Crítica de la autocrítica

Hamlet

Quiero hacer un aporte al debate sobre nuestros errores y limitaciones, porque es importante y valioso. Y quiero que sea breve, porque creo que no es lo más importante y valioso que podemos hacer, que tenemos que hacer. Pienso que se le está dedicando demasiado tiempo.

Ante todo, les digo que, como autocrítica, es muy indirecta. Se discuten los errores y limitaciones de Cristina como Presidente y conducción política, o de Scioli como gobernador y candidato. O de ambos. Se habla mucho menos de los errores y limitaciones de nosotros, de los que los apoyamos.

Es humano, y no es tan grave. A mayor poder político, mayor visibilidad. Te tiran más piedras. La objeción fundamental a este debate -entre los que critican errores y los que critican a los que critican errores- es que gira sobre una batalla pasada.

Dije que era importante y valioso, eh. De los combates anteriores se sacan lecciones. Pero… la primer lección que hay que aprender, la más obvia (aunque casi todos la pasan por alto), es que la siguiente batalla será distinta. Alguien ganó y alguien perdió, y eso cambia la relación de fuerzas, el tiempo y el lugar.

Además, nadie va a cometer los mismos errores, porque su situación no es la misma. CFK, por ejemplo, ya no es Presidente, y DOS no es gobernador. Muchísimos más perdieron sus cargos, y aún los que siguen siendo gobernas o legisladores no están en la misma relación con el oficialismo nacional. (A lo mejor ellos u otros cometen errores parecidos, pero no podrán ser idénticos. Y no los dejarán pasar tan fácil, porque se han visto las consecuencias. Perón y la Iglesia católica no se volvieron a enfrentar, después de 1955).

Esto está dirigido a los blogueros que han escrito reflexiones agudas, y también angustiadas, porque es difícil cuestionar las creencias del grupo de uno. O como el compañero Ramírez, a quien recién subí un texto donde marca las falencias de quien admira, respeta y sigue. No a la mayoría de comentaristas, en blogs o en las redes sociales: ahí están las dos hinchadas, la que “autocritica”, mal, a los K, y la otra que “autocritica” a los que se atreven a cuestionar algo tan maravilloso.

Y escribo esto para asegurarles que los cambios que se piden, y también los que no se piden, se van a dar, como siempre sucede en los asuntos humanos: a través de la confrontación entre proyectos, ideales y ambiciones. Corporizados en hombres y mujeres, por supuesto.

En unos pocos meses, habrá elecciones internas para la conducción nacional del PJ. Y en varios distritos, para la conducción local. Seguramente en la Capital, por ejemplo (¿Ustedes no creían que la concentración que se reunió para escuchar a Kicillof en el Parque Centenario era para aprender economía, no?).

Y en unos pocos meses más, se empezarán a disputar las listas para las elecciones legislativas de 2017. Ese es el proceso que determinará el peronismo y el Frente que viene.

Tratemos de corregir ahí nuestros propios errores y limitaciones: Que se resumen en uno: el no poder, no saber o no querer participar.

14 respuestas a Crítica de la autocrítica

  1. victorlustig dice:

    va a estar buenisimo, la verdad

  2. Marcelo Arndt dice:

    El ciudadano común ve con desagrado que a unas dos semanas de asumir el gobierno de Macri, el kichnerismo lo trate sin consideración por los 14 millones que lo votaron, lo insulte aprovechando los pocos días que le quedan a un programa de tv ex oficialista en la tv pública que pagamos todos. También las mentiras de la canciller de Venezuela tratando de insultarlo. Eso no es peronismo es kichnerismo que ni siquiera hizo una autocrítica de sus 12 años de gobierno y como con viento siempre a favor perdió el poder.-

    • Silenoz dice:

      “El ciudadano común….”

      Decime ¿vos hablás en representación de algún colectivo (por elección mediante o vía alguna encuesta) o sólo se remite a tu prejuicio?

    • Norberto dice:

      ¿Y Ud cree que es peronista?
      ¿No consultó un analista, porque lo suyo es grave?
      Mire, yo viví el peronismo del General y Evita, y sin los medios económicos de esos tiempos, lo más parecido en estos últimos setenta años fueron estos doce que acaban de terminar, además reconstruyendo el país desde los cimientos, que es donde lo habían dejado ¿peronistas? como Ud y radicales como De La Rua, cuyo parecido en gestos, ideas y colaboradores con el Sr. Presidente cada vez son más evidentes.
      Creo que ya se lo pregunté, ¿Ud debe ser de la Braden, no?
      Nunca menos y abrazos

    • Raúl C. dice:

      Silenoz, Norberto:
      ¿Vieron cómo cambió el estribillo, el leit motiv de la Oficina?
      El último tema ‘sincronizado’ de la era K. era que había que devaluar.
      Eso (y otras cosas) ya lo consiguieron.

