Universidad de Buenos Aires: autoestimémonos y midamos

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El título de este posteo parece un plagio a Nicolás Tereschuk. Pero hay un motivo. Es que hoy leí en Clarín un título que me sorprendió:

La UBA escaló 74 posiciones en un ranking internacional

Quedó primera en Iberoamérica y 124° entre casi 900 universidades. La de San Pablo está 143° y la de México, 160°. (En ese ranking) superó también a prestigiosas universidades como Humboldt (Alemania), Maryland (EE.UU.), Georgetown (EE.UU.), Hebrea de Jerusalem (Israel), Liverpool (Inglaterra) y University College of Dublin (Irlanda), entre otras“.

La sorpresa no se debe a su posición en el ranking global – que depende, por supuesto, de los criterios que se tomen en cuenta – ni tampoco por estar “primera en Iberoamérica”. También aquí depende de los criterios, claro, pero la Universidad de Buenos Aires mantiene, a pesar de los problemas que conocemos, un buen nivel en su producción intelectual. Que es, después de todo, lo que diferencia a una universidad de un enseñadero.

Lo que llama la atención de cualquiera es que en un año haya ascendido 74 posiciones. Uno puede estar en desacuerdo con la metodología que usan para establecer el Ranking de calidad QS de universidades – reputación académica, reputación con los empleadores (estos dos criterios se miden por encuestas con decenas de miles de respuestas en las dos categorías), relación entre el número de estudiantes y el de profesores; publicaciones en revistas científicas, % de académicos extranjeros y % de estudiantes extranjeros. Pero son criterios relativamente fáciles de medir y difíciles de truchar, si se tiene acceso a la información reunida.

Y en ninguno de ellos ni la UBA, ni la comunidad universitaria argentina, han experimentado cambios dramáticos en los últimos doce meses.

Me gradué hace mucho tiempo, no tengo ahora relaciones de trabajo con la UBA, y mis relaciones personales me demuestran que cada uno de mis amigos tiene una evaluación diferente. Pero me interesa la opinión sobre el tema que dio Alberto Barbieri. Que además de Rector de la universidad, me consta que ha tenido larga experiencia en la actividad privada.

Barbieri dijo dos cosas: “Seguimos criticando los rankings. Así como los criticábamos cuando nos daban mal, lo seguimos haciendo cuando nos va mejor. No hay manera de que en una ecuación matemática se muestre la realidad de nuestra universidad. Pero si a nivel mundial todos quieren ver como estamos, no podemos mirar para el costado”.

Y también “Muchos investigadores, al publicar un paper, ponían sólo que eran del Conicet y no de la universidad. Empezamos a poner especial atención a este tipo de cosas y eso ahora se traduce en resultados estadísticos”.

La conclusión que saco abarca más que la problemática universitaria. Es importante – ha sido uno de los aportes del que lllamamos “pensamiento nacional” – aprender a cuestionar los criterios de valor y de verdad que tratan de imponer “desde arriba” quienes los administran. Como aconsejaba Jauretche, no ir a comprar con el manual del almacenero.

Pero también debemos tener claro que puede ser una las formas del complejo de inferioridad: encerrarnos en un discurso que suena al viejo “campeones morales”. Podemos y debemos aceptar los desafíos del mundo actual; tenemos con qué.

9 respuestas a Universidad de Buenos Aires: autoestimémonos y midamos

  1. guido dice:

    A favor del ranking (y como parte interesada) puesto más puesto menos todos los años se publican cuatro o cinco listados similares y la UBA siempre está bien ubicada.

    En contra del ranking, hay una relación obvia entre esa ubicación y su tamaño desproporcionado vs. otras universidades nacionales, por el modo en que se mide, fundamentalmente cuantitativo, un criterio algo dudoso para definir aportes al conocimiento (¿cuantos paper publicó Mendel?).

    A favor de vuelta, es un argumento sólido contra los periódicos ataques a la universidad, no pocas veces publicados en el mismo diario, últimamente en forma de estudios de cientificidad dudosa perpetrados por universidades privadas de prestigio cuando menos debatible.

    Pero en contra de vuelta en la medida en que ese prestigio también legitima una apropiación de ese recurso público por castas algo lamentables (cosa que no es exclusiva de las universidades públicas, claro, ni de las argentinas).

