Clases sociales, liderazgos y sorpresas

MC3_5296 - Bolivia - La Paz

Alvaro García Linera, el vicepresidente de Bolivia, es esa figura tradicional (especialmente en Latinoamérica): el intelectual, casi siempre con formación marxista, que acompaña un proceso revolucionario que surge con raíces y liderazgo popular, y contribuye a elaborar su pensamiento. Tengo algunos prejuicios en el tema: con frecuencia han dado malos resultados en la historia.

García Linera, reconozco, parece ser uno de los buenos casos: Ha servido lealmente al lado de Evo Morales en todos sus mandatos, y al mismo tiempo -es un intelectual, después de todo- ha tratado de elaborar un cuerpo teórico apropiado para entender y explicar lo que se está dando en Bolivia.

Publicó en estos un artículo en Rebelión, donde analiza la reciente derrota de Evo Morales en el referéndum que convocó para su futura reelección. Más allá de lo que dice sobre Bolivia, creo que la primera parte sirve muy bien para ayudar a entender lo que ha pasado en Argentina en estos tres últimos años.

La copio entonces aquí. Una sola observación previa: Los cambios en Bolivia pueden considerarse, en el contexto de su sociedad, como una revolución. En Argentina, se puede hablar de un proceso de democratización y de mejoras económicas. El cambio en las condiciones de vida de los sectores más humildes de la población boliviana ha sido mucho más drástico que el que se ha vivido entre nosotros en la última década. Pero… en Argentina también una parte importante de los sectores medios resultaron favorecidos. Por eso, conviene escuchar lo que dice A. G. L. sobre lo que pasa allí. Especialmente, el porqué se rompen los vasos.

Cuando uno arroja una piedra a un vaso de cristal y éste se quiebra, a veces surge la pregunta ¿por qué se rompe el vaso? ¿Es por culpa de la piedra que lo impactó? ¿O porque el vaso es rompible y luego entonces la piedra lo fragmenta? Es una pregunta que solía plantearla el sociólogo Pierre Bourdieu para explicar que solo la segunda posibilidad era la correcta, porque te permitía ver, en la configuración interna del objeto, las condiciones de su devenir.

En el caso del referéndum del 21 de febrero, no cabe duda que hubo una campaña política orquestada por asesores extranjeros. Las visitas clandestinas de la ONG NDI, dependiente del Departamento de Estado, sus cursos de preparación de activistas cibernéticos, los continuos viajes de los jefes de oposición a Nueva York —no precisamente a disfrutar del invierno—, hablan de una planificación externa que tuvo su influencia. Pero así como la piedra arrojada hacia el vaso, esta acción externa solo pudo tener efecto debido a las condiciones internas del proceso político boliviano, que es preciso analizar.

La nueva estructura de las clases sociales

Que en 10 años el 20% de la población boliviana haya pasado de la extrema pobreza a la clase media es un hecho de justicia y un récord de ascenso social, pero también de desclasamiento y reenclasamiento social, que modifica toda la arquitectura de las clases sociales en Bolivia. Si a ello sumamos que en la misma década de oro la diferencia entre los más ricos y los más pobres se redujo de 128 a 39 veces; que la blanquitud social ha dejado de ser un “plus”, un capital de ascenso social y que hoy más bien la indianitud se está consagrando como el nuevo capital étnico que habilita el acceso a la administración pública y al reconocimiento, nos referimos a que la composición boliviana de clases sociales se ha reconfigurado y, con ello, las sensibilidades colectivas, o lo que Antonio Gramsci llama el sentido común, el modo de organizar y recepcionar el mundo, es distinto al que prevalecía a inicios del siglo XXI.

Las clases sociales populares de hoy no son las mismas que aquellas que llevaron adelante la insurrección de 2003. Los regantes controlan sus sistemas de agua; los mineros y fabriles han multiplicado su salario por cinco; los alteños, que pelearon por el gas, ahora tienen, en un 80%, gas a domicilio; las comunidades campesinas e indígenas tienen seis veces más cantidad de tierra que todo el sector empresarial; y los aymaras y quechas, marginados por su identidad indígena en el pasado, son los que ahora conducen la indianización del Estado boliviano. Hay, por tanto, un poder económico y político democratizado en la base popular, que modifica los métodos de lucha sociales para ser atendido por el Estado.

