Purifican la energía en el despacho presidencial

enero 28, 2016

macri

Leo esta noticia Macri renovó su despacho y le hizo tres “limpiezas energéticas” en el Clarín de hoy -diario oficialista sin los hay, al menos por ahora- y me cuesta creerla. Piensen que, como argentinos, hemos tenido largas prácticas para desarrollar credulidad en los actos de nuestros gobernantes…

No quiero aparecer como un positivista irredento, a lo Mario Bunge. Puedo aceptar la posibilidad que haya … configuraciones en un lugar que afecten anímicamente a personas muy sensibles, o proclives a esas influencias. Pero yo habría probado con un exorcista, primero.


Jorge Luis Borges, nac&pop

enero 27, 2016

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Compadritos y gauchos

Mi amigo Manuel Barge sigue librando en su blog, desde hace años, una lucha sin cuartel contra la Hegemonía Cultural, en defensa de la identidad plebeya y bárbara del peronismo. Todo bien; cuenta con mi apoyo. Pero a veces me permito decirle que exagera. El enemigo más pesado del peronismo -o de los peronistas, que me importa más- no es la cultural, sino otras hegemonías.

Es cierto que en Argentina, desde que existe, hay entre nosotros quienes rechazan, sienten inferior, nuestra identidad americana, y se ven como europeos desplazados. Pero, Manolo, ese europeísmo es trucho. Nunca hemos tenido una clase intelectual con poder político, como existe allá. Y también en los EE.UU., aunque cuestionada por amplios sectores. Nuestros intelectuales ni siquiera son parte por derecho propio de las clases dirigentes, como en Brasil y México. Aquí, billetera mata intelectual, al menos desde 1890.

Pero atención: esta pelea es importante, no en la política del poder, sino en el área de la educación. Que es donde se forman las ideas en el largo plazo. Por eso comparto la furia con que Manolo castiga las insolencias de Américo Castro, un filólogo español (nacido en Brasil) que en 1941 se permitía decir en su libro La peculiaridad lingüística rioplatense y su sentido histórico:

“… Las peculiaridades del español rioplatense, en especial el voseo, son síntoma de “plebeyismo universal”, “instinto bajero”, “descontento íntimo, encrespamiento del alma al pensar en someterse a cualquier norma medianamente trabajosa”.

La fuerte identidad de la variedad rioplatense se debe a la aceptación general de las formas populares en desmedro de las cultas, y le preocupa sobre todo la imposibilidad de percibir inmediatamente la clase social del hablante a partir de los rasgos de su habla; la falta de los “frenos e inhibiciones” que las clases superiores deberían representar le parece un inequívoco síntoma de degradación social“.

Tal vez don Américo haya tenido oportunidad de alimentarse con el envío de trigo a España que hizo Perón en la posguerra…

Como sea, me alegra mucho que mi amigo haya ido a buscar a este académico europeo para pegarle. Porque me hizo acordar de un artículo maravilloso que escribió Jorge Luis Borges, también en 1941, en respuesta a ese libro. Porque nuestro poeta también era criollo, y profundamente argentino. Lástima que después la versión de la “grieta” de su tiempo, su anti peronismo feroz, lo apartó de gran parte de nuestro pueblo y de su experiencia. Bueno, también sus odios eran típicamente argentinos.

El texto es muy conocido por los que han leído a Borges. Igual, no me voy a privar de subirlo al blog. Ni, espero, ustedes de leerlo.

Las alarmas del doctor Américo Castro

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La palabra problema puede ser una insidiosa petición de principio. Hablar del “problema judío” es postular que los judíos son un problema; es vaticinar (y recomendar) las persecuciones, la expoliación, los balazos, el degüello, el estupro y la lectura de la prosa del doctor Rosenberg. Otro demérito de los falsos problemas es el de promover soluciones que son falsas también. A Plinio (Historia natural, libro octavo) no le basta observar que los dragones atacan en verano a los elefantes: aventura la hipótesis de que lo hacen para beberles toda la sangre que, como nadie ignora, es muy fría. Al Doctor Castro (La peculiaridad lingüística, etcétera) no le basta observar un “desbarajuste lingüístico en Buenos Aires”: aventura la hipótesis del “lunfardismo” y de la “mística gauchofilia”.
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Para demostrar la primera tesis —la corrupción del idioma español en el Plata—, el doctor apela a un procedimiento que debemos calificar de sofístico, para no poner en duda su inteligencia; de candoroso, para no dudar de su probidad. Acumula retazos de Pacheco, de Vacarezza, de Lima, de Last Reason, de Contursi, de Enrique González Tuñón, de Palermo, de Llanderas y de Malfatti, los copia con inútil gravedad y luego los exhibe, urbi et orbi como ejemplos de nuestro depravado lenguaje.
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No sospecha que tales ejercicios (“Con una feca con chele / y una ensaimada / vos te venís pal centro / de gran bacán”) son caricaturales; los declara “síntoma de una alteración grave”, cuya causa remota son “las conocidas circunstancias que hicieron de los países platenses zonas hasta donde el latido del imperio hispano llegaba ya sin brío”. Con igual eficacia cabría argumentar que en Madrid no quedan ya vestigios del español, según lo demuestran las coplas que Rafael Salillas transcribe (El delincuente español: su lenguaje, 1896):

