El Papa en América del Sur “De la periferia al centro”

Handout photo released by the Ecuadorean Presidency of Pope Francis next to Quito's Archbishop Fausto Travez (C-R) and Ecuadorean President Rafael Correa (L) as he visits Carondelet Presidential Palace in Quito on July 6, 2015. Earlier in the day, the first pope from Latin America made an impassioned plea to fulfill the "social debt" toward families as he addressed some 800,000 people in a park in Guayaquil, Ecuador's largest city, according to official figures. AFP PHOTO / ECUADOREAN PRESIDENCY

Handout photo released by the Ecuadorean Presidency of Pope Francis next to Quito’s Archbishop Fausto Travez (C-R) and Ecuadorean President Rafael Correa (L) as he visits Carondelet Presidential Palace in Quito on July 6, 2015. Earlier in the day, the first pope from Latin America made an impassioned plea to fulfill the “social debt” toward families as he addressed some 800,000 people in a park in Guayaquil, Ecuador’s largest city, according to official figures. AFP PHOTO / ECUADOREAN PRESIDENCY

La frase que puse entre comillas en el título tiene un eco que va más allá de los conceptos de “centro” y “periferia”  como fueron usados por los economistas de la escuela estructuralista. A cualquiera que haya militado en la década de los ´70 en el peronismo, le va a “sonar” como parte de la jerga de ese tiempo, casi como identificación de una línea de discusión en el seno de las orgas de la Juventud Peronista.

Y hablando de ecos, la frase resuena en esto que escribió para el Vatican Insider sobre la visita de Francisco, el vaticanista Andrés Beltramo, corresponsal en la Santa Sede (y ex bloguero). No es extraño. Después de todo, el Padre Jorge Bergoglio también militó en los ´70, en la orga que fundó Loyola. La nota me la acercó el amigo Víctor Arreguine, y la comparto con ustedes. Se me ocurre que es un buen material para una fecha en la que, hace 199 años, se proclamó la independencia de “las Provincias Unidas en Sud América”.

No es casual que el Papa haya elegido visitar Ecuador, Bolivia y Paraguay en la primera gira apostólica por Latinoamérica totalmente preparada por él

Una geopolítica de las “periferias emergentes”. La opción por aquellos países ubicados al margen de las posiciones dominantes. Naciones con pasado borrascoso. Perdedores de guerras, históricamente asediados por sus vecinos. Pero, al mismo tiempo, con una recuperada estabilidad y un gran deseo de rescate en sus pueblos. Características que se encuentran en el sustrato de la elección de Francisco a Ecuador, Bolivia y Paraguay como destinos de su primer gira apostólica latinoamericana.

Es cierto, el Papa ya visitó la región. En julio de 2013 encabezó en Río de Janeiro la Jornada Mundial de la Juventud. Pero aquel no fue un viaje estrictamente regional, sino en el marco de la pastoral para los jóvenes. Y lo había previsto y preparado su predecesor, Benedicto XVI. En cambio, la gira que culmina el 13 de julio la concibió enteramente Jorge Mario Bergoglio.

“Quizás uno se anima a decir que ha escogido periferias emergentes en América Latina. Llamar a Bolivia, Ecuador y Paraguay periferias emergentes es un signo de respeto y de señalación. Cuando uno piensa en América Latina geopolíticamente la piensa como un triángulo con tres vértices formado por México, Brasil, y Argentina más Chile”, explicó Guzmán Carriquiry, secretario de la Pontificia Comisión para América Latina de la Santa Sede.

“Así como el Papa ha querido comenzar sus visitas a Europa a través de Bosnia y Albania. No ha estado en Francia, ni en España, ni en Alemania, ni en Inglaterra. Seguramente ha querido empezar en Latinoamérica desde las periferias, donde él mismo asegura que se ve mejor todo el conjunto. Eso lo podremos deducir y se nos va a hacer más claro cuando el Papa recorra estos tres países. Vamos a estar especialmente atentos porque será la primera visita pastoral en la que el Papa habla a su gente en su propio idioma”.

Unas apreciaciones similares ensayó el portavoz vaticano Federico Lombardi quien, al presentar el viaje a los periodistas, destacó esta opción del líder católico no por los grandes centros de poder, sino por lugares necesitados de catalizadores para consolidar el crecimiento.

Francisco conoce bien América Latina. Resulta banal decirlo. No sólo porque nació allí sino, sobre todo, porque tiene claro el concepto de la “patria grande”. Aquel proyecto de unidad regional, aspiración de próceres como José de San Martín y Simón Bolivar, pero trunco por las mezquindades de la historia. Él aprendió de aquella vocación de unidad gracias a la “escuela del Plata”, corriente sudamericana de pensamiento cuyo exponente más destacado fue el filósofo uruguayo Alberto Methol Ferré.

Ferré fue también un geopolítico y trazó aquel triángulo mencionado por Carriquiry: México, Brasil, Chile y Argentina como motores de la zona. Curiosamente Bergoglio no ha elegido ninguno de esos países para su primera gira sudamericana. Al contrario, optó por naciones diezmadas en el pasado por conflictos bélicos sanguinarios.

Como la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870) que redujo en cuestión de pocos años la población del Paraguay a la mitad y diezmó la presencia masculina. Gracias a la fuerza de las madres de familia de ese país, que lo sacaron adelante prácticamente solas, alguna vez el Papa pidió el Premio Nobel para la mujer paraguaya. La Guerra del Pacífico (1879-1884), que privó a Bolivia de su acceso al mar. O la guerra ecuatoriano-peruana (1941) que concluyó con la asignación a Perú de un enorme territorio del Amazonas“.  (completo aquí)

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