China: ¿nuestra nueva Inglaterra?

Cristina Fernández y Xi Jinping

Poner un signo de pregunta en el título suele ser una técnica tramposa en comunicación. A veces la uso (nadie dice que soy perfecto), pero en este caso refleja exactamente lo que creo es la realidad: las relaciones comerciales con la República Popular China han sido muy convenientes para nuestro país – también para ella, naturalmente; su profundización, que está en marcha, es probable que nos beneficie aún más: un mercado gigantesco, en crecimiento previsible, para nuestras exportaciones agropecuarias y mineras – que son las que nos dan recursos para políticas sociales y educativas -, una fuente alternativa de financiación, y de inversiones. En especial en transportes, una infraestructura vital para un país moderno, que Argentina necesita mejorar. Por supuesto, el futuro siempre es incierto, pero no existe fuera del continente suramericano otro vínculo estratégico que reúna ventajas actuales y potenciales como éste. Nuestro gobierno, y los empresarios – que hoy están de acuerdo en pocas otras cosas – coinciden en verlo así.

Para la otra parte, China, también hay una conveniencia estratégica: podemos ser – ya somos – un proveedor confiable, sólo comparable a Brasil. Los países africanos son inestables, sus técnicas agrarias y extractivas todavía son rudimentarias, y sujetas a turbulencias políticas; y  el otro gran productor de alimentos, EE.UU., … bueno, es concebible que en un futuro se presenten dificultades diplomáticas que pongan en riesgo el abastecimiento.

El punto es que algo parecido podría haberse dicho, sin variar una coma en relación a nosotros, sobre nuestras relaciones comerciales con Inglaterra hace 150 años, en 1864, por ejemplo. Y las halagüeñas promesas que se hicieron los gobernantes en ese tiempo resultaron reales. Los beneficios del comercio con el Reino Unido, además de beneficiar a una oligarquía riquísima, permitieron crear un Estado moderno, un ejército profesional, una escolarización primaria (la ley 1420) y una salud pública del Primer Mundo… de esa época. Al mismo tiempo, el consenso de muchos pensadores argentinos, al que adhiero, es que distorsionaron el desarrollo nacional, y crearon una red de intereses y una dependencia cultural en la mayor parte de nuestras clases dirigentes. Cuando el mundo cambió – y siempre cambia – Argentina encontró muy difícil elaborar un nuevo camino de desarrollo y, sobre todo, la cohesión nacional para emprenderlo con éxito. Si todavía hoy, la nostalgia de esa “Arabia Saudita de las vacas y el trigo” que fue la Argentina de 1910 – que nadie vivo hoy conoció – perdura en la imaginación de muchos argentinos y les impide apreciar con realismo las probabilidades y los riesgos del presente.

¿Puede volver a suceder? Creo que la pregunta es válida. Eso sí, para tener una chance de contestarla, hay que despejar dos mitos… ingenuos: 1) que la visita de estos días del Presidente Xi Jinping y los acuerdos firmados en esta oportunidad representan en alguna forma un punto de inflexión; y 2) que la decisión descansa, desde el lado argentino, principalmente en este gobierno que encabeza Cristina Fernández de Kirchner.

No es mi intención minimizar la importancia de esa visita (la versión de la agencia china Xinhua es la más cuidadosa; la recomiendo), y de la Asociación Estratégica Integral que se ha firmado. Son gestos, y en política y sobre todo en diplomacia los gestos tienen significado; este acuerdo, entre otras cosas, indica que China coloca su relación con Argentina en el mismo nivel que con Brasil. Los convenios económicos puntuales también son muy importantes. Pero nada de esto tendrá realización o consecuencias inmediatas. Y por inmediata me refiero a los próximos dos años. Los emprendimientos en que participa el Estado chino, en general, todos los emprendimientos de envergadura en el mundo moderno, se desarrollan en plazos más largos. Los que se preocupan – como corresponde – por las condiciones de los créditos, deberán tomar en cuenta que los compromisos serán muy paulatinos.

