Límite Exterior de la Plataforma Continental

marzo 28, 2016

mapa

Hoy nuestra cancillería presentó el nuevo límite exterior de la Plataforma Continental Argentina, que, tras un fallo de la ONU, incorpora 1.700.000 kilómetros cuadrados, un 35 % más que la superficie actual.

Según informó la ministro Malcorra “La Comisión del Límite Exterior de la Plataforma Continental, órgano científico integrado por 21 expertos internacionales de reconocido prestigio y creado por la Convención de la ONU sobre Derecho del Mar, adoptó por consenso, es decir sin votos en contra, las recomendaciones sobre la presentación argentina”.

Y, vale la pena marcarlo, el vicecanciller Carlos Foradori reconoció que el logro “es algo que ha venido gestándose a lo largo de muchos años, no es un trabajo de un gobierno, sino una política de Estado”.

Atención: es el reconocimiento legal de un hecho geográfico: nuestra plataforma submarina es la que es. Hacer cumplir nuestras leyes y defender nuestros derechos… es problema nuestro. Pero este es un paso importante.

No he tenido tiempo de profundizar en el asunto, ni soy experto, pero hace unos cuantos años – siete – subí a El hijo de Reco, la página web antecesora del blog, la presentación inicial. Evalué que sería un archivo más permanente que en un posteo. Y también agregué un enlace a la División de Óceanos y Derecho del Mar de las Naciones Unidas, para los que les interese rastrear el largo trámite. Copio aquí la nota original.

Límite Exterior de la Plataforma Continental – Presentación Argentina

Mayo de 2009

La República Argentina presentó el 21 de abril de 2009 ante las Naciones Unidas la documentación con la cual reclama un territorio de más de 1.700.000 de kilómetros cuadrados, al extender los límites de su plataforma continental desde las 200 hasta las 350 millas desde la costa.

… Una Nación no es sólo su territorio y sus recursos, pero éstos son necesarios para que sea una Nación. Además, el mar y su lecho pueden ser nuestra nueva frontera, si somos capaces de desarrollar la tecnología necesaria. Por supuesto, no vamos a conseguir estas extensiones por reclamarlas; pero es seguro que si no reclamamos, no nos reconocerán un centímetro cuadrado.

A través del vínculo a continuación (ver/descargar) se accede al Resumen Ejecutivo oficial y los mapas que lo acompañan. En total, se presentaron 40 tomos, con 840 kilos de documentación que resumen un trabajo científico y técnico de once años. (Hmmm, eso es de 1998 hasta ahora… ¿Los argentinos no seremos tan incoherentes como a menudo nos mostramos?).

También se incluye este link a la Commission on the Limits of the Continental Shelf de las Naciones Unidas. A través de él, y cliqueando a su vez en sus links, podrán seguir el trámite de este reclamo. Está incluido en la agenda provisional de la sesión de la Comisión que se hará desde el 10 de agosto al 11 de setiembre del 2009. Que tengamos suerte, y trabajemos bien.


Y en eso llegó Daniel

marzo 28, 2016

marcha 24 3

Nuevamente me disculpo por un título fantasioso. Me tenté porque la nota que me llamó la atención es de este domingo en Página 12. Y Página en estos meses está muy sciolista, aunque el que fue candidato del Frente para la Victoria tenga poco que ver con el mitológico Comandante. Será que como Troilo -ya lo dije- siempre está llegando. O simplemente, siempre está.

Como sea, comparto con ustedes esta crónica del informado Nicolás Lantos. Creo que la blogosfera K no la comenta. Y mucho menos la blogosfera no K. Como de costumbre, una reflexión mía al final.

La interna del peronismo no es un camino en línea recta sino más bien un sendero con vueltas, atajos y algunas curvas inesperadas. La procesión de más de treinta dirigentes peronistas que el jueves marcharon juntos, a la cabeza de la masiva columna del Movimiento Evita, no fue solamente un hecho “inédito” en la historia de las manifestaciones por el Día de la Memoria, tal como lo describen sus organizadores. Además fue una señal hacia adentro de un PJ que transita una etapa de reorganización institucional y política, indicando que cambió el escenario.

A partir de esta semana no hay dos sectores en esa pugna, ahora son tres: el espacio que hizo su bautismo esta semana en Plaza de Mayo y se referencia en Daniel Scioli, Jorge Taiana y un grupo de intendentes del conurbano bonaerense propone una postura intermedia entre el oficialismo light de Juan Manuel Urtubey y el Bloque Justicialista y la intransigencia que plantea el kirchnerismo más férreo. Si bien todavía se trata de una foto y algunas charlas informales, desde el jueves se suceden chats y llamadas telefónicas para armar un próximo encuentro, que sume más rostros a los que marcharon por Diagonal Sur.

