El mito de la decadencia argentina

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Esta nota ha sido posteada ayer en el muy visitado blog de Artemio López. Estrictamente, no sería necesario reproducirla aquí.
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Pero… sucede que el mito de la decadencia argentina está profundamente instalado como “conocimiento objetivo”. No sólo en los medios del mundo desarrollado -de donde se adquiere lo que se da por cierto en el mundo “emergente”, salvo donde aparatos ideológicos instalan un relato, igualmente sesgado. Lo más grave, para nosotros, es que una parte muy numerosa de nuestra población está convencida de él. Hasta forma parte de su identidad. Y lo repite como un credo en cada oportunidad que puede.
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Este artículo es largo, con muchos números y algunas tablas. En un feriado largo, se supone, hay tiempo para leer. En cualquier caso, recomiendo volcarlo a Word e imprimirlo (lo he emprolijado con esa intención). No es para convencer a los decadentistas, por Dios! Ya leerán los comentarios de ese palo. La idea es que los argentinos que asumimos nuestra identidad tengamos claro que sí, Argentina se ha desarrollado -en todo el sentido del término- por debajo de sus posibilidades. Y cuáles fueron las decisiones equivocadas que causaron eso. Decisiones que vamos a repetir, si no las entendemos.
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El mito sobre la Argentina rica de la “Belle Epoque” ha sido revivido una vez más por The New York Times y el semanario británico The Economist para criticar la supuesta decadencia actual. El mito descansa sobre un dato. A principios del siglo XX, el Producto Interno Bruto (PIB) nacional se situaba entre los diez más altos del planeta. El corolario usual de este dato esgrimido tanto en el país como en el extranjero es que todo se arruinó con el peronismo.
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En la página web de Economonitor, que dirige el célebre Nouriel Roubini, el economista argentino Eugenio Díaz Bonilla, del IFPI de Washington (International Food Policy Institute), usó los datos del proyecto Maddison –la mejor fuente para la comparación global histórica de distintas naciones– para comparar el desarrollo argentino con el de Estados Unidos, Australia, Europa y el resto de América latina. Este es su estudio, originalmente publicado en idioma inglés, acá.
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El 15 de febrero The Economist publicó un artículo interesante sobre Argentina: “La tragedia de Argentina. Un siglo de decadencia “, con el subtítulo,” Hace cien años Argentina era el futuro. ¿Qué salió mal? “
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Como es habitual en esa revista, es un artículo muy bien escrito. Pero no es, en mi opinión, una interpretación precisa de la historia de Argentina. (Tuve la oportunidad de debatir la comparación errónea entre la Argentina y los EE.UU. con Alan Beattie en este blog).
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El artículo de The Economist es mucho más matizado, pero mantiene un punto de vista común: que la historia de la Argentina es un largo descenso desde que era un país muy importante en el comienzo de la década de 1900 a los tiempos actuales menos prometedores.
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La narrativa de The Economist concluye con una sugerencia: “Ningún otro país llegó tan cerca de unirse al mundo rico, sólo para volver a caer. Entender por qué es el primer paso para un futuro mejor “.
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La “caída de cien años” es un mito perdurable en la Argentina, sobre todo en el caso de  la minoría que parece añorar los tiempos en los que la Argentina era un país agrario con una democracia muy restringida o sin democracia en absoluto. Por lo tanto, es de hecho crucial para las perspectivas de futuro de la Argentina tener un correcto diagnóstico de la evolución económica del país durante el siglo pasado y tratar de identificar las razones.
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A continuación voy a tratar de demostrar que en lugar  de una “disminución de un siglo”, lo que caracteriza la evolución económica de Argentina en comparación con otros países es que sufrió un profundo colapso económico desde mediados de la década de 1970 hasta finales de la década de 1980 (en lo que sigue, los datos son del Proyecto de Maddison).
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Este cambio estructural en la evolución del PIB per cápita (PIBpc) en Argentina de hecho se puede atribuir a las condiciones internas en ese país. Pero aparte de eso, no hay mucha diferencia en la evolución de la Argentina, en comparación con, por ejemplo, Australia, o Uruguay, dos países mencionados por The Economist, que o bien no han sufrido el ” siglo de decadencia ” y / o han tenido mejores políticas económicas e institucionales que Argentina.
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Es cierto que otros países como Corea o España, que tenían PIBpc muy inferiores a la Argentina durante gran parte del siglo 20 y superaron a Argentina por un amplio margen desde 1970 (agregado nuestro: hasta la mega crisis de la eurozona hoy) .
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Pero también es cierto que si la Argentina hubiera evitado la fuerte caída de mediados de la década de 1970 y mantenido la proporción del PIBpc de Estados Unidos que prevalecía antes de ese quiebre estructural, el país habría tenido ahora un ingreso per cápita superior a todos los países de América Latina y muchos países europeos como Portugal, la República Checa, Hungría y Polonia.
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Y si se hubiera mantenido la tendencia de crecimiento lineal que existió desde 1960 hasta mediados de la década de 1970 estaría ahora más o menos al nivel de Nueva Zelanda o superior al de España, según los datos del Proyecto Maddison. En otras palabras, si la Argentina hubiera evitado la tragedia real que se inició a mediados de la década de 1970 (con la última dictadura de la que se cumplieron 40 años), sería ahora un país desarrollado.
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Por lo tanto, lo que hay que explicar que no son “cien años de descenso”. El colapso fue a mediados de 1970. En lo que sigue voy a presentar los datos que muestran el cambio estructural de 1970 y hacer algunos comentarios acerca de las cuestiones relacionadas con dicha ruptura, pero la discusión acerca de lo que considero las razones más profundas del colapso excede esta nota.
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La siguiente tabla muestra el valor del PIB per cápita (en dólares de 1990, calculada por el Proyecto Maddison) de Argentina desde 1880 hasta 2010. Allí, se puede ver más claramente el descenso desde mediados de la década de 1970 hasta la baja del 1989- 1990.
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Si, como se argumentó antes, Argentina habría mantenido la sección lineal de crecimiento tendencial de la década de 1960 sin el colapso a mediados de la década de 1970, el país habría tenido un PIB pc aproximadamente 60% mayor que el existente en 2010, colocando a la Argentina en el (menor rango del) grupo de países desarrollados.
