Ucrania

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Mientras empiezo a escribir, sigo las noticias en Twitter,  «La guardia de fronteras de Ucrania anuncia que retuvo el vuelo de un avión “charter” que pretendía volar a Moscú sin pasar el control fronterizo. En él viajaba el destituido presidente, Víktor Yanukóvich...». Lo menciono para precisar cuándo redacto esto. Los medios locales han estado muy lentos para tomarlo, pero interrumpiré para cenar y es seguro que ustedes estarán mucho más informados mañana domingo.

De todos modos es inevitable – Ucrania está lejos y nadie de mi familia es de allí – que primero piense que Putin – Rusia – ha perdido una pieza importante en esta jugada. Pero la Rodina todavía tiene cartas muy fuertes: El gas, el combustible para el crudo invierno, por ejemplo. Además, lazos de idioma y religión con una porción grande de los ucranianos, y de historia y cultura con todos ellos.

Y que Obama, EE.UU. – el que gana en esta movida – tendrá que poner aún más esfuerzo en la tarea que la secretaria de Estado adjunta norteamericana para Europa, Victoria Nuland planteaba aquí: coordinar las diversas fuerzas de la ahora triunfante oposición. Si no quiere que ese triunfo se diluya, como sucedió luego de la «exitosa» Revolución Naranja, con resultados probablemente más sangrientos y desestabilizadores.

Es natural que lo evalúe en términos geopolíticos, si no tengo un compromiso emocional con el tema. Se trata del conflicto que puede afectar más a los intereses estratégicos de una de las Grandes Potencias que cualquier otro en el mundo actual. Más que el diferendo marítimo entre China y Japón, bajo el control de sus actores directos. Y que los problemas del Medio Oriente, ahora que EE.UU. está cerca del autoabastecimiento petrolero.

Y al menos, trato de no cometer el error de amigos y blogueros muy informados en temas internacionales, que tienden a analizar como si los que agitan y pelean para el lado que les cae simpático tengan – seguro – los mismos ideales y prejuicios que ellos, y los «del otro lado» son todos infiltrados mercenarios, al servicio de una conspiración comunista/yihadista/capitalista – táchese lo que no corresponda.

Lo que me interesa hacer aquí es acercarles un vistazo a la realidad ucraniana. Parcial e incompleto: no puede ser de otra manera. Pero me parece evidente que en todos los conflictos existen los factores nacionales y los intereses externos. Y tratar de analizarlos sin tomar en cuenta los dos… resulta en un panfleto o en una caricaturaOtra: para nosotros, los latinoamericanos, al ver lo que pasa en Ucrania, nos viene a la mente Venezuela. Aunque se trate de sociedades y circunstancias muy distintas. Pero sobre es agregaré algo al final.

A lo concreto: Pablo Ziegler estuvo en estas semanas enviándome material sobre los enfrentamientos. Pero su amigo ucraniano que a su vez se lo remitía tenía una posición patriótica y pro Unión Europea (No, no es contradictorio; no más que ser patriótico y pro eslavo. Los ucranianos, como los rusos, están divididos en eslavófilos y europeístas por lo menos desde hace 200 años).

Y no he tenido el tiempo ni los conocimientos para completar por mi cuenta el cuadro. Así que he buscado un enfoque con el que pueda sentirme satisfecho en este resumen que hago de un trabajo reciente de Francisco J. Ruiz González, un militar y estudioso español, analista de su Ministerio de Defensa, que se ha especializado en la política exterior y de seguridad de la Federación Rusa. Leemos:

«La población de Ucrania – aproximadamente 45 millones – se divide en un 77,8% de ucranianos, un 17,3% de rusos, y grupos minoritarios. Pero además de esas diferencias étnicas, es importante reseñar la división idiomática, ya que el 24% de los ucranianos declaran el ruso como su lengua materna (un porcentaje mayor que el étnico), a pesar de lo cual el ucraniano es la única lengua oficial del Estado y la única que se utiliza en la enseñanza; y la división religiosa, con un 50,4% de ortodoxos del Patriarcado de Kiev, un 26,1% de ortodoxos del Patriarcado de Moscú, un 8% de la Iglesia católico-oriental, y un 7,2% de ortodoxos de la Iglesia ucraniana independiente.

