Dilma, Cristina y el futuro

cristina dilma

La lectura de una nota de Juan Arias, de El País, que hoy reproduce La Nación, sobre «las guerras que le estallaron a Rousseff«, me disparó algunas reflexiones. Como ustedes ya saben, pienso que Brasil y su escenario político son temas muy importantes para los argentinos. Pero lo que me interesó de ese texto bastante convencional – crítico, of course – y de un posteo reciente sobre los ataques a Dilma que publicaron los colegas de Artepolítica, jóvenes intelectuales K – a favor, también of course – es que me hizo resonar algunos ecos locales.

Es muy evidente que las realidades política y social de Brasil son muy distintas de las de Argentina. Y que el PT es, en su historia y dinámica, muy distinto del peronismo y de su expresión actual, el kirchnerismo. Pero que hay ecos, hay ecos. Y – uno es argentino, y suramericano – quiero hacer una recomendación, por lo que valga.

Dice Juan Arias: «El gobierno de Dilma Rousseff entró en los cinco meses previos a las elecciones presidenciales en un infierno con varias guerras que le estallaron al mismo tiempo … conflictos difíciles de gestionar que han hecho que una presidenta que tuvo más de un 80% de popularidad resbale hasta un 37%, según Ibope.

Una de estas guerras es la que libra contra una economía que patina y una inflación que en mayo habrá superado por primera vez el límite programado por el gobierno de 6,5 %, algo que sabe a derrota psicológica. También es grave la guerra en curso de Petrobras, una empresa modelo de Brasil, zarandeada por una serie de presuntos escándalos de corrupción, con uno de sus máximos directivos en la cárcel y otro destituido, ambos del partido de Rousseff.

… No menos grave para Dilma es la guerra subterránea entre sus principales aliados en el Congreso. Al olor de la debilidad del gobierno, algunos de los líderes dejan entrever que están preparados para abandonar el barco y subirse al del un nuevo posible ganador.

A todo esto se añade otra guerra: la del descontento ciudadano por las deficiencias en educación, sanidad y orden público, y por la corrupción. La mayoría (el 73%) pide, por primera vez, un cambio de rumbo de la política … La presidenta está aún en ventaja frente a otros candidatos, y cuenta con el apoyo del mayor recaudador de votos del país, Lula. ¿Le bastará eso a Rousseff?»  (completo aquí)

Analiza el politólogo Marcus Ianoni en el diario Jornal do Brasil y traducen en Artepolítica: «… Todo proceso de desarrollo se apoya en coaliciones … En el Brasil de hoy , después de dos décadas perdidas (1980 y 1990), la crisis de las políticas neoliberales – implementadas como alternativa al desarrollismo nacional en bancarrota – y la existencia de PT, de la CUT y de otras organizaciones populares y partidos como MST, UNE, PCdoB, etc, presentes en la escena política desde el retorno a la democracia, ensayaron la victoria de Lula y el cambio en la relación de fuerzas.

Las políticas del gobierno, no sin dificultades y contradicciones, comenzaron a perseguir a la inversión en capital productivo, la generación de empleo e ingresos, y la lucha contra las desigualdades y la exclusión social, este último a través de una amplia gama de políticas, tales como el aumento del salario mínimo, Bolsa Familia, RALLY, PROUNI, Mi Casa Mi vida, Luz para Todos, Territorios de la Ciudadanía, más médicos, Pronatec y así sucesivamente. De hecho, Lula y Dilma implementaron políticas de reforma, con base en una coalición entre el capital productivo y el trabajo asalariado. Pero a la reforma se oponen a las fuerzas de la contra-reforma.

… (¿Cuáles son?) En primer lugar, son los rentistas que invierten en activos financieros, incluyendo (pero no sólo) los bonos del gobierno, que están indexados a la tasa de interés preferencial, la Selic. Si en los años de Cardoso la tasa Selic promedio fue superior al 20% , se redujo al 15 % en los años de Lula y el 10% con Dilma. Es decir, en el balance de situación, la especulación con el Tesoro Nacional perdió terreno, aunque todavía es muy fuerte, ya que, a pesar de la crisis que el neoliberalismo ha provocado en 2008 en la economía internacional, los intereses de la financiarización todavía tienen bases estructurales en el capitalismo nacional y mundial, debido principalmente a la globalización financiera.

Las acciones de Dilma buscando implementar gradualmente una política macroeconómica más favorable al social-desarrollismo, empezando por un mayor alineamiento del Banco Central con los objetivos de generación de empleo y salarios, aunque sin dejar de lado el control de la inflación, movilizan la ira de los rentistas y sus aliados en los medios de comunicación y en los estratos de la clase media ideológicamente aferrados a las ideas neoliberales e individualistas.

