Bienvenido, Mr. Corbyn

Jeremy-Corbyn

Nuestra Presidente, Cristina Kirchner – siempre rápida para reaccionar a las noticias – felicitó al nuevo líder del Partido Laborista de Gran Bretaña, Jeremy Corbyn, inmediatamente después que éste resultó ganador en las elecciones primarias con un 59,5 % de los votos emitidos. Dice Cristina “éste es también el triunfo de todos quienes representamos la voluntad de poner la política al servicio de los pueblos, y la economía al servicio del bienestar de todos los ciudadanos. También de quienes abogamos por la Paz y la resolución pacífica de los conflictos“.

Jeremy Corbyn es el gran amigo de América Latina y comparte solidariamente nuestra reivindicación de la igualdad y la soberanía política. Se ha expresado claramente en el Parlamento británico a favor de la Argentina en nuestra lucha por los derechos humanos, contra los intereses usurarios de los fondos buitre y acompaña activamente el llamamiento de la comunidad internacional a favor del diálogo entre el Reino Unido y Argentina en la cuestión Malvinas“.

Es claro que, aunque sea probable que Corbyn no llegue a gobernar Gran Bretaña – o, si lo hace, pueda ser tan blando ante las presiones como Alexis Tsipras – estas declaraciones de CFK son oportunas y adecuadas. Muestran el interés argentino en encontrar puntos en común con Gran Bretaña, pieza clave en la articulación entre EE.UU. y la Unión Europea. Además, si bien el peronismo es muy distinto del progresismo europeo, éste es lo más cercano, o lo menos opuesto, que hay por ahí.

De todos modos, la victoria en el Partido Laborista de este representante de su ala izquierda, la más tradicional y la más opuesta al satelismo pro EE.UU. de Tony Blair, es interesante en sí misma como una indicación de cómo andan las cosas en Europa. Comparto con ustedes una nota del periodista británico John Carlin, de la que tomé el título del posteo. Es la mirada de los “moderados”, que miran esta movida de lejos y con un poquito de desconfianza, no nos engañemos, pero se dan cuenta que una parte importante de su sociedad está harta de ellos. Luego agrego algunos comentarios.

La energía de los que votaron a favor del radical de izquierda Jeremy Corbyn, el ganador en las elecciones para el nuevo líder del Partido Laborista británico, proviene de la indignación. Ninguno de sus tres rivales se declaró con más nitidez o fervor en contra de las políticas de austeridad del Gobierno del conservador David Cameron.

Ante el consenso en el establishment político, compartido por la gran mayoría de diputados parlamentarios laboristas, de que la victoria de Corbyn representa un suicidio colectivo para el partido, la explicación la dio un columnista de Financial Times. “Échenle la culpa a los banqueros”, escribió hace un par de días, anticipándose a la victoria de Corbyn. Es decir, desde que se desató la crisis económica global en 2008 las grandes masas han pagado el pato de la austeridad mientras las élites financieras se siguen enriqueciendo como si no hubiera pasado nada. El voto a favor de Corbyn fue un grito de rabia contra semejante injusticia más que una ponderada reacción a la derrota laborista en las elecciones generales de mayo.

La euforia de los simpatizantes de Corbyn, muchos de ellos jóvenes, cuando se anunció el resultado puede que haya sido superada por la de los dirigentes del partido conservador, que llevaban varias semanas frotándose las manos ante la creciente certeza de que con el barbudo radical de 66 años al mando del principal partido de oposición tenían garantizada la victoria en las siguientes elecciones generales.

Pero los conservadores harían bien, una vez pasada la juerga inicial, en tratar el fenómeno corbynista con cautela. El nuevo líder laborista, que nunca ha ocupado un puesto ministerial en sus 32 años como parlamentario, recuerda un poco al personaje que interpretó Peter Sellers en la película Bienvenido Mr Chance, un jardinero abstraído cuyas sencillas opiniones llegan a ser entendidas en Washington como ideas de una enorme profundidad política, con lo cual acaba siendo considerado como candidato a la presidencia de Estados Unidos. Pero la simple honestidad de Corbyn, la aparente ausencia de una calculada política mediática cuando se declara en contra de la guerra y a favor de la paz mundial, cuando establece como prioridad oponerse a todo recorte al estado de bienestar, cuando aboga por imponer más impuestos al gran capital: todo esto puede llegar a tener eco en un país en el que muchos de sus habitantes están hartos de la vieja forma de hacer política.

