Comentarios sobre el voto de los pobres

Elecciones-1920Cuando subí anoche estos párrafos de Edgardo Mocca, dije que creía que no se podía enfocar con más claridad lo que está implícito en las acusaciones de fraude en las elecciones tucumanas por el reparto de bolsones con comida o, por ejemplo, en la vieja afirmación de Elisa Carrió – con algo más de sofisticación intelectual – de “legitimidad segmentada” en el triunfo de Cristina Kirchner en el 2007, porque ella, Carrió, había ganado en la Capital Federal y en las ciudades prósperas del interior: plantear que el voto de los más pobres, influido por ventajas materiales – como planes, o bolsas de comida – es de “inferior calidad”, de algún modo, fraudulento.

Por supuesto, el asunto da para mucho más, porque abarca dos temas fundamentales y distintos: un fenómeno social clásico, la necesidad que tienen muchos de creer que su voto – sus ambiciones, sus ideales – son más… legítimos, más nobles, más autónomos, que los de otros que tienen menos ingresos, o tienen otros valores, o un color de piel distinto, o… (esta necesidad se encuentra tanto a la izquierda como a la derecha, ojo). Y también un problema central de la sociedad moderna: la contradicción entre el principio básico del liberalismo tradicional y de la democracia: “una persona, un voto”, y el del mercado “un peso (un dólar, un yuan), un voto”.

Pero no voy a escribir ahora sobre ninguno de estos dos complejos asuntos, no teman. Mi tema es simplemente lo que dice en el título: los comentarios que provoca este planteo. Leí de oficialistas y opositores, of course, de buena y mala leche, inteligentes y tontos… Pero con pocas excepciones, encuentro que comparten – sin darse cuenta – dos supuestos escondidos: a) los “pobres” son un conjunto más o menos homogéneo; b) los “pobres” son boludos.

Solamente con un propósito de ayuda, quiero insistir aquí con algunos hechos evidentes pero que en la pasión del debate sociológico/politico se pasan por alto: Aunque se puede establecer, y es razonable, una categoría “pobreza” válida a partir de las carencias: “familias donde el padre o la madre no tienen ingresos en blanco, obra social o sindicato (o muy altos ingresos en negro)”, son muy distintos – distintas vidas, respuestas, necesidades – entre sí las de quienes viven en La Cava de San Isidro o en Tafí del Valle, los argentinos que arrastran varias generaciones sin empleo regular y los inmigrantes paraguayos o bolivianos con residencia y derecho a voto, las madres cabezas de familia y los jóvenes con “antecedentes” policiales… Y hay que tener en cuenta a los pobres con empleo regular pero a los que sus ingresos no les alcanza para cubrir gastos en vivienda, salud, educación y mantener un nivel aceptable de vida para su familia. Son muchos.

Entonces, no hay una sola política que atienda a las necesidades de todos. Ni tampoco, obvio, una sola forma de conseguir sus votos.

En lo que hace a “boludos” – o, para los que les cae mal este término tan argentino, uso por una vez la expresión técnicamente correcta de “capacidades diferentes” -, la biología de las poblaciones humanas y las leyes estadísticas son terminantes: sólo puede haber variaciones mínimas en el porcentaje que hay en los barrios pobres de Córdoba Capital y el que hay en los estudiantes del Cardenal Newman. Dirán que en este último caso se notan más, a simple vista, pero es que tienen más recursos para hacerse notar.

Ahora, si a un ciudadano de inclinaciones republicanas, bien informado, se le acerca un puntero cuando va a votar y le dice “Te doy una luca si ponés la boleta del MOCO” (Movimiento Organizado Contra los Otros, legendaria agrupación de Exactas a fines de los ´60; es un ejemplo) no será natural que se pregunte “(¿Y este señor cómo sabe qué boleta voy a poner?¿No será él el boludo?)” ¿Por qué el ciudadano pobre no se haría la misma pregunta?

La realidad es que se la hacen, por supuesto. Cualquiera que ha hecho política en la Capital Federal, por ejemplo, sabe que en las diversas villas existen arreglos informales por los que se aprovisionan de elementos útiles de, sucesivamente, del PRO y del Frente para la Victoria. A veces, de distintas vertientes del FpV, porque el mecanismo no está tan centralizado como en sus rivales. En la mayoría de las agrupaciones peronistas, como en la que milito, no se cuestiona a los compañeros residentes allí que aceptan tácitamente la situación: se recuerda la histórica exhortación de Perón en la campaña del ¨46 “Y si el patrón les ofrece prebendas… ¡tomen las prebendas y voten por el peronismo!“.

Esto pasa en todos lados, por supuesto. Poco después de las PASO, vimos como poderosos intendentes del Gran Buenos Aires, jefes de grandes aparatos y maestros en “RRHH/clientelismo”, fueron derrotados. No podrán ser reelectos, porque los votantes del FpV les retiraron la confianza (no sé de ningún caso en que hayan devuelto bienes repartidos, eh. Tampoco la grosería).

Y aún en la Argentina profunda, los caudillos pierden. En Catamarca, Tucumán y Chaco el peronismo perdió el gobierno en esta etapa democrática y lo volvió a recuperar uno o dos períodos después. En Salta, Misiones… sus actuales gobernantes surgen de las derrotas de aparatos anteriores. El mismo Alperovich ya no consigue los porcentajes de sus primeros mandatos.

Con asumida ingenuidad algunos preguntan “¿Por qué los punteros repartirían bolsas de comida, colchones, chapas si eso no les garantizara el voto?”. Aparentemente no participan en todos esos sorteos “sin obligación de compra” que las empresas ofrecen todos los días. Son herramientas tradicionales de la publicidad, y, como apunta un comentarista ¿cuál es la diferencia entre dar bolsones y prometer baja de impuestos?

