Un consultor racional para Macri

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Soy lector de las columnas de los sábados de Eduardo Fidanza en La Nación, y algunas las he subido y comentado en el blog. Para ser franco, no todas son interesantes. A muchas las leo como reflexiones convencionales y previsibles de la intelectualidad de la vieja social democracia argentina, la que se definió desde hace 70 años por su rechazo al peronismo.

Igual, es un hombre inteligente y escribe bien. A la de hoy, aunque cita a Mora y Araujo, un sociólogo al que respeto mucho, y encuestas de Poliarquía, a las que respeto un poco menos, no la clasifico entre las interesantes. Pero me pareció que vale la pena reproducirla, porque encuentro que es una reflexión sobre el dilema del gobierno Macri, y la actitud que recomienda. Creo que dice algo sobre los que apoyan a este Presidente sin creer en el “relato” PRO. Al final, una brevísima reflexión mía.

En su libro La Argentina bipolar, Manuel Mora y Araujo afirma que la opinión pública argentina es muy volátil. Se caracteriza por fuertes cambios de expectativas. Premia y castiga con rapidez. Muta de ideas repentinamente, abandonando el optimismo para trocarlo por visiones adversas del futuro. Y a la larga exhibe cierta circularidad. En rigor, según la interpretación de Mora, se trata de una conducta defensiva. Ante un país inestable, la gente se adapta respondiendo a la incertidumbre con apegos eufóricos, desconfianzas repentinas y rechazos viscerales. Considerando plazos más extensos, estos altibajos habilitan la comparación: el humor de los argentinos frente al poder semeja a la célebre patología psiquiátrica. La opinión pública marcha en círculo del éxtasis a la agonía.

La observación de tendencias a lo largo de tres décadas avala este argumento. Alfonsín generó extraordinarias expectativas, que se convirtieron después en rechazo e indiferencia. Sólo la enfermedad y la muerte le devolvieron el respeto, expresado en una multitudinaria despedida. Con Menem y De la Rúa la sociedad fue más brusca: pasó del fervor al castigo, sin atenuantes ni reconocimientos. La volatilidad se expresó de otro modo durante el kirchnerismo y afectó sólo a Cristina. Ella cayó de una imagen positiva cercana al 60%, al iniciar su primer gobierno, a alrededor de 20% tres meses después, cuando ocurrió la crisis del campo. Luego de enviudar y con la economía creciendo, volvió a la cima, para caer más tarde, describiendo una evolución errática que no le impidió, sin embargo, concluir su ciclo con 40% de apoyo. Néstor Kirchner, en cambio, fue el único presidente que, hasta ahora, esquivó la bipolaridad de los argentinos. Su alta valoración fue estable entre 2003 y 2007.

Interesa la historia porque esta semana trascendieron los primeros datos sobre la evaluación del nuevo gobierno. Los resultados del sondeo de Poliarquía son muy prometedores para la reciente administración: la aprobación de la gestión supera el 70%, el presidente posee una imagen positiva del 64%, y su gobierno, del 58%. En principio, los argentinos le están otorgando un importante crédito temporal al oficialismo. Un dato clave de la confianza en el Gobierno así lo indica: casi el 70% de la población estima que Macri “sabe cómo resolver los problemas del país, pero necesita tiempo”. Junto con el Presidente, en el podio de los más apreciados se ubican María Eugenia Vidal, hoy la dirigente mejor evaluada del país, y Sergio Massa, al que Macri acaba de elevar a la categoría de principal líder opositor. El balance se completa con un dato sorprendente: dos tercios juzgan de manera favorable la política económica.

La buena imagen del Gobierno queda enmarcada por un incremento notable del optimismo sobre el futuro del país. El 69% considera que la situación mejorará en los próximos meses, mientras se estima que hubo progresos en la calidad de los dirigentes y disminuyeron la corrupción y la inseguridad. Pero es en las esperanzas sobre la economía donde, paradójicamente, se advierte la reversión más radical del estado anímico, compatible con la tesis de una opinión pública volátil. El 58% cree que 2016 será un buen año económico, y el 61% tiene la misma opinión sobre la evolución de la situación de acá a tres años. Para tener una idea del cambio de expectativas, considérese que a mediados de 2014 menos del 20% de la población era optimista pensando en los siguientes doce meses.