      Ahora EL tema es ‘hacer un peronismo sin un solo K.’. Claro, es vital para estos.

  3. Cine Braille dice:

    No existe el ciudadano común, es más, no existió jamás esa abstracción, empezaste con el pie izquierdo. Por contraste nos enteramos de que los kirchneristas no son ciudadanos comunes. Aflojemos con las añoranzas de 1955-1973 que recién van 12 días de macrismo.
    Saludos

    • Raúl C. dice:

      Ya tenemos nuestras propias cautelares.
      Ya tenemos nuestros propios títulos ‘La Justicia…’.
      De todo se aprende algo.
      Juás…

  4. Capitán Yáñez dice:

    Pues por lo que fuere… no se puede negar que un economista reúna una multitud para escucharlo es una extravagancia.
    Empiezan a aparecer los dirigentes, parece.
    Y, como era esperable, no habrá autoflagelaciones con alambre de púas en plaza publicas. Cara’e caballo tendrá que reemplazarlas con “escandalosas revelaciones”.
    Qué se le va’ce.

  5. facinlaburo dice:

    Algo que me parece complementario de lo dicho:
    Es muy difícil la autocrítica. Si uno no es un sorete asumido, actúa en función de lo que le parece mejor en cada situación. A veces los resultados son lo suficientemente contundentes como para que uno se dé cuenta de que se equivocó, en especial si son contrarios a lo que uno quería lograr, pero no siempre es así de obvio.
    Si bien en general en política están en juego intereses contrapuestos, y la percepción de error o acierto varía en relación con dichos intereses, creo que son los otros quienes ven más claramente los errores de uno. Por eso, tal vez lo único que puede hacerse en estas situaciones en las que se requiere o reclama autocrítica es escuchar a todos los votantes que se pueda, sin intentar convenverlos de nada ni dar explicaciones si no las piden. Después uno podrá así reflexionar con lo recibido y probablemente será capaz de ver algunos errores.

  6. MARCELO ARNDT: El “ciudadano común” que mencionás (colijo que es el marido de Doña Rosa) debería saber que el exabrupto de la canciller de Venezuela se hubiera evitado si el señor Macri no se hubiese comportado como un auténtico pajuerano, planteando un asunto que no correspondía en absoluto al nivel de la reunión y a las costumbres diplomáticas respetadas por todos. Como debutante en esos ambientes el señor Macri debió haber hecho lo que todo novato juicioso haría: mantener la boca cerrada para educarse y aprender. En vez, prefirió el papelón. Mal comienzo, mal comienzo.
    Eddie

  7. contradicto dice:

    Estimado Abel, presiento (y me hago cargo de cualquier error de apreciación) que este excelente post tiene lejanamente que ver con lo que escribí acá (http://blogcartonero.blogspot.com.ar/2015/12/calma-serenidad-y-pases-cortos.html). Agradezco su dedicación y el lugar para el debate.

    Permítame primero hacer algunas disecciones que considero importantes. La primera es que siendo reconocido mi sesgo pro-scioli desde hace más de un año (sí, más de un año, cuando otros lo votarían sólo “desgarrados”) cuando hablo de autocrítica no se la estoy asignando como tarea pendiente exclusivamente al ultrakirchnerismo y en particular a CFK. Mi propuesta, la invitación de un humilde e intrascendente bloguero, recorre a toda la conducción e incluye a Daniel Osvaldo.

    De mis posts de noviembre, Derrota I, II y III podría deducirse, en cuanto a conducción, una responsabilidad compartida. Digamos 66% (Derrota I y II) para CFK y 33% (Derrota III) para DOS.

    Notablemente, cuando escribo sobre el tema, saltan dos tipos de respuestas: todo el espectro antiK, con sus chicanas clásicas. Mi indiferencia es la moneda de cambio. La autocrítica y sus prolegómenos son un tema interno del FPV. Pero es cierto que no hay un ágora exclusiva del FPV donde esta discusión vaya a tener lugar. Por lo tanto discutimos en tuiter y en los blogs, a calzón quitado y, como decía el gran Obdulio, los de afuera son de palo.

    El otro tipo de respuestas es tan intenso y urgente como el de los trolls antiK: viene del ultrakirchnerismo. Acusa al sciolismo de tibieza, de falta de votos, de poca gestión, etc. Hay una actitud ambigua ahí: un poco de cola de paja, decían en mi pueblo y mucho de histeria (sin sexismo, sin chicana, en su acepción más rigurosamente psicoanalítica).

    Objetás (atinadamente) en el post que la autocrítica, es un balance que orbita sobre una batalla pasada. Convengo. Es casi totalmente cierto. Con una sola excepción: cuando esa autocrítica es funcional a una construcción política futura.

    Es absolutamente cierto lo que decís: la autocrítica en política se resuelve siempre “on the fly”, en acción, en la pugna de voluntades (papeles en una urna, manos que se levantan, etc.) Hablo de funcionalidad porque mi propuesta de autocrítica es acelerar esa construcción de poder que quedó vacante el 23 de noviembre (estoy seguro de que a todos se nos han acercado en las últimas semanas preguntándonos cómo sigue la militancia).

    En mi percepción y sólo en lo que atañe al FPV, el primer candidato que ingrese de manera franca en una senda que empiece por la autocritica (condición necesaria pero no suficiente), es el primero que llega a la salida del túnel en el que nos sumió la derrota.

    Por qué? Porque, repito un remanido argumento, esto sigue siendo persuasión de voluntades, aún cuando la campaña y la elección ya terminaron. De quiénes? De ese 29% que refiero en mi post como los “presta-votos”.

    Observo con curiosidad la refracción que produce entre compañeros K la invitación a la autocrítica abierta. La autocrítica, la contrición, el perdón que se da y el que se recibe, son humanos y nos hacen más humanos. Eso también le pedimos a nuestros líderes. A cualquiera de nosotros nos ha pasado equivocarnos ante alguien que tienen una posición de poder relativo inferior a nosotros: puede ser un empleado, un compañero de trabajo más nuevo o más joven, una empleada doméstica, un hijo; si enmiendo el error con indiferencia o con omisión seré valorado en peor grado que si enfrento honestamente mi falla, reconozco y propongo acción reparativa.

    Nada más poderoso que el vínculo en el que quién me sigue, sabe que soy humano, sabe que tengo limitaciones y sabe que voy a dar todo por él. La política es, ante todo, el registro de nuestra condición humana. Y para sacarlo del campo teórico y ponerlo en figurativo, afirmo: CFK fue más líder cuando lloró desconsolada junto al cajón de su marido que cuando nos dio lecciones de negociación con fondos buitre.

    Es altamente probable que lo que pido no ocurra. No al menos de una manera ostensible. Finalmente no es tan importante. Su verdadero objetivo era apurar los liderazgos frente a la anomia de estas semanas.

    Agradezco su espacio y su referencia.

    • Abel B. dice:

      Estimado:

      Es cierto. Tu posteo fue uno de los que me impulsó a escribir éste. Pero no estoy polemizando con tus argumentos (con los que estoy en general de acuerdo); es con el conjunto de los “autocríticos”.

      Atención: reconozco que es una actitud valiosa y necesaria. Lo digo arriba. Pero… no sirve para sumar voluntades. No habrá militantes que marchen tras la bandera “Autocritiquemos a Fulano”. Y la política es sumar voluntades o no es nada.

      Por eso esta no es una discusión con lo que vos planteás. Creo que podés tener razón: Si un líder fuera capaz de decir “Me equivoqué en esto”, es posible que tuviera más peso que si deja que lo proclamen infalible.

      El punto es que esa es una decisión personal del hombre, o la mujer. Muy personal. No la tomará porque otros -con sus agendas, prejuicios, expectativas- se lo digan.

      Entonces, yo tomo a nuestros referentes por lo que son. En general, somos lo que somos. Las transformaciones son raras, sobre todo después de los 30 años.

      Así, repito mi propuesta: Hagamos política con lo que somos y lo que tenemos. Recordemos que cada peronista debería llevar, según Perón, el bastón de mariscal en la mochila (Algunos, entre los dientes).

      Un abrazo

  8. […] aquí– reflexiones sobre la derrota del Frente para la Victoria en las elecciones pasadas. Y aquí dije algo sobre el valor, y las limitaciones, de las autocríticas, especialmente cuando no son, […]

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