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El minche de está rumí

Dicen no tenela bales;
Los he dicaito yo,
Los tenela muy juncalesEl chibel barba del breje
menjindé a los burós:
apincharé ararajay
y menda la pirabó

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Ante su poderosa tiniebla es casi límpida esta pobre copla lunfarda:
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El bacán le acanaló
El escaracho a la minucia;
Después espirajushió
Por temor a la canuschia.

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En la página 139, el doctor Castro nos anuncia otro libro sobre el problema de la lengua en Buenos Aires; en la 87, se jacta de haber descifrado un diálogo campero de Lynch “en el cual los personajes usan los medios más bárbaros de expresión, que sólo comprendemos enteramente los familiarizados con las jergas rioplatenses”. Las jergas: ce pluriel est bien singulier. Salvo el lunfardo (módico esbozo carcelario que nadie sueña en parangonar con el exuberante caló de los españoles), no hay jergas en este país. No adolecemos de dialectos, aunque sí de institutos dialectológicos. Esas corporaciones viven de reprobar las sucesivas jerigonzas que inventan. Han improvisado el gauchesco, a base de Hernández; el cocoliche, a base de un payaso que trabajó con los Podestá; el vesre, a base de los alumnos de cuarto grado. En esos detritus se apoyan; esas riquezas les debemos y deberemos.
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No menos falsos son los graves problemas que el habla presenta en Buenos Aires. He viajado por Cataluña, por Alicante, por Andalucía, por Castilla; he vivido un par de años en Valldemosa y uno en Madrid; tengo gratísimos recuerdos de esos lugares; no he observado jamás que los españoles hablaran mejor que nosotros. (Hablan en voz más alta, eso sí, con el aplomo de quienes ignoran la duda.)
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El doctor Castro nos imputa arcaísmos. Su método es curioso: descubre que las personas más cultas de San Mamed de Puga, en Orense, han olvidado tal o cual acepción de tal o cual palabra; inmediatamente resuelve que los argentinos deben olvidarla también… El hecho es que el idioma español adolece de varias imperfecciones (monótono predominio de las vocales, excesivo relieve de las palabras, ineptitud para formar palabras compuestas) pero no de la imperfección que sus torpes vindicadores le achacan: la dificultad. El español es facilísimo. Sólo los españoles lo juzgan arduo: tal vez porque los turban las atracciones del catalán, del bable, del mallorquín, del galaico, del vascuence y del valenciano; tal vez por un error de la vanidad; tal vez por cierta rudeza verbal (confunden acusativo y dativo, dicen le mató por lo mató, suelen ser incapaces de pronunciar Atlántico y Madrid, piensan que un libro puede sobrellevar este cacofónico título: La peculiaridad lingüística rioplatense y su sentido histórico).
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El doctor Castro, en cada una de las páginas de este libro, abunda en supersticiones convencionales. Desdeña a López y venera a Ricardo Rojas; niega los tangos y alude con respeto a las jácaras; piensa que Rosas fue un caudillo de montoneras, un hombre a lo Ramírez o Artigas, y ridículamente lo llama “centauro máximo (Con mayor estilo y juicio más lúcido, Groussac prefirió la definición: “Miliciano de retaguardia”.) Proscribe –entiendo que con toda razón— la palabra cachada, pero se resigna a tomadura de pelo, que no es visiblemente más lógica ni más encantadora. Ataca los idiotismos americanos, porque los idiotismos españoles le gustan más. No quiere que digamos “de arriba”; quiere que digamos “de gorra”… Este examinador “del hecho lingüístico bonaerense” anota seriamente que los porteños llaman acridio a la langosta, este lector inexplicable de Carlos de la Púa y de Yacaré nos revela que taita, en arrabalero significa padre.
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En este libro, la forma no desdice del fondo. A veces el estilo es comercial: “Las bibliotecas de Méjico poseían libros de alta calidad” (página 49); “La aduana seca… imponía precios fabulosos” (página 52). Otras, la trivialidad continua del pensamiento no excluye el pintoresco dislate: “Surge entonces lo único posible, el tirano, condensación de la energía sin rumbo de la masa, que él no encauza, porque no es guía sino mole aplastante, ingente aparato ortopédico que mecánicamente, bestialmente, enredila el rebaño que se desbanda” (páginas 71, 72). Otras, el investigador de Vacarezza intenta el mot juste: “Por los mismos motivos por los que torpedea la maravillosa gramática de A. Alonso y P. Henríquez Ureña” (página 31).
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Los compadritos de Last Reason emiten metáforas hípicas; el doctor Castro, más versátil en el error, conjuga la radiotelefonía y el football: “El pensamiento y el arte rioplatense son antenas valiosas para cuanto en el mundo significa valía y esfuerzo, actitud intensamente receptiva que no ha de tardar en convertirse en fuerza creadora, si el destino no tuerce el rumbo de las señales propicias. La poesía, la novela y el ensayo lograron allá más de un “goal” pefecto. La ciencia y el pensar filosófico cuentan entre sus cultivadores nombres de suma distinción” (página 9).
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A la errónea y mínima erudición, el doctor Castro añade el infatigable ejercicio de la zalamería, de la prosa rimada y del terrorismo.
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P.S. — Leo en la página 136: “Lanzarse en serio, sin ironía a escribir como Ascasubi, Del Campo o Hernández es asunto que da que pensar”. Copio las últimas estrofas del Martín Fierro:

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Cruz y Fierro de una estancia
Una tropilla se arriaron;
Por delante se la echaron
Como criollos entendidos
Y pronto sin ser sentidos,
Por la frontera cruzaron.
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Y cuando la habían pasao
Una madrugada clara,
Le dijo Cruz que mirara
Las últimas poblaciones;
Y a Fierro dos lagrimones
Le rodaron por la cara.
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Y siguiendo el fiel del rumbo,
Se entraron en el desierto,
No sé si los habrán muerto
En alguna correría
Pero espero que algún día
Sabré de ellos algo cierto.
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Y ya con estas noticias
Mi relación acabé,
Por ser ciertas las conté,
Todas las desgracias dichas:
Es un telar de desdichas
Cada gaucho que usté ve.
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Pero ponga su esperanza
En el Dios que lo formó,
Y aquí me despido yo
Que he relatao a mi modo,
Males que todos conocen
Pero que naides contó.

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“En serio, sin ironía”, pregunto: ¿Quién es más dialectal: el cantor de las límpidas estrofas que he repetido, o el incoherente redactor de los aparatos ortopédicos que enredilan rebaños, de los géneros literarios que juegan al football y de las gramáticas torpedeadas?
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En la página 122, el doctor Castro ha enumerado algunos escritores cuyo estilo es correcto; a pesar de la inclusión de mi nombre en ese catálogo, no me creo del todo incapacitado para hablar de estilística“.

Macri y la vuelta a la naturaleza

enero 27, 2016

presidente-Mauricio-Macri

No. Este no es un posteo sobre bicicletas. Es un homenaje (bah, un afano) a un texto que me impresionó tanto que me lo apropio. Estoy en desacuerdo con la conclusión, eh, pero lo que dice de las pulsiones básicas del macrismo, y también de otras, las del peronismo, me parece acertado y filoso.

Lo encontré en el blog de Martín Rodríguez, un talentoso poeta al que la militancia del palo mira con desconfianza -no es todo lo K que debería ser- y está firmado por Daniel Santoro. Y no puedo estar seguro si es el pintor que resignifica la iconografía del peronismo o el editor de Clarín! Pero tengo que reconocerle una mirada muy inteligente, aunque yo no esté de acuerdo en el diagnóstico. Pero eso va en mi comentario al final.

El actual gobierno se plantea no como un nuevo comienzo fundacional, sino más bien como una vuelta a la amable y eterna naturaleza de las cosas. Esto no podría lograrlo sin antes emprender la tarea de un desmontaje de los lugares de mayor densidad simbólica e ideológica, lugares en torno a los cuales el peronismo, y luego el kirchnerismo, produjeron y replantearon la novedosa articulación entre pueblo y nación, expresada sobre todo a lo largo de los 3 últimos gobiernos.

Esta herencia simbólica se mostró en salones, monumentos, abigarrados fondos iconizados que enmarcaban las cadenas nacionales (maquetas, billetes, Eva Perón, Belgrano, Moreno, los héroes latinoamericanos, etc.), incluso afuera, por detrás de los ventanales no se dio descanso a los requerimientos escópicos, una Juana Azurduy, con su sable erecto, interpelaba a los gobernantes que se sentaban en el sillón de Rivadavia, un sillón de pronto ocupado ahora por un simpático perrito callejero, que por supuesto no tiene en su naturaleza hacer el mal.

