El capitalismo que todavía no vino

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La queja “Lo que nos falta a los argentinos es una burguesía nacional” es un lugar común del pensamiento político local desde hace por lo menos sesenta años. Está grabada en el escudo “nac&pop”, pero puede ser suscripta, con mayor o menor énfasis, por todos los sectores, con las mínimas excepciones de una minoría que desearía haber nacido en Europa Occidental o Norteamérica y rechaza el concepto “nacional”. Y del troskismo, que rechaza a la burguesía, y cree que las empresas pueden y deben ser conducidas por comités de trabajadores y usuarios.

Como todos los lugares comunes, tiene un núcleo de verdad. Pero puede ser engañoso, sino se entiende que “burguesía nacional” no es un grupo humano genéticamente dotado con: talento empresario; imaginación tecnológica; gran capacidad de trabajo; y las ideas políticas correctas. Ese animal no existe. Es una circunstancia histórica, que ha reunido en algunos países, en algunas épocas, a: un sector social que cuenta con capital disponible (obtenido, en la mayoría de los casos en la historia humana, mediante el saqueo) y, sí, una tradición empresaria, más un Estado dispuesto a alentarla, protegerla y exigirle servir a los intereses de ese Estado, más circunstancias geopolíticas favorables.

Entonces, queda claro que no hay ningún motivo por el cual Argentina deba tener una “burguesía nacional”. La buena noticia es que tampoco hay un motivo por el cual no debamos tenerla. Las circunstancias geopolíticas favorables están: tenemos recursos naturales abundantes con una relación población/territorio muy conveniente, y las Potencias que son hoy mucho más poderosas que nosotros tienen problemas más graves de los que ocuparse en otras regiones del mundo.

El grupo humano que podría ser protagonista… no ha aparecido todavía – los agricultores de la pampa gringa, que lograron competitividad global incorporando tecnología importada y desarrollos locales, demostraron a partir del 2008, en una coyuntura que les dio poder político, que no eran capaces de usarlo con inteligencia y realismo. Pero una frustración no es una derrota definitiva. Miro con expectativa a la inmigración coreana y a la boliviana, por su capacidad de ahorro y su voluntad de trabajo.

Queda referirnos al otro factor, el Estado, sobre el que hemos escrito mucho en el blog. Ahora quiero acercarles un artículo de Horacio Rovelli, que apareció en la revista La Tecl@ Eñe y me hizo llegar mi amigo Gerardo Codina. Tiene ese tono quejoso con lo que tenemos que parece inevitable en las discusiones sobre “burguesía nacional”, pero aquí les copio un fragmento que me parece un buen resumen de la formas en que en otros pueblos se encaró este desafío.

Eso sí, tengamos claro que ningún camino nacional – y menos que ninguno el “socialismo con características chinas” – es reproducible. Estamos condenados a encontrar nuestro propio camino. O a no encontrarlo.

La productividad del trabajo, esto es la capacidad técnica de producir con el menor costo y la mayor calidad posible, se obtiene de la combinación de la dotación de capital que se posee (en ese capital se deben incluir los recursos naturales), del conocimiento –tecnología-, y de la mano de obra educada y disciplinada para llevarla a cabo.
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Los países que crecen y soportan en su territorio la competencia externa y a su vez conquistan nuevos mercados, lo hacen en base a la productividad, que a la vez es apoyada por acuerdos comerciales y por los respectivos Estados, lo que en conjunto conforman la competitividad de esa sociedad.
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Obviamente que antes se debe pensar y planificar en base a un profundo conocimiento de lo que se puede producir, cómo, con qué medios, para qué mercados (internos y externos).
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La República Popular China es un claro ejemplo de lo que decimos. En 1976, tras la muerte de Mao Tse Tung, los que lo reemplazaron tomaron en cuenta que se debía utilizar el potencial chino, una abundante mano de obra con capacidad de adquirir conocimiento, y se prepararon para ser un país industrial, por supuesto a costa de hacer profundas concesiones al capital extranjero que ávido de ganancia no dudó en acordar con el Estado de ese país y en base a la súper explotación de su mano de obra y la “paz social”, que le aseguraba el Partido Comunista chino, lograron y logran estándares de productividad mayor que el promedio mundial, convirtiéndose en el principal exportador del mundo.
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Cuentan que en un almuerzo de la primera campaña a la presidencia de Barack Obama, éste comenzó a decir que había que repatriar capitales estadounidenses invertidos en el exterior. Steve Jobs que estaba presente tomó la palabra y le dijo que eso no era posible porque los ingenieros en sistemas de la India hablan mejor inglés que los de EEUU y cobran tres veces menos, y que los obreros chinos, donde se hace el armado de las computadoras Apple, no hablan inglés pero cobran seis veces menos que los trabajadores estadounidenses.
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La baratura de la mercancía perforó la Gran Muralla, pero al revés, de China al mundo industrializado, donde el país asiático tiene cada vez mayor superávit comercial con los EEUU, Alemania, Inglaterra, … China, si se quiere, es un ejemplo de un plan, un Estado y una clase dominante capaz de instrumentarlo.
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En verdad, si uno estudia la historia va a encontrar que ese patrón se cumplió siempre; fue el Estado de los reyes católicos el que descubrió América y la conquistó, expulso a los moros de España y unificó al país bajo una clase dominante guerrera y expansionista. Y la Inglaterra de las dos revoluciones industriales amalgamó el manejo de la técnica y un fuerte Estado representativo de su burguesía que llegó a armar un imperio donde no se ponía el sol
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Pero claro, esos Estados representan a sus sectores dominantes y fueron grandes mientras esos sectores tenían un paradigma a seguir, y dejaron de serlo cuando dejaron de tenerlo.
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Hoy lo vemos en los propios EE.UU con una burguesía creadora desde su independencia; basta ver quién era Benjamín Franklin y así podemos entender que de esa sociedad surgieran hombres como Thomas Alva Edison. El franco declive que vive hoy EE.UU se debe a la falta de capacidad creativa que supieron tener, aunque con presencia en el mundo de la informática con Billy Gates y Steve Jobs, pero ninguno de ellos hubiera podido desarrollar sus ideas y aplicarlas sin un costoso apoyo estatal. Es el Estado de los EEUU quién envió el hombre a la luna.
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La pregunta entonces es por qué somos el país que somos, y la respuesta es que no tenemos un sector dominante. inteligente y decidido a hacer pie en la Argentina y enfrentar al mundo. Lo que hace es utilizar la capacidad instalada que mal o bien se tiene, la mano de obra disponible y la expansión estatal, para que la mayor parte de la ganancia que se obtiene se fugue sistemáticamente al exterior“.

