El Titanic cordobés

juez-y-aguad

(“esta cordobesada bochinchera y ladina  qué ha de poder con mi alma”

De “El general Quiroga va en coche al muere“, un poema anti rosista y anti cordobés de Borges)

Leo en La Mañana de Córdoba Scioli y Zannini en acto con Accastello Con las precandidaturas definidas para las Paso, comenzó por Córdoba la peregrinación de figuras nacionales que anticipan los comicios gubernamentales del 5 de julio. Mañana estarán en Forja, Daniel Scioli y Carlos Zannini.

Me hizo acordar que en semana y media tenemos las elecciones locales en la Capi y en Córdoba. Y que “la fórmula de la alegría” (como la definió Echegaray) va primero allí. Bueno, hay que tener en cuenta que el padrón electoral es más grande…

También me acordé de esto que me había mandado Víctor Arreguine, cordobés y cuestionador. Una dura nota en Alfil:

La imagen es elocuente, aunque todavía no pueda ser validada. Oscar Aguad, candidato a gobernador por la Triple Alianza – UCR, PRO y Frente Cívico y Social (Juez) -, parece navegar hacia un iceberg electoral. Ninguna encuesta que se haya conocido hasta el momento le otorga chance alguna, en tanto que otras indican un peligroso acercamiento del kirchnerista Eduardo Accastello a la segunda posición.

En su derrotero, Aguad amenaza a hundir la incipiente recuperación política que había mostrado el radicalismo desde el triunfo de Ramón Mestre en la ciudad capital y la acelerada agonía del Frente Cívico. Hacia 2013, muchos analistas estaban convencidos que el tradicional bipartidismo cordobés se encontraba pronto a resurgir. Las elecciones de 2015 debían ser la prueba.

Sin embargo, a esta altura, nadie alienta expectativas semejantes, ni siquiera dentro del propio radicalismo. Muchos sectores internos están trabajando a media máquina (si es que lo están haciendo), la mayoría de sus intendentes han convocado a elecciones en fechas distintas a la del 5 de julio y algunos referentes hasta han manifestado públicamente que trabajarán por Juan Schiaretti. Algo, sin dudas, no está saliendo como se había planificado.

Las causas que explican esta situación son varias, pero pueden ser resumidas en una sola: Luis Juez. El senador es el catalizador de la ola de frustración y desconcierto que recorre a la UCR. Las razones no son ningún misterio. Desde las acusaciones vertidas en su momento contra Mario Negri (llegó a decir que había recibido 7 millones de pesos de parte de José Manuel de la Sota para ser un “candidato tapón” en 2007) hasta las recientes denuncias penales contra el intendente Mestre y su equipo, el líder del Frente Cívico no dejó agravio por verter en contra de los azorados dirigentes radicales.

Para colmo de males, Aguad tuvo la osadía de nombrarlo su jefe de campaña ante la incredulidad generalizada entre sus correligionarios. Esta decisión, más que hablar de la soga en la casa del ahorcado, es algo así como invitar al verdugo a compartir la mesa con sus víctimas.

Es obvio que Juez no llegó solo ni que el radicalismo lo invitó cortésmente a participar, quizá con la única excepción del actual candidato a gobernador. Al senador, debe decírselo con todas las letras, se los enchufó Mauricio Macri, casi como si fuera parte del paquete PRO. Qué cosa vio el porteño en este dirigente tan estrafalario (y que, de paso, también a él supo criticar con dureza) forma parte de la psicología. Lo concreto es que su imposición dentro del combo llenó de estupor a muchos y produjo inevitables resistencias. Sólo después que el jefe de gobierno amenazara a presentar a Ércole Felippa como candidato propio para prescindir de socios tan conflictivos, la unidad de la Triple Alianza pudo ser sellada.

El radicalismo, de seguro, será la fuerza que más sufrirá el impacto. El Frente Cívico ya pagó con el éxodo de algunos dirigentes el desparpajo ideológico de Juez, pero los que se quedaron a su lado sólo tienen que esperar los resultados (aún si fueran módicos) para pasar por caja a cobrar. El PRO tal vez deba sufragar un precio en términos de militancia pero nadie se preocupa por esto, más allá de la candidatura a presidente de Macri. Es una fuerza de gerentes, cuyo único cometido es el de llegar a la Casa Rosada. La UCR es, por lo tanto, el partido que ha tomado los mayores riesgos y en el que las consecuencias de una derrota serán las más gravosas entre los que integran la alianza“.

¿Luis Juez sería, entonces, el Lilita Carrió mediterráneo? Espero comentarios informados.

Anuncios

8 Responses to El Titanic cordobés

  1. Capitán Yáñez dice:

    ¡Quiero ser candidato tapón en La Docta! Por tres palos y medio, nomas
    Teléfono, Gallego.

  2. Daniel E. Arias dice:

    Por ahora, Juez no me resulta comparable con Carrió. Su único desvarío -frente al millón cometido por Lilita- es haber destruído una linda trayectoria aliándose con la “CEO gang” de Macri.

    Por lo demás, creo que a Juez se lo valora justamente por deslenguado. Un poco de brutalidad honesta, ingeniosa y pícara vale oro en esa provincia que sufre de menemismo premenemista (el Pocho Angeloz, con más propiedades que la aspirina) y de menemismo post menemista (De la Sota de bastos).

    Córdoba, inventora del Cordobazo, quedó políticamente lobotomizada desde el golpe policial de Lacabanne. Creo que los efectos políticos a largo plazo -agravados luego por el general Menéndez- fueron comparables a los de Tucumán, que todavía no logra recuperarse del Operativo Independencia, ese otro regalo que nos dejó el gobierno de Isabelita y Lopecito.

