El voto de los pobres

Elecciones-1920

El domingo pasado, de forma sintética y apurada, entre otros temas, me referí a la acusación de fraudulenta a la elección en Tucumán. Hoy, Edgardo Mocca trata el tema, y – tras leerlo – me siento impulsado a acercarles la primera parte de su nota. No me parece que se pueda enfocar con más claridad:

Las dos últimas frases del comunicado que la Unión Cívica Radical emitió, con la firma de Ernesto Sanz, el último 25 de agosto para denunciar un supuesto fraude en las elecciones de Tucumán rezan así: “La UCR nunca consentirá que se siga utilizando la pobreza como medio de sometimiento ciudadano” y “democracia y transparencia para Tucumán y para todo el país”. Su redactor no se sintió obligado a hacer alusión a hecho concreto alguno que justificara una denuncia cuyo calibre alcanza además para alertar sobre el peligro de que el país regrese, en materia electoral, a la situación “previa a la ley Sáenz Peña”. En reemplazo de la descripción de los hechos concretos, la denuncia se apoya en una vaga referencia a “un sistema electoral tramposo, con violencia y sometimiento de los votantes a prácticas electorales aberrantes que buscan transformar en clientes a los ciudadanos”. De lo que habla una y otra vez el comunicado (y, podríamos generalizar, toda la pirotecnia opositora de estos días) es, en realidad, del voto de los pobres. A eso, muy obviamente se refieren cuando hablan de ciudadanos y clientes. La alusión al “sistema electoral tramposo” carece de contenido, y la “violencia” se refiere a un puñado de situaciones de ese tipo protagonizadas por el oficialismo y también por la oposición que de ninguna manera podría decidir el resultado del comicio. De modo que el fraude estaría alojado en la manera en que se consiguen los votos de los pobres.

Fraude es, entonces, el nombre con que se designa un corte social del voto que, en Tucumán quedó expresado en el predominio de la oposición en la ciudad capital de la provincia y en la amplia victoria oficialista en las localidades más pobres de la provincia. Fraude es una forma engañosa de presentar un argumento sobre lo que es o, mejor, sobre lo que debería ser la democracia. Es un argumento muy antiguo y que tuvo una eficacia muy alta en los períodos iniciales de los procesos de ampliación democrática de los regímenes liberales oligárquicos. Fue ni más ni menos que el argumento que se usó en defensa del voto “censitario”, que consistía lisa y llanamente en la limitación del derecho electoral a aquellas personas de sexo masculino que pudieran demostrar un cierto nivel de renta. El voto, se decía, es un derecho de las personas “independientes” y no de los que viven de un salario, ni de las mujeres, ni de los niños; estas categorías de personas se expresan a través del patrón y del jefe de familia. De otro modo, las personas dependientes no harían sino multiplicar artificialmente el peso del elector “independiente”.

Hay que volver a mirar la escena de la elección presidencial argentina de 2007. También en aquella ocasión se habló de fraude; fue Elisa Carrió quien lo denunció después de haber salido segunda detrás de Cristina Kirchner por una diferencia superior a 23 puntos porcentuales. Nunca presentó prueba alguna que insinuara algún fundamento para la desaforada denuncia. Pero su retórica no terminaba ahí; decía además que el futuro de la república dependía de liberar, de la mano de la clase media, a los pobres de la “jaula del clientelismo”. Una vez más, el fraude era el voto de los pobres. No hay sistema electoral que solucione este problema porque no se trata de un problema técnico sino de un problema político. Es, ni más ni menos que el problema de las masas, la obsesión de los poderosos en las sociedades modernas; cómo congeniar la ampliación del derecho al voto –difícil de revertir de modo estable y duradero en la mayor parte del mundo– con el orden social. En las últimas décadas al orden social se le llama gobernabilidad o seguridad jurídica pero sigue siendo la misma cuestión…”

23 respuestas a El voto de los pobres

  1. Mariano T. dice:

    Hoy también habla Sarlo sobre el tema, y en relación a Mocca, cambia la chicana barata por lógica
    http://www.perfil.com/mobile/?nota=/contenidos/2015/09/05/noticia_0086.html
    Yo pensaba lo mismo como respuesta:Si no produce efectos electorales, para qué gastar todo ese dinero y ese tiempo en la semana previa a la elección? Con el tiempo podrían hacer propaganda electoral casa por casa. Con el dinero es algo mas espinoso porque es del Estado, y no sería tan sencillo destinarlo a publicidad, pero puede haber mucha creatividad de todos modos

    • No recuerdo que Beatriz Sarlo se haya escandalizado demasiado cuando, en épocas de Alfonsín, los chicos de La Coordinadora repartían las cajas del PAN; y eso que por aquellos tiempos la iba mas de zurdita que ahora.