25 respuestas a El capitalismo que todavía no vino

  1. vegymper dice:

    Qué se yo, Abel… En estos tiempos se advierte que la globalización hace que el concepto de nación, especialmente entre el grupo dominante internacionalizado a nivel mundial, se haya vuelto borroso y poco generador de afectos. Con plata se vive bien en cualquier parte. Más en el caso del grupo económicamente dominante en Argentina, que siempre se imaginó viviendo en otra parte mientras ordeñaba la vaca aquí. Tal vez seamos un poco chicos y culis-mundis para generar una mitología capaz de producir arraigo/compromiso de la clase $ al territorio y su gente. A lo mejor en vez de una burguesía nacional necesitamos inventar algo nuevo, una clase-pyme con espíritu más cooperativista, donde todos seamos un poco dueños, pero a lo mejor estoy dormido y sueño despierto. Abrazo

  2. EM dice:

    Y si, pero es dificil a esta altura esperar que aparezca otra burguesía que haga otra cosa distinta, para que tengamos otro tipo de capitalismo menos dependiente y semicolonial. Utopía si las hay. Más sensato, apostar a que algo distintos salga de una política independiente de la clase trabajadora, que ataque las raíces de la dependencia que la burguesía “nacional”, socia menor del imperialismo, ni por asomo cuestionaría. Para quien le interese, un texto que amplia sobre esta cuestion http://www.ips.org.ar/wp-content/uploads/2013/05/Mercatante-La-Argentina-a-10-a%C3%B1os-de-la-salida-de-la-convertibilidad.-Contradicciones-recurrentes-para-la-continuidad-de-la-acumulaci%C3%B3n-capitalista-JEC2012.pdf

  3. Sí, yo también fui trosko. Pero todavía me cubren el polvo y los ladrillos del muro de Berlín, que se cayó para el lado equivocado. Y sin embargo, obedecían a la física, de modo que tal vez estaba equivocado yo.

    Los paréntesis que establece Abel con su habitual elegancia (“Entonces, queda claro que no hay ningún motivo por el cual Argentina deba tener una “burguesía nacional”. La buena noticia es que tampoco hay un motivo por el cual no debamos tenerla) son correctos, pero el bache entre uno y otro paréntesis parece inmenso, y no sabemos con qué llenarlo.