En lo referente a la estructura política, el Partido de las Regiones del (ex) presidente Yanukóvich es la fuerza mayoritaria. El principal partido de la oposición es Tierra Patria, cuya líder Yulia Timoshenko cumplía una condena de siete años de cárcel. Otras formaciones son UDAR, liderada por el ex boxeador Vitali Klitschkó, el Partido Comunista (que apoya a Yanukóvich), y los ultranacionalistas de Libertad, procedentes de las regiones occidentales.

El respaldo a cada fuerza política no es uniforme en el conjunto del país. Grosso modo, la mayor implantación del considerado rusófilo Partido de las Regiones es en el este y sur del país, mientras que el mayor apoyo a la oposición considerada prooccidental es en el centro y oeste. La polarización es total votación tras votación, como lo prueban las elecciones presidenciales de 2010, en las que Yanukóvich superó el 90% de los sufragios en Donetsk, y Timoshenko hizo lo propio en Lviv.

Por tanto, Ucrania es un país profundamente dividido en dos, lo que representa su principal debilidad geopolítica y la mayor amenaza a su futuro como Estado:

— El oeste y el centro: con niveles de renta más bajos; mayor peso de la agricultura; étnica y lingüísticamente ucranianos; de religión católico-uniata u ortodoxa del Patriarcado de Kiev; que votan a los partidos actualmente en la oposición; y orientados hacia Occidente.

— El este y el sur: con niveles de renta más altos; mayor peso de la industria; abundancia de rusos étnicos; uso mayoritario del idioma ruso; de religión ortodoxa del Patriarcado de Moscú; que votan al Partido de las Regiones; y orientados hacia Rusia.

En las elecciones presidenciales de octubre de 2004 Rusia apoyó abiertamente a Víktor Yanukóvich, que derrotó a Víktor Yúschenko en unos comicios marcados por múltiples irregularidades. Las subsiguientes revueltas populares, bautizadas como la Revolución Naranja, obligaron a la repetición de las elecciones en diciembre de 2004, en las que triunfaron los supuestos reformistas.

Los líderes «naranja» intentaron consolidar su posición respaldando militarmente a EE.UU. (en Irak y Afganistán) y solicitando su ingreso en la OTAN. Ese giro radical hacia Occidente encendió todas las alarmas en Moscú, que comenzó a endurecer su postura.

La euforia reformista de 2004 tuvo un corto recorrido, ante el declive económico, la rampante corrupción, y las crisis políticas que presidieron el primer año de Yúschenko en el poder. En las legislativas de marzo de 2006, el Partido de las Regiones de Viktor Yanukóvich resultó vencedor con el 30% de los sufragios.

Al convocarse las elecciones presidenciales de 2010, los líderes de la Revolución Naranja habían dilapidado gran parte de su capital político por culpa de sus disputas internas y de una gestión económica desastrosa; además habían fracasado en la «huida hacia adelante» de intentar integrar por la vía rápida a Ucrania en las instituciones euroatlánticas, como la OTAN o la UE. Yanukóvich resultó ganador con un 48,95% (frente al 45,47% de Timoshenko).

Una de las primeras medidas de Yanukóvich fue promover una nueva Ley de “Principios de la política interior y exterior de Ucrania”, aprobada por la Rada el 3 de junio de 2010, por la que se establecía un estatus de país neutral.

La entrada en la OTAN o en la OTSC [Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, liderada por Rusia] despiertan rechazo en los ucranianos, más o menos fuerte según las regiones.

En un referéndum sobre el ingreso de Ucrania en la OTAN, según las encuestas, en 2011 un 19,1% votaría a favor (en 2005 era un 16%) y un 58,5% en contra (en 2005 un 61,4%). Por regiones, solo en el oeste ganaría el sí (un 44,2% frente al 25,2%), mientras que los votos en contra serían de un 48,6% en el centro, un 72,7% en el sur, y un aplastante 81,6% en el este (donde votaría a favor solo un 4,4%).

En cambio, la pregunta “¿Debería Ucrania ingresar en la Unión Europea?”, un 56,3% dice que sí (40,7% en 2005), y un 25,2% que no (34,2% en 2005). Por regiones, el sí ganaría en todas, pero con grandes diferencias de unas zonas a otras (oeste: 74,8% contra 9,8%; este, 39,9% contra 37,9%).

La integración en la UE se estableció por tanto como un objetivo prioritario para Ucrania. El camino hacia la UE pasa por el “Acuerdo de Asociación”, que incluye tres bloques (comercio de bienes, comercio de servicios, y normativa comercial).

