La otra guerra en curso: Ucrania

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Ya que cuestiono el ombliguismo argento y vuelvo a subir al blog temas del llamado “Medio Oriente” – corresponde: hace 8 mil años que es el lugar favorito para el encuentro, usualmente violento, de civilizaciones – me parece que también cabe dedicar una mirada al otro sitio donde se está practicando el viejo deporte de la guerra: las llanuras del este de Ucrania.

Además que todo lo que influye en las relaciones de poder en el Hemisferio Norte repercute, más temprano que tarde, aquí en el Sur, hay una pregunta fundamental que es válido hacer: Esta acumulación de conflictos, intereses, alianzas y, sobre todo, odios mortales ¿puede culminar en una guerra general, es decir, una en que se enfrenten en forma abierta Grandes Potencias?

Mi evaluación, por lo que valga, sigue siendo que No. No veo posibilidades que esos conflictos se alimenten entre sí.

A Rusia le conviene que el bloque adversario, la NATO, y especialmente la “opinión pública” de esos países esté concentrada en las atrocidades mediáticas del así llamado “Estado Islámico”. Pero no le interesa en absoluto que esta variante yihadista se fortalezca, ni siquiera que se estabilice en la región geográfica que domina. Hay muchas deudas de sangre con las poblaciones islámicas al sur de la Federación Rusa, y se afirma que el Estado Islámico ha incorporado combatientes chechenos.

En cuanto al ISIS, más allá de su amenaza de “liberar Chechenia y el Cáucaso“, ciertamente no está para sumar enemigos a los que ya tiene: las milicias chíitas iraquíes, los peshmergas kurdos, los sunnitas que no aceptan su dominio, Irán y, por supuesto, la intervención, con o sin (más) tropas terrestres, de los EE.UU.

Por su parte, los EE.UU. y la NATO no han pasado de la fase, en Ucrania, de intervenciones encubiertas, sanciones económicas y envío de tropas… a bases distantes. Y han tenido ocasiones para hacerlo. Es más, Zbigniew Brzezinski, al que no se puede acusar de simpatías rusas, había dicho en febrero en el Financial Times que A Rusia hay que ofrecerle una “Opción Finlandia” para Ucrania. Es decir, que Ucrania tenga una limitación concreta para su soberanía: Que no pueda formar parte de una alianza anti rusa (NATO, bah), y que mantenga una política de amistad con su gran vecino.

Ésta puede ser la posición personal de un viejo consejero. Pero su gran colega y rival, Henry Kissinger, ha sido aún más terminante (subí su opinión en el blog hace seis meses): “Tratar a Ucrania como parte de una confrontación Este-Oeste hará desaparecer por décadas toda perspectiva para unir a Rusia y Occidente – Rusia y Europa en especial – en un sistema internacional de cooperación“.

No es una opinión unánime. Los conservadores yanquis creen que lo de Finlandia es una mala idea. En Stratfor fantasean una “estrategia del Mar Negro“. Pero es evidente, a medio año del comienzo de esta crisis con la destitución de Viktor Yanukóvich el 22 de febrero, ni los EE.UU. ni Europa han mostrado interés en una intervención militar.

En cuanto a Putin… Con la anexión de Crimea y el – cauteloso – aliento a los separatistas de Ucrania oriental, es obvio que decidió pagar el costo de alienar en su contra a todos los países que formaban parte de la esfera de influencia de la vieja Unión Soviética, el dilema que analizamos aquí. Pero no ha abandonado su habitual prudencia, y si bien hizo referencia al arsenal nuclear que Rusia conserva, hoy anuncia que ha conversado con el presidente ucraniano, Poroshenko, y que cree que Kiev y los separatistas pueden llegar a un acuerdo.

Es probable. El ejército ucraniano ha sufrido graves contrastes. Y, sea cual sea la participación de las fuerzas armadas rusas en los combates, el resultado es que esto calma, en lo inmediato, cualquier temor fundado de Rusia por su seguridad. Ha quedado claro que Ucrania, sin mucho mayor apoyo de Occidente que el que se ha mostrado dispuesto a darle, no es una amenaza militar.

Entonces ¿la guerra abierta quedará confinada a la zona entre el Mediterráneo Oriental y la frontera occidental de Irán? Es lo más probable, por ahora. Pero hay factores inquietantes en el forcejeo de las naciones por sus intereses y su seguridad, y una reacción que se nota en la escena política estadounidense de malestar con lo que perciben como su impotencia para imponer sus objetivos fuera de sus fronteras.

