La República de Catalunya

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Hoy hubo elecciones regionales en Cataluña, que se convirtieron en una suerte de plebiscito sobre la secesión de España. Porque el Presidente de la Generalitat catalana, Artur Mas, y los partidos que pretenden, en público al menos, la independencia lo plantearon así, y los que se oponen no pudieron ni supieron evitarlo. Con el 94% de los votos escrutados, el frente Juntos por el Sí, conformado por los dos partidos mayoritarios de Cataluña, obtiene 62 diputados, por debajo de los 68 que se consideran mayoría absoluta. Para iniciar el proceso de separación, el oficialismo necesitaría el apoyo de la CUP, fuerza independentista y anticapitalista de izquierdas que no quiso integrarse en la lista de Mas y que hoy logró diez escaños. Lo que significa que los partidos que plantean la independencia sí tienen la mayoría absoluta, si se ponen de acuerdo, y podrían empezar el proceso de autodeterminación.

Es cierto que la suma de los votos de ambas listas separatistas no alcanzó el 50 por ciento. Juntos por el Sí obtuvo el 39% del sufragio y la CUP, el 8%.

A la cabeza de las fuerzas que rechazan la independencia se situó el partido de centro-derecha Ciudadanos, con 25 diputados. Le sigue, con 16, el Partido Socialista de Cataluña (PSC).

Más detrás quedaron el Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy, y la alianza en la que está integrada Podemos, Catalunya Sí que es Pot, ambos con 11 escaños.

Los catalanes acudieron hoy en masa a las urnas y batieron récord de participación, con más del 77 por ciento. Son diez puntos más que en las últimas celebradas en la región, en 2012.

Desde afuera, lo que uno puede apreciar es que los partidos “españoles” – de “derechas” o de “izquierdas” – no han logrado sumar fuerza en esta elección. Son los partidos regionales – a favor o en contra de la secesión – los que expresan la voluntad de la mayoría del electorado catalán.

Hasta ahí, la noticia. Me pareció un tema lo bastante importante como para no pasarlo por alto. En cuanto a mi posición en el asunto, tengo un cierto compromiso emocional con una idea de España – de la que nuestra identidad latinoamericana es en parte heredera. Y, en general, no estoy en favor de dividir naciones  para crear pequeños estados en torno a un idioma y a una historia más o menos legendaria: históricamente, han sido las Grandes Potencias – celosas defensoras de su unidad – las que estimulan su formación. O la provocan.

Pero uno no puede crear una “voluntad de destino en común” por decreto. Son los pueblos y sus líderes los que pueden hacerlo. Y España está teniendo problemas en ese especto. Mi familia allá vota por el Bloque Nacionalista Galego, así que…

Entonces, quiero reiterar aquí algo de lo que dije en ocasión del referéndum del nacionalismo escocés:

El nacionalismo, la afirmación de la identidad nacional frente a enemigos, ha sido la fuerza más poderosa en la historia moderna (Sólo en los últimos años está siendo desafiado, en algunas regiones de tradición islámica, por la identidad religiosa). También es verdad que Europa tiene una tradición de locuras y masacres en nombre de la Nación inigualada en cualquier región del globo.

Durante 31 años, de 1914 a 1945, murieron 80 millones de personas y se clausuró una etapa de la civilización llamada occidental, por conflictos desatados por los nacionalismos europeos. Y todavía perduran identidades no reconocidas, muchas artificiales, y odios, todos muy reales.

Pero todo eso no debe ocultarnos el hecho que es el protectorado militar norteamericano instalado en la parte occidental después de 1945 – y el protectorado soviético en la oriental – más el desarrollo posterior de la Unión Europea, lo que ha hecho obsoleta para sus estados nacionales su tradicional misión de matarse los unos a los otros. El derrumbe de la URSS y la desintegración de Yugoeslavia hicieron que las guerras locales y su amenaza volvieran a Europa, pero las fuerzas armadas de sus estados más poderosos se dedican a conflictos coloniales limitados.

¿Hace falta subrayar que los partidarios entusiastas de una Escocia independiente, como los de una República de Catalunya, dan por hecho que permanecerán en la Unión Europea, y en su Parlamento?

El punto es, entonces, que la posibilidad, la misma idea, de estos separatismos europeos se da bajo el “paraguas” militar de los EE.UU. y el supraestatal de la Unión Europea, que han reemplazado en la práctica ciertas funciones tradicionales del Estado Nación. En particular, la defensa. Por eso los pequeños países que surgieron en los Balcanes y los que salieron de la órbita soviética se apresuraron a pedir el ingreso a la UE. También por eso se acercan a ella Ucrania, como, inevitablemente, lo hacen los países de la región que no confían en las benevolentes intenciones de Putin.

Y es el poder militar, y el peso económico, de la Federación Rusa el que mantiene una paz inestable entre Armenia y Azerbaiján, influye en su vieja esfera en Asia Central y controla, más o menos, el tradicional polvorín del Cáucaso. Además de proporcionar, como en menor grado lo hace Irán, un contrapeso potencial, y un interlocutor, al poder hegemónico de los EE.UU. en Medio Oriente.

A pesar del hecho nuevo de los procesos de integración, entonces, este es un cuadro que en líneas generales cualquier estadista del siglo XIX – antes de las borracheras ideológicas – Metternich, Canning, Cavour, Bismarck entenderían perfectamente.

Ahora, creo que lo que nos debemos preguntar es ¿qué significa este cuadro para nosotros, los argentinos? Ciudadanos de un país cuya superficie continental es la 8° en extensión del planeta, y es militarmente débil. De ahí mi insistencia en que la posibilidad de una Argentina independiente, dueña de su destino, sólo puede darse en el marco de una alianza sólida en la América del Sur, en particular con Brasil“.

Una respuesta a La República de Catalunya

  1. victorlustig dice:

    Estimado Abel

    el chiste que encabeza su post es elocuente en cuanto a la posicion de, permitaseme, la posicion de la gran banca y la gran industria (suena muy troskista eso, pero bueno9 en cuanto a la señaracion.

    El problema es que, quienes deciden, como diria Manolo, estan convencidos que asi no pueden seguir, ya hace dos años, o, deben ir para un lado o deben, digamos hacer la gran Pujol y negociar negociar negociar.

    Quizas el tema es que historicamente la region ha sido la industrial de España, y, con ello, la mas desarrollada y con PYMES grandes y chicas, el posmodernismo la tiene mal, pero como dicen algunos dichos delterruño, los catalanes de las piedras sacan pan (hay otros, menos amables, como esos que dicen que son devotos de la virgen del codo)

    Pero, un parrafo me llamo la atencion,

    torno a un idioma y a una historia más o menos legendaria

    eso No es correcto aplicado a este caso, digamos que como pueblo han sido extremadamente celosos de conservar su autonomia, salvo que les aplica lo de LesLuthiers, perdimos perdimos otra vez, hasta casi el limite que la mayor fiesta es la Diada, donde, perdieron

    toco lo ancestral sabe?

    saludos

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