Los países y el narcotráfico

Ahora que el Departamento de Estado, y el mismo gobernador de Santa Fe, cómo no, ponen sobre el tapete la preocupación expuesta con alguna falta de tacto por el diputado Larroque “Durante la reunión en Washington, los especialistas indicaron que la droga baja desde los países productores hacia la Argentina con fines de exportación. En este esquema, Rosario resulta un punto estratégico por su geografía, por la confluencia de rutas terrestres con conexión internacional, como la 34 (Bolivia) y la 11 (Paraguay), y, sobre todo, por la hidrovía. Santa Fe posee 21 puertos privados, la mayoría dedicados a la exportación, y cuatro públicos.

“Otra de las características que nos señalaron es que Rosario, al no ser la capital del país, donde hoy están centralizadas las fuerzas de seguridad federales, enfrenta cierta vulnerabilidad para el combate del narcotráfico”, indicaron desde la administración del Frente Progresista. Además, parte de la policía de Santa Fe está bajo sospecha por sus presuntos vínculos estrechos con el narcotráfico. Un caso reciente, como fue el procesamiento de la banda de Los Monos, grafica la situación: de los 36 imputados, diez son efectivos de la policía provincial“.

El asunto es demasiado serio para que insista con mi ironía habitual. Después de todo, el Jefe de Gabinete nacional, Jorge Capitanich, anunció hace pocos días “El Estado nacional ha propiciado junto a la provincia de Santa Fe un acuerdo para el combate del narcotráfico, a pedido expreso del Gobernador Antonio Bonfatti. La posición del gobierno es la lucha frontal, dura y enfática,con acciones correctivas por vía judicial“.

Entonces, me parece bueno subir al blog este artículo de uno de nuestros mejores analistas geopolíticos, Juan G. Tokatlian. Es la otra cara del que subí hace pocos días “La cultura narco“. Éste no habla de quienes son en realidad las primeras víctimas del narcotráfico (no de las drogas; esos son los adictos): los jóvenes marginales que se convierten en “mano de obra” del negocio. Aquí analiza el fenómeno como lo que es en el plano estructural: un negocio gigantesco, y, por eso mismo, un tumor que crece en los Estados que lo sufren.

Ambos artículos aparecieron en medios de gran circulación, pero igual no siento que estoy abusando con el tema. Además, corrijo el título sensacionalista que, supongo, puso La Nación “La Argentina y las etapas del narcotráfico“. Habla de algo que está pasando en muchos países. Pero es cierto que ese sería un consuelo muy pobre. Debemos preocuparnos.

°Un influyente trabajo de Edwin H. Stier y Peter R. Richards de 1987 ( Strategic Decision Making in Organized Crime Control: The Need for a Broadened Perspective ) constituye una buena guía para observar y evaluar cómo se despliega el crimen organizado a través de tres estadios diferenciados. Si no se aborda en la etapa correspondiente un conjunto de políticas y prácticas para frenar el crimen organizado, la siguiente fase avanzará. Esto resulta clave para entender problemas como el del narcotráfico.

¿Cuáles son esos tres estadios? Existe una fase inicial “predatoria”. En esta etapa el territorio y su control son fundamentales. Ello obedece a varias razones: deben manejar uno o varios bienes ilícitos en un espacio físico seguro; deben afianzar las rutas para el transporte de dichos bienes; deben tener acceso a mercados para realizar sus productos, y deben proveerse de ámbitos de protección personal. El territorio dominado es esencial para defender el negocio ilegal; eliminar competidores; obtener influencia sociopolítica, y garantizar la supervivencia física.

En dichos territorios hay diversas formas de violencia que al principio son esporádicas y después se incrementan. Por una parte, está la rivalidad entre grupos criminales, que genera disputas. Esta forma de violencia no pareciera interesarles mucho ni al Estado ni a la sociedad, prevalece la lógica de “que se maten entre ellos”. Por otra parte, está la cooptación forzada, la amenaza sugerente o la ejecución directa de algunos actores que, a nivel municipal o provincial, tienen cierto poder: intendentes, jueces, policías, entre otros. Esta forma de violencia inquieta, pero no alarma demasiado, la lógica prevaleciente, tanto institucional como social, es “no hacer muchas olas”. Y, por último, está el atentado contra algún funcionario público o un líder político: en ese momento surge la lógica de “hay que hacer algo”.

Todo lo anterior muestra un notable avance en el manejo privado de la fuerza; lo cual pone en evidencia el debilitamiento del Estado. Sin embargo, no se trata de un Estado inerme. Con capacidades estatales básicas se puede hacer frente al desafío y eludir que éste transite a la etapa posterior. Por ejemplo, robustecer la justicia, la inteligencia y la policía resulta imperativo. Someter a reformas periódicas los cuerpos de seguridad es crucial. Contar con información y estadísticas bien elaboradas es un requisito indispensable para tener un diagnóstico realista. Apuntar al desmantelamiento material -finanzas y tecnología- de los grupos criminales es primordial.

Pero si nada de eso ocurre, no es sorpresivo que se arribe a la segunda etapa: la “parasitaria”. A esa altura, la influencia política y económica de la criminalidad aumenta notoriamente. Esta fase no sólo muestra la mayor inserción del crimen organizado, sino también tres dinámicas preocupantes: su “legitimación”, “proliferación” y “democratización”. Por legitimación se entiende el creciente nivel de aceptación y reconocimiento de dicha criminalidad por parte de la sociedad. Por ejemplo, en el caso del narcotráfico, sus dineros son aceptados por amplias franjas sociales, sus modos de vida fastuosos no son cuestionados y su visibilidad en ámbitos típicos de las elites no despierta rechazo. Por proliferación se entiende la diversificación de sus inversiones; en particular en emprendimientos legales, tanto en el campo como en las ciudades. Y por democratización se entiende la multiplicación de emporios criminales, desde grandes carteles hasta cartelitos y desde organizaciones jerárquicas clásicas del estilo mafioso hasta estructuras reticulares más sofisticadas. Todas estas formas combinan violencia, cooptación y corrupción.

A esa altura, el Estado debe responder a un asunto de gran envergadura. El Estado necesita, con urgencia, una estrategia integral de contención del crimen organizado. Pero ¿tiene la voluntad, los recursos, la capacidad? Si los tuviera, debería contar con una sociedad dispuesta a deslegitimar el avance de la ilegalidad, procurar un alto grado de cooperación internacional ante un fenómeno que se ha tornado transnacional y desplegar una política de largo plazo sin esperar milagros.

Si todo lo último no aconteciera, entonces lo más probable es que se ingrese al estadio final: el “simbiótico”. En esta fase se manifiesta el afianzamiento de la criminalidad y el sistema político y económico se vuelve tan dependiente del “parásito” -esto es, del crimen organizado- como éste de la estructura establecida. La frontera entre lo lícito y lo ilícito, entre lo legítimo y lo ilegítimo se torna opaca y el Estado de Derecho mismo se diluye. En esta etapa tiende a ocurrir lo que denomino pax mafiosa.

Un país no es plenamente capturado por el crimen organizado, pero en muchas regiones y provincias la simbiosis permite la consolidación de una nueva clase social – a nivel local – con aptitud y decisión de establecer un orden en ese espacio ante la desorientación de las elites dirigentes y la fragilidad estatal. No se trata de un modelo de ocupación del Estado central, sino de un tipo de pax en que una clase social maximiza su poder en los claroscuros de la intersección entre el Estado, la sociedad y el mercado.

Llegada a la última fase es poco probable que se produzca una reversión completa e inmediata mediante un inesperado conjunto virtuoso de políticas públicas. En la evolución narrada, el crimen organizado de la primera y la tercera fase no es el mismo. En el estadio “predatorio” hay pandillas e incipientes grupos criminales de tipo empresarial. En el estadio “parasitario” hay modalidades diversas de crimen organizado cada vez más entrelazado internacionalmente. En el estadio “simbiótico” hay claros indicios de que de aquellas bandas emergentes son parte del pasado, ahora despunta una clase social consolidada que tuvo su soporte original en los negocios ilícitos, pero que ya tiene nexos profundos y decisivos con la economía legal y el sistema político. En la primera etapa se estaba ante un hecho criminológico; en la tercera se afirma una cuestión sociológica.

La Argentina debe tener en claro en qué punto de este desarrollo se encuentra“.  (completo aquí)

Lo único que me siento impulsado a agregar es que los beneficios que impulsan al narcotráfico sólo surgen en un porcentaje muy pequeño de los barrios pobres y las villas. Por supuesto, también está allí, y alimenta los delitos para conseguir dinero para otra dosis, como lo ve, con bastante razón, la imaginación popular.

Pero el dinero grande viene de los consumidores que tienen mucho dinero, como cualquier empresario podría decirles. Por eso los grandes mercados son EE.UU. y la Europa Occidental. Aunque el Este de Asia está creciendo. Me parece apropiado entonces – no puedo resistir el toque irónico – invitarlos a leer – los que se manejan en inglés – al mejor blog gringo sobre México, que nos cuenta como Bloomberg´s reportaría el inconveniente que tuvo el Chapo Guzmán: “El CEO de Sinaloa Cartel se retira“. Los Tigres del Norte le habrían dedicado el bonito video de arriba.

12 Responses to Los países y el narcotráfico

  1. ABEL: La nota “a lo Bloomberg” del blog sobre México no es chiste. Así, efectivamente, se ha asegurado durante por lo menos 40 años la “pax” entre el Estado mexicano y el narcotráfico: aquel deja que éste haga sus negocios con cierta tranquilidad e impunidad y recibe cada tanto, a cambio, la “espectacular captura” de algún capo narco, lo cual permite salvar la cara y demostrar que se lucha contra el tráfico en cuestión. Ese capo es reemplazado por otro(s) y tutti contenti hasta el próximo sexenio. El último ex-presidente, Felipe Calderón, pateó el tablero y quiso hacer la “heroica” para pasar a la historia; renegó de esos acuerdos y propició la lucha frontal. Así le fue: miles y miles de muertos y el tráfico no se interrumpió ni por 24 horas. Ahora todo está volviendo a la normalidad: con Peña Nieto ha regresado el PRI al poder y se restablecen las viejas alianzas entre compadres y “un sano clima de negocios”, eufemismo con el que uno de los más lúcidos políticos de México, Sergio García Ramírez (tuve el honor de conocerlo cuando viví allí), bautizó irónicamente a la endémica corrupción de la política mexicana.
    Eddie

  2. Norberto dice:

    El gran problema de la zona con centro en Rosario pero que se extiende al norte y al sur sobre el Paraná, son precisamente los puertos, que no solo son privados, sino que en su mayoría pertenecen quienes por naturaleza hacen uso de toda argucia legal, y si no bastan estas las ilegales, para fugar divisas, y entre ellas y principalmente el contrabando con falsas declaraciones de porte y destino de los barcos, y en esas cosas, siempre hay toma y daca, y una vez que alguien es tomado por los genitales, en es ambiente es un continuo del uso extorsivo en uno y otro sentido, quien puede ser denunciado por contrabando de granos, administrador o gerente, que ademas ha pagado en negro, es blanco fácil de quien necesita un medio de transporte para la distribución mundial, si es que en esas famosas sociedades off shore que detentan la propiedad de las cerealeras dueñas de los puertos, no hay dinero narco, que amén de blanquearse no haga uso de las posibilidades que le da esa posesión.
    No digo que los puertos en manos del Estado no puedan ser utilizados para los mismos fines, digo que es probable un mayor control, y la necesidad de operaciones mas complejas, una autoridad portuaria del Estado necesita ser coimeada para que salga un barco con carga mayor a la declarada, pero en general no va estar en todo el circuito de ese tráfico ilegal, y por lo general mas oculto y con menor continuidad.
    Nunca menos y abrazos

  3. Rogelio dice:

    Estimados Abel, Eddie:

    Corruptos y corruptores
    Brevemente y para no quedarnos con la versión parcial de “la endémica corrupción de la política mexicana” conviene abrir un poco el ángulo para que también aparezcan en el foco “los corruptores”.

    Los narcóticos son conocidos por los humanos desde el paleolítico o desde antes.
    Así lo testimonia – entre otros muchos autores – el historiador Mircea Eliade en “El Chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis”.

    Dimensión global
    Recién en el siglo XIX crece su escala económica, política y estratégica.
    Entre las lecturas a mano para comprender un poco más de qué se trata:

    Las guerras del opio
    Primera guerra del opio 1839-1842
    Segunda guerra del opio 1856-1860
    el escocés William Jardine
    HSBC fundado en 1865 (es un link de la referencia anterior).

    Sincronía
    Todas las referencias corresponden al período histórico que en el Río de la Plata va desde las previas de Caseros hasta el fin de la Guerra del Paraguay.

    Saludos cordiales

  4. Mariano T. dice:

    Otra vez la sarta de boberías!. En un puerto privado hay, por definición, muy poca gente trabajando, y nadie deambulando. El control es mucho mayor.
    En un puerto estatal, lo que uno ve es siempre mucha más gente en todos lados, y poco probable que uno le pregunten qué esta haciendo ahí.

  5. Mariano T. dice:

    Siempre digo que la solución es legalizar producción, elaboración y consumo de TODAS las sustancias alucinógenas, y darles el monopolio a la industria farmacéutica local. Se acaba el narcotráfico de consumo.
    Pero en un país exportador de esas sustancias como el nuestro, esa medida en forma aislada solo tendría éxito parcial, porque el otro gran negocio, el de exportación a grandes centros de consumo, persistiría.

  6. Norberto dice:

    Y esto lo detectaron porque quisieron cobrar el reintegro de IVA, ¿querés imaginarte quienes fueron mas prolijos y no lo reclamaron?

    http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-240406-2014-02-23.html

    Por favor Mariano, no insultes nuestra inteligencia, porque hay muchas discrepancias entre los números de las cosechas y lo que liquidan, ¿o creés que las nuevas medidas de comunicación de existencias y movimientos de granos es porque todos tenemos el meñique mas chico por chuparlo?
    Nunca menos y abrazos

  7. ROGELIO: Aclaro que en México la corrupción es más antigua que el problema del narcotráfico y precisamente favoreció y propició que se instalara tan exitosamente. Fijate que ya en la década de los 20 del siglo pasado, cuando todavía no existían los “narcos” tal como los conocemos hoy día, ya Álvaro Obregón había hecho famoso su dicho: “Ningún general del ejército mexicano resiste un cañonazo de cincuenta mil dólares”.
    Eddie

  8. ABEL: Una aclaración para quienes no saben quien fue Sergio García Ramírez: eminente criminalista mexicano, profesor de la UNAM, Procurador General de Justicia de la Nación (o sea, Ministro de Justicia) durante la presidencia de Miguel de la Madrid (1982-1988), precandidato presidencial frustrado del PRI para suceder a su jefe (le ganó la pulseada Carlos Salinas de Gortari).
    Eddie

  9. Mariano T. dice:

    En tu caso, hay poco que insultar. Entre la AFIP, que no entiende demasiado, el periodista, que no entendió a la AFIP, y vos, que entendiste mal la nota, llegamos a una situación hilarante.
    La maniobra descripta solo puede ser hecha con la participación de mandos medios (por lo menos) de la AFIP, ya que para hacerse del IVA hay que estar en el registro de operadores de granos, y cualquier firma nueva debe ser sometida a un cuidadoso escrutinios para entrar. De hecho del 10,5% de IVA, el 7% se lo deposita directamente la propia AFIP
    Las exportadoras, a pesar de que las quieran involucrar maliciosamente, no tienen mucho que ver, si el que les vende la mercadería tiene el “sello de confianza”, pueden comprar, al comprador le pagan el 1,5% del IVA y depositan el 9% restante en la propia AFIP a nombre del vendedor.

  10. victorlustig dice:

    En realidad solo cambia el operador del tema, de estar auspiciado publicamente para eliminar el desbalace de pagos de la India (en ese sentido es aleccionador leer como convencio Jardine a Palmerston de cubrir los gastos) a tener un hiato a este momento de cuasi estados.

  11. […] are taken precedence over other things for the next few day, living in Sinaloa and having been recently tagged (by another foreign observer of the Chapo saga)  “al mejor blog gringo sobre México“, […]

  12. guido dice:

    Yo agregaría la promoción de una condena moral al consumo (similar a la que sufrimos los fumadores, y que ha bajado ese consumo) y una restricción muy fuerte a toda publicidad que lo fomente (incluyendo el alcohol). Una despenalización “ehhh, gato” quizás sería contraproducente.

    Me parece de cualquier modo, y aunque estoy de acuerdo con vos, que habría que estudiar seriamente si una legalización masiva puede hacerse solo a nivel nacional, no solo porque hay tratados y convenios multilaterales en varios niveles, sino por como puede impactar en el mercado si el ámbito regional sigue siendo prohibicionista.

    Por ahí habría que explorar estrategias regionales progresivas, yendo paso por paso. La popularidad del discurso de “guerra contra las drogas”, que siempre algún candidato adopta y es el sentido común de buena parte de los medios un poco conspira contra eso.

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