Ucrania: la postura de Argentina, la de Kissinger

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(También podría mencionar la de Clarín, pero ahí es un problema de incompetencia, nomás. Más adelante les explico).

Los posteos que subí sobre Ucrania (ver en el Buscador) están entre los más visitados de los últimos tiempos. Está claro que es un tema que nos mueve. Y es natural, porque estamos entre los países del mundo con mayor población de origen ucraniano. También fueron muy comentados, aunque, con alguna excepción, los que participaron forman parte del elenco de opinadores tradicionales del blog de Abel.

Como era de esperar – porque los argentinos todavía tendemos a ver la política internacional como un deporte de espectáculo – la mayoría de las opiniones, aún algunas bien informadas, defendían valores o se indignaban en el marco de uno de dos Relatos opuestos. Que tienen en común que, al margen de la situación particular, dividen al mundo en dos bandos: los Malos, que avasallan a los pueblos, y los Buenos, donde ¡por supuesto! estamos nosotros. Como hinchada, eh. Tampoco la pavada.

Afortunadamente, el gobierno argentino – de  cuya Cancillería no soy admirador – ha sido discreto y prudente en este tema. Hasta ahora, la única voz oficial que ha hablado sobre el asunto es la del ministro Timerman, que se reunió ayer con el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon; el Presidente del Consejo de Seguridad, Jean Asselborn; y la Representante Permanente de los Estados Unidos y miembro del gabinete del Presidente Barack Obama, Samantha Power (no en orden de importancia).

En las tres reuniones, “reafirmó la necesidad de garantizar el respeto irrestricto a la paz, los derechos humanos y la integridad territorial, así como la protección de las minorías étnicas y religiosas, tal como lo estipula la Carta de las Naciones Unidas. El Canciller argentino expresó, además, la posición argentina contra la injerencia externa por medios militares, económicos o políticos en los asuntos internos de países soberanos“.

En particular, corresponde señalar que un país que está entre los diez más extensos del mundo, con relativamente poca población y fuerzas armadas débiles, debe ser fanático del principio de la integridad territorial. Eso sí, como los principios se sostienen mejor cuando hay un mínimo de fuerza detrás, insisto en que el fortalecimiento del Consejo de Defensa Suramericano es una necesidad imperiosa.

En cuanto a Henry Kissinger, siempre dije que era el estadista más lúcido entre los que han sido imputados recientemente por crímenes de guerra. Y aunque algunas de sus ofensas más notorias en este rubro han sido en nuestra América del Sur… su análisis de esta coyuntura internacional me parece muy inteligente. Lo comparto con ustedes:

La discusión pública sobre Ucrania (dentro de los EE.UU.) gira en torno a la confrontación únicamente. Pero ¿sabemos hacia dónde vamos? En mi vida he visto cuatro guerras, que comenzaron con gran entusiasmo y apoyo público. No sabíamos cómo terminarlas a todas ellas y de tres nos retiramos de forma unilateral. La prueba de la política es ver de qué forma termina una guerra, no cómo comienza.

Con demasiada frecuencia, el tema Ucrania es planteado como un momento decisivo que consiste en ver si Ucrania se suma al Este o al Oeste. Pero si Ucrania desea sobrevivir y prosperar, no debe ser la avanzada de una parte contra la del otro. Debería funcionar como un puente entre ambas.

Rusia debe aceptar que tratar de forzar a Ucrania a un status de satélite, y volver a mover las fronteras de Rusia, condenaría a Moscú a repetir su historia de ciclos autocumplidos de presiones recíprocas con Europa y Estados Unidos.

Occidente debe entender que para Rusia Ucrania nunca puede ser un mero país extranjero. La historia rusa comenzó en lo que se llamaba el Rus de Kiev. La religión rusa se propagó desde allí. Ucrania fue parte de Rusia durante siglos y sus historias estaban ligadas desde antes. Algunas de las batallas más importantes por la libertad rusa, empezando por la de Poltava en 1709, se libraron en suelo ucraniano. La flota rusa del Mar Negro – con la que Rusia proyecta su poderío en el Mediterráneo – tiene su base en Sevastopol, Crimea. Hasta disidentes muy renombrados como Aleksandr Solzhenitsyn y Joseph Brodsky insistían que Ucrania era parte integrante de la historia rusa y de Rusia, de hecho.