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Por supuesto, lo que cuenta no es sólo el nivel absoluto de PIBpc  también el relativo, es decir, cuánto ha crecido Argentina en comparación con otros países.
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La tabla siguiente muestra la relación entre el PIBpc en términos de PPA para Australia, doce países europeos (Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, (el Centro-Norte de) Italia, Holanda, Noruega, Suecia, Suiza, Reino Unido) y Argentina, en comparación con los EE.UU.. Los datos van de 1900 a 2010. Hay cinco fases diferentes en la evolución del PIBpc de Argentina en comparación con los EE.UU. y otros países y regiones.
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En la primera fase, de 1900 a finales de la década de 1930, Argentina oscila entre el 60-80% del PIB pc de los EE.UU., comparable con el grupo europeo (promedio de 67% para Argentina y 69% para los países europeos), pero claramente por debajo de Australia, que se mueve entre el 80% y hasta más del 100% de PIBpc de EE.UU. durante los años en que los ingresos de Australia eran más grandes que los de los de ese país (el promedio del período fue de 91%).
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En la Fase II, desde el final de la década de 1930 y mediados de la década de 1940 los tres países y grupos de países se redujeron como porcentaje de PIBpc de EE.UU., ya que este último país duplicó el tamaño de su economía entre 1938 y 1944 como resultado de la expansión económica vinculada a la producción industrial de la Segunda Guerra Mundial (un promedio de crecimiento anual de más del 12%). En el caso de los países europeos la disminución del ratio es también debido al impacto negativo de la Segunda Guerra Mundial. Aunque los EE.UU. devolvió algunos de los beneficios económicos de la expansión en tiempo de guerra durante la recesión de la posguerra inmediata, se mantuvo en un nivel más elevado; y su economía ampliada explica la disminución relativa de Australia y Argentina, y no algo que hizo uno u otro país internamente.
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En la fase III entre 1945 y 1975 (periodo que en la Argentina se inicia con el primer gobierno del presidente Perón y termina con el golpe militar que acabó con el tercer gobierno del Partido Justicialista), Australia y Argentina se amesetaron, y bajaron ambos países respecto al fuerte aumento de la economía de Estados Unidos: Australia bajó de un 91% de PIBpc de EE.UU., en promedio, en la Fase I al 77% en la Fase III y Argentina del 67% al 49%. Australia ha mantenido en gran parte ese nivel hasta ahora (con pequeñas variaciones), mientras que Argentina se quedó en el nuevo nivel sólo hasta mediados de la década de 1970, cuando ocurrió la caída profunda , que está en el núcleo del mito de los “cien años de declive”.
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Los países europeos, por el contrario, ayudados por los esfuerzos de reconstrucción de guerra históricos (en relación con el Plan Marshall financiado por Estados Unidos) alcanzaron el 74% del PIB pc de Estados Unidos, similar a los niveles de la era pre-Primera Guerra Mundial (y muy por encima del anterior promedio para el período 1900-1938).
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Sin embargo, Australia y Argentina, que no contaban con un apoyo estadounidense similar como Europa, se quedaron, como se ha señalado, en el nuevo y más bajo nivel de meseta. Por lo tanto, las comparaciones de la disminución relativa de la Argentina (y Australia) en contra de los países de Europa occidental no es una tragedia interna de los dos primeros países, sino un triunfo de la estrategia de reconstrucción de la posguerra del lado capitalista y democrático de ese continente.
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Hasta ahora se ha demostrado que entre 1900 y 1975, es decir, en tres cuartas partes de los “cien años de declive,” tanto Australia como Argentina se han movido en términos generales en paralelo. Por supuesto, Australia, que tiene alrededor de la mitad de la población de Argentina y está dotado de más recursos naturales que este último país, fue siempre superior en el PIB pc a pesar de lo que el movimiento relativo comparado refleja. Si la Argentina estaba en declive respecto a USA , a continuación, Australia estaba disminuyendo también.  Pero, en cualquier caso, se debió al único y sin precedentes salto en la economía de Estados Unidos y no debido a que ambos países habían cambiado sus trayectorias de crecimiento anteriores.
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La tabla siguiente presenta otra vista de la misma evolución: se muestra el PIBpc de Argentina y Australia como porcentajes de los EE.UU. y luego los puntos porcentuales (pps) perdidos por ambos países durante los períodos indicados en comparación con el período entre 1900 y 1938. La parte inferior para la Argentina en 1989-1990 también se incluye en la tabla.
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Está claro que ambos países perdieron varios puntos porcentuales después de que el PIBpc de los EE.UU. se duplicó en la década de 1940: por ejemplo, en el periodo 1945-1975, la participación de Australia con respecto al PIBpc de los EE.UU. fue de casi 16 puntos porcentuales más baja en comparación con el período de pre-Segunda Guerra Mundial y la participación de Argentina perdió algo más de 18 puntos porcentuales.
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Aunque está claro que entre la Segunda Guerra Mundial y mediados de la década de 1970 Argentina hizo algo peor que Australia en comparación con los EE.UU. (una diferencia de alrededor de 2 puntos porcentuales), es apenas un pequeño bache que no justifica hablar de “decadencia” y puede ser explicado por un mejor rendimiento económico de Australia durante el período temprano de la guerra.
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Ese país, mejor posicionado en la economía internacional y alineado claramente con los ganadores de la Segunda guerra Mundial, creció a casi el doble de la tasa de Argentina entre 1938 y 1944. Sin embargo, entre 1945 y 1975 ambos países crecieron a la misma tasa (un crecimiento anual del 1,9% PIBpc).
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El problema para Argentina ocurre en la Fase IV, desde mediados de la década de 1970 hasta el final de 1989 a 1990, cuando el país perdió una cuota adicional de unos 20 pps (cayendo al 28% de PIBpc de EE.UU. en 1989-1990). Por otra parte, Australia, básicamente, mantuvo su participación en torno al 76% del PIBpc de los Estados Unidos  en 1945-1975 y en 1975-1989. Por lo tanto, fue durante este período de mediados de los años setenta ( con el inicio de la última dictadura)  cuando el cambio estructural que colocó Argentina en un nivel comparativo mucho más bajo se llevó a cabo. Esta es la “tragedia decadentista” que necesita ser entendida, y que es muy diferente del mito de “cien años de decadencia”.
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El declive comenzó con la fractura de la sociedad después de la muerte de Perón en 1974, pero fue el golpe militar subsiguiente de marzo de 1976, con el objetivo de acabar con el Partido Justicialista y sus seguidores (una “solución final” para la Argentina, si va), con muerte y exilios de  un número significativo de argentinos (que entre otras cosas vació la base relativamente bien construida de científicos, principalmente en universidades públicas), comenzó a desmantelar la base fabril que se suponía sustentaba al Partido Peronista – su leal base de mano de obra obrera-, generó la explosión de endeudamiento que llevó a la crisis de la deuda de 1980, y dilapidó una gran cantidad de recursos fiscales en diferentes aventuras militares (incluyendo la invasión equivocada de las Malvinas, lo que generó también perdidas de vidas ).
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El Partido Radical, con el presidente Alfonsín, ganó las elecciones en 1983 e hizo un trabajo muy bueno en la restauración de las instituciones democráticas (incluidos los juicios y el encarcelamiento de los líderes militares responsables de la tragedia de la década de 1970. sin precedentes). Sin embargo, esa administración estaba en problemas por la muy debilitada y altamente endeudada economía heredada del gobierno dictatorial anterior, tuvo que lidiar con un ejército indisciplinado (con varias intentonas en los años 1980 y 1990, hasta que los golpistas fueron finalmente derrotados durante el gobierno de Menem), y estuvo bajo la presión de una fuerza de trabajo que esperaba mejoras en sus condiciones de vida después de una década de compresión de los salarios en manos delos militares, y sufrió adicionalmente el colapso de los precios de los productos básicos a mediados de la década de 1980.
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La Fase IV terminó con la crisis de hiperinflación 1989, que obligó al presidente Alfonsín a dejar su Presidencia varios meses antes.
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Durante la fase V, que se inicia en 1990, la economía de Argentina comenzó a crecer de nuevo, aunque no sin decepciones, como la crisis generada por el tipo de cambio fijo 1peso-1dolar, y el actual período de estancamiento, a partir sobre todo del año 2012 (no se muestra en la Lista de éxitos), y también se ha visto afectada por la manipulación de las estadísticas de inflación desde principios de 2007. La amplia victoria electoral de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en 2011 crearon la situación , no inusual,  de un gobierno que tras un triunfo político enorme no sólo no se enfrentó a los problemas que necesitaban atención (empezando por la inflación y los subsidios a la energía), sino que agregó más errores de política, en particular durante los últimos dos años.
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Aún así, durante el periodo 1990-2010 el PIBpc de Argentina creció a un promedio del 2,2%, incluso tomando en cuenta el colapso después de la finalización del Plan de Convertibilidad. Este período reciente (bajo gobierno kirchnerista) ha demostrado el mejor desempeño de crecimiento desde la “época de oro” entre 1880 a 1900 (3,2%), y ha sido claramente superior al desempeño entre 1990 y 2010 de los EE.UU. (1,3%), esos doce países europeos (1,3% ), Australia (1,9%), Brasil (1,3%) y México (1,3%), a pesar de que ha sido peor que el de Chile (3,8%) y Uruguay (2,8%), sólo para dar algunos puntos de comparación.
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En consecuencia, como muestra el cuadro 1, Argentina, en 2010, había recuperado casi 6 puntos porcentuales en este período en comparación con el PIBpc Estados Unidos, debido a una combinación de crecimiento más rápido y la desaceleración económica actual en los EE.UU..
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La siguiente tabla muestra Argentina en comparación con Australia, como antes, pero con la adición de Uruguay.
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La disminución relativamente paralela de Argentina y Uruguay (un país que The Economist considera, no sin razón, que tuvo mejores políticas económicas e institucionales que Argentina) debe abrir marcas graves de interrogación para algunas de las explicaciones que se ofrecen sobre las razones de la disminución relativa de la Argentina.
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Podría agregar otros gráficos similares con diferentes países, pero la historia del colapso en la década del 70 no cambia.
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En resumen: el problema de la Argentina no es de cien años de deterioro, sino que pueda curar las heridas políticas, sociales y económicas del golpe militar de mediados de 1970. Algunos dirán que mucho tiempo ha pasado de utilizar ese evento como punto de referencia. Sin embargo, se tardó alrededor de un siglo entre la Guerra Civil de Estados Unidos y de la década de 1960, cuando algunos de los elementos más notorios de la discriminación contra las minorías se abordaron. La curación de las heridas históricas puede tardar décadas o incluso siglos.
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En cualquier caso, los gobiernos democráticos desde 1983 primero pusieron un piso a la caída y luego, con subidas y bajadas, con éxitos y también errores, han colocado al país en una trayectoria ascendente de nuevo. … En una década más o menos, la Argentina puede ser un país desarrollado, contando con sus recursos humanos y naturales. Un primer paso sería seguir las políticas que permitan volver a la relación con el PIBpc de los Estados Unidos que prevaleció entre 1945-1975. Pero para hacer eso, sería prudente descartar el mito de cien años de declive, con su anhelo de una era de oro de Argentina que nunca tuvo.
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Fuera de la Argentina, el mito sirve para estructurar la percepción errónea de cuentos morales agradables, como el presentado por The Economist, dando la idea de un país de gran potencial que es llevado por mal camino por el hecho de que sus propios ciudadanos eligen constantemente gobiernos “populistas”. Este punto de vista conduce a la sugerencia inútil e irrelevante ofrecida por The Economist sobre que los argentinos deben cambiar y aprender a soportar el dolor ( “los propios argentinos también deben cambiar … persuadir a la población a abrazar el concepto de que el dolor es necesario y será difícil”.
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No solo es una sugerencia irrelevante, sino que también peligrosa. La idea que el problema de la Argentina ha sido que gran parte de sus ciudadanos eligieron consistentemente gobiernos “populistas”, era un principio central de la ” solución final “que el golpe militar de 1976 trató de implementar.
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Ahora que en sus propias formas ruidosas (y también con más errores que los que la mayoría de nosotros desearía), los argentinos están tratando de sanar esa herida abierta a mediados de los años 70, sería útil si todos los ciudadanos nativos y  los extranjeros bien intencionados (y creo firmemente que The Economist es parte de este último grupo) se deshagan de una vez por todas del mito de la “decadencia centenaria”, y los argentinos se puedan dedicarse a completar el trabajo de convertirse en un país desarrollado, tarea que sufrió un trágico golpe el fatídico 24 de marzo de 1976.
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Eugenio Díaz-Bonilla
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53 Responses to El mito de la decadencia argentina

  1. Lizardo Sánchez dice:

    Es muy bueno eso de destejer falsos tejidos, sirve para acercarse a la verdadera realidad alejándose de espejos que nos confunden mas que lo que nos reflejan.

    Esos falsos reflejos luego quedan enquistados y nos los terminamos creyéndolos.

    Tan solo señalo que lo propio no se invade, se recupera. Y asi sucedió con Malvinas por mas improvisada y desacertada que haya sido esa recuperación.

    Gracias por su blog.

  2. Politico Aficionado dice:

    Alguien debería mostrarle estos gráficos a los muchachos del Pro.

  3. Raúl C. dice:

    Impresionante…

    En el blog ya hemos tenido abundantes comentarios decadentistas por parte de los mismos de siempre…
    Espero que con estos datos a la mano la sanata les resulte algo más difícil.

  4. Diego dice:

    Lo más interesante y también lo más alentador, me parece a mí, aparece en el último gráfico, precisamente en la trayectoria que se le asigna a Uruguay en los últimos 30 años. Ese es un déficit de la democracia argentina, algo que pudo haber sido de otra manera.

  5. Peter dice:

    Ya que estamos con los números, un pequeño dato interesante. En este link http://museodeladeuda.econ.uba.ar/efemerides-noviembre-estatizacion-de-la-deuda-privada/ se asegura que la deuda estatizada en 1982 por el gobierno “market friendly” de aquél entonces era justo de … 15.000 millones de dólares. mucha casualidad, no?

  6. Diego dice:

    Algo importante sobre este tema del crecimiento económico de la Argentina en relación a los otros países. Fíjensé en los gráficos, a partir de 1945, cómo las curvas de crecimiento van perdiendo esa forma de serrucho que tenían a fines del siglo XIX, principios del XX. En todo caso, cuando la economía no muestra un gran énfasis en la pendiente de crecimiento, la tendencia es al amesetamiento, no a las caídas abruptas como ocurre con la Argentina (y como ocurrió con Uruguay hasta 1985 aprox.). Esos retrocesos al crecimiento son muy nocivos para la economía. Si se espera que mañana la economía va a caer, por más que hoy el local esté lleno, el empresario duda mucho en realizar nuevas inversiones. Este fue el problema de la economía argentina, siempre tendiente a la fuga de capitales y por eso mismo siempre carente de las inversiones necesarias para que el ritmo de consumo pueda mantenerse sin necesidad de recurrir al endeudamiento.

  7. David (idu) dice:

    El último gráfico (Australia, Uruguay, Argentina), puede leerse también de este modo:

    En el último siglo:

    1) Australia cayó de 1 a 0,8 (20%)

    2) Uruguay cayó de 0,6 a 0,4 (30%)

    3) Argentina cayó de 0,8 a 0,35 (56%)

    Bastante claro, ¿no?

    • Cine Braille dice:

      Eso es exactamente lo que no hay que hacer, porque tomar un período tan largo como un siglo impide analizar diferencias muy notorias entre los períodos que lo componen. En general sólo se hace si quiere mandar fruta con carga ideológica añadida, que es casualmente lo que hace The Economist.
      Tomar el siglo es la misma falacia que el viejo chiste acerca de los promedios: una persona come dos pollos, otra ninguno, el promedio da que cada uno comió un pollo.
      Saludos

    • Raúl C. dice:

      Empezamos mal con la ‘lectura’.

      – Argentina NO empieza en 1900 en 0,8.
      Empieza en 0,7 y enseguida cae a 0,6. El valor 0,8 es posterior.

      Y seguimos mal.

      – El autor del estudio dice con toda claridad -y con muchos datos- que hay una abrupta caída, ***solamente de Argentina***, a partir de 1976.

      – Entre 1900 y 1976, Argentina cae desde un punto situado entre 0,7 y 0,6 hasta 0,5. Ninguna caída espectacular ni mucho menos.

      – Solamente entre 1976 y 1988, Argentina cae de 0,5 a 0,3.
      Un 40% de caída respecto al PBI de USA.
      No ocurre nada de eso con los otros dos países.

      El viejo truco de siempre: para disculpar a los responsables de la verdadera caída, la caída se promedia con las subidas anteriores y posteriores.

      De esa ensalada sale una mentira, no podía salir otra cosa.

      • David (idu) dice:

        Raúl:

        Efectivamente, hay una picardía:

        Por razones esctircamente ligadas a mi “conveniencia” estadística, me pareció que al hablar de “un siglo” deberíamos comenzar más o menos alrededor de 1916.

        Y por eso tomé 0,8

        Una picardía y un mate no se le niega a nadie: somos hijos culturales del Viejo Vizcacha.

        Tus otros números pueden ser igualmente “refutados”

        Y finalmente, los gráficos están a la vista para que cada quien saque sus propias conclusiones.

        Yo hice mi breve aporte, nada más

        Saludos estadísticos.

      • Raúl C. dice:

        La embarró más.
        En 1916 Argentina estaba en 0,55. (Más lejos de 0,8 todavía).

