AMIA: Y si Irán no fué?

AMIA

Hace años que escribo, en el blog y en otros sitios, sobre el atentado en 1994 a la AMIA. Siempre lo hice tomando en cuenta la política local y la internacional, y – un poco – el aspecto humano. Nunca especulé sobre sus autores, por una razón simple: Nunca se hicieron públicas pruebas convincentes. Ni siquiera indicios serios.

Las acusaciones que figuran en los expedientes judiciales hacia posibles cómplices locales están cuestionadas, y el juez que las aceptó – Galeano – está acusado por sobornar a los autores. Y todas las que señalan a extranjeros han sido proporcionadas por servicios de inteligencia extranjeros. Que pueden conocer la verdad, o no, pero su trabajo no es divulgarla, sino servir los intereses de sus respectivos países.

Es inevitable: Argentina no tiene servicios de inteligencia en condiciones de reunirla con eficacia en el Medio Oriente, o, en general, en el exterior. Y sus gobiernos han preferido que trabajen en el interior, con las únicas excepciones que conozco del Directorio y de Rosas.

El hecho es que el amigo Daniel Arias, periodista científico y frecuente colaborador del blog, comentando en un reciente posteo acercó hechos que hacen dudoso que Irán haya participado en el atentado a la embajada de Israel en Buenos Aires, dos años antes y probablemente vinculado. Lo subo aquí por el interés del asunto, por lo que nos cuenta de la tecnología nuclear argentina, y por un dato más que agrego al final.

Añado un dato chico olvidado bajo el polvo, pero que me hace creer que los iraníes no fueron los responsables de lo de la Embajada ni los de la AMIA. Cuando fue lo de la embajada, todavía eran clientes nucleares de la Argentina. Los podríamos haber castigado feo.

La historia es sencilla: en 1967 el Shah Reza Pahlevi había comprado un reactor experimental yanki que, típicamente -como todos los aparatos de los ’50 y ’60- tenía un núcleo de uranio enriquecido al 90%. Es decir con un 90% de U235 y sólo un 10% de U238.

En el uranio natural, tal cual sale de la mina y se refina en planta industrial como dióxido en una arena llamada “Yellow cake”, la proporción de U235 es bajísima, el 0,7%. Eso es lo que se llama uranio natural, y hacer una reacción nuclear con un combustible tan pobre es un milagro, pero uno que en Argentina dominamos.

Enriquecer uranio es una tarea titánica en gasto de energía. Desde fines de los años ’70 tiene tres estadíos importantes: el primero es un enriquecimiento de entre un 3 y un 5% de U235, “grado central núcleoeléctrica”, el 2do es un enriquecimiento del 20%, “grado reactor de investigación, reactor de producción de nucleídos, o reactor multipropósito”. El tercer estadío es 90%, hoy considerado “grado bomba”.

La “pendiente energética” del 20 al 90% se transita con facilidad. Pero del uranio natural al grado reactor, no hay pendiente: hay acantilado; allí ocurre el gasto más brutal de energía.

En épocas de Carter, la Atomic Energy Commission de los EEUU cayó en la cuenta que había en el mundo más de 160 reactores de los llamados “de investigación” con un núcleo formado por centenares de kilos de uranio enriquecido “grado bomba”. La mayor parte, vendidos por los propios EEUU, Inglaterra y Francia. Es decir, se vieron en un megombo armado por ellos mismos.

Con los bandazos geopolíticos del mundo entre los ’50 y los ’70, muchos de estos aparatos habían quedado “en territorio comanche”; es el caso del TTR 5 de Teherán, un aparato yanki de tipo pileta abierta y 5 megavatios de potencia térmica suplido por EEUU a la monarquía persa bajo salvaguardas de OIEA. Ahora el lugar estaba custodiado por la Guardia Islámica.

Salvaguardas o no, la constatación hizo correr un escalofrío por toda la OTAN extensivo a la parte soviética y china del Consejo de Seguridad de la ONU, que son tan refractarios como Inglaterra o Francia a que la fabricación de armas se vuelva una tecnología de países de segunda. El Club Nuclear para tener palanca debe ser chico.

El resultado fue que el Organismo Internaciona de Energía Atómica, perteneciente a la ONU y con base en Viena, dio mandato para rescatar a velocidad warp todo núcleo de uranio grado militar que hubiera quedado en países antipáticos y sospechosos o capaces de iniciar programas nucleares bélicos. Si eran armamentistas pero no tan antipáticos (Israel, Sudáfrica pre-Mandela), el OIEA podía fingir distracción.

En el apuro, la OIEA contrató a la entonces desconocida INVAP para reemplazar el núcleo del TTR 5 de Teherán. Los iraníes, contentísimos, se prepararon para ver un poco de ingeniería en acción, algo bastante más excitante que una compra llave en mano.

Corría 1987 y el recién inaugurado RA-6 de Bariloche, construido por INVAP en 5 años, daba pruebas al mundo de que la empresita rionegrina sabía construir buenos reactores con núcleos mucho menos “picantes”. No era una habilidad desarrollada por las empresas nucleares yankis, porque nadie jamás las impulsó a ello. Así todavía hoy en cualquier universidad yanki con un reactorcito, te encontrás con uranio grado bomba no muy lejos de las aulas. Y si le sugerís a la universidad un recambio, el “board” te va a mirar parpadeando, como el dueño de una Ferrari al que le ofrecés un conversor de GNC.

INVAP tuvo que rediseñar todo el TTR 5, porque un núcleo enriquecido al 20% es mucho más voluminoso y mucho menos reactivo. El trabajo llevó hasta 1993, cuando el reactor se puso de nuevo crítico, y antes de retirarse, la Argentina dejó suficiente combustible como para operarlo a potencia máxima hasta 2011.