Corresponde señalar que entre las pocas excepciones a la tontería que asume la tontería en los votantes pobres está este texto provocativo de la opositora Beatriz Sarlo que acercó otro comentarista, también opositor:
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“… el reparto de bienes produce resultados electorales … porque los ciudadanos agradecen con su voto el favor recibido … El vínculo de agradecimiento es una relación política, salvo que se piense que lo político se desarrolla siempre en un ámbito abstracto caracterizado únicamente por operaciones intelectuales.

Todos, no sólo los más pobres, experimentan en algún momento de su vida ese vínculo de agradecimiento, que es legítimo. Yo lo sentí por Alfonsín cuando, inmediatamente después de asumir la presidencia, empezó a cumplir su promesa electoral de enjuiciar a las tres juntas militares de la dictadura.

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… Quien agradece en el intercambio de bienes materiales pone en juego el hecho de que se hayan reconocido sus necesidades inmediatas: un bolsón de comida, unos colchones, chapas para el techo. Entonces, la pregunta sobre el efecto dádiva-agradecimiento debería ser acompañada por otra. Después de doce años de gobierno kirchnerista, con la ruidosa épica que se atribuye, ¿por qué subsisten poblaciones atascadas en el penoso sentimiento de agradecer una bolsa de mercadería?
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Es una pregunta válida, pero mal planteada. El sentimiento de gratitud que despertaba la Fundación Eva Perón siguió vivo por generaciones, aunque su obra se hizo en una Argentina mucho más igualitaria que la actual.
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La pregunta sirve para que tengamos presente que las políticas sociales fundamentales de la etapa kirchnerista, la Asignación Universal por Hijo y la extensión de la jubilación mínima,, no eliminan, no reducen en forma importante la pobreza. A pesar del entusiasmo de algunos compañeros de la blogosfera. Es simple: con los montos que se cobran, no alcanza para salir de pobre.
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Son necesarias, son derechos, no “planes”. Y han reducido en mucho la indigencia. Pero para disminuir en forma importante la pobreza se necesita creación de empleos en la escala de los primeros años de esta etapa; se necesita capacitación y reentrenamiento; se necesita una educación pública mejor que la actual; muchas más escuelas técnicas; transformaciones culturales… Se necesitan muchas cosas distintas, para distintos grupos humanos.
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En menos de dos meses debemos decidir, entre otros asuntos, qué gobierno puede hacerlas mejor. Ahora, vale señalar que casi lo único que puede decirse en común de los pobres en Argentina es un dato estadístico: De ahí salen la mayoría de los votos del peronismo. Por algo será.

58 respuestas a Comentarios sobre el voto de los pobres

  1. Silenoz dice:

    Lo de la cra. Sarlo es una gratitud-clientelismo segmentada/o.. no va a comparar con un bolsón de chucherias terrenales

  2. Raúl C. dice:

    Abel: totalmente de acuerdo.
    Dos comentarios:
    – Un punto clave es el de ‘herramientas tradicionales de la publicidad’.
    Creo que es algo más general que ‘sólo pobres’ y ‘sólo dar cosas de primera necesidad’.
    Cuando los supermercados u otras empresas privadas obsequian algo, es para instalar y fijar su nombre. El político… ¡también!
    Cuando eso ocurre, *todos se prenden* para recibir. ¿Se prenden porque son pobres o porque tienen NBI? No necesariamente… simplemente se prenden. ¿Por qué rechazar un regalo?
    Y la fidelidad al político que ese regalo puede engendrar será similar a la del regalo de la marca. No mucha en términos de grandes números.
    – En cuanto al hecho incontrastable de que la mayoría de los votos del peronismo salen de los pobres, pone muy en ridículo eso de que ‘el peronismo es una fábrica de pobres’: precisamente porque el peronismo les da una oportunidad para asomarse a la clase media (como ven que les ocurre a vecinos, parientes, compañeros de trabajo…) es que lo votan.

    • Mariano T. dice:

      Darle una bolsa con comida o un ventilador difícilmente debe ser considerado “asomarse a la clase media”. De hecho aceptar una dádiva por necesidad es un estigma para la clase media.

      • Raúl C. dice:

        Yo hablo de A y usted habla de B. No tiene nada que ver.
        El aumento de la clase media por ingresos en estos doce años es incontrovertible: eso es a lo que aspiran los que todavía no llegaron. A que continúe.

      • Mariano T. dice:

        Ojalá ese aumento de clase media por ingresos se convierta con el tiempo en aumento de clase media por valores. Ese día repartir regalos el día anterior de las elecciones va a ser contraproducente

      • Leandro dice:

        De los creadores de “A los peones hay que subirlos a la camioneta y decirles lo que hay que votar”, llega “El pobre ademas de pobre es tarado (o tal vez su pobreza solo sea un sintoma de ello), le das una bolsa con cualquier porqueria y te vota”. El clasemedia urbano es mas sofisticado, vota a cambio de globitos amarillos. O de dolares ahorro. En lo personal prefiero el voto “iphone”, por la libertad de importar el ultimo modelito de gadget a precio de bicoca. Es mas cool.

      • Raúl C. dice:

        Valores superiores de la clase media… Sin comentarios.

      • Mariano T. dice:

        Es mal negocio a largo plazo para ustedes convertir pobres en clase media. Después de una generación, ya es dificil conseguir que los voten por un bolsón, lo consideran una indignidad.

      • Raúl C. dice:

        El ‘aumento de la clase media por valores’ llegará indefectiblemente.
        Con la movilidad social se llega a los ‘valores’ fundamentales de la clase media: dólares, acciones, bonos y certificados de depósito.