La idea no es “pelearse con nadie”, sino ofrecer una alternativa que facilite una salida de unidad, bajo la idea de que si el peronismo “se polariza y se rompe por los extremos” terminará licuando su representatividad social y poniendo en serio riesgo su performance electoral en el 2017, particularmente en la provincia de Buenos Aires. “La prioridad no es poner un candidato a conducir el partido sino llevar la interna a buen puerto”, explica uno de los armadores del espacio, que además busca repetir la misma alianza a nivel distrito en varios municipios de la provincia.

La idea surgió del seno del Movimiento Evita, que vio la marcha del 24 de marzo como la ocasión para expresar también un fuerte apoyo a la unidad del PJ: “Teníamos una idea de conformar una cabecera para nuestra columna que expresara nuestra posición política, de forma plural, diversa”, explicó el referente de ese espacio Fernando “Chino” Navarro. El diputado bonaerense aseguró que la composición refleja mayormente al conurbano bonaerense porque “faltó tiempo para armar algo con otras provincias y sindicatos”, pero que esas conversaciones ya están en marcha.

Pronto se sumaron a la propuesta el senador Juan Manuel Abal Medina y la diputada Cristina Alvarez Rodríguez. Ella fue la responsable de acercar al armado a tres figuras con peso específico: Scioli, ex candidato presidencial del Frente para la Victoria; Fernando Espinoza, presidente del PJ bonaerense; y Verónica Magario, intendenta de La Matanza. Otro legislador, Leonardo Grosso, fue el encargado de acercar a los intendentes de la primera sección: Gabriel Katopodis (San Martín), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas) y Gustavo Menéndez (Merlo).

Taiana invitó al ex juez de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni y al ex presidente de la Biblioteca Nacional Horacio González, quien finalmente no asistió por motivos de salud. También, al ex titular del Banco Central Alejandro Vanoli. Hubo dos ex secretarios de Derechos Humanos de la provincia: Edy Binstock y Remo Carlotto. Algunos marcharon juntos toda la tarde. Otros, como Espinoza y Magario, acompañaron un rato y regresaron a sus respectivas columnas de origen.

“Es sólo una foto, las fotos son eso. Pero en el caso nuestro forma parte de una película. Desde hace años nosotros planteamos una política muy amplia, de brazos abiertos. Para mantener el 54 % del 2011 había que abrir los brazos y nosotros por el contrario tuvimos dificultades para mantener sectores que se fueron alejando. Hoy es imprescindible conseguir una unidad para tener las mayorías que necesitamos para enfrentar al gobierno de derecha de Macri”, planteó Navarro.

“No queremos pelearnos con nadie. Proponemos terminar con las divisiones para trabajar por la unidad –agregó el ex diputado Mario Oporto, que también formó parte de la columna–. Nuestro adversario está afuera y no adentro del PJ. Si esto se polariza y se rompe por los extremos nos quedamos con poca representatividad. El peronismo no es ni vanguardia iluminada ni conservadurismo popular”. El desafío, aseguró, es encontrar “una unidad que no deje a nadie afuera y en la que nadie hegemonice” el espacio.

La tarea es complicada: se trata de acertar cuál es el cable que desactiva la bomba de tiempo que cuenta los segundos que faltan para el 8 de mayo, día en que caduca el mandato de las actuales autoridades y están previstas las elecciones internas o la consagración de una fórmula que mantenga la integridad de un peronismo a punto de estallar en mil pedazos. “Si los dirigentes no tenemos capacidad y aptitud para construir unidad, la unidad la va a construir el pueblo en la lucha y en la calle –concluyó Navarro–. Los que lo entiendan estarán adentro y los que no, lo mirarán desde la vereda”.

Mi reflexión: La relación del Movimiento Evita -el más numeroso y organizado de los movimientos sociales- con el anterior gobernador Scioli lleva largos años. Pero esta es una apuesta -relativamente- nueva. DOS ya no gobierna la PBA. Su activo político es que es una de las dos caras del Frente para la Victoria más conocidas por los votantes. La otra, por supuesto, es CFK.

Parece evidente -salvo para los anticristinistas envenenados- que ella convoca a la mayoría de los militantes identificados con el peronismo. Más aún, si se considera al conjunto del FPV. Pero también despierta reservas entre algunos gobernadores, muchos dirigentes sindicales, y los dirigentes territoriales que están fastidiados con el método verticalista de armado de listas.

Este proyecto de Scioli, Taiana, el Movimiento Evita, y parte del todavía poderoso peronismo del conurbano -La Matanza asoma en la foto de arriba- aspira a ser confiable para ambas realidades del peronismo. La confianza, como diría Frank Underwood, no es un producto de consumo masivo en la política. Pero hay algo que obliga a una definición temprana, y no es la interna del 8 de mayo, donde creo que se puede llegar a una lista común para este viernes 8 de abril (Aquí el confiado soy yo).

La clave es que en las elecciones del año que viene se eligen diputados y senadores de cada provincia. No habrá candidatos nacionales en las boletas ¿Quién encabezará la de la Provincia de Buenos Aires, por ejemplo?


