Massa y el peronismo

Sergio-Massa

He escrito poco en el blog – me recordaban recién – sobre el derrumbe de expectativas que ha sufrido Sergio Massa en estos meses. Es uno de los fenómenos más dramáticos que ofrece el escenario político, pero considero que ya está sobreanalizado. Además, como decía hace poco alguien en Twitter, más que hacer leña del árbol caído, es pedirle al árbol que la junte para el fuego.

Pero creo que la trayectoria de Massa, de mediados de 2013 hasta ahora, echa luz sobre la estructura profunda de la política argentina, y el rol del peronismo en ella. Y de eso sí quiero escribir algo.

(Antes, a pedido de un viejo amigo y para beneficio de los lectores interesados en el tema, anoto la lista de los análisis que me llamaron la atención: el de Gerardo Fernández, un kirchnerista “no P” – que ya es más doctrinario que los peronistas veteranos -, el de Marcos Novaro, opositor republicano, el bloguero decano del sciolismo, Ricardo Tasquer, que a la vez discute este otro del brillante Andrés Malamud.

El de Malamud me interesó especialmente, porque él recuerda haber señalado en diciembre de 2012 las mismas dificultades prácticas que yo detallaba en el blog en junio de 2013:

Esta semana que empieza está el tema de la definición de Massa. El tipo ha logrado convertirse en el jugador estrella del escenario decisivo, la provincia de Buenos Aires. Objetivamente, es un logro muy importante.

Pero el problema es el remate de la jugada. En mi opinión, no tiene buenas opciones.

… Si sale por la suya, tiene que competir por el voto no K con De Narváez, el radicalismo aliado al socialismo, lo de Rodríguez Saá, los sueltos varios… ¿Para llegar a ser un diputado más, como Francisco De Narváez?“.

Pero esto último es la tentadora jactancia del “yo ya lo había dicho”. El punto de este posteo es otro).

Lo que quiero dejar planteado – para el probablemente interminable debate – es que el ascenso como opción electoral del Frente Renovador en 2013 tuvo que ver, en lo fundamental, con que aparecía como la mejor forma de expresar el rechazo o el descontento con el peronismo gobernante. Y su derrumbe actual tiene que ver con que ya no aparece así. El que en ese entonces eran elecciones legislativas y ahora serán presidenciales, el que la intención de voto al peronismo gobernante – según las encuestas serias – es significativamente mayor ahora que entonces, no son factores decisivos.

Hay una cantidad importante de argentinos – no menos del 30 %, ciertamente – que va a votar contra el oficialismo. Pero hoy – también según las encuestas serias (las que los intendentes ex massistas y el ex candidato De Narváez toman en serio) – se inclinan por Macri y no por Massa. Explorar porqué – más allá de los aciertos y errores de los candidatos y sus asesores – me parece interesante.

Voy a poner en cuestión una chicana que una vez usó Perón “Hay radicales, conservadores, socialistas… Peronistas son todos“. Que repiten indignados muchos opositores – incluso en este blog – que la interpretan como que los argentinos son casi todos peronistas, en que consideran la política como una herramienta para conseguir determinados objetivos y no una expresión de valores morales.

Probablemente, en ese sentido, el General y esos opositores están en lo cierto. También, estoy convencido que el peronismo expresa una identidad cultural profunda, con raíces en nuestra historia, y que abarca a una mayoría clara, pero no siempre vocal, de los argentinos.

Pero como identidad política… no. No es ni siquiera la mitad más uno, como en otra famosa chicana se dice de los hinchas de un club de fútbol. Ni siquiera los cientos de miles que asistieron a los actos del 25 de mayo en la Plaza y escucharon en silencio el discurso de Cristina Kirchner, estoy seguro que no todos se consideran a sí mismos peronistas.

Eso sí, como fuerza política no será mayoría absoluta, será solamente primera minoría… pero es una realidad visible y definida. Su lenguaje, su desorganización organizada, como la llama Levitsky y le gusta citar a mi amigo Barge, su respaldo a las decisiones de quien conduce (verticalismo equilibrado por amotinamientos, lo llama otro) hacen que su presencia en las luchas por el poder sea inconfundible.