Paralelamente, la urbanización se ha incrementado pero, ante todo, los servicios urbanos de educación, salud, comunicación y transporte se han expandido en las áreas rurales ampliando los procesos de individuación de las nuevas generaciones, diversificando las fuentes de información y de construcción de opinión pública regionalizada más allá del sindicato o la asamblea. Si a ello añadimos el hecho de que pasada la etapa del ascenso social insurreccional (2003-2009), inevitablemente viene un reflujo social, un repliegue corporativo que debilita a las organizaciones sociales y a su producción de un horizonte universal, entonces es normal un periodo de despolitización social, que disminuye la centralidad sindical como núcleo privilegiado de construcción de la opinión pública popular, para ampliarla a una pluralidad de fuentes como los medios de comunicación, la gestión estatal, las redes sociales, etc.

La comunidad nacional en lucha contra las privatizaciones, la comunidad nacional despojada de sus recursos y que reclama su reconquista, o la comunidad dolorosa de las víctimas de la matanza de octubre de 2003, que fueron la base del ascenso revolucionario entre 2000 y 2006, han dado lugar a otro tipo de comunidades reivindicativas más dispersas regionalmente, más afincadas en la gestión de proyectos de desarrollo o de expectativas educativas de carácter individual. Se trata de comunidades de tipo virtual o mediáticas que no solo modifican los métodos de lucha sino también los contenidos mismos de lucha, las percepciones sobre lo deseado, lo necesario y lo común.

En conjunto, la estructura de las clases sociales se ha modificado. La democratización en el acceso al capital económico, clave del modelo de desarrollo boliviano, ha permitido un rápido ascenso social de sectores pobres y una reducción de las distancias económicas con los sectores más ricos de la sociedad; la acelerada devaluación de la blanquitud como capital étnico de consagración social, sumada a la conversión de la filiación sindical en un tipo de capital social y capital político revalorizado por el Estado para acceder a derechos, puestos y reconocimientos públicos, han modificado la composición material de cada clase social y la relación entre las clases sociales.

El normal y previsible reflujo social después del largo ciclo de rebeliones (2000-2009), ha acentuado estrategias individuales de reenclasamiento social, pero también una especie de “desencantamiento” temporal de la acción colectiva, creando nuevos marcos de percepción cultural y disponibilidad política atenuadas. Y si, además, tomamos en cuenta que una parte importante de los cuadros sindicales van pasando a la administración pública (alcaldías, ministerios, asambleas legislativas, etc.), tenemos un escenario de debilitamiento interno y temporal de los niveles de dirección de las organizaciones sociales, que anteriormente habían concentrado la función política de la sociedad.

Estamos, por tanto, no solo ante una nueva estructura de clases, sino también ante nuevos marcos culturales de movilización y de percepción del mundo. Por todo ello, la convocatoria del sindicato o de la comunidad convertida en capital electoral en 2005 o en 2009, que irradió a sectores de la sociedad civil individuada, hoy no son suficientes para producir el mismo efecto electoral. Sin duda, el mundo sindical obrero, campesino-indígena y vecinal pobre continúa siendo el bastión más sólido y leal del proceso de cambio —y esto se ha verificado nuevamente en la última elección con gestos tan extraordinarios como la donación de una mita por parte del proletariado minero de Huanuni para la campaña—, pero ya no tiene el mismo efecto irradiador de antes. Han surgido otras colectividades sociales entre las clases populares y en las diversas clases medias de origen popular, más volátiles, por residencia, por estudio o por comunidad virtual, que se mueven por otros referentes e intereses, muchas veces de carácter individual.