En resumen: el mundo actual no es el que estaba amenazado y contenido por el enfrentamiento de las dos Grandes Potencias nucleares, EE.UU. y la URSS después de 1945, ni tampoco el de la breve hegemonía única norteamericana después de 1989. “Hay un gran desorden bajo el cielo”, en la apropiada frase china, y Argentina debe fortalecer sus lazos diplomáticos y militares con la América del Sur, la Zona de Paz que ha contribuido a construir en los últimos 30 años.

El compromiso emocional con la Patria Grande puede ser mayor o menor, como la vocación por la alianza con Brasil. Pero son las opciones que tenemos. El resto son fantasías ideológicas.

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7 Responses to La otra guerra en curso: Ucrania

  1. He leído estos últimos días un sin fin de comentarios sobre la situación internacional, en especial el levante y Ucrania. Me llama la atención que desde el sur del mundo pocos están preocupados por el re acomodamiento de las potencias. Estados Unidos en aparente retroceso y Rusia en aparente avance. Actualmente no es necesaria otra guerra fría, las potencias ex occidentales y orientales pelean por personeros no identificados plenamente como este ejército fanático musulmán que surgió de la nada del desierto o los autodenominados grupos insurgentes pro rusos que combaten al gobierno impuesto por un golpe de estado en Ucrania. Obama parece un arbitro al que se le escapó la pelota y el mundo que antes se quejaba que Estados Unidos se metía en todo, ahora se queja de que no se mete. Todo está poco claro. Lo mas claro es que no funcionan las analogías que gustan tanto a los medios de prensa que informan sobre estos panoramas internacionales. Ni Obama es Churchill, ni Putin es Hitler y el mundo sigue andando pero como diría Piazzola, a contramano.-

    • guillermo dice:

      Disculpame, pero vivo en Londres. Por eso seguí, mientras duró (un mes) la espantosa muerte de Alexander Litvinenko. No porque lo conociera, pero era tema diario en las noticias mientras pasaba, y mi hija es médica en el hospital donde murió. Por tests de radiacion posteriores en el hotel donde fue envenenado, es mas que obvio que quien lo hizo fue el equivalente putinista de Kunkel.

      Que yo sepa, Obama no ha mandado a nadie a envenenar con polonio a quien le molesta. Putin sí, o asesinar periodistas en Rusia, muchos casos. Si Obama lo hace, es lo suficientemente piola como para importarle no parecer un asesino, y no dejar rastro.

      Antes de que me salgas con Guantanamo, te recuerdo que Obama no lo creó, lo heredó. Como la mejor presidente/a de la historia argentina heredó el problema del default y los buitres. Espero que coincidamos en que Obama no resolvió ese tema mejor que la mejor etc.

      Putin no tiene ningún problema en hacer lo que sea, sin molestarse en disimular. Es vergonzoso ponerlo en el mismo nivel que Obama, por mas realpolitik que quieras.

      • victorlustig dice:

        mezclar a Kunkel ( a quien no conozco, tampoco formo parte) con esto, que tiene que ver!
        y, pontificar de Obama desde el lugar donde Maggie dijo no recibo terroristas salvo que sean 1ros ministros?
        realpolitik, solo eso
        no estoy de acuerdo con lo de Litvinenko BTW

      • guillermo dice:

        Litvinenko se sintio mal despues de tomar te en el hotel en Grosvenor Square con un ruso cuyo nombre no recuerdo pero es facil de buscar en Internet, que es un incondicional de Putin en la Duma, como Kunkel lo es de los Kirchner en el Congreso.

        Dado que en la habitacion del ruso en el hotel quedaron trazas registables del polonio usado (que no es letal si no lo ingerís), si tenés mejor explicación de como fue envenenado Litvinenko, encantado de escucharla.

  2. Mariano T. dice:

    Viendo el mapa queda algo claro: Sin Crimea, los rusos en el resto de Ucrania quedan en minoría y b con poco peso electoral

  3. A pesar de la globalización, el territorio sigue teniendo su importancia, y algunos siguen con la vieja idea de “clavar una pica en Flandes”:
    http://www.lanacion.com.ar/1723908-polemica-por-una-estacion-espacial-de-china-en-el-sur

  4. guillermo dice:

    Mariano T, se me ocurre que eso no va a hacer menor el entusiasmo de Putin por el resto de Ucrania. Siempre ha sido el granero de Rusia, particularmente porque casi todos los grandes centros urbanos de Rusia estan mucho mas cerca de Ucrania que del resto del pais. Cuanto mas barata la comida, mas queda para el Iphone. O el Rostov, o como se llame la copia rusa que debe existir.

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