La Unión Europea debe reconocer que su demora burocrática y subordinación del elemento estratégico a la política interna al negociar la relación de Ucrania con Europa contribuyó a convertir una negociación en una crisis. La política exterior es el arte de establecer prioridades.

Los ucranianos son el elemento decisivo. Viven en un país con una compleja historia y una composición políglota. La parte occidental fue incorporada a la Unión Soviética en 1939, cuando Stalin y Hitler se dividieron el botín. Crimea, con una población que es rusa en un 60%, se volvió parte de Ucrania en 1954, cuando Nikita Kruschev la entregó como parte del festejo de los 300 años de un acuerdo ruso con los cosacos. La parte occidental es mayormente católica. La parte oriental rusa ortodoxa en su mayoría. El oeste habla ucraniano. El este, ruso mayormente. Cualquier intento de una parte de Ucrania para dominar a la otra – como ha sido la norma – conduciría a la larga a una guerra civil o fragmentación. Tratar a Ucrania como parte de una confrontación Este-Oeste hará desaparecer por décadas toda perspectiva para unir a Rusia y Occidente – Rusia y Europa en especial – en un sistema internacional de cooperación.

Ucrania es independiente desde hace nada más que 23 años. Y desde el siglo XIV ha estado bajo algún tipo de dominio extranjero. No sorprende entonces que sus dirigentes no hayan aprendido el arte del compromiso, y mucho menos de la perspectiva histórica. La política de la Ucrania post independencia demuestra claramente que la raíz del problema radica en los esfuerzos de los políticos ucranianos para imponer su voluntad en partes reacias del país, primero por parte de una facción, después por otra. Esa es la esencia del conflicto entre Viktor Yanukovich y su principal rival política, Julia Timoshenko. Representan a las dos alas de Ucrania y no quisieron compartir el poder. Una política norteamericana inteligente hacia Ucrania buscaría una forma para que los dos sectores del país cooperen entre sí. Debiéramos buscar la reconciliación, no el dominio de una facción.

Rusia y Occidente, y mucho menos las distintas facciones de Ucrania, no actuaron según este principio. Cada uno empeoró la situación. Rusia no estaría en condiciones de imponer una solución militar sin aislarse, en un momento en que muchas de sus fronteras ya son frágiles. Para Occidente, la demonización de Vladimir Putin no es una política. Es una coartada a su ausencia.

Putin debiera darse cuenta de que, al margen de sus reclamos, una política de imposiciones militares generaría otra Guerra Fría. Por su parte, Estados Unidos necesita evitar tratar a Rusia como un pervertido al que se le deben enseñar pacientemente reglas de conducta creadas por Washington. Putin es un estratega serio – según las premisas de la historia rusa. La comprensión de la psicología y valores norteamericanos no es su fuerte. Como tampoco lo fue la comprensión de la psicología e historia rusa para los políticos estadounidenses“.  (completo aquí)

El buen doctor K sigue en ese artículo con algunas recomendaciones concretas. Ese tipo de cosas, en la práctica, es lo menos importante. Las medidas salen de la mesa de negociaciones… cuando las partes que se sientan tienen claros sus objetivos y los de las otras partes. Pero confieso que me sorprendió cuando en el punto 2° dice “Ucrania debiera sumarse a la OTAN, una postura que asumí hace siete años, cuando surgió por última vez“. Está bien, H. K. ha cumplido 90 años, pero no había demostrado ningún indicio de senilidad… o de imprudencia.

Entonces fui al original, en el Washington Post. Y si, dice “Ucrania no debiera sumarse a la OTAN, una postura que asumí hace siete años, cuando surgió por última vez“.

Bueno, Clarín nunca se ha destacado por la precisión de sus noticias, ni por sus correctores de pruebas. La Nación le da cada vez menos espacio a la política internacional en su versión online, y Página 12 solamente publica las que un buen progre puede enterarse sin que sus convicciones se vean atacadas. Parte del ombliguismo argentino, supongo. Pero yo que el Ctdor. Magnetto, por un tiempo, no aceptaría brindis con extraños, ni dejaría que se me acercara un desconocido con paraguas enrollado. La FSB puede conservar algunas tradiciones de la KGB.

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20 Responses to Ucrania: la postura de Argentina, la de Kissinger

  1. CineBraille dice:

    Una de las cosas que dice siempre el verdadero K es que la búsqueda de la seguridad absoluta de un jugador provoca la inseguridad absoluta de los otros jugadores, a los cuales un rival absolutamente seguro sume en la impotencia absoluta. Por algo K admira a Metternich: su sistema mundial ideal es un arreglo multipolar de caballeros que se reconocen mutuamente sus intereses, no el predominio de una hiperpotencia ni una guerra fría de dos bloques.
    Por supuesto, ese arreglo multipolar ideal tiene sus consecuencias, que no son todas gratas, en especial para los estados pequeños, a los que se les pide firmar un contrato de adhesión sin poder discutir la letra chica, que es donde se detallan las zonas de influencia y los estados obligados a vasallaje.
    Le corrijo una nimiedad, aunque intuyo que el verdadero culpable es Clarín: Kievan Rus está en inglés, en español se usa Rus de Kiev.
    A veces pienso que si Roberto Noble se levantara de su tumba y viera lo que han hecho con su imperio en estos últimos años, se convertiría en zombi para comerles el cerebro a Magnetto, Aranda y compañía.
    Saludos

    • Abel B. dice:

      Tiene razón, Cine B. “Rus”, como creo que ya dijo Norberto aquí, son los primeros reinos que fundaron los nórdicos entre los pueblos eslavos. Y Kiev era la sede de su primer monarquía unificadora, la ciudad que hoy es capital de Ucrania. Ya lo corregí. Y sí, así estaba en la versión de Clarín, que copié sin fijarme. Abrazo

  2. EduA dice:

    Lo que plantea Kissinger es sensatísimo. Debería ser el norte para cada uno de los tres grandes actores en juego, que él bien analiza para cada uno en concreto.

    Y la postura de la Cancillería del régimen argentino, como bien decís, es prudente, adecuada para las circunstancias.

  3. Silvia Lucia dice:

    Ahora Kissinger es “nuestro hombre” JA!! lo tomamos como un analista fino, sensato, prudente, Acaso este hombre no tiene un
    pasado ominoso? . A pesar de sus años es un zorro, vaya qué zorro. Clarín también publica sus dichos hoy. Lo tenemos como
    guía? Pregunto. Saludos, Lucia de Montecastro

    • Abel B. dice:

      No, Lucía. Kissinger seguramente no es “nuestro”. Es de los Otros, en serio.

      Pero eso no quita que sea “un analista fino, sensato, prudente”. Así como de “nuestro lado”, tenemos unos cuantos delirantes.

      Por eso es mejor, como aconsejaba Don Vito Corleone, otro viejo zorro, escuchar atentamente a nuestros enemigos.

      Saludos

  4. casiopea dice:

    Huelgan las palabras. A Dios gracias, por una vez nuestro Canciller me ahorró una pataleta. Este es una asunto delicadísimo para todos los involucrados. Aunque Argentina es un actor sin importancia, lo que pase ahí puede afectarnos en nuestro reclamo por Malvinas y en otras cosas también, como ser la relación con la UE. Decir que hay que andar pisando huevos es poco.
    Me parece que ahora sólo queda esperar que Putin cometa un error. Hasta ahora no lo ha hecho, pero los imperios tienen esa manía de extralimitarse, rusos, yanquis o el que fuere. Si se engolosina, puede tener entre manos un problema mucho más serio que el que quiso solucionar para su país. Lo dije y lo repito, esta es para los libros de historia. Pase lo que pase, si quieren seguir existiendo como país soberano, los ucranianos se van a tener que asumir como un pueblo heterogéneo y tolerante, sanear su economía (que es un caos) y aprender que no se puede condenar la corrupción y la malicia de los “otros” mientras se ampara o se hace la vista gorda a la de los “propios”. Punto. No hay otra. Me impactó ver que cuando ingresaron a la dacha del presidente depuesto (de un lujo increíble), la gente no cometió vandalismos sino que entró a mirar y se fue. Ya sé que la plaza era zona de guerra, pero uno les desea lo mejor. A cruzar los dedos.