Lo más probable es que Corbyn no pueda imponer los cambios que propone y que se estrelle contra la misma dura realidad contra la que lo hizo Syriza en Grecia. Es posible incluso que llegue mucho menos lejos que el líder de Syriza, Alexis Tsipras, y no solo no llegue a gobernar sino que sea desbancado como líder de su partido antes de las elecciones generales. Pero mientras tanto, servirá la función, como Podemos en España, de sacudir al antiguo mundo político británico. A su manera, el viejo rockero de la izquierda Jeremy Corbyn ya ha propiciado una pequeña revolución“.

Sospecho que, curiosamente, pueda ser más realista la visión del nada progre Financial Times, en esa nota de hace algunos días “Échenle la culpa a los banqueros”:

Decir que el capitalismo es mejor que todas las alternativas no debe ser asumir que las cosas deben quedar como están. El capitalismo salvaje que da todos los beneficios de la apertura de los mercados y la integración económica al 1 % de la sociedad, mientras que acumula la austeridad y la inseguridad en el resto, es políticamente insostenible.

En muchos aspectos, la gran sorpresa de la insurgencia populista es que no ha sido más grande. En otra época, la Crisis de 2008 podría haber desencadenado una revolución. En lugar de ello, el Sr. Corbyn y sus compañeros de ruta están capturando el resentimiento popular en plena ebullición. Ellos no tienen respuestas … Perp han entendido, sin embargo, que algo tiene que ceder“.

Como de costumbre, trato de ver qué significa esto para nosotros. Más allá de las relaciones con Gran Bretaña – con demasiada historia para ser afectadas por coyunturas políticas – esto, sumado al ejemplo brasileño, debe hacernos pensar en la escasa viabilidad que tendría aquí la política “favorable a los inversores” con la que algunos compatriotas no dejan de soñar.

15 respuestas a Bienvenido, Mr. Corbyn

  1. Bueno, de algún modo Corbyn -a quien “The Economist” trata como a un experimento genético fallido fuera de control- representa el resurgimiento del “Old Labour”. Hasta mediados de los ’80, liderado por tipos combativos como Tony Benn, Michael Foot y el MP escocés Tam Dalyell, murió peleándose brava e infructuosamente contra Thatcher y sus mega-ajustes.

    Pero Thatcher había entrado en zona de santidad política: Malvinas la había vuelto una vaca carnívora sagrada, que pasó de una intención de voto del 23% y rebeliones en Liverpool, Manchester y Londres a una posvida inesperada e increíblemente larga, y no sólo a ella sino a los bloody Tories, que en lo interno desbarataron a la industria inglesa manufacturera y transformaron al país en un casino financiero con vista al mar, y un exportador de gas. Un emirato sin arena y sin emires, bah, pero un emirato. En lo externo pusieron al Reino Unido en el papel que le quería asignar Ronald Reagan: el bulldog del Tío Sam.

    Los límites y posibilidades de aquel “Old Labour” de los ’60 y ’70 hacia el resto del planeta los conocemos. Después de Corea y de que Dwight Eisenhower los dejara pedaleando en el aire (junto a los franceses) tras la expropiación del Canal de Suez por Egipto, NO QUERÍAN SER EL BULLDOG DEL TÍO SAM.

    En los ’60, el “Old Labour” evitó que Inglaterra se metiera en Vietnam. Respecto de nosotros y la cuestión Malvinas, nos dejaron darle universidad pública, servicio aéreo, primaria bilingüe y gas natural a Port Stanley a cambio de nada, de seguir charlando con nosotros de nada. Pero era una nada con potencial. Nosotros hacíamos de giles y poníamos la tarasca que sacaba a los kelpers de su vida brutal de pastores, pero el nuevo vínculo Baires-Londres, inaugurado por Lanusse en 1972, sirvió para que la comisión Shackleton informara a la Corona que lo mejor era estudiar cómo devolvernos un archipiélago que no producía ganancias sino gastos, y cuya demografía estaba lentamente a la baja. A largo plazo quedarse allí era insostenible, period.