El hecho, obvio, en que quiero hacer hincapié es que en 2014 se cumplen diez años del establecimiento de la Asociación Estratégica entre China y Argentina. En ese marco, la República Popular ya es el segundo socio comercial de la Argentina (y el principal del primero nuestro, Brasil). Su presencia a través de empresas es cada vez más significativa. Están en casi todos los sectores claves: con Nidera y Noble en la exportación de granos, con PAE y Oxxy en el petróleo, en la explotación de hierro en Río Negro con Hipasam y en el sector financiero con los bancos ICBC y HSBC (sugiero leer este posteo, si no lo han hecho ya). En Argentina ya hay unas veinte empresas chinas (el embajador chino nos recomendaba hace poco que, para equilibrar la balanza, era necesario que nuestros empresarios sean más agresivos, como los suyos) y unos cien mil ciudadanos de ese país. El comercio bilateral ha crecido mucho y también cambiado de composición. Si antes se importaban productos de consumo, desde textiles a juguetes, hoy el grueso de lo que se trae son piezas para el armado de electrónicos, autos y motos, además de maquinaria.

En resumen, todo esto es parte de un proceso de décadas, en el que la Argentina está embarcada, así como la mayor parte de la América del Sur. ¿Cuál creen que es la motivación principal de la Alianza del Pacífico, sino el acceso al mercado chino, y del Este de Asia en general? Y esto dispone de ese segundo mito: que la responsabilidad para encauzar este proceso descansa exclusivamente en el gobierno actual.

Los medios oficialistas han dado la debida repercusión a esta visita y han aprovechado la oportunidad para informar sobre las relaciones con China, naturalmente. Y Luis Bruschtein las defiende, en el marco de la lucha contra los fondos buitres. Pero lo mismo han hecho los medios opositores. Clarín daba buenos consejos, debo decirlo, en China y Argentina: oportunidades y desafíos de una relación desigual, pero este sábado, en un suplemento especial con motivo de la presencia de Xi, Jorge Castro la embarraba “Sería conveniente iniciar de inmediato las negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre China y el Mercosur“. Cruz diablo! diría un paisano; no le aconsejo visitar San Pablo con esa propuesta. Ni a la UIA.

En cuanto a La Nación, ha publicado notas tan sorprendentes – para muchos de sus lectores – como esta entrevista al Presidente de China, donde Xi se muestra entusiasta y hasta emotivo con la relación con nuestro país, o este otro del Director de la agencia Xinhua, Li Conjung, que le llamó la atención al colega bloguero Baleno por su lenguaje… militante, no el habitual en nuestros “diarios serios”.

Pero, al contrario que a Baleno, esto no me sugiere que esos medios estén forzados a adaptarse a un nuevo mundo. Más simple, creo que, buenos indicadores de la actitud del empresariado argentino, y del internacional con intereses aquí, ven el desarrollo del intercambio y las relaciones con China como algo inevitable, y rico en oportunidades. Nuestros empresarios no serán, en general, tan entusiastas como don Franco Macri, o tan disciplinados como los chinos, pero no comen vidrio.

Hay algo aún más evidente: ninguna de las fuerzas políticas con posibilidades, aún pequeñas, de llegar al gobierno o influir en políticas estratégicas muestra la menor indicación que está dispuesta a modificar las realidades económicas que nos empujan en esta dirección. La cuestión vital para los argentinos, entonces, será determinar cuál es la que está en mejores condiciones de encauzar este proceso, y defender mejor nuestros intereses.

Pero primero debemos debatir, en forma realista, cuál es la forma de hacerlo. Quiero ofrecer algunas ideas, por lo que puedan valer. Pero se ha hecho muy tarde, y debo dormir. Se los sigo luego

(Continuará)

 

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12 Responses to China: ¿nuestra nueva Inglaterra?

  1. Norberto dice:

    Creo que la mejor visión sobre el tema, que ademas conoce por bastante cercanía, es la Macri, que no es Mauricio sino el que por ser viejo y pirata, sabe por pirata pero mas por viejo, cuando dijo que la relación con los USA y el UK siempre se entendió, y entendieron ellos, como de súbditos, mientras que con China la misma actualmente es de socios, y en mi opinión, con políticas adecuadas podemos mantener ese nivel, tanto como lo mantiene Australia.
    Por otra parte la ventaja que Nidera y Noble sean propiedad del gobierno chino, con los acuerdos de intercambio de información existentes y perfectibles, nos permitirá un mayor control del contrabando y la evasión, costumbre ancestral de nuestros esforzados, para este tema, productores y comercializadores de granos, si es que se puede llamar productores a los rentistas que lo único que hacen es esperar el alquile de sus campos, chicos o grandes, sentados en la confitería del pueblo o de Avda, Santa Fe según corresponda a su nivel de ingresos.
    Nunca menos y abrazos

  2. ana dice:

    Nosotros precedimos a NIXON en acuerdos comerciales por venta de cereales a la entonses CHINA DE MAO.
    Una de las estrategias del gobierno de ILLIA era el comercio con paises de POBLACION CRECIENTE ,como CHINA ,IRAN etc etc.
    El criterio no era la DEPENDENCIA como se llegó en el caso de nuestras respectivas dependencias de INGLATERRA y de EE UU ,sino la venta de productos no solo agrarios sino también manufacturas ,pués viajaron molineros e industriales alimenticios en esos tiempos ,a paises de población de gran crecimiento.
    Eso incluso ha estado relacionado a los acuerdos con IRAN ,en mi provincia hubo mucho problemas con los arroceros por el distanciamiento con IRAN.