        Los números ‘míos’ son los del autor. No se pueden refutar.

      • David (idu) dice:

        Precisamente, Raúl:

        Según cuándo haya comenzado “el siglo”, podríamos elegir arbitrariamente entre 1900 y 1920, y obtenemos resultados diametralmente opuestos.

        Como la mentira de creer que la Argentina y sus cifras económicas se fundaron en el 2003.

        Las estadísticas sirvan para lo que uno quiera demostrar. Las mismas estadísticas.

      • Raúl C. dice:

        A ver otra vez…

        No importa el año tomado como inicio.

        El ÚNICO período en el que la Argentina cae y Australia/Uruguay NO caen, es el que va de 1975 hasta 1988.

        Y arriba (hoy a las 20:37) expliqué cómo son los números comparativos de 1945 a 1975 respecto a Europa y Australia.

        Me faltó la comparación con Uruguay: entre 1945 y 1975 Argentina superó ampliamente a Uruguay.

      • Mariano T. dice:

        La caída por la primera guerra fue mayor en Argentina que en Australia, que probablemente haya recibido ayuda de GB por su participación en la guerra, por eso el número de 1916.
        Lo interesante es que el número mínimo de los primeros 50 años dl siglo, fue superior al número en que se estabilizó después de 1950.

    • Norberto dice:

      Perdón David, ¿no le recomendaron consultar un médico o una junta de ellos?
      Le juro no entiendo que es lo que ve, porque en ninguna porción del gráfico, que es muy acotado y por otra parte solo presenta el PBI per cápita a dólar corriente, sin especificar el poder de compra en cada país, se registra lo que Ud deduce, a menos que tome tramos diferentes por cada país.
      Nunca menos y abrazos

  8. Mauro Soldan dice:

    Claro que Hay una decadencia muy grande en terminos relativos entre 1915 y 2015. Basta con viajar un poco para ver q “materialmente” estamos muy lejos de EEUU, Australia o Canada. Como vive el 30% mas pobre nuestro (villas, asentamientos, o barrios con casas muy precarias sin cloacas ni asfalto) solo se ve en muy pequenias proporciones de los hogares alla.

    Tambien es cierto que la peor caida se dio en la gran estanflacion 1975-1990 (empezo en el gobierno peronista, y se profundizo a partir de 1976) .

    Un cambio de tendencia empezo con Las dolorosas reformas de Menem y la incorporacion de la Argentina a la globalizacion desde el complejo agro-exportador. Duraron casi sin restricciones hasta 2011 y repercutieron en aumento de la productividad, pero con un costo social gigante al principio, especialmente por tener fijo el dolar. luego despues de la devaluacion y con superavit fiscal y comercial se crearon condiciones para crear millones de empleos privados entre 2003 y 2011.

    Se vio en los primeros anios kirchneristas tanto de Nestor como de CFK, una “insercion a la globalizacion inteligente”y beneficiosa, especialmente con buenos precios de la soja. Y acompaniado con politicas sociales pero sin restricciones cambiarias, casi un social-liberalismo, pero con mas inflacion q nuestros socios.

    Pero entre 2012 y 2015 no hubo mejora de productividad, ni casi generacion de empleo privado, solo publico. Honestamente, se vio un claro cambio de modelo. Con otro contexto interno y externo cayo la inversion., aparecieron grandes defixit fiscales y de balanza de pagos. Una estanflacion q dura hasta el dia de hoy.

    Hasta que no haya un periodo prolongado de altas inversiones y aumento de productividad y valor agregado tambien en el sector industrial, no escalaremos mas posiciones. El atraso cambiario o un boom de la soja a veces nos aumento el pbi per capita en terminos nominales, pero es un espejismo q no dura mas q un par de anios.. En 2013 por ejemplo llegamos a un pbi per capita casi “europeo” de 15.000 dolares nominales, pero enseguida Kicillof tuvo q corregir el tipo de cambio de 5,5 a 8.

    • David (idu) dice:

      Gracias por tu inteligente aporte, Mauro Soldan.

      Me siento menos solo en esta jungla semántica.

      Saludos.

    • Raúl C. dice:

      Sigue la confusión.
      El primer gráfico está en DÓLARES CONSTANTES DE 1990 PPP (con paridad de poder adquisitivo). No son ‘nominales’.
      Y vemos que en 2010 estábamos arriba de 10.000 per cápita.
      Con la tendencia mostrada, que continuó hasta aproximadamente 2012, (aceptando lo que usted dice), se llegaba no muy lejos de los 15.000. Tal vez 12 o 13.000.

  9. Milonga dice:

    En el grafico de GDP vs US, si unis los puntos altos en las 3 curvas desde 1945, Australia y Europa (desde 1955)te dan una linea horizontal, crecimiento estable. Argentina desde 1945 da una linea en pendiente continua, decadencia sistematica.

    El Proceso fue desastroso en todo. Pero en lo economico fue una raya mas que le hace al tigre. Le siguen saliendo, con variaciones momentaneas si suben las commodities.

    • Raúl C. dice:

      Otra lectura falsa más.

      Parece mentira que a un estudio tan enceguecedoramente claro como el de Díaz-Bonilla se lo pueda tergiversar de ese modo.

      Pero claro, aquí tenemos especialistas expertos.

      A ver… si se modifica el período de caída abrupta del ‘Proceso’, se ve lo siguiente:

      – Si se supone que la evolución 1975-1990 es una línea horizontal (sin crecimiento), no hay ninguna decadencia.
      – Si se supone en 1975-1990 una evolución similar a la de los años anteriores (algo más probable), Argentina crece.

      • Milonga dice:

        Si mira el grafico que mencione, GDP per capita comparado a US, es obvio que la position relativa de Australia, Europa y Argentina decayo en paralelo de 1930 a 1945, pero de ahi en adelante Europa y Australia paran el declive, mejoran sostenidamente y mantienen constante la posicion con US. Argentina declina sistematicamente, con mejoras cortas ocasionales que no cambian la tendencia.