Hago estas afirmaciones, que para muchos resultarán obvias, para redimensionar el hecho que Sergio Massa, la mayoría de sus apoyos iniciales y la casi totalidad de los cuadros del Frente Renovador procedían del peronismo, más precisamente de su expresión actual, el kirchnerismo. Y una buena parte de sus votantes en 2013 habían votado antes al peronismo, también.

Voy a citar otro análisis, pero éste desde adentro del F.R. Mi amigo el historiador Ezequiel Meler, al que las malas compañías llevaron por el mal camino – el massismo – decía hace pocos días:

Es indudable que el Frente Renovador posee, desde el inicio, una amplia gama de dirigentes, pero la mayoría procede del FPV. Esto, aunque empíricamente indudable, puede corroborarse en los garrochazos recientes. Para PRO, no fue casi ninguno.

También es cierto que el grueso de nuestra militancia procede del peronismo. En muchos de nuestros actos, incluso, cantamos la marcha. Es algo que nos identifica.

Entonces, tenemos dirigentes y militantes peronistas, que hasta hace no tanto, en su mayoría, estaban alineados con el gobierno.

Otra cosa, muy distinta, son los votantes. Con una alquimia dudosa, tanto oficialistas como opositores confunden los dos primeros elementos con el tercero. Estos últimos, en un franco delirio, suman aritméticamente los votos de Macri con los de Massa, y como les da bien, presionan a ambos para una alianza. Dejemos de lado la pregunta sobre cómo funcionaría ese país. Eso viene después. Primero está la pregunta básica: ¿qué harían los votantes?

No lo sabemos. ¿Mi sospecha? Se reparten. ¿Cómo? En proporciones similares al voto nacional“.

Estimo que tiene razón. Pero además ese texto me hizo pensar en otra experiencia de ruptura – de signo opuesto – con un peronismo gobernante. Cuando en 1991 el “Grupo de los Ocho” encabezado por Chacho Álvarez rompe con el menemismo, eran peronistas. En los primeros “campamentos” que hacían militantes del primer Frente Grande, algunos meses después, cantaban canciones de la vieja J.P.

En ambos casos la lógica de la política, la pulsión por derrotar al gobierno, determinó su trayectoria posterior. No es que el Frente Renovador vaya a ocupar la vicepresidencia de Macri. No se la van a ofrecer tampoco.

Mi argumento es más simple y más general: Cuando las mayorías perciben, clara o confusamente, que son necesarios cambios profundos en Argentina votan a la expresión que ha demostrado saber construir poder y manejarlo. Cuando otras mayorías, o grandes minorías, rechazan algunas de las cosas que ha traído el peronismo o que creen que puede traer, le votan en contra.

La concepción teórica de un bloque de centro izquierda y otro de centro derecha, con que Torcuato Di Tella adoctrinó – en teoría – a Néstor Kirchner, es en nuestra realidad política, una insigne tontería. Para bien o para mal, el peronismo sigue siendo el eje en torno al cual gira.

13 respuestas a Massa y el peronismo

  1. julio dice:

    Empresario constructor con Intendente peruca.

    Ec- está terminada la Obra, y cobrada,
    tomá $100mil de gentileza.
    Ip- te voy a dar 7 Obras más y esas gentilezas, transformalas
    en 15 cuadras de asfalto y 30 viviendas;
    contratá obreros de familias peronistas;
    negocía con ferreterías peronistas,
    alquilá camiones de peronistas.

    Ec-qué tipos raros son ustedes, ahora seré peronista.
    Ip- es una doctrina que transforma la coima en bienestar;
    tomá, acá tenés los 5 libros básicos del General y sé feliz.

