Encuentro de la militancia con la realpolitik

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Esto es una reflexión, breve. No voy a hacer la crónica del acto de este domingo 27 que hizo Unidos y Organizados en el Mercado Central. No estuve. Como acto de militantes que fue, corresponde que la haga uno de ellos, como la de Rodrigo Lugones, bien escrita e inspiradora,  en la Paco Urondo. Si quieren, para equilibrar, una mirada opositora, la proporciona, con un análisis amplio, Laura Di Marco en La Nación. Y para una visión detallada, y algo filosa para un medio cripto K, Pablo Ibáñez en Ámbito.

Sí me parece justo que diga que fue un hecho político importante: muestra que el kirchnerismo conserva una capacidad propia de movilizar muchos jóvenes, por separado de los aparatos territoriales de los intendentes y los sindicatos. Los números… hay versiones para todos los gustos, pero aún las más mezquinas deben tomar en cuenta que el acto era un domingo, que los llamados empezaron el martes, y que hubo agrupaciones locales K – me consta – que no fueron porque no hubo un reclamo muy visible y habían tenido actividades viernes y sábado. Sí, el kirchnerismo tiene militantes.

Pero eso ya se sabía. El dato más importante del acto es, se me ocurre, lo que no sucedió. Un par de días antes, conversando con compañeros, manifesté mi preocupación por un riesgo que me parecía evidente: Para los militantes era la ocasión de confirmar una identidad, refirmar el liderazgo de Cristina, y taponar especulaciones sobre candidaturas que sienten apresuradas (lo dije en el posteo que subí ese día). E iban a estar presentes y visibles precandidatos que ya están en campaña. O aprontándonse para hacerla; y que no creen que les sobra un sólo día para instalarse, por Dios!

Pensaba particularmente en Scioli, el más visible, la candidatura más conflictiva para una parte de esa militancia. Una silbatina aislada, hasta una interpelación mal manejada por el gobernador podía ensombrecer el acto y el clima posterior. Además, había otros precandidatos más o menos explícitos presentes, y algunos que faltaron.

Bueno, mi inquietud resultó infundada. No hubo problemas, o no se notaron, que es lo mismo. Existió la disciplina que no necesita de restricciones formales para que sea aceptada, hubo un buen manejo político. Los que leen mi blog saben que pienso que, para la maduración del peronismo como fuerza política, es necesaria la existencia de corrientes internas sólidas, más allá de quién ejerza el gobierno en algún momento. Y que, por supuesto, el kirchnerismo debe ser una de ellas, no la única. Después del acto, tengo un motivo más para ser optimista.

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