¡Felices Pascuas!

marzo 27, 2016

resurrección


Es para Durán Barba que lo mira por TV

marzo 27, 2016

plaza de mayo

En un estilo muy blog de Abel, empiezo con una aclaración para evitar malos entendidos. Es que tenemos tanta facilidad para entender mal…

El título no es un cuestionamiento a un distinguido profesional. Es cierto que uno tiene importantes diferencias de opinión con Jaime Durán Barba, pero sería absurdo negar que ha hecho un excelente trabajo para su cliente, el ingeniero Macri, ahora Presidente. En un plano más general, el percibió, antes y con mayor claridad que otros, la existencia de una masa numerosa de votantes, en determinadas ocasiones mayoritaria, que no se sentía identificada con los discursos políticos. Con ninguno de ellos. Que podía ser convocada con un mensaje… hedonista, que no planteara confrontaciones. En todo caso, una más sutil: con los políticos, a los que se mostraba ajenos, y con los que se aprovechaban de la política (Que los hay, los hay).

Por supuesto, muchos pensadores han escrito sobre la anomia de la sociedad moderna, la “modernidad líquida”. Pero una cosa es la discusión intelectual, y muy otra trazar una campaña electoral. Don Jaime la hizo bien.

¿Por qué entonces el título? Bueno, uno de los planteos que me inclino a hacer a la tesis Durán Barba, es que es válida solamente cuando la sociedad no enfrenta una crisis. Y cuando la mayoría -aunque esté descontenta (estado natural del ser humano)- encuentra que su situación económica no le despierta inquietud. (¿Se entiende?: el descontento puede surgir de expectativas no cumplidas o de comparaciones; la inquietud, de creer que su situación actual puede desmejorar).

Hay algo irónico en esto: el gobierno de Cristina Kirchner, que se esforzó en mantener el nivel de empleo y de consumo, aún a costa de algunos desequilibrios, se aferró a un discurso confrontativo, que procuraba convencer a las mayorías de los peligros que la acechaban. Puede decirse que tenía razón, en sus términos: el peligro era la victoria de Macri. Pero fue esa política la que, simplificando mucho, contribuyó a hacerla posible… En los términos que planteaba Durán Barba.

Pero este no es el punto del posteo. Las tesis contrafácticas (“Qué habría pasado si…”) son indemostrables. Las políticas de ajuste -el “sinceramiento” y los despidos- que está llevando adelante el gobierno Macri pueden cambiar por completo el clima social en el futuro. Mas, hasta ahora, las protestas por la economía han sido sectoriales.

Lo que me parece necesario prestar atención es a las manifestaciones que hubo en prácticamente todas las ciudades argentinas este jueves 24 de marzo. No voy a hacer un análisis político detallado. Basta con algunos hechos evidentes: casi no hubo infraestructura logística (transportes colectivos); las organizaciones de derechos humanos, el peronismo -hasta donde pudieron apreciar variados interlocutores, la columna más importante de ese origen en la Plaza de Mayo fue la de La Cámpora- y los partidos de izquierda, en ese orden, mostraron una presencia orgánica de militantes muy numerosa.

Y el dato principal: la gran mayoría de los participantes fueron “sueltos”. Es decir, no estaban encuadrados por ninguna organización ni mostraban pertenencia política. Esto no contradice la percepción de Durán Barba: los que se manifiestan nunca son la mayoría de una sociedad. Es obvio.

Tampoco desmiente un hecho fundamental: las protestas que obligan a cambiar el curso de una sociedad son las que movilizan a sectores sociales definidos, con objetivos concretos y, eventualmente, una conducción política.

Lo que sí hace es hacernos ver que una parte de los argentinos hoy se moviliza en torno a un símbolo, la memoria de algo ocurrido hace 40 años -y antes y después de esa fecha, pero sintetizado en ese aniversario. Que todavía símbolos y valores tienen capacidad de sumar emociones y de mover voluntades, especialmente entre los jóvenes. El que crea que eso no es importante porque no se refleja como mayoría en las encuestas, no tiene idea de la política, ni de la dinámica social.