    Hemos probado de todo. En el mejor momento histórico (Europa y EEUU distraídos en la 2da guerra, Inglaterra endeudada hasta las verijas con nosotros) estuvimos cerquita de desarrollar una aeronáutica tecnológicamente innovadora y comercialmente agresiva. El golpe del ’55 ayudó a desmantelar casi totalmente ese proyecto, pero mirando con la lupa, los errores que llevaron a no fabricar masivamente el Pulqui II, nuestro “se vende como pan caliente” de los ’50, con capacidad de crear un nuevo oferente disruptivo en el mercado mundial, se hicieron antes. Hubo mucho dilettantismo, dispersión de fondos y cerebros en demasiados proyectos. Cuanto más se sabe de los detalles de la historia de la aeronáutica cordobesa previa a La Libertadora, más difícil es echarle la culpa a alguien o a algún sector. Querer colgar al brigadier Hartung, el vendepatria a cargo de la Fuerza Aérea post-peronista que decidió comprar viejos Sabres F-86 hechos crema en lugar de producir los primeros 100 IA-36 Pulquis, es un lugar común, y además, un castigo inefectivo: el tipo murió hace mucho y su traición fue demasiada repetida por sus continuadores, e incluso por sus oponentes. ¿O alguna vez se volvio a tener un avión “de bandera”, aunque no fuera un plato volador, sino algo lo suficientemente bueno y barato para exportarse y “hacer marca”? Los brasileños, lenta y tenazmente, fueron haciendo esto con el Bandeirante (mirá vo’ el nombre) y luego con el Tucano, y cuando los imperios aeronáuticos del Hemisferio Norte quisieron reaccionar, Embraer les estaba vendiendo jets de cabotaje en sus propios mercados internos. Y hoy es a veces el 4to y a veces el 3er constructor aeronáutico del planeta.

    A fines de los ’70 -pocos lo recuerdan, y los no suficientemente viejos lo ignoran- la computadora de escritorio se desarrolló aquí, en Fate Electrónica, mientras IBM hacía la suya, carísima, Mycrosoft no existía y Steve Jobs y su amigo Wozniak vendían su Apple I sin pantalla ni mouse desde un garage. El mercado local, totalmente enamorado de la marca Fate por sus bellísimas calculadoras, no llegó a entender el producto porque casi no lo vio. Una ayudita del estado habría sido decisiva, pero Isabel estaba matando pobres e industrias con ayuda de Rodrigo y El Brujo, y con la llegada del Proceso se murió de golpe toda una industria electrónica de alta calidad (¿Se acuerdan de AudiNac?) que podría haber hecho masa crítica con Fate y nuestros excelentes recursos humanos en software para crear un polo electrónico-informático. Creo que los Madanes y Gelbard vislumbraron esta posible Tierra Prometida que había que crear, pero no llegaron a formularla en un proyecto claro, al estilo del del Jorjón Sábato, y no lograron interesar al estado, cuya prioridad en aquel momento era matar a tipos como quien firma.

    Los viejos ya de matar, los que leían “Rico Tipo” y “Paturuzú” conmigo de purretes, recordarán la inmensa y variada oferta de rifles, pistolas, revólveres y escopetas nacionales mayormente para uso civil (según legislación de entonces, esa categoría englobaba todo lo existente entre los calibres .22 y .38 incluso en armas semiautomáticas. Teníamos algunas marcas excelentes como Rubí, Mahely, Tala, Bersa, Saurio, Marcati Hnos. (los que fabricaban desde el rifle de aire comprimido Churrinche a la metra 9 mm. “Halcón” de nuestros milicos y canas), y toda esta oferta privada ganaba plata en un país de entre 20 y 26 millones de habitantes, paradójicamente menos violento que el actual (con mejores índices de educación y empleo, ningún misterio). Y de yapa estaba FM para armas militares, que fuera de su complacencia por fabricar diseños externos bajo patente, tenía capacidad generalmente poco expresada de desarrollos propios.

    Por esa misma época, nuestra industria de máquinas herramienta estaba fabricando tornos Nac & Pop con control numérico. Epa.

    Ahora, cuando uno pasa la película para atrás y comprende que a fines de los ’70 estábamos a punto de fabricar computadoras personales, teníamos electrónica y armas, y unen todo en un paquete único… ¿no les da que estuvimos a punto de generar un complejo industrial militar con capacidad de fabricar tecnología dual? ¿En qué estábamos distraídos que no lo vimos? ¿Por qué nadie formuló la idea? Guita había, know-how había, el estado tenía que tomar la batuta e integrar dos o tres proyectos fácilmente vendibles en el exterior, digamos algún símil argento muy mejorado del AK-47 en calibre .223, una pistola semiautomática militar muy avanzada por diseño pero robusta, barata, a prueba de encasquillamientos y capaz de escupir hasta la munición más berreta, como lo es hoy la Bersa Thunder, y cañones como los que fabricábamos en Zapla bajo licencia, pero mejorados con sistemas de puntería computados y algún radarcito importado, tipo RASIT. ¿Teníamos tres patas y una tabla y no supimos armar un banquito?

    Sobre cómo con las ayudas de Alfonsín, Menem 1.0 y 2.0, De la Ruina, los gobernadores de puerta giratoria (incluido Puerta, naturalmente) y Duhalde pulverizamos nuestro mejor desarrollo propio, el Programa Nuclear, y cómo éste sin embargo va renaciendo con ayuda K, no sé si como el Ave Fénix o como el Gato Félix, sobre eso ya abundé demasiado. Pero el asunto sigue vivo e INVAP ya es LA marca mundial de referencia en reactores chicos. Ahora que la Argentina le vende su propio invento (el reactor nuclear de pileta abierta) a los EEUU, empieza a ser tarde para bolearnos las patas. Si logramos completar el prototipo y luego el primer modelo comercial del CAREM en 10 años, habremos llegado a otra Argentina. Incluso si el país no se da cuenta.

