Día de la Raza Americana y la Diversidad Cultural

El mestizo, de Cándido Pertinari

(Éste es un resumen, o refrito, de posteos que he escrito sobre el tema a lo largo de los años y los aniversarios. Es un tema permanente, porque tiene que ver con la identidad. De ahí el sentido del título, un poco irónico, que procedo a explicar. Agrego al final una noticia de hoy).

Cuando Hipólito Yrigoyen instituyó el Día de la Raza el 12 de octubre de 1916, seis meses después de ser elegido Presidente, estaban muy presentes las presiones y agresiones de U.S.A. sobre México y las pequeñas repúblicas de Centro América y el Caribe. Era entonces un tema tan de actualidad como lo es hoy el conflicto del Medio Oriente.

Es por eso que el gesto de Yrigoyen tenía un sentido de solidaridad hispanoamericana frente al “Coloso del Norte”, como entonces se lo llamaba. No fue el único que hizo Don Hipólito. Pero por supuesto, la intención original no puede ser el único criterio para juzgar un símbolo, casi 100 años después.

¿Cómo entender, sentir hoy ese aniversario? Desde una mirada distante de lector de la Historia podría ser así: “Un 12 de octubre de 1492 se encontraron en este continente pueblos originarios, recién llegados, de Génova, Castilla la Vieja y Andalucía con pueblos originarios del Este de Siberia y del Pacífico Sur, que habían arribado mucho antes. Las consecuencias fueron dolorosas para los que tenían las armas menos potentes, pero eso es lo que sucede siempre”.

Ahora, alguien con vocación política, o simplemente con compromiso patriótico y humano debe tener presente que en nuestro país, y en todos los americanos, hay colectividades – en algunos mayoritarias – a los que esa Conquista hoy les duele. Porque se identifican por sangre, cultura e idioma con los conquistados.

Tienen tanto derecho a esa reivindicación de sus sufrimientos históricos como la colectividad judía, la armenia, la romaní, la escocesa o la catalana, que no se privan de hacerlo. Hace unos años los blogs progres desbordaban para esta fecha de solidaridad con los «nativos americanos». Hoy, algo menos.

Más importante aún – me recordaba en un comentario el marplatense Guido, antropólogo él – existen compatriotas, ni mejores ni peores que uno, que porque sus antepasados, o algunos de ellos, llegaron a esta tierra milenios antes que los míos, cargan con injusticias y desprecios, todavía. No me interesa menospreciar su lucha.

Tampoco estamos obligados a avalar sus reclamos sin analizarlos. Tengo claro que en nuestras provincias los enfrentamientos más amargos son entre paisanos, en muchos casos de idéntico origen y tez, que unos se reivindican criollos y otros «originarios». Reconozcamos, eso sí, el derecho de esas comunidades a usar las herramientas legales y políticas con que cuentan, para detener lo que les perjudique u obtener compensación, igual que lo hace, por sus propios intereses, cualquier grupo de vecinos de country de ancestros europeos.

Lo que estoy convencido que debemos exigir es que todos asumamos la identidad de argentinos. Y esforzarnos en darle el contenido de justicia, libertad y soberanía que ese concepto debe tener para no ser un sonido vacío.

Ser argentino – también hay que tenerlo presente – es ser parte de una identidad cultural, nos guste o no. A muchos no les gusta: prefieren ser, y se sienten, europeos de segunda. Me dirijo a los que la asumen.

Y esa identidad cultural, la que hoy llamamos latinoamericana, es mestiza. Todas lo son, salvo quizás la de los esquimales. Pero nuestro mestizaje es más reciente y complejo. Cierro entonces con un informado comentario de mi amiga Laura Podetti:

«Hay mucho material sobre mestizaje. Creo que habria que destacar conceptos fundamentales y repasar Historia.

Te reitero que el jurista cubano Fernando Ortiz Fernández, al estudiar  a los negros, “descubrió América”. Escribio varias libros, el más importante: “Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar”, se consigue en una libreria del Centro dedicada a importar. Su prólogo es del gran antropólogo inglés, Malinowsky, a quien se atribuye el invento del trabajo de campo, trabajar en el terreno. Pero él reconoce que quien lo creó fue Ortiz Fernández. Éste crea  o recrea el concepto de tranculturacion, mucho mas amplio que mestizaje.