  2. Capitán Yáñez dice:

    El Frente Renovador, mi siempre muy estimado blogger en jefe, ha sido el último estertor del duhaldismo. Como el ismo que le dio origen, el “massismo” fue un hecho estrictamente bonaerense, nunca pudo poner un pie fuera de la provincia. Fue esto, no otra cosa, lo que empezó a auyentar a aquellos intendentes a los que el compañero gobernador nunca les dio bola y marcharon con sus petates al FR en las legislativas 2013 e inmediatamente después. Ni bien el “líder” (por llamarlo de algún modo) se avivó de que no habría garrochazos masivos en la provincia y ninguno fuera de ella inició un errático camino… a ningún lado. El álbum de fotos con el que intentó convencer a propios y extraños de su “proyección nacional” fue, en rigor, patético. Todos los que accedían a la foto con el hombre de la sonrisa eterna eran segundones (en el mejor de los casos) y tercerones de dudosa capacidad sumatoria.
    A diferencia de 2013, ahora los intendentes se juegan el propio pellejo y saben muy bien (nadie mejor que ellos lo sabe: son los coroneles del Movimiento Nacional, los que ejercen su oficio en el mismísimo campo de batalla) lo que les espera si lo pierden (al pellejo, digo): el destierro puro y duro. No cabía más que la fuga.
    El canto del cisne fue el acto de Vélez. Allí cantó el cisne (el “líder”) y fue un canto desafinado, incoherente, inconvincente. No cuesta mucho imaginar a los intendentes que todavía dudaban mirándose entre ellos en la platea del Amalfitani y llegando a un acuerdo silecioso… “¡rajemos!”… mientras el “líder” amenazaba con despojar a La Cámpora de sus poltronas.
    Punto y aparte, no da para más la cosa. Ambiciones desmesuradas, ánimos revanchistas y abundancia de “me cuelgo acá porque el lo único que queda”, no son privativas del FR y son anecdóticas.

  3. guillermo dice:

    “…consideran la política como una herramienta para conseguir determinados objetivos y no una expresión de valores morales.

    Probablemente, en ese sentido, el General y esos opositores están en lo cierto…”

    Que la gente vote para conseguir objetivos y mejoras es lógico, lo hacemos todos. Si lo hace masivamente contra sus valores morales como individuos esa sociedad tiene problemas, pero que el voto fluctúe por ‘me/nos va a ir mejor’ es normal. Lo grave es cuando ese principio deja de ser del votante y pasa a ser del político, que es el caso argentino, donde darse vuelta en contra de lo que se predicó y gestionó activamente desde el poder a escala menor pueda ser entendido como visión de líder cuando se llega al tope, y no como puterío oportunista a cualquier costo, que es lo que es. Se ha llegado a tal degradación en esto que es casi inevitable que el candidato del FplV va a ser Scioli, pero lo que va a llevar a Scioli al poder va a ser no el voto puro del FplV( 12/15% del total segun parece), sino la combinación de voto peronista+no peronista tibio, en la confianza de esos votantes de que Scioli elegido hará exactamente lo opuesto a lo que dice ahora.

    • Juan el Bautismo dice:

      es casi inevitable que el candidato del FplV va a ser Scioli

      Habra que guardar este twitter, el lunes 26 de octubre vos, chiclanitam, marieniten, cuantos mas, viviran un monday paracetamol para la Historia.
      Descartado percatarse que desde hace rato no pueden importunar a nadie, la boludez no es facil de asumir

      • guillermo dice:

        26 de Octubre: he puesto notita en mi agenda. Si Scioli no es el candidato, diré aquí, dirigido a vos, que me equivoqué. Te aseguro que cuando hay que hacerlo ni se cae el cielo ni te salen verrugas.

        Pero algo me dice que, si el equivocado sos vos, no se va a leer nada tuyo. Quizás un párrafo sentido sobre los méritos indiscutibles de DOS, y tu amor por el desde la primera hora. El milagro proteico del peronismo.