Además de los rentistas , los medios y estratos neoliberales de las clases medias, ¿quién más compone la coalición de la Contrarreforma? Los grupos financieros que intermedian la riqueza de los rentistas, es decir, las instituciones financieras que siguen apostando por el camino del dinero fácil, con recursos del erario público, empezando por los grandes bancos. Lula y Dilma no pudieron poner fin a la financiarización, porque es un fenómeno estructural del capitalismo.

… No por razones contra- reformista, sino por las aspiraciones socialistas de corto plazo y no sostenible , los izquierdistas critican Dilma. Ellos quieren más y más (¿y quién no?) y desprecian lo que se ha hecho ...».  (completo aquí)

La coyuntura política en Brasil y Argentina tiene también alguna resonancia curiosa: Allí, este 5 de octubre, un año antes que entre nosotros, se decidirá la continuidad, o no, del proyecto del PT. Lo que puedo estimar ahora es que Dilma, habiendo recuperado en parte su popularidad a partir de un liderazgo firme, obtendrá su reelección sin mucha dificultad. Faltan cinco meses, eso sí.

Pero no voy a hablar sobre la coyuntura brasileña, en la que no soy experto y donde las diferencias con nuestra situación son muy grandes. Como insinué arriba, mi interés es en lo que encuentro parecido, los discursos de ambos oficialismos. Porque Ianoni hace un análisis del proceso que llevaron adelante los gobiernos del PT, en el que aplica algunas conceptos marxistas, pero deja de lado rápido uno, fundamental, que menciona al comienzo: «Todo proceso de desarrollo se apoya en coaliciones«. Hubo, hay una coalición que apoya a las gestiones de Lula y de Dilma, tanto como hay una coalición que procura su fracaso. Gana, siempre es así, la coalición más fuerte y que está mejor conducida.

Mi punto es que, en el caso argentino, entre otras cosas nos falta definir la coalición que necesitamos construir o reconstruir para apoyar las etapas pendientes de un proceso de desarrollo.

En ese texto de Ianoni, encuentro además lo que a menudo cuestiono en el discurso kirchnerista: hay una lista de todas las cosas Buenas que se hicieron, y una denuncia encendida y detallada de los Malos que se oponen. Ningún problema con eso: es parte de cualquier discurso eficaz. Pero el énfasis debería estar, y no está, en lo que falta por hacer.

Porque el pueblo – todos los segmentados sectores que lo forman – ya sabe cómo estaba hace algunos años y, sobre todo, cómo está ahora. Puede fastidiarle que le insistan en lo agradecido que debe estar a quiénes gobiernan. Porque no nota que los gobernantes y funcionarios la estén pasando mal, en conjunto. Las mayorías, y algunas minorías también, están más interesadas en que les digan cómo van a estar en adelante, y qué piensan hacer para resolverles los problemas que tienen.

Se me ocurrió este posteo, además de mi interés en el tema Brasil, claro, porque hoy habrá una reunión de la militancia kirchnerista en el Mercado Central. Da la impresión que además de la intención, legitima, de marcar una fecha identitaria, se quiere recordar las conquistas logradas, refirmar un liderazgo, y taponar especulaciones que se sienten apresuradas. También es legítimo, cómo no, pero sería un grave error olvidar la dimensión del futuro. Esa es la decisiva.

2 Responses to Dilma, Cristina y el futuro

  1. Politico Aficionado dice:

    Mas allá de las diferencias, que obviamente las hay, es mucho lo que hay en común con Brasil. Especialmente a partir de la idea de forjar un camino de unidad en la Región.

    Tambien nos hermana la oposición despiadada de los medios de comunicación, escenario que se repite, mutatis mutandis, en Bolivia, Ecuador y Venezuela.

    Tengo una pequeña diferencia en un planteo que Ud hace, en referencia a nuestra política local, cuando señala que»… el énfasis debería estar, y no está, en lo que falta por hacer».

    Sin pertenecer a ningún cenáculo del gobierno le podría tirar algunos títulos como:
    1. Avanzar hacia el autoabastecimiento energético.
    2. Impulsar la creación de industrias que sustituyan importaciones.
    3. Impulsar el aumento de exportaciones con mayor valor agregado.

    Y creo que Ud o yo podríamos agregar una docena de títulos mas, que como peronistas sabemos que están en el pensamiento de Cristina, y que supongo enunciará el candidato a sucederla, que surja de las PASO.

    Sin embargo, posiblemente teniendo en cuenta la virulencia y poder de fuegode la oposición, los K han preferido privilegiar el elemento sorpresa en muchos de sus proyectos y recién comentarlos a la hora de hacer un balance de lo realizado. No me parece tan mala idea.

    El creador de nuestro Movimiento sostenía que Mejor que decir es hacer.

  2. […] en la economía no hay recetas milagrosas. Hay herramientas, que por sí mismas no garantizan nada. Como vimos hace poco, en Brasil eligieron un camino diferente, y sus problemas son muy similares a los nuestros. El […]

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