El mito de la decadencia argentina

marzo 26, 2016
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Esta nota ha sido posteada ayer en el muy visitado blog de Artemio López. Estrictamente, no sería necesario reproducirla aquí.
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Pero… sucede que el mito de la decadencia argentina está profundamente instalado como “conocimiento objetivo”. No sólo en los medios del mundo desarrollado -de donde se adquiere lo que se da por cierto en el mundo “emergente”, salvo donde aparatos ideológicos instalan un relato, igualmente sesgado. Lo más grave, para nosotros, es que una parte muy numerosa de nuestra población está convencida de él. Hasta forma parte de su identidad. Y lo repite como un credo en cada oportunidad que puede.
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Este artículo es largo, con muchos números y algunas tablas. En un feriado largo, se supone, hay tiempo para leer. En cualquier caso, recomiendo volcarlo a Word e imprimirlo (lo he emprolijado con esa intención). No es para convencer a los decadentistas, por Dios! Ya leerán los comentarios de ese palo. La idea es que los argentinos que asumimos nuestra identidad tengamos claro que sí, Argentina se ha desarrollado -en todo el sentido del término- por debajo de sus posibilidades. Y cuáles fueron las decisiones equivocadas que causaron eso. Decisiones que vamos a repetir, si no las entendemos.
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El mito sobre la Argentina rica de la “Belle Epoque” ha sido revivido una vez más por The New York Times y el semanario británico The Economist para criticar la supuesta decadencia actual. El mito descansa sobre un dato. A principios del siglo XX, el Producto Interno Bruto (PIB) nacional se situaba entre los diez más altos del planeta. El corolario usual de este dato esgrimido tanto en el país como en el extranjero es que todo se arruinó con el peronismo.
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En la página web de Economonitor, que dirige el célebre Nouriel Roubini, el economista argentino Eugenio Díaz Bonilla, del IFPI de Washington (International Food Policy Institute), usó los datos del proyecto Maddison –la mejor fuente para la comparación global histórica de distintas naciones– para comparar el desarrollo argentino con el de Estados Unidos, Australia, Europa y el resto de América latina. Este es su estudio, originalmente publicado en idioma inglés, acá.
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El 15 de febrero The Economist publicó un artículo interesante sobre Argentina: “La tragedia de Argentina. Un siglo de decadencia “, con el subtítulo,” Hace cien años Argentina era el futuro. ¿Qué salió mal? “
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Como es habitual en esa revista, es un artículo muy bien escrito. Pero no es, en mi opinión, una interpretación precisa de la historia de Argentina. (Tuve la oportunidad de debatir la comparación errónea entre la Argentina y los EE.UU. con Alan Beattie en este blog).
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El artículo de The Economist es mucho más matizado, pero mantiene un punto de vista común: que la historia de la Argentina es un largo descenso desde que era un país muy importante en el comienzo de la década de 1900 a los tiempos actuales menos prometedores.
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La narrativa de The Economist concluye con una sugerencia: “Ningún otro país llegó tan cerca de unirse al mundo rico, sólo para volver a caer. Entender por qué es el primer paso para un futuro mejor “.
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La “caída de cien años” es un mito perdurable en la Argentina, sobre todo en el caso de  la minoría que parece añorar los tiempos en los que la Argentina era un país agrario con una democracia muy restringida o sin democracia en absoluto. Por lo tanto, es de hecho crucial para las perspectivas de futuro de la Argentina tener un correcto diagnóstico de la evolución económica del país durante el siglo pasado y tratar de identificar las razones.
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A continuación voy a tratar de demostrar que en lugar  de una “disminución de un siglo”, lo que caracteriza la evolución económica de Argentina en comparación con otros países es que sufrió un profundo colapso económico desde mediados de la década de 1970 hasta finales de la década de 1980 (en lo que sigue, los datos son del Proyecto de Maddison).
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Este cambio estructural en la evolución del PIB per cápita (PIBpc) en Argentina de hecho se puede atribuir a las condiciones internas en ese país. Pero aparte de eso, no hay mucha diferencia en la evolución de la Argentina, en comparación con, por ejemplo, Australia, o Uruguay, dos países mencionados por The Economist, que o bien no han sufrido el ” siglo de decadencia ” y / o han tenido mejores políticas económicas e institucionales que Argentina.
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Es cierto que otros países como Corea o España, que tenían PIBpc muy inferiores a la Argentina durante gran parte del siglo 20 y superaron a Argentina por un amplio margen desde 1970 (agregado nuestro: hasta la mega crisis de la eurozona hoy) .
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Pero también es cierto que si la Argentina hubiera evitado la fuerte caída de mediados de la década de 1970 y mantenido la proporción del PIBpc de Estados Unidos que prevalecía antes de ese quiebre estructural, el país habría tenido ahora un ingreso per cápita superior a todos los países de América Latina y muchos países europeos como Portugal, la República Checa, Hungría y Polonia.
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Y si se hubiera mantenido la tendencia de crecimiento lineal que existió desde 1960 hasta mediados de la década de 1970 estaría ahora más o menos al nivel de Nueva Zelanda o superior al de España, según los datos del Proyecto Maddison. En otras palabras, si la Argentina hubiera evitado la tragedia real que se inició a mediados de la década de 1970 (con la última dictadura de la que se cumplieron 40 años), sería ahora un país desarrollado.
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Por lo tanto, lo que hay que explicar que no son “cien años de descenso”. El colapso fue a mediados de 1970. En lo que sigue voy a presentar los datos que muestran el cambio estructural de 1970 y hacer algunos comentarios acerca de las cuestiones relacionadas con dicha ruptura, pero la discusión acerca de lo que considero las razones más profundas del colapso excede esta nota.
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La siguiente tabla muestra el valor del PIB per cápita (en dólares de 1990, calculada por el Proyecto Maddison) de Argentina desde 1880 hasta 2010. Allí, se puede ver más claramente el descenso desde mediados de la década de 1970 hasta la baja del 1989- 1990.
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Si, como se argumentó antes, Argentina habría mantenido la sección lineal de crecimiento tendencial de la década de 1960 sin el colapso a mediados de la década de 1970, el país habría tenido un PIB pc aproximadamente 60% mayor que el existente en 2010, colocando a la Argentina en el (menor rango del) grupo de países desarrollados.
