Una embajada en Cuba, y la inercia de la Historia

bandera

Hoy Estados Unidos reabrió su embajada en La Habana. Estuve leyendo la noticia en distintos medios, La Nación, Página 12, Ámbito, y no encuentro necesario enlazarlos: todos dicen más o menos lo mismo. ¿Y por qué no? Es un hecho protocolar; el Secretario de Estado Kerry dijo las palabras convencionales “Nuestros ciudadanos podrán conocerse mejor, visitarse con más frecuencia y realizar negocios de forma habitual“. Y, lejos de la ceremonia e instalado en su leyenda revolucionaria, Fidel Castro también “Se le adeuda a Cuba cuantiosos millones”.

El periodismo supone que debe haber un significado histórico en una reapertura después de 54 años. El gobierno estadounidense está de acuerdo, y convocó a los tres infantes de marina, Larry C. Morris, Mike East y Jim Tracy, que arriaron la bandera de Estados Unidos el 4 de enero de 1961 tras romper relaciones el presidente de entonces, el republicano Dwight Eisenhower. Muy “yankee”, y no lo digo con sorna: disfruto de su cine, probablemente la forma de arte que será el legado de nuestro tiempo.

Pero, en mi opinión, atrasa, como hecho histórico. Es uno de los gestos tardíos del cierre de una etapa – terrible y heroica – que empezó hace más de medio siglo con, justamente, la Revolución Cubana. Le dieron marco la Nueva Izquierda, los sueños tercermundistas de Europa, la guerra de Vietnam y la disputa entre la URSS y China. Fue la epopeya de la “lucha armada” en América Latina, donde se inmolaron cientos de miles de jóvenes y terminó, sin excepción, en dictaduras militares y restauraciones más o menos democráticas.

En los ´80 ya era poco más que memorias, excepto en las selvas de Colombia y de Perú; al final, Gorbachov con la perestroika, y Deng con la apertura a la inversión extranjera rubricaron el fin del leninismo como sueño revolucionario (como sistema de concentración del poder funciona bien, gracias). De paso, rubricaron el fin del anticomunismo como realidad política, aunque quedó en la histeria de los que se aferraban a sus viejos odios.

En EE.UU.  permaneció la inercia del “complejo industrial militar” (así lo bautizó Eisenhower, justamente) y los rencores de la diáspora cubana, las clases medias y altas que se fueron a Florida. Para Cuba, hubo un aparato político que se aferraba al poder, y el nacionalismo de un pueblo orgulloso. Al que ese sistema le dio empleo seguro, educación, salud y un mínimo bienestar espartano.

Este cierre representa para Cuba una decisión muy práctica: la de encarar una etapa que presenta desafíos existenciales muy distintos, sin perder lo que tienen de autonomía nacional y de dignidad. Para EE.UU., descargarse de lastres molestos para empezar a pensar una política para lo que siguen pensando como su patio trasero, no nos engañemos. Pero un patio trasero que, demográficamente, está cada vez más presente en sus propias habitaciones.

Vale la pena reflexionar en lo que puede representar para el nuevo Papado latinoamericano, que jugó en papel protagónico en el asunto – continuidad del que habían jugado Juan Pablo y Benedicto, para ser precisos. Pero es muy temprano para evaluarlo.

Para nosotros los latinoamericanos: historia antigua, nuestra historia antigua, que debemos recordar. Pero – seré sincero – más me interesa la etapa que se inicia con el nuevo siglo, con el fracaso más o menos simultáneo de la “globalización ideológica”, la versión sudaca de la “Revolución Conservadora”, y las experiencias de los gobiernos populares. Como puntos claves, podemos marcar el rechazo al ALCA, en 2005, el surgimiento de UNASUR y la CELAC. Pero ahora se agotó la fuerza del boom de las commodities que les dieron aliento: ese es el nuevo desafío, y la historia que estamos escribiendo.