Es en las relaciones con Rusia en las que se produjo un mayor cambio con la nueva presidencia. En abril de 2010 se firmó un acuerdo por el que se prolonga la cesión de la base naval de Sebastopol por 20 años más. A cambio, Ucrania recibiría un descuento del 30% en el precio del gas suministrado por Rusia. La energía se convierte de ese modo, una vez más, en una de las claves de la relación bilateral. Desde abril de 2010 Rusia ha insistido en una fusión de Gazprom y Naftogaz (que en realidad sería una absorción, ya que el volumen de la corporación ucraniana no llega al 7% del gigante ruso), y se ha ofrecido a invertir masivamente en la imprescindible modernización del sistema ucraniano de transporte de gas. A su vez, Rusia ha diversificado sus rutas de exportación a la UE, sin pasar por Ucrania, lo que le permite negociar desde una posición de fuerza.

El acuerdo de asociación con la UE habría sido desventajoso para Ucrania, pues lo que perdería en comercio con Rusia no se compensaría con el acceso al mercado europeo. Sin embargo, el presidente Yanukóvich se opuso a los planes de Rusia, básicamente porque defendía los intereses de la élite industrial del Bajo Don a la que pertenece. Por ello se fue reduciendo la importación de gas ruso por debajo de los 42 bcm [miles de millones de metros cúbicos] mínimos fijados por contrato: 40 bcm en 2011, 27 bcm en 2012, y 24,5 bcm en 2013. Además, se exigió que Gazprom pague por mantener los depósitos de gas en Ucrania que garantizan el servicio a la UE durante los picos de consumo en invierno.

El detonante de la actual crisis fue la decisión de Yanukóvich de anular la firma del acuerdo de asociación con la UE. Lo que desató el Euromaidán (en ucraniano ‘Europlaza’), una serie de manifestaciones europeístas. Fue una oportunidad para que confluyeran los opositores a Yanukóvich – a pesar que él había sido el impulsor de las negociaciones – con la desconfianza y el temor a Rusia del oeste de Ucrania.

Igual, frente a la ausencia de garantías por parte de la UE del respaldo económico necesario para adaptar la economía ucraniana a los estándares europeos, y las ventajas que Moscú ofreció a Kiev con los acuerdos del 17 de diciembre, se produjo un impasse durante el que las manifestaciones callejeras parecían perder fuerza … hasta que el 16 de enero la Rada aprobó a iniciativa del presidente un paquete legislativo orientado a reprimir las protestas, con medidas como la prohibición de llevar la cara tapada o de distribuir panfletos antigubernamentales.

Se trató de un importante error de cálculo, y sirvió de excusa para que los grupos más radicales de la oposición atacaran, con una violencia inusitada, diversos edificios oficiales tanto en Kiev como en las regiones occidentales«.

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El resto … lo pueden leer en los diarios del día. Como ven, lo que enfrenta a los ucranianos entre sí es profundamente distinto a lo de los venezolanos. Y si algunos actores externos son los mismos – otros no – bueno, es el mismo planeta.

La conclusión que puedo extraer – la que nos grita la historia – es que cuando una sociedad está dividida profundamente en porciones considerables, creer que esa división puede clausurarse definitivamente por la Revolución, o la Contrarrevolución, es una fantasía. Una que en el pasado nos ha costado cara. Y en el presente, entre nosotros… una a la que se aferran los héroes de escritorio, que están dispuestos a luchar hasta la muerte desde la comodidad de sus micrófonos o sus teclados. Ojalá que los venezolanos hagan también esta reflexión.

34 Responses to Ucrania

  1. oski dice:

    Muchas gracias es una buena aproximacion.

  2. […] incognita, sigue siendo nota en casi todos los diarios. Igual me gustaría que lean eeste posteo de Abel. deja un poco más en claro el tema para los que no entendemos nada del […]

  3. dennet dice:

    Lamentablemente este tipo de controversias siempre se resuelve cuando una de las partes se impone,generalmente mediante la fuerza y la otra se resigna.El mejor ejemplo es la guerra civil norteamericana.El Sur se banco la abolicion de la esclavitud pero alcanzar la verdadera igualdad racial demando 100 años mas y la bandera de la Confederacion todavia ondea en muchos estados junto a las estatuas de Jefferson Davies y el general Lee.Mas alla del cambio politico la mentalidad sureña sigue siendo basicamente la misma.Los ucranianos rusofilos seguiran siendolo y,en todo caso,es la pericia politica de los europeistas y el apoyo concreto de la UE lo que puede hacer que este desenlace sea tolerable para aquellos.Para ser sincero,no soy optimista al respecto.

