La política y la convicción

munich_demo_l

Soy seguidor del blog de mi amigo Artemio López. Muchas veces no estamos de acuerdo en una evaluación política, o en la elección de las mejores tácticas, pero siempre lo encuentro estimulante. Y a menudo sube textos de un nivel intelectual muy por encima de la coyuntura (con algún sesgo por autores franceses modernos que no aguanto, pero nadie es perfecto).

Hoy hizo un aporte valioso para cualquier visitante de la bloguería politizada. Subió una parte sustancial de la conferencia clásica de Max Weber “La política como vocación” (con el correspondiente enlace al original completo). Recomiendo leerla a todo (y toda) aquel que crea tener “vocación” para la política. Especialmente a los jóvenes, como los que él se dirigía.

Inspirado por el ejemplo de mi amigo, voy a hacer algo más de caradura. Una especie de “Weber for dummies” donde tomo frases y párrafos de esa gran conferencia, para tratar de traducir en un lenguaje más convencional y pedestre algunos de sus conceptos de la política, la convicción y la responsabilidad.

Eso sí, tengo que señalarle algo a Artemio. El lenguaje que Weber usa, su dramatismo, especialmente en el largo fragmento que subió, está influido, dominado, por su circunstancia. Munich, 1919, el final de la Primera Guerra Mundial, la derrota de Alemania, la revolución y la reacción luchando en las calles… Sobre todo, la conciencia, que su lucidez le imponía, que eso era el prólogo de la destrucción de la civilización europea que lo formó. El hecho que algunas encuestas lo den en punta a Scioli, como la que usó para ilustrar su posteo, no es igualmente trágico.

Weber (muy) básico: “El concepto (de política) es extraordinariamente amplio y abarca cualquier género de actividad directiva autónoma … Hoy por política entenderemos solamente la dirección, o la influencia sobre la dirección, de una asociación política, es decir, en nuestro tiempo, de un Estado … Política significará, pues, para nosotros, la aspiración a participar en el poder o a influir en la distribución del poder entre los distintos Estados o, dentro de un mismo Estado, entre los distintos grupos de hombres que lo componen“.

El Estado, como todas las asociaciones políticas que históricamente lo han precedido, es una relación de dominación de hombres sobre hombres, que se sostiene por medio de la violencia legítima (es decir, de la que es vista como tal). Para subsistir necesita, por tanto, que los dominados acaten la autoridad que pretenden tener quienes en ese momento dominan … Quien hace política aspira al poder; al poder como medio para la consecución de otros fines (idealistas o egoístas) o al poder “por el poder”, para gozar del sentimiento de prestigio que él confiere“.

Además de la política, habla de los políticos:

Hay dos formas de hacer de la política una profesión. O se vive “para” la política o se vive “de” la política. La oposición no es en absoluto excluyente. Por el contrario, generalmente se hacen las dos cosas, al menos idealmente; y, en la mayoría de los casos, también materialmente. Quien vive “para” la política hace “de ello su vida” en un sentido íntimo; o goza simplemente con el ejercicio del poder que posee, o alimenta su equilibrio y su tranquilidad con la conciencia de haberle dado un sentido a su vida, poniéndola al servicio de “algo”. En este sentido profundo, todo hombre serio que vive para algo vive también de ese algo“.

A continuación subo un párrafo que ni yo me atrevo a sintetizar. Esencial, porque las frases que copié arriba también podrían ser de cualquiera de los imitadores berretas de Maquiavelo. Para que sea más fácil de entender, explico en mis palabras dos conceptos fundamentales en la obra de Weber (no originales de él, por cierto): la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad.

Ética de la convicción es aquella que juzga una acción en sí misma, por su cercanía o su alejamiento de determinados principios morales. Al que la ejecuta, le pregunta (o se pregunta) por sus intenciones.

Ética de la responsabilidad es la que juzga a la acción por sus consecuencias. Para el que la lleva a cabo, la pregunta fundamental es si la ha pensado bien.

Weber dice, ya casi al final de la conferencia:

Es cierto que la política se hace con la cabeza, pero en modo alguno solamente con la cabeza. En esto tiene toda la razón quienes defienden la ética de la convicción. Nadie puede, sin embargo, prescribir si hay que obrar conforme a la ética de la responsabilidad o conforme a la ética de la convicción, o cuándo conforme a una y cuándo conforme a otra. Lo único que puedo decirles es que cuando en estos tiempos de excitación … (la excitación no es ni esencialmente ni siempre una pasión auténtica) veo aparecer súbitamente a los políticos de convicción en medio del desorden gritando: “El mundo es estúpido y abyecto, pero yo no; la responsabilidad por las consecuencias no me corresponden a mí, sino a los otros para quienes yo trabajo …”, lo primero que hago es cuestionar la solidez interior que existe tras esta ética de la convicción. Tengo la impresión de que en nueve casos de cada diez me enfrento con odres llenos de viento que no sienten realmente lo que están haciendo, sino que se inflaman con sensaciones románticas. Esto no me interesa mucho humanamente y no me conmueve en absoluto.