      Ya sé que ahora me va a salir con que no es lo mismo una caja que un bolsón.

  2. aslamora dice:

    El razonamiento para llegar des el término “fraude” al voto de los “pobres” como si ese voto obtenido fuese fraude, es una interpretación, no hay nada en el texto citado de Sanz y de la UCR que lo autoriza. No descarto una tendencia en la actualidad pues Vargas Llosa y varios intelectuales solicitan de forma abierta el “voto calificado”. La “interpretación” impide leer pues si se lee no se interpreta y si se interpreta no se lee considero que eso le ocurre a Edgard Mocca en su texto pues él no lee un hecho que en CABA afecta a los intentos que hacemos para desplazar la hegemonía del PRO, uno de los hechos que lo impiden de forma democrática es que el voto de los llamados “pobres” es tan volatil que en no pocas ocasiones votan al PRO que les quitará derechos de los que gozan,claro además derechos por los cuales no han luchado. Si el autor reconoce que los diversos partidos, incluido el FPV, repartieron “bolsones” -está la foto del Sanz en un local donde se anuncia la entrega de los mismos- en lugar de interpretar estudiemos qué empleo hacen los sectores calificados de “pobres” de una herramienta que les da acceso a esos “bolsones”, recodemos que el voto es parte de la política del espectáculo donde los “ciudadanos” han sido desplazados o re-emplazados o deben competir contra los “consumidores electorales” que adquieren tal o cual producto. En mi caso voto por qué mis intereses coinciden con las políticas que hasta impulso CFK y el FPV, o sea doy mi voto pues mis intereses coinciden con esos postulados, entonces, considero que otros “consumidores” pueden comprar otros “objetos electorales” por una opción rápida de acceder a una oferta,llamada “bolsones” .Acaso esa opción es más criticable que la mía, lo dudo.

  3. ¿Puedo ir un paso más lejos -y otro al costado- del buen análisis que hace Mocca?

    Tomo este párrafo suyo:

    Al respecto creo que hace medio siglo que la transferencia vertical de recursos en el PBI argentino muestra que el método principal de enriquecimiento de los ricos argentinos es la creación de nuevos argentinos pobres.

    TODOS los gobiernos desde Alfonsín -con sus cajas Pan- en adelante han tratado de controlar a este electorado extraño, Y eso sucede porque es una multitud indescrifrable, de respuestas imprevisibles: la primera generación de pobres estructurales creados por Isabel, El Proceso (y siguen las firmas) ya no vota con sus viejos sindicatos, y la 2da y 3ra generaciones, los estructurales excluidos más dramáticamente y con menos posibilidades de regreso hacia los mundos de la educación y el trabajo, no podrían vivir son programas asistenciales. Y estos los sostienen como la cuerda al ahorcado.

    Es imposible no intentar la manipulación de un número tan grande de personas libradas a la buena de Dios para perpetuarse como mandón de las mismas. Los partidos con gran despliegue territorial (conozco uno solo), los viejos cacicazgos del NOA, los no tan viejos del GBA y NEA y los bastante nuevos de la Patagonia son los únicos que tienen cómo. Después de todo, tienen al estado, SON el estado.

    De ahí que gente como Carrió o los de la UCR estén furiosos: quisieran ser ellos los que reparten electrodomésticos o canastas con morfi. Y hasta que no se consigan estados municipales, provinciales o uno nacional para hacerlo, seguirán vociferando “¡Fraude!”.

    Estamos ante un cuadro no muy nuevo pero la Argentina, y viejísimo en el resto de Sudamérica: un sistema de clientelismos locales tan perfeccionado que han vuelto casi innecesario el fraude.

    En este cuadro tan raro y familiar a la vez, el voto robado es técnicamente difícil, el fraguado también, pero el comprado es inevitable. Salvo que volvamos mágicamente al país que tiró abajo a Onganía, que iba a quedarse 20 años, con un simple megaestornudo sindical, como fue el Cordobazo. Un país tan fabril, tan educado y tan orgánico, tan “Industria Argentina”.

    Salir de esta disyuntiva implicaría que todas las jefaturas políticas y económicas del país, en general beneficiarias de la situación, se pusieran de acuerdo para crear, en un par de generaciones, un país con otro Índice de Desarrollo Humano y otro GINI.

    Supongo que eso requeriría de un keynesianismo menos chabón que el actual (homenaje a Abel, creador de la expresión), y de un abracadabra que haga que vuelva a la región el espíritu fundacional del Mercosur en 1986, cuando en el super del chino de a la vuelta había lácteos de Conaprole y la barrera arancelaria común se veía como un motor capaz de disparar un crecimiento en flecha del mercado intrazona.