Es sabido que Irán más tarde usó el TTR 5 ilegalmente, fuera de salvaguardias, para trazar los palotes iniciales de un programa de investigación secreto: irradió dióxido de uranio natural en ínfimas cantidades, para luego ensayar a escala de laboratio los procesos radioquímicos de separación unos pocos gramos del plutonio 239 resultante, por ejemplo. Cuantitativamente, muy lejos de los 6,2 kg. de plutonio que necesitás para una bomba de implosión tipo “Fat Man” como la de Nagasaki, y de los 3 kg. que usa una implosiva “tuneada” con tritio como la aerodinámica W54 yanki, tan de moda en los 60.

Lo que te da la pauta de lo sensibles que son los sistemas de detección y contabilidad nuclear del OIEA es que a los iraníes los agarraron perreando gramos de plutonio, nomás, y las alarmas saltaron. Por suerte, para aquel entonces las ranadas que hiciera Irán con su chiche nuevo ya no eran asunto de la Argentina. La OIEA nos había contratado, hicimos el trabajo, nos fuimos, chau.

Las que hicieron los iraníes después, el desarrollo de ultracentrífugas para enriquecimiento masivo de grandes cantidades uranio, son un asunto más reciente, más caliente y no es asunto nuestro.

Si los EEUU y la UE ahora pactan con Irán que la mayor parte de estos aparatos salga de servicio y a Israel le salta la térmica y dice que los persas van a perrear el acuerdo, es cosa de Israel. Para el caso, si Israel tiene un arsenal atómico secreto de al menos 300 armas, desarrollado a vista y paciencia del OIEA, EEUU y la UE, tampoco es asunto nuestro.

No damos el pinet para policía nuclear del mundo, si alguien nos ofrece el trabajo. Lo único que la Argentina debe hacer es desarrollar su programa pacífico propio, y decir: “Snifff, snifff, qué bélicos que andan todos, che”, en los foros internacionales correspondientes.

Aquí tenemos dominados los 3 métodos de enriquecimiento. El día que tengamos 5 o 6 centrales nucleares, y con tan poco uranio en nuestra geología, va a haber que darle escala industrial al que califique como más eficiente (a elegir entre “la Moulinex”, como llaman aquí en la CNEA a las centrífugas, o “la lamparita”, para el láser). Y si a alguien en el hemisferio erróneo no le gusta, paciencia, pan criollo y frente diplomático con Brasil, país experto en torear al OIEA y hacerle pito catalán sin ligarse encima al US Marine Corps.

Pero lo que quiero destacar aquí es que el atentado de la embajada de Israel ocurrió el 17 de marzo de 1992, cuando todavía INVAP le daba los últimos toques al reactor TRR 5 de Teherán. Todavía eran clientes.

Si la Argentina hubiera tenido certeza que el ataque venía de ese lado, a INVAP le bastaba irse de Teherán sin dar el final de obra, y a la CNEA dejar a al TRR 5 sin stock de combustible para su vida operativa futura, en lugar de generosamente munido. Habría sido una sanción instantánea y dura, habida cuenta de que en 1992 los persas andaban todavía estrenando sus pañales atómicos“.

¡Sorpresa! ayer 2 de agosto leo en Clarín (insospechable de prejuicios antiisraelíes o – Dios nos libre – antinorteamericanos) un extenso reportaje de María Laura Avignolo al ingeniero en física nuclear Darío Jinchuk, un argentino que fue Jefe de Relaciones Internacionales en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en Buenos Aires hasta el 2007, luego trabajó hasta el 2014 en la OIEA, el organismo Internacional de Energía Atómica en Viena, y hoy es consultor internacional, independiente, en Austria.

Jinchuk revela algunas historias fascinantes sobre los argentinos que contribuyeron a desarrollar nuestra tecnología nuclear… y después otras: siete científicos argentinos despedidos de la CONEA cuando subió el presidente Cámpora que de inmediato son contratados por Irán en 1973, para dar inicio a su primer plan nuclear en el tiempo del Sha. Fueron sus verdaderos mentores.

El reportaje es aún más extenso que el comentario de Daniel, asi´que se los enlazo para que lo lean en Clarín. Hay algunas diferencias en las versiones, de modo que los expertos en lo nuclear podrán discutirlas. La clave es que Jinchuk afirma que “la colaboración y negociaciones entre Argentina e Irán duraron hasta 1997, después de los atentados a la embajada de Israel y la AMIA, cuando finalmente Argentina le pagó una fuerte y debatida indemnización a Teherán, porque Estados Unidos forzó a cancelar los contratos”.

Dejo la investigación a los Sherlocks locales y del exterior. Lo que me parece importante es que nosotros (incluyendo el futuro presidente) tomemos conciencia que el “caso AMIA”, en buena parte por la irresponsabilidad de gobiernos y jueces argentinos, es un tema ante el cual Argentina todavía debe asumir una postura coherente. La “denuncia de Nisman” puede ser ridícula – lo es: la motivación que atribuye al gobierno argentino es absurda, y está basada en escuchas a personajes de cuarta – pero la muerte del fiscal le dio la seriedad que siempre la muerte comunica a las cosas.

Y parece evidente que ni Irán, ni EE.UU. y las otras Potencias que firmaron el reciente acuerdo con él están muy interesados en el asunto. Natural: la “búsqueda de la verdad” no es un objetivo geopolítico. Pero Argentina necesita una “historia oficial”, para los argentinos y para el mundo, y sólo la podrá elaborar, a esta altura de los hechos nuestro Poder Judicial, manejándose con más sabiduría, prudencia y patriotismo que lo que mostró hasta ahora en este caso. El futuro gobierno – que, está visto, será el que complete la Corte Suprema – debe tenerlo claro.