Es, por el contrario, infinitamente conmovedora la actitud de un hombre maduro (de pocos o muchos años, eso no importa), que siente realmente y con toda su alma esta responsabilidad por las consecuencias y actúa conforme a una ética de responsabilidad, y que al llegar a cierto momento dice: “No puedo hacer otra cosa, aquí me detengo”. Esto sí es algo auténticamente humano y esto sí cala hondo. Esta situación puede, en efecto, presentársenos en cualquier momento a cualquiera de nosotros que no esté muerto interiormente. Desde este punto de vista la ética de la responsabilidad y la ética de la convicción no son términos absolutamente opuestos, sino elementos complementarios que han de concurrir para formar al hombre auténtico, al hombre que puede tener “vocación política”.”

13 Responses to La política y la convicción

  1. Voces dice:

    Abel:
    Leí el post de Artemio releyendo los conceptos de Weber y me parecio bueno, son ideas que siempre viene bien releer.

    Lo que no entendí es el sentido del posteo de Artemio, como el suyo tampoco, es capacitar a la audiencia blogueril?, o hay algo que no estoy percibiendo?
    Saludos.

  2. Raúl C. dice:

    Impresionante ese final. Muy iluminador.

  3. Abel B. dice:

    El sentido está expresado en la introducción: Transmitir algunas ideas de Weber, que me parecen valiosas, sobre la política, la convicción, la responsabilidad…

    No sé si Artemio tenía algo más en mente, pero si Ud., Voces, piensa en alguna alusión de actualidad, le aseguro que hasta junio, como más temprano, no habrá decisiones definitivas en la estrategia del oficialismo.

    En cuanto a quién será el Presidente de Argentina, habrá que esperar a octubre.

    Abrazo

  4. Politico Aficionado dice:

    El último párrafo es una referencia a Martín Lutero y su frase “Hier stehe Ich, Ich kannicht anders…”, que puede traducirse libremente como “Aquí me planto, porque no puedo hacer otra cosa, que Dios me ayude…” . El sentido es que prima la ética de la convicción.

  5. desvinchado dice:

    clap clap clap

  6. julio dice:

    Carl Jung sentencia que los afectos están sometidos a la intuición, y éstos, al intelecto, y éste, se somete a la conciencia y todo, a la sabiduría.
    Los franceses -al igual que el frepaso- intentaron poner arriba de todo al intelecto, inmerso en una realidad cruda; lo que Perón denominó:
    la etapa de la náuseas.

    Mientras Massa y los macri siguen creando espacios verdes e infraestructura para el ocio del trabajador;
    los afrancesados, quieren sumergir al trabajador en la oscura mentalidad.

    Industrias y tiempo libre, todo lo demás es viri viri.

    Saludos muchachos y larga vida ociosa al movimiento obrero organizado, el dinámico pánico del intelectual -palafóbicos-.

  7. Desde Mompracem dice:

    Gott helfe mir. Amen. Y a nosotros también…

  8. ricardo j.m. dice:

    hay que dejar los psicotropicos julio que con el tiempo son como el desierto te hacen ver agua donde no hay.

    y divertite vos sin trabajo y sin plata

  9. Mariano T. dice:

    El problema de la ética de la responsabilidad, además del obvio, es que hace falta inteligencia para prever las consecuencias futuras de nuestros actos presentes, y esa es una cualidad mal repartida.

  10. Si para hacer política hay que pactar con los poderes diabólicos como expresa Max Weber, puede pensarse que la publicación de esta conferencia por parte de Artemio no es inocente, pudiendo llegar a tratar de explicar, y de paso justificar, los motivos por los que el kirchnerismo pactó con Irán, con Stiusso, con Clarín y otros poderes diabólicos..
    Nunca me gustaron estos textos de Weber, especialmente en la parte que hace referencia a las dos éticas, que en definitiva no dejan de ser una sola; textos bastante confusos, y que pueden utilizarse tanto para un lavado o para un fregado. Claro que el “contexto” en que los escribió, como bien destaca Abel, tiene una enorme importancia. El autor muere en 1920 y no pudo observar como muchos alemanes llegaron a pactar con el diablo, y luego el diablo pactara con el otro diablo, para repartirse Europa.

  11. Politico Aficionado dice:

    Lo noto muy cauteloso, Daio. ¿Porqué no plantear directamente que el kirchnerismo es el poder diabólico, como hacen sus amigos de LLP?

  12. Político:
    Imposible considerar al kirchnerismo como un poder diabólico. Ya dije que no me gustaban estos textos de Weber, simplemente traté de dilucidar por qué lo traía a colación don Artemio. El kirchenrismo, como ya lo he denunciado en otras oportunidades, es un poder mafioso, bien terrenal, como son todos los poderes, los buenos y los malos, demonizar a un poder lo convierte en un fenómeno que está más allá del entendimiento, lo que impide juzgarlos, aquí, en esta tierra, donde corresponde.