  5. Mariano T. dice:

    El problema de Kissinger es que jamás vio la política mundial desde el punto de vista de los principios . Ahora tampoco.
    Buen canciller para defender los intereses de su país.

  6. oti dice:

    Debo coincidir con Mariano T.

    Es o fue un sofista capaz de justificar las peores barbaridades.

    Lo que dice de empujar a Ucrania a la OTAN, que es lo esencial (todo lo demás es sofistería, es lo esencial. Pero no dice nada de cómo hace eso Occidente, qué estrategia y geopolítica usa. Y no vincula explícitamente los problemas internos de Ucrania con esa intención occidental. Por eso no dice nada del poder que han adquirido los nazis en el gobierno de facto. Porque ésta es la manifestación más palpable de la intervención occidental y de su objetivo de cambio de régimen por medio de la fuerza y el amedrentamiento.

    Espero, Abel, sinceramente, que si el día de mañana, hay en nuestro país, una revuelta que derroque al gobierno K, en forma ilegal, inconstitucional y avasallante, con apoyo de los grandes medios y representantes de los poderes del exterior, y, aunque cuente con la participación de una parte de la sociedad, asumas una posición de principios, y condenes abiertamente dicha revuelta CUALQUIERA SEA EL COMPONENTE DE APOYO SOCIAL QUE LA JUSTIFIQUE.

    Porque, si no pensamos así, estamos listos. Cualquier manipulación externa de sentimientos y expectativas políticas internas, por más legítimos que crean ser por parte de los protagonistas, puede terminar en cambios de régimen perjudiciales para los intereses de los argentinos.

    Hay que saber distinguir bien las cosas que son inevitables de los factores que que empujan para para que sean inevitables.

    • Abel B. dice:

      Oti:

      Ud. dice “Si hay en nuestro país una revuelta que… espero que asumas una posición…”. Oti, yo TENGO una posición, que creo se nota. En estos años, ha sido de apoyo a nuestro gobierno (lo que no priva de señalarle lo que pienso son sus macanas).

      Siempre, desde que me intereso en la política de mi país (los griegos tenían una palabra para los que no: “idiotas”), asumí una posición. Esa fue, es, el peronismo. Acepto, en principio, que a veces me pueda haber llevado a estar en el lado “equivocado” – el menos acertado para los intereses de mi país – pero hay una situación peor: la de no estar en ningún lado.

      O de creer que “asumir una posición” es de escribir o comentar en un blog apuntando con el dedito a los Malos de turno.

      Sus comentarios, Oti – todos, a lo largo de muchos posteos sobre temas muy distintos – se ubican perfectamente en lo que apunto al comienzo de éste: los argentinos que entienden la política internacional en “el marco de uno de dos Relatos opuestos. Que tienen en común que, al margen de la situación particular, dividen al mundo en dos bandos: los Malos, que avasallan a los pueblos, y los Buenos, donde ¡por supuesto! estamos nosotros. Como hinchada, eh”.

      Ud. está en el relato – como “hinchada”, claro; no lo veo ofreciéndose de voluntario para ir a Crimea – que lo ve a Putin como un Bueno, defensor del “verdadero” pueblo ucraniano (porque el otro, por definición, no existe en ese relato). Y si un Malo, como Kissinger, dice que EE.UU. debe respetar los intereses de Putin, no importa, porque los Malos son los Malos y los Buenos son los otros.

      No me interesa ser “hinchada”, fuera del fútbol. Pero puedo respetar a los compatriotas que se asumen como los que aguantan los trapos, sin cuestionar, de una postura política, dentro de su propio país. Los que lo hacen en política internacional… retomo esa palabra griega: son idiotas.

      Saludos

      • oti dice:

        ¿Por qué se enoja? Lo lleva a hacer suposiciones erróneas sobre lo que pienso e interpretaciones erradas sobre lo que planteo.

        Simplemente, en mi comentario, a partir del de Mariano T, apelo a que se asuma una posición de principio, (no meramente “una posición”) en caso de que esté en riesgo la institucionalidad en la argentina.