Las indígenas eran violadas por los españoles, solteros y jóvenes, en la primera época, pero sus hijos mestizos eran reconocidos y recibian el nombre del padre, como Martin Cortes, hijo de Malinche y Cortes. Martín fue el fundador de la ciudad de Guanajuato. En 300 años de mezcla, se formó el caracter íberoamericano, al revés de la conquista anglosajona (el inglés iba con su “home”, hogar, familia, o la creaba alli) y realmente exterminó al indigena, violo sistematicamente los tratados, etc.

Después se afianza el infame sistema de las castas en América latina: blancos españoles, criollos, indios, negros, mulatos, zambos y mil nombres como “vuelta atrás”, “tente en el aire”, etc, referidos a sangre que no era de cristiano viejo. Muchas amerindias se unian al español para ascender socialmente y porque sus hijos no pagaban impuestos, al principio.

 Los judíos, impedidos de entrar por España, entraron por Brasil y se unieron a las mujeres criollas. Por eso después de 30 años de estudio, con maestros como Astrada, Mercado Vera, y en Europa, Ricoeur, Merleau Ponty, mi hermana Amelia Podetti afirmó que la Argentina es el pais más mestizo del mundo. Indios, españoles, negros esclavos, inmigrantes de Europa y de paises hermanos, hoy coreanos, chinos, …

El mayor historiador frances: Fernando Braudel, afirma que América Latina es el único continente no racista«.

– – –

Tenía listo este borrador para volcarlo a Internet y al blog. Ahora, después de las 23 hs., puedo completarlo con un cierre que siento apropiado para un 12 de Octubre de 2014: Evo Morales acaba de ser reelegido por más del 60 % de los votos para su tercer mandato.

Evo quizás no sea «originario» puro – muy pocos bolivianos no tienen algún ancestro venido de Europa – pero es profundamente colla, en cultura y en identidad. Y ha sabido mantener unida a Bolivia, darle una modesta prosperidad, y reconocer derechos y cierta autonomía a las diversas «naciones» que la componen. Un concepto que ponía nerviosos a viejos nacionalistas y también a seguidores de Abelardo Ramos, pero que se asemeja más a las «naciones» que Rosas protegía.

Hoy es un buen día para los viejos pobladores del Tahuantisuyo. Y también para nuestra América.

28 Responses to Día de la Raza Americana y la Diversidad Cultural

  1. Mario dice:

    Gracias, Abel, me ha emocionado mucho. Lo único, Yrigoyen van con «Y». El primo Bernardo Irigoyen sí era con «I». Abrazo.

  2. Abel B. dice:

    Gracias. Corregido

  3. Carlos G. dice:

    Las elecciones en Bolivia, en esta fecha, se pintan de un simbolismo que, a mi modo de ver, paradógicamente expresa que la batalla que se libra en estas regiones desde 1492 no está ganada y quizás nunca lo esté.

  4. Bob Row dice:

    Tengo entendido (tal vez me equivoque) que el apellido familiar era con «I» pero don Hipólito se la cambió para diferenciarse al emprender su carrera política.

  5. Bob Row dice:

    Estimado Abel: Las «políticas de identidad» -promovidas por los antropólogos en un comprensible esfuerzo por no perder su campo de trabajo ante el «peligro» de la integración republicana- cristalizaron en reglamentaciones impulsadas por el Inadi.
    Así, los ministerios de cultura de las provincias patagónicas deben proveer educación en Mapugundún a los alumnos de origen mapuche y becas especiales (discriminación positiva) para continuar sus estudios. Una amiga docente de San Antonio Oeste (ella misma con una abuela indígena) fue apercibida por no poder cubrir la «cuota» de becarios ante la escasez de aplicantes.
    Quienes en nuestra infancia pasamos (hasta que apareció la escolaridad de jornada completa) por la escuela vespertina en Idish sabemos que en una o dos generaciones, los alumnos prefieren aprender idiomas más prácticos para el desarrollo individual, como el Inglés (antes, el Francés; mañana, quizás, el Mandarín).
    Personalmente, comprendo la necesidad de dar este rodeo por los derechos identitarios hacia una integración por elección, no por imposición. Pero es necesario advertir que cuando las políticas culturales alimentan ambiciones políticas personales, pueden derivar en actos peligrosos:
    http://www.rionegro.com.ar/diario/un-grupo-mapuche-reivindico-el-incendio-del-refugio-4727533-9574-nota_cordillera.aspx

    Para no cerrar este largo comentario con una nota negativa, lo hago con una noticia que muestra cómo se puede ir hacia una integración cultural y económica positiva y práctica:
    http://www.rionegro.com.ar/diario/aprendieron-a-usar-ruecas-bimotor-creadas-por-alumnos-4727792-9574-nota.aspx

  6. Mariano T. dice:

    Casi todos los argentinos somos de la America mestiza, que es diferente de las corrientes originales. Plantarse como europeo trasplantado es tan absurdo que plantarse como «originario», salvo alguna minoría en lugares remotos.

  7. Abel B. dice:

    Profundamente de acuerdo, Bob. Mi simpatía y solidaridad con los pueblos originarios (los que inmigraron mucho antes, bah), NO se extiende a los «indigenistas» que arman un kioskito – profesional o político – con el tema.

    Eso sí: trato que esta discusión – política, en realidad – no sea pretexto para ignorar las injusticias que existen, y la necesidad y conveniencia de incorporarlos a la sociedad moderna sin obligarlos a que abandonen su identidad particular.

    Tampoco la pavada: conservar o recuperar idiomas, todo bien. Cada lenguaje incorpora una concepción del mundo profunda y distinta. Proponer conservar una forma de vida de cazadores y recolectores, sin tener idea del territorio que eso requiere para CADA familia, es una estupidez.

    Abrazo

  8. guido dice:

    Efectivamente Bob, desde el Consejo Mundial de Antropólogos Ocultos (CMAO) hemos inventado las identidades (antes no había, eran todos cosmopolitas) para después conseguir muchos recursos estudiándolas. Muejejé.

  9. Abel B. dice:

    Guido, compañero ¿no hay un toque de paranoia ahí? Puede ser que Bob haya estado desconsiderado con los antropólogos, pero no dijo q inventaron las identidades. Les atribuye las «políticas de identidad».

    Por mi lado, reconozco q fuiste vos el q dio argumentos q me hicieron repensar mi actitud hacia esas políticas (algunas).

  10. guido dice:

    Estuve mal, pido disculpas. En buena medida estoy de acuerdo con Bob, a quien siempre leo con interés. De cualquier modo, me parece que la políticas identitarias son más antiguas que las teorizaciones sobre ellas. Roberto da un buen ejemplo con las escuelas en idish…y plantea ademas un derrotero posible: la desaparición por desinterés.

  11. Jose tlumach dice:

    tengo dos problemas con esto de los pueblos originarios:
    1) si siguen así pronto vamos a tener que darle todo a los siberianos que cruzaron por el estrecho de Bering.
    2) Los grandes fogoneros de todo esto están en Londres, donde tienen su asiento varios organizaciones que defienden los derechos de los PO. Incluso por ahí vienen los cruces de intereses con la banda de HIV.
    En Chile está comprobado que la República Mapuche quiere abarcar parte de su territorio y el nuestro, allí más agresivamente.
    Siga el mambo,siga el mambooooo!
    No soy particularmente conspirativo, pero tampoco como vidrio…

  12. Gerardo González dice:

    No coincido con la finada Amelia Podetti: La mayoría esencial de la Argentina actual desciende de europeos. Españoles, italianos, sirios, judíos, etc., son los dueños de lo que queda del país después de los 90, donde se compraron todo las multis.
    Nadie puede negar los derechos de las etnias indígenas y es muy poco lo que han hecho en su favor los gobiernos. En la década del 40 hubo una rebelión armada en El Chaco, que fue reprimida por el Ejército sin ahorrar sangre de indio, episodio que todos pasan por alto.
    Acá hay dos países: el blanco y el criollo. No es casual que se sigan casando entre sí.
    Los que pasan de mambo son los araucanos, que quieren formar un país propio, sacando territorio a Chile y a nosotros. Son bastante guerrilleros. Pero la Historia no derrota dos veces.
    En Iberoamérica no hay racismo: gran verdad. Brasil supo convivir con una multitud negra fenomenal, sin revueltas ni represiones. Y nosotros hoy recibimos a los paraguayos y bolivianos con una generosidad ilimitada.

  13. Flics dice:

    Abel:

    Gracias por el Portinari…

    Irónico, no?… acá em Brasil (hay quienes prefieren escribir Brazil) no se comemora el Dia de la Raza… el 12 tenemos el «dia da criança» y hacemos un feriadito por una «santa nó se que»…

    No por cualquier cosa la derecha esta a punto de volver… acá la batalla cultural no se pierde nunca: porque nunca se dá.