Como gobierno revolucionario habíamos ayudado a cambiar al mundo; sin embargo, en la acción electoral, en una parte de nuestras acciones, seguíamos aún actuando como si el mundo no hubiera cambiado. Acudimos a medios de movilización y de información insuficientes para la nueva estructura social de clases y, en algunas ocasiones, empleamos marcos interpretativos del mundo que ya no correspondían al actual momento social.

Hegemonía no es lo mismo que continuidad de liderazgo

La fortaleza de un proceso revolucionario radica en instaurar una matriz explicativa del mundo en medio de la cual las personas, las clases dominantes y las clases dominadas, organizan su vida cotidiana y su futuro.

Durkheim llamaba a esto las estructuras del conformismo moral y conformismo lógico de la vida en común. Y el bloque social dirigente capaz de conducir activamente estas estructuras se constituye en un bloque social hegemónico. El proceso de cambio creó una matriz explicativa y organizadora del mundo: Estado plurinacional, igualdad de naciones y pueblos indígenas, economía plural con liderazgo estatal, autonomías. Hoy, izquierdas y derechas se mueven en torno a esos parámetros interpretativos que regulan el campo de lo posible y lo deseado socialmente aceptado. Hoy, la gente de a pie construye sus proyectos personales y expectativas en torno a estos componentes potenciados hacia el futuro a través de la Agenda Patriótica 2025, y no tiene al frente ningún otro proyecto de Estado y de economía que le haga sombra. En ese sentido, hablamos de un campo político unipolar. El que el presidente Evo tenga una popularidad y apoyo a la gestión de gobierno que bordea el 80%, según las encuestas hechas en plena campaña por el referéndum, constata este hecho hegemónico.

Sin embargo, cuando a los entrevistados se les consulta si están de acuerdo con una nueva postulación, solo la mitad de los que apoyan la gestión responde positivamente. El apego al proyecto de Estado, economía y sociedad no es similar al apoyo a la repostulación o, si se quiere, hegemonía no es directamente sinónimo de continuidad de liderazgo“.  (completo aquí)

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10 respuestas a Clases sociales, liderazgos y sorpresas

  1. […] pero hoy debo levantarme temprano. De todos modos, para reflexión teórica creo que es de interés esto de García Linera que subí hace unas horas. Y la bonita foto que ven arriba muestra uno de los primeros pasos que se […]

  2. abel, había leído esto cdo salió; linera siempre vale la pena y estábamos esperando ver qué decía…
    y justo te mandé un texto, codirigido, pero pensando que tal vez te interesaría para debate, sobre el problema de la clase media, tan denostada y tan… cambiante.
    como dice linera “estamos, por tanto, no sólo ante una nueva estructura de clases sino también ante nuevos marcos culturales de movilización y de percepción del mundo”.
    en el texto del que va aquí el link pero te mandé íntegro a tu mail, también lo citan.

    http://www.telesurtv.net/bloggers/El-misterio-de-la-clase-media-en-America-latina-20160422-0003.html.

    • claudiad dice:

      Muy buen texto, Analía. Resalto de él estos conceptos tan logrados:

      ” Este sujeto emergente es heterogéneo y contradictorio; es un híbrido de lo que fue, lo que es y lo que quiere ser.(…) Es un actor en transición, en conformación. Es más, todavía es una especie de “casi clase media”, que se encuentra al filo del alambre como cualquier recién llegado que siempre puede volver al lugar desde donde salió. A esto, el Banco Mundial le llama “clase vulnerable”, porque dejó de ser pobre pero nunca pasó a ser rica; todavía susceptible de retroceder si la economía no crece lo suficiente. La restricción económica externa pone en riesgo su permanencia.”

      Y agrego de mi cosecha que damos por sentado la continuidad del usufructo masivo de Internet y sus productos sociales sin considerar que la estrechez económica en curso podría mermar en las franjas medio-bajas y bajas el uso de tal soporte.
      Me pregunto cuántos hogares podrán mantener multiplicidad de abonos familiares de telefonía celular e internet si sus fuentes de trabajo comienzan a desaparecer. O sea que ya no solamente asistiríamos al fin del consumismo latinoamericano, sino que muchos individuos en paro podrían tener que retirarse forzosamente del lugar relacional que hoy nos define. Soporte engañoso que escabulle las diferencias sociales cada vez más extremas que, en la realidad presencial, siguen existiendo.
      Por otra parte, no sé si las nuevas clases medias no están resultando una copia de esa primera camada media de principios de siglo XX, adoctrinada en la emulación de costumbres y aspiraciones de terceros inalcanzables. Porque se distinguen, y mucho, de las transformaciones medias de los años 60, cuya entrega de valiosa energía social no pocas veces fue correspondida con intentos de disciplinamiento, pero que persistieron defendiendo sus conquistas adquiridas. Hoy estamos ante un escenario distinto pero ciertos tufos coloniales llaman al déja vu.
      Lo que sí es novedoso y simultáneo en todos los países de la región, es la suicida prescindencia de las clases medias a considerar su responsabilidad geopolítica en el armado del mundo. Porque cuando ellas retroceden, igualmente construyen mundo. Esta vez, POR OMISIÓN.
      Entregarse a la ingenuidad o al pensamiento mágico, no solo es un suicidio de clase sino que diseña las regiones en las que vivimos. Y no es cierto que la gente no pueda pensar en términos geopolíticos. Ha desistido de hacerlo, que es algo muy diferente. Saludos.

      • claudiad dice:

        Y como sé que algunos considerarán herético postular que el acceso a internet podría mermar en escenario de crisis, traigo algún ejemplo. Ya se ve en las filas de comedores comunitarios a hombres de bajos recursos portando celular “muerto” por falta de crédito, algo letal para quien depende de la aparición de una “changa”; con más frecuencia se escucha en los barrios no pudientes la frase “no tengo crédito” (una parte de los sectores populares usan celulares libres con tarjeta de recargo, pagadera en efectivo). Es un hecho la internet-dependencia de los más jóvenes y niños, rediseñados antropológicamente desde la revolución cibernética y la consecuente frustración de reducirse el acceso a la comunicación a la cual se han vuelto adictos, si pertenecen a ese target preferencialmente bombardeado por la recesión. Por supuesto, a efectos de conectividad, siempre existirán las cuentas gratuitas en los portales. Cuando en el 2001 arreció la crisis en Argentina, los cyber externos al hogar fueron negocio y bastión de resistencia de gente que concurría para vehiculizar su búsqueda laboral y de jóvenes “ni-ni” de baja extracción que asistían para “jugar”(poseyeran o no PC domésticas, era claro que unos y otros no podían sostener abonos). Hasta que el costo de la hora de uso trepó reduciendo la demanda, en coincidencia con el inicio de la recuperación económica que permitió efectiva conectividad hogareña.
        El que describo no es un escenario improbable. Porque ya aconteció al arreciar una crisis. Entonces, la caracterización de estas nuevas clases medias reales o “aspiracionales”, portadoras de conectividad y altamente influenciables por campañas virtuales, podría resultar una categoría discutible, al menos por el tiempo que demandara la recuperación del anterior status.

  3. Silenoz dice:

    Qué bien nos vendría a nosotros un intelectual orgánico como don García L.

    Esto me hace acordar para cuando se discutía la re re de CFK, yo no tengo drama con la elección a la N de cualquier candidato por que entiendo que nadie se puede atornillar a la silla más tiempo de lo que el humor del soberano quiera o desee.

    Creo que la caída de los liderazgos se deben a su poca capacidad de entender y afrontar los desafíos que emergen a partir de los cambios sociales producidos por sus propias decisiones políticas

    De aquí que las transformaciones a largo plazo requieren de muchos “liderazgos” continuados pero que recaigan en individuos diferentes.

    Me parece que una de las razones de la derrota electoral pasa por no haber percibido que “laggente” o, mejor dicho, “los vecinos” querían ciertos cambios dentro de los cuáles estaban la renovación de jetas o mascarones, acorde al estereotipo desacartonado y cercano que maso todos mostraban….

    • Jaime dice:

      Silenoz, tenemos un intelectual “orgánico” como Carlos Pagni.

      “El mani pulite argentino, entre la oportunidad y el oportunismo”, completo => http://goo.gl/uUrAO3

      Saludos cordiales

    • Jaime dice:

      Post Scriptum
      En la misma línea, se sabe que – en lenguaje de García Linera – “un hombre de clase” como Pablo Clusellas, actual Secretario Legal y Técnico de la Presidencia de la Nación, fue hombre de contacto (intermediario) en Argentina de los panameños Mossack Fonseca. Completo => http://goo.gl/TIygbJ

  4. E dice:

    Es interesante leerlo conjuntamente con el artículo de Jose Natanson en Página de hoy: “El futuro del kirchnerismo”. Linera habla de marco cultural de movilización y percepción del mundo, de una matriz explicativa del mundo en medio de la cual las personas organizan su vida cotidiana y su futuro. Para Natanson “las principales orientaciones políticas de la década kirchnerista definen un núcleo básico de ideas compartido por un porcentaje mayoritario de la población”. Por eso Macri pragmaticamente mantendría bajo control público las jubilaciones, YPF y Aerolineas. Esta matriz explicativa kirchnerista, este conjunto de orientaciones afianzado durante la década kirchnerista que permanecería hegemónico explicaría los trazos de continuidad, la prolongación de algunas políticas públicas de una gestión a otra. Es cierto, en parte.
    También es cierto que la batalla cultural no se gana de una vez y para siempre y que ahora que Macri obtuvo la presidencia comienza otra película. El error del kirchnerismo sería no comprender que si quiere sobrevivir debe aggiornarse, como dice Natanson, reinventarse…
    Saludos, Abel.

  5. Aquí se dió al necesitado y se propoció el conseguirlo por propio esfuerzo a quien pudiera… pero ni el necesitado ni el capaz lo habian pedido o exigido y cuando por cadena nacional se les recordó la década ganada se pusieron verdes de odio pues eran todos superman y el Estado se metía en sus vidas privadas…

    Dar al que no pide ni tiene conciencia de sus derechos no parece ser una cosa sabia… puede ser muy perjudicial para quien ayuda a su pueblo. Quiza el caso mas patetico sea el de Libia:

    “… Durante 40 años, o aún mas, no recuerdo, hice todo lo que pude para darle al pueblo casas, hospitales, escuelas, y cuando tenían hambre alimentos. Incluso en Bengasi convertí el desierto en tierras de cultivo, resistí los ataques del vaquero Reagan que mató a mi hija adoptiva huérfana cuando estaba tratando de matarme y en cambio mató a ese pobre niña inocente. Luego ayudé a mis hermanos y hermanas de África con dinero para la Unión Africana.

    Hice todo lo que pude para ayudar a la gente a entender el concepto de democracia real, donde comités populares dirijen nuestro país. Pero eso no alcanzó, como algunos, incluso las personas que tenían casas de 10 habitaciones, nuevos trajes y muebles me dijeron, nunca estuvieron satisfechos y tan egoístas eran que aun querían más. Fueron ellos quienes dijeron a los estadounidenses y otros extranjeros, que necesitaban “democracia” y “libertad” sin reconocer que es un sistema salvaje, donde el pez grande se come al chico, pero estaban encantados con esas palabras, sin tener en cuenta que en EE.UU., no hay medicina gratis, no hay hospitales gratis, no tienen viviendas gratis, no hay educación gratis y no tienen comida gratis, excepto cuando la gente tíene que mendigar o ir a largas colas para obtener un plato de sopa.

    No, no importa lo que hice, nunca fue suficiente para algunos, pero otros sabían que yo era hijo de Gamal Abdel Nasser…”

    pasaje de El Testamento de Kadafy

  6. Ricardo Sosa dice:

    “clase media domina y genera opinión marcando la agenda en redes sociales…”
    Dueñas del sentido común,quienes ingresan a ella desde abajo acatan los pensamientos ordenadores sin masticarlos…
    Los progres se quedan en el ayer sin darse cuenta que ellis cambiaron el presente

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