mucho énfasis en las luchas intestinas entre peronismo en el poder y sindicatos, sin embargo creo que no se pone énfasis en el rol primordial del MO: último dique de contención cuando el péndulo gira para el otro lado. Perdida “la caja”, a la gilada sólo le quedan los gremios. En un escenario como el actual, no hay lugar para aumentos de la participación del ingreso sino establecer y defender el piso sobre el que se asentará la caída

    El tema no es menor cuando mundialmente y tras varias décadas de neoliberalismo, la tendencia es liquidar a los sindicatos (vía desempleo, flexibilización y tercerización) debilitando el poder de negociación en la repartija de la torta. Esta política global se desarrolla paralelamente con un cierto alejamiento de las centrales sindicales en cuanto a su identificación con un partido político (los típicos LO nórdicos con sus respectivos partidos “socialdemócratas”) marcando una prescindencia “política” lo cual no tengo claro si será favorable o no para con sus beneficiarios

    En nuestro caso no parece darse esta última característica, la identificación con el Peronismo es muy fuerte, pero es importante notar que vía roscas noventistas, además de la flexibilización promovida (que viene desde antes de los ’80 manifestándose a través del fenómeno “cuentapropismo”) se ha infiltrado, además, una peligrosa contradicción: los sindicatos que representan a empleados y empleadores. Para estos casos, no hay opción “uin-uin”

    Esto quizás explique ciertas conductas de algunos sindicatos en el pasado reciente: perdiendo de vista su misión fundamental por tener quizás un gobierno “friendli” que de alguna forma se la garantizaba, buscan entonces el poder político sin percibir su propio grado de “piantavotismo” (con bases reales y prejuiciosas no importa, son las que hay), lo cual los llevaba a mostrarse guapos con quien los deja y/o favorece y, montados en una miopía que no permite ver los cambios de época, después intentan negociar o ser “opositores responsables” con quienes tienen claros objetivos de borrarlos de la faz de la tierra.

    Afortunadamente, ciertos reflejos aburguesados ¿o hamburguesados? de los popes sindicalistas tuvieron que reflotar debido a la presión de sus “bases”, transformando de cuajo el sentido original –cuasi “friendli”- que sería este “acto”. Y celebro que, gracias al tilingo, parece que nos dirigimos a una unificación.

    Por eso creo que, a pesar de las dudas y cabronadas que nos puedan deparar los cumpas, es fundamental defender a las instituciones laborales por que son las únicas que nos podrán dar algo de calor cuando llega –el aparente- cíclico Fimbulvetr. Y repito, a pesar de todas las dudas que nos generan nuestros “secretarios generales”, celebro que en estos tiempos líquidos todavía tengamos instituciones laborales con “bases” con un elevado rasgo “contencioso”, único en AL y, arriesgo, en otros cuantos continentes más

    Con todo, no me preocupa demasiado las luchas políticas, como dice don Abel, son atávicas, normales. Tampoco creo que la ruptura con el MO devengan automáticamente en pérdidas electorales, a mi entender la “relación causal” indicada no está probada, sospecho que esa pérdidas vienen por otros temas. Por eso, mi duda es si los manejos infelices de algunos de sus dirigentes a la larga no se termine devorando a la institución porque ahí sí, nos jodemos todos.

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