    Costó mucha sangre cordobesa transformar la cuna de la Reforma Universitaria en un territorio que sólo repite lugares comunes de nuestra peor tradición política, y que a la hora de votar da electroencefalogramas planos desde hace décadas. No logro recordar que el PJ haya hecho mucho por sacarla de esa situación.

    Qué mala para el país ha sido la emasculación de las viejas y aguerridas provincias rebeldes, ésas que -con sus laburantes industriales o agroindustriales a la cabeza- le ponían el pecho a los gobiernos militares, y a veces los tumbaban.

    No subvaloren a Luis Juez, por lo que fue, un relicto del viejo contestarismo cordobés. Más bien, apuesten a que vuelva a serlo, por el bien de Córdoba.

    Le va a costar, aunque trate. Nadie sale seronegativo después de un encame con Macri.

    • Abel B. dice:

      Daniel, como es sabido, rara vez me meto en la columna de comentarios. No tengo tanto tiempo libre.

      Pero esto que decís aquí, me hace recordar al personaje más irritante de tu novela “Aquella guerrita olvidada”: el ex combatiente guerrillero que parecía considerar como un beneficio jubilatorio debido, vivir en un país con valores progres (no revolucionarios, claro. Tampoco la pavada).

      Daniel, las experiencias revolucionarias, vuelcan a las sociedades a la reacción. Después de Robespierre, Napoleón. Después del comunismo soviético, Yeltsin. Después de Mao, Deng.

      Y si las experiencias han sido especialmente chantas y fallidas… Algo tuvo que ver la reacción a los Panteras Negras con el ascenso de Reagan.

      Abrazo

  3. Carlos María Fernández dice:

    (Napoleón fue EL REVOLUCIONARIO de la Revolución Francesa).

    • También fue el que con su golpe de Estado del 18 de Brumario del año VIII (9-10 de noviembre de 1799) puso fin a la Revolución Francesa, abriendo las puertas a la restauración monárquica, con el Imperio y su nobleza nueva.

  4. Daniel E. Arias dice:

    Ave, Magister: gracias por contestar y por haber recordado a aquel personaje irritante de aquella novela.

    Sobre el carácter pendular de la historia no tengo opinión. Napoleón, Yeltsin y Deng son tres buenas cartas para demostrar tu idea, pero sospecho que la realidad es mucho más compleja. Me parece que los sistemas de gobierno en la desigualdad económica extrema son siempre policiales, aún si los burgueses -o el funcionariado, en el caso de los fracasados estados socialistas- no han sido asustados por imberbes.

    Aunque no hayan sido asustados, viven asustados de ser asustados alguna vez. Por lo tanto, y por si las moscas, gobiernan mediante el terror, con distintos grados de maquillaje o sin él.

    Sospecho que Reagan es el producto no de los Black Panthers, ya derrotados antes de que asumiera Carter, sino de los continuos retrocesos estadounidenses en política exterior, que venían desde… ¿fines de la Segunda Guerra?

    En el caso de Reagan, el complejo militar industrial y su aparato mediático le cargó a Carter la culpa de la caída del Shah de Irán, y preanunció catástrofes peores (e incontroladas por la religión) en América Latina, debido a la moratoria de la venta de armas a las dictaduras militares sudacas por parte de don Jimmy.

    Pero como a los americanos les importa más su propio cuero que el nuestro, lo que sepultó las estadísticas de aprobación del gobierno de Carter fueron que bajo su mandato la inflación se había duplicado (del 6 al 12%). Last but not least, los votantes estaban convencidísimos de que se venía la Tercera Guerra Mundial, y había que votar a un presidente dispuesto a hacer volar hasta la estratósfera los gastos de defensa, y en lo posible también el Kremlin. Para lo cual llamaron al Sheriff, el rol habitual de don Ronald cuando era una plaga en Hollywood y no en todo el planeta.

    En 1980 los Black Panthers estaban olvidados, Master. Los negros estadounidenses que movían el amperímetro estaban inventando el gangstah-rap y vendiendo merca, Abel.

    • Abel B. dice:

      Por estas cosas trato de evitar meterme a comentar yo también.

      Ojo. La culpa es mía porque simplifiqué demasiado, y uno termina diciendo pavadas en ese caso.

      Carlos María Fernández tiene razón, por ejemplo: Napoleón expresa y extiende la Revolución Francesa mucho mejor que los jacobinos.

      El error mío fue usar una frase cierta pero tan vaga “las experiencias revolucionarias, vuelcan a las sociedades a la reacción”. ¿Qué sería “la reacción”? No se puede sintetizar en esa palabra a Napoleón o a Deng – tan distintos entre sí, además.

      Digamos: “voluntad de orden – definir un poder estable – dejar de lado el intelectualismo en política”. Son tres cosas distintas, y también demasiado imprecisas. Para hablar en serio del asunto, tendría que escribir un tomo. No voy a hacerlo en el blog.

      Pero lo mío fue en respuesta a tu reclamo, vaguísimo, por las esencias revolucionarias (?) de la Docta.

      Ah, y sí. Los Panteras Negros tuvieron que ver con el ascenso de Reagan. Indirectamente, y a la distancia. Fue la “estrategia sureña” de Nixon la que dio posibilidades a los Republicanos. Aún hoy, el Sur – que históricamente fue Demócrata – vota a los Republicanos en respuesta al avance de los derechos civiles para los Negros.

      Te darás cuenta que el argumento es sólo una imagen. Es falso decir que Malcolm X “causó” el backlash en los trabajadores blancos. O que el infantilismo armado de Montoneros “tuvo la culpa” de la represión.

      Pero es idiota contar una historia de Buenos y Malos sin entender los conflictos sociales. Con mayor profundidad que la que permiten las versiones berretas del marxismo.

      Abrazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: