Devaluando el debate que viene (en la tele)

tv

Mi amigo Mario Casalla (doctor en Filosofía, docente, investigador y escritor, y presidente de la Asociación de Filosofía Latinoamericana y Ciencias Sociales) me envió esta columna que publicó en un diario salteño “Un pasito más hacia la telepolítica“. Ya la tomó un portal nac&pop, pero quiero acercársela a ustedes en el blog.

Porque es una crítica inteligente a la política televisiva, la que está dirigida al espectador, no al ciudadano, y calculo que un domingo a la tarde tendrán tiempo para leerla. Pero además porque creo que el análisis de Mario está dejando de lado un aspecto nuevo e importante. Que, claro, voy a comentar al final.

Hace poco más de un mes advertíamos –desde esta misma columna- sobre “Tres cambios profundos en la vida política argentina”. Estos eran: 1°) La transformación de la relación política en “comunicación virtual”. 2°) La transformación del Pueblo en “la gente” y 3°) la transformación de los Partidos Políticos  en “espacios”.

El inminente Debate televisivo entre los dos candidatos presidenciales que llegan al ballotage, ratifica la primera de esas observaciones: la relación política se torna –también en nuestro país y cada vez más- una relación virtual. De aquí la sintética expresión: “telepolítica”.

El irrealismo mágico

Frente a Usted –cada vez más- lo que hay es una pantalla, una imagen, un control remoto y éste último casi como símbolo  de una (supuesta) “libertad de elegir”. Y este domingo también “de votar”, como si ya pudiera. A su candidato, cualquiera sea éste, el ciudadano común, si es que alguna vez lo vio en persona, seguramente habrá sido desde muy lejos. Algunos incluso podrán haberlo tocarlo, como a las estrellas de cine.

Pero allí –en la pantalla- es donde él está cerquita suyo. A veces incluso con toda su familia y en su propia casa. Allí es donde él le gusta o no, lo toma o lo desecha. Allí es donde –de seguir así las cosas y en unas décadas más- acaso usted pueda terminar votándolo directamente, con el mismo control remoto. Sin siquiera molestarse en ir al local electoral que le toca y hacer lo cola. Tampoco tendrá que esperar largamente el resultado, como ahora ocurre. Nada de eso, terminado ese “programa” (el Debate) Usted aprieta el botón y listo: ¡habemus Presidente! Entonces –cumplido el deber cívico- usted puede pasar a ver otro programa, o bien hacer un alto para cenar en familia. Como estará haciendo su candidato en ese mismo momento, porque Usted ya le conoce todas las costumbres. Nada de plataformas, ni de ideologías, ni de peligrosos aglomeramientos ni marchas por las calles. Todos sentaditos frente al televisor, elegiremos “al mejor”, al que más nos convenga o nos guste. Este sería el anhelo último de la Telepolítica, todavía no cumplido.

Porque claro, todavía Usted “sabe” que no es así, todavía se da cuenta que hay cosas que no son del todo naturales, ni democráticas, que hay “escenario”. Pero es necesario que despierte: atención que el sueño no es la realidad, sino nuestro Deseo (Freud lo descubrió en 1900), así como la Política (en serio) no fue siempre así, ni es inexorable que lo sea (Giovanni Sartori lo explicó muy bien en su sencillo y rotundo librito: Homo Videns). O sea un peligroso tipo de hombre donde lo sapiens (el saber), ha sido reemplazado por lo videns (lo que se ve, la imagen).

La gran cadena nacional

A esta altura se impone una aclaración personal: quien esto escribe verá este debate, así como ha visto muchos otros (aquí y afuera de aquí). No está a priori ni contra la televisión en general, ni contra los debates televisivos en particular. Utiliza las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación que le resultan útiles y cree firmemente en los valores democráticos, así como en su permanente ampliación y comunicación. En fin, que no es lo que usualmente se llamaría un retrógrado, ni un nostálgico restaurador de (supuestos) “tiempos mejores”.

Simplemente advierte sobre una tendencia que puede resultar peligrosa para nuestra recobrada democracia, esto es la confusión entre realidad y virtualidad; entre diálogo abierto y cara a cara entre seres humanos presentes y su reemplazo por esa “ilusión de presencia” que generan las pantallas remotas y luminosas; en fin, entre la Política y esta peligrosa Telepolítica que se va abriendo paso entre nosotros. Se habla mucho en estos días de la diferencia entre mercado y estado (y se busca su complementación), no se habla tanto de la diferencia entre real y virtual y de la necesidad que el foro electrónico y mediático no avasalle con su lógica (del espectáculo y de la noticia) a la actividad política, cuya lógica y tiempo son otros.

Esta vez –a pesar de las declaraciones de principio y de la buena voluntad que reiteran sus organizadores- los candidatos quedaron (literalmente) en manos de los medios. O van al Debate, o quedan en “falta” (imperdonable) frente al electorado. Además ambos terminaron sintiendo (aun cuando públicamente no lo admitan) que allí –en ese foro virtual- se “cerrarán” sus respectivas campañas. La semana que sigue –si “perdieron” en el Debate- poco importa. ¿Y quién decide si perdieron o ganaron? No las urnas, ni el voto popular, sino el “rating” (minuto a minuto) y la interpretación que luego se haga de ese hecho, por los “especialistas” del complejo mediático, puesto a funcionar a full! Que los Dioses los protejan, a ellos y a nosotros también.