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Por supuesto, lo que cuenta no es sólo el nivel absoluto de PIBpc  también el relativo, es decir, cuánto ha crecido Argentina en comparación con otros países.
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La tabla siguiente muestra la relación entre el PIBpc en términos de PPA para Australia, doce países europeos (Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, (el Centro-Norte de) Italia, Holanda, Noruega, Suecia, Suiza, Reino Unido) y Argentina, en comparación con los EE.UU.. Los datos van de 1900 a 2010. Hay cinco fases diferentes en la evolución del PIBpc de Argentina en comparación con los EE.UU. y otros países y regiones.
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En la primera fase, de 1900 a finales de la década de 1930, Argentina oscila entre el 60-80% del PIB pc de los EE.UU., comparable con el grupo europeo (promedio de 67% para Argentina y 69% para los países europeos), pero claramente por debajo de Australia, que se mueve entre el 80% y hasta más del 100% de PIBpc de EE.UU. durante los años en que los ingresos de Australia eran más grandes que los de los de ese país (el promedio del período fue de 91%).
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En la Fase II, desde el final de la década de 1930 y mediados de la década de 1940 los tres países y grupos de países se redujeron como porcentaje de PIBpc de EE.UU., ya que este último país duplicó el tamaño de su economía entre 1938 y 1944 como resultado de la expansión económica vinculada a la producción industrial de la Segunda Guerra Mundial (un promedio de crecimiento anual de más del 12%). En el caso de los países europeos la disminución del ratio es también debido al impacto negativo de la Segunda Guerra Mundial. Aunque los EE.UU. devolvió algunos de los beneficios económicos de la expansión en tiempo de guerra durante la recesión de la posguerra inmediata, se mantuvo en un nivel más elevado; y su economía ampliada explica la disminución relativa de Australia y Argentina, y no algo que hizo uno u otro país internamente.
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En la fase III entre 1945 y 1975 (periodo que en la Argentina se inicia con el primer gobierno del presidente Perón y termina con el golpe militar que acabó con el tercer gobierno del Partido Justicialista), Australia y Argentina se amesetaron, y bajaron ambos países respecto al fuerte aumento de la economía de Estados Unidos: Australia bajó de un 91% de PIBpc de EE.UU., en promedio, en la Fase I al 77% en la Fase III y Argentina del 67% al 49%. Australia ha mantenido en gran parte ese nivel hasta ahora (con pequeñas variaciones), mientras que Argentina se quedó en el nuevo nivel sólo hasta mediados de la década de 1970, cuando ocurrió la caída profunda , que está en el núcleo del mito de los “cien años de declive”.
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Los países europeos, por el contrario, ayudados por los esfuerzos de reconstrucción de guerra históricos (en relación con el Plan Marshall financiado por Estados Unidos) alcanzaron el 74% del PIB pc de Estados Unidos, similar a los niveles de la era pre-Primera Guerra Mundial (y muy por encima del anterior promedio para el período 1900-1938).
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Sin embargo, Australia y Argentina, que no contaban con un apoyo estadounidense similar como Europa, se quedaron, como se ha señalado, en el nuevo y más bajo nivel de meseta. Por lo tanto, las comparaciones de la disminución relativa de la Argentina (y Australia) en contra de los países de Europa occidental no es una tragedia interna de los dos primeros países, sino un triunfo de la estrategia de reconstrucción de la posguerra del lado capitalista y democrático de ese continente.
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Hasta ahora se ha demostrado que entre 1900 y 1975, es decir, en tres cuartas partes de los “cien años de declive,” tanto Australia como Argentina se han movido en términos generales en paralelo. Por supuesto, Australia, que tiene alrededor de la mitad de la población de Argentina y está dotado de más recursos naturales que este último país, fue siempre superior en el PIB pc a pesar de lo que el movimiento relativo comparado refleja. Si la Argentina estaba en declive respecto a USA , a continuación, Australia estaba disminuyendo también.  Pero, en cualquier caso, se debió al único y sin precedentes salto en la economía de Estados Unidos y no debido a que ambos países habían cambiado sus trayectorias de crecimiento anteriores.
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La tabla siguiente presenta otra vista de la misma evolución: se muestra el PIBpc de Argentina y Australia como porcentajes de los EE.UU. y luego los puntos porcentuales (pps) perdidos por ambos países durante los períodos indicados en comparación con el período entre 1900 y 1938. La parte inferior para la Argentina en 1989-1990 también se incluye en la tabla.
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Está claro que ambos países perdieron varios puntos porcentuales después de que el PIBpc de los EE.UU. se duplicó en la década de 1940: por ejemplo, en el periodo 1945-1975, la participación de Australia con respecto al PIBpc de los EE.UU. fue de casi 16 puntos porcentuales más baja en comparación con el período de pre-Segunda Guerra Mundial y la participación de Argentina perdió algo más de 18 puntos porcentuales.
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Aunque está claro que entre la Segunda Guerra Mundial y mediados de la década de 1970 Argentina hizo algo peor que Australia en comparación con los EE.UU. (una diferencia de alrededor de 2 puntos porcentuales), es apenas un pequeño bache que no justifica hablar de “decadencia” y puede ser explicado por un mejor rendimiento económico de Australia durante el período temprano de la guerra.
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Ese país, mejor posicionado en la economía internacional y alineado claramente con los ganadores de la Segunda guerra Mundial, creció a casi el doble de la tasa de Argentina entre 1938 y 1944. Sin embargo, entre 1945 y 1975 ambos países crecieron a la misma tasa (un crecimiento anual del 1,9% PIBpc).
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El problema para Argentina ocurre en la Fase IV, desde mediados de la década de 1970 hasta el final de 1989 a 1990, cuando el país perdió una cuota adicional de unos 20 pps (cayendo al 28% de PIBpc de EE.UU. en 1989-1990). Por otra parte, Australia, básicamente, mantuvo su participación en torno al 76% del PIBpc de los Estados Unidos  en 1945-1975 y en 1975-1989. Por lo tanto, fue durante este período de mediados de los años setenta ( con el inicio de la última dictadura)  cuando el cambio estructural que colocó Argentina en un nivel comparativo mucho más bajo se llevó a cabo. Esta es la “tragedia decadentista” que necesita ser entendida, y que es muy diferente del mito de “cien años de decadencia”.