    El informe Shackleton perduró a lo largo de administraciones laboristas y tories, y es fama que tuvo hitos memorables y perdurables: en 1974, dos meses antes de morir en su tercera presidencia, Perón recibió de su canciller (¿Vignes?) la propuesta británica de coadministración insular: ellos mantendrían una pequeña guarnición, y nos dejaban poner una contraparte militar argentina. Azorado, Perón dijo: “Pero estos tienen que saber que si nosotros ponemos pie ahí, no nos vamos más”. Y la respuesta era que sí, lo sabían, y que estaban yéndose de a poco y con mucha elegancia para no provocar el repudio activo de los 1800 kelpers remanentes, que seguramente sería capitalizado por los tories en la metrópolis. Pero El Viejo se murió, y la administración de López Rega-Isabel no tenía cabeza más que para cuestiones internas: devastar la industria nacional y matar todos los zurdos que pudiera antes de que los militares argentos tomaran esas dos cuestiones en manos propias.

    Sin embargo, el informe Shackleton proseguía su lenta vida propia en Whitehall, que es una cancillería suficientemente profesional como para no dar grandes bandazos de política externa bajo dirección tory o laborista. Y días antes de la invasión, Canoro Costa Méndez, el pelucón proyanki que teníamos de canciller, seguía sin responder una propuesta de retrocesión de las islas a cambio de guita, todo en cámara lenta para no irritar el nacionalismo Brit, proveniente del gobierno de la entonces no baronesa Maggie Thatcher. La propuesta, discretamente reservada, ya llevaba dos años juntando polvo en el palacio San Martín sin que la Argentina siquiera la contestara.

    El resto es historia. El “New Labour” de Tony Blair fue tan conservador y jodido como el resto de la socialdemocracia europea en épocas de plena deslocalización industrial de Europa: todo el empleo de mediana o baja calificación terminó en China o aledaños. Las masas inglesas siguieron hundiéndose lentamente en una miseria delincuencial y marginal que parecía -y parece- de tiempos de Dickens, sólo que la cocaína es mucho peor que el gin y el whisky, y la mafia rusa es más letal que los viejos gangsters y tratantes de blancas victorianos. Tony Blair metió de cabeza a su país en todas las locas y fracasadas aventuras militares de W. Bush, para lo cual multiplicó el presupuesto militar mientras destruía alegremente derechos adquiridos y viejos en pensiones, salud y educación públicas. Tony Blair es el peor scumbag de la historia laborista, un traidor tan profundo a la historia socialista de su partido y un siervo tan confiable del sector financiero y del Pentágono, que terminó siendo innecesario. Para hacer ese trabajo, los Brits prefirieron a los Tories.

    Jerry Corbyn podría ser un regreso a las fuentes, o el último reflejo de un gran partido que fundó, al menos de puertas para adentro, una sociedad relativamente justa e integrada, industrialmente avanzada y competitiva. Lo suficientemente avanzada como para fundar un sistema de salud pública, el National Health, que funcionó de maravillas durante décadas, también como para diseñar y producir su propio arsenal, exportar supercomputadoras como nuestra Clementina (era de la Ferranti, inglesa) y lo suficientemente culta como para descubrir la estructura del ADN e inventar, de paso, a Los Beatles, que destruyeron durante años el rock estadounidense reinventándolo, volviéndolo estratosférico y global.

    Los medios de Rupert Murdoch hacen bien en odiar a Jerry Corbyn, no sé si por las probabilidades que podría esconder a futuro, sino por la herencia política con la que carga. Un brindis por Corbyn, compañeros. Ojalá le sirva de algo a la ponchada de nuevos pobres del Reino Unido. Si lo hace, seguramente volveremos a tener algún interlocutor inteligente en Whitehall como para volver a hablar de soberanía compartida o retrocesión de esas malditas islas demasiado famosas. Que para nosotros representaron la pérdida de control de una inmensa porción del Mar Argentino, una base potencial para la OTAN, si los yankis deciden operar desde allí en algún conflicto que involucre al hemisferio Sur, una pérdida millonaria y sostenida en pesca de calamar, y una frontera caliente imposible de sostener en nuestro estado actual de indefensión militar.