    Hoy cambió todo. No sabría con qué combo de recetas económicas y educativas podemos volver a aquellos comienzos tan promisorios. No preveíamos fenómenos inmensos, que se dispararon muy rápido. Colapsó la URSS, la Revolución Sociasta cayó a valor cero como objetivo final de la lucha de millones de personas, el mundo financiero se apropió como nunca de la economía global, la automatización de casi todo y la migración del trabajo humano no calificado residual a China, especialmente desde los países más ricos, barrió con 150 años de progreso social de los laburantes occidentales.

    Tengo 61 años y para robarle un título al neurólogo Oliver Sacks, a quien extrañaré, me siento “Un antropólogo en Marte”.

    Lo que intuyo es que todo se ha vuelto mucho más difícil. Nuestro principal socio Mercosur está haciendo agua y se va hundiendo en un golpe blando de escala titánica. Y ya quedó descerebrado: hasta Lula y la FAPESP quieren firmar un TLC con Europa que va a barrer con sus PyMES industriales, pero también con las nuestras, si llegamos a poner el gancho.

    No tengo muchas respuestas, pero sí decenas de preguntas. Algunas me las disparó este post de Abel, y la mayoría, su reflexión de hace unos días sobre cómo en épocas de Mafalda, cuando los pibes jugaban en las plazas y en la calle, nadie hablaba de la existencia de un conurbano metropolitano.

    Nadie hablaba tampoco de fraude: con Onganía no hacía falta. Iba a reinar durante 20 años “el palito de abollar ideologías”.

    • Diego dice:

      Querido, Onganía gobernó este país hace 50 años. ¿Te acordás cómo era tu vida hace 50 años? De pantalones cortos en algún colegio primario, seguramente. ¿Tenés idea lo que era China hace 50 años? Basta de chamullo, el fraude es una cuestión empírica, no metafísica.

  4. Perdón, el párrafo de Edgardo Mocca que debí citar, y no cité, es éste:

    “Es, ni más ni menos que el problema de las masas, la obsesión de los poderosos en las sociedades modernas; cómo congeniar la ampliación del derecho al voto –difícil de revertir de modo estable y duradero en la mayor parte del mundo– con el orden social. En las últimas décadas al orden social se le llama gobernabilidad o seguridad jurídica pero sigue siendo la misma cuestión…”

  5. Última intervención al respecto del fraude: una joyita que cito del blog de Marcelo Zapata, hiperabundante en joyitas.

    “Mafaldismo: tendencia de la clase media a subirse en una sillita, gritar un minuto o dos contra las injusticias en el mundo, luego bajarse y continuar pagando la cuota del Citroen” (Havelock Ellis, “Manual de psicopatología del posteo cotidiano y otros poemas”, 1883).

    • Daniel E Arias, siempre leo con mucho interés sus posts, pero esta vez se pasó. Aplauso de pie.

    • victorlustig dice:

      perdon, pagar la cuota del citroen es malo? que se yo, tod nuestra intellientzia es asi hasta que le dan la Fullbright, el cargo en la Biblioteca y luego se transforman en Caton

      • Silenoz dice:

        Ja ja ja… claaaa …… e’te don Arias… y justo con la marca que diera a luz el antológico 3cv, patrimonio histórico industrial/cultural….. el ctiroen no se mancha…

        Debería haber escrito Honda o Hyundai, Toyota.. ahh no pará, cierto que el Toyo es un bien salario

  6. cinebraille dice:

    Estoy muy interesado en informarme acerca de cómo gobierna la UCR en Corrientes o cómo gobernó en Chaco con Rozas y Nikisch. Seguramente fue un ejemplo de republicanismo y desmantelamiento del clientelismo peronista, y seguramente esa sin duda valiosa experiencia se podrá replicar en otros distritos azotados por ese flagelo que, como todos los flagelos, es un verdadero flagelo.
    También sería interesante leer alguna vez UNA noticia de Corrientes, cuya realidad seguramente será MUY diferente a la de estados vecinos como Chaco o Misiones, cuyas miserias comprobamos con mucha frecuencia en la frutería y verdulería dominical que un afamado sicario mediático regentea en Canal 13.
    Saludos

  7. ricardo j.m. dice:

    cual es la diferencia entre dar bolsosnes y prometer baja de impuestos, conceptualmente ninguna si se plantean dentro del marco electoral, semanticamente muchas. tantas como gorilas bobos opinando de fraude

    • Silenoz dice:

      No compare por favor…..
      “prometer baja de impuestos” es incentivar y potenciar la capacidad emprendedora de la más pura raigambre schumpeteriana -unternehmergeist- del privado….

      Don Niembraa es un claro ejemplo (entre otros)

    • victorlustig dice:

      facil, una es factica, te lo dieron, el otro es una promesa politica
      dicho de otra forma, una es cash and carry, la otra no
      ah cierto, seguimos con el dolar a 9 mangos y medio, en Caraza compran mucho

      • Raúl C. dice:

        El cash and carry es anécdota. Y lo hacen TODOS. ¿Cómo elige el pobre a cuál de los entregadores de bolsones votar?