  13. Raúl C. dice:

    Abel:
    Acabo de leer algo que me parece que ilustra perfectamente el juego de ambas éticas.

    Es un post del blog de Yanis Varoufakis, el ministro de Economía (sin corbata) del nuevo gobierno de Grecia (también sería ilustrativo para los posts sobre Grecia en este blog).

    http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-265200-2015-02-01.html

    [Cita]
    – Si la crisis europea no es sólo otra recesión cíclica que pronto será superada, la pregunta que se nos plantea es la siguiente: ¿Debemos aprovechar esta oportunidad para reemplazar al capitalismo por un sistema mejor?, o ¿deberíamos estar tan preocupados como para embarcarnos en una campaña para estabilizar el capitalismo europeo?

    – Mi respuesta ha sido inequívoca en los últimos tres años. La crisis de Europa ha sido provocada por fuerzas regresivas que tiene la capacidad de provocar un baño de sangre mientras se apagan las esperanzas de cualquier movimiento progresista para las generaciones venideras.

    – Por este punto de vista se me ha acusado, por voces radicales (de izquierda), como “derrotista”, cuya finalidad es salvar el actual sistema socioeconómico europeo, que es indefendible. Un sistema neoliberal, muy irracional, transnacional y antidemocrático, que deja de lado cualquier capacidad de evolucionar hacia una comunidad genuinamente humanista en el que las naciones de Europa puedan vivir y desarrollarse. Esta crítica, lo confieso, me duele. Y duele, ya que contiene más de un núcleo de verdad.

    – En ese sentido, me siento obligado a reconocer que me gustaría que mi campaña sea de un estilo diferente, promoviendo una agenda radical cuya “razón de ser” sea la sustitución del capitalismo europeo por un sistema diferente, en lugar de hacer campaña para estabilizar un capitalismo europeo con el que estoy en desacuerdo en mi definición de buena sociedad.

    – Esta crisis es profundamente irracional, de un capitalismo europeo repugnante, cuya implosión, a pesar de sus muchos males, se debe evitar a toda costa. Es una confesión para convencer a los radicales de que tenemos una misión contradictoria: detener la caída libre del capitalismo europeo “con el fin” de comprar el tiempo que necesitamos para formular su alternativa.

    – En verdad, Karl Marx fue el responsable de la elaboración de mi perspectiva del mundo en que vivimos, desde mi infancia hasta el presente. Si mi carrera académica fue en gran parte vinculada con Marx, y mis actuales recomendaciones políticas son imposibles de describir como marxista, ¿por qué abrir mi marxismo ahora? La respuesta es sencilla: incluso mi economía no marxista fue guiada por una mentalidad fuertemente influenciada por Marx.

    – Sí, me gustaría proponer una agenda radical. Pero no estoy dispuesto a cometer el mismo error dos veces. ¿Qué logramos en Gran Bretaña a principios de 1980 con la promoción de una agenda de cambio socialista que la sociedad británica despreció mientras caía de cabeza en la trampa neoliberal de la señora Thatcher? Nada. ¿De qué sirve hoy convocar a un desmantelamiento de la Zona Euro, de la propia Unión Europea?

    – ¿Quién creen que se beneficiaría? ¿Una izquierda progresista, que se levanta como el Ave Fénix de las cenizas de las instituciones públicas de Europa?, o ¿el partido nazi Amanecer Dorado, los neofascistas, los xenófobos y los vividores? No tengo absolutamente ninguna duda acerca de cuál de los dos se beneficiará de una desintegración de la Zona Euro.

    – Yo, por mi parte, no estoy dispuesto a soplar el viento fresco en las velas de esta versión posmoderna de la década de 1930.

    – Si esto significa que somos nosotros, los marxistas adecuadamente erráticos, que deben tratar de salvar al capitalismo europeo de sí mismo, que así sea. No por amor o aprecio al capitalismo europeo, a la Zona Euro, a Bruselas, o al Banco Central Europeo, sino porque sólo queremos minimizar las pérdidas humanas innecesarias de esta crisis; las incontables vidas cuyas perspectivas serían aplastadas sin beneficio alguno para las futuras generaciones de europeos.

    – La propuesta para la estabilización de Europa es para poner fin a la espiral descendente que, al final, sólo refuerza a los intolerantes e incuba el huevo de la serpiente. Irónicamente, ¡los que detestan la Zona Euro tienen la obligación moral de salvarlo!

    – Si hemos de forjar alianzas con el diablo (por ejemplo, con el FMI), hay que evitar llegar a ser como los socialistas, que no lograron cambiar el mundo, pero lograron mejorar sus situaciones personales. La clave es evitar el maximalismo revolucionario que, al final, ayuda a los neoliberales.
    [Fin de la cita]

    Parecen tenerla clara. ¿Podrán ‘evitar llegar a ser como los socialistas’?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: