El crucifijo, tallado en la hoz y el martillo

evo  francisco

Esta foto, el obsequio que entrega el presidente de Bolivia, Evo Morales, al Papa de la Iglesia Católica que lo visita, Francisco, puede ser, me parece, una imagen simbólica de estos tiempos… ¿post europeos?

Porque Evo es el heredero de una cultura y un lenguaje con raíces aquí en América, anteriores a la primera globalización, la que inician Colón y Vasco Da Gama, y también el presidente de un Estado nación moderno, con constituciones repletas de derechos y que alquila satélites a China. Y Francisco, Papa, nació Jorge Bergoglio en Argentina, donde se misturan lo europeo y lo americano. La hoz y el martillo es un símbolo europeo si los hay, repleto de su historia de luchas y odios. Y el crucifijo es un símbolo más viejo que la Europa que lo adoptó, nacido en el Imperio Romano de la fusión de los mundos oriental y helénico.

Ese crucifijo en particular tiene una historia más cercana: es la replica de una figura tallada por un sacerdote jesuita español, Luis Espinal Camps, que fue torturado y asesinado por paramilitares en La Paz en 1980 por denunciar la violencia política en el país. Una historia que está en la raíz inmediata de estos tiempos en la América del Sur. Y creo que es esa la que Evo tenía en mente.

Bergoglio, me parece que es visible, no puede evitar un gesto de preocupación. Tiene claro que para muchos en su Iglesia, y también fuera de ella, es un “trapo rojo”, en el sentido taurino. Una provocación inaudita para un sector, tal vez viejo pero numeroso, que odia al comunismo por sus crímenes, que los cometió, pero más aún por su reclamo de justicia social. (Además, si conoce la historia de esta imagen en particular – como seguramente la conocerá – le recuerda los problemas que tuvo su Orden, la de los jesuítas, por su participación en las luchas de esas décadas).

Pero nadie le puede enseñar realpolitik a Roma. Ha decidido que sólo puede salvaguardar sus valores y su mensaje si los pobres y los humillados por “Occidente” sienten, experimentan que está de su lado. Después de todo, ese fue el mandato de su Fundador. Acepta el regalo, y afirma hoy en Bolivia “Quiero decirles, quiero ser muy claro, como lo fue San Juan Pablo II: pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América“.

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8 Responses to El crucifijo, tallado en la hoz y el martillo

  1. Muy torero para la respuesta, Our Man in The Vatican. Y muy pícaro don Huevo Morales.

  2. horca dice:

    Pide perdón por los crímenes de la conquista, en nombre de la Iglesia. Igual que Néstor 2004 con los crímenes del Estado 76-83. A este ritmo lo vamos a poner de secretario de Unasur.

  3. Desde Mompracem dice:

    Me gustaría saber qué tiene que ver la hoz y el martillo, signo nacido en la Europa décimononica, con las raíces ancestrales anteriores a la primera globalización, que señala nuestro anfitrión. Si Evito hubiera tenido en cuenta (y lo mismo el cura que la habría confeccionado, luego asesinado por esbirros) el gran trabajo de Adán Quiroga sobre la Cruz en América, y los estudios posteriores, podría haberle regalado una réplica de la cruz aspada (que llamamos cruz de San Andrés) y que en el mundo precolombino era ofrenda hecha a la Pachamama, o la Chacana, la cruz andina, grabada sobre la piedra de la puerta de Tiahuanaco o Tiwanacu, quizás inspirada en la Cruz del Sur, huella de una cultura anterior al Incario y a los aymaras. Eso sería un signo de los tiempos: los misterios no han tenido fecha de nacimiento y unen de modo sutil las edades y las estirpes. En cambio, a Evo, el mejor político actual de Bolivia, le salió una de tape mal arriado (nadie grite Inadi que lo estoy diciendo con cariño y respeto, pero todos tenemos un costado nocturno, y el andino el suyo) intoxicado con alguna lectura posterior, y gastó una broma tipo Tinelli de altura o Delía de suburbio. Papa Bergoglio, un hombre de barrio, peronista y jesuita se vedó contestar con el costado nocturno porteño correspondiente, diciéndole algo así (extraigo de mi correspondiente costado nocturno del alma de porteño bocón y cachador): “Condorito, no te me hagás el piola y enfundá la cruz trucha, que encima si no me quedo muzarela con lo de la salida al mar. A no joder vamos”. Supongo que eso es lo que nuestro anfitrión llama Realpolitik

    • guido dice:

      Según Xavier Albó, otro jesuita boliviano nacido en España que es además un reconocido lingüista especializado en lenguas andinas y fue compañero de Espinal, la fusión de los dos símbolos representaba el compromiso de este con el movimiento obrero boliviano, junto con el cual participó de la famosa huelga de hambre que, iniciada por un puñado de cholas, derribó una dictadura en los años 70. La C.O.B., fundamentalmente los sindicatos mineros, estuvo conducida durante décadas por sindicalistas de orientación trosquista, entre ellos, por supuesto, el mítico Lechín. Claro que se trataba de un trosquismo bastante particular, quizás irreconocible para los “nuestros” tipo Altamira, pero tanto el lenguaje (tomado de las lecturas de los clásicos marxistas) como los símbolos con esa impronta están muy presentes en la historia de los movimientos populares bolivianos. El mismo Evo, de extracción sindical, se formó políticamente entre ex mineros que se volcaron a la coca luego de varias crisis económicas. Mineros formados en esa misma tradición política llena de símbolos marxistas, pronunciados en aymará o quechua, con crucifijo, virgen y pachamama. Quizás el símbolo no exprese adecuadamente el mundo precolombino, etc. etc. pero sin duda está claramente anclado en las tradiciones políticas más características de Bolivia. Al menos esas que están en el gobierno.

  4. Mariano T. dice:

    Soy agnóstico pero igual me siento habilitado sobre el tema.
    El enfrentamiento entre el comunismo y las iglesias, arranca de sus origenes, y basicamente porque son ateos, no por el tema social. La lucha de clases, obviamente, no es compatible con el cristianismo,, Pero lo social ya era un instrumento que la iglesia ya había empezado a usar a fines del siglo 19, en su lucha a muerte desde fines del siglo 18 con el modernismo y el liberalismo.

  5. Francisco se debe de haber reído un poco: ¡los símbolos de comunismo fundidos con los de una religión! cuando fueron los comunistas lo que se preocuparon por destruir todos los símbolos de la religión, no solo en Rusia. Pero solamente un poco, puesto que el Papa sabe muy bien que la religión no son los símbolos, lo material, sino el amor a Dios y a los hombres.

  6. Raúl C. dice:

    Si a alguien le interesa saber cómo cuenta los hechos el protagonista, se puede leer esto:

    http://www.lanacion.com.ar/1810017-el-papa-francisco-hablo-sobre-el-polemico-crucifijo-que-le-regalo-evo-morales

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