El nuevo régimen escópico cambió estas memorabilias nacionales por amistosas fotos de familia sacadas en parques y jardines, fondos de pura naturaleza, sin requerimientos, sin claves visuales a desentrañar; solo una muda y primitiva parodia danzante en el balcón de nuestros más caros discursos fundacionales bastó para que entendiéramos el nuevo paradigma, y esta vuelta de lo natural incluye por supuesto el papel moneda, por tierra mar y aire se muestra la incontenible fuerza de la naturaleza, se exhibe un territorio a explorar, libre de cualquier prejuicio ideológico, purgado de las molestas pretensiones del que viene con opiniones propias. Ingrávidos, sin el peso de las herencias simbólicas, podremos ingresar al fin, con la naturalidad del buen salvaje, al paraíso “naturalizado” del poder global financiero.

Mientras tanto aquí, en nuestra tierra, los compañeros continúan tramitando el duelo de la derrota, se suceden las reuniones, las charlas informales, los intentos de alguna orgánica, se dice “algo tendríamos que hacer”, de alguna manera todo sirve para desangustiarnos, las más diversas opiniones circulan con total libertad, se duda de todo, ¿realmente hubo una voluntad de ganar? ¿Será Cristina la conducción? ¿Todo este caos se ordenará con su vuelta al centro de la escena? ¿Será ella el factor de unidad, o precipitará las rupturas en espera?

Otros compañeros decidieron transitar esta etapa traumática reunidos en parques y plazas, dan pequeñas batallas asamblearias, se entregan a un desgaste inevitable y los hacen al ritmo y en el lugar que el adversario decide con su loco compás de verano, todo a contramano de los conocidos manuales de estrategia.

Es fácil advertir que la noticia más ansiada por nuestro enemigo será la de la ruptura del sistema kirchnero-peronista, la pinza metafísica ya está operando, por un lado el desmontaje simbólico naturalista y por el otro la inminente extracción del núcleo peronista que estructura al kirchenrismo, de modo tal que el kirchnerismo deshuesado pueda -cumpliendo una cruel paradoja- ser ese partido progresista que se insinúa en algunos parques metropolitanos (tan lejos de los conurbanos). Hay compañeros que sueñan el sueño del enemigo, el deseo que el kirchnerismo sea ese partido, un poco PI, un poco flácido y finamente purificado de la mugre peronista.

¿Y que de los sabrosos restos óseos del peronismo? con ellos seguramente se hará un puchero (un muleto liberal opositor), alimento nutritivo para las corporaciones.

Será la tarea de quienes se asuman como la conducción del conjunto de nuestro movimiento aplicar el delicado “arte de la conducción” (también entendiendo éste arte como la posibilidad de transformar la naturaleza). Sin éste complejo equilibrio que implicará renuncias, gestos de grandeza, extrema comprensión, empatía e incluso misericordia, la catástrofe que se anuncia en el horizonte será inevitable, y al menos los próximos 8 años serán, “naturalmente”, de Macri“.

Este texto me impactó porque -por la tarea que hacemos en BASAT– me queda muy clara la importancia que tuvo y tiene en la campaña de Macri el manejo de la imagen. Completamente centralizado y vertical. Hasta en la página de Facebook del último candidato a concejal del PRO en un pueblito de provincia, encontramos la foto relajada, con fondo verde y natural.

Y ayer leo en LPO Marcos Peña les pidió a los ministros que no hagan revisionismo histórico en sus discursos y que eviten hablar de la herencia kirchnerista.

En las reuniones en las que define la estrategia comunicacional del Gobierno, el jefe de gabinete planteó que la nueva administración debe referirse únicamente al futuro y no caer en el pantano de las discusiones sobre el pasado, una especialidad del relato K.

En ese sentido, para simplificar la orden, Peña pidió a los funcionarios que eviten los vocablos con el prefijo “re”, como reivindicar, restaurar, rememorar o reconstruir.

El dictamen responde a lo que en el PRO ya llaman el “modelo ballena”, en referencia a los nuevos billetes que anunció el Banco Central, que eliminaron la figura de próceres como San Martín, Belgrano y Sarmiento para reemplazarlos por cetáceos, yaguaretés y guanacos“.

Ahora, las reservas: Esto es el PRO, la agrupación que traslada a la política convencional el estilo de las ONG. Marcos Peña lo expresa más aún que “Mauri”, al que le sale el empresario de adentro a menudo. Pero… el PRO es la conducción política de un “espacio” mucho más vasto -el 51 %- alimentado por el anti peronismo y por el anti kirchnerismo (Existe una discusión -aunque yo la encuentre un poco idiota- sobre si hay diferencia entre el peronismo y el kirchnerismo. Lo que sí me parece indiscutible es que esos dos “antis” no son lo mismo).

En el anti kirchnerismo pasional puede haber cosas en común con el PRO: el menemismo, por ejemplo, expresó un cansancio con la ideología, con los símbolos tradicionales y también con el sanateo ideológico (que, reconozcamos, abunda).