    Y eso si, lo que dice Barbieri es para agarrarse la cabeza ¿Cómo no se exigió eso antes?

    • Mariano T. dice:

      Es bastante leal poner los rankings tanto sean malos o buenos. Bien por el diario!
      Lo de “casta” parece algo resentidito. Y salvo que promuevas el arancelamiento, que es políticamente muy incorrecto, nadie se “apropió” de un recurso del Estado. El que se queja por eso promueve que la enseñanza universitaria sea privada, o que la UBA sea solo para pobres.

      • guido dice:

        Mariano, no entiendo tu comentario al mío, sinceramente te lo digo. Si te digo que te recontra lo de resentidito es solo por la dudas.

  2. Esther dice:

    Mmm… Me resulta difícil pensar que los autores de una publicación no consigen la universidad, porque podrás ser investigador de CONICET pero este no es lugar de trabajo. Habría que ver de qué forma esta QS World University Rankings busca (y encuentra) cuántos trabajos publica cada universidad.
    Por lo que dice su página, esta vez introdujeron cambios en el ítem “citaciones de publicaciones” (cuántas veces se cita un trabajo); quizás eso tuvo que ver. No sé, posiblemente se trate de una suma de factores y no de uno solo.

    Uno de los ítems que utilizan para el ranking es la relación alumos/docentes. Me pregunto si en la UBA se considera que el CBC forma parte o no del análisis (habida cuenta de que, en principio, los alumnos del CBC todavía no son alumnos de una carrera); si la respuesta es una u otra… puede cambiar bastante los resultados de este ítem.

    También me pregunto cómo seleccionan las universidades, o si las seleccionan ellos o bien cada universidad decide si interviene o no en este sistema de ranking. Me llama la atención de que, entre los puestos 300 y 400 hay otras dos universidades argentinas, ambas privadas: la Austral y la UCA, y me resulta dificil creer que ambas estén y en cambio no aparezcan, por ejemplo, Córdoba o La Plata o Rosario.

    Como sea, es interesante la posición de la UBA como primera en el mundo hispanoparlante, esto es, por encima de las universidades españolas o la Autónoma de México. Con el parámetro relación alumnos/docentes nuestras universidades corren con una desventaja desde el vamos, y poder superar esa desventaja habla, creo, del nivel académico y científico.

    Me resultaría más interesante disponer de datos de, digamos, los últimos quince o veinte años en el país, de la actividad científico-tecnológica. Allí podríamos ver con más claridad qué está sucediendo en nuestras universidades. Realmente se ha dado mucho apoyo en estos últimos años, pero como la actividad científico-tecnológico tiene tiempos más lentos que un año, bien puede ser que la inversión en becas, cargos, subsidios, infraestructura “no muevan el amperímetro” durante algunos años y que, de pronto, haga eclosión en parámetros como número de publicaciones, calidad de las revistas donde se publica, número de tesis doctorales, etc.

    Abrazo,
    Esther

  3. elnelson dice:

    El considerar los trabajos publicados en revistas indexadas sirve para tener una métrica de la productividad de la universidad como productora de conocimientos. La calidad de una publicación se mide por citas, y mejor aún, por citas que no son del grupo de trabajo. Se puede buscar en Scopus, SJR, JCR (quizás el más conocido), etc. (Puede que algunas de estas sólo sean accesibles desde alguna universidad que esté suscripta). Como medida tiene varias debilidades, pero no sé si hay un método mejor.
    La UBA tiene los problemas propios de una universidad que es gigante, con sus burocracias, con gente muy diversa, con investigadores y docentes excelentes, reconocidos en el extranjero, y bueno, lamentablemente también hay de los otros.
    De lo que conozco de cerca, puedo decir (y quizás, no lo sé, el forista Mariano T. lo pueda certificar) que al menos un 20% del programa de las materias “producción de granos” y “malezas” de la facultad de agronomía de la UBA, es a base de conocimientos generados en esta facultad. Eso tiene un valor enormísimo. En realidad no debería extrañar que la universidad esté bien rankeada.
    Enhorabuena, hay muchos estudiantes terminando sus doctorados, es de esperar que es un mediano plazo y si al menos se mantienen las políticas al sector, haya más avances aún. Quizás se puedan producir más patentes, confío en que se va a lograr.