  3. Dennet dice:

    Otra inconsistencia de la critica “republicana” es la idea de que la entrega de comida,chapas,colchones,etc. antes de una eleccion es lo que motiva el voto,como lei en algun lado “los matan de hambre 4 años y los seducen con comida para 2 dias” Esto es creer que los pobres no solo son boludos sino tambien masoquistas.Sin duda que por encima de la presunta “dadiva” eleccionaria hay todo un laburo permanente.

  4. Buenas noches…

    Vivo en capital, tengo 36 años, y la primera reacción que me genera el hecho de que se repartan bolsones de comida el día de ir a votar es: bronca. Hasta me parece que Beatriz Sarlo tiene razón cuando dice: “que después de doce años de gobierno kirchnerista, con la ruidosa épica que se atribuye, ¿por qué subsisten poblaciones atascadas en el penoso sentimiento de agradecer una bolsa de mercadería? Sin haber experimentado hambre ni privaciones, es menos probable que el voto pueda trocarse de ese modo.”

    Abel, no creo que con decir que son ” herramientas tradicionales de la publicidad” alcance, tampoco siento que sea lo mismo que “prometer la baja de impuestos”, lo que se reparte es comida, es algo urgente: se está repartiendo morfi para la gente que tiene hambre y eso es tremendo. Hay que asumirlo.

    Pero, quiero pensar mejor, tratar de entender por qué ocurre. Al fin, entiendo también que como decís, la gente no es “boluda” y que no le compran el voto por un bolsón de morfi. Quizás, deseo que en realidad no sea “Tan tan” urgente, y que quizás solo “aprovechen” los bolsones como yo muchas veces voy donde me invitan porque hay chupi gratis y aunque no comulgue con esa gente, tomo todo lo que puedo. Sarlo también debe ir a a algunas vernisagges solo para bebe champagne y comer canapés de arriba, pero eso no hace que ella después salga a aplaudir la muestra de arte abstracto en una nota periodística.

    Creo también que en todo esto del clientelismo hay un factor que no he leído entre las opiniones de la red, ni en los diarios.

    Me pregunto si quizás se reparten bolsones para alentar a que la gente vaya a votar. A gran parte de la sociedad no le importa la política, es domingo, hay fútbol, llueve. Y aunque el FPV haya hecho mucho por las clases necesitadas, tampoco han logrado erradicar de cuajo la pobreza. Los padres de los pobres eran pobres y sus abuelos también lo eran. En resumen, quizás no rezuman esperanza en que tal o cual gobernante los saque de una vez y para siempre de la pobreza. ¿Será porque ven que los ricos siempre han estado ahi, mas alla de quién gobierne? ¿Ven qué además de políticos, hay patrones?

    Entonces, puede ser que muchos aprovechan el bolsón y el traslado. -Che, vamos a votar? – pregunta uno -¿Para qué? Responde otro, -¿y qué se yo, nos dan comida y nos llevan? -Ok, Dale vamos – se contestan y después van y votan. Votan lo que quieren sí, porque no son “boludos”. El hecho de que después en el sobre metan la boleta de FPV, puede ser un poco por tradición peronista, pero un poco debe ser también porque con la AUH y otras medidas los suyos y ellos mismos están aunque mal no sea un poquito mejor.

    Espero que sea así y no que la gente se esté muriendo de hambre o que los gobernantes prefieran que la gente sea pobre.

    Saludos.

    • Silenoz dice:

      Mire estimado, le puedo asegurar que para muchos (ABC1 principalmente) pagar menos impuesto es “algo urgente”

      Disculpame pero a partir de tu soliloquio, no pude seguirte

      Saludos

    • Raúl C. dice:

      Sobre el hambre, le creo a Juan Carr que afirma que está prácticamente eliminado.
      Sobre la pobreza, la proliferación de cifras sobre su disminución es abrumadora, y por más que las retuerzan la verdad aparece. Su otra cara, el aumento de la clase media -medido por ingresos- es incontrovertible.
      Si ‘la gente se muere de hambre’, ya ‘se murió’ antes de que le den un (1) bolsón una (1) vez. Habría que pensar un poco lo que se dice, y esto va también para Sarlo.
      Lo de alentar a la gente a que vaya a votar es más probable. Pero a quién voten es otro tema y no depende de quién los lleva.
      Como dije en otro lugar: bolsones reparten todos. Si la preferencia de voto es a UNO de los que reparten, es por otras razones.

    • Juan el Bautismo dice:

      Che, vamos a votar? – pregunta uno -¿Para qué? Responde otro, -¿y qué se yo, nos dan comida y nos llevan? -Ok, Dale vamos

      El lenguaje de las clases bajas, Abel Santa Cruz, año 60 y pico

    • Mariano T. dice:

      Haces mal en creerle a Juan Car. Sigue habiendo hambre en la Argentina. Y hambre en niñois que es la mas urgente de solucionar. Entre estar correctamente alimentado, tener el peson y la altura acorde a la edad, y literalmente morirte de inanición hay un largo espacio, que se llama hambre.

      • Raúl C. dice:

        No hay dato alguno que niegue que esa condición disminuyó drásticamente en estos doce años. Lo suyo es una deformación y una mentira más.
        Un dato estadístico para ustedes es como la cruz para el vampiro.

  5. Rodrigo dice:

    Muy buenos ambos posteos. En lo personal, creo que Beatriz Sarlo es una opositora lúcida. Está a años luz de los Lanata/Leuco/Kovadloff/Aguinis/Majul, etc. Yo abogo tanto por el kirchnerismo lúcido como por el antikirchnerismo o “no kirchnerismo” lúcido. Por eso, cuando desde 678 se le decía “Coca Sarlo” y ese tipo de estupideces, me daba vergüenza ajena. Eso no implica que uno le tenga que dar la razón, obviamente. Si estás dispuesto a decir lo que quieres, debes estar dispuesto a escuchar lo que no quieres.

  6. vegymper dice:

    Lo’pobre… yoquesé. Mis abuelos lo eran, años ’40, vinieron del interior, a trabajar ambos en fábricas. Hicieron 2 hijos con secundario, una casita, 2 jubilaciones. Y siempre votaron peronismo. Mis viejos, en cambio, ya “habían salido” de pobres, aunque a veces el mango estaba corto, pero no votaban peronismo. Claro, fue la época donde no se podía votar. Y yo -que de pobre no tengo nada pero si me dan cualquier regalo, agarro-, vuelvo a pensar en votar peronismo, ya no visceralmente como mi abuelo, sino por pensar en que no tengo visto otro gobierno que se ocupe del “bienestar de todos”, no en abstracto, sino a través de formas concretas de aumentar la dignidad de la gente. Claro, yo apoyaría también buscar la manera de que esa dignidad provenga de fuentes autogeneradas por cada sujeto, pero son desafíos que van a diferentes velocidades, algo así como curarte la gripe y mientras tanto darte también la vacuna para que no te vuelvas a resfriar: no podemos renunciar a ninguno de los dos, pero lo primero es lo primero. Y si vivís en un mundo que te contagia gripe a cada rato…

  7. guido dice:

    Mas allá de las interesantes reflexiones que el tema puede despertar, y este post es un ejemplo, me pregunto hasta que punto realmente vale la pena. Hay toda una literatura empírica y teórica que hace parva de años descartó la incidencia del clientelismo en los resultados electorales de niveles que preveen muchos votantes. No solo aquí, en países con pobreza extrema mucho más extendida también.

    Entonces uno tiene que embarcarse en larguísimas discusiones con gente que ni ha leído esa literatura (no tiene porqué hacerlo) ni tiene el más remoto conocimiento práctico sobre las cosas de las que está opinando (esta es más difícil: si no hay teoría ni empiria…aprenda a escuchar amigo).

    Y no se si tiene sentido. En una discusión honesta los “rivales” dan argumentos que esperan modificar las conclusiones del otro. Pero aquí el “rival” no tiene conclusiones, tiene premisas que despliega a modo de axiomas con la convicción de un termotanque. Y a cada argumentación siguen sin pausa, consistencia ni sentido un amasijo de hipótesis ad hoc, afirmaciones indemostrables, citas de autoridad dudosa, relatos imaginarios, etc.

    Quizás habría que dejar de discutirlo y asumir que están hablando de otra cosa. Que su opinión profunda sobre sus adversarios políticos no es más que un deseo de que no existan. Dejémoslos con sus capacidad electorales -por lo general- diferentes y que sean felices.

    • Raúl C. dice:

      Muy cierto…

    • Juan el Bautismo dice:

      habría que dejar de discutirlo

      es lo que aprendes en el barrio con el amigo boludito del grupo. El grupo no entra en esa, a lo sumo para cargarlo un poco. Afecto, condescendencia, paciencia y silencio mas que nada, si.
      Entrar a su logica, y que el boludito tome conciencia y abuse siempre por ahi, no se de que barrio será.
      En el grupo existe cada tanto el perdonavidas de turno tambien que se monta sobre la situacion del boludito, es tema para otro post.

    • Julio. dice:

      el Hombre tarda 5 años en aprender a hablar,
      y 70 en escuchar.

    • Mariano T. dice:

      Entonces porqué lo hacen? Son tan ignorantes los políticos?
      Porque aunque la plata salga del Estado, esta la pérdida de tiempo en plena campaña.

      • Raúl C. dice:

        El político lo hace por lo mismo que lo hace una empresa con fines publicitarios: para hacerse conocer, instalar y fijar su nombre y su imagen en la gente.
        No siempre se trata de cosas de primerísima necesidad para gente pobrísima, como dice el estereotipo.

      • Leandro dice:

        Por la misma razon que a la clase media mauri le regala globitos amarillos por la calle, o va a encuentros de empresarios y les endulza la oreja con todo lo que les va a regalar el estado y todo lo que les va a permitir que esquilmen a sus victimas. Para eso arman sus focus group y toda esa mierda. Diferentes publicos, diferentes estrategias comunicacionales. Como te acercas a un pobre, desconfiado, acostumbrado a recelar del rico que solo se acerca para cagarlo?
        El dia que descubran que haciendo tatuajes prepucianos gratis pueden sumar dos votos, la vas a ver a mariu con guantes de latex manoteando un sogan y tatuando a aguja y tinta bic.

      • guido dice:

        Tiene más que ver con posicionarse al interior de un espacio político como alguien capaz de conseguir apoyo y votos, o frente a los vecinos como gestor capaz de conseguir cosas frente al estado, que con una estrategia específica bajada verticalmente desde los partidos. De ahí a que realmente consiga algo para los vecinos, o para los políticos (de todos los partidos) para los que juegan coyunturalmente…eso es otra historia.