        Cómo se defiendan esos principios es otra cuestión. Cada uno los defenderá como pueda, en el terreno que pueda.

        Lo que pasa en Venezuela, Ucrania y lo que pueda llegar a pasar en otros tantos países, deben prevenirnos. Cuando el mar está movido, debemos tener mucha cautela, porque podemos naufragar o terminar en costas ajenas.

        No lo tome como algo personal. Simplemente hice hincapié, con cierta elocuencia, en esto que me preocupa. Si se convulsiona el ambiente político interno en nuestro país, debemos tener claro no hacerle el juego a intereses que no son los nuestros.

        Respecto a la posición que me atribuye, si lee atentamente mis comentarios, se dará cuenta que para nada tomo partido y justifico a uno de los bandos en pugna, tal como quiso atribuirme Mariano T. y, ahora, Ud. Solo caractericé que lo que hicieron los rusos fue una “reacción”, esperable ante una provocación. Esto no es tomar partido, sino caracterizar cómo y de qué naturaleza son los movimientos en un juego geopolítico.

        No tengo el menor interés en ir a luchar a eurasia, no es mi lucha, desde el punto de vista táctico. Confío en que la mayoría del pueblo ucraniano encuentre su camino para defender su soberanía e intereses.

        Si le presté atención a este asunto internacional, es por las implicancias que podría tener en nuestro país. Esta es mi preocupación.

        Mis motivaciones están muy lejos de las hinchadas, para uno u otro lado. Ud. sabe, por otros debates, que yo no considero a los países como colecciones aisladas de lo global, son parte de lo global y lo global se manifiesta en esas partes. Este es mi fundamento teórico. Eso es lo que me preocupa. Por más lejos que parezca Ucrania (en el sentido geográfico), está muy cerca nuestro en el sentido de que los poderes globales que se manifiestan allá, pueden manifestarse acá.

        Como Ud. puede apreciar, esto está muy lejos de señalar con el dedo a buenos y malos. Hay razones lógicas y de rigor teórico que yo mismo me autoimpongo.

        Mi lucha es acá en mi país.

        No se trata de buenos y malos, eso es forzar y simplificar demasiado mis argumentos, los que son un poco más complejos, aunque apunten a la simplicidad.

        Se trata de tener claro los principios, pero bien entendidos éstos.

        Si mi país Argentina, en el que nací hace casi medio siglo, es víctima de un juego geopolítico global con miras al cambio de régimen, e, independientemente de las apoyaturas internas que se movilicen, conciente o inconcientemente, con ese objetivo, yo estaré de la vereda contraria a eso, no porque me parezca genial este gobierno (lejos de eso, Ud. conoce mi posición en la blogósfera desde hace mucho), sino porque estaré en contra de que se violen los principios que nos defienden de la voracidad de intereses que no son los nuestros.

        Y, estoy seguro, Abel, que, si eso se pone en juego, y dada la experiencia de vida que Ud. tiene –y que logro, creo, captar en lo que reflejan sus posts- estaremos en la misma vereda, sin ninguna duda, a menos que el oportunismo político y las pasiones de la lucha política, hagan mella en nuestras conciencias. Espero que no.

        No se fije tanto en el estilo con el que expreso mis ideas, sino en éstas. Espero que ese estilo no lo haya ofendido, dando lugar a malos entendidos. Si es así le pido disculpas, porque este es su blog y no es para nada mi intención incomodarlo u ofenderlo. Creo que Ud. ya lo sabe, pero por las dudas lo aclaro.

        Por mi parte, su tono no me ofende (no es la primera vez), para nada. Creo comprender bastante bien las reacciones humanas.

        Saludos.

      • Mariano T. dice:

        Cua´l es el principio a defender? El que las potencias tienen derecho a intervenir militarmente en sus vecinos por problemas internos de éstos?