  4. hosebe dice:

    ¿ y cuando la UE exiga los ajustes de acuerdo a las normas del BCE ( Alemania y otros) que va a pasar?

  5. Mariano T. dice:

    Muy buena descripción. El Este de Ucrania hace las veces de Ulster.
    Porque el trasplante de rusos con destino a Ucrania no fue parejo, y la inversión tampoco. Fue una rusificación parcial.
    La minoría rusa estuvo siempre sobreepresentada en las Universidadess y en la Administración, y es la gente más preparada.
    Ucrania, igual que Polonia sufrió tres purgas de intelectuales (eso incluye de maestros para arriba) durante el siglo 20. La primera fue durante las décadas del 20 y 30, en las cuales se limpiaron los elementos «burgueses», y después a los comunistas tempranos. La segunda fue en los casi 3 años de ocupación nazi, en los que se limpiaron a los «bolcheviques». Y la tercera fue post 1945, en la que junto con los colaboracionistas, lmataron o deportaron a lo que quedaba..
    Irlanda se independizó dejando a la minoría protestante y monárquica proinglesa afuera, ya que los iingleses se quedaron con Irlanda del norte. Ucrania siempre fue una república nominalmente independiente. Cuando la URSS se disolvió, los rusos quedaron adentro

  6. ABEL: Gracias por este excelente panorama de la situación política en Ucrania. Además me hizo recordar mis ancestros: mi abuela materna, Victoria Kohan, era de Odessa.
    Eddie

  7. CV dice:

    Buen post. Ahora, no me termina de cerrar lo de «europeísta»/»eslavófilo». No sea cosa que sea cosa q, como algunos han temido o temen, se cumpla lo de Haushofer… (Incluso para el eurasianismo más «eslavófilo», Europa es apenas una península de Eurasia…)

    Creo que Zbigniew Brzezinski debe estar reflexionando cuidadosamente sobre Nikita Panin, que nació en (y también se opuso a la partición de) Polonia, y trabajó para Catalina La Grande.
    http://es.wikipedia.org/wiki/Nikita_Iv%C3%A1novich_Panin

    Hay que esperar a las próximas elecciones en Ucrania.

    Saludos!

  8. Gerardo González dice:

    Ucrania está demasiado cerca de Rusia y demasiado lejos de Dios.
    Venezuela está medio cerca de la Argentina, como Méjico, mas o menos.
    La crisis venezolana es fascinante, ejemplo único en Iberoamérica de un tremendo conflicto político, que contaminó toda la economía del país. El Comandante Insepulto fue un maestro en inventar guerras de opereta, y alianzas adolescentes. Si Bush era Satanás, él era Dios, por supuesto. Al menos Cristo. Con lo cual Maduro vendría a ser San Pedro, por que para Pablo de Tarso no da el Pinet.
    Venezuela fascinó a toda la Patria Grande, desde Cuba hasta Brasil.
    Pero la propuesta de Chávez, tan utópica, se derrumbó como un castillo de barajas, aunque nunca existió. Fueron temas, gestos, puestas en escena. Lo atractivo de Chávez es que se alejó muchísimo de la realidad, fue un místico, un actor admirable de sus locas fantasías. Lógicamente, al morir, todo eso explotó.
    El fracaso del modelo chavista es insondable, por ahora; se ignora hasta donde caerá.
    Todo el mundo dice que la continuidad del orden democrático lo dará un gobierno militar. Es el modelo cubano, finalmente. No será presidente un general, por supuesto; pondrán a un títere civil.
    En lo que atañe a nosotros los argentinos, deseo que tanto Cristina y su pequeño séquito, como la juventud idealista, organizada y unida, tengan el aterrizaje mejor posible.

  9. casiopea dice:

    Muy difícil opinar, dada la nutrida historia de jamón del sandwich que tiene Ucrania. Ahora, con sólo mirar el mapa y sin saber más que lo que dicen los diarios, da la sensación de que las condiciones están dadas para una «partición» seguida de una sangrienta puja con apoyo externo para ambos lados por esas regiones del medio que no son ni muy muy, ni tan tan, al estilo Yugoslavia. Son tres tazas de geopolítica, dos de nacionalismo y muchos condimentos imponderables para el guiso que están cocinando entre todos. Cualquiera que tenga la edad puede acordarse del triste papel que hizo la UE cuando en la ex Yugoslavia corrían ríos de sangre. Uno ruega que hayan aprendido, pero nada en los diarios de hoy alcanza para esbozar una esperanza. No sé cómo andan los ucranianos hoy a nivel producción agropecuaria, pero sus llanuras son importantes aun con el golpe mortal que les dio Stalin. En una de esas esto termina repercutiendo en los precios agrícolas.

  10. victorlustig dice:

    aca solo me queda en pensar en Kaplan y la Venganza de la geografia

  11. Ramón Puga lareo dice:

    El conflicto viene para largo pero tengo la percepcxión de que los rusos tienen la sartén por el mango y ésto son las ayudas económocas: la energía, los créditos blandos, la compra de bonos del estado ucraniano, etc.

  12. ricardo j.m. dice:

    muy bueno abel

  13. Carlos G. dice:

    Buenísima información.
    Una pregunta, la incorporación de Ucrania a la UE ¿implica la aceptación del euro como moneda?
    Y en ese caso ¿está su economía en condiciones de competir sin sufrir lo que sufren los países europeos «de segundo orden»?

  14. Abel B. dice:

    A su 1° pregunta: NO. La UE no considera que Ucrania puede ser un miembro pleno (¿sería de «tercer orden»?).

    Le ofrece un Acuerdo de Libre Comericio. Y para contestar su 2° pregunta, tengo que decirle otra vez: NO. No está en condiciones de competir. Porque ese acuerdo es peor que los TLC que ofrece EE.UU. a países sin industria.

    Para un enfoque de los mismos europeos: http://internacional.elpais.com/internacional/2013/12/09/actualidad/1386606715_560486.html

    Abrazo

  15. EduA dice:

    A lo que te contesta Abel, Carlos G., cabe aclarar que la adopción del euro va separada de la integración a la UE como miembro, para cualquier nuevo país que se acepte que forme parte de ella e, incluso, cualquiera que ya sea miembro. Para poder adoptar el euro debería ser primero miembro y, luego, cumplir con los parámetros del Acuerdo de Maastricht.

    De todos modos, además, en ningún momento se ha hablado de “incorporación” a la UE, tanto por lo que menciona Abel como porque la misma Ucrania ni siquiera se lo ha propuesto como objetivo de corto plazo, aun en sus momentos más “europeístas”.

  16. Carlos G. dice:

    Muchas gracias por las aclaraciones.

    La nota de El País tiene pasajes llamativos:
    «…el llamado Acuerdo de Libre Comercio Profundo y Exhaustivo. Más que oferta, es casi una amenaza…»
    «…el coste de la deuda se ha disparado hasta niveles solo superados por Venezuela y Argentina.»
    «…pero las consecuencias (del acuerdo comercial) a corto y medio plazo pueden ser devastadoras para amplios sectores de la población.»
    Y por ésto es que se están matando…(?)

  17. oti dice:

    Cuando la gente es llevada por la corriente, hay que fijarse no tanto en el movimiento propio de la gente, sino adónde los lleva la corriente.

    Lo que pasa en Ucrania es muy parecido, desde el punto de vista geopolítico, a la crisis de los misiles de Cuba en los ’60, pero al revés. Por eso tiene implicancias estratégicas peligrosísimas, incluso, en el corto plazo.

    Los factores locales solo se pueden disociar de los globales cuando hablamos descriptivamente. Cuando hablamos explicativamente, en los factores locales («nacionales»), siempre e inevitablemente, se manifiesta lo global. Y, lo global, lamentablemente, no está hecho de factores nacionales sino Imperiales.

    En un proceso global caracterizado por la crisis de desintegración financiera, los poderes globales intentan someter a Oriente para que, también, pague la crisis. Y como no se va a someter, la idea es hacerles la guerra, por vía indirecta., es decir, usando otros escenarios (Afganistán, las «revoluciones de color», Georgia, Osetia, Libia, Siria, Irán, Ucrania, el desplazamiento de los misiles ADM, el cerco de la OTAN, las bases en Australia, etc., etc., etc.).

    Esa estrategia genera trastornos locales (factores «nacionales») por todos lados. Pero ninguno explica por sí, la corriente que los lleva y produce, que no puede ser otra que una corriente global, la que va a utilizar esos trastornos para reforzar el efecto ideológico de encubrimiento de la determinación global por sobre lo local.

    La presidenta CFK se refirió metafóricamente a esto el otro día cuando dijo algo así como «no alimentar fuegos que es avivado por vientos que vienen de afuera».

    Uno de esos trastornos, por ej., en Ucrania, es la utilización de grupos neonazis (viejos seguidores de un colaborador de los nazis durante la 2ª guerra mundial) como fuerza de choque contra la policía y el aparato represivo legal del Estado. Son grupos que no deben tener más del 3% de los votos a nivel nacional –mientras el gobierno jaqueado y finalmente derrocado obtuvo casi el 50%-, pero están en toda clase de enfrentamientos con bombas molotov, toma de comisarías, establecimientos gubernamentales, barricadas, probablemente francotiradores, entre otras delicias.

    Los referentes de estos grupos no solo no recibieron ninguna condena de los voceros “democráticos” occidentales, sino que tienen asiduo contacto internacional, incluso con USA.

    Entonces, cómo ser “políticamente correcto” en el análisis, cuando tenemos a intereses globales (personificados por USA y GB) que entronizaron y consolidaron el narcotráfico en Afganistán, a Al Qaeda en Libia y, luego, en Siria, y reflotan el nazismo en Ucrania, todo debidamente encubierto bajo las palabras “rebeldes”, “opositores”, “nacionalistas”, cuando en realidad se trata de terroristas y nazis.

    No se trata de simpatías. Acá tampoco hay 2 demonios. Por supuesto Rusia tiene sus intereses, pero no hace eso que están haciendo los otros.

    Yo insisto con algo que es fundamental para entender el proceso histórico que estamos viviendo.

    Hay que dejar la mentalidad de “pecera” para tener una visión de estas cosas. No vamos a encontrar las claves de hacia dónde va la pecera arrojada a la corriente oceánica, fijándonos en el comportamiento de los peces al interior de la misma.

    El mundo está viviendo, sean concientes o no sus habitantes, en un peligro muy grande. Y para sortear ese peligro necesitamos, tanto como personas y como país, un pensamiento mucho más abarcativo y estratégico.

  18. Mariano T. dice:

    Notable como podemos desde el «antiimperialismo» oponerse al nacionalismo cundo no nos conviene.
    Hay grupos neonazis en ucrania, como los hay en toda Europa, también en Rusia.
    Pero el nacionalismo de un país colonizado como Ucrania no es lo mismo que el nacionalismo de un país colonizador como Rusia. Acá lo describiríamos como patriotismo.
    Defender los aspectos brutales del imperialismo ruso (que lleva varios siglos) en países o regiones ocupadas como varias de las que nombraste es realmente infame. Y no es que los locales en esas repúblicas caucásicas sean muy democráticos, algunos deben tener inclusive algun «plan de operaciones» tipo el de Moreno.
    Los rusos actuaron de manera parecida a colonialistas de toda Europa desde hace siglos. Primero hacían un acuerdo con el capanga local, después ocupaban, después establecían una colonia de emigrados (lo mayor posible) y luego y tenían la potestad de intervenir para resguardar la seguridad de «las minorías étnicas rusas trasplantadas. Lo hicieron en toda Asia Central.
    Es bastante acorde a las tácticas usuales que si querés causarle problemas a un imperialista le agitás el avispero en sus colonias, es lo que los europeos hicieron entre si durante siglos.

  19. oti dice:

    Lo que pasa en Ucrania nada tiene que ver con un «nacionalismo» bien entendido, todo lo contrario.

    El sentimiento antiruso está atizado por gente que es explícitamente nazi, que llevan los símbolos de SS, esvásticas, etc. y que admiran a los que colaboraron con los nazis durante la 2ª guerra. Fue la fuerza de choque para derribar al gobierno.

    Esa gente es la que tuvo cobertura y apoyo de la UE y USA para hacer todos los desastres que hicieron.

  20. OTI: ¡Vaya uno a saber, que quiere que le diga! Aquí hay un artículo que dice exactamente lo contrario, esto es, que los nazis son los otros:
    http://www.nybooks.com/articles/archives/2014/mar/20/fascism-russia-and-ukraine/?pagination=false&printpage=true
    Eddie

  21. Mariano T. dice:

    Pra empezar te aviso que Rusia no es más comunista, y que Putin es un nacionalista más, como los ucranianos, con la diferencia de que es ruso. Y no cabe duda de que Putin es bien de derecha.
    No hay que olvidarse que el pueblo ucraniano sufrió uno de los grandes genocidios del siglo 20, por parte de rusos e incluso de sus propios ciudadanos que trabajaron con ellos. Y que luego recibieron inmigrantes rusos que ocupaban la Administración y las Universidades. Eso, y no la ideología, es lo que hizo que muchos ucranianos (como letones, lituanos, estonios, bielorrusos, etc) ayudaran a los alemanes, y si Hitler no hubiera sido tan bestia para tratarlos, habrían sido más todavía.
    De tal manera que el sentimiento patriótico antirruso de los ucranianos es mayor que el antiingles de los irlandeses y el antiyanki de mexicanos.
    A eso hay que sumarle que los hijos y nietos de esos colonos rusos, que ocupaban los mejores lugares de la nomenklatura, son los que obtuvieron las mayores ventajas del desguace del estado comunista en los 90, y son los millonarios ahora. Si fuera Africa, se armaría una de hutus y tutsis.

  22. oti dice:

    La plaza de Kiev que tienen tomada está llena de símbolos nazis, por supuesto que eso no está en el interés de la prensa occidental mostrar.

    La realidad es que la fuerza de choque contra la policía y el gobierno legítimo fueron los grupos nazis, admiradores de S. Bandera, un asesino de judíos, polacos, eslovacos, checos, etc., durante la 2ª Guerra, eso sí, un «gran nacionalista», mientras Perón aquí, para la misma época era «fascista y nazi».

    El acuerdo que habían aprobado entre el gobierno y la oposición 48 hs antes de que se vaya el gobierno, abarcaba el sentir del 70% de la población. Sin embargo al gobierno, votado x el 50% lo obligaron a irse. Es evidente que no son los sectores sociales mayoritarios los que están empujando las cosas en Ucrania.

  23. ¿Tiene alguna relevancia determinar quienes son los «buenos» y quienes los «malos»? ¿No sería más útil dejarle a las religiones lo de la lucha entre el Bien y el Mal y tratar de entender los avatares de la Política Internacional utilizando parámetros más eficaces, más esclarecedores?
    Eddie

  24. oti dice:

    Yo te recomiendo, para que te contestes esa pregunta, que veas la película «el lector», con Kate Winslet y Ralph Fiennes.

    Mirá especialmente la parte que contesta a las indagaciones del tribunal que la juzga (a la protagonista).

    El problema de tu interrogante es que si no se siguen ciertos y mínimos principios, se terminan admitiendo los holocaustos, los genocidios y los desastres indecibles, o por una fuerza externa que fuerza (juicios de Núremberg) o por los libros de historia.

    Pero, en el mientras tanto, los contemporáneos de los sucesos, banalizan lo que pasa. En la vorágine de la coyuntura pierde gravedad lo que sucede. Y esto nada tiene que ver con la falta de perspectiva histórica sino con no distinguir los principios que operan en la realidad.

  25. OTI: Es que es al revés: primero tenés que entender. Sólo después podés juzgar. Y, por lo que veo, vos procedés como la Reina de Alice in Wonderland: «Primero la sentencia, después el juicio». Admito que es más tranquilizador; dudo que sea más acertado.
    Eddie

  26. EduA dice:

    1000% de acuerdo con Eddie.

    Me parece que no es posible juzgar lo que sucede en Ucrania sin tener presente que el odio enraizado desde hace décadas por las razones que sean –en este caso, anti-ruso- polariza por definición y genera un efecto dominó incontrolable cuando se da motivos para que resurja. De ahí que sea irrelevante si los acuerdos que la UE propuso son buenos o no: una masa suficientemente ensordecedora los está considerando vía de escape y una forma de dar una vuelta la página sobre el pasado, que la odiada –para ellos- Rusia encarna. La geopolítica se mueve sobre estas cosas también, qué duda puede caber. Y no pongo en duda de que haya o haya habido grupos filo-nazis fogoneando las protestas –no tengo la menor idea, en verdad- pero eso no obsta a que el anhelo de esa masa que odia a Rusia se mueva por motivos legítimos, para nada nazis en sí, y no da la impresión de que sean esos filo-nazis los que se estén alzando con el poder de transición hasta las elecciones que se acordaron para dentro de poco.

    (La peli que menciona Oti la vi. Es bastante buena. En la escena que Oti señala –desgarradora-, en mi opinión, lo que se ve no responde a si tiene importancia distinguir entre buenos y malos. En cambio, se ve cómo alguien que no encontró en su momento mejor vía para salir de la pobreza que servir al mal –no por convencimiento, quizá sí por desidia y falta de claridad en los valores propios, algo bastante banal-, por un prejuicio cultural atávico –y orgullo, y desesperanza- no se defiende de una parte específica de la acusación que no puede ser cierta por definición -la mina no sabe ni leer ni escribir-, y se come así una condena mayor que la que le habría correspondido; a lo sumo, revela hasta qué punto la pobreza y la ignorancia te hacen vulnerables al mal con consecuencias que se prolongan por décadas, mucho más allá, incluso, de cuando ese mal ha sido derrotado).

