San Martín y la paternidad

San-Martin

El aniversario de hoy – ocasión de feriado largo – me había dejado pensando anoche. Entonces dejé estas reflexiones para que aparezcan en el blog este 17 de agosto (y me voy de viaje).

La pregunta que me hice – ya alguna vez la había plantearlo en el blog – es si tenía sentido llamarlo “Padre de la Patria”. Libertador de varias, sí; en especial de Chile, que había sido reocupado por los realistas. En Perú, inició el proceso, le dió bandera y dirección, y si el último ejército y poderoso ejército enemigo que ocupaba el interior y lo que después se llamó Bolivia fue derrotado por el venezolano, todavía hoy los peruanos lo recuerdan con afecto y son sanmartinianos. En Argentina, es convincente que, en el plano militar – el decisivo – su independencia fue garantizada por las victorias de San Martín.

¿Pero “Padre de la Patria”? Su experiencia de niño, y de hombre cuando regresó, era de lo que los chilenos llaman “la Patria Vieja”, un lugar con memorias y afectos, amores y amistades, una identidad que se adivinaba a sí misma. Pero no era todavía una nación. Y su proyecto – frustrado, pero que podemos percibirlo a través de pasos y negociaciones muy concretas – era un Reino Unido que abarcaría el Perú, Chile, seguramente en su deseo las provincias del Río de la Plata, con un príncipe de la casa de Borbón – ¿Francisco de Paula? – como monarca constitucional. No pudo ser.

La Argentina que fue y que es resulta de lo que hicieron los argentinos que vivieron antes y los que vivimos ahora. Si queremos simbolizarlo en algunos nombres el resultado, en el plano material: sus fronteras, su Estado, su organización política y económica, para bien y para mal, en el siglo XIX tenemos que elegir como “padres” a Juan Manuel de Rosas, Bartolomé Mitre, y Julio Argentino Roca. Y un tío contencioso pero que dejó su marca a Domingo Sarmiento. A los compañeros nac&pop no les gustan nada al menos tres, y sus razones tienen, pero la rebelión contra los padres es parte del crecimiento.

En el siglo pasado, también resulta claro que para la sociedad que se formó y sus valores, nombres decisivos son los de Hipólito Irigoyen y Juan Domingo Perón. Y si los nombres que menciono pertenecen todos al mundo de la política y el poder… es equivocado y engañoso, pero tradicional.

Reflexionando en esto último, se me ocurrió entonces anoche que San Martín cumple otro rol de Padre para los argentinos. Un rol que mencionan (en distintas épocas) los educadores, los sacerdotes y los sicólogos: el del portador de unos valores con los que nos referenciamos y medimos, a lo largo de nuestra vida.

En ese plano, San Martín es la figura del Padre al que los argentinos deberíamos esforzarnos en parecer: Alguien que eligió su Misión con madurez – tenía más de 30 años – y trató de cumplirla por encima de las pasiones y las ambiciones personales. Alguien a quien le sobró una virtud que, por lo común, no se asocia con los argentinos: la responsabilidad (Y la culpa no es de la inmigración italiana posterior, por cierto, como dicen los calumniadores de ese noble pueblo. Entre los contemporáneos de San Martín, entre sus compañeros de la Revolución, sobraban los ambiciosos irresponsables).

En ese sentido, San Martín es el padre que debemos merecer.

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5 Responses to San Martín y la paternidad

  1. Jose dice:

    Estoy releyendo, justo en estos días “San Martín, la tercera invasión inglesa”. Que tenga buen viaje

    • Juan el Bautismo dice:

      pará un poquito, un poco de responsabilidad sanmartiniana, sino Springheeled Guille aparecerá con carcajadas y argumentos satanicos a llenar el lugar de guano. Despues habrá que resaltar el color de piel del Libertador para exorcisar el blog

    • José:
      Está en todo su derecho.
      Pero si le ha interesado tanto el tema, le recomiendo la lectura de “San Martín. La fuerza de la misión y la soledad de la gloria”, de Patricia Pasquali. Planeta. Buenos Aires. 1999. Son algunas páginas más, pero bien vale la pena, en estos tiempos que no solo se asesina al Padre, sino que también se lo intenta rebajar a la altura de nuestros actuales héroes.

  2. Matías dice:

    San Martín-mito en gran medida se lo debemos a Bartolo Mitre, o me equivoco? Me imagino que dentro de unos 100 añitos, cuando se estudie el período iniciado en 1975-1976, nadie considerará a los José Alfredo Martínez de Hoz o a los Ricardo Zinn o a los milicos asesinos como “algo bueno” de la patria lo que sea, pero que, en sus palabras, “para mal…su organización económica” fue formateada por esa gente y su grupo de clase a la que pertenecían (Martínez de Hoz) o servían (Videla, Massera y siguen las firmas).-

  3. guillermo dice:

    Padre es quien te hace posible, y está con vos desde el arranque. Suponiendo que las patrias necesiten padres, en Argentina sólo puede ser San Martín, cumple con los dos requisitos. Si cualquier otro de los que mencionás fuese Padre de la Patria, significaría que todo lo que pasó antes es ‘huerfano’, no sería la patria. Idea que coincide con ciertos entendimientos actuales de la historia, pero que a cualquier historiador serio le pareceria rara.

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