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El declive comenzó con la fractura de la sociedad después de la muerte de Perón en 1974, pero fue el golpe militar subsiguiente de marzo de 1976, con el objetivo de acabar con el Partido Justicialista y sus seguidores (una “solución final” para la Argentina, si va), con muerte y exilios de  un número significativo de argentinos (que entre otras cosas vació la base relativamente bien construida de científicos, principalmente en universidades públicas), comenzó a desmantelar la base fabril que se suponía sustentaba al Partido Peronista – su leal base de mano de obra obrera-, generó la explosión de endeudamiento que llevó a la crisis de la deuda de 1980, y dilapidó una gran cantidad de recursos fiscales en diferentes aventuras militares (incluyendo la invasión equivocada de las Malvinas, lo que generó también perdidas de vidas ).
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El Partido Radical, con el presidente Alfonsín, ganó las elecciones en 1983 e hizo un trabajo muy bueno en la restauración de las instituciones democráticas (incluidos los juicios y el encarcelamiento de los líderes militares responsables de la tragedia de la década de 1970. sin precedentes). Sin embargo, esa administración estaba en problemas por la muy debilitada y altamente endeudada economía heredada del gobierno dictatorial anterior, tuvo que lidiar con un ejército indisciplinado (con varias intentonas en los años 1980 y 1990, hasta que los golpistas fueron finalmente derrotados durante el gobierno de Menem), y estuvo bajo la presión de una fuerza de trabajo que esperaba mejoras en sus condiciones de vida después de una década de compresión de los salarios en manos delos militares, y sufrió adicionalmente el colapso de los precios de los productos básicos a mediados de la década de 1980.
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La Fase IV terminó con la crisis de hiperinflación 1989, que obligó al presidente Alfonsín a dejar su Presidencia varios meses antes.
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Durante la fase V, que se inicia en 1990, la economía de Argentina comenzó a crecer de nuevo, aunque no sin decepciones, como la crisis generada por el tipo de cambio fijo 1peso-1dolar, y el actual período de estancamiento, a partir sobre todo del año 2012 (no se muestra en la Lista de éxitos), y también se ha visto afectada por la manipulación de las estadísticas de inflación desde principios de 2007. La amplia victoria electoral de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en 2011 crearon la situación , no inusual,  de un gobierno que tras un triunfo político enorme no sólo no se enfrentó a los problemas que necesitaban atención (empezando por la inflación y los subsidios a la energía), sino que agregó más errores de política, en particular durante los últimos dos años.
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Aún así, durante el periodo 1990-2010 el PIBpc de Argentina creció a un promedio del 2,2%, incluso tomando en cuenta el colapso después de la finalización del Plan de Convertibilidad. Este período reciente (bajo gobierno kirchnerista) ha demostrado el mejor desempeño de crecimiento desde la “época de oro” entre 1880 a 1900 (3,2%), y ha sido claramente superior al desempeño entre 1990 y 2010 de los EE.UU. (1,3%), esos doce países europeos (1,3% ), Australia (1,9%), Brasil (1,3%) y México (1,3%), a pesar de que ha sido peor que el de Chile (3,8%) y Uruguay (2,8%), sólo para dar algunos puntos de comparación.
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En consecuencia, como muestra el cuadro 1, Argentina, en 2010, había recuperado casi 6 puntos porcentuales en este período en comparación con el PIBpc Estados Unidos, debido a una combinación de crecimiento más rápido y la desaceleración económica actual en los EE.UU..
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La siguiente tabla muestra Argentina en comparación con Australia, como antes, pero con la adición de Uruguay.
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La disminución relativamente paralela de Argentina y Uruguay (un país que The Economist considera, no sin razón, que tuvo mejores políticas económicas e institucionales que Argentina) debe abrir marcas graves de interrogación para algunas de las explicaciones que se ofrecen sobre las razones de la disminución relativa de la Argentina.
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Podría agregar otros gráficos similares con diferentes países, pero la historia del colapso en la década del 70 no cambia.
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En resumen: el problema de la Argentina no es de cien años de deterioro, sino que pueda curar las heridas políticas, sociales y económicas del golpe militar de mediados de 1970. Algunos dirán que mucho tiempo ha pasado de utilizar ese evento como punto de referencia. Sin embargo, se tardó alrededor de un siglo entre la Guerra Civil de Estados Unidos y de la década de 1960, cuando algunos de los elementos más notorios de la discriminación contra las minorías se abordaron. La curación de las heridas históricas puede tardar décadas o incluso siglos.
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En cualquier caso, los gobiernos democráticos desde 1983 primero pusieron un piso a la caída y luego, con subidas y bajadas, con éxitos y también errores, han colocado al país en una trayectoria ascendente de nuevo. … En una década más o menos, la Argentina puede ser un país desarrollado, contando con sus recursos humanos y naturales. Un primer paso sería seguir las políticas que permitan volver a la relación con el PIBpc de los Estados Unidos que prevaleció entre 1945-1975. Pero para hacer eso, sería prudente descartar el mito de cien años de declive, con su anhelo de una era de oro de Argentina que nunca tuvo.
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Fuera de la Argentina, el mito sirve para estructurar la percepción errónea de cuentos morales agradables, como el presentado por The Economist, dando la idea de un país de gran potencial que es llevado por mal camino por el hecho de que sus propios ciudadanos eligen constantemente gobiernos “populistas”. Este punto de vista conduce a la sugerencia inútil e irrelevante ofrecida por The Economist sobre que los argentinos deben cambiar y aprender a soportar el dolor ( “los propios argentinos también deben cambiar … persuadir a la población a abrazar el concepto de que el dolor es necesario y será difícil”.
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No solo es una sugerencia irrelevante, sino que también peligrosa. La idea que el problema de la Argentina ha sido que gran parte de sus ciudadanos eligieron consistentemente gobiernos “populistas”, era un principio central de la ” solución final “que el golpe militar de 1976 trató de implementar.
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Ahora que en sus propias formas ruidosas (y también con más errores que los que la mayoría de nosotros desearía), los argentinos están tratando de sanar esa herida abierta a mediados de los años 70, sería útil si todos los ciudadanos nativos y  los extranjeros bien intencionados (y creo firmemente que The Economist es parte de este último grupo) se deshagan de una vez por todas del mito de la “decadencia centenaria”, y los argentinos se puedan dedicarse a completar el trabajo de convertirse en un país desarrollado, tarea que sufrió un trágico golpe el fatídico 24 de marzo de 1976.
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Eugenio Díaz-Bonilla