  3. ana dice:

    A cualquier país del mundo que invierta hay que exigirle que parte de esa inversión se traduzca en industrialización en este país con mano de obra argentina.

  4. En el texto faltó incluir un par de informaciones:
    — Hora y lugar del velatorio de Raúl Scalabrini Ortiz.
    — Hora y lugar en el que se llevará a cabo la quema de sus libros, especialmente “Historia de los ferrocarriles argentinos” y “Política Británica en el Río de la Plata”.

    • Abel B. dice:

      Nada de eso, Daio. Se está trabajando en la secuela “Política china en la América del Sur”. Y está más vigente que nunca su famosa afirmación “No se trata de optar entre el general Perón y el arcángel San Miguel. Se trata de optar entre el general Perón y Federico Pinedo”.

      • Abel, usted sabe bien que algunos estudiosos consideran a Federico Pinedo como un precursor de las políticas económicas del general, o sea que la opción no sería tan grande.
        Nota bene:
        Entre los libros a “quemar” obvié incluir el tomo IV de la obra de Jorge Abelardo Ramos, Revolución y contrarrevolución en la Argentina: El sexto dominio.

  5. Gerardo González dice:

    La historia camina por senderos pequeños hasta que estalla en una Gran Creación.
    Estas decisiones de enorme importancia de China sobre la Argentina llevó a Abel a preguntar si el Imperio del Centro no será una segunda Inglaterra.
    En primer lugar recuerdo la máxima de Winston Churchill sobre las comparaciones históricas, que confunden mas que aclaran. 1890 era, fue, otro mundo. Los cambios son mas que las permanencias.
    Es preferible opinar sobre el mundo actual y sus futuribles.
    Claro que la comparación atrae: China compra agrícolas y exporta todo lo demás, desde usinas eléctricas hasta edulcorantes. De seguir así, China será el mayor cliente comercial nacional en muchos países. De importación y exportación. Es una cosa de simple lógica formal que se compre y venda en yuanes, o pesos argentinos compensables en yuanes. Esto es de la época de David Ricardo y Carlos Marx.
    Me obligan a cerrar este comentario, pero lo seguiré.

  6. ABEL: No puedo evitarlo: siempre que se menea este asunto de la relación con China me viene a la mente una historieta en particular de la tira de Mafalda (pido perdón si no la reproduzco con exactitud; es sólo un recuerdo):
    Mafalda tiene insomnio, algo la preocupa. Despierta al papá, le pregunta: “¿Que China está en las antípodas quiere decir que cuando allá es de día aquí es de noche?”. El papá, aún medio dormido le contesta que sí. Y Mafalda pregunta otra vez: “¿Entonces eso quiere decir que mientras nosotros dormimos los chinos están trabajando?”. En el último cuadrito de la historieta se ve que quien se queda ahora con insomnio es el papá.
    Eddie

  7. […] todo lo dicho en la  primera parte de este posteo – y por lo que vemos en nuestro país, en Brasil, Paraguay y Bolivia – parece evidente […]

  8. […] práctico, inmediato – estaban de acuerdo aún los muchos comentaristas de los dos posteos, éste y éste, que dediqué recién a los vinculos entre nuestros dos países – no podemos imitar […]

  9. […] El mapa que encabeza este posteo merece atención – y no sólo por el lugar dominante que ahí le concede a China, dicho sea de paso: Cada país está dibujado con los colores de la bandera de otro país, aquél del que importa más mercaderías. Cliqueen encima para ampliarlo, otra vez para ampliarlo más, y mírenlo con cuidado. Nos dice más sobre la economía global y sus interrelaciones que cuarenta artículos periodísticos. Y pone en un contexto global las preocupaciones que analicé en China: ¿nuestra nueva Inglaterra?. […]

  10. […] el blog hablamos sobre eso en muchas ocasiones, por supuesto. Me animo a recomendar, todavía, la 1° y la 2° parte de China: ¿nuestra nueva Inglaterra?, que subí durante el gobierno anterior. Pero […]

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