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33 Responses to AMIA: Y si Irán no fué?

  1. Mario Luis dice:

    Me costó un poco averiguar, pero bueno ahora sé que sos economista ¿Cómo no me di cuenta sólo? Tendré que pensarlo. Admiro a los economistas con vuelo como vos, Abel… tendré que preguntarme porqué… Gracias y abrazo.

  2. Rogelio dice:

    Abel:

    Es un gran servicio el que está prestando al unir todos los puntos sueltos que se anudan en tu posteo: añaden elementos de juicio que NO pueden pasarse por alto a la hora de “buscar la verdad”.

    Saludos

  3. guillermo dice:

    Lo que decis es posible, y Arias da muchos argumentos validos. Pero eso no quita la posibilidad de Iran como posible autor. Arias presume una impecable comunicacion entre departamentos distintos de gobierno (energia/inteligencia/relaciones exteriores). No se da en el gobierno de USA, incluso dentro del mismo dpto, con bastante mas tiempo historico de aceitar el sistema que el gobierno revolucionario de Teheran. Es un hecho que funcionarios de 2a o 3a linea en el Dpto de Estado y el Pentagono le dieron el visto bueno a Galtieri, o al menos la seguridad de hacer la vista gorda, si invadia Malvinas. Cuando se convirtio en drama internacional con funcionarios de 1a interviniendo, la posicion giró 180o. Es posible que lo mismo pasara en Iran, si el atentado se planeó allí. O no, los hechos oscuros son oscuros.

  4. Alejandro Wald dice:

    El 20 de julio de 2006 el diario israelí Haaretz publica un artículo de su redactor para asuntos militares, Aluf Benn, en el que, como al pasar, se indica que para las fuerzas de defensa de Israel los autores de ambos atentados en Buenos Aires son los libaneses de Hizbollah, bajo el liderazgo de Hassan Nassrallah. El atentado de la embajada fue una represalia por el asesinato por los israelíes del líder anterior de Hizbollah, el jeque Abbas Musawi. Y el atentado a la AMIA fue, según Benn, porque unas semanas antes Rabin ordenó bombardear un campo de entrenamiento de Hizbollah en el Líbano, ataque en el cual murieron decenas de hombres de la organización.

    • Juan el Bautismo dice:

      con la familia no vale David.

      Iran entregó kilos de material que podrian haber sido usados para sus primeras bombas, material que estaba en su territorio soberano, que le pertenecia, que pagó por ello, que estaba bajo cuidados de instituciones iranies, y que lo entregó en cumplimiento de compromisos internacionales de seguridad nuclear.
      Israel para sus primeras bombas se infiltró en un pais soberano americano a robar cientos de kilos de material.

      seria bueno conocer por que se corta esta linea de tiempo
      http://www.isisnucleariran.org/assets/pdf/Tehran_reactor_timeline.pdf

      • David (idu) dice:

        No entendí lo de la familia, y qué es lo que no vale.

        Explanation, please!

    • Andrés dice:

      Buenas Alejandro,

      La hipótesis de la AMIA no cierra. No puede planificarse semejante atentado en pocas semanas.

      El hecho de que haya habido trabajos de remodelación tanto en AMIA como en la Embajada de Israel coincidentes con los atentados muestra que los perpetradores esperaron el buen momento para hacerlos, momentos que no surgen todas las semanas.

      Saludos,

      Andrés

  5. Alejandro Wald dice:

    Este es el artículo de Benn aparecido en Haaretz en 2006:

    CÓMO ME EQUIVOQUÉ, por Aluf Benn

    Hace dos semanas yo escribí aquí que el líder de Hezbolá, Hassan
    Nasrallah, odia a Israel pero actúa de manera responsable, y que desde que él tomó el control en el sur del Líbano se había creado un balance estable de disuasión a ambos lados de la frontera. “Su conducta es racional y razonablemente predecible. Bajo las condiciones actuales, es lo mejor que podemos tener. Hezbolá mantiene la tranquilidad en la Galilea mejor de lo que lo había hecho el Ejército del sur del Líbano, pro israeli”, yo escribí. Pero Nasrallah se apuró en probar que su conducta no es predecible, cuando ordenó atacar a una patrulla de Tzahal (las Fuerzas Armadas de Israel) cerca del Moshav Zarit, y matar y secuestrar a sus soldados.

    El error en mi estimación provino, como siempre, de la “concepción” de que lo que fue, será. Yo pensaba que, si Israel y Hezbolá habían
    aprendido a vivir de acuerdo a “reglas del juego” que se habían
    consolidado a lo largo de la frontera común, estarían interesados en mantener el equilibrio de fuerzas, y no en su transgresión. Tzahal, los servicios de inteligencia y el gobierno, que cuentan con fuentes de información mucho mejores que las mías, pensaban lo mismo. Es un hecho: bajaron el nivel de alerta en el norte unos pocos días antes del ataque en Zarit; por lo tanto, pensaban que todo estaba tranquilo. Pero a pesar de que yo me encontraba tan bien acompañado, la responsabilidad por el error es completamente mía.

    Pero Nasrallah cometió un error mayor que el mío, y sus errores son letales. No solamente porque tenía la misma “concepción” y estimaba que Ehud Olmert iba a comportarse como sus predecesores, Ehud Barak y Ariel Sharon, en otras palabras, iba a tolerar el incidente y se abstendría de abrir un segundo frente en el norte. Y se equivocó no porque no estuviera seguro de antemano, antes de ordenar la operación, de contar con el apoyo del mundo árabe para un ataque sorpresa en una frontera reconocida internacionalmente, con la excusa de “ayudar a los palestinos.” Su error principal, que causó la crisis, fue que se tentó de aprovechar una oportunidad operacional para secuestrar los soldados.