  14. ¿que derechos Gerardo?, los derechos se pierden en las conquistas. Basta de boludeces indigenistas!, ¿que queremos una sucursal de los balcanes aca en menos de 100 años?
    Hay que vivir en una nube de pedos citadinos y no tener NI IDEA de que el objetivo indigenista es el desguace territorial de Argentina

  15. si usted sabe el teorema de Pitagoras y lo valora dejese de decir boludeces interculturales Mariano. Lo prefiero diciendo gorileadas chacareras

  16. ¿Raza americana?, ¿somos racistas ahora?, ¿raza amerciana? es que se puede tener tan pocas luces para creer en las razas e inventar una de ellas. Por favor!, estamos en el siglo XXI

    Abel, ¿donde vio usted que un estado multinacional y pluricultural sea estable en el tiempo?. Lo que hay que desear es la pérdida de los idiomas nativos y de su cultura. No tienen NADA que aportar. Son incompatibles con el modo de ver el mundo que nos permite hacer un ARSAT. Mire los kilombos en Europa con los inmigrantes, el separatismo en España. Los ingleses que casi pierden Escocia…

    No estamos en un jardin cultural donde se cultivan idiomas y culturas. Estamos en un pais que tiene que tener las tuercas bien ajustadas para no ser desmembrado por la globalización.

    ¿quien le dijo que quieren ser cazadores y recolectores?, ¿de donde sacó ese bolazo? quieren territorio y punto. Ni ellos saben como siguen porque estan en un proceso de etnogenesis. Lo que si tenemos que tener claro es que con todo este snobismo con los pueblos originarios (que han ocupado el lugar del proletariado en las nuevas generaciones de izquierdistas sarampionosos de toda lavida que se quedaron sin su sujeto historico «el obrero») , con la Constitución Nacional que malparió Menem con alfonsin e incorpora el convenio 169 de la OIT y la pre-existencia vamos a la balcanización.

  17. guido dice:

    Luego de un comentario mal encaminado que pretendió ser irónico (en el sentido banana del término) quería hacer otro más vinculado con el post.

    Me parece muy significativo lo que señala Abel sobre lo (hasta hoy) infundado de las preocupaciones de muchas personas respecto de los riesgos de balcanización de Bolivia en manos de un indigenismo destripa-naciones. En efecto, no solo no se produjo sino que quien observara la Bolivia caótica de los años de la «guerra del gas» y «la guerra del agua» difícilmente supondría que el resultado después de los gobiernos del MAS sería el que hoy podemos ver. Con sus 37 (!!) idiomas oficiales y su pomposa caracterización constitucional como » Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías.» Bolivia se ha convertido en los hechos en un estado mucho más fuerte, autónomo de influencias externas y mucho más justo (con todo lo que sin duda le falta). Poco importa si el suma qamaña, el «vivir bien» como lema nacional que se atribuye a la tradición aymara es un invento de intelectuales no indígenas con nula historia en la tradición popular o indígena boliviana (lo es) o si la wipala nunca existió en la tradición precolombina (la inventaron otros intelectuales criollos en la década del 40), lo cierto es que el mita nacional que han ido inventando los bolivianos en estos años…ha resultado.

    Me simpatiza la idea de mestizaje y es muy cierto que «objetivamente» vivimos en un continente mestizo. Sucede sin embargo que, como es evidente, los mestizos más claritos solemos ser profesionales, empleadores, trabajadores bien pagos y cosas así y los mestizos más oscuros suelen ser trabajadores mal pagos, jornaleros, campesinos pobres, etc. Y alguna razón debe haber para ello. Y también parece cierto que los mestizos que se consideran indígenas suelen ser sospechosos de oscuras manipulaciones trasnacionales (ejemplos en este trhead) , sospecha que no se extiende a otros mestizos que reinvindican su pertenencia identitaria a las culturas dominantes de naciones extranjeras (nunca escuché sobre el peligro del separatismo vasco en General Madariaga).