        Eso se ve a simple vista. Cada cual interpreta a su manera.

      • Raúl C. dice:

        Números reales:

        Entre 1945 y 1975 Argentina pasa de 0,35 a casi 0,5.
        Crece algo más de un 40%.

        Entre 1945 y 1975 Australia pasa de 0,6 a 0,8.
        Crece un 33%.
        Está arriba de Argentina, pero crece MENOS que Argentina.

        La performance de Europa sí es muy superior en los mismos años.
        Crece de 0,35 a 0,75. Es decir un 115%.

        No es falla de Argentina ni de Australia. Es mérito de Europa.

        ESOS SON LOS NÚMEROS REALES.

        Interpretar los números ‘a la manera de cada uno’ no da lo mismo.
        Hay una manera correcta y varias incorrectas.

        La tendencia descendente de Argentina, no acompañada por Europa ni por Australia, comienza en 1975 por las políticas que aplica la dictadura.

      • Milonga dice:

        Si hablamos del mismo grafico no entiende lo que digo. Muestra relacion de ingreso per capita comparado con US.El salario per se no refleja crecimiento. Se puede aumentar salario sin que crezca la economia, modelo CK, insostenible a largo plazo. En el grafico Australia siempre estuvo mas a la par con ingreso US que Argentina. Las dos A mejoran la paridad hasta 1930, y caen parejo hasta 1945.

        Si se descuenta el boom momentaneo 45/50 (insostenible por lo dicho) Argentina a diferencia de Australia o Europa, decae sistematicamente respecto a ingreso US desde entonces, y agrava la disparidad con A us. o Europa. Hay picos cortos de mejoria que no puede sostener, y vuelve a la pendiente de siempre. Si alguien es enfermo cronico va a haber dias que esta mejor, pero si no lo curan solo puede empeorar. El Proceso fue un agravamiento, no fue pasar de sano a enfermo.
        El tema del Economist es la decadencia de la economia argentina relativa a otros paises entonces comparables desde 1910. Obvio, basta salir a caminar por Buenos Aires, contar monumentos regalados por otros paises en el Centenario, y buscar los equivalentes para el Bicentenario.

      • Raúl C. dice:

        1)
        El PBI per cápita ***no es un indicador de salarios***. Lo suyo es un error grosero.

        https://es.wikipedia.org/wiki/Renta_per_c%C3%A1pita

        (…) Existen diversas críticas al uso de este indicador como medida del bienestar social o de la calidad de vida de los habitantes de un país. Algunas de estas críticas son:

        Ignora las desigualdades de la renta. Así, al dividir el total del PIB entre su número de habitantes, lo que hace es atribuir el mismo nivel de renta a todos, ignorando las diferencias económicas entre los habitantes. Para medir aproximadamente la distribución de la renta entre todos los individuos de un país determinado existen indicadores económicos alternativos como el coeficiente de Gini o el índice de Atkinson. (…)

        Lo dicho: no es un indicador de salarios de trabajadores.

        2)
        Lo del boom ‘insostenible’, entonces, no fue (solamente) de salarios. Y lo de insostenible no es más que una opinión. Al haber un cambio de orientación económica por cambio de gobierno (1955), no se puede asegurar esa ‘insostenibilidad’ (hipótesis imposible de confirmar), salvo como propaganda del gobierno entrante.
        (Exactamente lo mismo ocurre ahora: se desfinancia de golpe al Estado, se provoca un golpe inflacionario, y se dice que todo eso forma parte de la ‘pesada herencia’ de un modelo ‘insostenible’).

      • Milonga dice:

        Tiene razon, me equivoque remarcando la consecuencia mas importante del PBI per capita en sociedades desarrolladas, el ingreso per capita, que no es lo que registra explicitamente. Pero lo que representa no tiene sentido a no ser que se refleje en el ingreso. La inmigracion no vino porque cada vez se producia mas, vino porque eso se reflejaba en ganar mas que en sus paises de origen.
        El retroceso gradual pero constante de la economia relativa a paises que eran comparables en 1910 es obvio en el grafico. El Proceso fue un hito mas en ese camino, no un cambio de direccion. Dias Bonilla hace un argumento partidista, no un analisis objetivo de los g raficos.

      • Raúl C. dice:

        El primer gráfico lo dice TODO.
        Sobre todo, lo de ‘structural break’.
        El PBI PPP sube siempre hasta ese momento.
        Luego sube en los primeros noventas, baja, y vuelve a subir desde 2002.

        Un PBI PPP que sube no tiene nada que ver con ninguna ‘decadencia’.

        Otra cosa es que haya países que lo hicieron mejor y países que lo hicieron peor que Argentina.

  10. Politico Aficionado dice:

    Como que un Martínez de Hoz, seguido de un Cavallo son realmente perniciosos.

  11. Luis dice:

    Excelente nota. También es muy cierto que la dictadura de 1976 utilizó el terror para poder aplicar las políticas económicas devastadoras. Fue un gran robo a mano armada imposible de hacer sin acallar las voces opositoras y el silencio de los grandes medios.

  12. Juan Villegas dice:

    Parte del (muy buen) artículo reproducido, fue una realidad palpable para los que tenemos algo más de 60 años.
    Creo no caer en la nostalgia, ni la idealización del pasado, diciendo que la vida socioeconómica del país fue notoriamente mejor durante los 60′, hasta mediados de los 70′.
    Por razones familiares, comparaba entonces con primos españoles, la realidad española con la nuestra.
    Pese a la clara mejora de la realidad económica española en los 60′, Argentina estaba aún mejor que España.
    A mediados de los 80′ esa situación se había invertido. España estaba por ingresar a la comunidad, y Argentina padecía un deterioro económico evidente. Para los que se fueron del país a mediados de los 70′, y volvieron diez años más tarde, fue imposible no verlo.
    A comienzos de los 2000′, la brecha con España ya era enorme. Pese a todo lo malo, los militares habían perseverado en el área pública las empresas de servicios. Eso terminó con Menem.
    Mi impresión es que los Kirchner intentaron, con aciertos y errores, volver a una economía parecida a la anterior a Videla.
    Lamentablemente, reaparecieron viejos problemas (restricción externa) y poco margen de maniobra. Pienso que lo ideal, en estas últimas elecciones, hubiera sido dar un salto cualitativo, mejorando las cuentas públicas, ajustándose el cinturón, pero marcando un rumbo cada vez menos dependiente de la inversión y el endeudamiento externo.