    Nasrallah no resistió la tentación de clavar un aguijón a Israel y
    mostrarse una vez más como el héroe del mundo árabe. Probablemente Nasrallah creyó en su propia retórica acerca de la debilidad de la “Entidad Sionista,” y cuando vió el fracaso israeli frente al secuestro de Gilad Shalit en Gaza, también quiso disfrutar de un éxito similar. Es difícil de creer que esperaba causar una destrucción como esta, o un proceso diplomático que pudiera intentar desmantelar a su organización.

    La ironía es que Nasrallah más que ningún otro debía saber que las oportunidades operacionales invitan al peligro, y que los logros
    tácticos suelen transformarse en fracasos estratégicos. Nasrallah llegó a la cúspide cuando Israel no resistió la tentación y eliminó a su antecesor, Abbas Musawi, con disparos desde un helicóptero, en 1992.

    (Aquí viene lo interesante…)

    Israel pagó dos veces por esto: por el nombramiento de Nasrallah, que demostró ser un enemigo mucho más peligroso que Musawi, y por la voladura de la Embajada en Argentina, dos semanas más tarde.

    Dos años después de la eliminación de Musawi, Yitzhak Rabin se tentó de bombardear una base de entrenamiento de Hezbolá. Decenas de hombres de la organización murieron. La respuesta fue un ataque terrorista masivo contra el edificio de la comunidad judía de Buenos Aires. Después de este hecho, Rabin se convenció de que a veces es conveniente resistir la tentación, porque el enemigo puede golpear en un lugar inesperado, y
    provocar mayor daño. El bombardeo de la base de entrenamiento resultó ser un mal objetivo; desde entonces y hasta los acontecimientos actuales, Israel se abstuvo de operaciones de gran alcance contra Hezbolá.

    La ronda actual del conflicto con Hezbolá todavía no concluye. Pero ya podemos aprender una lección de ella. La disuasión más efectiva se logra caminando hasta el borde, como Nasrallah había hecho hasta ahora. Un perro que gruñe y ladra asusta más que un perro que ataca y muerde, si es que el vecino tiene una pistola. Y conviene recordar esta lección cada vez que aparece la tentación de otro pequeño logro operacional.

    • Juan el Bautismo dice:

      …mmm no se, no me convence…
      ..Para mi, fue represalia de alguien por la masacre en la Tumba de los Patriarcas pocos meses antes de AMia, el vinculo del terrorista suicida israeli Baruch Goldstein con sectores extremos de gobierno israeli siempre estuvo

      • guillermo dice:

        interesante el artículo del Haaretz en 2006 de Aluf Benn. parece ser contemporáneo del comienzo de la “guerra del Líbano” 2006. Si es así se equivocó dos veces.

  6. guido dice:

    Lo que puede salir del juicio que comienza esta semana es, a falta de la identificación de los autores del atentado, el deslinde de las complicidades en su encubrimiento. Pero esta palabra, “encubrimiento”, es bastante engañosa. Las autoridades de la DAIA de ese momento, los funcionarios de inteligencia de varias fuerzas que debían prever un atentado como ese, los funcionarios judiciales que debían investigarlo, el gobierno de ese tiempo, etc, están más sucios que una papa en cuestiones que no necesariamente estaban ligadas al atentado en si mismo. El “encubrimiento” bien podría ser una suerte de palimpsesto, en que cada uno buscó tapar huellas completamente laterales a la investigación del hecho en sí pero suficientes para terminar con sus carreras o con su libre circulación fuera de la cárcel.

    Ese podría ser, en el mejor de los casos, el aporte de una “historia oficial” construida por la justicia, en línea con el fallo de AMIA 1. Pero poco nos va a aportar sobre los autores del atentado propiamente dicho, cuyo origen quizás se sepa en una décadas, con la desclasificación de documentos de inteligencia de otros países.

    • Ricardo dice:

      Si vamos a buscar la verdad en documentos de inteligencia de otros países no vamos a estar en una situación muy diferente a la actual.

  7. Nunca creí que el Hezbollah estuviera implicado.A mi entender,jamas realizó atentados fuera de el Medio Oriente.Acusarlos era funcional a los intereses occidentales.Ahora dejó de serlo,por la colaboración de Iran,en la lucha contra el ISIS.
    Guardianes de la Revolución junto a Fuerzas Especiales de los EEUU,no estaba en ninguna hipótesis.Y menos, en ninguna de las variadas pesadillas del gobierno derechista,del Estado de Israel.

  8. […] el posteo anterior subí afirmaciones de Daniel Arias y de Darío Jinchuk que – desde sus distintas […]

  9. Esther dice:

    Muy interesante la historia del desarrollo nuclear en Argentina y la relación con el de Irán.

    Hay una diferencia entre lo que cuenta Daniel y lo que cuenta Darío Jinchuk en la entrevista en Clarín: Jinchuk menciona que hubo un segundo acuerdo entre Argentina e Irán, de transferencia de tecnología en producción de combustible, paralelo al que ambos reseñan sobre adaptación de reactor y venta de combustible. Este segundo acuerdo se interrumpió en 1991 (por presiones de EEUU, según Jinchuk) y esa interrupción llevó a una negociación por indemnización que recién se cerró en 1997. Pero esa interrupción no afecto al primer acuerdo, que siguió su ruta hasta ser completado en 1993.
    Difícil pensar, entonces, que la interrupción de uno de ellos haya provocado el ataque a la embajada de Israel.