Pero en el anti peronismo hay tanto de ideología y de símbolos como en el peronismo. Lean La Nación, si tienen alguna duda. La Michetti, la Carrió, muchos radicales, se referencian en ellos mucho más que en los globitos del PRO.

Y la reserva más concreta, aunque parcial, con lo que dice D. S.: la derrota del macrismo, o su validación, no dependen, por la mayor parte, de cómo resuelva el peronismo en lo inmediato el tema de su conducción. Sé que es bueno para nuestro ego pensar así, pero la tradición argentina es que los oficialismos se derroten a sí mismos.

La tarea de reorganización, de renovación (con perdón de la palabra) del peronismo tiene un contenido más importante: definirá lo que les vamos a proponer a los argentinos para el futuro.


Los bancos que se caen en Italia

enero 26, 2016

ruinas

Víctor Arreguine, astrónomo y cordobés, me llamó la atención sobre esta noticia: Italia teme un desplome bancario por créditos morosos. Creo que encaja con mi planteo en el posteo anterior: la necesidad de estar alerta a los procesos globales.

Además, es de interés en sí misma -la de Italia es, después de Alemania y Francia, la 3° economía en la eurozona. También por lo que nos dice sobre lo que está pasando en Europa. Y hasta puede tener un mensaje para nosotros! Como sea, ahora les copio la nota, de El País, un medio bien europeo y nada populista. Después, mi comentario.

La economía italiana esconde una bomba de relojería que ni las hábiles maniobras de distracción puestas en práctica por el primer ministro, Matteo Renzi, pueden ya ocultar. Desde principios de año, el valor bursátil de sus bancos ha disminuido una media del 20 % —alcanzándose incluso caídas del 40 % como en el caso del Monte dei Paschi—, un dato especialmente grave si se tienen en cuenta dos aspectos conectados entre sí.

Por un lado, el sector constituye el 30 % de la bolsa de Milán y, por otro, supone el primer recurso —muy por delante del mercado de capitales— al que acuden las pequeñas y medianas empresas para financiarse. No es de extrañar por tanto que la crisis —desde 2008, Italia ha perdido ocho puntos del PIB y un cuarto de la producción industrial al tiempo que se duplicaba la tasa de paro— haya provocado una morosidad casi imposible de asumir.

Se estima que los créditos concedidos por los bancos italianos y que ya no podrán recuperar superan los 200.000 millones de euros —un 16,7 % del total, más del doble que en España (el 7 %) o Francia (el 4 %)—, a los que hay que añadir otros 160.000 millones que, según el Banco de Italia, tampoco se podrán cobrar. Una parte de la solución —o más bien del parche— sería la creación de un “banco malo“, una opción que Italia rechazó cuando la pusieron en práctica España o Irlanda, pero cuyas condiciones negocia ahora a contrarreloj el ministro italiano de Economía, Pier Carlo Padoan, en la cumbre de Davos. Su carta principal es que la explosión de la bomba italiana —la tercera economía de la UE— afectaría de lleno a toda la eurozona.

… La pretendida reforma del sistema bancario está resultando un fiasco: con bancos salvados in extremis —y sobre los que planea la sospecha de tráfico de influencias a favor de familiares de destacados miembros del Gobierno—, otra media docena larga de bancos en venta sin esperanzas de comprador y, lo que es más grave, la ausencia de un diagnóstico real de la situación dada la opacidad de las instituciones financieras. Según las encuestas, el 60% de los italianos considera que Renzi está manejando mal el asunto de los bancos, y solo un 28% lo aprueba“.  (completo aquí)

Nada nuevo, en realidad. Sólo otro acto más en el drama de la burbuja de la banca europea. Que es una más de las que produce, irresistiblemente, el actual sistema financiero. La diferencia es que allí, al contrario que en EE.UU., China o Japón, no hay un Estado centralizado que pueda controlar su desinfle.

Más allá, o más acá, de la economía, otras noticias de hoy: Presión en la UE para suspender dos años la libre circulación de personas, El Parlamento danés aprueba la confiscación de bienes a los refugiadosRoma cubre sus estatuas desnudas para no perturbar a la delegación iraní, me hacen pensar si la vocación europea de buena parte de nuestros compatriotas no debe ser repensada.

Somos también herederos de Aquino, Maquiavelo, Montesquieu, Beethoven, Freud, y todo el resto. Y no se me ocurre proponer descartarlos. Pero creo que hay que hacer ¿como se decía? “beneficio de inventario”.


El mundo que anunciaron en Davos, y la Argentina

enero 26, 2016

china

Como ya escribí en el blog -y dijeron antes muchos otros- el Foro Económico Mundial de Davos es un ejercicio de relaciones públicas para los Estados y las grandes corporaciones, una búsqueda de contactos -networking, le dicen ahora- para políticos de nivel medio y ejecutivos varios, y una marca snob para los que quieren convencerse que son parte de una élite global.