    Toda sacudida el nuevo Establishment británico post-thatcherista y blairista, bienvenida aquí. Todo intento de recuperar derechos sociales en Inglaterra, también bienvenidos. Trataremos de imitarlos a nuestro modo. Vamos, Corbyn, todavía.

  2. José dice:

    “Bienvenido Mr Chance” se debe referir al personaje “Chauncey Gardiner” de la película “Being There” basada en una novela de Jerzy Kosinski, traducida al castellano cómo “Desde el jardín”,

  3. David (idu) dice:

    Todo bien y de acuerdo.

    Solo una observación:

    La frase “favorable a los inversores” me suena a prejuicio contra los que serían “inversores del Occidente capitalista”, ya que entiendo que no estamos en contra, por ejemplo, de los inversores chinos, aunque nos cobren los durmientes de ferrocarril tres vece su valor de mercado en la industria local, solo porque están atados a los vagones (baratos).

    Para mí las inversiones, si son productivas y en condiciones ventajosas son buenas.

    Si son para especulación financiera, y/o para que nosotros tapemos agujeros que supimos conseguir (por lo cual nunca serán ventajosas), son malas.

    Es tan simple…

  4. Desaparecido el héroe griego,Tsipras, condenado por el tribunal revolucionario por alta traición, pronto el relato consiguió un nuevo héroe. Difícil que éste siga el camino de Lord Byron, y sus días también terminen en Grecia, máxime que lo que propone, ya ha fracasado innumerables veces, sin embargo no deberá olvidar que al poeta lo terminó matando la malaria, peste que es consecuencia de ciertas políticas.

  5. victorlustig dice:

    Lloyd George y Clement Attlee me vinieron a la cabeza, en que nos beneficiaron? nada.
    El cambio de paradigma en todo caso sera para ellos, nosotros? bien gracias
    Por que nos deberia beneficiar? por que los banqueros en Londres cobren menos bonus?
    la verdad, aparte del hecho academico, me suena a rive gauche, con las disculpas del caso

  6. Los durmientes chinos son más caros porque están siempre despiertos y laburando. Y aunque son horizontales, los acostados somos los compradores.

    Creo que Randazzo y Cristina podrían haber negociado mejor. Mucho mejor.

  7. Silenoz dice:

    Otro Espartaco ma’… supongo que el Señor de los Cordones (con todo respeto ehhh ja ja…) debe estar como loco con la neo völkerwanderung

    Saludos

  8. el carlo dice:

    “During the 2009 expenses scandal, Corbyn was revealed to have claimed the lowest amount of expenses of any Member of Parliament.[19][20] In 2010 he claimed the smallest amount of all 650 MPs. In an interview with The Islington Gazette he said: “I am a parsimonious MP…I think we should claim what we need to run our offices and pay our staff but be careful because it’s obviously public money…”

    ……………………………….
    El dia que los politicos Argentinos actuen de esta manera con los dineros publicos podremos hablar de algun tipo de similitud.
    Mientras tanto seguimos con el “Relato de Izquierda”

  9. Alejandro Ro dice:

    A mí los tuits de Cristina me sonaron a una avivada de giles inoportuna. Para mí, si Corbyn tenía la mínima chance de ser PM, ya la perdió.

    • Raúl C. dice:

      Es más, cada vez que se reúnen los líderes de los principales países, estudian cada cosa que hace o propone Cristina, para hacer lo contrario.
      Yo no creía que fuera tan poderosa, pero parece que algunos sí…

  10. ricardo j.m. dice:

    es increible en cualquier post los opos comentan con la cabeza adentro del culo.

  11. […] EE.UU. Pero la noticia de estos días fue la elección de Mr. Corbyn a la cabeza del Labour Party. Ya lo mencioné en el blog. Ahora quiero traducirles algo que Martin Wolf – un columnista prestigioso en la City de […]

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