    Personalmente, creo que nunca sabremos la verdad, salvo, como dice Guido, que aparezcan documentos desclasificados o algo así. La justicia argentina no tiene cómo encontrar esa verdad en una maraña de servicios de inteligencia y políticas de estado que metieron sus narices desde el primer momento. Con la CIA y el Mossad investigando los atentados ya desde el vamos cualquier posibilidad de encontrar a los responsables quedó más que disminuida.

    Por otro lado, me parece que hay que pensar no sólo en estos dos atentados, sino en ambos más la explosión de Río Tercero más la muerte del hijo de Menem. No porque crea que todos sean, necesariamente, atentados hechos por la misma mano (de hecho, la muerte de Carlitos Junior todavia es un accidente), sino porque los cuatro son sucesos violentos ocurridos en poco tiempo y, de alguna forma, son emergentes de esa cloaca que fue el menemato (perdón por el término “cloaca”, pero así lo veo), cloaca que política y judicialmente ha sido en gran medida tapada durante veinte años… pero esa historia de negociados, corruptelas y un sinfín de compraventa de personas sigue estando ahí, intacta y oliendo muy mal.

    Lo anterior más el insólito hecho de que la pista siria nunca fue tomada en serio en las investigaciones me hace pensar que la pista siria es, por lo menos, un buen oponente a la pista iraní.

    Así que me parece sumamente importante el juicio por encubrimiento. Aunque no permita llegar a los responsables por lo menos nos puede dar un poco de justicia.

    Abrazo,
    Esther

    PD: por otros motivos, otra entrevista a un exCNEA en el día de hoy:
    http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-278539-2015-08-03.html

    • David (idu) dice:

      Es verdad lo del abandono de la pista siria, que fue ordenado por Menem a pesar de un innegable volquete en la puerta de AMIA, cuyo dueño, Kenore Edul es de origen sirio y amigo personal del Caalos.

      Sin embargo, según algunos analistas, la cercanía de Siria con Irán podría contener a ambas “teorías” actuales.

      El régimen alawita de Siria está muy emparentado con el chiismo, que tiene a Irán como país más poderoso de ese antiquísimo sector islámico que lucha hace siglos contra los sunnitas, que son mayoría en el mundo islámico (85%).

      Algunos dicen que el autor ideológico es Irán, y el ejecutor Siria, vía Hezbollah.

      No creo que lleguemos a saberlo con certeza.

      • Juan el Bautismo dice:

        que merengue, por favor.
        bueh, teniendo en cuenta que consumis mucho shawarma turco para congraciarte con los arabes, todo se entiende

      • guido dice:

        David, ni Kanoore Edul ni la familia política de Menem a la que algunos asociaron al atentado (y que en rigor son dos hipótesis distintas, una ligada a la trafic -Kanoore- y la otra que niega que haya existido -armas, los Yoma, Al-Kassar) son alawitas. Si lo vas a poner en esa clave de choque de religiones los iraníes no tendrían nada que ver.

      • David (idu) dice:

        Juan el Bautismo:

        El shawarma es árabe, no turco.

        No lo como para congraciarme con nadie, salvo con mis papilas gustativas, y felizmente tengo mi estómago relativamente fuerte, por lo que lo pido con mucha salsa de sabor fuerte.

        ¿Algún aporte argumental más sustancioso que el shawarma?

        Guido:

        No sé a cuál tribu pertenece Kanore Edul, pero el régimen que domina Siria desde hace más de 40 años es alawita.

        No lo pongo en clave de nada: La Siria alawita y laica es aliada del Irán chiita y teocrático.

        Y ambos utilizan como mano de obra terrorista a los chicos de Hezbollah.

        Que para eso tienen su paraíso territorial: Líbano, que es cristiano y árabe masomenos laico.

        O sea…

        Un verdadero quilombo…

      • guido dice:

        Lo que quiero decir es que si el argumento de asociación Irán/Siria es el parentesco entre el chiismo y el alawismo y su lucha de siglos contra el sunnismo no se cómo se podría juntar eso con sospechosos sunníes. O los sospechosos no tienen nada que ver o la lectura puramente etno-religiosa está llena de agujeros.

      • Juan el Bautismo dice:

        ¿Algún aporte argumental más sustancioso que el shawarma?

        ..por supuesto, como siempre: el shawarma es el doner turco, los arabes solo hicieron traduccion de nombre

      • David (idu) dice:

        El terrorismo es precisamente “llenar de agujeros”

        Es AMIA no hay referencias a grupos sunnitas:

        Irán, Siria, Hezbollah, o bien son chiitas o cercanos al chiismo.

        Lo cual no significa que los muchachos sunnitas del ISIS no se regocijarían matando infleles, sean judíos o cristianos, en cualquier parte del mundo.

      • guido dice:

        David, los sunnitas son los mencionados en la “pista siria”: Kanoore Edul y la familia política de Menem.

      • David (idu) dice:

        Si fuera así, no hace más que confirmar mi humilde diagnóstico:

        Un quilombo…

      • David (idu) dice:

        Guido:

        Pero en reealidad son todos chiitas.

        http://www.waltergoobar.com.ar/notices/view/527/menem-fue-la-cabeza-del-encubrimiento.html

        ———————–
        Aunque tenga un abuelo sirio, Kanore Edul no tiene que ver con la pista sirioa ni con una eventual decisión del gobierno sirio de “dejar hacer”. Kanore Edul tuvo muchas más vinculaciones con elementos radicalizados libaneses que profesaban una adhesión al Islam chiita. Más concretamente, con el entorno del clérigo Moshen Rabbani.
        ————————

      • guido dice:

        Nop, esa afirmación de Nisman se vincula con la chapucería con que llevó siempre toda la causa. Kanoore Edul es sunnita. Lo que tenía, parece, es el teléfono de Rabbani en su agenda (además de los llamados a Telleldín y lo del volquete). Pero eso obviamente no lo cambia de religión.

        http://www.periodiconuevasion.com.ar/articulo.php?id=5805

      • David (idu) dice:

        Todo puede ser, Guido:

        Era sunnita, pero hablaba con Rabbani.

        Enemigos mortales durante interminables siglos…

        Todo puede ser: siempre fue evidente que los árabes (y persas, de paso) deponían sus rivalidades para unirse contra Israel.

        Pero la religión es otra cosa. Con eso no se juega

        Difícil que se amiguen chiitas y sunnitas… Hummm.

        Suena más raro que un amable asadito entre las barras bravas de Boca y River…

    • Darío Jinchuk es un observador privilegiado por conocimientos y posición, además de una fuente que creo personalmente muy honesta. Pero María Laura Avignolo, por falta de conocimientos básicos del área nuclear, tiende a confundir batatas con naranjas en su cuestionario, y en su edición, la estructura de Clarín pesa a la hora de tratar de extender hasta casi terminados los ’90 nuestras relaciones nucleares con Irán.

      Para aclarar:

      1) Asunto TTR 5, reactor de investigación de 5 megavatios en Teherán. Las obras las exigió la OIEA, es decir Naciones Unidas, y el interesado en que Irán no tuviera un núcleo de uranio enriquecido a grado bomba era EEUU. La Argentina fue el contratista a través de INVAP, y rehizo todo el reactor. Punto sobre esto.

      2) Según el contrato inicial, el TTR 5 debía contar con combustible hasta 2011 (uranio enriquecido al 20% disuelto en aleación de aluminio) suministrado por la Argentina, a través de la CNEA. La Argentina puede producir uranio al 20%, grado reactor, pero tras 6 años de Alfonsín y uno de Menem, que dejaron sin fondos a todo el Programa Nuclear Argentino, su planta experimental de enriquecimiento de Pilcaniyeu, Río Negro, estaba cerrada. Sin embargo, el tener la tecnología le permitía a Argentina comprar uranio grado reactor en el mercado mundial, sobresaturado de uranio grado bomba de la ex URSS que se vendía “diluído”, es decir empobrecido deliberadamente del 90% al 20%. Con tal de que no reactiváramos y expandiéramos la planta de “Pilca”, o -peor aún- nos mandáramos por otras vías más modernas de enriquecimiento, los países del Club Nuclear nos vendían lo que pidiéramos. El resto del paquete a surtir a los iraníes era pura metalurgia especializada nac & pop, es decir cómo armar placas de aluminio aleadas con uranio enriquecido sin que el bombardeo de neutrones a que están sometidas en un núcleo de reactor las haga puré. No te lo enseñan en la UBA, pero tampoco es “rocket science”. Esa tecnología fue transferida. Lo que pisó Guido Di Tella en el puerto de Baires en 2001 fue la entrega de parte de los elementos combustibles debidos a Irán por contrato para el TTR-5. No da para causa o consecuencia del atentado a la embajada de Israel.

      3) Lo que la Argentina jamás le transfirió a Irán e Irán tampoco le pidió fue la tecnología de enriquecimiento de Pilca, y no sólo por no meternos en líos sino porque la que tenemos desde 1993 es del año del jopo: la difusión gaseosa a través de membranas de teflón con microporos es cosa de los años ’40, y en los ’60 estaba desapareciendo. No tenía valor comercial. Sinceramente, no creo que Irán se calentara mucho con la Argentina por un envío final de placas para el TTr 5 cuya metalurgia ya empezaba a dominar. Eso sucedió además en un momento en que Irán tenía muy claramente tomada la decisión de enriquecer sin permiso de naides, y por una vía más sofisticada: la de las centrifugadoras. Es la que tiene hoy, y la causa por la cual Jinchuk dice -con razón- que en enriquecimiento nos pueden enseñar ellos a nosotros.

      4) Relaciones tardías entre Irán y Argentina, es decir reclamos de Irán por obras que firmamos que íbamos a hacerles y no les hicimos: una vez que Di Tella clavó los frenos, de aquí no salió más nada. Que los iraníes siguieran negociando indemnizaciones hasta 1997 no significa exactamente relaciones nucleares, por lo mismo que una ex furibunda que te trata de sacar el departamento y el auto y las emplomaduras dentales no es una esposa. Los iraníes querían plata, no volar medio Buenos Aires.

      5) Los iraníes pueden estar chiflados a su modo religioso, pero de giles no tienen un pelo, y sabían que no podían aspirar de modo alguno a que la Argentina menemista, prácticamente dirigida desde la Embajada de los Estados Unidos, les fuera a enseñar a hacer un reactor plutonígeno como el de Arak. Jinchuk dice -nuevamente, con razón- que ese know-how es una de las pocas cosas que los iraníes podían aspirar a comprar aquí promediando los ’90. Pero eso no significa que haya habido siquiera un intengo de compra. Aún admitiendo que junto con los canadienses, los chinos y los indios, los argentinos somos los únicos y últimos terrícolas en saber hacer reactores de agua pesada y uranio natural, jamás hemos utilizado ese conocimiento para armar una “production facility” militar. ¿Podríamos hacerlo? Seguramente sí, los plutonígenos son reactores mucho más simples que los de investigación o las centrales de potencia. ¿Pero venderles a los iraníes un aparato que jamás habíamos construido, y con el país teledirigido desde Washington, en pleno menemismo? Laugh out loud!

      6) La única herida que se me ocurre seguía sangrando en Irán hasta 1997 por amores truncos, abortados por Di Tella y los embajadores Todman y luego Cheek, es Bushehr. Y ahí sí que estamos hablando de plata, damas y señores, porque a los iraníes los clavamos con la compleción de una central nucleoeléctrica enorme, de 1000 megavatios, 250 más que Atucha II. Esa central la empezó la Siemens, y si la dejó sin terminar es porque la suma de sobrefacturaciones contra el estado perpetradas entre la firma y los generosos ministros del Shah hicieron que los funcionarios de la firma germana se escaparan del país huyendo a través del desierto, mientras en Teherán el poder de Khomeini todavía no terminaba de estabilizarse y ocuparse de ellos: el piadoso hombre de Allah estaba ocupado colgando con grúas a los Mujaheddin e’ Khalk, los “Combatientes del Pueblo”, los giles que habían perdido a miles de miembros tirando al Shah. Combativos, los chicos, pero demasiado ateos, laicos y socialistas a juicio de Khomeini como para seguir vivos. Cuando se decantó esa polvareda, los truculentos Guardias Islámicos se acordaron de Bushehr y la Siemens, pero era tarde. No quedaba un alemán a colgar.

      7) Con tales antecedentes, Bushehr estuvo en negociaciones desde los primeros tiempos de Alfonsín. He visto escenas inolvidables, de autoridades nucleares islámicas que se negaban a estrechar la mano de la doctora Emma Pérez Ferreyra, a quien venían a pedir, no digamos rogar, asesoramiento, porque un hombre no toca a una mujer que no es su esposa. No iban a ser clientes fáciles, se veía desde el principio, y la oposición del hemisferio Norte venía garantizada. Los principales proveedores mundiales de centrales de entonces (los franceses, los canadienses, los soviéticos, los japoneses, los coreanos, los estadounidenses en último lugar) tenían tanto entusiasmo por ver un nuevo competidor en escena como los patos lo tienen por la munición. Añadamos otro componente: desde el accidente de Chernobyl, el mercado principal de centrales, en Occidente, estaba más muerto que los faraones, y los unicos que seguían metiendo plata a la diabla en el tema eran China, Corea y la India. Nadie, absolutamente nadie, quería que la Argentina completara Bushehr.

      8) Si les interesábamos a los iraníes como ingenieros de diseño y construcción es por una suma de cosas: nos venían comprando trigo a lo pavote, y eso ya sentaba un precedente comercial. Pero fundamentalmente, la hora hombre de ingeniería nuclear argentina estaba baratísima frente a la europea o japonesa, y la tecnología Siemens la teníamos bien junada, aunque Bushehr fuera una central de uranio enriquecido y nuestras Atuchas, de uranio natural. En realidad, es más difícil hacer una central de uranio natural que una de enriquecido, porque el natural es un combustible muy pobre y te obliga a gastar fortunas en núcleos gigantes y recipientes de presión descomunales. Habíamos rediseñado Atucha I (la actual es distinta y más segura de lo que nos quisieron vender inicialmente los alemanes) y estábamos, parecía, tratando de terminar Atucha II. Además, nuestro programa nuclear se hundía por falta de fondos y estaba perdiendo 3 expertos calificadísimos por mes, tipos que se iban al exterior o a otras industrias. La CNEA estaba en desbande. En todo sentido, éramos el proveedor justo y los iraníes, un salvavidas, y uno no elige el color del salvavidas. Y lo podría haber sido, hasta que intervinieron Todman y Di Tella en 2001, y se pararon los primeros embarques de piping y bombas. Si hubo deudas saladas a cobrar por incumplimiento argentino hasta 1997, mejor mirar ahí que en el combustible todavía sin entregar al TTR-5. Nuevamente, me atengo a Jinchuk y no a lo que no logra entender María Laura Avignolo: cuando tu ex te saca el auto, no es porque seguís durmiendo con ella. Es justamente porque ya no más. Los iraníes estaban furiosos no por lo que ya prácticamente les habíamos dado, si no por lo que podíamos darles y no les íbamos a dar. Clarín no siempre sabe de lo que habla, pero es propenso a extender nuestro período de relaciones nucleares con Irán desde el Pérmico hasta todo lo que pueda hasta el presente, a ver si logra embretar a algún kirchnerista, u hoy kirchnerista.

      9) Quiero subrayar que la compleción de Bushehr habría sido una obra LEGAL, hecha bajo salvaguardias del Organismo Internacional de Energía Atómica, y que le habría dado a la Argentina un “standing” internacional de constructor de centrales de potencia. En la pirámide alimentaria, esto está unos kilómetros arriba de el ser lo que somos hoy, tras mucho trabajo y bastantes amarguras: el “number one” mundial en reactores de investigación. Simplemente saque la cuenta de en plata de cuánta electricidad consumió hoy y cuánta en radioisótopos médicos. El nucleoeléctrico es un mercado INMENSAMENTE mayor.

      10) Gracias a las presiones de los EEUU no terminamos Bushehr, pero sí lo hicieron los rusos post-soviéticos. Para los EEUU, Rusia y el resto del Club Nuclear, es un resultado preferible: cuantos menos países se sienten a la mesa del Club Nuclear, mejor. Y hacer centrales por la propia no te coloca en esa mesa, pero sí en la de al lado.

      11) Nuevamente, las centrales son muy malas para producir plutonio grado bomba, porque para ser eficientes irradian demasiado el Uranio 238. Un tostado livianito hace que obtengas bastante Plutonio 239, que te sirve para hacer bombas de implosión, a condición de que sepas lo suficiente de radioquímica como para extraerlo del resto de “spuzza” radioactiva inútil de los combustibles quemados. Y eso sí es rocket science. El quemado a fondo que te exige una central genera una cantidad indeseable de plutonios 240, 241, 242 y sigue la lista. Son tan hiperfísiles que la bomba “doesn’t go bang, but rather fizzles”, es decir el “pit” o semilla de plutonio se dispersa en plasma subcrítico demasiados nanosegundos antes de haber generado la suficiente cantidad de fisiones como para a su vez desatar un buen estallido termomecánico y un buen “flash” de gamma, rayos X y neutrones. Bushehr está bajo salvaguardias y nadie ha acusado a los iraníes de haberse choreado ni un gramo de plutonio de los combustibles quemados. ¿Y para qué iban a hacerlo? Tienen su reactor plutonígeno en Arak, y para la bomba de U235, tienen sus centrifugadoras. Y como dice Jinchuk, aunque las desarmen y paren, saben construirlas y pueden rehacerlas cuando quieran. El genio ya está fuera de la lámpara, y no hay modo de que vuelva a entrar.

      • David (idu) dice:

        Gracias Daniel Arias:

        Los lectores de tus comments nos volveremos irremediablemente expertos en tecnología nuclear.

        Volviendo al terrorismo: ¿Desde cuándo el ídem responde a parámetros y motivaciones puramente racionales en lo tecnológico y/o económico?

        El fanatismo es irracional por definición.

        Buenos Aires, Londres, París: Lo único que tienen en común es que son bellísimas ciudades…

        Ideales para bombardear…

        ¿Arde París?

  10. Gilbert Hèrail dice:

    Esther:
    Creo firmemente que la pista Siria es la indicada. Solo que molestó y molesta a los gobiernos, porque, en definitiva se trata de un hecho de venganza de raza. Tan luego la venganza siria.
    Acá, en este blog hay personas que seguramente conocen bien que pasó con el misil o cohete Condor y su desactivación.
    Por qué en el gobierno Menem (cuyos padres eran oriundos de Yabrud) comenzaron a aparecer personajes sirios? Ibrahim al Ibrahim, Yabrán y otros.
    La venganza siria consiste en anular la descendencia del ofensor.
    ¿El viaje de Menem a la tierra de sus padres? El contacto y compromisos contraídos con quien gobernaba Siria en esos tiempos (padre del actual presidente).
    ¿Qué posiciones ocupaban en ese entonces los iraníes involucrados?
    Todo está en la web.
    Saludos.

  11. Abel, fuera de los nombres de John Wilkes Booth y de Lee Harvey Oswald, todavía no se sabe quiénes mataron realmente a Lincoln y a Kennedy. No somos los únicos capaces de armar palimpsestos judiciales, o de eliminar a testigos incómodos. Tenemos grandes maestros.

    La pregunta de si necesitamos una historia oficial se autocontesta, porque el único gobierno que generó esperanzas de hacer una investigación limpia, el de NK, falló. Él puso a Nisman, no yo. Creer que Scioli y la Corte actual dan para cumplir esta obligación moral es pedirle peras al olmo.

    Y la Argentina es un país peor debido a ello.

    • Abel B. dice:

      Daniel, creo que la brillantez de tus análisis, además de tu excelente información, te deslumbra y no teja leer con precisión lo que está diciendo el otro. Eso es muy común en las columnas de coments., así que no te preocupes.

      Argentina, dije en el posteo, tuvo una historia oficial acerca del atentado a la AMIA. Dos fiscales dieron un dictamen, un juez la avaló, y el Poder Ejecutivo la hizo propia y la planteó ante el mundo (Naciones Unidas, Interpol, cancillerías, foros) desde 2006 hasta 2013, cuando se firmó el “memorándum” con Irán para avanzar en la investigación.

      CFK había participado como diputada en los ´90 en la Comisión del Congreso que siguió la investigación, y – es sabido – se inclinaba por la “pista siria” (como los opositores a Menem, en general, aunque ella no lo fuera abiertamente). Pero ahora es la Presidente, y tiene las responsabilidades de su cargo: No es casual que nuestras conversaciones con Irán empezaran DESPUÉS que las de EE.UU.

      Ese memo no fue una buena idea. Le ganó al gobierno la hostilidad de Israel, EE.UU. no nos apoyó (¿por qué habría de hacerlo?), y la República Islámica se desentendió del asunto. Y, lo más grave en lo inmediato, le dio a los enemigos del gobierno un pretexto muy útil para atacarlo.

      Ahora – en el próximo año, se me ocurre – es conveniente actualizar, y corregir a la luz de nuevos hechos, algunos de los cuales se mencionan arriba, la historia oficial. No veo porqué la Corte, una vez que Scioli nombre al juez que falta – o a algunos más, si quiere darle lugares a la oposición – no pueda hacerlo. No los elegiría para actuar en la película de la Liga de la Justicia, pero estúpidos seguro que no son.

      Dije ya hace tiempo en el blog que la investigación debe seguir. Por razones morales y también prácticas. Pero después de 21 años, es necesario reconocer que puede ser infructuosa. Además del tiempo, hay un obstáculo grave: TODAS las hipótesis – inclusive las dos o tres de los distintos grupos de familiares – tienen un sesgo político. Parece que todos quieren encontrar en “la conexión local” a un enemigo político. Empezó Menem, me parece, apuntando a la Bonaerense… ¿De quién dependía, te acordás?

      La historia oficial debe ser creíble y creída, comenta Guido en el posteo siguiente. Y tiene razón. Pero eso lo contestaré ahí. Trato que las columnas de coments. no sean interminables, porque nadie las lee.

      Abrazo

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