    • Esther dice:

      Hola, elnelson

      Por lo que expresan en su sitio web, utilizan Scopus. Es un método bastante mejor que el simple recuento de publicaciones, claro que sí, con sus limitaciones, pero más apropiado.
      En esta clase de ranking nuestras universidades están en desventaja, necesariamente, y no por causa de su calidad sino por otros factores. Bah, por un único factor: no estamos en el primer mundo. Si estás en el primer mundo tendrás, no sólo mejores posibilidades ecoómicas, también más contactos. Pertenecer es fundamental a la hora de que te acepten un paper en las mejores revistas… ☺☺☺

      Soy defensora acérrima de la calidad de nuestras universidades públicas, o por lo menos de parte de ellas (no pongo las manos en el fuego por todas, obvio). Me gustaría que los medios de comunicación de capital, que son los que llegan a todo el país, sean menos porteños y se ocupen más de otras universidades que no son la UBA; porque eso nos daría un mejor panorama de todo lo que se hace y se produce.

      A veces es difícil comprender que el sistema académico-científico-tecnológico requiere de políticas sostenidas durante años para que aparezcan los logros. Años y años. Nada es rápido. Un graduado que ingresa al sistema científico como becario requerirá, posiblemente, entre ocho y diez años para estar en condiciones de tener sus propios proyectos y su propia gente formándose. Por eso estos doce años están haciendo una diferencia sustancial con respecto a épocas previas. Si el próximo gobierno no continúa con estas políticas… Ah, qué mala cosa será…

      • elnelson dice:

        Suscribo a todo lo que decís. Y si, tal cual, estar de este lado del hemisferio resta algunos (o bastantes) decimales al “impact factor”.
        Saludos

    • Mariano T. dice:

      Soy graduado de esa facultad, lo que preguntás depende de la materia. En la materia troncal, que es Fisiología vegetal, los conocimientos son generados en esa cátedra. En muchas materias de 4° y 5°, no diría tanto conocimientos generados en cada cátedra, pero si generados en el país.

  4. Básicamente lo que distingue a una verdadera universidad de un enseñadero es la investigación. Si hay profes y alumnos dedicados a pelear en primera fila contra lo desconocido y generar conocimiento nuevo, en lugar de abocados al mero conocimiento establecido, estamos en zona universitaria.

    Con sus mil problemas de sobrepeso y mala conducción serial, la UBA nunca dejó de ser la universidad científicamente más productiva del país. Mal que le pese a las privadas finolis, como la Católica, la Austral o la San Andrés, la UBA publica más y sus papers son más citados e infernalmente mejores. Todavía no encuentra el modo de patentar y transferir a la producción todo lo que genera, pero sospecho que el problema está más en el supuesto receptor que en el creador del conocimiento.

    Patentar afuera es caro y litigioso, to start with. Y requiere de sobolyis profundos.

    Como pasa con la UNLP, la UNC, la UNSAM, la UNT y la UNQUI, no son tanto las universidades nacionales las que se quedan cortas a la hora de generar “insights” y fierros. Falla la burguesía nacional, que anda en la pavada y la transa en lugar de tratar de volverse letal y competitiva a nivel mundial.

    Y falla el gobierno, que no logra diseñarse una burguesía a medida de sus aspiraciones de capitalismo avanzado y distributivo, por lo mismo que las colas no mueven los perros. Pero que el gobierno está tratando, joder que sí está tratando. Nunca tanto como hoy, en la historia nacional.

    No me sorprende la recalificación de la UBA por parte de La Nación, después de salir a la cola en mil encuestas publicadas en La Nación, en las que jamás creí como no termino de creerme ésta. ¿Habría salido este artículo sin el avance macrista y radicha en los Centros de las principales facultades? I don’t think so.

    Soy de la UBA. Es mi alma mater. Soy UBA vuelta y vuelta, derecho y revés. Al tanto de casi todos sus defectos, creo que sé lo que vale MI universidad, y vale bastante más que sus eventuales calificadores, sean a favor o en contra.

    Por lo mismo que creo más en la Argentina que en Standar y Poor’s.

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