      • Juan el Bautismo dice:

        lo que digas o reconozcas importa 3 carajos, no va ser tu primer lunes de automedicacion. Aqui el que importa que reconozca la pelotudez es Chiclanita que es mas pibe, vos sos caso perdido

  4. guido dice:

    Frepasismo de derecha con idéntico destino. Ahora, siendo cierto que la utopía ditelliana es una gran tontería, cuanto más lindo un peronismo aliado con los progres que con los liberales, eh. No se, para mi.
    Abz

  5. Esther dice:

    Breve punteo:

    1. «Que repiten indignados muchos opositores – incluso en este blog – que la interpretan como que los argentinos son casi todos peronistas, en que consideran la política como una herramienta para conseguir determinados objetivos y no una expresión de valores morales.»
    No comprendo: ¿en qué país occidental la política es una expresión de valores morales? ¿Y qué quiere decir “valores morales”? ¿Cuáles son esos valores morales? ¿Quién define cuáles son?

    2. “Peronismo” no es igual a la fracción peronista del FPV, ¿no es cierto? Hay otros peronistas, bastantes otros. Más interesante que analizar al massismo en relación al Grupo de los Ocho me parece que lo es en relación con los Rodriguez Saá, por ejemplo, que también son peronistas, están por fuera del FPV… y tienen éxito. Es cierto que es difícil que peleen la Presidencia (si es que les interesara, cosa que no sé si es así), pero también es cierto que nadie los mueve de la gobernación de San Luis.

    3. Pensando en lo anterior, me resultó interesante este fragmento del artículo de Malamud:

    «Cuarto, el Frente Renovador carece de anclaje en el mapa político. En marzo de 2014 mostramos, con Ernesto Calvo, que Massa se encontraba en el centro del espacio opositor: en lugar de posicionarse cerca de los demás peronistas aparecía rodeado por un semicírculo en el que sobresalían Binner, Sanz, Cobos, Alfonsín y Macri. Nos preguntamos entonces si estaría en el eje de la coalición opositora o en su línea de fuego. La estrategia del Frente Renovador consistía en rapiñar dirigentes de todos los cuadrantes, pero la falta de anclaje sugería que la fluidez del reclutamiento estaba anticipando la de la fuga. Quien comenzó sentado a la mesa acabó en el menú.»
    Quizás, en el fondo-fondo, el problema del massismo es que recurrió al peronismo para armarse, más aún, de hecho fue armado por peronistas, pero la figura central, Massa, no lo es. No lo es en el sentido que propone Abel: no pertenece al peronismo como construcción político-cultural. Llegó como paracaidista.

    No sé. ¿Hay algún peronismo no-FPV que haya realmente roto con el FPV? Incluso De la Sota, incluso Reutteman, opositores al presente gobierno, pero… llegado el caso, ¿se posicionan cerca de otros peronistas o se posicionan rodeados de una coalición opositora?

    4. Considerar que sumar dirigencia es sumar a sus votantes es una reverenda tontería. Eso sólo podría haber funcionado en otras épocas, en las que había partidos muy definidos, con afiliados definidos que respondían orgánicamente, y sólo funcionaría para los afiliados. ¿Ahora? Olvídate. Creo que estas aritméticas simplistas sólo se le pueden ocurrir a los círculos rojos y a periodistas no entrenados en la arena electoral.

    Abrazo,
    Esther

    • Abel B. dice:

      Esther, yo soy de los q piensan q los jueces deben hablar por sus sentencias, y los blogueros por sus posteos 🙂

      Pero Ud. me tienta…

      Punto 1) “¿Quién define cuáles son esos valores morales?” La respuesta obvia: Lilita Carrió.

      Hablando en serio, más allá de su desprestigio, la diputada sigue expresando ideas muy extendidas en segmentos de nuestros compatriotas (mayormente, los no peronistas). La corrupción como algo vinculado exclusivamente a los políticos, en particular a los que favorecen a “los pobres”, que son criaturas del clientelismo; la democracia como gobierno de los demócraticos =de buenos modales, educados y respetuosos de lo establecido…

      Punto 2) El peronismo es la fracción hegemónica, por lejos, del FpV. Y sí,hay sectores peronistas por fuera del FpV – Córdoba, San Luis, diversas fuerzas en el Norte y en la Patagonia – pero eso importa para las elecciones (que son importantes, pero no son todo. Y cambia según las ocasiones).