  13. David (idu) dice:

    Off topic (ma non troppo):

    Sabrán mis amigos que leen mis comentarios, que la Clase Política se protege a si misma, que sus “peleas” son mero fuego de artificio para la gilada.

    Y que por eso ningún corrupto fue nunca a la cárcel.

    ¿Por qué traigo esto a colación?

    Así empieza el artículo de hoy de Hugo Alconada Mon en La Nación:

    El gobierno de Mauricio Macri acordó con los fondos buitre que como condición previa al cobro de sus acreencias deberán cerrar todos los juicios que iniciaron alrededor del mundo contra la Argentina. Y, entre ellos, los que abrieron en Estados Unidos y las islas Seychelles para investigar a la familia Kirchner, a Lázaro Báez y a Cristóbal López. Así surge del preacuerdo que ambas partes firmaron durante la negociación y al que accedió LA NACION

    ¡Feliz domingo!

    • Norberto dice:

      Sigue creyendo las mentiras a repetición del diario que nació con una mentira y desde entonces nunca paró de mentir.
      Nunca menos y abrazos

      • claudiad dice:

        Las investigaciones de las Seychelles se cayeron antes de la llegada de esta administración por falta de sustento documental. Y el actual encono con las empresas de López sería incoherente si efectivamente su situación hubiese sido objeto de negociación, en tiempos macristas.

      • David (idu) dice:

        A ver si entendí bien:

        “Encono con las empresas de Lopez”

        Sería:

        a) Que se quedó con 8 mil palos de impuestos percibidos de la gilada, lo cual no tendría nada de malo.

        b) Que se supo.

        (Elegir a o b)

        Obviamente, todo es negociable dentro de la Clase Política.

        Eso quiere decir: No van a ir en cana, ni él ni su “amigo distraido” Echegaray.

        Creo…

      • Politico Aficionado dice:

        Efectivamente, acordar con el agente recaudador el pago en cuotas es absolutamente legal.

        Dibujar sus balances como hace, impunemente, el grupo Clarín, no lo es. Y tener una repetidora de Clarín en este sitio me parece francamente innecesario.

      • Mariano T. dice:

        Se ve que nunca tuviste una actividad comercial o productiva.
        El tema no son las facilidades de pago privilegiadas para Cristobal.
        El problema es que es materialmente imposible en los últimos años juntar esa deuda sin ser embargado y recontraintimado (lo que impide la presentación espontánea y zafar de la Ley Penal tributaria).
        O sea que durante dos años al menos se le permitió presentar la DJ y no pagar sin ser molestado, algo impensable para cualquier otro contribuyente, que por un atraso de 60 días le embargan hasta los calzones.
        Es sin duda una irregularidad grave, y probablemente un delito.
        La acusación de insolvencia fraudulenta, además, se viene encima si Oil es incapaz de cumplir el plan de pago con su capital, porque el dinero “prestado” por la AFIP se giró a las otras empresas del grupo.

      • David (idu) dice:

        Si entendí bien, Político, tu respuesta sería la b)

        O sea que el problema es que “se supo”.

        Yo también creo innecesario una repetidora de Clarín, cosa que no hacía falta para formular y responder esa pregunta.

        Tampoco otras repetidoras: se supone que somos gente con pensamiento y redacción propia.

        O no…

  14. Mariano T. dice:

    Lo más interesante es volver a situarse en 1974, cuando además de estar en esa posición relativa (la mejor de 2 da parte del siglo), había un 48% de partucipación del trabajador en el ingreso.
    Yo tenía 16 años. La juventud politizada en un 90% pensaba que la situación de miseria y dependencia era insoportable. Algunos pensábamos que se iba a ir corrigiendo con el tiempo.
    Otros,(ERP y Montoneros) decían que debía corregirse ya, y para eso la violencia era inevitable.
    Qué bien estábamos cuando estábamos tan mal!

    • Raúl C. dice:

      Ya fuera que esos otros lo quisieran (‘cuanto peor mejor’) o no… lo que vino fue la destrucción violenta de lo que se había llegado a lograr.

      De todos modos, está muy claro que el resultado de TODOS los golpes de estado ha sido bajar la participación de los trabajadores en el ingreso, de alrededor del 45-50% a alrededor del 30%.

      El de ahora no es un golpe de estado, pero todas las medidas apuntan al mismo objetivo.

      Eso me hace pensar que en 1976, si no hubiera habido guerrillas… igual la ‘corrección’ (del 50 al 30) se hubiera hecho de algún modo: o con un golpe un poco menos brutal… o con elecciones ganadas por Luder o por Balbín…
      Pero en cualquiera de los casos, con M. de Hoz, Alsogaray o Alemann de ministro de Economía… eso, seguro.

    • claudiad dice:

      Yo corregiría tu punto acerca del pensamiento de los politizados de entonces (dentro del marco democrático y fuera de él). El pensamiento prototipo de las juventudes cuestionaba el concepto de distribución del PBI, que es algo conceptualmente diferente a entenderse en la miseria absoluta (porque además, por extracción social, no la padecían mayormente).
      A la luz de la Historia quedó claro, creo, que los movimientos insurgentes operaron por reacción y no por una estrategia de sustitución política previamente concebida. La persecución de las ideologías igualitaristas comenzó mucho antes y fue tan extensa como las malas respuestas encontró.

      • Mariano T. dice:

        La consigna era Liberación o Dependencia.Pero lo que me llama la atención es que la situación social y política que hoy nos parece mucho mejor que la actual, implicaba una pulsión de una parte de la juventud por la lucha armada, y en el resto de la juventud una necesidad de cambio por medios pacíficos, pero cambio rotundo al fin.
        O sea una diferencia abismal de la percepción y valoración del 74 que tenemos ahora, y la que había en esa época.
        Agreguemos que si hablabas de derechos humanos te sacaban a tomatazos (no era ninguna prioridad para nadie), y si hablabas de democracia en seguida la pregunta era si te referías al demoliberalismo o a la partidocracia.

      • Raúl C. dice:

        Yo recuerdo bien la visión predominante en esa época (a mí, después de no haber votado prácticamente nunca, poder votar me resultaba suficiente por algunos años, no necesitaba cambios absolutos).
        Lo que no explica es quiénes y por qué vinieron a ‘corregir’ esa ‘errónea’ distribución del ingreso.
        Que hubiera un sector juvenil que quería (teóricamente) 100% para los trabajadores no explica por qué tuvieron que venir a reventar el 48% y bajarlo a menos de 30%. La guerrilla no sirve como pretexto para eso.
        Es así que se llega a que el golpe no fue, ni pudo ser, otra cosa que cívico-militar.

      • Mariano T. dice:

        Después vino lo que vino. Pero que bien estábamos cuando estábamos tan mal!
        Y sin guerrilla el golpe de 1976 no se habría producido. El desmanejo económico no alcanzaba para eso. Eso si, la distribución del ingreso y el PBI habrían bajado igual si Isabelita seguía hasta 1979. Pero sin muertos

      • Raúl C. dice:

        ‘Sin guerrilla el golpe de 1976 no se hubiera producido’…
        ¿De dónde sacó eso?
        Ninguno de los golpes anteriores necesitó ninguna guerrilla como pretexto. Además, la cúpula militar era la misma.

      • David (idu) dice:

        Efectivamente, Raúl, es contrafáctico.

        Nunca sabremos si el golpe se hubiera producido igualmente sin la guerrilla.

        Tampoco podemos afirmar lo contrario.

        Lo cierto es que como excusa socialmente aceptable, funcionó.

        Lamentablemente…

        PD: El asalto al Comando de Sanidad del Ejército, producido por la guerrilla fue el 6 de septiembre de 1973, o sea 4 meses después que el peronismo llegara al poder por vía democrática.

        Fue una de las tantas “invitaciones” al golpe militar.

      • Raúl C. dice:

        Lo fueron, pero las invitaciones se pueden aceptar o no aceptar.

        – En la misma época, en España estaban las ‘invitaciones’ de la ETA.
        – En la misma época, en Italia estaban las ‘invitaciones’ de las Brigadas Rojas.
        En ninguno de los dos países hubo ruptura institucional (ni hablar de terrorismo de Estado).

        Entonces, aquí por más ‘invitaciones’ que hubiera, la cosa se podía manejar distinto.

        Pero está ese temita que usted esquiva:

        ***Había que llevar la participación del laburante en el PBI de 50% a 30%.***
        Para que ya sabemos quiénes ‘recuperaran’ su parte.

        Por eso digo: con golpe, o con elecciones (y Balbín o Luder presidente), el plan económico lo hubiera dirigido y aplicado Martínez de Hoz, Alsogaray, Alemann o alguno de ‘sus muchachos’.

  15. claudiad dice:

    Excelente post, muy sólido. Queda claro que no es materia del mismo la evaluación de las condiciones sociales e imaginarios locales en que se dieron esas políticas económicas y sus resultantes.
    Como señala Artemio, hay multiplicidad de situaciones macro incidiendo en el acompañamiento y rezago entre países . O sea que no solo se trata de capacidad o incapacidad a la hora de interpretar necesidades y desafíos nacionales.
    Todos compartimos en alguna medida que la bisagra están en los 70 (mediados). Pero sería muy forzado atribuir causales del deterioro a una cosmovisión exclusiva, aunque algunas curvas abruptas señalen a quienes más daño económico y social produjeron. Ya que para que un actor centralice, tiene que gozar de acompañamientos numerosos o estratégicos, sean éstos explícitos o velados. Y esto revelaría deficiencias muy nacionales y extendidas, que comparten los actores más disímiles: como fruición por la pendularidad política y el rupturismo; un empresariado impaciente no comprometido con largos plazos; burocracias que se alternan con sesgos políticos opuestos y excluyentes y que abortan irresponsablemente secuencias de desarrollo; desinterés general por pensar el rol geopolítico nacional; incomprensión acerca de las potencias centrales y de los alcances de su imperativo extractivo . La lista de carencias es mayor, sin dudas.
    Por eso, atribuir la desgracia centenaria al peronismo o a los golpes o al merodeo de anomalías insurgentes es anclarse en una variable incompleta. Son temas más estructurales. Y como insiste Artemio, el marco externo es vital para consolidar posibilidades o imposibilidades. Saludos.

    • claudiad dice:

      Y agrego, si se me permite que antes de los 70 en Argentina sí existieron cosmovisiones geopolíticas que incluían un plan de desarrollo a largo plazo (Perón expresó una de ellas). Pero tales cosmovisiones se fueron diluyendo paulatinamente en el imaginario político, con la excepción de los últimos 12 años, donde se recuperó, en parte, esa magnitud de miras.
      Se me ocurre recordar el trabajo de Oszlak, quien en su momento reflexionó sobre la constitución de un precoz Estado Argentino sobre una debilitada concepción vivencial de Nación. Y esto es definitorio respecto de con qué clase de fuerzas se concurre al mundo. Cuando un pueblo no comparte una idea de destino nacional, resta apoyatura a las élites políticas que lo promueven. Y deja, morosamente, de reflexionar que se está en este globo, para algo más que para usufructuar recursos propios.

  16. […] a que me refiero es Argentina: The Myth of a Century of Decline, y lo subí al blog como El mito de la decadencia argentina (Lo menciono aquí porque creo que es una lectura […]

  17. GAUCHO dice:

    SI ARGENTINA SE ASOCIA CON LOS BRICS DE ASIA NOS VA A IR MUCHO MEJOR EN TODO SENTIDO

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