Sin embargo, el optimismo no se asienta en una visión edulcorada del presente. Da la impresión, más bien, de que es la consecuencia del cambio político, al que la sociedad pareciera concederle un efecto mágico. La gente le reconoce carisma al Gobierno, pero no se engaña sobre las dificultades que atraviesa en su vida diaria: el 50% afirma que la situación económica es regular, y el 24% que es mala; el 66% sostiene que en el último mes los precios aumentaron mucho, mientras que el 49% espera que en los próximos el incremento continúe, aunque a ritmo más moderado. Estas opiniones resultan coherentes con el diagnóstico de problemas que traza la sociedad: las contrariedades económicas (inflación, desempleo y bajos salarios) superan largamente a la inseguridad.

La evaluación del nuevo gobierno y las expectativas que la acompañan se prestan, en principio, a dos lecturas. Una es amable y evidente: los argentinos en general, no sólo los que votaron a Cambiemos, simpatizan con las autoridades y les conceden un crédito para encarar los problemas del país. La otra lectura es inquietante: existe una enorme brecha entre las expectativas de bienestar y las posibilidades efectivas de alcanzarlo, a la luz de los graves problemas heredados. La economía está exhausta pero la gente, de vacaciones y escasa de información, cree que todo marchará de parabienes.

Sólo el liderazgo político del Gobierno y de la oposición responsable puede achicar esta brecha. En el corto plazo, es preciso contener a los argentinos y prepararlos para días difíciles. Ése será el requisito de tiempos mejores. De lo contrario, retornará la bipolaridad de un país indolente, acostumbrado a vivir por encima de sus posibilidades“.

Como digo en el título, es un consejo racional, que toma en cuenta los datos de la realidad económica -que es, a la larga, el factor decisivo: El gobierno debe tratar que los argentinos de a pie acepten que vienen días difíciles. Pero… desde mi experiencia profesional tengo que decir que la racionalidad no es lo único ni lo que más importa en política. Los votantes, o una porción de ellos, pueden aceptar inconvenientes y pérdidas -las aceptaron ya- por ideales o prejuicios. Pero hacia adelante, el gobernante debe ofrecerles esperanzas. Creo que Macri se aferrará más a Durán Barba que a Eduardo Fidanza.

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7 Responses to Un consultor racional para Macri

  1. Norberto dice:

    Debo aceptar que parece acertada esa encuesta hecha en Palermo Chico como lo conocíamos los vejestorios, o Barrio Parque como se lo conoce ahora, pero lo lógico es que Poliarquía la extienda al país, y cuando habla de las situaciones personales, parece que lo hace.
    Para eso me quedo con la de Manejame la Fruta, que por lo menos reconoce el núcleo duro de oposición que se ubica entre el 35% y el 40%, aunque da de baja a la izquierda que aporta entre un 5% y un 8% adicionales, y que con disidencias con ese núcleo duro, tampoco está de acuerdo con las medidas del Gobierno del Sr. Presidente.
    Nunca menos y abrazos

  2. dónde hicieron la encuesta, en la caba?

  3. fmcapo dice:

    El artículo es muy realista y predice con exactitud el futuro de Macri, al cual no hay Durán Barba que lo salve.
    Billetera (vacía) mata marketing y globos.

  4. Ricardo dice:

    Me he convertido en asiduo lector de este Blog, en esta oportunidad, comento, no lo creó a los datos de poligarquia

  5. Politico Aficionado dice:

    No creo demasiado en lo que sostienen Management & Fruit, Poligarquía y otras consultoras.
    Tal vez sean muchos los que crean que nos espera un futuro venturoso de la mano del tilingo.
    Tal vez to mismo me convenza, SI llegan la Revolución de la Alegría y la Pobreza Cero.
    Pero sospecho que, de aquí a un año o dos, a las puertas del cementerio, con el dedo invisible del Mercado hurgando en lugares que creían reservados al proctólogo, mas de uno repensará sus adhesiones.

  6. Silenoz dice:

    E’ta e’ mundial

    “los argentinos en general, no sólo los que votaron a Cambiemos, simpatizan con las autoridades y les conceden un crédito para encarar los problemas del país.”

    Ja ja.. ‘jate de hincha’ la’ talope Fidanza…. en fin

    Como dice el cro. Artemio: re edición del estamos mal pero vamos bien… y buehhh para esto está la prensa oficialista ¿no?

  7. Mariano T. dice:

    Me parece que se estan haciendo muchos microclimas simultáneos. Desde las viudas de las plazas hasta los que apoyan todo.
    El trabajo de encuestas debe depender mucho de la calidad de muestreo.

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