      Perón decía que el PJ es la herramienta electoral. Lo mismo puede decirse del FpV.

      Punto 3) Massa, si es un paracaidista, llegó como parte de un descenso masivo ¿Hacemos nombres?

      El peronismo – lo he repetido muchas veces en el blog – es país de inmigración. Cada tanto recibe incorporaciones masivas de sectores sociales más o menos definidos: la juventud influida por la Revolución Cubana y el mayo francés en los ´70; la juventud influida por la caída del Muro y el hartazgo con los psicobolches en los ’90; la juventud influida por la debacle del 01 y el retorno de la política en los años K….

      Por suerte. Eso nos mantiene vivos.

      Abrazo

    • guillermo dice:

      Esther, tenés razón que en ningún país occidental la política es una expresión de valores morales, tiene objetivos y cambios sociales y económicos. Pero supongo que cuando la gente habla de valores morales en política en Argentina se refiere a cómo se hace política. Particularmente el peronismo, ya que – como dice Abel – la referencia a moralidad suele venir de sus opositores. En el contexto argentino prefiero hablar de ética y no de moral, desgraciadamente asociada a la idea de ‘moral y buenas costumbres.’

      Volviendo a los países occidentales, que supongo son los del hemisferio Norte, no sé que pasa en todos, pero vivo en UK. Los valores en política son bastante similares a los de otros países del Norte de Europa. Aquí, políticos como Menem o los Kirchner serían imposibles. Si Thatcher hubiera asumido y empezado a gobernar como laborista, o Blair como conservador, se caían enseguida, por la combinación de reacción pública y partidaria. Si, como en el caso de los Kirchner, has estado públicamente asociado con políticas de un tipo, no podés convertirte en vocero y ejecutor de lo opuesto. Podés, pero la distorsión ética involucrada en eso te hace inaceptable. “Entonces eso que dijiste e hiciste no era lo que creías? Porqué te tengo que creer ahora?” La gente no espera que sus políticos sean perfectos, pero no acepta que les mientan. Mentir no es objetable como herramienta pragmática, es objetable éticamente. Pasados los veintipocos, no es creíble que un adulto pueda creer en blanco, a los pocos anios pasar a negro, y ser creíble. Este es un fenómeno exclusivamente peronista. No existe otro partido argentino (o, que yo sepa, en un país occidental) en que el líder pueda hacer el discurso (y aplicar las políticas) de Menem y los Kirchner como el mismo partido.

      El problema de ese entendimiento de las cosas (indudablemente pragmático) es que inevitablemente lleva a ser Jano. Según la situación soy esto o lo opuesto, lo que requiere dos varas de medir, y poder dormir usando las dos. Es inviable referir esta escala de tema en terminos de politica nacional o internacional en el espacio de un comentario de blog, así que te lo refiero a la escala del blog. No comparto el punto de vista de Abel 90%, posiblemente Abel no comparte el mío 100%. Cada tanto, me censura comentarios, últimamente bastante seguido. Esto se basa, explicitado por el, en que tiene el derecho a decidir que comentario publica, o no.

      Esto es perfectamente comprensible sobre la base del derecho de propiedad, ‘en mi casa hago lo que quiero.’ Pero este blog no es ‘propiedad 100%’ de Abel, como su casa. Es un espacio en cyber-space que WordPress le alquila, para el propósito que quiera, sin violar leyes. El propósito declarado es crear un espacio de expresión de opiniones, supongo que según los valores de ‘Occidente’ para citarte, y su culto a la libertad de expresión, formalizado desde 1789.

      Pero Abel censura comentarios que no usan lenguaje o expresiones inaceptables para la ley o las reglas, los censura porque su contenido lo aburre, o considera repetitivo, o porque tiene ganas. Invariablemente, expresan ideas o hechos que no comparte. Nunca le he visto censurar barbaridades o repeticiones que no cuestionen al gobierno actual o al peronismo histórico.