Bloques, tanda comercial y guión

El set será el aula magna de la majestuosa Facultad de Derecho y casi todos los personajes principales estarán vestidos y preparados al “estilo Teatro Colón”, aunque también con una calculada “informalidad”. Los Candidatos un poquito más arriba que los periodistas-moderadores. Durante esta semana cada elenco pudo ir a ensayar al lugar donde actuará el domingo. El espectáculo se dividirá en tres bloques y –para que quede bien en claro la lógica comercial y televisiva que contornea a tanta corrección política- habrá dos tandas de publicidad de 6 minutos cada una en el medio. ¿A cuánto el “segundo” con toda la televisión argentina en cadena y con transmisión de la CNN en español para América Latina? Pregunta que no hacemos por impertinentes, sino porque forma parte inextirpable de la lógica televisiva. La TV es espectáculo y negocio, lo cual no está necesariamente mal. Sólo que no es (ni debería ser) el formato de la Política en serio.

La tanda publicitaria (6 minutos) tendrá el mismo tiempo del que dispondrá cada Candidato para desarrollar su tema dentro del bloque. Como habrá cuatro bloques (el último de ellos también estudiadamente “informal”, para que Usted no se aburra y pueda ver un poco más de acción entre ellos), la obra total durará aproximadamente 75 minutos. Si tiene teléfono fijo en su casa, seguramente sonará para preguntarle su opinión (como una especie de “boca de urna”).  Y terminado el Debate -si es Usted un buen ciudadano electrónico- no se podrá ir a dormir sin más: tras él y con tanda cortita de por medio, cada canal tendrá seguramente preparado su “programa especial” que lo ayudará a entender, por las dudas de que Usted no lo haya entendido bien. Un “servicio a la comunidad” que le dicen. Si quiere ver por anticipado el guion completo que firmaron todos los actores (una especie de contrato de honor), lea el “Manual de Estilo” que publicaron los organizadores en su página web. Por la platea no se preocupe, no tendrá que salir de su casa y ya la tiene reservada“.

Como anticipé, me parece inteligente y afilada esta descripción de lo que va a pasar esta noche. Agrego que la crítica que hace aquí Mario Casalla tiene un eco de la actitud hacia la técnica deshumanizante de Heidegger, aunque es menos rígida y más receptiva de los valores de la democracia que la del gran maestro alemán.

Pero… es la crítica de un filósofo. No la de un político, y por eso creo que subestima la autonomía de la política frente a las herramientas técnicas, y (potencialmente) de las presiones del mercado del espectáculo. Sobre esa autonomía, me interesa señalar dos aspectos:

Uno: Entre nosotros, el candidato puede decidir si concurre o no. No es una cuestión de carácter, o de “Fulano o Mengano no fueron a debates televisivos” o “Se gana en la calle” (No. Se gana o se pierde en las urnas). El asunto es más general: “El que va primero en las preferencias del electorado no debate“. Es más fácil perder votos ahí que ganarlos ¿por qué arriesgarse? Que hoy se haga el debate con los dos es un indicio claro que no hay una ventaja clara para ninguno.

Por supuesto, si el debate se convierte en una tradición, puede llegar a existir una presión real, esto es, que el que no va pierda algunos votos. Pero la TV, y las redes sociales, ofrecen tantas oportunidades de “mostrarse”…

El otro aspecto es más importante, y “cargado de futuro”: Cada vez más, los debates políticos que han despertado interés, como todos los acontecimientos impactantes que aparecen en la TV, no se ven a solas. Un porcentaje mayoritario de los televidentes tienen consigo un celular (muchos lo verán en el celular). Por eso, los opinadores de la TV llegarán tarde a “formar opinión”. Los amigos del espectador, los conocidos, y “personalidades” muy diversas estarán conectados con él, comentando el debate y a los comentadores, en Facebook, Twitter, WhatsApp,… Y el tipo o la tipa imprimirán su sesgo, necesariamente, a ese caudal de información, cuando lo compartan o comenten.

Menciono este dato de la realidad actual como parte de la autonomía de la política porque ambos lados del debate, ambos proyectos en pugna han volcado a sus operadores y a sus militantes a esta lucha por darle sentido e instalar un “ganador”. Ahí estarán (estaremos).

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4 Responses to Devaluando el debate que viene (en la tele)

  1. victorlustig dice:

    Con todo el respeto que me merece el escritor, me parece demodee, y, en su comentario estimado Abel estan las causas.

    No es posible asimilar el homo videns a la interactividad de hoy de redes, hoy mismo, Karina Rabollini y el papel que pasaba en lo de la Sra, menos mal que no fue DOS. Urtubey silbaba bajito y solo le faltaba decir me quiero ir con Mauricio ya!

    Caveat, el publico de la Sra es en general el que ya decidio su voto creo, pero, los comentarios en las redes, fueron divertidos.

    PS La Sra es obviamente la Sra Mirtha jajaja

    PS2 Nadie la asesoro a Karina, le hablan de corrupcion y era tan facil decir Pujol, tan facil (si lo dijo no me acuerdo, perdon), la mandaron a morir pareceria

  2. Juan el Bautismo dice:

    por favor miremos a futuro, sepamos anticiparnos de una vez a todos estos epilepticos de la indignacion, hipocritas ilustrados, ignorantes resentidos, psicoticos y psicopatas de la manipulacion.
    Personalmente tambien me voy preparando y estudiando, si ganamos seguro que los impresentables van a salir a pegarle desde el dia 1 a Rabolini, no pienso permitirlo

  3. […] observé hace unas horas, moderando el cuestionamiento de un filósofo a la telepolítica, hoy la mayoría de los espectadores no están solos frente a la pantalla. Para bien y para mal […]

  4. Mariano T. dice:

    A este filósofo no hay una que le quepa.

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