Macri y los EE.UU.

marzo 26, 2016

unclesamwantsyou

Concluida la visita del Presidente Obama, me parece un buen momento para evaluar la actitud del gobierno y de diversos sectores influyentes de los EE.UU. hacia la administración Macri.

Como todos los temas complejos, hay muchos enfoques posibles, y no se puede estar seguro que uno tiene todos los datos. Pero es un asunto muy importante para todos nosotros, aunque reconocerlo lastime un poco nuestro orgullo. Así que conviene que nos esforcemos.

Los medios masivas oficialistas han publicado muchas páginas, en general con un sesgo chupamedias hacia Obama y, un poco menos, hacia Macri. Los activos colegas de Néstornautas han preparado un buen resumen, desde el punto de vista nac&pop, de las razones de Obama. Se me ocurrió que podía ser útil agregar un pantallazo de medios estadounidenses.

El influyente New York Times dice que Obama es el primer presidente norteamericano que sostuvo un diálogo de alto nivel con un líder argentino en 20 años, y que anunció una nueva era de colaboración entre EE.UU. y Argentina. Los temas prioritarios, siempre según el N.Y.T., son defensa, seguridad, energía y cambio climático. Incluyó en esta nota un bonito video de los pasos de tango de Barack y Michelle.

Ese video fue también el punto central de notas, tanto en The Guardian (inglés) como en el Miami Herald.

En una nota un poco más concreta, el Wall Street Journal informa que Macri fue el primer jefe de Estado suramericano en alinearse con la postura de los EE.UU. sobre Venezuela, y denunciar los abusos de los derechos humanos allí. El W.S.J. también dice ahí que el comercio entre los dos países está en un nivel mínimo, y que Obama tratará de crear nuevas oportunidades (para sus exportadores, of course).

