Límite Exterior de la Plataforma Continental

mapa

Hoy nuestra cancillería presentó el nuevo límite exterior de la Plataforma Continental Argentina, que, tras un fallo de la ONU, incorpora 1.700.000 kilómetros cuadrados, un 35 % más que la superficie actual.

Según informó la ministro Malcorra “La Comisión del Límite Exterior de la Plataforma Continental, órgano científico integrado por 21 expertos internacionales de reconocido prestigio y creado por la Convención de la ONU sobre Derecho del Mar, adoptó por consenso, es decir sin votos en contra, las recomendaciones sobre la presentación argentina”.

Y, vale la pena marcarlo, el vicecanciller Carlos Foradori reconoció que el logro “es algo que ha venido gestándose a lo largo de muchos años, no es un trabajo de un gobierno, sino una política de Estado”.

Atención: es el reconocimiento legal de un hecho geográfico: nuestra plataforma submarina es la que es. Hacer cumplir nuestras leyes y defender nuestros derechos… es problema nuestro. Pero este es un paso importante.

No he tenido tiempo de profundizar en el asunto, ni soy experto, pero hace unos cuantos años – siete – subí a El hijo de Reco, la página web antecesora del blog, la presentación inicial. Evalué que sería un archivo más permanente que en un posteo. Y también agregué un enlace a la División de Óceanos y Derecho del Mar de las Naciones Unidas, para los que les interese rastrear el largo trámite. Copio aquí la nota original.

Límite Exterior de la Plataforma Continental – Presentación Argentina

Mayo de 2009

La República Argentina presentó el 21 de abril de 2009 ante las Naciones Unidas la documentación con la cual reclama un territorio de más de 1.700.000 de kilómetros cuadrados, al extender los límites de su plataforma continental desde las 200 hasta las 350 millas desde la costa.

… Una Nación no es sólo su territorio y sus recursos, pero éstos son necesarios para que sea una Nación. Además, el mar y su lecho pueden ser nuestra nueva frontera, si somos capaces de desarrollar la tecnología necesaria. Por supuesto, no vamos a conseguir estas extensiones por reclamarlas; pero es seguro que si no reclamamos, no nos reconocerán un centímetro cuadrado.

A través del vínculo a continuación (ver/descargar) se accede al Resumen Ejecutivo oficial y los mapas que lo acompañan. En total, se presentaron 40 tomos, con 840 kilos de documentación que resumen un trabajo científico y técnico de once años. (Hmmm, eso es de 1998 hasta ahora… ¿Los argentinos no seremos tan incoherentes como a menudo nos mostramos?).

También se incluye este link a la Commission on the Limits of the Continental Shelf de las Naciones Unidas. A través de él, y cliqueando a su vez en sus links, podrán seguir el trámite de este reclamo. Está incluido en la agenda provisional de la sesión de la Comisión que se hará desde el 10 de agosto al 11 de setiembre del 2009. Que tengamos suerte, y trabajemos bien.

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4 respuestas a Límite Exterior de la Plataforma Continental

  1. Politico Aficionado dice:

    En el primer párrafo donde dice “metros cuadrados” debe decir “Kilómetros cuadrados”.

  2. Esto lo publiqué en La Nación en épocas de De la Ruina. Puede ser un poco tedioso y le falta acompañamiento gráfico (¿adónde habrá ido a parar?), pero ilustra lo precario que fue el camino hasta la situación actual. Macri va a recoger los resultados de un trabajo que básicamente hizo el kirchnerismo.

    ¿CUÁLES SON LOS LÍMITES SUBMARINOS DE LA ARGENTINA?

