Las treguas de febrero

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Dentro del mes que hoy termina – con sólo 28 días, además – la diplomacia se anotó tres éxitos. Pasajeros, claro, pero qué no lo es? Rusia y Ucrania, con la participación de Alemania y Francia, acordaron un cese del fuego en el Este ucraniano; Grecia y los representantes de la Unión Europea convinieron una prórroga de cuatro meses en los créditos a ese país mediterráneo, a cambio de un pliego de compromisos; y EE.UU. e Irán iniciaron una segunda ronda de negociaciones sobre la cuestión nuclear.

Me parece conveniente que los argentinos – un poco obsesionados con nuestras internas, y con razón – no perdamos de vista lo que pasa en el escenario global. No tanto para seguir los acontecimientos: ese es el trabajo de diplomáticos y periodistas. Mejor, para tratar de entender las relaciones de fuerza (militares, económicas) que los determinan, cómo van cambiando, y cómo van a influir sobre nuestro futuro.

Para aclarar el concepto: la idea del posteo me la dio este informe de Reva Bhalla para Stratfor. Pero mientras él pone énfasis en lo que llama la “Intersección de tres crisis“, y saca como conclusión que obligan a los EE.UU. a involucrarse nuevamente en Eurasia, yo – que nunca pensé que EE.UU. había dejado de intervenir en Eurasia – creo que la lección a extraer son los equilibrios de poder que condicionan aún a las Grandes Potencias, su vinculación entre sí, y la necesidad de movernos con cuidado.

Mis conclusiones, que no son las de Bhalla sino las de un suramericano: Me parece evidente que Alemania ha conseguido llegar a la posición que la economía y la demografía hacían inevitable, y que la torpeza/locura de Guillermo II y de Hitler demoraron casi un siglo: el liderazgo de Europa. Para conservarlo sólo necesita un acuerdo estratégico con Francia – el otro actor inevitable, ante una Gran Bretaña que está y no está – y un mínimo de cuidado de los intereses de los socios menores (Cualquier parecido con Brasil, Argentina y la América del Sur no es mera coincidencia).

De cualquier modo, ese liderazgo tiene características especiales, en la “Europa de los banqueros“. Alemania es el acreedor principal, de lejos, pero la mitad de su producto bruto proviene de sus exportaciones. Y la mayor parte de sus exportaciones son a los otros países de la Unión Europea. Grecia es una parte muy pequeña de la economía europea, y su pueblo le ha dado al gobierno de Syriza dos misiones casi imposibles de cumplir a la vez: terminar con la austeridad, y permanecer en la Unión. Pero cuando en cuatro meses vuelvan a reunirse los ministros, Alemania tendrá otra vez el desafío de encontrar un arreglo que contemple aunque sea en parte los reclamos griegos, y a la vez los de sus críticos internos y los de los gobiernos que han hecho “buena letra”: España, Portugal…

Lo que no necesita Alemania, es problemas en su frente oriental. Por eso presionó a Ucrania para que aceptara la realidad del campo de batalla, y tolerara la autonomía de hecho de los rebeldes pro rusos en el oriente. Pero Putin, al contrario de las fantasías de sus simpatizantes y sus enemigos, no es un conquistador victorioso. La posición estratégica de Rusia es hoy más delicada de lo que era en octubre de 2013. En Kiev, la capital de Ucrania, el granero y el vientre vulnerable de la Madre Rusia, hay un gobierno hostil a Moscú, apoyado por un nacionalismo anti ruso. Y que podría recurrir al apoyo de la Gran Potencia que es, todavía, la más poderosa en lo militar: los Estados Unidos.

Rusia tiene, lo señalaba hace poco el CEO de Stratfor, una larga tradición de hacer frente a adversarios poderosos. Y Barack Obama no ha mostrado ninguna pulsión para enviar tropas a las costas del Mar Negro. Pero los Estados Mayores deben considerar todas las eventualidades. Además, el reciente asesinato de un opositor ruso podría ser usado para calentar los ánimos (¿les suena?).