Y un cable de la Associated Press, publicado por el N.Y.T. informa que Macri, al contrario de su predecesora Cristina Fernández, trata de crear un clima “inversor friendly”.

Con un enfoque más amplio, el New York Times informa por separado que la intención es afirmar un deslizamiento hacia el centro derecha en la América del Sur. Recuerda que el último presidente en visitar ahí fue George W. Bush, frustrado por la entonces vigente ola izquierdista. Y agrega discretamente que Obama puede estar tratando de afirmar la posición de EE.UU. en la región, donde China ha ganado espacio.

Lo mismo señala en otra nota el Wall Street Journal: Macri es “un nuevo aliado”. Como este cable de Reuters -publicado por el N.Y.T.- que dice que Obama aplaude al nuevo líder de centro-derecha, que apura las reformas necesarias.

Lo mismo afirma, of course, el Financial Times, que lo sintetiza: “Obama resetea las relaciones con Argentina”.

Eso sí, no hay que perder de vista que un sector progresista, con un discurso reivindicativo de los derechos humanos -lo que ellos llaman “liberal”- es también parte del “establishment” norteamericano. Así, este otro cable de Associated Press recuerda que la visita coincide con el 40° aniversario de un golpe que inició una represión brutal que dejó unos 30 mil “desaparecidos”. Y que Obama prometió desclasificar documentos que podrían echar luz en las atrocidades de ese tiempo.

Esta otra nota del Wall Street Journal menciona que el entonces Secretario de Estado, Henry Kissinger, “apareció aprobando” las tácticas de la represión. Y el New York Times  publica una nota del periodista argentino Uki Goñi que habla, con detalles, de la “larga sombra de la dictadura”.

Ahora, lo más interesante en esta vena lo trae a mi atención el amigo Eddie, nuestro corresponsal en Georgia: una nota “editorial invitada”, nuevamente del N.Y. Times!, de Gastón Chillier and Ernesto Semán,  del C.E.L.S. que cuestiona el apoyo de Obama a Macri, a partir de lo que ha hecho este gobierno en sus primeros 100 días. Empieza mencionando a Milagro Sala, una activista social encarcelada por un aliado de Macri, “a la que Obama no visitaría”. “Su caso ha merecido la atención del Papa Francisco, las Naciones Unidas y Amnesty International, pero no de la Casa Blanca”.

También vale la pena fijarnos en esta otra nota de miembros del C.E.L.S., Manuel Tufró and Paula Litvachky. Aparece en un medio mucho menos masivo, Open Democracy, pero con repercusión, porque trata de un tema que interesa mucho allí (y aquí): “la guerra contra las drogas”. Apunta que el gobierno de Macri remueve a Argentina del grupo de países que cuestionan la efectividad de esa “guerra”. Y que, al abrir la posibilidad de la intervención militar, hace posible el escenario de violencia y corrupción que se ve en México y Centroamérica.

Hasta aquí, este breve repaso. Que, sospecho, puede ser útil solamente para los estudiosos. Los opinadores argentos no cambiarán (no cambiaremos) nuestras opiniones previas. Cabe entonces que les acerque la mía: Conocer la posición que tome el gobierno yanqui, y sus diversas agencias, es muy importante -por supuesto- para trazarnos políticas viables (en el oficialismo y en la oposición). Como así saber quienes tienen capacidad de lobby. Pero no debemos pensar que es un factor decisivo. Ni tampoco es una realidad de largo plazo.

Tengamos presente el caso de Menem: Quiso ser, sin responsabilidad (no era lo suyo) pero con audacia y decisión “el mejor alumno”. Y lo consiguió: aliado extra-OTAN, un puesto en el G20, hasta la exención de visa para los argentinos que ahora trata de conseguir, nuevamente, la canciller Malcorra. Pero cuando en el 2001 el modelo económico de Menem se derrumbaba, la Argentina no consiguió una mínima solidaridad de parte del Tesoro yanqui. Y, antes de eso, cuando Menem fue imputado por los jueces… el respaldo también brilló por su ausencia.


Música para estas pascuas – Mozart

marzo 25, 2016

No hice una encuesta, pero mi impresión es que la mayoría de los lectores del blog no tienen un compromiso religioso importante (lo mismo que la mayoría de la Argentina urbana y clase mediera, más allá de adscripciones formales). Aparece, sí, algún comentarista ateo ferviente, pero para esa convicción también se requiere más fe de la que yo, por ejemplo, tengo.

Eso sí, siempre me ha parecido que, entre otras cosas, algunas piezas de música -como estos 20 minutos de Mozart, Eine kleine Nachtmusik, Una pequeña serenata nocturna- son un argumento fuerte de la existencia de un Dios. No es inconcebible, claro, que la indeterminación cuántica, a través de eones, y después la selección natural, en miles de millones de años, las hayan producido. El punto es que tuvieran la capacidad de hacerlo.


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