  27. oti dice:

    Eddie, es que entiendo otra cosa muy distinta a la que entendés vos. Por eso juzgamos distinto.

    EduA, el «odio enraizado durante décadas» resurgió de la forma que lo hizo solo después de que el gobierno rechazó una propuesta de la UE y decidió recostarse sobre Rusia, una postura de lo más cuerda, dada la situación económica y financiera de la UE.

    Antes de eso ese «odio enraizado durante décadas» no se manifestaba como lo hizo después de eso.

    Contribuir a derrocar un gobierno legítimo con nazis al frente de la manifestación no creo que sean «motivos legítimos».

    Si acá sucediera lo mismo mañana o pasado, enseguida surgirían las voces acusando a los K de ser los responsables del desastre por dividir a los argentinos, por la intolerancia del gobierno, etc., etc.

    Sobre el tema de la película viene a cuento por los interrogantes de Eddie.

    La mujer, para excusar sus actos (mandar al muere a mujeres y niños), encuentra toda clase de justificaciones burocráticas, prácticas, del orden de la «eficacia», para gestionar su función en el campo de concentración. En ningún momento se plantea la cuestión de principios, la cuestión humana.

    No se trata de juzgar a un pueblo o a una nación, se trata de entender y comprender cómo operan ciertos principios en la realidad.

  28. oti dice:

    La respuesta militar que está dando Rusia ahora, la tomo como una suerte de confirmación de mi análisis sobre lo que pasa en Ucrania. Rusia está movilizando tropas y aviones de guerra en la frontera.

    Si hace esto ahora y no lo hacía antes -a pesar de los odios enraizados durante décadas- es porque tiene clara conciencia de la naturaleza estratégica de la amenaza que les significa no Ucrania sino la situación desatada EN Ucrania. Los rusos bien saben que esa amenaza es una amenaza de carácter global (proveniente de Occidente) no local.

  29. EduA dice:

    Mmm, Oti. A mí la respuesta rusa que señalás me hace acordar de Hungría 1956 y Checoeslovaquia 1968 –o, para el caso, Bahía de los Cochinos 1962-. Es cierto que los contextos no son iguales, que la revuelta ucraniana puede ser discutida –lo cual no cambia que se haya dado- pero no son más que respuestas imperialistas. En todo caso, no hará más que profundizar las raíces de los odios enraizados, sobre todo si invaden.

  30. oti dice:

    EduA, Hungría y Checoslovaquia en aquellos tiempo eran los «satélites» de la URSS. Eran intervenciones para imponer su orden en la zona de su influencia.

    Ucrania, en aquel tiempo, era parte de la URSS, hace tiempo dejó de tener ese estatus, sobre todo, durante los años ’90.

    Actualmente, los intereses que podría tener Ucrania son mucho más compatibles con los de Rusia y recíprocamente.

    Occidente, en cambio, quiere un segundo round de la década del ’90 en Ucrania, que fue un desastre, eso sí, supervisado por el FMI, igual o peor que nuestra década del ’90.

    Oriente se está resistiendo a ser parte de la desintegración (la que es una ingenuidad medirla en puntos del PBI) económica y financiera de Occidente, quieren hacer algo distinto con su economía. Y en esas intenciones distintas reside la contradicción con Occidente.

    Y el peligro de esto es una guerra mundial, lo que, en las condiciones tecnológicas actuales (armamento termonuclear), es gravísimo.

    Y los ucranianos son víctimas de este juego. Y no están solos en eso, muchos países lo son.

  31. […] la población de Ucrania hay dos sectores numerosos – subí un informe bastante extenso en el blog hace pocos días – uno de lengua rusa y simpatías con la Madre Patria – y […]

  32. […] argumentos más complejos) nos aporta estos mapas que nos ayudan a ver lo que estuvimos analizando aquí y aquí. Su […]

  33. horaciod dice:

    Además de no tener nada que ver con lo que se debate. Su post es solo un parecer, carece de datos duros y solo muestra sus prejuicios …

  34. […] Un interesante análisis de la situación en Ucrania puede leerse en El blog de Abel. Me parece imprescindible para entender lo que está pasando. Cliqueen aquí.  […]

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