    Daniel E. Arias

    La mayor parte de los argentinos todavía creen que el límite oriental marítimo del país es el de la plataforma submarina, es decir el borde del talud donde esta meseta termina y la profundidad pasa rápidamente de 200 a los 3000 y 4000 metros de la zona abisal. No es así en absoluto.
    Las Naciones Unidas aprobaron nuevos criterios geofísicos para redibujar jurisdicciones nacionales sobre fondos marinos, un corpus legal hecho muy en favor de los países con grandes plataformas continentales (y la de Argentina es la séptima en el mundo por su tamaño). Así las cosas, para el año 2005 nuestro país podría ganar de un millón a un millón y medio de kilómetros cuadrados de nuevos territorios, un “boom” de espacios económicos propios como no se lo ve desde que a fines del siglo XIX el general Julio A. Roca conquistó la Patagonia.
    Para ponerle números y límites concretos a esto, hoy se debe estudiar unos 10.000 kilómetros lineales de talud y terrenos abisales; y en base a su conformación y a los criterios aprobados por la CONVEMAR (Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar), la Cancillería deberá hacer un reclamo antes de 2005.
    Cuando la explotación petrolífera o metalífera a altas profundidades empiece a ser rentable, estos terrenos abisales podrían ser una fuente de regalías importante. Pero si la Argentina no un reclamo científicamente sustentado para el 2005, todo lo que quede al pie del talud devendrá propiedad de la humanidad y lo administrarán las Naciones Unidas. Si esto sucede, no sólo no se podrá cobrar, sino que habrá que pagar por explotar tales recursos.
    Los estudios batimétricos, gravimétricos, magnetométricos y sísmicos de la plataforma, el talud y el fondo abisal son caros: requieren de barcos oceanográficos equipados con sensores muy sofisticados y diversos, mucho más que el equipo estándar de batimetría de las unidades del Servicio de Hidrografía Naval de la Armada.
    Sólo el mover una de tales naves desde la prospección petrolera más cercana hasta el Mar Argentino implica unos 700.000 dólares. De estas contrataciones y del análisis de los datos obtenidos se ocupa un pequeño organismo técnico de la Cancillería, la COPLA, o Comisión para el Límite Exterior de la Plataforma Continental.
    Hasta que dicho organismo pueda cumplir su tarea, todo mapa de la Argentina es provisiorio.

    DIAGRAMA 1: SITUACION HASTA 1995.
    Los sucesivos avances tecnológicos han obligado a los países costeros a ampliar su soberanía sobre el mar.
    Hasta comienzos del siglo XX y en coincidencia con el alcance máximo de la artillería de costas, el llamado “mar territorial” se extendía hasta las 12 millas medidas desde la “línea de base”. Esta línea imaginaria simplifica el trazado costero real mediante rectas trazadas desde las grandes saliencias de territorio, de modo de incluir detrás de sí los golfos, bahías, rías, caletas y estuarios. Con el mejoramiento de los cañones, la soberanía se extendió luego a otras 12 millas de “zona anexa”, sumando un total de 24 desde la línea de base.
    La Segunda Guerra Mundial trajo el sonar como arma antisubmarina, que en la posguerra fue inmediatamente adaptada por las grandes flotas pesqueras para localizar cardúmenes, lo que desató una depredación sin antecedentes de recursos ictícolas. La tecnología de plataformas flotantes y fijas, además, volvió redituable la explotación de petróleo “off-shore”; todo lo cual empujó a los EEUU (en una iniciativa unilateral de los años ’70 rápidamente copiada por el resto de los países ribereños), a apropiarse de una ZEE, o Zona Económica Exclusiva, que termina en las 200 millas marinas medidas desde la línea de base.
    En general las ZEE existentes hoy coinciden con las plataformas continentales de sus países, prolongaciones submarinas y someras de los continentes que terminan regularmente en abruptos taludes. Estos caen desde unos pocos centenares de metros hacia los fondos abisales, que en promedio suelen estar a unos 4000 metros de profundidad. Entre taludes y fondos abisales suele haber “emersiones”, zonas intermedias de pendiente suave formadas por sedimentos caídos desde la plataforma; y en cuyos barros y rocas no son infrecuentes el petróleo, el gas metano en forma de hidratos congelados, y finalmente los nódulos de manganeso ricos en todo tipo de metales, incluso preciosos.
    Si bien la explotación del metano en tales profundidaes por ahora es técnicamente imposible, con la tecnología actual el petróleo y los metales abisales ya podrían explotarse: el freno está solo en los costos. Así las cosas, en los ’90 Brasil y los Estados Unidos empezaron prospecciones petroleras a más de 3000 metros y pusieron con ello en valor –al menos diplomáticamente- los taludes, emersiones y fondos marinos cuya jurisdicción antes no le importaba a nadie.