Pero eso no significa que ahí no se hagan, a veces, anuncios importantes. Esta vez fue una de esas ocasiones. Lamentablemente, no fue “la decisión de volver al mundo” de la Argentina, como la describen columnistas en un esfuerzo de chupamedismo. Nadie importante se mostró muy interesado en el asunto. Ni, seamos francos, la intención del actual gobierno por reingresar al circuito financiero “occidental” -como tomador de crédito- justificaba mucho interés.

El anuncio significativo en términos globales -no repentino, por supuesto- fue formalizado ahí por el vicepresidente de China, Li Yuanchao:

La República Popular China está dispuesta a mantener la intervención en el mercado de valores para asegurarse que unos pocos especuladores no se benefician a costa de los inversionistas regulares.

“Un mercado con excesiva fluctuación es un mercado de especulación, donde solo unos pocos se quedan con los beneficios y la mayoría de la gente sufre”, dijo Li, al tiempo que señaló que “tenemos que hacer que el mercado de valores sea más dinámico, pero también tenemos que fortalecer la regulación”.

Por otra parte, el líder chino intentó dar tranquilidad a los mercados respecto al estado de la segunda economía mundial, asegurando que ha entrado a una “nueva normalidad” con un “crecimiento más estable”.

“Para esta nueva normalidad necesitamos cambiar el modelo de crecimiento, cambiar el concepto de desarrollo, la manera como crecemos, y centrarnos más en la calidad que en la velocidad”, afirmó Li, al tiempo que indicó que la prioridad en los próximos años “será mantener un crecimiento medio-alto”.

Estas declaraciones suenan muy distinto del catastrofismo que reflejan los medios económicos del Atlántico Norte. Y, por supuesto, a lo que dijo, también en Davos, el emblemático inversor George Soros: la economía China se dirige a un aterrizaje forzoso y contribuirá a la deflación global. “Es prácticamente inevitable“.

Pero están hablando de lo mismo: La próxima etapa, “prácticamente inevitable”, de la economía global. Soros es uno, el más visible para el ojo periodístico pero sólo uno más entre muchísimos, de los que se beneficiaron por largas décadas. con la “excesiva especulación”. Es natural que exprese la misma preocupación que podemos leer en Financial Times, Bloomberg, The Economist,… Los voceros autorizados de esta etapa del capitalismo financiero.

Y don Li, por su lado, está obligado a decir que todo está bajo control. Como cualquier ministro de economía en cualquier país. Como lo hacen los nuestros, antes y ahora.

En mi opinión, estamos presenciado el agotamiento de las posibilidades de la etapa anterior, definida por la conversión de China en el taller global. Procesos similares habían ocurrido antes, con Japón y otras economías, menores, del Este de Asia. Pero la incorporación de una parte sustancial de los mil trescientos millones de chinos a la producción y al consumo, en el marco de una globalización acelerada, fue la que transformó al mundo, y a las reglas de juego de la economía, en los últimos treinta años.

Una condición decisiva fueron, por supuesto, las reformas de Deng Xiaoping en los ´80, y su apertura, controlada, a la inversión internacional. Las que a su vez fueron hechas posibles por la jugada geopolítica pergeñada por Chou Enlai y Henry Kissinger, el acuerdo entre China y los EE.UU., una década antes.

Pero otro factor fundamental fue la “Revolución Conservadora” -la experiencia neoliberal, bah- impulsada por Reagan y Thatcher, y copiada en el resto del mundo, que permitió la desindustrialización -en los rubros que requerían mano de obra no especializada, al menos al principio- de los países desarrollados. Puede agregarse como causa -pero también como consecuencia- el derrumbe de la Unión Soviética y de (casi todas) las economías de control centralizado.

El resultado fue… el mundo que conocemos ahora. El abaratamiento de las manufacturas -de las que un porcentaje gigantesco llevan la etiqueta “Made in China“, el debilitamiento del movimiento obrero en la mayoría de los países de “Occidente” y la demolición parcial de los Estados de Bienestar, el desarrollo de una economía de servicios. Indirectamente, la consecuencia más pesada: que el criterio principal de la actividad económica dejó de ser la producción, las ventas, aún la ganancia, sino la valorización financiera de los títulos que la representaban. El Gran Casino Global. Y la creación de una clase transnacional de super ricos: los ganadores de ese casino.

Para ser realistas, y no repetir el desaliento de moda entre la izquierda que perdió sus sueños, reconozcamos que este proceso representó para cientos de millones de chinos el salir de la pobreza rural y acercarse a los estándares de una clase media (Esto es seguramente lo que le importa más al gobierno chino. Como debe ser). Y también significó, lo que nos debe importar más a nosotros, a través del aumento del consumo de esos millones de chinos, la valorización de las materias primas que los países de América del Sur exportamos, a partir, aproximadamente, del comienzo de este siglo.

Hizo posible la aparición de gobiernos más o menos distribucionistas en nuestros países. Que, con mayor o menor inteligencia y decisión, mejoraron las condiciones de vida de nuestros pueblos.

Este es el proceso, con sus luces y sus muchas sombras, que toca a su fin. Los capitales huyen de los “mercados emergentes”, BRICS deja de ser una “marca” de inversión: Brasil está en una recesión grave, Rusia en una menor, gracias a la firmeza de su gobierno y a un pueblo acostumbrado a las privaciones,… El gobierno chino, al que nadie puede darle lecciones de realismo, toma las medidas que considera apropiadas: El Banco Popular de China inyectó US$ 61.000 millones al sistema financiero; El primer ministro de China, Li Keqiang, reiteró la urgencia de reducir el exceso de capacidad en las industrias del carbón y del acero como parte de la reestructuración económica del país;…

Atención: no estoy practicando un catastrofismo del subdesarrollo. Menos aún nuestros amigos orientales: China tiene problemas, pero se plantea seguir creciendo a al menos un 6,5% anual hasta 2020; para los que conocen la fórmula del interés compuesto, eso indica casi media China más en cinco años. Es un paso gigantesco, salvo para la lógica enloquecida del casino, que exige más y más valorización financiera.

India no deja de crecer. Brasil, su demografía y su historia garantizan que tarde o temprano volverá a hacerlo. A Argentina no le faltarán clientes, si eso es lo que nos preocupa.

Lo que nos falta, y necesitamos encontrar, es un proyecto viable de crecimiento. Este bosquejo, muy elemental y discutible, ha sido un intento de describir, no lo que tenemos que hacer, sino los cambios en el mundo que a su vez condicionan lo que podremos hacer. Y faltan bastantes datos todavía. ¿Seguirá la discreta recuperación de los EE.UU. o, como ahora parece probable, vuelve a caer en recesión?

En el pasado, el gobierno de Cristina Fernández, ante las limitaciones que se hicieron evidentes en 2008, encontró en el estímulo al consumo y la defensa del empleo una forma de evitar sus consecuencias para el bienestar popular. Reconozco que ironicé sobre el “keynesianismo chabón”, pero resultó más eficaz que las medidas más ortodoxas que aplicó Brasil. O que el ajuste perpetuo de las economías del Sur de Europa.

El gobierno de Mauricio Macri, en cambio, ha elegido asumir las reglas de juego de la globalización, cuando cualquier lectura de los mismos medios internacionales que son sus defensores indica que no es un buen momento. Uno recuerda una frase afilada del joven Winston Churchill, cuando era un diputado batallador en las internas del Parlamento sobre otro, rival suyo “Es el único ejemplar de rata que corre hacia un barco que se hunde“.

Como sea, es su apuesta. Si fracasa, será probablemente la tarea del peronismo elaborar una propuesta a la sociedad adecuada a las nuevas realidades.


Un consejo para comunicadores

enero 25, 2016

Hipatia-de-Alejandria

Gracias al licenciado Baleno -un talentoso bloguero que sube posteos reflexivos ¡y breves!- conocí el blog español La venganza de Hipatia. Es de Angelo Fasce, un filósofo de la ciencia con un Master en neurociencias, con un planteo muy similar al de nuestro Mario Bunge (Como él, también dogmático en algunos temas, pero, si bien la ciencia y el reduccionismo no tienen todas las respuestas, brindan menos tonterías que otros sistemas de creencias).

Baleno selecciona este texto, que se los traduzco del madrileño a continuación. Después, agrego el consejo del título.

Todos hemos sido protagonistas de la frustrante situación de tratar de explicar por qué lo que cree un interlocutor nuestro no tiene sentido. Se analizan las falencias de sus argumentos y se presentan las incontestables evidencias que refutan la creencia, incluso se hace todo con mucho tacto dando a la otra persona una salida sin humillación; pero nada, no hay manera. La gente no se deja convencer y se afirma en su posición. Primero algo dubitativa, aunque luego se le dibuja una sonrisa condescendiente, y adopta una actitud de completa cerrazón mental. No importa lo buen orador que uno sea. Ya podría tener a Carl Sagan explicándole con toda la poesía del mundo por qué no tiene razón, que esa persona no se va a bajar de su burro.