        En algunos casos, me consta, y como tercera alternativa no contradictoria con las dos anteriores, se trata de comerle la billetera a los políticos (de todos los partidos). Un ejemplo muy claro es el de los autos. El sistema es así: se pone una suma para alguien que tenga auto, digamos 1000 pesos. Esa persona se compromete a armar un listado de personas que tienen decidido votar a tu partido, unos 20. Ese listado se presenta con nombre y DNI para que los fiscales se fijen en el padrón si efectivamente fue a votar. Como ganarse unos pesos un domingo le viene bien a mucha gente la gente se anota. Pero para completar la planilla empieza a poner a todos sus parientes y conocidos -¿a quien no le viene bien un remis gratis?-. La idea es garantizar que los que te van a votar vayan. Pero es imposible comprobar que eso realmente ocurra. Ni el “voto cadena” -un mito urbano que en el peor de los casos tiene incidencia limitada: necesitás un presidente ciego y sordo y fiscales estúpidos- ni la foto de guasap te sirven -sacás una foto al sobre con una boleta, la sacás y metés otra-. He visto ese sistema acá en Mar del Plata, con unos 300/350 autos por candidato (en otras elecciones, no en esta). Era mucha guita, solo para autos medio palo más o menos. Los choferes contentos. NINGUNO de esos candidatos ganó. ¿Si la gente que llevaron votó al candidato? Quien sabe, algunos ni sabían bien quien era. Si a uno le dicen que se va a implementar le avisa a conocidos con auto y sin plata. Si el candidato o su financista se aviva de que lo que está haciendo no tiene sentido se deja de hacer. Supongo que por eso en las últimas elecciones se dejó de lado. Vs. presencia en los medio (perdón Manolo, perdón!!) es guita tirada a la basura.

        Esto se ve facilitado porque los políticos con recursos cada vez menos suelen venir de una trayectoria militante que les permita darse cuenta al toque que están luqueando con ellos. Vidal es un caso extremo de un tipo de político que -con perdón de mis amigos renovadores- también es Massa. Y ni hablar de los kirchneristas puestos a dedo y salidos de quien sabe donde. Pero para los políticos con calle, también es un dejar hacer. Saben que no tiene sentido, pero tampoco quieren gente con cierto predicamente barrial (que no tiene nada de ilegítimo, obvio) diciendo por ahí que son amarretes. Depende quien pone la plata, claro, una cosa es haber amarrocado módulos en una banca durante 4 años para pagarte tu campaña, otra que te la financie un empresario y otra que la baje alguna instancia del estado. Si es de otro…

      • Mariano T. dice:

        Guido: No nos engañemos. Nadie regala la propia, es el Estado (nacional, provincial o municipal) el que la pone.

      • Esther dice:

        Nunca entendí por qué tanto encono contra los autos que llevan gente hasta los sitios de votación. Acuerdo con Guido: el famoso voto en cadena tiene más de mito que otra cosa. Si no hay una práctica ilegal de obligar a votar a alguien por alguien…, ¿qué tiene de nefasto llevar a ese alguien a votar? ¿O realmente se cree que las personas votarán a un candidato sólo porque los llevaron en auto hasta la escuela? O bien ya tenían decidido votar al partido A, y en el partido A lo sabían y por eso le enviaron un auto, o bien aprovechan la boleada para conseguir una forma de ir a votar más amable que la que tienen.
        Cada vez que escucho sobre estas cosas pienso que quienes se rasgan las vestiduras viven cerca de la escuela donde votan, calle asfaltada, o tienen su propio automóvil o tienen con qué pagarse un remise.
        Y tienen un contrato con Dios tal que siempre votan en días soleados y de temperatura agradable.
        También son lo suficientemente jóvenes como para caminar veinte cuadras rápido y sin problemas.
        Ninguno de ellos debe vivir en una chacra a las afueras del pueblo ni, válgame Dios, en un barrio con calles de tierra donde, cuando llueve, no entran los taxis.

        En todo caso, cortemos por lo sano: que sea obligación del Estado poner los automóviles, para asegurar democráticamente que todos puedan ir a votar, vivan donde vivan y sean cuales sean sus ingresos económicos o su estado de salud. Para evitar que los oficialismos medren en el asunto, puede viajar en el automóvil un par de fiscales de la oposición, que controlen que el conductor no dirá una palabra equívoca.
        ¿Que es caro y que por qué tenemos que pagarlo con la plata de nuestros impuestos, que yo trabajo y me pago mi remise, que los vagos esos laburen en vez de viajar gratis? ¡Más fiscales todavía, que cómo tenemos que fiscalizar todo, es una vergüenza, esto está armado para los partidos grandes y nada más!
        Ah, bueno, no se puede tener todo, ¿no es cierto?

      • guido dice:

        Mariano, muchas veces es como vos decís: la pone el estado (nacional, provincial y municipal). Pero no es cierto que siempre sea así. También hay gente que pone plata, mucha o poca. Como las lecciones son en varios niveles los intereses y los financistas también lo son. Esto no justifica lo anterior, claro. Yo estoy de acuerdo con lo que dice Esther, estaría bueno que todo el transporte público sea gratuito el día de elecciones, y los taxis para personas con dificultades de movilización, por ejemplo. Creo que se hizo algo para transparentar esas cosas (los minutos de TV y radio, que abarataron y democratizaron algo) pero faltan más cosas.

        Esther, no tengo un link a mano pero hay mucho escrito sobre eso. Desde perspectivas etnográficas más que nada (Auyero es el más conocido, recuerdo algún texto de Lazzari muy de memoria, Manzano) aunque lo que derriba la cuestión es lo cuanti: como dice Abel, hasta Otacehé perdió…

    • Esther dice:

      Hola,Guido, te pido un favor: si tenés a mano enlaces a literatura seria sobre el tema, que consideres que vale la pena leerlos, ¿podrías postearlos?
      ¡Gracias!

      Un abrazo,
      Esther

  8. “¿cuál es la diferencia entre dar bolsones y prometer baja de impuestos?” Elemental: los bolsones son REALES, “contantes y sonantes”. Las promesas de bajar impuestos, eso: promesas —que casi NUNCA cumplen—. Pensar, nomás, en Macri 2007, que NO iba a aumentar impuestos… —ni hablar de su repetido slogan-promesa de entonces, “la inclusión social”—….

    • ricardo j.m. dice:

      no hay diferencia conceptual las dos apelan a los mismo en el sujeto a interpelar y a cada uno segun su necesidad.

      elemental es tu facilonguismo prejuicioso que asume condiciones inexistentes por su propia necesidad simplona.

      el bolson es al pobre la misma promesa que la baja de impuestos es al rico, votame a mi que te doy bola.

  9. Mariano T. dice:

    Más allá de que se transforma un derecho en una dádiva en función electoral, el otro punto es que, al menos en el caso de los oficialismos, no constituye otra cosa que el uso de el dinero del Estado para propaganda electoral del partido oficial.
    Pero después de las siniestras cadenas nacionales electorales de Cristina, no nos debería llamar la atención.

    • ricardo j.m. dice:

      cual derecho? porque viniendo de vos el acopiador compulsivo de comida por especulacion economica, que haya implicito en un comentario tuyo el derecho a comer es una risa.

      • Mariano T. dice:

        De la comida que se acopia acá, solo se pueden quejar los chinos y no lo hacen porque entienden el capitalismo, y además piensan.

    • Leandro dice:

      Como se puede tomar enserio a alguien tan alienado que encuentra “siniestra” una cadena nacional? antes me enojaba con vos, mariano, ultimamente me das ternura.

      • Mariano T. dice:

        Es explícitamente siniestra. La Cadena Nacional implica el deseo (por suerte solo parcial) de que todo el mundo este obligada a escucharla. Si se usara para darle ánimo a la población después de un terremoto, o para anunciar que estamos en guerra con otro país, se entiende.
        Pero si se usa para autoglorificación del presidente y para propaganda electoral, es un abuso de poder. Y te lo dice alguien que hace 5 años que puede esquivar (a veces con esfuerzo) esas cadenas.
        Pase lo que pase en las elecciones, va a ser un alivio que se terminen. Y solo el tono de voz me irrita.

      • Raúl C. dice:

        Y, tratándose de gente que piensa que el Estado no tiene que hacer nada (salvo policía, justicia y FF. AA., ni siquiera salud y educación incluyen), o que si hace algo NO DEBE publicitarlo y ni siquiera decirlo… se entiende.

      • MARIANITO dice:

        Faustino Fano ese si que tenia tono de voz!!!!!

        Saludos Marianito

      • Juan el Bautismo dice:

        si te irrita la cadena nacional te irrita La Ley marieniten. Lo de ver autoglorificacion es para divan, divan de manicomio. Otro mas haciendo enormes esfuerzos para disimular taras.
        Y agradecé que los gobernadores delegamos la legitima discrecionalidad TOTAL que nos da la ley en la presidenta. Imaginate cada gobernador solicitando cadena por trascendencia institucional para comunicar cada logro del estado

      • Mariano T. dice:

        La cadena nacional es un legado autoritario de los militares. “Comunicado nro x”. La presidente viola claramente la ley al hacer cadenas por boludeces y por usarla electoralmente, lo que además es una forma de fraude . Ahí ya hay un motivo para destituir al directorio del AFSCA si gana otro y no quieren renunciar.
        Lo que corresponde para ir acercandonos a un sistema democrático, es ser mas específico en la reglamentación, y que quede claro que es para casos de conmoción nacional. Para las pavadas cotidianas tiene a los medios del Estado, y los amigos.

      • Juan el Bautismo dice:

        estas de la nuca marieniten, congreso y corte suprema heterogeneos vs. tus pateticos adverbios voluntaristas. Tomatelas gil, conmocion cerebral vas a tener en Octubre

  10. Esther dice:

    Ambos post, muy buenos, así como el artículo de Mocca.

    Los pobres no son estúpidos. O no lo son en mayor proporción que los que no son pobres.
    Poseen menos educación formal que las clases más pudientes. Sin embargo, viendo qué escriben los integrantes de estas últimas clases en sus cuentas de facebook, hay derecho a dudar de cuán efectiva ha sido esa educación formal (y me refiero a la “antigua y buena escuela”, ¿eh?).

    ¿La bolsa de comida el día de las elecciones define el voto? Lo dudo mucho. La bolsa de comida el día del voto es, en todo caso, la continuación de una práctica previa, y es esa práctica previa la que sí puede definir el voto. Cosa lógica y razonable. ¿Por qué no vas a votar al que hace cosas por vos?
    Es curioso que tantos se desgarren las vestiduras por esto y, a cambio, les parezca bien votar a un candidato por sus spots publicitarios. ¿Hay cosa más estúpida e ignorante que votar a alguien por lo que dice en un spot publicitario?

    Hay una cuestión que nos, la clase media, no terminamos de entender cuando cuestionamos el que se compre votos con chapas o comida. Si un partido tuviera suficiente dinero como para recorrer los barrios de clase media regalando, casa por casa, lavarropas última generación y automóviles de alta gama, ¿no lo votaríamos? ¿Rechazaríamos la dádiva ingominosa y denunciaríamos su uso espureo?

    Ah.

    Me temo que la práctica aberrante del clientelismo es aberrante sólo porque satisfacer las necesidades de los más pobres es más económico que satisfacer las necesidades de las clases más pudientes.