        Todavía no entendió que los más desfavorecidos de la sociedad votan al que crean que los va a llevar a la clase media. Y por eso votan al peronismo.

      • victorlustig dice:

        ay Dio, sera de Dio, pero claro!!! ahora, decime, los que pergeñaron el arbus, de palermo a ezeiza, sin pasar por una sola zona pobre, son peronistas? digo
        solo la curiosidad antropologica, vos, tenes algun amigo pobre? empobrecido por los 90s? (gobierno peronista, digo)

        si, seguro que lo hacen todos
        bolsones/cajas PAN segmento 1
        Ahora 12 segmento 2
        Plan viviendas segmento 3
        dolar barato/turismo afuera segmento 4
        creditos para PYMES segmento 5
        obra publica segmento 6

        ah, las tarifas de energia, segmentos 1 a 4

        puedo seguir eh, lastima que la guita se termina

      • Raúl C. dice:

        Si de todo eso saca una conclusión, por favor expóngala. Hasta ahora una mitad no se entiende, pero la otra tampoco.

      • victorlustig dice:

        Raul
        facil, hay bolsones de todo tipo y color para cada segmento, y, los bolsones NO son decisorios.
        Eso lo aprendi empiricamente en Tucuman, me dicen, vienen de todos los partidos y dan y prometen, yo despues voto al que me gusta.
        En esto hay dos cosas, creo, una, Saadi y la zapatilla, te doy laotra si gano, cualquiera que haya vivido en el Norte lo vio (al menos yo si).
        La otra, y mas profunda, independientemente de quien da, el dia a dia sigue despues, y, en general vota al que le soluciona los problemas el dia despues, y el dia que sigue y el otro.

        Quizas esa ES la mejor definicion del tema clientelismo (y, de alguna forma la acerca a la definicion romana original), y no es culpa del cliente, los servicios que debe prestar el Estado funcionan asi, pedi un turno en un hospital o por PAMI, te lo dan a 2 o 3 meses y fijate como lo resolves.

        No es que no sepan/puedan/tengan acceso a arreglar por si mismo quien usa el mecanismo, parte de eso hay, parte de eso se llama liderazgo en los segmentos mas acomodados (una defincion fina).

        Los segmentos superiores tienen ponele los medios para pagar un gestor o un estudio de abogados o tarjeta de credito, por eso la segmentacion, esta implicito en los medios de pago.

        Por eso la epica, el relato y todo el verso fenecera apenas termine este gobierno, la gente quiere que le resulevan los problemas, no sarasa, y, le pagaran en sueldo a otros mas eficaces enel manejo de la cosa (defini cosa como cualquiera en el gobierno)

        Eso si, notable, nuestro liberal residente en reemplazo de Alcides (guillermo) me manda a mi unidad basica, vos me preguntas si se que es peronismo.

  8. […] subí anoche estos párrafos de Edgardo Mocca, dije que creía que no se podía enfocar con más claridad lo que está implícito en las […]

  9. Flics dice:

    En todos lados se cosen habas (y pavadas)…

    (Kiko Nogueira)

    La diferencia (votos) de Dilma sobre Aécio en nel Nordeste tiró del placar la vieja conversa del separatismo en Brasil y el mejor de nuestro racismo maroto, nuestro racismo “moleque”.

    Las manifestaciones son las más despreciables possibles pero pueden ser resumidas en lo siguiente: “ la bolsa família es para miserables… muertos de hambre… vagos… vayan a vivir con lo próprio y no nos inchen las pelotas.. caso contrário no les daremos nuestro dinero de los impostos…”.

    Cuando la cosa parecia no poder andar peor, el ex-presidente Fernando Henrique Cardoso ha dado su valiosa contribuición al debate, digamos, “qualificación del voto”.

    En una entrevista FHC consiguió classificar los electores petistas (43.300.000 de almas) como una imensa massa desprovida de discernimiento.

    “El PT esta apoyado en los menos informados, que coincide de ser los más pobres. No es porque son pobres que apoyan al PT, es porque son menos informados”, ha afirmado.

    El PT esta “apoyado en setores de la sociedad que son, sobretodo, los menos informados (…), generalmente es una coincidencia entre los mas pobres y los menos qualificados”. Si hay una falla nel PSDB, considera el ex-presidente, es de no conseguir dialogar com esa gente.

    Le han recordado que essa abordagen ecoava la del brigadier Eduardo Gones y de la UDN en las eleciones presidenciales de 1950. El brigadier llamó de “marmiteiros”(*) los electores de su rival Getulio Vargas.

    http://www.diariodocentrodomundo.com.br/fhc-os-pobres-e-a-falta-de-informacao/

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