También hay otro fenómeno muy relacionado, aunque más raro. No todos lo han visto, pero si lo anterior te deja desconcertado, ver esto te suele obligar a replantearte toda esperanza en la humanidad: la radicalización como respuesta ante la evidencia en contra de una creencia. Existen personas, y grupos de personas, que en lugar de simplemente encerrarse en sus creencias ante la evidencia en contra, se mueven hacia ideas cada vez más y más delirantes. Este fenómeno de suave deslizamiento hacia la completa irracionalidad es típico de sectas, y todos los que tienen tendencia a este tipo de proceso mental tienen muchas chances para acabar con los raelianos o tratando de quitarse engramas y comiendo placentas a la brasa con los cienciólogos incluso los hay tan extremistas que llegan a convencerse de que Tom Cruise es un buen actor“.

El fenómeno de los sistemas de pensamiento cerrados no es resultado de discusiones, ni de enfrentamientos. Aunque los estimulan. Los casos leves son bastante comunes -sobre todo hoy, cuando se usan más y más las redes sociales- y tienen que ver con el hecho que los que comparten una idea -o un prejuicio- se comunican sobre todo entre ellos, y la refuerzan.

Por eso es que uno observa -y sacude la cabeza- cuando ve a los militantes “del lado de uno” dirigirse a los que tienen dudas “del otro lado”, diciéndoles, en concreto, que son unos imbéciles. O, en la inmortal consigna de nuestras hinchadas “vos no existís!”. Es la forma más eficaz de afirmarlos en su postura.

(Es cierto que esta es una mirada profesional. A muchos militantes -o simples entusiastas- no les interesa convencer a nadie, sino refirmarse en su identidad).

Pensándolo bien, algo de esta crítica se le puede hacer a Fasce. Y al gran Mario Bunge. Se suben al pedestal de su conocimiento científico y desde ahí pontifican a los simples mortales. Pero la ciencia es una actividad, no un conocimiento.


La batalla de la comunicación: perfil de un comandante

enero 24, 2016

the newsroom

Se puede decir que la comunicación es la actividad humana por excelencia. Y es una parte fundamental de la política. Entonces, no es un tema que voy a analizar como se debe en un posteo al final de un domingo muy caluroso.

Pasa que veo que el kirchnerismo está repitiendo un discurso parecido al del alfonsinismo después de su derrota “No supimos comunicar“. Es cierto, en los dos casos. Pero no es toda la historia.

Igual, no voy a tratar de negar que -por todo el esfuerzo que los gobiernos K pusieron en ese campo, el mayor de cualquier administración peronista desde los tiempos del legendario Apold- no consiguieron un buen resultado. En “Ni a palos”, un suplemento inteligente del fallido Tiempo Argentino, publicaron hace una semana lo que podría ser una autocrítica (de otros). Se las copio:

El empresario (?) de medios

No lee diarios.

Le gusta salir en Gente.

Sueña con sábanas y sábanas de Anses con todos los ítems en cero.

Tiene sueños húmedos con moratorias impositivas.

Debe.

Siempre lo incomodó el personaje de Don Carlos en las propagandas de la AFIP.

Se hizo comprar por Mercado Libre un libro autografiado por Jacobo Timerman.

Nunca lo leyó.

En la primaria juntaba figuritas y se las revendía a sus amigos.

En el especial que se mandó hacer en una de sus revistas dijo que esa época fue “la mejor de mi vida”.

Es lo de los que dicen mucho “hay que cambiar el chip”.

Por supuesto, el chip siempre lo cambian los otros.

Le gusta Facundo Manes.

Todo lo que sabe de periodismo lo aprendió viendo El mismo amor, la misma lluvia.

Tiene personal trainner.

Fan del crossfit.

Siempre un amigo en el gobierno.

Mucho de twittear.

Vacaciones en Miami o alguna “isla paradisiaca”.

Punta del Este en épocas de ahorro.

A veces viaja solo para ir al freeshop.

Uso excesivo y polémico de musculosas en verano.

Colecciona boludeces.

Caras.

Porta reloj de cinco dígitos.

En dólares.

Fuma habanos, pipa, cigarrillo electrónico, narguille, 100’s, cualquier cosa menos un simple y convencional cigarrillo.

Al hijo le puso un nombre italiano tipo Santino o Giordano.

Mitad del año de vacaciones.

Siempre envidió la galera que se puso Gravier cuando se casó con Valeria Mazza.

Tiene una colección de moños.

Se ve a sí mismo como el personaje de Jane Fonda en The Newsroom.

En realidad su medio se parece más al Baltimore Sun de The Wire o a Hecho en Buenos Aires.

Le gusta comer en Kansas“.

No voy a decir que no hay bastante de verdad en esta caricatura.

Y lo subo porque me parece que apunta a un problema más grande y grave: creer que se puede hacer una “burguesía nacional” con atorrantes.

Pero… tampoco hay que pensar que es un problema de tipos. El Jorge Lanata que contribuyó al éxito de Página 12 en los ´90 o de PPT hace poco, no tiene un perfil muy distinto.

Creo que juega otro factor: es lo bastante astuto para darse cuenta que el periodismo oficialista aburre.


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