Francisco: de Roma a la nueva Roma

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Hace pocas horas llegó el Papa Francisco a los EE.UU. y, como dije de su viaje a Cuba, es un hecho simbólico demasiado importante para dejarlo pasar sin comentario. Otro tipo de símbolo, claro, que tiene que ver con lo que aludo en el título. Pero… lo mismo que en el caso cubano, los medios nos van a llenar de imágenes y notas, y uno vacila en agregar algo al palabrerío. Entonces… trataré de hacer un resumen de conjunto.

Desde el Vaticano van a insistir en que esta visita es, sobre todo y ante todo, pastoral. Y el señor que lo recibe en la foto de arriba, y su gigantesco aparato de comunicación, van a poner el acento en la buena onda y las buenas intenciones del Pontífice y de sus anfitriones. Si fue a recibirlo al pie del avión – algo que los Presidentes estadounidenses hacen muy pocas veces – en familia: con Michelle, Sasha & Malia Obama.

Y saben qué? Creo que tienen razón. Porque estoy dispuesto a apostar que esta visita no va a producir en lo inmediato hechos que cambien las relaciones de poder, o las políticas económicas. Ni siquiera las ambientales. Pero eso no quiere decir que no tendrá consecuencias. Pienso que influirá en la imagen que gran parte del catolicismo norteamericano tiene de sí mismo. Y también, necesariamente, en la que los estadounidenses que no son católicos tienen de esa religión.

Tradicionalmente, en los tiempos de F. D. Roosevelt y anteriores, el voto católico – buena parte de origen irlandés – era uno de los pilares del Partido Demócrata, junto con el de los estados del Sur y el de los sindicatos, más el de los judíos en la Costa Este (No es necesario aclarar que los dos primeros eran conservadores, no? Pero era su forma de oponerse a la elite republicana, “anglosajona” y protestante). Eso fue cambiando, sobre todo a partir de Reagan. Siguieron siendo conservadores, pero se volcaron cada más a los republicanos.

(Asombrosamente, hay gente que cree que tener corrientes de izquierda y de derecha en la misma fuerza política es una peculiaridad peronista. Pero ese es otro tema).

Ahora, con la inmigración – y la fertilidad – hay una comunidad hispana, mayoritariamente católica, en constante crecimiento. El mapa religioso, y cultural, de los EE.UU. está cambiando de nuevo (recomiendo ver Pandillas de Nueva York, de Scorsese. Está online. Da una buena idea de estos procesos). La visita del Papa argentino, latinoamericano, sirve para iluminarlo. Aunque a wasps tradicionalistas como Samuel Huntington les preocupe.

Y hay que decir que el impacto en las emociones de los norteamericanos – en sus almas, para usar un lenguaje antiguo – va a ser importante. Además del oficio misional de la Iglesia de Roma, con la experiencia de dos mil años, del carisma que ha mostrado Francisco desde que lo eligieron Papa, hay un factor que proviene de sus anfitriones: el marketing es un rasgo de la cultura estadounidense, en todas sus versiones. La expectativa que se creó alrededor esta visita papal, es impresionante. Recomiendo que usen Internet para apreciarlo de cerca. Puede ser efímero – mañana será reemplazado por otra sensación – pero dejará huellas, Egoístamente, pienso en sus efectos en la “marca argentina”.

Por el otro lado, hay que tener claro que no toda yanquilandia está dominada por el júbilo. Lejos de eso. Aprovecho este listado que ha hecho Luis Pico Estrada – él mismo con algunas reservas con Francisco – y se los copio:

The New York Times advierte: “Quienes conocen a Francisco dicen que las razones por las que nunca viajó a Estados Unidos se relacionan con su identidad distintiva. Es un latinoamericano crítico de nuestra hegemonía política y económica, un hispano-hablante que no se siente cómodo con el inglés, y un pastor que desdeña a los ‘obispos de aeropuerto’, como él llama a los curas que pasan más tiempo viajando que en sus diócesis”.

El cardenal Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York, reveló hace unos días que el Papa “está un poco nervioso por venir”. No es para menos: Francisco será el primer papa en la historia en hablar en el Capitolio. Se reunirá con Barack Obama en la Casa Blanca, dará un discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York y participará en el Encuentro Mundial de la Familia en el estado de Filadelfia.

Estados Unidos es cabecera de la “reacción conservadora” contra el aperturismo papal en algunas diócesis. The Washington Post informa que “los insiders (de la dirigencia eclesiástica) dicen que los cambios han polarizado a la jerarquía respecto de la dirección de la Iglesia como no ocurría desde los grandes reformistas papales de la década de 1960”.

Algunos ácidos críticos de Francisco son estadounidenses: el obispo de Rhode Island, Thomas Tobin de Providence, o el cardenal Raymond Burke, de Wisconsin, quien llamó a “resistir” las transformaciones papales.

Las críticas en Estados Unidos vienen del ala más conservadora del Partido Republicano. Les inquieta la posibilidad que el Papa llegue al Congreso a elogiar las negociaciones con Cuba e Irán iniciadas por Obama. Irritan los cuestionamientos papales al “capitalismo salvaje”. Donald Trump opinó: “Voy a tener que asustar al Papa: más le vale esperar a que el capitalismo esté funcionando, porque es lo único que tenemos ahora”.

Jeb Bush, hermano de George W. y precandidato opositor a la presidencia recibió de mala gana la última encíclica papal sobre  la responsabilidad humana y corporativa en el problema del cambio climático. “La religión debería hacer algo acerca de cómo mejorar como personas, y menos acerca de cosas que acaban llevando al terreno político”.

Para terminar en el marco de la alusión a los imperios que hice en el título, quiero transmitirles la expectativa de un obispo, que espera ansioso un encuentro que puede darse mañana. Porque Francisco no es el único visitante importante en estos días a los EE.UU. Thaddeus Ma Daqin es el obispo católico de Shanghai, ordenado en 2012 pero a quien las autoridades chinas no le han permitido todavía ejercer. Esta semana, en su blog (que tiene muchos lectores), el obispo Ma publicó un breve ensayo sobre las relaciones entre la China Popular y la Santa Sede, y sobre la presencia de la República Popular China en la escena internacional. Un texto denso y articulado, para lanzar un mensaje clave: «Nuestro Presidente Xi Jinping y el Papa Francisco tienen la oportunidad de encontrarse en Estados Unidos. Pero, ¿se dará el tan esperado apretón de manos? Yo solo espero el momento en el que se dé“.

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2 respuestas a Francisco: de Roma a la nueva Roma

  1. jorge dice:

    Abel, que momento cuando Francisco fue a saludar a Fidel a su casa en La Habana no ?
    Abrazo

  2. […] lo que afirmé ayer, a la llegada de Francisco: “Esta visita no va a producir en lo inmediato hechos que cambien las relaciones de poder, o […]

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