De cualquier modo, el presidente de los EE.UU., y sus Jefes de Estado Mayor, no pueden no considerar la posibilidad de enfrentamientos militares en Ucrania, en el Báltico o, concebiblemente, en el Sureste de Europa. Para eso es conveniente limitar sus compromisos en el Medio Oriente y el Arco Islámico, que desde hace 14 años consumen la mayor parte de su capacidad militar (sin descuidar el Pacífico, que Obama ha señalado como prioridad para los EE.UU., y donde está la Gran Potencia que es su rival en ascenso).

Los dos ejércitos regulares de consideración en el Medio Oriente son los de Turquía e Irán. Y los turcos, por su ortodoxia sunni, recientemente revalorizada, y su preocupación ante un resurgimiento kurdo, se han mostrado renuentes a combatir al yihadismo sunnita. De ahí que el Secretario de Estado John Kerry y el Ministro de Relaciones Exteriores Javad Zarif se reunieron otra vez en Ginebra el 22 de febrero para avanzar en las conversaciones.

Ya no por razones estratégicas, sino simplemente para sepultar las anécdotas de la Guerra Fría, podemos incluir una cuarta tregua.: el avance de las conversaciones entre Cuba y EE.UU. para restablecer relaciones diplomáticas. Como diría nuestra Presidente, todo tiene que ver con todo. Agrego el consejo: movernos con cuidado.

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3 Responses to Las treguas de febrero

  1. casiopea dice:

    Acá un muy buen resumen del ajedrez griego. Como en todo juego importante, lo que está en juego es mucho para ambos lados.

    http://www.telegraph.co.uk/finance/economics/11441482/Humiliated-Greece-eyes-Byzantine-pivot-as-crisis-deepens.html

    Y por Ucrania ¿cómo andamos?

    http://www.washingtonpost.com/blogs/wonkblog/wp/2015/03/01/ukraine-unofficially-has-272-percent-inflation/

    No es descabellado pensar que el peso del colapso económico haga caer al actual gobierno de Ucrania más temprano que tarde, aunque el desmanejo sea heredado. La prensa occidental le da más trascendencia a la tregua, pero para los ucranianos de a pie seguramente importan más la falta de electricidad, las carestías y la hiperinflación. El desmembramiento de Ucrania recién empieza. Pobre gente. Décadas de comunismo seguidas de veinte años de oligarquías corruptas destruyen a cualquier país. El único motivo por el cual esto no ocurrió antes es porque Rusia no tenía la fuerza para morderse una tajada de Ucrania.

  2. José Mercado dice:

    “Me parece evidente que Alemania ha conseguido llegar a la posición que la economía y la demografía hacían inevitable, y que la torpeza/locura de Guillermo II y de Hitler demoraron casi un siglo: el liderazgo de Europa.” -> Primero, en política no hay inevitables. Segundo, el Kaiser y el Fürher pusieron, a su turno, su granazo de arena en la DEMOLICIÓN del imperio británico. Sin la cual ¿cuál sería hoy la primera potencia mundial?

  3. José Mercado dice:

    “Lo que no necesita Alemania, es problemas en su frente oriental.” -> Precisamente, si el granazo de arena del Führer hubiera salido como debía no habría nada que temer del frente oriental. Directamente no existiría. Bueno, en realidad el proyecto era territorialmente mas modesto: “-En lo futuro, no habrá que permitir jamás que se forme una potencia militar al oeste del Ural. Cien años tendremos que combatir para impedirlo. Todos mis sucesores deberán saber que solo habrá seguridad para Alemania cuando no exista ninguna potencia militar al oeste del Ural. Debemos mantener siempre el férreo principio de que solamente los alemanes podrán llevar armas.” Conferencia sobre la reorganización del este del 16 de julio de 1941. Documento de Nuremberg L. 221. Extractado de “Hitler y sus generales” por Raymond Cartier. Capítulo 16 “Lo que Hitler pensaba hacer en Rusia”. Página sexta del mismo.

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