    Beatriz Sarlo es inteligente. Y es astuta. Aquí, escribe bonitos párrafos en los que, aparentemente, aprecia “el voto de los pobres” como parte de una relación política en la que interviene el agradecimiento, relación política que ella no cuestiona como malsana. Pero, en verdad, lo que hace es diferenciar a los pobres (que agradecen el bolsón de comida) y los intelectuales/buena situación económica, como ella, que agradecen el cumplimiento de una promesa electoral y, ¡además!, en una política de derechos humanos.
    Ella agradece las cosas que favorecen al país o a una concepción ideológica de fuste. Los pobres, las chapas para techar la casita que se están haciendo.

    Más adelante lo dice con claridad:
    «Pero en ambos ejemplos, lo que se agradecía eran actos políticos que no estaban vinculados a que la gratitud se convirtiera en un voto en el mismo instante en que se la experimentaba. No eran manipulaciones efímeras.
    Quien agradece en el intercambio de bienes materiales pone en juego el hecho de que se hayan reconocido sus necesidades inmediatas: un bolsón de comida, unos colchones, chapas para el techo».
    Aunque ella no lo comprenda, un colchón o poder tener un techo no tiene nada de efimero para el que lo necesita. Y aunque ella no lo quiera tener en cuenta, el señor que es dueño de la panadería que está a la vuelta de mi casa también tiene necesidades por las que le interesa votar, como ser el asegurarse sus vacaciones en Brasil todos los años o tener un plasma.

    En definitiva, Sarlo expone justo lo que Mocca analiza.

    Por último, su pregunta:

    «Después de doce años de gobierno kirchnerista, con la ruidosa épica que se atribuye, ¿por qué subsisten poblaciones atascadas en el penoso sentimiento de agradecer una bolsa de mercadería?»
    Es simplemente una muestra de manipulación: alguien que tiene una trayectoria académica extensa en las ciencias sociales y que se supone es una intelectual nunca, pero nunca puede preguntar, tan inocentemente, cómo es que tras doce años aún existe la pobreza, porque sabe (claro que lo sabe) que ni aún con la intervención de dioses omnipotentes y sus cortes angélicas se hubiera podido erradicar.
    La pregunta la hace simplemente para darse pie (a ella misma) a lo que sigue: acusar de mantener el status quo para disponer de votos cautivos. Que, en definitiva, es lo que Sarlo quería afirmar desde el principio.

    Abrazo,
    Esther

  11. Esther dice:

    «Son necesarias, son derechos, no “planes”. Y han reducido en mucho la indigencia. Pero para disminuir en forma importante la pobreza se necesita creación de empleos en la escala de los primeros años de esta etapa; se necesita capacitación y reentrenamiento; se necesita una educación pública mejor que la actual; muchas más escuelas técnicas; transformaciones culturales… Se necesitan muchas cosas distintas, para distintos grupos humanos».

    Exacto. Aquí está lo importante. ¿Se hizo lo suficiente en estos doce años? Sinceramente, creo que no. Sinceramente, creo que el FPV hizo mucho más para disminuir la pobreza que lo que hubiera hecho en su lugar cualquier otra fueza política, sin contar que una parte de ellas directamente hubieran aumentado la pobreza (o la aumentarán, si ganan).

    Abrazo,
    Esther

  12. Mariano T. dice:

    Guido. Si me dedico, te meto 40 votos cadena en tu mesa sin que tengas una mínima sospecha.
    Vos miras las firmas en todos los sobres cuando lo meten en la urna? Nadie tiene ese nivel de concentración. Alcanza con meter un sobre sin firma, o dos o tres para hacer mas rápido, y que vuelvan con el sobre firmado.
    La unica manera de detectar el voto cadena no es en la mesa sino en la calle, a menos de dos cuadras del lugar de votación esta el coche o el colectivo donde se canjean los sobres por plata. No sería dificil agarrarlos con un pequeño patrullaje, pero los policías o prefectos nunca dejan el lugar de votación

    • guido dice:

      -Primero necesitás afanarte un sobre firmado. Puede pasar si el presidente y los fiscales no vieron nada.
      -Después necesitás llevar ese sobre a dos cuadras, varias veces, cuarenta veces.
      -Pero los votantes clientelizados, que están a dos cuadras, tienen que votar todos en la misma mesa de la que te afanaste el sobre. Eso era -con un un presidente autista- posible teóricamente cuando los fiscales votaban en cualquier mesa: le extendés una credencial de fiscal general a los 40 y listo. Ya no se puede porque ahora todo el mundo vota en su mesa (otro aporte de la reforma “k” a la transparencia que también terminó con el doble voto -duplicado+original-).
      -Es decir que además de lograr afanarte el primer sobre necesitás encontrar padrones donde haya 40 tipos clientelizables. Suponete que lo lográs ¿En cuantas mesas podés hacerlo?¿Qué porcentaje del total de mesas? 40 votos son algo así como el 15% de los votantes efectivos promedio por mesa. ¿Cuántas mesas necesitás con las condiciones antedichas para que ese 15% tenga un resultado significativo en las elecciones? No parece muy lógico. Además, como bien dice Esther, si podés acordar con 40 personas que te esperen en la esquina para darles el sobre (ninguno de los cuales declarará nunca en público que lo ha hecho, lo que ya de por si también restringe la masividad de la movida) es porque la relación política previa ya existía…

      • Leandro dice:

        Es decir, el tan mentado “fraude” es una miserable excusa para intentar trasladar a la “calidad” de los votantes (y los que te ganaron, claro) la responsabilidad de que vos sos un payaso incapaz en lo politico de articular una propuesta superadora que convenza a mayorias.
        Es natural, el hombre de por si es bastante mal perdedor y suele tratar de buscar excusas afuera antes de reconocer sus debilidades e incapacidades. Lo lamentable, por un lado, es que deslegitiman toda la democracia con su mariconeria de gordito de barrio que se lleva la pelota porque no le dejaron patear el penal. Y por otro, que esa salida “facil” de echarle la culpa al otro por tus debilidades, hace que nunca las asuman como tales y las encaren en serio. Lo que hace que la oposicion sea irremediablemente un asco. Como decia uno, la alternativa no es el arcangel gabriel, la alternativa es “eso”, ese rejunte de fracasados, mitomanos, antidemocraticos, malos perdedores, deslegitimadores, mediocres. Como no votar al kirchnerismo en esas condiciones? lo raro seria que no gane.