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7 Responses to Una embajada en Cuba, y la inercia de la Historia

  1. Diego dice:

    ¿Cuánto tiempo más podrá durar la dictadura cubana una vez Fidel Castro muerto (que ahí con sus camperas deportivas y su persistente barba larga todavía actúa como símbolo) y la isla con internet libre para cualquier cubano se pueda conectar desde sus telefonitos hechos en China?

    Fidel Castro para Cuba va a ser como Julio Grondona para la AFA. A él no lo van a poder agarrar, el resto, el futuro… Dios dirá.

  2. “Hemos vivido en una isla, pero no como quisimos, más como pudimos. Aun así derribamos algunos templos y levantamos otros que tal vez perduren o sean a su tiempo derribados.” Virgilio Piñera,
    Cita extraída de: Manuel Vázquez Montalbán. Y Dios entró en La Habana. Aguilar.Madrid. 1998.
    Así ha sido. Los templos religiosos, nuevamente se están levantando, habría que ver que ocurre con los otros.

  3. Andrés dice:

    Buenas Abel,

    “Fue la epopeya de la “lucha armada” en América Latina, donde se inmolaron cientos de miles de jóvenes y terminó, sin excepción, en dictaduras militares y restauraciones más o menos democráticas.

    En los ´80 ya era poco más que memorias, excepto en las selvas de Colombia y de Perú”

    Si bien en líneas generales es cierto, el ejemplo de Nicaragua se desmarca de ese rumbo. Revolución exitosa en 1989, desgastada por la guerra civil subsecuente, interrumpida sólo mediante elecciones y vuelta al poder por el mismo medio.

    Saludos,

    Andrés

  4. elnelson dice:

    Siempre pensé que bloquear a cuba era una medida estúpida si querían derribar el gobierno comunista. Yo creo q era al revés, debían tenderle la mano cada vez q pudieran. El comunismo en Rusia se terminó de derrumbar cuando se empezó a abrir con la perestroika. Es de esperar q el sistema de cuba siga mutando, cada vez eliminando más rasgos del sistema comunista. Ojalá q después de esto puedan no quedar bajo el pie de EEUU.

  5. Mariano T. dice:

    En realidad Cuba solo estuvo bloqueada unos meses durante la crisis de los misiles. Desde entonces lo que hay es un rígido embargo.
    Cuando arrancó en 1961 estuvo justificado por la confiscación de los bienes de norteamericanos en la isla. Después con el tiempo se puso peor, y sin ninguna justificación política.
    Ojalá que lo levanten de una vez, en las últimas decadas solo ha sido una coartada para justificar la ineptitud del régimen.

  6. CV dice:

    Punto preliminar: no creo que se pueda predicar verdad o falsedad de las periodizaciones históricas. Son, en todo caso, “esquemas de interpretación” más o menos útiles, más o menos esclarecedores. Ciertamente, se puede elegir recortar los hechos entre el 1° de Enero de 1959 y la actualidad, mirándolos únicamente bajo el prisma de la “guerra fría” entre Grandes Potencias.

    El problema con esta interpretación, me parece, es que no toma suficientemente en cuenta el rol específico de la “civilización latinoamericana” y la historia de sus relaciones de vecindad con el Gran Coloso del Norte. Después de todo, la Revolución Cubana no nació de un “repollo”: aunque ahora no esté muy de moda apuntarlo, el joven médico Ernesto Guevara, antes de tener o desarrollar “vocación suicida”, presenció el golpe de estado de 1954 contra la Guatemala de Jacobo Arbenz y su intento (bastante tímido, hay que decirlo) de reparto más equitativo de la tierra entre los campesinos… Algo tuvieron que ver en eso los hermanitos Dulles, ¿no? Y podemos ir más atrás, y observar los hechos de la Nicaragua de principios de siglo. O la historia de México, etc.

    Creo que una explicación histórica alternativa también proporcionaría algunas claves para entender mejor el por qué de la supervivencia del régimen cubano a pesar de la implosión del bloque soviético.

    Saludos

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