    Y mucho ojo al piojo con los fierros y química que están inventado los muchachos de Y-TEC, es decir YPF-Tecnología. No sólo en el área de exploración, explotación, refino y remediación de hidrocarburos, sino en cosas más audaces donde podemos primerear al mundo, como turbinas mareomotrices sumergidas.

    Es probable que incluso hoy estemos -el troesma Abel lo cree- en una situación de “can be”, y que si no la vemos, la pensamos, la creamos y la construimos, volvamos a perder el tren.

    Abel pone énfasis en dos comunidades implantadas: la boliviana y la coreana. Yo añadiría la taiwanesa también. Él las elige por características que supieron tener nuestros abuelos y/o padres: capacidad de trabajo y ahorro. Yo añado otra característica igualmente importante: esta gente sabe apropiarse a manos llenas de lo poco que queda de bueno en la oferta educativa estatal, y en un momento en que por primera vez ésta goza por ley del 6% del PBI, aunque ande medio desnortada de ideas. He sido profesor y los pibes bolivianos, coreanos y taiwaneses me dejaban asombrado siempre. Hundidos de nariz en alguna pantalla, ellos son los que hacen los deberes, incluso los de informática, mientras los nuestros pelotudean con la Play Station o chateando, y en un medio famililar más anómico, caen con mayor frecuencia y severidad ante la falopa y el alcohol. El soporte tecnológico de lo que hacen será parecido, pero el espíritu es otro y el “outcome” es muy diferente.

    He logrado referirme al tema de la burguesía nacional sin haber escrito yo una sola vez la palabra burguesía, y menos aún ligada al adjetivo “nacional”.

    Siempre me gustó (soy argento) compararme deportivamente con los brasileños. Creo que lo que ellos lograron en fabricación de aviones, armas y empresas de diversas ingenierías es notabilísimo. En los ’80 parecía que iban a volverse también un proveedor informático mundial de la gran siete, pero no sucedió. Desconozco las causas. Lo que sé es que la élite brasileña en los ’40 era mucho más entreguista y pelotuda que la nuestra: vendían café y cacao, y se dejaban meter en guerras de europeos. Pero luego de la guerra se dejaron seducir por la conquista con medios propios de un mercado interno tan grande como el territorio y la población; y se llenaron de diques, rutas, líneas de alta tensión e industrias. Se acordaron muy tarde de desarrollar un sistema educativo integrador y eso lo siguen pagando caro con una criminalidad muy superior a la nuestra. Tienen el mayor rodeo vacuno del mundo, pero en lugares donde antes había selva amazónica, seguramente con un techo económico y tecnológico infinitamente más alto si le añadís industrias como la farmacología y el turismo.

    Pero a la hora de la pregunta del millón, cuando alguien quiere saber si los brasucas tienen o no tienen burguesía nacional, el 95% de nosotros levantamos la mano y decimos que sí. Luego hacemos objeciones, pero importan menos.

    Cuando se nos hace la misma pregunta a nosotros, salimos a enumerar próceres que laburaron en el estado, y que eran milicos y tecnócratas, o tecnócratas que sabían negociar con los milicos: Mosconi, Savio, Iraolagoytía, Sábato, el brigadier San Martín, añado a Gelbard y a los primeros Madanes (los que hicieron Aluar y quisieron hacer Fate Electrónica), y añado a Aldo Ferrer con su ley de “compre nacional” en épocas de Levingston… y puedo seguir dando nombres.

    Veo individuos. Lo que no veo es una clase social.

    Por dar una “prueba con agua regia”: Brasil supo tener un Menem, y se llamaba Fernando Collor de Melo. Lo echaron al carajo, porque se dijeron “éste nos deja sin país”. Nosotros al Innombrable lo reelegimos. La UIA apoyó a Rodrigo, a Martínez de Hoz y a Cavallo SIEMPRE.

    ¿Deberíamos ser 120 millones de argentinos para que nuestros industriales decidan que es mejor apropiarse del mercado propio en lugar de regalárselo a otros?

    Creo que esa verdad estadística, que quizás decidió que Brasil sí tenga una burguesía nacional (nadie dice que muy inteligente, pero ahí está), era una respuesta válida, fortísima hasta fines de los ’80.

    Ahora con China vuelta “a factory to the world” y un excedente de población inubicable de alrededor de 400 millones de chinos, es todo nuevo y más difícil. Seguramente tenemos oportunidades ante la ñata. Pero no las veo por la polvareda.

    • Uy uy uy… Si esto fue un “comentario”, ¿Cómo será una clase magistral de usted, profesor? ¿No tendrá algún blog donde publicar lo suyo? Aunque no necesariamente coincida con usted (en el entusiamo por la fabricación y exportación de armas, por ejemplo), me gustaría mucho leer más análisis de su parte.

      Saludos.