    El atentado perpetrado por un grupo de jóvenes mapuche en Bariloche, por ejemplo, (aquí el comunicado del grupo: http://www.diarioandino.com.ar/diario/2014/04/11/declaracion-publica-movimiento-mapuche-autonomo-puelmapu/ ; aquí la respuesta de las organizaciones comunitarias: http://www.rionegro.com.ar/diario/maliqueo-repudio-el-incendio-esto-nos-re-perjudica-4728789-62861-nota_cordillera.aspx ) seguramente tendrá consecuencias sobre el conjunto de las comunidades de ese origen y no solo para sus responsables (que por supuesto deben ser condenados). La indignación frente al atentado de un grupo de descendientes de inmigrantes europeos en Mar del Plata (http://www.0223.com.ar/nota/2014-2-26-ataque-a-la-comunidad-boliviana-pulti-pidio-que-vayan-presos) difícilmente se extienda a alguien más que a los que efectivamente participaron en el, lo que por otro lado es lógico. Comparto plenamente la idea de que en primer lugar debemos asumir la identidad de argentinos, sucede sencillamente que no es así como las cosas parecen funcionar en la realidad. Así como hay mestizos más claros y más oscuros, parece haber identidades sospechosas y otras que no lo son. Las que no lo son tienden a coincidir con aquellas de los mestizos más claritos.

    Una más y no molesto más. Se suele ironizar sobre la «ancestralidad» de los indígenas (llegaron apenas un poco antes, todos somos inmigrantes, etc,) y está bien. Solo que parte de un error conceptual. Los indígenas no son «los que llegaron antes». Tanto desde el punto de vista histórico como jurídico (así aparece explicitado en los tratados internacionales correspondientes) la condición de indígena es el resultado de un tipo específico de relación con el estado que confiere a determinados grupos (y no a otros) un lugar específico dentro de la formación del estado. Los indígenas no son un resabio de los tiempos preestatales, son el resultado de un accionar específico del estado que fracasó en integrarlos de otro modo, porque no supo, no pudo o no quiso.

    abz

  18. Bob Row: la quema del refugio Neumeyer y la topadora no tiene nada de ambición politica personal de nadie. Es un acto mas (hace unos años quemaron la seccional de Parques Nacionales del Ñirihuau y ocuparon esa zona que antes era de uso público para transformarla en terrotorio mapuche que entras si te dejan) de colectivos mapuche.

    La lucha por la recuperación del territorio es consecuencia directa del convenio 169 de la OIT ¿que otra cosa podiamos esperar? ¿que sean pueblos tipo «clavel del aire» que existan sin territorio?, ellos necesitan territorio (que forsozamente debera ser cercenado de Argentina) para satisfacer los derechos que el 169 establece y reconoce. Si reconocimos su pre-existencia y renunciamos a integrarlos (y ellos no se quieren integrar) entonces o los matamos uno por uno o les damos territorio hasta satisfacerlos (porque si forzamos la entrega en un punto es cuestion de tiempo para que vuelvan a la carga por mas).

    En resumen el indigenismo aun en su forma mas leve es un huevo de serpiente.

  19. Abel B. dice:

    Para el comentarista barilochense («Recuperar…», «pies…»):

    Debo avisarle que cinco comentarios seguidos, repitiendo un poco histéricamente la misma alarma, están cerca del límite de mi paciencia.

    En cuanto a su opinión: No estoy de acuerdo. No lo veo a Ud. ni a Tlumach – que dice lo mismo – aportando mucho para construir el ArSat. Pero no descarto la advertencia. Hace tiempo subí al blog un posteo sobre una ONG «pro derechos mapuches», que tiene exactamente UN miembro de ese origen, y la sede en Londres. Como digo arriba, la solidaridad que pueda tener con los indígenas no se extiende a los que montan kioskos para usarlos. Ni tampoco a los que agitan delirios de persecución.

    De todos modos, si estoy equivocado y Ud. resulta secuestrado en el próximo malón mapuche, le prometo que hablaré a mi amigo el Coronel Villegas para que lo rescate.

  20. Abel B. dice:

    Guido:

    Como te conozco y sé que sos un tipo inteligente, te pido que reflexiones en esto:

    Cuando decís que «Los indígenas … son el resultado de un accionar específico del estado que fracasó en integrarlos de otro modo, porque no supo, no pudo o no quiso» estás diciendo algo que es cierto. Los indígenas argentinos fueron en su inmensa mayoría integrados por la escuela pública y el servicio militar. Las colectividades no integradas son una minoría, y los enfrentamientos más amargos, como digo arriba, son con los «criollos» de la región, de origen étnico y color de tez similar. (Te sugiero una visita a Tucumán, yendo de Tafí del Valle a Catamarca y a Salta).

    El problema, Guido, son los delirantes que no quieren integrarse, en ninguna forma que no les permita mantener su sueño/curro de ser líderes étnicos. Evo y Correa tienen problemas con esos tipos.

    Abrazo

  21. […] Bueno, todavía se los debo. Uno está (más) perezoso en los feriados largos, y además subí algo sobre el 12 de Octubre, y dí respuestas allí, que algo tienen que ver con esa otra parte del viejo Virreynato del Río […]

  22. Abel, no hay delirantes que no quieren integrarse, hay otra nación en conformación que quiere integrarse a Argentina tanto como nosotros queremos integrarnos a cualquier otra nacion del mundo.

    No se puede ni se debe hablar mas de integración, eso es legalmente obsoleto a partir del convenio 169 y repudiado por los pueblos en proceso de ontogenesis.

    Dice Wikipedia sobre la convención 169 de la OIT y el 107 (dejado de lado): «El convenio 107 de 1957, fue la primera iniciativa de tratar los asuntos indígenas y fue adoptado por la OIT a pedido de la ONU, y se adoptó en 27 países. Sin embargo el mismo tenía un enfoque integracionista. En 1970 la ONU comenzó a investigar a los pueblos indígenas y tribales, y se cuestionó el enfoque de del convenio. Así en 1986 se sostuvo que el “enfoque integracionista del Convenio estaba obsoleto y que su aplicación era prejudicial en el mundo moderno”, de este modo nace en 1989 el convenio 169.

    El problema Abel son los delirantes, si, solo que los delirantes no son los ontogenienses sino los que creen que esas naciones en formación aceptaran integrarse.

    Quieren territorio y autonomia para ser quienes estan por ser. Punto. Es todo lo que sabemos y podemos decir.

    Nosotros debemos preguntarnos: ¿estamos dispuestos a perder parte del territorio conquistado para que esas naciones en nacimiento tengan su espacio vital?. Hay miles de argentinos que estan viviendo en territorio que habria que entregar, ¿como se manejara ese éxodo? ¿aceptaran dejar la tierra donde nacieron o lucharan contra los originarios?.

    Bolivia tiene menos de una docena de años de estado plurinacional. Los estado-nacion no se prueban en tan corto tiempo, mucho menos en tiempo de bonanza como los que esta pasando. Por otro lado en Bolivia la densidad de naciones es tal que hace absurdo pensar en otra solución que la adoptada. Si, a mi criterio estan jodidos desde el vamos. Pero una cosa es la situación etnica de Bolivia y otra la traicion de Menem al meter el 169 en la Constitución nacional. Nosotros no deberíamos haber aceptado nunca esa convención y lo que deberíamos hacer ahora es estar pensando renunciar a ese convenio en la proxima reforma constitucional.

    Mientrs tanto estamos acorralados a burlar la ley para poder llevar adelante politicas nacionales (la balcanización ya llegó!). ¿O acaso a alguien se le ocurre que la explotación de Vaca Muerta es factible sin cagarse en la ley y la convención 169?.

  23. guido dice:

    Abel,creo que este tema es para agregar al listado de cosas que, esperemos que en un momento no demasiado lejano, charlaremos frente a un buen plato de gastronomía criolla (sin duda el punto donde confluyen todas las identidades sin discusión). Pero como no puedo conmigo mismo agrego una última contrarespuesta, aún conociendo tu incomodidad con prenderte en debates interminables en el hilo de comentarios.

    Como bien señalás, no en todos los lugares donde hay descendientes evidentes de indios existen conflictos territoriales. Me señalás Tucumán, Salta, Catamarca y podríamos agregar otras provincias, entre ellas Buenos Aires, donde hay comunidades pampas-mapuche (en Azul, Viamonte, 25 de mayo, etc.) de más de un siglo sin que ello haya generado el tipo de conflictos que suelen llegar ocasionalmente a los diarios. Ello indica fundamentalmente que los procesos de integración no han sido iguales en todo el país y que sus resultados no han sido los mismos. En las provincias del NOA es bastante lógico: los indios eran parte del cuerpo político del Estado Colonial, con su reemplazo por el estado republicano buscaron su lugar en él y el estado republicano se los dio. La historia de esos indios (que no deja de ser conflictiva) es diferente de la de los «salvajes». Si en esos lugares hay reivindicaciones de tipo étnico (y por supuesto las hay) suelen tener una impronta diferente de las de los pueblos conquistados tardíamente.