    DIAGRAMA 2: EL ESPESOR DE SEDIMENTO COMO CRITERIO DE EXTENSIÓN

    Se mide el espesor vertical de los sedimentos de la emersión (A), se multiplica esta medida por 100 y se suma la longitud resultante horizontal (B) a la línea llamada “pie de talud”: ahí termina, jurídicamente –y no geológicamente hablando-, el margen continental. El “pie de talud” es una línea imaginaria trazada donde los estudios sísmicos registran un cambio de pendiente en la barranca de la plataforma. Así las cosas, si en la emersión hay un kilómetro vertical de sedimentos, se piden 100 kilómetros desde el pie de talud. Si son dos kilómetros de sedimento, se piden doscientos.
    Este criterio resulta muy ventajoso para la Argentina: los sedimentos de la emersión local parecen excepcionalmente gruesos. Según la COPLA, este dato, su origen Cretácico y algunos estudios preliminares indicarían que tienen buenas cantidades de petróleo.

    DIAGRAMA 3: EL PIE DE TALUD MÁS 60 MILLAS NÁUTICAS

    Este criterio permite pedir 60 millas náuticas desde el pie de talud, y puede ser útil cuando los sedimentos no tienen mucho espesor.

    DIAGRAMA 4: RESTRICCIÓN DE LAS 350 MILLAS DESDE LA LÍNEA DE BASE

    La legislación impide los reclamos excesivos con dos restricciones: la primera impide pedir terrenos colocados más allá de las 350 millas náuticas medidas desde la línea de base. En el caso hipotético del ejemplo, esta restricción acota en bastantes millas un posible reclamo hecho en base al criterio inmediatamente anterior.

    DIAGRAMA 5: RESTRICCION DE LA ISOBATA 2500 MÁS 100 MILLAS NÁUTICAS

    Las isobatas son curvas de nivel submarinas, líneas imaginarias que unen puntos de medición donde la profundidad es siempre la misma. El segundo modo de COVEMAR para impedir reclamos excesivos por parte de los países costeros es ponerles un tope de 100 millas náuticas a partir de la isobata de 2500 metros, que suele estar en algún punto del talud. En el ejemplo imaginario suministrado, la restricción acota de modo importante un posible reclamo hecho sobre la base de unos sedimentos gruesos.

    RECUADRO: DE CAL , DE ARENA Y DE AGUA SALADA.

    La buena noticia es que para el 2005, la Argentina podría ganar hasta un 40 por ciento de nuevos territorios llenos de petróleo y metales sin disparar un tiro, y dentro de la más puntillosa legalidad. La mala noticia es que un reciente recorte de fondos del Poder Ejecutivo privó a la COPLA del presupuesto que necesita para hacer su tarea. Era un fondo fijo de 40 millones de dólares para contratar buques de prospección de muy alta tecnología, que el país no tiene.
    Según miembros de dicho organismo, con 10.000 kilómetros de borde de plataforma a relevar, si se empezara ya mismo se estaría con el tiempo justo para llegar “con los deberes hechos” al 2005. Pasada esa fecha, si la Argentina no tiene reclamos científicamente sustentados ante las Naciones Unidas, pierde automáticamente sus derechos. Una extraña manera de ahorrar

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