  7. […] de Crimea una situación especial, su tono es razonable y plantea diversas opciones. Bueno, como las opiniones de Kissinger muestran, los jugadores con poder son mucho menos pasionales que los que no lo tienen, y sus […]

  8. Pablo Hirst dice:

    Recomiento este artículo escrito por un argentino que conoce muy bien el mundo:
    http://www.lavoz.com.ar/temas/ucrania-entre-rusia-y-occidente

  9. Gabriel dice:

    Excelente ectracto de lo que Kissinger postula. A pesar de que se lo podría calificar de un halcón, al menos sobre Ucrania demuestra una gran sensatez. Lo que manifiesta podría asemejarse al término de ´´finlandización´´, que se aplicaba durante la época de la guerra fria. Cuando un estado debía convivir con la URSS y con Occidente al mismo tiempo. Finlandia lo hizo muy bien, siendo un país que se independizzó del Imperio Ruso cuando terminá la primera guerra mundial, justo un año después de la revolución de octubre ( en el medio tuvo una guerra civil entre comunistas y anti comunistas), fue ocupada por los sovieticos, que le quitaron gran parte de su territorio ( la Carelia y su salida al Mar Blanco). Sin embargo fue un ejemplo de convivencia pacífica, manteniendo su neutralidad y distancia respecto de Moscú, pero orientado gran parte de sus exportaciones hacia ese destino.

  10. Gabriel dice:

    Más allá de la simpatía que uno podría llegar a tener hacia Ucrania, creo que hay que ponerse en la piel de los rusos, si uno se remonta algunos siglos hacia atrás , se puede ver que fue Occidente el que ha enviado invasiones hacia el territorio ruso. Primero los cabellores teutónicos, luego los suecos, más adelante los franceses con Napoleón al frente , no se puede pasar por alto la guerra de Crimea, luego la guerra Ruso – Japonesa , la primera Guerra Mundial y , con la revolución bolchevique, la intervención en suelo rusos de numerosos contingentes de norteamericanos, británicos, griegos, japoneses, franceses, austriacos, checos, etc., luego la Segunda Guerra Mundial, can la invasión, no solo alemana, sino también junto con los alemanes fueron los rumanos, los húngaros, los italianos, incluso españoles.
    Tengo entendido que cuando Reagan y Gorbachov acordaron la reunificación alemana uno de los puntos que se dispuso fue que el despliegue de tropas de la OTAN no podría ir más alla de las fronteras del Oder. Sin embargo, hoy por hoy, no solo se han incorporado países como Polonia o Eslovaquia a la OTAN, sino ex repúblicas soviéticas como los Países Bálticos. Toda esa carga histórica sumada a iniciativas como el despliegue del famoso escudo antimisiles contribuye también a la presente crisis.

  11. Gabriel dice:

    Ahora bien, los Estados Unidos no son inocentes en esto, queda claro con la grabación, que no fue desmentida, entre el embajador estadounidense en Kiev y un miembro de la diplomacia de la Casa Blanca. En la charla se referían más o menos a que político ucraniano les convenía de presidente…este si, este no etc, Realmente es patético que un país tan importante como Ucrania fuese tratado como una república bananera practicamente. Ahora bien, entre los fundamentos de haber derrocado al presidente estribaban en el hecho de los asesinatos que cometió la policia en la represión de la plaza Maidan , pues bien, la quema del edificio con los prorrusos dentro, la represión de los focos independentistas en las ciudades del Este de Ucrania entrarían tambien en la misma lógica que propicio el derrocamiento del presidente Ucranio, sin embargo, nadie acusa al actual gobierno de asesinato.
    En Kosovo, la OTAN organizó un referendum para obtener su independencia de la mano de los albano kosovares, y le quitó a Servia el sitio donde se conformó su identidad nacional. Bueno, sería deseable que lo mismo ocurriese en el Kurdistán, sin embargo, eso no pasará porque los Estados Unidos no desea alterar su relación con Turquía.

  12. […] de un viejo consejero. Pero su gran colega y rival, Henry Kissinger, ha sido aún más terminante (subí su opinión en el blog hace seis meses): “Tratar a Ucrania como parte de una confrontación Este-Oeste hará desaparecer por […]

  13. […] de un viejo consejero. Pero su gran colega y rival, Henry Kissinger, ha sido aún más terminante (subí su opinión en el blog hace seis meses): “Tratar a Ucrania como parte de una confrontación Este-Oeste hará desaparecer por […]

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