    Sobre estos últimos hago dos señalamientos. Vos decís, con razón, que fueron integrados por la escuela y el ejército. Más o menos. La integración por el ejército, en el nuestro y en otros países se remonta a los orígenes del concepto republicano. El ciudadano es el ciudadano en armas, lo es simbólicamente y lo es jurídicamente. En concreto: solo quien toma las armas tiene derechos políticos. Hasta la ley de SMO, en la argentina del siglo XIX, existían dos fuerzas armadas en nuestro país: la Guardia Nacional (en la que estaban obligados a participar todos los ciudadanos argentinos -gran ventaja económica de los inmigrantes llegados de europa no participar de ella) y el Ejército de Línea, que empleaba voluntarios y destinados (presos comunes, desertores, voluntarios y prisioneros de guerra como paraguayos o indígenas).

    La integración por el ejército una vez terminada la conquista, al menos en el área que yo conozco que es el norte patagónica y las pampas, no implicó la integración en la ciudadanía ni la obtención de derechos políticos. Los territorios nacionales, a donde fueron enviados la mayor parte de los vencidos durante la expansión estatal, no eran estados parte de la nación sino territorios de su propiedad, una de las expresiones de lo cual fue la ausencia de derechos políticos hasta el momento de la provincialización. Si bien algunos indios (y algunos galeses, chilenos u otro inmigrantes) hacían el SMO, no obtenían por ello derecho a voto. Hasta la década del 40, la mayor parte de los indios no votaban, ni «liberrimamente» no como parte de aparatos conservadores.

    Otro tanto puede decirse de la escuela pública, cuya extensión fue mucho menor que lo que sugiere la experiencia de la ciudad o la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, en aquellos territorios nacionales del norte y el sur del país.

    En cambio, si hubo una integración en la producción. En el trabajo en obrajes (algodón, quebracho en el norte, la esquila y otros en el sur). Las comunidades sobrevivientes, habitando en regiones productivamente marginales, se convirtieron en trabajadores golondrina, en algunos casos forzados durante décadas (es el caso de los ingenios del norte, donde la gendarmería arriaban-y es litereal- periódicamente de los territorios nacionales la mano de obra necesaria para la cosecha de la caña de azúcar. Los castigos físicos fueron prohibidos durante la gestión en la secretaría de trabajo de Juan Perón…más de 150 años después de la asamblea del año 13 (como nota al pie, esto hace absurdo el planteo de «quieren ser cazadores recolectores» que ha veces de escucha: hace más de un siglo que la economía indígena, aún las más precaria y «tradicionales» se basan en una integración subordinada, forzada en sus primeros años, al sistema capitalista donde la autoproducción es una estrategia de supervivencia complementaria del trabajo asalariado estacional).

    Si en estas áreas los conflictos suelen ser con criollos llegados de otras provincias esto tiene una razón bastante obvia: En esas regiones hasta hace poco marginales, solo criollos pobres fueron a probar suerte (corridos a su vez de la miseria en sus tierras de origen: Corrientes, el NOA, Chile en el caso de la patagonia, etc.). Si tienen conflictos con criollos es porque son criollos (pobres, o pobres para parámetros de la zona núcleo, que no es lo mismo) los que han ocupado tierras indígenas, incidentalmente con el apoyo de el Estado (la policía, los jueces, etc,). Y con «tierras indígenas» no me refiero a tierras «ancestrales» sino a cesiones de tierra posteriores a la conquista a la población indígena superviviente, práctica que se desarrolló tanto en el Norte como en el Sur. Es decir, a tierras indígenas como resultado de actos jurídicos del estado nacional. A diferencia de lo que suele pensarse, los conflictos territoriales que enfrentan a comunidades con vecinos y empresas tienen su origen en actos jurídicos del estado que entregó tierras de modo precario y nunca mensuró adecuadamente pero de cuyo accionar se derivó documentación que habilita el reclamo y el conflicto. Un reclamo de pura «ancestralidad» sencillamente no tiene entidad en el sistema jurídico argentino. Se trata de situaciones muy complejas, que difícilmente puedan tener soluciones generales. No parece justo deposeer a un productor agrícola porque su abuelo sacó a los tiros a los indios que vivían ahí, por ejemplo (y no estoy hablando de la conquista del desierto, hablo de los años 40, 50 y 60, o incluso más aquí en el tiempo).

