La última carta en Brasil

lula

Lula da Silva, el anterior presidente de Brasil, fue nombrado ayer ministro Jefe de la Casa Civil -equivalente a nuestro Jefe de Gabinete- por la actual presidente Dilma Rousseff. Con esto, ella lo protege, en lo inmediato, del acoso del juez Sergio Moro -el cargo tiene fueros parciales- pero el hecho tiene un significado mucho mayor. Lula es el Partido de los Trabajadores, y el hombre que puede representar para muchos brasileños una memoria de tiempos mejores. Aunque hoy una mayoría de ellos estén hartos del PT y de los políticos.

Con él en el gobierno Dilma se desvanece. Será Lula el que tome las decisiones políticas y negocie los acuerdos necesarios para llevarlas adelante… si lo consigue. Otra consecuencia es que, adelantándose, el juez Moro dio a publicidad escuchas (saudades de Stiuso…) de Dilma avisando a Lula de su nombramiento, y de Lula discutiendo el asunto en el seno del PT.

Esto bastó para provocar de inmediato manifestaciones de los opositores al gobierno, a Lula y a Dilma. Nada nuevo. Desde hace muchos meses que se producen esos equivalentes a nuestros “cacerolazos anti K”, con protagonistas bastante parecidos, para venir de sociedades muy distintas. Más numerosos y más persistentes que los de Argentina, hay que decirlo.

De todos modos, el hecho más significativo es, como pasa a menudo, lo que no sucedió. El gobierno del PT ha mostrado menos capacidad de movilización, menos solidez y apoyo popular, que el que tuvieron los dos gobiernos de Cristina Kirchner a partir del golpe que significó el conflicto con las patronales agrarias de 2008.

Por supuesto, en este drama -tan cercano y con tanto peso para nuestro futuro- los medios les van a ofrecer interpretaciones de todos los colores. Especialmente, dos. Los cercanos al gobierno macrista, que hasta hace poco hablaban maravillas de Brasil y del PT, comparándolo con el “populismo irracional” que imperaba acá, ahora aprovechan para trazar paralelos, y esperan que aquí también se persiga a la corrupción. La del gobierno anterior, claro.

Desde el peronismo, es instintiva y general la solidaridad con Lula, alguien que resuena con nuestros afectos. Y se comparte con la oposición de izquierda a Macri, la receptividad a planteos  que ven en lo que pasa en Brasil, en Venezuela, el triunfo de Macri, y hasta la derrota en un plebiscito de Evo como una ofensiva de la Derecha contra los gobiernos populares.

Creo que esto último es cierto. Hay una ofensiva, coordinada y estimulada por grupos mediáticos y por oficinas cuya tarea es esa. Hay un discurso común, primitivo pero eficaz, y sus agentes son identificables fácilmente: están en los medios masivos y también en las redes sociales.

Pero es necesario pensar también en porqué ahora esta ofensiva parece avanzar con tanto vigor, después de 15 años en que surgieron y se fortalecieron en América del Sur gobiernos que fueron llamados populistas y que lograron modestos logros en el bienestar de los sectores más humildes.

Lo dejo de lado, por ahora. Las batallas se libran en cada país, aunque sus resultados influyan en lo que suceda en los otros. Y en Brasil esa batalla política se da ahora. Dilma puede ser destituida por un juicio político en los próximos días. O el Tribunal Superior Electoral puede anular el resultado de las elecciones de octubre de 2014 por la supuesta financiación irregular de la campaña oficialista. Si una de esas dos maniobras tiene éxito, Lula -obvio- también caería.

A los que quieran seguir las noticias desde una fuente confiable -no sé si me consideran así, pero no soy periodista- les recomiendo el blog de Marcelo Falak, que también publica en Ámbito. Conoce en detalle la política brasileña.

Por mi parte, siguiendo mi vieja idea que las “noticias” son salpicaduras en corrientes más profundas, les acerco algo que subí al blog en junio del año pasado:

Los politizados entre nosotros asumíamos que (lo que estaba pasando en Brasil) se trataba de algo parecido a lo que vemos todos los días en nuestro país; una ofensiva de medios opositores, con hechos reales e inventados, contra un gobierno “populista” (en este caso, uno que tiene algunas políticas sociales masivas, mantiene una modesta política industrial, y que está enfrentado con grupos económicos poderosos). El Grupo O Globo en el lugar del Grupo Clarín.

Esa puede haber sido la realidad al comienzo de esta ofensiva. Ya no es así: Hay una posibilidad significativa que sea una versión brasileña de la “mani pulite”, el proceso judicial, y de relaciones de poder, en Italia que a comienzos de los ´90 destruyó el sistema político que la había gobernado por casi 40 años, desde el final de la 2da. Guerra Mundial. Y se cargó a toda esa generación de políticos, de paso.

… Esta nueva fase de la “Operación Lava Jato”, que reveló una gigantesca red de sobornos que le costó más de 2.000 millones de dólares a Petrobras, investiga los delitos de “formación de cartel, fraude en licitaciones, corrupción, desvío de fondos públicos y lavado de dinero”, según un comunicado divulgado por la Policía. El escándalo tiene bajo investigación de la fiscalía a dos gobernadores, 13 senadores y 22 diputados en funciones.

Y ahora, a grandes empresarios: Se detuvo a 12 ejecutivos de dos de las principales constructoras de Brasil, incluidos sus poderosísimos presidentes. El titular de Odebrecht, Marcelo Odebrecht, y el de Andrade Gutierrez, Otávio Marques de Azevedo, fueron arrestados y acusados de ser una parte fundamental de “la mayor trama de corrupción de la historia reciente de Brasil”.

Ahora sabemos que Marcelo Odebrecht -el equivalente de nuestro Aldo Roggio, pero con una fortuna mucho mayor- ha sido condenado a 19 años de prisión.

Y, como nos cuenta Falak “El senador Aécio Neves (mencionado varias veces por delatores de la Justicia, pero en ningún caso investigado) y el gobernador paulista Geraldo Alckmin, los dos precandidatos presidenciales más potentes del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), escucharon aplausos pero también insultos, gritos de “corruptos” y silbidos en la calle, según consignaron medios tan insospechables de petismo como los sitios web de O Globo y Folha de Sao Paulo“.

Y si cae Dilma, junto con Lula, cómo sigue?: “La Constitución brasileña establece en su Capítulo II, artículos 80 y 81, la línea sucesoria en caso de destitución del Presidente: Vicepresidente, Presidente de la Cámara de Diputados, Presidente del Senado y Presidente del Supremo Tribunal Federal.

Si Dilma es destituida, el vicepresidente Michel Temer (de un partido que está evaluando abandonar el gobierno) asumiría. El problema es que el senador Delcidio Amaral lo denunció en su confesión, la misma en que el juez se apoya para acusar a Lula y a Dilma. Así, a un “impeachment” podría seguir pronto otro.

El titular de la Cámara baja es Eduardo Cunha, investigado también por haber recibido coimas millonarias en cuentas en Suiza. El del Senado, Renan Calheiros, es otro de los señalados por Amaral. Calheiros es, además, otro de los sospechados en el “Petrolão”.

Por último, el presidente del Supremo, Ricardo Lewandowski, ha sido señalado por la prensa como partícipe de un encuentro de alto nivel en Portugal destinado a pactar una “salida política” al escándalo. Pero, ¿con qué apoyo gobernaría? Sin el PMDB no hay Gobierno posible en Brasil, pero ese partido, al que pertenecen Temer, Cunha, Calheiros y otros sospechados ya está desprestigiado ante los “indignados”. Y, por supuesto, no es confiable para el PT.

Hay un fuerte eco de nuestro 2001 en lo que está pasando ahora en Brasil. Es mucho más admirable la construcción del PT, y su trayectoria en el llano, que la patética Alianza que gobernaba entre nosotros entonces. Y lo que hicieron por el pueblo brasileño, y por el orgullo de ese país, también, no es comparable. Pero el derrumbe de un modelo económico y la desmoralización de una clase política parece que tienen consecuencias parecidas.

Tal vez, los que critican al peronismo su vocación de poder y su … plasticidad, deberían repensar el asunto (No lo harán, claro). A los brasileños les vendría bien ahora una dosis de eso. Igual, confío todavía en su talento para el compromiso. Y alguna ficha le pongo a Lula.

8 respuestas a La última carta en Brasil

  1. María Celeste Gómez dice:

  2. pablo etchevehere dice:

    La nota es interesante pero está des actualizada por el minuto a minuto de la crisis brasileña. Conocida la designación de Lula y las escuchas donde la propia presidenta habla con Lula y le promete impunidad, el pueblo de Brasil varios millones salió a la calle y se abrió el proceso de destitución. Collor de Mello se fue por menos.

  3. Luis dice:

    El problema mas grave que enfrenta Brasil -y también nosotros- es que no supimos reformular un Poder Judicial, y modestamente pienso que es el foco de mayor corrupción. No vi a ningún banquero preso en el 2001 -hecho que el actual ministro de hacienda lo explique como una “bomba atómica”, y no como una colosal estafa, por citar un pequeño ejemplo.
    Con respecto a los medios que también son “el alimento” de ese poder judicial, hay que contrarrestarlos con militancia. Estamos en la “era de las comunicaciones”, cualquier instumento de expresión es válido. La vuelta de Perón se hizo a brocha y cal, o me equivoco?
    Para que haya militancia tiene que haber líderes con dignidad y no “hombres de goma” que se doblan ante la más mínima presión. No copiemos a la difunta UCR que solo quedará en la historia cuando se hable de 1983.

  4. Chiclana dice:

    En Brasil los empresarios están presos y los que están en la mira son los políticos. No somos lo mismo.

    Dilma renunció sin hacerlo y Lula se transformó en lo que el denunciaba. ¿hay un teorema de Baglini pero con respecto al poder y la corrupción?

    • Silenoz dice:

      Hmmm… qué pensamiento elevado….

      “Bat” aprovechando tu especialidad y dado la “Pobreza 0” que prometió el tlingo (y que votaste a 4 manos… fiel imagen y semejanza) …

      Decime ¿cuántos new rich hay desde diciembre?

      Saludetes “bienpensantes” (cualunques obvio)

      • Chiclana dice:

        Todavía no los conté, espera que siguen apareciendo videos de la rosadita y te contesto.

        Axel esta insinuando que la emisión genera inflación, la emisión tilinga por supuesto, la emisión del 40% nac&pop solo generó crecimiento, pleno empleo y menos pobreza que en Alemania. Por suerte te leo hace tiempo y eso lo dejaste bien claro.

  5. […] las clases medias, viejas y nuevas, y también al poder económico. (En realidad, si como dije en un posteo anterior, le pongo unas fichas a Lula, es porque pienso que quizás sea el único capaz de armar las […]

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