      El problema con esto es que, si yo fuese la persona en WordPress a cargo de Latinoamerica, y tuviese la actitud de Abel, me sentiría con todo el derecho a cerrarle el blog por no compartir sus opiniones para nada. Y, si el directorio de WordPress fuese como tantos en el blog imaginan al gobierno de USA en su relación con Latinoamerica, adiós blog.

      Si eso pasara, creo que todos los que hoy piden se censuren comentarios opositores en el blog, y creo que la mayoría de los opositores (yo incluido) lo calificariamos como una bestialidad. Pero, en la perspectiva peronista/de Abel, poder hacerlo y tener el derecho a son lo mismo. Ese es rol de la ética (moral en Argentina) en política, Esther. Controlar los excesos de poder, o la doble vara = mentira.

      Abel, he escrito todo esto en la certeza de que lo vas a censurar, pero me divierte escribirlo, como el chiste del Papa que quiere fornicar (en fino, para que no tengas excusa de grosería para censurarlo) . En pragmatismo peronista, si lo publicás (menos este parrafo, para que quedes impecable, y no un negociador por lo que sea), te prometo que no vuelvo hasta el 26 de Octubre, cuando me comprometí a ver como le iba a Juan el Bautista en su conversion a Jean de Matanza, para interesar a Karina y seguir colgado. Es mi promesa. Si lo censurás, tendrás que seguir leyéndome hasta el 26 de Octubre. Aunque no me publiques.

    • Abel B. dice:

      Esther, como Ud. es una comentarista concienzuda, siento que debo explicarle porqué autorizo algunos de guillermo.

      Y, como sospecho q ya no habrá mucho más en esta columna, queda visible para otros visitantes.

      El caso guillermo tiene algo de patológico. Una nota q echa alguna luz, quizás, es Anatomía de un trol.

      Se convence a sí mismo que WordPress, o Blogger, ofrecen sus plataformas con una idea de “libre admisión”. Por supuesto, nadie las usaría si tuviera q aguantar a cualquier imbécil q se le ocurra comentar en ellas. Salvo los que no les importa qué dicen, y sólo el número de clics.

      Pero lo interesante de su caso es lo que comparte con un sector de argentinos, en disminución pero importante: Una necesidad desesperada de creer que los defectos argentinos son únicos y terribles (culpa del peronismo), y en otros lados los políticos son pulcros, serios y hacen las cosas bien.

      El guillermo afirma vivir en Inglaterra desde hace años, pero parece no haber escuchado nunca de Tony Blair (Liar, para los desilusionados). O, en los EE.UU. de Richard Nixon (Tricky Dicky). Si se los menciona, dirá q no se los volvería a elegir. Tampoco a Menem, aquí. Pero sus partidos… Bien, gracias. No hablemos de Berlusconi, claro.

      Menciono casos familiares a cualquier lector de periódicos. Pero en este blog se ha comentado muchas veces que el menemismo cumplió aquí el rol que el Partido Socialista Obrero Español llevó adelante en España. O en Brasil, Fernando H. Cardoso, el autor de la teoría de la dependencia.

      Se puede escribir una biblioteca sobre las cambios bruscos en la política (se ha escrito). Pero es irrelevante en este caso: la necesidad de atacar al peronismo – y a los argentinos por votarlo – es patológica.

      Por eso creo q no cumplirá su promesa de no comentar hasta el 26/10. Ya otras veces – cuando no publiqué alguna pavada venenosa suya – dijo q no volvería a comentar. Y volvió.

      No me molesta, claro. También tengo mis irracionalidades: un pequeño placer cada vez q envío un coment. a la papelera. Lo haré salvo que la agresión sea inteligente (es curioso, pero a veces lo es).

  6. Imanol dice:

    Yo, lo definiría así: Sergio Massa, el mejor invento del Kirchnerismo.

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