    • Raúl C. dice:

      Daniel Arias:

      Para escuchar recuerdos de los 70 hay que buscar en la estrecha franja etaria situada entre los que no lo vivieron y los que lo vivieron pero ya no se acuerdan ni de cómo se llaman…

      Fate Electrónica era algo poderoso. Para los electrónicos era un lugar de trabajo de ensueño. Se hacían cosas grosas, se pertenecía a un equipo de élite y se ganaba muy bien. Uno de los cerebros técnicos era el Ing. Bilotti, que era casi mítico. Para entrar, claro, había que ser bueno y también había que estar bien conectado.

      Fate Electrónica también llegó a diseñar *circuitos integrados* en USA para sus calculadoras y computadoras. Y el proyecto era fabricarlos en el país.

      En esa época escuché que, además de la voluntad ‘de arriba’ de terminar con la industria a como diera lugar, hubo problemas políticos internos. Decían que los montoneros tallaban fuerte, incluso a nivel gerencial, no sé si sería cierto. Lo cierto fue que los Madanes decidieron cortar con el tema.
      En la época de la dictadura, los metros cuadrados de lo que había sido I+D de Fate Electrónica eran naves llenas de neumáticos, del piso al techo.

      Por esa época, el mismísimo Diamand se había puesto a importar…

      Se puede rescatar algo positivo. Yo escuché allá por 1979 a gente del grupo de Diamand decir que con Martínez de Hoz se había hecho un cambio tan pero tan grande, que era irreversible. Que aunque en algún momento desde el poder se quisiera retomar un sendero desarrollista, eso sería imposible…

      Lo positivo es que, aunque sea en una pequeña parte, se pudo evitar lo inevitable, revertir lo irreversible y posibilitar lo imposible.

      • David (idu) dice:

        Pertenezco al grupo etario de los que no se acuerdan cómo se llaman, pero miro quién escribe mis comments y listo. Maravillas de la tecnología…

        Al grano: También estaba CITEFA que investigaba, Fapesa, Texas y Philips fabricaban componentes electrónicos, el grupo Coasin hacía de todo, y un servidor patentaba desarrollos superiores a los similares que se producían en pocos países desarrollados.

        Efectivamente Bilotti era un genio, y Diamand mi referente, aunque intuía que Tonomac no tenia futuro.

        Nuestro Estado siempre distraído. Hasta recuerdo haberle entregado en mano a Terragno (ministro de Alfonsin, tipo inteligente si los hay) una carpeta y ahí quedó.

        La Cámara que nos nucleaba – CADIE – tenía por entonces 120 asociados. Hoy ni sé si existe, pero la última vez que escuché de ella tenía 20…

        Parte de la “casi” burguesía que no fue…

      • Silenoz dice:

        Canitrot abona la hipótesis de que el obejtivo de los milicos era desterrar de una vez por todas el “hecho maldito” que no era la dirigencia peronista sino los sindicatos y su poder de fuego en la puja distributiva.

        Viendo que el palo + las medidas recesivas/austeridad aplicadas en dos décadas no alcanzaban para el disciplinamiento, lo que quedaba era desmantelar el aparato productivo por que hasta esa época la desocupación fue baja.

        Y lo consiguieron con el mendeznato

      • Raúl C. dice:

        David:
        Desde hace unos años, CADIE y otras cámaras se fusionaron en CADIEEL (industrias electrónicas, electromecánicas y luminotécnicas), que organiza la exposición BIEL cada dos años.

    • Andrés dice:

      Buenas Daniel,

      “¿no les da que estuvimos a punto de generar un complejo industrial militar con capacidad de fabricar tecnología dual? ¿En qué estábamos distraídos que no lo vimos? ”

      Nuestras elites de entonces estaban todavía más embelezadas con el modelo socioeconómico norteamericano que hoy en día. No iban a ponerse a Washington de contra.

      Me acuerdo de Audinac… primer equipo de audio en mi familia luego del Wincofon, aunque mi viejo envidiaba a mi tío por tener un Bang & Olufsen. Y eso que eran todos Nac&Pop, como buenos PC-Gelbard-liebers de entonces.

      “Lo que sé es que la élite brasileña en los ’40 era mucho más entreguista y pelotuda que la nuestra: vendían café y cacao, y se dejaban meter en guerras de europeos.”

      En parte sí, pero en parte, no. Getúlio acordó el envío de la FEB a Europa en contrapartida por Volta Redonda. Ese fue un puntapié del monstruo industrial paulista.

      “Se acordaron muy tarde de desarrollar un sistema educativo integrador y eso lo siguen pagando caro con una criminalidad muy superior a la nuestra.”

      Yo creo que Brasil tuvo, por circunstancias históricas y geográficas, una ventaja que fue a la vez desventaja: Una sociedad sólidamente estratificada (esclavitud abolida y república casi llegando al siglo XX) que evitó guerras civiles como en los países hispanoamericanos, sin contar con el desangre humano y en recursos de sus guerras de independencia (en cambio, el Grito de Ipiranga fue casi una pelea familiar, y no tuvieron que deshacerse de una corte real europea porque la tuvieron en su mismo suelo), pero a su vez también causó barreras de movilidad social que se mantienen hasta ahora.