    Sin duda, las cosas han cambiado en los últimos 40 años, con la impronta propia de cada administración provincial. En La Pampa, por ejemplo, las comunidades ranqueles parecen haberse asociado exitosamente al poder político desde la provincialización y los loncos suelen ser referentes del justicialismo local (en la práctica una suerte de MPN que no se cambión el nombre), en otros casos es…distinto. Pero negar el problema o reducirlo a una suerte de negativa de integración es algo que, afortunadamente, pocos gobiernos de los antiguos territorios nacionales han hecho. Y es lógico: Insfran debe gobernar una provincia con departamentos en los que el español es una lengua minoritaria, difícilmente podría hacerlo desde un integracionismo abstracto.

    No quiero extenderme más porque, de última, creo que estamos bastante de acuerdo, solo señalar una cosa más, que me parece obvia. Se ha hablado en distintas ocasiones del «negocio de los derechos humanos», del «negocio de la religión», del «negocio de la protesta social», del «negocio del sindicalismo», etc. Creo que bien cabe aquí lo que vos y Bob señalan sobre el «negocio de la identidad indígena». Y, al igual que en los otros casos, es indudable que eso existe. Cualquier acción colectiva que pelee poder en un espacio público (es decir cualquier actividad política) desde el momento en que sale de la discusión de café precisa recursos. Y donde hay recursos hay nichos de negocios, y los nichos de negocios atraen con una precisión formidable a los tipos humanos que son buenos para ello. No obstante, reducir el movimiento obrero, la movilización social, la religión, los derechos humanos y la identidad indígenas a esos nichos de negocios (y quienes lo usufructúan) es, como mínimo, poco realista.

    abz

  24. Abel B. dice:

    Guido:

    Largo (muy) pero rico tu coment. Habrá q reelaborarlo en posteos cuando nos encontremos. Hay varias cosas muy valiosas, pero tengo q observarte dos puntos, q hacen a lo general.

    1) Las relaciones «indígenas / criollos» en el NOA no son armoniosas en todos lados, ni mucho menos.
    La pelea por tierras Y SUBSIDIOS ESTATALES se enmascara y complica con el tema de la identidad. Lo que se escucha es: «A estos vagos el estado les da guita, casas, hospitales y a nosotros no» ¿Te suena?

    2) El planteo de «cultura recolectora» no lo hago yo, seguro, sino «índigenas» e «indigenistas». El lema de «Devuelvan los peces al Pilcomayo» ¿te suena? (Más difícil, cierto, es devolverlos al Riachuelo).

    Barilochense (“Recuperar…”, “pies…”):

    Cuando el comentarista baja un cambio, yo soy más paciente.

    Pero sigo sin creer que el «separatismo mapuche» es un peligro real. Cuando junten cientos de miles de manifestantes, como en Cataluña, o la más alta autoridad del estado regional, como en Cataluña y en Escocia, lo apoye, habrá que darles más bolilla.

    La convención 169 no se toma en serio por ningún Estado, salvo que le sirva para su propio proyecto de Nación (como Canadá) o se la imponga una Potencia hostil por la fuerza de las armas (un caso, muy distinto en el fondo, sería Kosovo).

    Entonces, el único riesgo considerable que tenemos de la creación de una república «independiente» en territorio argentino es en las Malvinas. Porque la respaldan las fuerzas armadas de una Potencia que derrotó a las nuestras en una guerra reciente. Ese el peligro prioritario que el Estado argentino debe enfrentar y disuadir.

    Las otras son fantasías con que juegan delirantes, de uno y otro lado, para tratar de dar sentido a sus patéticas vidas.

    Saludos

  25. Mariano T. dice:

    Si quiere decir gansadas dígalas solito. No me use de pie para hacer contraste.

  26. Mariano T. dice:

    La posibilidad de vivir de la caza y de la pesca ya esta descartada, por la gran cantidad de tierra necesaria por familia, un latifundio para tener una mera subsistencia.
    Estoy de acuerdo con vos en que el fracaso es en integrarlos y que el «indigenismo» sea solo un bagaje cultural y no un medio insuficiente de subsistir.
    Lo de los mapuches es diferente a los del NEA. Los primeros merecen toda nuestra ayuda y solidaridad, pero con inteligencia.
    A los segundos les desconfío porque las bases de su movimiento, muy violento en Chile, es básicamente trasandina, como fue desde hace siglos.

  27. […] y enriquecen, la identidad argentina y americana escribí bastante en el blog. Lo más reciente aquí. Pero no tengo un conocimiento especial de los mapuches. Ni siquiera estudié su lengua, como […]

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