      • Esther dice:

        Guido, gracias por los datos. Busqué en la Red y encontré algunos papers o ponencias, pero no sabía a qué autores remitirme, jaja. Ya tengo algunos trabajos de Manzano y Auyero. Veo que hay bastante tela para cortar (vengo de las ciencias exactas…) en cuestiones que me resultan más interesantes de pensar que las discusiones cotidianas sobre quién vota a quién, esto es, me refiero a las formas de construcción social y política.

        Abrazo,
        Esther

      • Raúl C. dice:

        Guido:
        Como usted dijo más arriba, ‘lo que derriba la cuestión es lo cuanti’.
        Textos verborrágicos que describen una ‘realidad conjetural’ (a veces bien escritos, por ejemplo B. Sarlo) que no soporta la comparación con los hechos.
        Aparecen los números reales, y todo se hace humo. Entonces mantienen el tema en base a la sospecha de ‘lo que pudo haber sido’. Más humo.

      • Mariano T. dice:

        No hace falta afanarse un voto firmado. Solo conseguir meter en la urna UNA SOLA VEZ un voto sin firmar, o con dos garabatos, y listo. Es posible en el 99% de las mesas, con la excepción de los inteligentes, atentos, vigilantes y más vivos que el resto que escriben acá…
        Organizarlo no es dificil, y por lo que todos dijeron acá, muchos más eficiente y barato que repartir comida y electrodomésticos. Sobre todo en circuitos que abarquen poca superficie.
        Leandro: Son fraudulentos. Y también malos perdedores cuando les tocó perder. No me refiero al peronismo en general, sino a los vivillos, deshonestos y energúmenos como vos.

      • Leandro dice:

        Recuerdo a nestor kirchner en persona, perdiendo por 1% en la provincia de buenos aires, y saliendo ahi mismo a reconocer la derrota, sin una sola queja, sin mariconerias, sin denunciar mentiras. Bancandose la democracia como un buen politico, como corresponde. Si eso es ser mal perdedor… Ahi parece que no habia fraude porque la oposicion no dijo nada, y cualquier “irregularidad” que se haya cometido ahi (o no) sera similar a cualquiera que se haya cometido en las otras elecciones (2007,2011, ahora). O habia mas razones para hacer fraude en 2011 (donde se sabia que ganabamos por afano) que en 2009 (donde se sabia que estabamos muy flojos)? La simple logica indicaria que si habia motivos para hacer fraude eran en 2009, no en 2011, y sin embargo no hubo ni una solita denuncia de nada en 2009, y si terribles denuncias en 2011…. Lo mismo para 2013, con insaurralde y scioli admitiendo el resultado sin el menor problema, sin deslegitimar la eleccion, sin tirar mugre porque si. Mal perdedor es el que sistematicamente hace berrinches cuando no gana, y la historia muestra que el kirchnerismo nunca hizo eso, mientras que la oposicion lo hizo, sistematicamente, todas y cada una de las veces que fue a elecciones y perdió.

        Evidencia empirica que el fraude es una construccion mediática que sólo existe si la oposicion PIERDE. Lo que demuestra mas que claramente que es solo eso, una miserable excusa de malos perdedores antidemocraticos.

      • Mariano T. dice:

        Nestor reconoció haber perdido por el 1% porque en realidad había perdido por el 3 o 4.
        El que mas se queja del fraude es uno que lo conoce desde la cocina, que es Felipe.

    • Esther dice:

      Mariano, además de lo que dice Guido, si la autoridad de mesa solicita a los votantes que no cierren el sobre se elimina la posibilidad del voto cadena; obviamente no se puede rechazar el voto de un elector que quiera pegar el sobre, pero serían casos aislados.
      El par de veces que estuve en una mesa electoral jamás dejé de observar si el sobre a introducir tenía o no tenía las firmas, y me parece que una persona puede distraerse, pero es difícil que se distraigan todas simultáneamente; en ambos casos acordamos que la autoridad de mesa NO firmaría sobres por anticipado, práctica que a veces se sigue para ahorrar tiempo (sí los fiscales). Con estas dos premisas, bien sencillas, la posibilidad del robo de un sobre firmado son mínimas.

      • Mariano T. dice:

        En el 90% de las mesas hay una pilita de sobres montados. Si criticás eso, te tratan de energúmeno, y lo entiendo. Tampoco nadie pide que peguen el sobre en su presencia, y tengo entendido que no esta en la ley electoral y sería una arbitrariedad.

      • Esther dice:

        Por eso aclaré, Mariano, que sólo la autoridad de mesa firma a último momento (no los fiscales); no retrasa la votación y no complica a nadie ni hay que hacer esperar al elector.

        No planteo que el elector pegue el sobre en presencia de la autoridad de la mesa (lo cual sería, en principio, ofensivo para el elector), sino solicitarle que lo deje abierto y lo introduzca abierto en la urna. También aclaré que si el elector quiere entregarlo cerrado no se lo puede rechazar porque, justamente, no hay una obligación legal al respecto.

        Abrazo,
        Esther

      • Mariano T. dice:

        Que maravilla su atencion!
        Lo que veo siempre es que estan ocupados identificando los votantes sucesivos en el padrón, y a la urna muy poca bola.

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