      Esa barrera educativa, entonces, es ex-profeso. Algunos no quieren gente de cierta procedencia que les haga competencia.

      Había leído que uno de los eventos que disparó el golpe a Goulart fue una huelga/motín de suboficiales donde Jango cedió. Las elites no podían tolerar que un sector de las FFAA proveniente de rangos sociales inferiores le dicte términos al estado. No fue la razón principal, ciertamente, pero una golta que rebalsó el vaso. Que sirva como aguafuerte de la sólida segmentación social brasileña.

      Aclaro que no soy brasileñólogo, sino un lector de cositas por aquí y por allá. Mis disculpas si digo alguna burrada.

      Saludos,

      Andrés

    • CV dice:

      Si no lo conoce, le puede interesar (yo lo tengo en lista de espera):

      http://www.lenguajeclaro.com/?p=2820

  4. guido dice:

    Con la cuestión de la fuga (que también es un problema de otros países, quizás no en la modalidad de ahorro en moneda extranjera pero si en la de elusión impositiva) hay algunas señales de que la cuestión está hinchando la paciencia de estados bastante más poderosos que nosotros. Sin expectativas desmedidas en el asunto…me parece que en el mediano plazo va a ser cada vez más difícil fugar dinero de ese modo. En todo caso, sería importante intentar ponerlo en agenda al menos a nivel regional. Los paraísos fiscales deberían ser declarados estados hostiles y prohibido el comercio con toda firma allí nominalmente instalada, pero eso no es algo que pueda hacer un país como el nuestro, solo.

    Sobre la burguesía nacional perdida…no se. La oligarquía ganadera tiró ferrocarriles sobre pastizales e hizo viable una revolución agrícola. Cuando tuvo el mercado suficiente contruyó molinos para su trigo, cuando fue negocio empezó a fabricar pintura para pintar sus silos, sus trenes y sus fábricas y textiles para vestir a sus miles de empleados y, en la medida que en que el mercado lo requería, industrializó ese trigo de silos en forma de pastas secas. Hablo de Bunge (Molinos Rio de la Plata, Alba, Alpargatas, Matarazzo), bestia negra de la oligarquía malévola. Cierto que todo eso se vendió en los 90. Pero ahí falló el estado y su estrategia política, no una clase u otra abstracción.

    La gente es igual en todos lados. Nuestra “burguesía” no es mejor ni peor que otras. La geopolítica y nuestra política interna, sin explicar todo, tienen más puntas para entender nuestros límites que la idiosincrasia y la psicología “de clase”.

  5. ricardo j.m. dice:

    http://actualidad.rt.com/galerias/economia/view/114307-paises-mundo-mayores-reservas-oro

    o seguir sin en-pesar el principio.

    el oro vale porque vale cuando lo demas no vale nada no por lo que vale en comparacion con otros valores en un determinado espacio temporal.

    es como la basura jajajaja por eso los chinos tontos acumulan oro y basura electronica desde el mismo momento que hicieron todo lo demas.

    aporto el litio y las ya industrias que surguieron desde ahi pa decirlo primero nomas por que la sabemos todos esa.

    hay que decidir primero que tu economia sobreviva a , no importa que. dentro de lo posible no?

    nosotros no la podemos sacer del bolsillo de unos cuantos, pero en verdad la unica diferencia entre nuestros bolsillos y los de los otros es que los de ellos tienen reservas en oro.

    todo lo demas es discutible y muchas veces o todas incomparambles por razones que aca en el blog se han descripto varias veces. lo que aprovecho para agradecer.

    si no nos conviene a todos lo que todos los otros les conviene a todos es medio para que te traje el asunto si no lo llevo a lo filosofico viernes ginebra sin hielo y maximas en sobrecitos de azucar.

    gratis la desicion del 60 en primera

  6. Capitán Medibacha dice:

    Profundo y enriquecedor comentario del Sr. Arias.- Creo recordar algún comentario de él, también muy interesante, sobre el tema ARSAT.- Si tiene un blogg, me gustaría conocerlo.- Saludos.

  7. victorlustig dice:

    me alegra que muchos nos acordemos de la industria electronica de los 70s, yo, recien terminaba la secundaria a fines de eso y cuando en los 80s la tecnologia daba un quiebre todavia quedaban restos.
    Podriamos charlar con Arias y algo que le traera recuerdos a mas de uno, Revista Telegrafica Electronica

  8. Silenoz dice:

    Coincido con el cro. ex troskista (ja ja…) don Arias, el ’55 con su diagnóstico prebischiano es el origen de nuestra industrialización trunca para los ’80 y casi totalmente pulverizada para el comienzo de la década depredada.

    A mi entender esto se encuentra enraizado en un proceso basado en la inoperancia de los sectores político y la burguesía nacional que permitieron la entrada de otro actor que contribuiría en gran medida a todo este círculo perverso que lleva a muchos a pensar que somos inviables.

    Para los que se mojan con la IED, las conductas de los dos sujetos citados anteriormente permitieron la presencia indiscriminada de ET líderes que definieron (y lo siguen haciendo) el perfil del crecimiento industrial

    Dicha presencia no es el problema ya que todos los países cuentan con este tipo de empresas, los problemas son:
    1- que su presencia es muy numerosa y en sectores estratégicos
    2- con estructuras productivas ineficientes en comparación con los establecidos en otros países
    3- carentes de complejidad tecnológica y, fundamentalmente
    4- sin capacidad para atender los requisitos o necesidades locales ya que su objetivo es reproducir hábitos de consumo de los países del cual provienen.

    La falta de vocación industrializadora de la burguesía se aprecia ante el corrimiento a actividades donde la competencia extranjera era baja o nula (comercio, construcción finanzas) con la consecuente tendencia a la exportación de recursos naturales dado el escaso grado de inversión necesaria ante su relativa abundancia, presentando entonces una nula capacidad de lobby y articulación con los gobiernos de turno debido a la carencia de objetivos en común

    De acá surge la incapacidad o debilidad de inducir a estas ET a que adopten comportamientos convenientes, tendientes a resolver nuestras limitaciones con la utilización de nuestros recursos disponibles

    En definitiva, la inexistencia de una industria pujante se debe pura y exclusivamente a las cúpulas dirigentes y elites. Esta debilidad permitió que las ET se manejen con grados excesivos de libertad interna dentro de un marco de protección “frívolo” (según definiera Fajnzylber ya que estas ET no eran infant industry) produciendo un efecto contrario al de sus países de origen a pesar de reproducir sus hábitos de consumo.

    Hábitos que eran de países desarrollados, con necesidades básicas satisfechas e ingresos elevados naciendo así entonces la competencia por diferenciación que obedece a una necesidad de expandir el consumo, en donde el precio del chirimbolo ya no es lo relevante, con el agravante de condicionar el esfuerzo público a satisfacer con recursos cada vez más voluminosos (en detrimentos de otros sectores) las condiciones para mantener y reproducir esos hábitos y que explica en parte al menos, esa tendencia hacia un aumento de la desigualdad

    Si se tiene entonces una industria que está liderada por las ET debida a deficiencias de las elites y gobiernos, el proceso productivo interno tenderá naturalmente a vincularse con uno internacional que no necesariamente coincidirá con el nuestro y en detrimento del desarrollo de la industria nacional

    Por otro lado la protección industrial se basó en la obtención de altas rentabilidades (proteccionismo frívolo) como las que exhibían las actividades no expuestas a la competencia internacional, es entonces comprensible y racional que las elites que buscaban diversificarse exigieran tasas similares a las de las actividades en las cuales ya se desempeñaban, generándose así un círculo vicioso:

    -Un ambiente proteccionista que protegía a quien no debía por un lado (ET)
    -y una “burguesía” que intentaba diversificarse buscando altas rentabilidades que sólo podían conseguirse con más protección.

    El eje del sistema fue la rentabilidad y no la diversificación industrial y búsqueda de exportaciones

    Al día de hoy, con unas cuantas décadas, el cuadro de situación es:
    Empresas líderes extranjeras
    Burguesía con capacidad de liderazgo y espaldad pero prebendaria y con objetivos hermanados con sus pares extranjeros

    Por este lado maso como antes

    El aliciente es que desde el estado y los cumpas se manifiesta al menos una vocación por acometer la industrialización + una pequeña burguesía, relativamente numerosa, con pocas espaldas pero con ánimo de acompañar y que se retoba a sus pares grandotes (UIA PBA con Rial, Urtubey et al como ejemplos más visibles)

    Creo que hay que afianzar estos 3 actores para, de alguna manera, acorralar a los otros 2… En eso estamos me parece y el “sudor y lágrimas” son todo nuestro ofcors

  9. […] es muy afortunado en los aportes que hacen comentaristas que no pertenecen al Batallón Sicópata. En el posteo anterior – uno más sobre el eterno tema de la “burguesía nacional” – visitantes […]

  10. Mariano T. dice:

    Los únicos salames que no se avivaron que cuando (porque se te alinearon los planetas) hacés una diferencia, hay que fugarla en vez de reinvertirla son los chacareros.

  11. Tita Reli dice:

    Hay una nota muy interesante sobre un desarrollo secreto de la marina de la época del primer gobierno de Peron, se hizo un torpedo guiado a control remoto que navegó con éxito y volvió a la base. ¿Se imaginan el control?… no habia transistores ni gps!!.

    La nota esta en http://pajarorojo.com.ar/?p=17549

    Saludos

  12. Alberto dice:

    Abel:
    Por aquí pasó Perón por lo que no vamos a ver procesos de desarrollo impulsados por una burguesía local como vemos en otros países. Como aporte a esta conversación te pego un artículo que nos publicaron hace unos meses en Tiempo Argentino.

    UNA NUEVA METODOLOGÍA DE DIÁLOGO QUE APUNTA AL DESARROLLO SUSTENTABLE
    DE LA MATRIZ PRODUCTIVA ARGENTINA

    DE LA BURGUESÍA NACIONAL AL ACUERDO SOCIAL
    Quienes recriminan a los empresarios argentinos por su incapacidad de convertirse en la “burguesía nacional” que sea la vanguardia de un vigoroso desarrollo industrial y una adecuación de la matriz productiva argentina a los nuevos escenarios globales, cometen un grave error: no hay que pedirle a la burguesía nacional argentina, lo que la burguesía nacional argentina no puede dar.
    Muchas son las razones que determinan esa imposibilidad. No se trata sólo de la innegable y abrumadora presencia de empresas transnacionales: un factor que, por importante que sea, no ha podido impedir la creación y el desarrollo de innumerables empresas industriales pequeñas y medianas ni ahogar el espíritu emprendedor que caracteriza a esos tozudos industriales nacionales, tantas veces mencionados en los discursos como tantas otras ninguneados.
    Muchos son los ejemplos que demuestran que los procesos de industrialización liderados por una “vigorosa burguesía nacional” han crecido sobre la base de la miseria de su propio pueblo, siguiendo en muchos casos, con la explotación sistemática de otros pueblos y otros países.
    La esclavitud, la desigualdad social crónica, las escandalosas brechas entre ricos y pobres son origen y consecuencia de endémicas desigualdades que terminan frustrando, incluso, a quienes supuestamente son los beneficiarios de un equívoco desarrollo. Son caminos que, además de injustos, resultan inviables en el largo plazo: los vergonzantes indicadores sobre pobreza, salud y educación que se registran a nivel global hacen innecesaria cualquier explicación al respecto.
    Nuestro país y su gente no están dispuestos a pagar el precio del retroceso de su calidad institucional y social que reclaman los intereses locales y globales que se enriquecieron en la época con el remate de las “joyas de la abuela” y que hoy buscan nivelar para abajo a la sociedad argentina, tratando de banalizar las conquistas sociales obtenidos con décadas de lucha, persecuciones y exilio.
    Confía en una sociedad organizada, que se vale de sus propias fuerzas para salir de sus crisis, como lo ha demostrado en innumerables ocasiones de su historia, y no necesita de un capitalismo de estado que todo lo piense y lo decida en su lugar.
    La Argentina puede transitar un camino diferente para su crecimiento industrial
    El resguardo de los intereses superiores de la sociedad y la búsqueda de consenso para dar respuesta a los intereses sectoriales, constituyen una práctica superadora del predominio de un sector en desmedro de todos los demás.
    Estado, empresarios, trabajadores, técnicos, académicos y demandantes de tecnología constituyen un “hexágono virtuoso” que permite el desarrollo industrial con justicia social.
    El éxito que significó la realización de la Jornada de Reflexión sobre la Industria Electrónica que organizara recientemente el Foro para una Nueva Política Industrial FONPI en la Cámara de Diputados de la Nación, inaugura una nueva metodología de diálogo que apunta al desarrollo sustentable de la matriz productiva argentina. A diferencia de otros seminarios y conferencias que suelen desarrollarse en nuestro país, esta Jornada de Reflexión no tuvo espectadores ni un público pasivo: sólo activos participantes.
    En la actualidad, y como resultado de esa Jornada, representantes de los vértices del Hexágono Virtuoso convergen en ámbitos de trabajo para producir hechos: una ley, una acción de sensibilización, un producto que genera desarrollo industrial y trabajo calificado. Las declaraciones generalistas y/o voluntaristas son evitadas, porque lo que no admiten es que, una vez más, las acciones concretas para avanzar en el desarrollo productivo nacional, queden empantanadas en el limbo de las buenas intenciones.

    El Foro para una Nueva Política Industrial ha inaugurado una metodología exitosa para avanzar en la búsqueda del desarrollo industrial a través del acuerdo social.

    FORO PARA UNA NUEVA POLITICA INDUSTRIAL
    Jorge Zaccagnini – Vicepresidente
    Alberto Aller – Secretario

  13. jose dice:

    Para que haya burguesía nacional debe haber instrumentos de ahorro en pesos, cosa absolutamente imposible en un plan económico que tiene su substento en el consumo. Se alienta el consumo aunque sea a crédito (lo que restringe la capacidad de consumos futuros) y se desalienta el ahorro (por lo tanto la inversión). Cuando escribo “instrumentos de ahorro en pesos” me refiero a plazos largos, de unos 10 años… Nada de burbujas que se desinflan rápido y que no requieran de conocimientos especializados… Así que quejas a los políticos y a los economistas DEL GOBIERNO.

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